“Sobre poetas y poesía”, Autores varios

Estro

(Del lat. oestrus, y este del gr. οἶστρος, tá, tábano, aguijón).
1. m. Inspiración ardiente del poeta o del artista al componer sus obras. || 2. m. Mosca parda vellosa, cuyas larvas son parásitos internos de mamíferos. Hay varias especies, que atacan a distinto tipo de ganado, como el estro de la oveja, del buey, etc. || 3. m. Zool. Período de celo o ardor sexual de los mamíferos.

Real Academia Española: Diccionario de la lengua española. Espasa – Calpe,
Madrid, 1994.

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Pierre Kemp (Holanda, 1886-1967)

Tal vez la literatura búlgara o la boliviana tengan también alguien así, alguien que ronda casi invisible entre los grandes nombres de la época, lejos de los grandes versos vehementes y de los honores marmóreos, un poeta en el que uno sólo se fija después, porque no perteneció a nada ni a nadie, que escribió versos que hablan casi en susurros y dicen cosas como:

Algunas noches sigo una luz amarilla
hasta una puerta azul en la que se lee: Sueño.
Yo no la abro por mi mano
ni me viene a buscar una mujer
para que entre a comprar sueños.
Y sin embargo siempre he pagado mis sueños.
No debo nada a la noche.

En una ocasión trató de vivir en Amsterdam, pero pronto regresa a Maastricht y allí se queda para siempre. Por espacio de veintiocho años trabaja como empleado en las oficinas de una mina, a la que va cada día en tren. En el trayecto escribe sus poemas. Hay una foto suya en ese tren, un caballero que se está quedando calvo, con chaqueta y corbata; en la percha, a su lado, el grueso abrigo de invierno, en el regazo uno de sus innumerables borradorcitos
que escribió: «La noche huele a gente de pelo negro».

Cf. Cees Nooteboom: Tumbas de poetas y de pensadores. traducción de
María Cóndor. Debols!llo, Barcelona, 2009, pp. 194-196.

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1912, Pound

En 1912, [Ezra] Pound formuló tres leyes fundamentales para escribir poesía:

Tratamiento directo de «la cosa», ya sea subjetiva u objetiva.
No utilizar ninguna palabra en absoluto que no contribuya a la presentación.
Por lo que se refiere al ritmo: componer en la frecuencia de la frase musical, no en la secuencia de un metrónomo.

Cees Nooteboom: Tumbas de poetas y de pensadores. Traducción de María
Cóndor. Debols!llo, Barcelona, 2009, p. 262.

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Ocasiones sublimes (principios del siglo XXI)

Futurismo, dadaísmo, surrealismo, beatniks, poetas sonoros franceses, situacionistas, fluxus, infrarrealistas, visuales, concretos, conceptuales, mail artistas, contracultura, rock y la tecnología son los acontecimientos que desde el espíritu se proyectan hacia nosotros y aún nos turban. El ejemplo de estos, nos obliga a investigar y buscar nuevas técnicas que no han sido todavía suficientemente desarrolladas. Estas técnicas o maneras, innovadoras o rupturistas, al rechazar las ideas imperantes iniciaron un camino que hoy día se desarrolla plenamente y provoca que la poesía actual adquiera posibilidades y maneras más amplias, como se sabe: fonética, visual, gráfica, objetual, concreta, sonora, electrónica, audio, gestual, de acción, performática, brutal, informal, videopoesía, ciberpoesía, etc. De todo esto se nutre un poco la polipoesía. […] El poeta se encuentra a veces con ocasiones sublimes, terrenos inexplorados en los que el espíritu vuela, salta y tropieza con una musa inesperada. Qué importan entonces los antecedentes futuristas, dadaístas, concretos, sonoros, visuales y otros (aunque hayan tenido tanto que ver). Hoy nos encontramos con la posibilidad de trabajar con cualquier técnica; así mismo, las posibilidades que se abren a la polipoesía obligan al poeta a inventarse nuevos recursos y enfocar el poema bajo una auténtica labor de producción. Parece que el poeta ya no hace poemas, sino que hace una película o una performance. Cabe decir que la polipoesía resulta descafeinada en soporte de libro, disco, cassette o videoclip. Todo su sentido, toda su fuerza, como mejor se materializan es en directo y en contacto con el público o con la gente. Instinto social.

