“En memoria de Enrique Morente…”, por Olivier Herrera Marín

Estimado Roberto:

Dadle alas a los versos para que lleguen más y más lejos que vuelen más y más alto hasta besar las estrellas y encontrar las almas de nuestros maestros y hermanos: Enrique Morente, García Lorca, Manuel Sánchez, Antonio Huerta y Cristóbal Ibáñez.

Ante la pérdida irreparable de Enrique Morente y el valor de su hija Estrella sólo nos cabe a los profanos en el arte flamenco un profundo y respetuoso silencio para que canten los mirlos y hablen las guitarras.

Tuve el privilegio de poder asistir a un recital de Paco Ibáñez y de Enrique Morente el año 197O  en París y la voz comprometida, diáfana y potente de Morente me cautivo y gano desde su primera canción hasta el punto de levantarme del asiento sin pensarlo un instante y exclamar al final de su actuación un ¡VIVA la MADRE que te PARIO!

Hoy nada puedo añadir a todo cuanto se ha dicho por voces más autorizadas y sólo sumarme a su homenaje póstumo descubriéndome ante el valor, la fuerza y el coraje de Estrella, su digna hija y ofrecerle a su memoria y a la de quienes vivieron y murieron por Granada dos poemas escritos en Goteburgo el año 1970.

En memoria de Enrique Morente, García Lorca y de Manuel Sánchez, Antonio Huerta y Cristóbal Ibáñez, los tres jóvenes albañiles asesinados en Granada

“Un 21 de Julio de 1970”

 

21 de Julio, Verano,

Hace calor y tengo frío,

¿A dónde fue el amor?

¿A donde fue hermano?

 

Ayer 21 de Julio,

Los mirlos dejaron de cantar

Los perros y los fusiles

Volvieron a ladrar.

 

Ayer lloraban las fuentes

Y su sangre regaba tu Alhambra.

Ayer tu pueblo convirtió su llanto

En grito y proclama.

 

Jornaleros y estudiantes de Granada,

Vuestro es el día y vuestra es la hora,

Vuestra es la tierra más bella y mora,

Vuestra es la Alhambra, la Sierra Nevada.

 

Vosotros defenderéis Granada

Vosotros no permitiréis

Que el Tirano os la venda

“Souvenir de Granada”.

 

Granada tierra querida,

Granada tierra soñada,

Granada la más sentida,

La tierra más amada.

 

Vienes y vienes

Sin luna ni guitarra

Vienes y vienes

Toda ensangrentada.

 

Poetas que duermen bajo la grama,

Poetas que son el orgullo de España.

Que firmaron su obra con su vida;

García Lorca y Miguel Hernández.

 

Me hablaron de tu Alhambra,

Me enseñaron a quererte, Granada.

Rafael Alberti te recuerda.

¡Hay sangre caída en Granada!

 

Paco Ibáñez y Enrique Morente

Te cantan en París y en España.

!Hay sangre caída en Granada!

La sangre que no se olvida.

 

Derramada

Un 21 de julio de 1970

En Granada.

 

“Vergüenza siento”

 

Vergüenza siento

Asco por si fuera poco.

Cada noche en la cama

Me detenía y pensaba,

 

¿Pero qué has hecho?

¿Qué haces de tu vida?

Por aquellos días

También hacía poesías.

 

Compraba y vendía,

Mi vida

No era mi vida,

Continuar no podía.

 

Dejé mi casa,

Dejé la pluma,

Dejé mi pueblo,

Dejé mi tierra.

 

Ayer en un periódico

Vi tu nombre, Granada.

¿Qué dice? le pregunté

A quién lo vendía.

 

“Franco ha matado

A tres obreros en España”.

¡Granada! Otra vez corre

Tu sangre derramada

¡Granada! Mi alma responde

A tu llamada.

 

!Detente poeta! ¿A dónde vas?

¿Dónde estás? ¿Qué haces?

Mientras tu pueblo estercola

Y riega las tierras de España.

 

He pensado y he dudado,

Un poema ¿qué cosa es?

¿Y con qué derecho?

¿Con qué derecho Granada?

 

Pamplona y Madrid,

Barcelona y Sevilla,

España entera responde

A la voz de tu llamada.

 

Y desde esta tierra

Yo te mando un poema.

Perdona Granada,

Perdona mi ausencia.

 

Poetas y obreros

Dieron su vida

Por tu vida.

¡Granada!

 

¿Y qué derecho?

¿Qué derecho tengo?

¿Con qué derecho,

Digo cuanto escribo?

 

¿Con qué derecho

Lo firmo y mantengo?

Silencio, sólo un duro

Y espeso silencio.

Olivier Herrera Marín©

Göteborg Agosto de 1970

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

One response to ““En memoria de Enrique Morente…”, por Olivier Herrera Marín

  • sara eliana

    Las alas de los versos los han traído en verdad muy muy lejos. Por esta maravilla que es la internet, como decía Morente. Pero en realidad, no es la primera vez que llegan a estas latitudes los ecos de esto tan popular que es la música y la poesía gitana. Ya nos llegó con Federico a través de su romancero gitano; con compañías de baile que allá por los ’50 brindaban su espectáculo a un pueblito de menos de 10.000 habitantes, en “la Conrado Villegas” (hoy sigue estando y la llamamos “la conrado” así no más); a dicho espectáculo yo iba en los brazos de mi madre, porque la estatura no me dejaba ver a la bailarina, o a la bailaora, como corresponda.

    Y en Buenos Aires hemos podido ver a Eva Hierbabuena y maravillarnos con su arte flamenco, y no han faltado quienes han sumado el tango al cante, haciendo honor a Enrique Morente, quien lo vive en su dimensión universal, y en este caso, tan popular.

    ¿Para qué sirve, entonces, el arte? O mejor dicho, ¿para qué debería servir? Pues … para unir a los pueblos. Y el flamenco ha dictado cátedra en esa labor, dado su carácter popular y su indiscutida vigencia.

    Sirve, además, para que se escuche la vos de los silenciados, como los tres albañiles que se expresan a través de la bella voz de Oliver Herrera Martín.

    Gracias, Roberto, por este espacio. Por la generosidad que representa crear y mantener un rincón para difundir estas voces.

    Un gran abrazo desde la Neuquén, en la norpatagonia argentina.

    Sara

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