“Dos poemas de Sergio Gerszenzon”

“Tener a mano”

Tengo siempre a mano
una mujer desnuda,
y ésa es mi desdicha.
Porque ella está sola
y yo estoy solo
aunque a veces juntos.
No importa cómo ni cuándo
la recreo con mis manos
viejas y sabias, desde mi cuerpo
ignorante y viejo.
La miro la huelo la imagino
y es tan duro
imaginármela sin mí
que retorno
incansable insaciable terco
a esa imagen
de ella
desnuda
sin mí no sola.
Hasta que llegue
algún alivio
y retome una y otra vez
el aliento
tormento
para repetir
el mismo orgasmo:
la angustia.
Tengo siempre a mano
una mujer desnuda
y ésa es mi desdicha.

¿El mismo tango?

El tango se expande
en otra velocidad que la recordada
hay otro ritmo
cincuenta años después
como si los tiempos
reclamaran con perentoriedad
una aproximación todavía desconocida.
y surge una pregunta
nada ingenua
alimentada por el olvido
como la mejor memoria:
¿cómo habrán bailado
                               escuchado
                               con un compás interior,
                               tal vez,
con otra adecuación de tiempos distintos
sin filigranas
sin polleras tajeadas en lo profundo
sin el aparente manejo machista,
quizá a coro destemplado
golpeando la mesa
en violación de la erótica intimidad
y un compartir perdido,
¿cómo vivían el tango
los desaparecidos?

Sergio Gerszenzo©, de su libro “Salvando vidas por las carreteras”.

About these ads

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

One response to ““Dos poemas de Sergio Gerszenzon”

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 320 seguidores

%d personas les gusta esto: