“Crhis Ware: Jimmy Corrigan y la conversión en novela gráfica”, José Manuel Trabado Cabado

José Manuel Trabado Cabado (Fabero, León 1971) es profesor de Teoría de la Literatura en la Universidad de León. Entre sus publicaciones se encuentran   Poética y pragmática del discurso lírico. El cancionero pastoril de la Galatea, Madrid, C.S.I.C.,  2000;  La lectura lírica. Asedios pragmáticos a textos poéticos, León, Universidad de León, 2002 o  La escritura nómada. Los límites genéricos del cuento contemporáneo, León, Universidad de León, 2005. En la actualidad se interesa por el lenguaje de la imagen y por el mundo del cómic: fruto de este acercamiento es el artículo  “La novela gráfica: formas de dibujar la soledad”, en Estudios humanísticos. Filología, 28 (2006), pp.221-243.

Nadie puede poner en duda la revolución que supone la lectura de la “novela gráfica” de Chris Ware titulada Jimmy Corrigan(*) . Su audacia en el uso del lenguaje del cómic insta a quien lee a olvidar las antiguas maneras ya asumidas y a sumergirse en un mundo que alterará profundamente sus patrones de comportamiento ante el lenguaje narrativo que propone Ware en su historia.

Su llegada a lo que se viene denominando “novela gráfica” posee, en cambio, un recorrido un tanto diferente a la obra inaugural del género: Contrato con Dios de Will Eisner.  Si Eisner pensó en un formato diferente (Eisner, Miller 2005) que le permitiera encontrar un nuevo ritmo narrativo basando no tanto en la acción sino en cierta morosidad que permitía a través de las páginas viñeta volver a una lectura más lenta, crear una atmósfera determinada que hablase sobre todo de los adentros del personaje y establecer unas coordenadas temáticas basadas en la recuperación de la cercanía de lo cotidiano frente al tiempo y espacio del mito del superhéroe,  en el caso de Ware la creación de la historia de Corrigan no nace pensada como un libro sino que crece a modo de serial primero en el semanario de New City de Chicago y luego en el cómic book Acme Novelty Library. Allí va emergiendo esa historia que comienza a construir un mundo y, para hacerlo, necesita explorar también un nuevo lenguaje gráfico y narrativo.  Ya se ha señalado que esa profunda conmoción en las nuevas formas organizativas del lenguaje narrativo de Ware están sólidamente enraizadas en la propia tradición del cómic. La impronta de autores como Herriman y, sobre todo,  Frank King y su Gasline Alley, entre otros, está bien presente en la obra de Chris Ware (Merino, 2005; Raeburn, 2004; Hignite, 2006: 228-259).

La construcción serializada de la historia le permite a Ware atomizarla y hacerle tomar nuevos registros hasta el punto de conseguir cierto minimalismo narrativo que basa su poder expresivo en ir sedimentando en el lector un  ambiente de tristeza a través de ritmos iterativos, escenarios llenos  de soledad y una historia que reduce su esqueleto para ir buscando un tempo más volcado en la sensación que en la intriga.  No obstante, lejos está de la intención inicia crear un universo tan minucioso de la vida de Jimmy Corrigan. En la serialización de la vida de Jimmy Corrigan que tenía lugar en su Acme Novelty Library existía una dispersión en la concepción del personaje. Aparece como niño muy activo pero también se alterna con historias que lo muestran como adulto más introspectivo. Cuando esa serialización crece y se incide en mayor medida en la figura del protagonista visto como un hombre indefenso ante la vida, invariablemente triste y vencido por sus circunstancias Ware habrá de concebir algo más orgánico. De esa improvisación que había nacido en su cómic-book se crean las bases para explorar la psicología de Jimmy Corrigan. Esa transformación y el nuevo rumbo que habrá de tomar lo convierten en una novela gráfica que buscará mecanismos de cohesión y obligarán a reformular algunas páginas ya existentes y a omitir otras que acabarían por mostrar estéticas visuales y concepciones demasiado divergentes del personaje. Conviene examinar, pues, aunque sea de forma puntual algunos de los mecanismos de transformación en novela gráfica de la historia de Jimmy Corrigan.

