“La mercantilización del sistema educativo público”, Ignacio Fernández de Castro

Frente_del_Norte_-_Spanish_Civil_War_(March-Sept_1937)_svg

En toda esta aventura yo no tuve que decidir nada. Quienes decidieron fueron las autoridades locales, ya que mi “quinta” no había sido todavía movilizada por la República y yo seguía siendo hijo de papá, pero la ocasión de comprobar mi capacidad de decidir por mí mismo no tardo en presentarse.

El teniente Rubio, un albañil anarquista, era quien mandaba el batallón, grupo o compañía, donde yo, con otros, picábamos la piedra necesaria para construir las bases de las enormes piezas de artillería de costa que según creo recordar se estaban fabricando en Asturias. El teniente Rubio era un anarquista cabal que mandaba sobre un grupo de trabajadores forzados, entre los que había “señoritos”, “homosexuales”, el chofer del obispo y otras gentes “castigadas” que él sabía que no éramos precisamente anarquistas, ni de izquierdas y ni siquiera republicanos.

Al recibirnos nos explicó con claridad cual era la situación: él era anarquista, dijo, y sabía que la mayoría de los que estábamos bajo sus órdenes éramos gente de ideologías de derechas, aún así él estaba obligado a hacernos trabajar y nosotros estábamos obligados a trabajar bajo sus órdenes, sin embargo, el aunque pensaba que estábamos equivocados en nuestras ideas, las respetaba y además esperaba que el tiempo y no el castigo ni la represión nos hiciera comprender nuestra equivocación.

De hecho en los meses que permanecí en el batallón comprobé su respeto por nosotros y por nuestras ideas: como pensaba que nos molestaba saludar con el puño nos eximio de esa obligación y de cualquier otra expresión contraria a ellas. La prueba definitiva de su “talante” nos la dio el que fue el último día de nuestra relación.

Las tropas “nacionales” rebeldes se aproximaban a Santander y recibió la orden de evacuar en barco a Asturias a la compañía o batallón de trabajadores. El teniente Rubio nos dijo que nosotros no éramos soldados sino trabajadores forzados y pensaba que teníamos derecho a decidir si ir a Asturias o quedarnos en Santander, “los que quieran quedarse -nos dijo-, que den un paso al frente y yo les llevaré al otro lado de la Bahía y les dejaré allí, mientras los demás seguimos hacia Asturias”.

Yo, por primera vez, pude decidir sobre mi propia vida: di un paso al frente y ese fue el primero, después me encamine hacia Comillas. A sus puertas, en puente Portillo, casi destruido por una bomba, me encontré con un tercio de requetés de Navarra que esperaba la orden de tomar el pueblo que, por cierto, ya habían abandonado las fuerzas republicanas. Di otro paso que esta vez fue literalmente al frente, y me incorpore voluntario al tercio de requetés y a la guerra.

La primera vez que pude ejercer como sujeto libre y consciente de mi propia vida tomé el partido y la decisión equivocados.

Durante los años que siguieron he tratado de conocer el porqué de aquella equivocación. El texto que sigue es el punto conclusivo al que he llegado sobre la incidencia del sistema educativo en esa colosal equivocación y sobre lo que pienso que habría que reformar en él para detener o al menos reducir esos efectos sobre el proceso de reproducción social”.

Madrid, 14 de Febrero de 2006.

Ignacio Fernández de Castro©

Nota: Durante la dictadura del general Franco tuvo que exiliarse a Paris. En Francia contó con la ayuda de amigos como Tuñón de Lara, Juan Goytisolo, Jorge Semprum…

Ignacio trató de encontrar a la familia de aquel anarquista: El teniente Rubio… no pudo saber.

Mara Obregón.

Anuncios

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: