“El refrán como texto oral y escrito” María Teresa Pérez Botello (Fragmento)

REFRAN COMO TEXTO ORAL

De manera lógica, el empleo de refranes como oralidad es de creerse anteceden a su registro o empleo escrito y en muchas culturas, en la mayor parte de África por ejemplo, son un elemento importante y frecuente en la conversación normal.

Es muy frecuente que proverbios, para nosotros refranes, pertenecientes a las
diferentes culturas y lenguas del mundo expresen la misma enseñanza.

Uno de los rasgos más interesantes es que muchos de ellos pueden dividirse en dos partes contrapuestas que a menudo presentan paralelismos en la sintaxis y en el ritmo10 y vínculos de rima y aliteración. Estas características estructurales son marcas de oralidad, y son socorridas por la nemotecnia en la mayoría de las lenguas naturales, debido a que como dice Alonso: el metro, la rima, la aliteración y el paralelismo en los refranes no son únicamente elementos artísticos sino también mnemotécnicos. El pueblo atiende más a la rima o cadencia final que al número exacto de sílabas, aunque por el desuso o la transformación pierden muchos su forma poética.

Por ejemplo, en España como en México, actualmente se dice: “Más vale maña que fuerza”, pero en el siglo XVI este refrán era más amplio y se completaba
“… Y más a quien Dios esfuerza” (Alonso, 1978: 336).

También estructuralmente los proverbios (refranes de hoy en adelante en la idea hispanoamericana) presentan semejanzas interlingüísticas, por la utilización de imágenes vivas, alusiones domésticas y juegos de palabras. Unos ejemplos pueden ser para el caso hispanohablante: “A perro que no se conoce, no se le tienta el rabo”, “Al pobre y al feo todo se le va en deseo”. Estos refranes se dicen tanto en España, como en México y en Perú (Martínez Klaiser, 1978, Acuña, 1997).

Los refranes están arraigados en un sentido amplio en la cultura popular y se transmiten por vía oral. Así lo he observado en lugares rurales que no tienen acceso a la escritura, en los centros urbanos, en los medios masivos de comunicación está generalizado, los locutores de radio o los conductores de programas televisivos los emplean constantemente, forman parte del diálogo de las telenovelas y de las películas que tienen un amplio público ya de la televisión, las de VHA y DVD, y cine. Los refranes también son socorridos en los sketchs del teatro y por supuesto todos los días los escuchamos en cualquier actividad cotidiana.

La ascendencia de los refranes es oral y funcionan de la misma manera, porque son divulgados de boca en boca, se mantienen en la lengua cotidiana, y se reproducen en relación al contexto pues funcionan semióticamente a partir de
él. Se desconoce a los autores individuales de la mayor parte de los refranes, por ello se dice son anónimos. Pérez Martínez insiste en que son los residuos de un mecanismo que servía tanto para estructurar como para conservar textos en las culturas orales, y al igual que Martínez Kleiser asiente que sólo cuando un refrán es asumido por una comunidad empieza a ser refrán.

La vida de los refranes depende de su vigencia y de la función social que cumpla, ya que en ocasiones alteran su sentido paremiológico y se adaptan a las nuevas circunstancias al igual que una palabra, en la medida que son  acciones verbales de una experiencia, y no tienen una única posibilidad de interpretación, la cual está en correlación con los intereses individuales. Como texto oral, los refranes son complejos, no absolutos, sino interactivo.

Los pensamientos y experiencias individuales adquieren un carácter histórico y social al ser trasmitidos por el lenguaje, por ello participan de una memoria social colectiva y tradicional, que aflora en el habla. Los refranes como hecho de habla, se dan siempre en la interacción verbal y es así que se propagan por aquéllos que tienen la capacidad de comprenderlos y aplicarlos posibilitando su trasmisión de generación en generación.