Unos de los hallazgos de Ware es su capacidad para aprehender el tiempo y volverlo visible. Frente a los convencionales apoyos textuales de las historias de acción que muestras el tiempo elidido mediante mensajes como “meses después” Ware se afana por componer un grupo de viñetas que buscan precisamente dar protagonismo a esas zonas de la acción no contempladas por la ansiedad de mostrar cómo evolucionan las peripecias narrativas. Narrar la vida supone dinamitar los artificiosos modos de las historias de acción.  Bastaría con examinar las páginas siguientes para comprobar cómo se hace visible el paso del tiempo. La representación de una casa en diferentes estaciones, el deterioro progresivo de esa misma casa muestra de manera visible la temporalidad en un medio como el cómic en el que es sumamente difícil conseguirlo. La aparición de ese pájaro se convertirá en un leitmotiv a lo largo de toda la obra con lo que se conseguirá cierta coherencia en lo visual al tiempo que servirá su aparición para mostrar el paso del tiempo.

Esta página es, además, una buena muestra de cómo se ensamblan tiempos y lugares diferentes. La primera viñeta en apaisado sirve como recordatorio de las páginas anteriores que tenían esa misma orientación.  Por otra parte, el juego de distintas orientaciones en una misma página muestra bien a las claras la intención de llamar la atención de forma expresa sobre las convenciones narrativas del cómic.  Esta casa es la casa en la que vivió Jimmy Corrigan de niño. Se crea así una conexión con la primera secuencia narrativa en la que existe una reinterpretación de la figura del superhéroe. Allí veíamos cómo un actor venido a menos acaba seduciendo a la madre de Jimmy Corrigan. Existe una mezcla de amargura e ilusión. Ese actor falsario que supone para el niño la encarnación del héroe y, a la vez, del padre que no tuvo acabará por irse también. La contraposición entre la inocencia del niño y el pragmatismo del actor “superhéroe” ahonda más si cabe en la indefensión y  en la profunda soledad que alienta la médula de estas páginas. A la vez esta página sirve también como enlace con la aparición de un Corrigan adulto que se ve a continuación. El pájaro dejará paso a un teléfono, elemento central en la relación de Jimmy con su madre. Ésa llama constantemente a su hijo atosigándolo y asfixiando su personalidad. En las primeras dos secuencias narrativas se pueden observar cómo se establecen los elementos básicos de la personalidad de Jimmy: la ausencia del padre que viene suplantada por esa figura bufonesca de actor-superhéroe y la omnipresencia de una madre que acaba por anular la personalidad de su hijo. Sin embargo, lo que resulta verdaderamente interesante es cómo se consiguen fusionar esas dos temporalidades a través de dos páginas mudas en las que a través de un escenario por el que pasa el tiempo se concreta  una especie de melodía subyacente que inicia la consolidación de un nuevo ritmo narrativo.

La conformación del tiempo visualizado a través de espacios vacíos que tanto abundan en la obra de Ware indica también el grado de desolación en el que se ven inmersos los personajes que pueblan estas páginas. Así pues páginas como éstas conforman la aparición incidental de una densidad en la atmósfera narrativa que impregna de temporalidad, nostalgia y soledad toda la narración a modo de estribillos que sirven como perfectos engranajes de fragmentos narrativos. Esa función de ensamblaje es aprovechada también para crear una serie de asociaciones en el lector que es capaz de establecer nexos entre diferentes lugares y tiempos distantes. Ware parece profundizar en uno de los grandes elementos diferenciales del cómic: la chispa que salta cuando se conectan entre sí varias imágenes. Sucede que esas conexiones se han vuelto convencionales en el cómic y el lector tiende a leerlas con una dinámica de causalidad: lo representado a la izquierda es anterior en el tiempo y además es la causa de lo que sucede a continuación.  Chris Ware diluye esos comportamientos aprendidos para obligarle al lector a que investigue en cada conexión entre secuencias narrativas, entre viñetas. Su lenguaje obliga a una lectura vigilante que nace en cada página y que no puede acomodarse a la rutina de las repeticiones automatizadas de la lectura convencional de cómics.

Conviene examinar cómo Ware ha reorganizado este material para la construcción de algo más orgánico. Se apunta así una diferencia entre la serialización del la historia de Jimmy en Acme Novelty Library y la publicación en forma de libro que supone su conversión en lo que podría denominarse novela gráfica. Si se compara la narración del primer episodio de la novela gráfica con la forma que había tenido en el número 1 de su revista publicada por Fantagraphics Acme Novelty Library se observan una serie de diferencias.

