“Añoranzas”, Tom Wujec

Alzábanse allí antaño abetos, abedules,
ballet benevolente, belleza bienhechora…
Calveros coloridos, con cánticos campestres
de divinas doncellas, desbordantes de dádivas.
Extendíanse entonces en edénico espacio
florestas fabulosas, fortalezas fantásticas.
Graciosas golondrinas giraban gayamente
-homenaje hechizante, horizonte hiperbólico-,
instaurando ideales, inscribiendo ilusiones.
¡Jornadas jubilosas, jolgorios juveniles,
kermesses kaiserianas, kioscos kilométricos!
Luengos lustros labraron las lúdicas leyendas.
Mis muertos mantuvieron mil mitos memorables.
Nacieron nuestros niños, nidada numerosa…
Olvidando orgullosos obsoletas ofrendas,
partieron presurosos, petulantes, pueriles.
Quedamos quebrantados, quietamente quejosos.
Recordando riquezas, rumiábamos rencores…
¡Sursum! Sonreíamos serenos, sosteniéndonos solos.
Trabajando tenaces, tolerantes, tranquilos,
una ufana utopía urdiremos unánimes.
Valientes, volaremos venerables vestigios
-Walhallas, Waterloos, Washingtones, walkirias,
xirimías, xilófonos, xenofobias, xenones-,
ya yertos y yacentes, yugulados y yermos.
¡Zanjemos zarandajas, zarpemos zahareños…!
¡Adiós, ahora, amigos! Agotado abandono…

Tom Wujec©

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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