“El Corazón de Piedra”, por Pablo Neruda

piedras

Mirad,
éste
fue el corazón
de una sirena.
Irremediablemente
dura,
venía a las orillas
a peinarse
y a jugar a la baraja.
Juraba
y escupía
entre las algas.
Era la imagen
misma
de aquellas
infernales
taberneras
que
en los cuentos
asesinan
al viajero cansado.
Mataba a sus amantes
y bailaba
en las olas.

Así
fue transcurriendo
la malvada
vida de la sirena
hasta
que su feroz
amante marinero
la persiguió
con harpón y guitarra
por todas las espumas,
más allá
de los más
lejanos archipiélagos,
y cuando
ya en sus brazos
reclinó
la frente biselada,
el navegante
le dio
un último beso
y justiciera muerte.

Entonces, del navío
descendieron
los capitanes
muertos,
decapitados
por aquella
traidora
sirena,
y con alfanje,
espada,
tenedor
y cuchillo
sacaron el corazón de piedra
de su pecho
y junto al mar
lo dejaron
anclado,
para
que así se eduquen
las pequeñas
sirenas
y aprendan
a comportarse
bien
con
los
enamorados
marineros.


Pablo Neruda©

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

2 responses to ““El Corazón de Piedra”, por Pablo Neruda

  • rosaroit

    Las sirenas son muy peligrosas. Sobre todo por las noches, cuando te das cuenta de que llegaros es demasiado tarde.

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  • sara eliana

    Desde que se tiene memoria, los poetas han advertido a la humanidad sobre el peligro de los cantos de sirenas. Ese continuo volver sobre el tema parece indicar que esa música forma parte de un concierto del que no se puede escapar. Aquí Neruda no se contenta con advertir; arranca el mal de cuajo y lo pone como ejemplo de futuros inadvertidos. Bello, muy bello, en cuanto representa otros cantos aguerridos y contestatarios.

    Saludos, Sara

    Me gusta

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