Reproduzcamos la secuencia de la primera historia que se incluye en la novela gráfica pero con la forma que tuvo originariamente en Acme Novelty Library.

La primera página que hemos reproducido presenta cuatro viñetas de un mismo paisaje visualizadas en diferentes estaciones. El lector debe recordar qué relación posee con la historia de Corrigan: se trata de la casa en la que vive actualmente Jimmy.  Sin embargo, lo que llama la atención es cómo el tiempo es capaz de hacerse visible. Esta idea es la que retoma en la novela gráfica pero con un dibujo y montaje de página diferente. En Acme la casa dibujada es en la que vive  Jimmy Corrigan adulto mientras que en la novela gráfica es la casa en la que vivía en su infancia junto a su madre. Existe, no obstante, una misma intención: plasmar la temporalidad y sus huellas en el paisaje urbano.

Sin embargo, el rumbo tomado en Acme es diferente al de la novela gráfica. Las imágenes presentadas en la página son retomadas en las páginas posteriores creándose así dos niveles narrativos dentro de cada plancha. Mientras que en la parte superior de la página se desarrolla el nivel puramente narrativo (la historia de seducción del actor que se acuesta con su madre y la abandona al día siguiente dejando el recado a su hijo –cuando se encuentran en la cocina- de que han pasado un rato muy bueno) en la parte inferior se recoge ese paisaje urbano en el que se reflejan las variaciones de tiempo. Conviven de este modo lo puramente narrativo con lo descriptivo y sugerente de esas viñetas de la parte inferior. En el nivel superior existe una narración que sigue los cánones convencionales del cómic pero en el nivel inferior se sitúa un contrapunto con todo lo expuesto en esa misma página. Así pues en un mismo espacio de representación se alterna una historia  que condensa dos días de la infancia de Corrigan con una serie de imágenes que aluden a un espacio diferente: la casa de Corrigan cuando es adulto y, además, con una serie de hiatos temporales mucho más grande ya que no hay que olvidar que cada viñeta alude a una estación diferente. Se mezclan en consecuencia dos cronologías  diferentes (infancia y madurez de Jimmy) vertebrada sobre códigos diferentes (narrativo frente a descriptivo) y dos ritmos también divergentes: la condensación en 48 horas frente al lapso temporal mucho más amplio representado por esas viñetas paisajísticas.

La operación de reorganización que sufre esta historieta cuando es tamizada por la idea de la novela gráfica le lleva a Ware a eliminar tanto la página de las cuatro viñetas paisajísticas como el nivel inferior constituido en las páginas siguientes por la recuperación de esas viñetas paisajísticas. La composición de página, y en consecuencia el mecanismo narrativo, se simplifica.  Esa idea descartada le sirve para crear en la novela gráfica la secuencia de las casas que junto con el pájaro servirán como un interludio musical que aparece en varios momentos a lo largo de la novela gráfica. Frente a la improvisación del serial de Acme Novelty Library la novela gráfica parece imponer una mayor dosis de planificación que busca simetrías estructurales y la consecución de una mayor homogeneidad narrativa.

El montaje de página busca así también la consecución de un ritmo visual que puede venir derivado de su concepción lírica o musical del lenguaje del cómic. Son abundantes los ejemplos de simetría dentro de la página que buscan un equilibrio pero también un ritmo visual que varía en intensidades.

Llama también la atención algunos alardes renovadores dentro del lenguaje del cómic como incorporar dentro del arte secuencial en el que encadenan las viñetas registros que no responden a un recorrido puramente narrativo sino más bien explicativo. En este sentido quizás haya que conectar el poder de las imágenes del cómic con las instrucciones que, se valen también de ilustraciones, para mostrar cómo funciona algo.

La página que acabamos de reproducir posee una densidad explicativa que obliga a que el lector no sólo pase la vista por encima de manera apresurada para reconstruir un argumento sino que, además, estudie el mensaje que ahora se deriva en una explicación y una narración. La parte superior de la página muestra el paisaje que se ve desde el apartamento de Jimmy Corrigan en la actualidad. Tiene la función de ubicar en el espacio. Las otras dos viñetas en color situadas en segunda fila representan en un primer plano el sillón de Jimmy y su la mesita en cuyo cajón se encuentra una foto en la que estaban sus padres  Sin embargo, todavía se narra mucho más en esta página. En un recorrido de derecha a izquierda –obsérvese cómo se modifica las convenciones de lectura- se puede ver la historia de la foto en la segunda fila y, en la parte inferior, un suerte de evolución de los personajes que aparecen en esa foto y que son representados desde niños hasta la actualidad. Si leemos la historia de la foto se observa que ésta se rompió y sólo guarda Jimmy la parte en la que aparecen su madre y él mismo. El fragmento en el que aparece su padre parece que se arrojó a la basura y ahora está en un vertedero tal y como se indica en viñeta de la izquierda en la segunda fila.  Evidentemente hay que trasponer la historia de la foto a una historia de la familia. Esa foto rota que se conserva habla también de la historia familiar. La familia, al igual que la foto, está rota y en ella el ausente, también como en la foto, es el padre.

Todavía queda otra parte de la página que aporta una información importante. En la parte inferior también se muestra la historia del padre en la que se hacen ver a sus padres que también figuran en la última viñeta de la derecha que posee una continuación narrativa en la siguiente página pero que vista de forma aislada podría pensarse que funciona a modo de otra foto. Esta historia también presentará un paralelismo con la del propio Jimmy Corrigan. Su padre también fue abandonado. Abuelo y nieto sufren la ausencia de la figura paterna. Se muestra así la historia de una foto que es símbolo de lo que ha sucedido en la vida de Corrigan al tiempo que se abre otro hilo que es la historia de su padre y sus bisabuelos que también habrá de desarrollarse a lo largo de esta novela gráfica.

En resumidas cuentas son muchos los elementos que se ofrecen en esta página. Su lectura exige un mayor esfuerzo interpretativo y, además, ha de alterar sus convenciones con el fin de poder otorgar sentido a todo lo que allí se cuenta.

En un primer nivel están las viñetas de ubicación espacial que muestran una evolución en los encuadres. De lo general se pasa a lo particular. En un segundo nivel se ofrece la historia de una foto. De lo descriptivo del primer nivel se pasa a lo narrativo. Además las historia habrá de ser leída de derecha a izquierda y arranca en el presente para ir hacia el pasado. En el último nivel se muestra la evolución temporal de los personajes que aparecen en esa foto. Se muestran allí una sucesión temporal en la que se remarcan de manera significativa tres tiempos. El tiempo actual, el tiempo de la foto y el tiempo de los abuelos de Corrigan. La coloración sirve como índice que destaca esos tres tiempos cruciales.

Esta página atesora así varios registros: los propios del cómic, aquellos que los emparentan con las instrucciones y que, medio en broma medio en serio, sirven como una brújula para que el lector se oriente en esta selva tan compleja desde un punto de vista narrativo y otros registros que pueden compararse con lo árboles genealógicos que se valen de un estilo gráfico esquemático para narrar el devenir de una familia.

No contento con toda la complejidad de la página, ésta tiene, como ya se ha dicho, una continuación en la siguiente. He aquí la continuación de la historia familiar.


Aquí se va más para atrás en el tiempo. En la casa de los abuelos de Jimmy se puede ver los retratos de sus bisabuelos. El de la bisabuela encima del aparador y el del bisabuelo colgado de la pared en un marco ovalado.  De esta representación estática: la indicación de los retratos se pasa a una representación dinámica. La foto sirve como marco para desarrollar narrativamente el oficio del bisabuelo de Jimmy. Era cristalero. Tras ese paso hacia atrás en los ancestros familiares se busca un regreso al tiempo presente. El punto de unión no será esta vez un pájaro sino la relación que existe entre el bisabuelo que pone un cristal en la ventana y la siguiente viñeta que es la reproducción de nuevo de la vista que  existe desde las ventanas del apartamento de Jimmy Corrigan.

Se alternan así lo explicativo y lo narrativo,  el uso de imágenes estáticas (los retratos y fotos) con el dinamismo de la explicación de lo que había tras esas imágenes. Todo en una serie de itinerarios dirigidos por las flechas que poseen esa función lúdica pero también eficaz a la hora de orientar al lector.  Estas dos páginas han sido como dos flasbacks encadenados a partir de dos fotografías que nos muestran en el breve espacio de dos páginas la historia de cuatro generaciones.