REFRAN COMO TEXTO ESCRITO

El uso de este tipo de texto/escrito que llegará a constituirse como género, está documentado en la historia por los hallazgos arqueológicos habidos en la actual Bagdad desde el siglo XVIII a.c.11 en la sociedad Sumeria, y de entre los casi trescientos proverbios sumerios descritos por Kramer (1985: 141) cito uno para todos aquéllos que tienen prisa o esperanza: “Todavía no ha cazado la zorra y ya tiene collar”. Una inspección ligera de las manifestaciones escritas del hecho, revela su uso desde las primeras civilizaciones. Así además de los 300 proverbios sumerios están: los preceptos protoindouropeos del Rig Veda12  conocidos como Sutras 13, las Instrucciones egipcias de Ptah-hotep, circa 2450 a.c., los de los reyes Meri-ka-re y Amen-em-het, la de un simple padre llamado Ani a su hijo. Las Conversaciones de Confucio (compiladas por sus seguidores entre 202  a.c.-220 d.c. El libro Proverbios de la Biblia (1967)14, los gnomai de los 7 sabios de la Antigüedad Clásica Griega: Tales, Bias, Pitaco, Solón, Cléolulo, Misión y Quilón, que expresaron su sabiduría en sentencias y lemas muy breves (Abbagnano: 1206 y 1029)15.

Como se ve, los proverbios tienen su origen en textos de tipo moral o didáctico; se introducen por vía culta en obras de gran difusión; se transmiten por lengua popular y, tras algunas modificaciones quedan acuñados de forma invariable en la lengua, lo que les permite volver de nuevo al texto escrito y a la lengua culta.

Bien dice Pérez Martínez el refrán “nació como el último consejo de un padre moribundo que quiere entregar en comprimidos su experiencia”, para convertirse luego en una de las formas literarias más antiguas y una de las primeras formulaciones de la sabiduría popular. (Pérez Martínez , 1997:42).

El estudio, recopilación y explicación lingüística de los refranes corresponde a una disciplina particular llamada paremiología16, así los paremiólogos han recopilado infinidad de refranes, en los libros llamados Refraneros, y los hay de diversos tipos.

De las extensas recopilaciones de refranes, habidas en el mundo, se testimonia la semejanza de la universalidad de las experiencias humanas. Por ejemplo en muchas lenguas existe el equivalente de proverbios como:

  • Somalí: Kaadsade ma kufo  Aquél que se toma su tiempo no se cae.
  • Español: Año de nieves, año de bienes.
  • Maorí: KA whakaiti koe i te manuhiri, ka whakaiti koe i a koe. Al degradar al visitante, te rebajas a ti mismo’.
  • Latín: Praemonitus, praemunitus. Hombre prevenido es hombre armado, vale por dos.’
  • Somalí: Beeni marka hore waa malab, marka dambe na waa malmal, Al principio las palabras son miel luego son mirra.
  • Chino: ái wu jí wu. Sí amas a una casa amas a sus cuervos. (cf. «quién
    quiere a Beltrán ama a su can»).
  • Samoano: E mafuli le ului, ae tupu le suli. El árbol madre ha caído, pero
    uno de su retoño está creciendo.
  • Galés: Cenedl heb iaith, cenedl heb galon. Una nación sin idioma es una
    nación sin corazón. (Cristal (1995: 53)

La autoría y creación de refranes es anónima, y han sido recogidos no sólo en refraneros sino en obras literarias. La inmensa abundancia y diversidad de los refranes se debe a su naturaleza trashumante. La experiencia que los pueblos tienen de la realidad, está saturada de aspectos comunes y es extraño que en los refraneros del mundo, abunden refranes universales que llegaron por distintas vías no importa de dónde, o fueron creados en el lugar condensando una experiencia humana, pues todas las culturas tienen formas de sabiduría popular, expresadas en dichos concisos llamados de distinta manera, por ejemplo; Italia, Francia e Inglaterra optaron llamarlos por el nombre latino proverbio, en Portugal por adagio y anexim.

En ocasiones, la literatura, en este caso española y e hispanoamericana, recolecta y dignifica el saber popular como en el caso de “Casa con dos puertas
mala es de guardar”, título de una comedia de Calderón de la Barca. Los Refranes entremés atribuido Cervantes (Bautista: 1997): En Don Quijote de la Mancha, el manco de Lepanto, pone en boca del Quijote:

“paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas” (Cervantes, I, XXI).

