“El dios que adora”, Raúl Gómez Jattin

gomez jattin

Son un dios en mi pueblo y mi valle
No porque me adoren Sino porque yo lo hago
Porque me inclino ante quien me regala
unas granadillas o una sonrisa de su heredad
O porque voy donde sus habitantes recios
a mendigar una moneda o una camisa y me la dan
Porque vigilo el cielo con ojos de gavilán
y lo nombro en mis versos Porque soy solo
Porque dormí siete meses en una mecedora
y cinco en las aceras de una ciudad
Porque a la riqueza miro de perfil
mas no con odio Porque amo a quien ama
Porque sé cultivar naranjos y vegetales
aún en la canícula Porque tengo un compadre
a quien le bauticé todos los hijos y el matrimonio
Porque no soy bueno de una manera conocida
Porque amo los pájaros y la lluvia y su intemperie
que me lava el alma Porque nací en mayo
Porque mi madre me abandonó cuando
precisamente
más la necesitaba Porque cuando estoy enfermo
voy al hospital de caridad Porque sobre todo
respeto solo al que lo hace conmigo Al que trabaja
cada día un pan amargo y solitario y disputado
como estos versos míos que le robo a la muerte.

Raúl Gómez Jattin©

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

One response to ““El dios que adora”, Raúl Gómez Jattin

  • Ross

    Vale una mirada de homenaje a este poeta “el loco”, por que dío un sabor particular a su vida y a sus versos. Amado por unos odiado por otros. Que abrio el mango y extrajo su jugo para mezclarlo con su dolor. Aquí uno de los poemas que mas me han tocado. Con el permiso del último habitante de la Torre de Babel.

    QUE TE VAS a acordar Isabel
    de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
    de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos
    de la baranda donde llegaban los barcos de La
    Habana cargados de…
    Cuando tenías los ojos dorados
    como pluma de pavo real
    y las faldas manchadas de mango
    Qué va
    tú no te acuerdas
    En cambio yo no lo notaste hoy
    no te han contado
    Sigo tirándole piedrecillas al cielo
    Buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga
    el pie
    Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la
    tierra
    y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo
    y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores
    del escenario
    Isabel ojos de pavo real
    Ahora que tienes cinco hijos con el alcalde
    y te paseas por el pueblo con un chofer endomingado
    ahora que usas anteojos
    cuando nos vemos me tiras un “qué hay de tu vida”
    frío en impersonal
    Como si yo tuviera eso
    Como si yo todavía usara eso

    Raúl Gómez Jatinn

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