“A veinte minutos de cualquier parte”, Mara Nefill

MetroA veinte minutos de cualquier parte

los periódicos gratuitos enseñan sus titulares rojos

y las asistentas ecuatorianas sueñan con hombres musculados que las levantan
del suelo y se las llevan a los paraísos arbolados de las urbanizaciones de lujo

libros forrados con papel marrón se abren por la página en que el protagonista encuentra por fin fortuna en los labios de una mujer melena escarlata y cintura de bailarina que habla cinco idiomas y no conoce ninguno

escolares dormidos imaginan lecciones de inglés y aritmética saltando de sus mochilas como ejércitos defensores de un universo invadido por nombres extraños

hay rezos que murmuran hombres de camiseta blanca y zapatos de oficio sucio que rebuscan esperanza en los callos de sus manos y ocultan los ojos vidriosos de ahuyenta-penas con gafas de humo

los cupones de lotería saltan en el bolsillo de sirenas perfumadas de lavanda
que leen los poemarios viejos pegados debajo de las palancas de los frenos de emergencia

y los obreros en paro cantan internacionales asustadas por mercados invisibles que les conducen a ninguna parte.

Mara Nefill©

Nota: dicen que en el metro de Madrid puedes llegar a cualquier parte en veinte minutos. Tal vez. Yo aún no lo he conseguido. Quizá es que las estaciones que elijo como destino no son las adecuadas. O debería subir en otra para llegar a ellas. Probablemente sea eso.

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

4 responses to ““A veinte minutos de cualquier parte”, Mara Nefill

  • Ross

    Bella prosa Mara Nefill. Verdades de rostros que transitan en las inmensas ciudades, donde veinte minutos se deshielan en las manos.

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  • Marta Camacho

    “y las asistentas ecuatorianas sueñan con hombres musculados que las levantan del suelo y se las llevan a los paraísos arbolados de las urbanizaciones de lujo”
    Respeto la cita pero, las “asistentes” ecuatorianas fueron en su mayoría a buscar un medio de trabajo honrado para satisfacer las necesidades en sus hogares, gente humilde y trabajadora con el único sueño de encontrar una luz de esperanza a sus vidas.

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  • lucia

    muy bueno, Mara, un lujo para los sentidos! Enhorabuena..

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  • Lino Althaner

    En las urbes y en los metros el hombre es tratado peor que ganado -ved cuando están repletos los metropolitanos, en qué se convierten los pasajeros- y el hombre se vuelve marioneta de otros o caricatura de sí mismo. Se vuelve esclavo de una pesadilla, de la cual no puede despertar. Juan, buena me parece esta entrada. Saludos, Lino

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