Y los refranes son característicos del discurso de Sancho Panza, quien le dice al Quijote:

“Estáme reprehendiendo que no diga yo refranes y ensártalos vuesa merced de dos en dos” y el Quijote se sanchifica:

“no más refranes, Sancho por un solo Dios. que pareces que te vuelves al sicut erat; habla a lo llano, a lo liso, a lo no intrincado, como muchas veces te he dicho, y verás como te vale un pan por ciento”. (Cervantes II, XVII).

Con tan insigne maestro Sancho no aprendió a decir del Cura “…todos los deste linaje de los Panza nacieron cada uno con un costal de refranes en el cuerpo”, (Cervantes: II, I) y así Miguel de Cervantes recurre a refranes y proverbios de origen popular difícil de distinguir si son de su propia creación o no como:

“El que compra y miente en su bolsa lo siente”.

Por su parte, el mexicano Agustín Yáñez, en las Tierras Flacas, invade de refranes su prosa basten dos mínimos ejemplos engarzados en su discurso:
“… si se me atraviesan en mi camino, dije hablando solo, hallarán lo que buscan: el muchacho malcriado donde quiera encuentra padre … Hasta coraje me dio acordarme del refrán: cada oveja con su pareja…” (Yáñez, 1970: 48).

Y en Arrieros, el veracruzano Gregorio López y Fuentes pone en el personaje
llamado Refranero constantemente dichos y en una de muchas dice:
“…el Refranero volvió a refranear…”
¡Échale copal al Santo y a ver si te hace el milagro! (López, 1944: 83)


10 El ritmo es un flujo de movimiento controlado o medido, para el caso de los refranes es sonoro. El ritmo
caracteriza a todas las artes, de manera especial a la música, la poesía y la danza, que tienen su inspiración
en los fenómenos naturales. moderna. La rima también contribuye al efecto rítmico de los refranes.

11 La literatura sumeria es la más antigua de la historia. Su inscripción cuneiforme está en decenas de miles
de piezas de alfarería, en sellos cilíndricos y en tablillas de arcilla. Más de cinco mil tablillas y fragmentos
son consideradas obras literarias y religiosas: relatos mitológicos y épicos, himnos y lamentos, proverbios
y ensayos. Excepto los proverbios y algunos ensayos, toda la obra está escrita en forma lírica.

12 1,028 himnos “sapienciales” trasmitidos por vía oral, cuya composición se estima entre 1200 y 1500 a.c.
Se recopilaron aproximadamente en el 800 a.c.

13 Estilo de verso, estudiado por Panini (VII o IV a.c) gramático sánscrito precursor de los estudios lingüísticos.
En su obra Asthadhyayi, investigó sus reglas gramaticales, el estilo sutra era el generalmente impartido en
la enseñanza durante este período histórico. Los estudios de Panini son básicos para estudiar el sánscrito
hoy por hoy.

14 El libro de los Proverbios es una colección de colecciones, atribuidas a Salomón, a los sabios árabes Agur y Lamuel y a otros sabios de Israel anónimos, que adquirió su forma definitiva en el siglo V a.c , el libro refleja un progreso doctrinal de varios siglos.

15 Siguiendo el orden nombrado se les atribuyen: Conócete a ti mismo, La mayoría de los hombres son malvados, Saber escoger la oportunidad, Preocúpate de las cosas importantes, Nada es mucho, Optima es la medida, Cuida de ti mismo.

16 La Paremiología, “concepto acorde a las etimologías griegas paroimía que significa ‘refrán’‘ proverbio’, y ‘logía’ (de lego) ‘tratado, ‘estudio’, ‘ciencia’, acerca de los refranes,” (Gómez de Silva, 1988: 5(19): De manera genérica se puede afirmar que es el estudio sistemático y científico de los enunciados sentenciosos tales como: los proverbios, las máximas, las sentencias, los apotegmas, los refranes, las frases proverbiales, los dalogismos y wellerismos.

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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