“Uruguayeces”

Homer_on_Uruguay Viene mi hija y me pide que escuche una canción. Me molesta que me distraiga, justo cuando estoy a punto de… Pero pone la canción. La letra dice: Pensarán que soy medio ladino/ O que vivo borracho de vino/ Quieren hacerme creer estos cretinos/ Que los uruguayos somos latinos./ Hace un tiempo parecía joda/ Que ser chicano esté de moda/ Si me viera mi abuelito Arsenio/ Cantando con acento caribeño./ Yo no digo “ia está listo el poio”,/ Ni “frijoles” ni “arroio”/ “ierba”, “iui” ni “io io”/ No me jodan más no somos latinos/ Yo me crié en la suiza del sur./ Yo no se bailar ni cumbia ni salsa/ Ni me escapé de Cuba en una balsa./ Me parió en Montevideo mi mami/ Yo no quiero ir a vivir a Miami./ Hace rato en la radio, en la tele/ Me pudrieron a son y a merengue/ No me hagan poner arisco/ Y no quiero ir al show de Don Francisco/ Y piensan/ Los yanquis y los europeos/ Somos un país bananero/ Con palmeritas y calor./ No me jodan más no somos latinos/ Yo me crié en la suiza del sur./ En Colombia me decían gringo,/ O alemán en Santo Domingo/ Ni en Honduras, Panamá y Venezuela/ El Uruguay ni saben dónde queda./ Prefiero hablar con un filósofo sueco/ Que con un indio guatemalteco,/ Y tengo más en común con un rumano/ Que con un cholo boliviano./ Cuando leí “Las venas abiertas”/ Que era un bodrio me di cuenta/ Y a la cuarta hoja me dormí./ No me jodan más no somos latinos/ Yo me crié en la suiza del sur./ Uruguaios a gozal!

¿Quiénes eran esos tipos tan políticamente incorrectos, que se cargan de un plumazo toda esa moda a la los Fabulosos Cadillacs de hacer que el sur del hemisferio sur parezca un Caribe de cotillón?
–Unos uruguayos que hacen unas letras increíbles –me dice mi hija entusiasmada.
–¿Y critican a Galeano? –digo yo.
–¿A quién? –pregunta mi hija.
–No importa –le digo y me voy a Internet. Ahí descubro que tienen un sitio muy bien hecho (http://www.cuartetodenos.com.uy/cuarteto.htm), donde se puede leer sobre la historia del grupo, que se formó en Montevideo en 1984. Sus integrantes son Roberto Musso (guitarra y voz), Ricardo Musso (guitarra y voz), Santiago Tavella (bajo y voz) y Álvaro Pintos (batería y voz). Llevan editados 11 discos, cuatro de los cuales les valieron discos de platino y seis de oro. Ahora bien, leyendo sobre “mi descubrimiento”, me entero de que se trata de la banda uruguaya de rock más famosa de ese país, que además de haber tocado muchísimas veces en la Argentina, también se presentaron en España y en México.

Mientras leo, van pasando las canciones, una detrás de la otra. Me llama mucho la atención “Ya no sé qué hacer conmigo”:   Ya tuve que ir obligado a misa, ya toque en el piano “Para Elisa”/ ya aprendí a falsear mi sonrisa, ya caminé por la cornisa. /Ya cambié de lugar mi cama, ya hice comedia ya hice drama/ fui concreto y me fui por las ramas, ya me hice el bueno y tuve mala fama. // Ya fui ético, y fui errático, ya fui escéptico y fui fanático/ ya fui abúlico, fui metódico, ya fui impúdico y fui caótico./ Ya leí Arthur Conan Doyle, ya me pasé de nafta a gas oil./ Ya leí a Bretón y a Moliere, ya dormí en colchón y en somier./ Ya me cambié el pelo de color, ya estuve en contra y estuve a favor/ lo que me daba placer ahora me da dolor, ya estuve al otro lado del mostrador.// Y oigo una voz que dice sin razón/ “Vos siempre cambiando, ya no cambiás más”/ y yo estoy cada vez más igual/ Ya no se que hacer conmigo.// Ya me ahogué en un vaso de agua , ya planté café en Nicaragua/ / ya me fui a probar suerte a USA, ya jugué a la ruleta rusa./Ya creí en los marcianos, ya fui ovo lacto vegetariano./ Sano, fui quieto y fui gitano, ya estuve tranqui y estuve hasta las manos./ Hice el curso de mitología pero de mí los dioses se reían./ orfebrería lo salvé raspando y ritmología aquí la estoy aplicando./ Ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé, ya firmé, ya viajé, ya pequé./ Ya sufrí, ya eludí, ya/ huí, ya asumí, ya me fui, ya volví, ya fingí, ya mentí./ Y entre tantas falsedades muchas de mis mentiras ya son verdades/ hice fácil adversidades, y me compliqué en las nimiedades.//Y oigo una voz que dice con razón/ “Vos siempre cambiando, ya no cambiás más”/ y yo estoy cada vez más igual/Ya no se qué hacer conmigo./ Ya me hice un lifting me puse un piercing, fui a ver al Dream Team y no hubo feeling/ me tatué al Che en una nalga, arriba de mami para que no se salga./ Ya me reí y me importó un bledo de cosas y gente que ahora me dan miedo./ Ayuné por causas al pedo, ya me empaché con pollo al spiedo./ Ya fui psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo, fui al enólogo/ ya fui alcohólico y fui lambeta, ya fui anónimo y ya hice dieta./ Ya lancé piedras y escupitajos, al lugar donde ahora trabajo/ y mi legajo cuenta a destajo, que me porté bien y que armé relajo.// Y oigo una voz que dice sin razón
“Vos siempre cambiando, ya no cambiás más”/ y yo estoy cada vez más igual/ Ya no se que hacer conmigo.)

– ¿Te gusta la música, pa? –quiere saber mi hija.
–No, la música no me gusta –le contesto–, pero las letras, sí.
Y siento envidia porque en el rock argentino no hay nada que se parezca a eso. Y le empiezo a hablar de Los Shakers, que tenían una calidad como ningún grupo latinoamericano de la misma época tuvo allá por los años sesenta. Y le hablo de Leo Masliah, que es un genio. Y no le digo nada, pero pienso que hay algo increíblemente raro y envidiable en el Uruguay, algo que lo hace totalmente distinto. Pienso en Delmira Agustini, en Felisberto Hernández, en Circe Maia. Eso sí, pongo especial cuidado en olvidarme de Benedetti.   

 

Fuente: El Cuarteto de Nos, por Jorge Fondebrider http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1374&Itemid=118

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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