Estas páginas surgen también de la reelaboración de otras que aparecía en el primer volumen deAcme Novelty Library que aquí se reproduce:

La técnica sigue siendo esencialmente la misma pero se cuentan cosas diferentes. En la página original se focaliza la atención sobre la llamada de teléfono entre Jimmy y su madre. Aparecen las dos casas: tanto la de Jimmy en la viñeta inferior de la página como la de su madre en la parte superior izquierda. Además en ambos casos se ensaya la misma técnica de representación lo que dota a la página de un lenguaje visual homogéneo: de la casa se pasa a una viñeta mínima que resalta una de las ventanas en la que se puede observar el teléfono. Lo verdaderamente apasionante de la lectura de páginas como ésta es el orden de lectura que supone enfrentarse al extrañamiento al que la mirada es  sometida. Sobre un orden de lectura circular que podría empezarse  a narrativizar la página: empezar por la casa de Jimmy para comprobar cómo las flechas nos guían por el trayecto que hace la señal del teléfono de una casa a otra hasta llegar a su destino. El mensaje es: Jimmy llama a su madre. Si se continúa es circuito al que la mirada es sometida se puede observar esa historia emocional que está latente en esta página. El detalle de la foto sobre una mesita en casa de la madre sirve, al igual que en la página de la novela gráfica, para contar el parentesco entre quienes hablan por teléfono. Si se parte del elemento central de la viñeta en la que se reproduce un detalle de la foto que incluye a Jimmy agarrado al bolso de su madre la dirección de la lectura posee un movimiento centrífugo que nos lleva, por un lado, a conectar esa mano de la madre con la actualidad y la mano de Jimmy con el momento presente.  A su vez diverge en otros itinerarios explicativos como el que deriva hacia la narración del matrimonio y nacimiento de Jimmy o el que sitúa la foto en el piso de su madre. Parece nacer así una página que se libera de los condicionamientos habituales de lectura de los cómics. La mirada es reeducada. Páginas como ésta parecen convertirse en una suerte de esquemas que a modo de diagrama de flujo cuentan de forma simultánea varias historias estableciendo varios itinerarios que hacen que la forma de leer/mirar sea centrífuga y polimórfica. Son muchos los detalles que se condensan en apenas una página. Podría hablarse así de un tipo de página que en un breve espacio ofrece una gran información. Se trata de universos narrativos concentrados en un breve marco, podrían ser denominados microrrelatos visuales.

La reelaboración de la página en manos de Ware da cuenta de la profunda reflexión y trabazón orgánica que hay en todo su trabajo. Como se puede apreciar la viñeta que existe en la página inferior es la misma que luego se retomará en la página ya reproducida en la que se muestra el discurrir temporal. Al eliminarse todas esas referencias la página tuvo que cambiar de forma pero adaptando el mismo espíritu técnico. En la novela gráfica había un mayor esfuerzo por contar la genealogía e historia de la familia por lo que posee un mayor alcance temporal que ésta de la primera entrega de Acme.

Por otro lado este grupo de tres páginas en los que a partir de fotos y árboles genealógicos y diagramas de flujo se narra los antecedentes de Jimmy establece un paralelismo estructural con otras tres páginas en las que se hace lo mismo pero con la hermanastra de Jimmy: Amy. Se trata de una niña negra adoptada por la mujer con la que se casará el padre de Jimmy tras haber abandonado a su madre. Se explora el pasado de Amy tal y como se había hecho con Jimmy anteriormente:

Secuencias como ésta provocan que la narración principal desaparezca para instaurarnos en un no-tiempo. La narración se rige por una serie  de principios de secuencialidad temporal pero la explicación prescinde de esos matices tan marcados de temporalidad. Es un hiato en la historia que se nos cuenta para poner en antecedentes al lector pero se hace con una forma de diagramas explicativos que poseen un tipo de conexión sustancialmente diferente a lo que se está acostumbrado con las viñetas. Las conexiones en varios sentidos de una imagen consiguen crear un lenguaje radicalmente nuevo. Frente a la inercia unidireccional de la lectura clásica del cómic ahora se exige un movimiento de vaivén en el que todas las imágenes encajen en esa micronarración. La tendencia a esa circularidad en la página viene derivada del afán de conectar todo con todo. La imagen ya no sólo se relaciona por contigüidad con las imágenes vecinas sino que sobre un espacio de representación las flechas indican varios itinerarios lógicos que derivan más de las formas esquemáticas que de la narrativa secuencial.

