“Adiós Capitán”, Ana Obis

Hasta aquí
que no existimos, vino un vivo
para certificar tu muerte,
cómo si dejar de respirar necesite de rubrica que lo confirme.
Los vivos, que presumimos de estarlo,
somos así.
Gustamos de datar el tiempo,
el tiempo del primer aliento,
del postrer hálito en la voz.
Datamos el día con su hora
y la causa que te ha matado,
nos agrada decir de qué morimos,
o más bien,
de qué se mueren los demás.
Siendo tan imbéciles que olvidamos
anotar el motivo
por el cual
estuvisteis aquí.
Los vivos,
somos unos impresentables.
Y unos mamarrachos.
 
En aquel maletín de cuero
van las hojas que de forma legal
le ponen fecha al finiquito.
Ya ves, todo saldado,
antes de partir las cuentas claras,
se van, os vais, te vas.
Te lo anota no sea que te equivoques,
que nadie te avise de que te has muerto.
 
Pero el vivo, que fue muy educado
cuando llegó dijo buenos días,
le acompaño en el sentimiento,
y ¿a qué hora fue el deceso?
 
Rellenó su papel,
que para eso le pagan,
para anotar el nombre,
con suerte sin faltas de ortografía,
la hora y el día, el mes,
este año en curso y el motivo de la despedida.
 
Vino un vivo a certificar tu muerte
Capitán,
y yo,
hasta el último momento esperé
que te levantaras a romperle la cabeza,
y después,
le dieras una patada en el culo.

No fue así.

Carpe Diem.

Ana Obis© http://elespejo-aspid.blogspot.com/

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

3 responses to ““Adiós Capitán”, Ana Obis

  • Ross

    Que bueno leerte por aquí Aspid. Si observas mi blog. Encontrarás dos suscintos. Gracias Juan.

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  • Yetty

    Todo muy bueno hasta la última estrofa.
    Me pareció original el tema, bueno el ritmo y el sentido de musicalidad.
    Se podía decir lo mismo y terminarlo en el mismo tenor, sin desmerecer todo el poema, una lástima!
    En mi opinión merece la pena hacer ese cambio.
    Yetty

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  • Ross

    Una vez mas, digo Aspid hoy nuevamente; que los vivos son marionetas. Ya no hay tristeza profunda, sino depresión. Ya no hay asombro, sino fobias.

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