“Reflexión”, Rocío Peñalta Catalán

frente_al_espejo Por un momento, la había confundido conmigo. Pero no era yo. Era otra, y bien distinta. La prueba de ello es que si yo guiñaba mi ojo derecho, ella me guiñaba el izquierdo; si yo levantaba la mano izquierda, ella saludaba con mi derecha. Era zurda y siniestra para todo lo que yo soy recta y diestra.
Intenté un diálogo. En vano. No era una cuestión de primera y segunda personas, como yo había pensado al principio. Era una tercera persona, una extraña. Y no me entendía.
Totalmente ajena a mi presencia, se miraba en mi reflejo y ensayaba muecas y ademanes. ¿Se estaba burlando de mí?
Entonces, se puso seria. ¿Me habría oído? ¿Había escuchado mis pensamientos?
Poco a poco, las que me habían parecido diferencias evidentes se iban desdibujando, y los rasgos comunes me resultaban cada vez más desconocidos.
Nadie me había obligado, pero ahí estaba yo, repitiendo cada uno de sus movimientos, como si no tuviese voluntad propia. Que ella sacaba la lengua, yo la imitaba. Si arqueaba las cejas, yo hacía lo mismo. Si se encogía de hombros, yo repetía su gesto con igual indiferencia.
Así hemos estado un buen rato. Hasta que se ha cansado y se ha marchado del cuarto de baño. Y yo he hecho lo mismo.

Rocío Peñalta Catalán

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

2 responses to ““Reflexión”, Rocío Peñalta Catalán

  • sara eliana

    Muy bueno!

    RefleJ … refleX … reflejo … reflexión

    Espej … especulum … especulación

    Excelente trabajo sobre las bases del sistema y su proyección semántica.

    Felicitaciones.

    Sara

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  • ana maria torres gomez

    ¡Genial! No puedo dejar de leerlo, maravilloso…,no puedo dejar de leerlo, te hace pensar, como a mí me gusta.

    Siempre se ha dicho que todas las adicciones son malas y yo estaba de acuerdo. Pero mis opiniones están cambiando. ¡Leer es un vicio no reprobable! ¡Basta ya de tachar a las personas amantes de la lectura como aburridas! No somos, como dicen, unos “sin sangre” por preferir una buena sesión de leída a encender la tele y ver programas basura (escuchando continuos gritos.groserías,insultos y mentiras).En fin, todo se soluciona abriendo un libro o leyendo escritos como éste. ¡Bon apetit! 🙂

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