“Vela en este entierro” por Roger Wolfe (selección)

1

Leyendo a John Berryman en un avión a
Barcelona. No entiendo demasiado, pero me gustan
algunas de sus imágenes. Versos como por ejemplo:
«Yo mismo seré muy pronto polvo; pero aún no». He
usado una cita suya, de hecho, en mi más reciente —y
todavía inédito— libro de poemas: «El hombre
equivocado». Título que a su vez es una cita de
Leonard Cohen: «Encerraron al hombre/ que quería
gobernar el mundo;/ estúpidos/ encerraron al hombre
equivocado».
Tendría que haberme traído conmigo el
manuscrito, porque esta noche he quedado con mi
editor para cenar. Pero éste es un viaje de trabajo, en
realidad. Encajando la literatura en los huecos
disponibles, como siempre.
Quién fuera rico. La gente interesante, leí hace
poco no sé dónde, rara vez tiene dinero.

 

5

–Para Pancho, mi viejo;
dondequiera que estés

—Son los riñones —me explica el
veterinario—. Y tiene también afectado el corazón.
Tengo al perro desde hace 12 años. El
pronóstico no es bueno.
—Pierdes un perro —le digo—, y pierdes un
pedazo de tu vida.
En la sala de espera, sentada en una silla,
solloza una mujer. Le han dicho que a su perro lo van
a tener que ingresar.
—Sí, lo sé —me dice el veterinario.
Alzo la vista. Leo lo que hay escrito en la
esquina superior derecha de una radiografía que cuelga
en la pared:

                                               King: pastor alemán, 8 años, 11 meses. Se
                                               comió un cinturón. Está con cuadro 
                                               gástrico. Posible cuerpo extraño en
                                               estómago.

 

8

Para desarrollar su teoría de la relatividad,
Einstein se limitó a pensar en el universo.
Eso es lo único que de verdad es necesario
hacer. Sentarse y pensar.
Y pensar.
Y pensar.
Y pensar.
El mundo entero se estrella, hecho pedazos, a
tu alrededor.

 

32

Son las 22.56. Madrid está en calma, ahí fuera.
No se oye un sonido en todo el edificio, excepto el
leve ruido, aquí dentro, de las yemas de mis dedos
sobre el teclado. Y la música a bajísimo volumen que
fluye de mi pequeña radio de sobremesa. Se trata de un
rap dedicado a Richard Wagner. Un negro de Harlem
declama en inglés: «Nadie te entendió, tío; nadie te
entendió como te entiendo yo…». La cosa es
literalmente alucinante. No encuentro otra manera de
expresarlo.
Pero en cuanto pueda lo voy a intentar.

Roger Wolfe©

Fuente: http://www.microrelatos.com

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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