Este pseudo-árbol genealógico de Amy se intercala también en un momento de crucial importancia en del devenir narrativo de la historia principal. Tras conocer Jimmy a su padre gracias a la invitación que éste le había hecho, él y su hermanastra Amy se enteran de que su padre ha tenido un accidente de coche. Tras las primeras noticias tranquilizadoras en el hospital se enteran al día siguiente de que ha fallecido durante la noche tras una hemorragia interna ocasionada por el fuerte impacto del accidente. La soledad de Jimmy se acrecienta tras la reacción de su hermanastra que lo empuja pidiéndole que se vaya. Los sentimientos de culpa de Jimmy acaban por atenazarlo y huye en busca de su casa y la presencia protectora de su madre. En ese clímax emocional se inserta este remanso explicativo del pasado de Amy y sus orígenes. El paralelismo estructural en la representación gráfica de las historias de Amy y Jimmy ayudan a entender parte de la remodelación que Chris Ware realiza al retomar la historia de Corrigan  narrada en su Acme Novelty Library y convertirla en un libro unitario que puede catalogarse como novela gráfica.  Podría verse así una suerte de reconducción de la poética de Acme Novelty Library en la que se ve atenuada la polifonía estilística para buscar un lenguaje más homogéneo y trabado en la novela gráfica de Jimmy Corrigan. La aparición de ese leitmotiv del pájaro para marcar visualmente las elipsis narrativas, la reorganización de la página en la que se narra la historia de Jimmy para buscar un paralelo en la de Amy pueden entenderse como esfuerzos por conjuntar un material enormemente proteico en su creación como era el de la historia de Corrigan. Se eliminan partes de la historia original al tiempo que el formato diferente del Acme se vuelve unitario al editarse en un único libro. Se diría que el formato de historieta dividido en pequeñas secuencias autoconclusivas en las que se ve un Jimmy Corrigan muy esquemático deja paso a una concepción de la historia y del personaje sustancialmente diferente. Páginas como la siguiente disonarían demasiado con respecto al conjunto tanto desde un punto de vista narrativo como visual como de concepción del personaje.

Lo esquemático se transforma en un estudio en profundidad de la emocionalidad de personaje retratado en sus rutinas diarias y su soledad. Para ello es necesario buscar un nuevo lenguaje narrativo. Del experimento que supone el número 1 de Acme Novelty Library se pasa a un profunda reflexión sobre cómo se ha de narrar esa historia. Para ello se busca un nuevo ritmo narrativo basado en la morosidad, en el retrato aparentemente aséptico de lo que sucede pero que tras esa pátina de objetividad visual se encuentra una profunda veta de soledad y tristeza tal y como habían ya mostrado autores como Raymond Carver y antes John Cheever en el terreno del cuento o Edward Hopper en la pintura.  A pesar de este carácter visual Ware rehúye de manera intencionada las convenciones de la imagen televisiva y cinematográfica;  de ahí sus ritmos narrativos tan singulares, su planificación de página tan profundamente simétrica y sus secuencias gráficas explicativas  en las que de modo diagramático se reproduce el pasado de los personajes. En ese sentido se sitúa en las antípodas del cómic que se asemeja al story-board.

Parece que Chris Ware encuentra en el seno de la experimentación de su cómic book una historia que lo llevaría más lejos de lo que pensaba. Para completar ese recorrido debía trabajar sobre un lenguaje nuevo que acabaría fraguando en un cómic de gran intensidad emocional y cuyos puntos cardinales diferirían notablemente de lo que se esperaba en un medio como éste.  En este caso la “novela gráfica” no es un concepto apriorístico en la mente del creador sino un punto de llegada cuando las piezas del puzzle encajan de forma insospechada para componer un paisaje nuevo.

Bibliografía básica:
Eisner/Millar (2005): Eisner/Miller. Entrevista moderada por Charles Brownstein, Barcelona, Norma.
Hignite, Todd (2006): In the Studio. Visits with Contemporary Cartoonist, New Haven y Londres, Yale University Press.
Merino, Ana  (2005): Chris Ware (la secuencia circular), Madrid, Sin sentido.
Raeburn, Daniel (2004): Chris Ware, Yale University Press.

(*) El copyright de las ilustraciones pertenece a Chris Ware. Se reproducen páginas de Jimmy Corrigan, Barcelona, Planeta D´Agostini, 2004 y también del número 1 de Acme Novelty Library, Seatlle,. Fantagraphics, 1993.

Fuente: http://www.literaturas.com/v010/sec0712/suplemento/articulo2diciembre.html

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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