Xavier Sabater: Apuntes para una teoría de la polipoesía, tomado en
‹http://www.poesiavisual.com.ar/escritos/apuntes_para_una_teoria_
de_la_polipoesia.html›.

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Justicia poética

Thomas Rymer acuñó la expresión «poetic justice» en su The tragedies of the last age considered (1678) para describir cómo una obra debería inspirar el comportamiento moral por medio del triunfo del bien sobre el mal. De manera que, aunque en la vida real no siempre se hace efectiva la verdadera justicia, en la literatura es posible conseguirla.

Cf. ‹http://poemsinlaw.blogs.uv.es/justicia-poetica/›

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China, s. VIII

Se cuenta que el maestro del paisajismo Wu-Tao-Tzu salió un día por encargo del emperador a pintar unos bambús junto al río.
Permaneció allí todo el día y regresó sin haber dado una sola pincelada. «Lo tengo todo aquí», dijo, señalando su corazón.

Textos de estética taoísta. selección y prólogo de Luis Racionero. Ediciones de bolsillo, Barcelona, 1975, p. 40.

Wu Tao-tzu o Wu Daozi (Chino simplificado: 吴道子, chino tradicional: 吳道子, pinyin: Wú Dàozǐ, Wade-Giles: Wu Tao-tzu) (680-740), artista chino de la dinastía Tang. La leyenda dice que fue más lejos y pintó una puerta cabe una montaña. Al dar palmadas, se abrió y cuando se cerró, se perdió para siempre por la puerta. (‹ http://es.wikipedia.org/wiki/ Wu_Daozi ›, 28/01/2012).

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Las formas del estilo

Las ideas molestan a los tontos, que procuran en vano entenderlas y cuya costumbre literaria consiste en admirar las formas del estilo. Hay provincianos, muy poderosos, que declaran muy mal escrito todo libro con ideas claras enunciadas en estilo sencillo; pero las frases enfáticas les entusiasman: MM. Marchangy, Salvandy, Chateaubriand, son sus héroes. El neologismo les anima después de comer. Admiran, por ejemplo, frases como ésta: «En mi corazón ha entrado el invierno. Nieva en mi alma».

Stendhal (Henry Beyle, 1783 – 1842), «Memorias de un turista», en Obras
completas. recopilación, traducción, ensayo biográfico y prólogos de Consuelo Berges. Aguilar, México D. F., 1956, t. iii, p. 1320.

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Un poema en sánscrito (India, circa s. VII a. EC.)

«No vayas», podría decir, pero no suena propicio,
«Vete, vete, tú mismo» es una derrotada cosa de decir,
«Quédate conmigo» es imperioso, «Haz
lo que quieras», frío, y si digo «Me moriré
si marchas», no creo que me hagas caso.
Enséñame, marido, qué te debo decir
cuando te vas de putas.

Cf. T. S. Norio: Vida del Gates. Baile del Sol, Tenerife, 2003, p. 191.

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Escribir y caminar

El propio Mandelstam sólo lograba componer en movimiento.
Debía caminar mientras componía un poema. Estaba convencido de que la formación de las palabras en la laringe dependía del movimiento del pie.

Bruce Chatwin, citado en Francesco Piccolo: Escribir es un tic. Ariel, Barcelona, 2008, p. 48. Osip Mandelstam (1891-1938): hijo de comerciantes judíos, aunque no participó en la vida literaria soviética, publicó versos en revistas literarias hasta 1933. Después fue detenido y desapareció en un campo de trabajo.

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Del volar y los cantos

Con lo anterior, se anuncia ya un fenómeno decisivo en la poesía de [Rubén] Darío: su firme realzamiento del canto en detrimento del vuelo. La primitiva coexistencia de ellos empieza a ser sustituida por la primacía del primero. Tal transformación está de acuerdo con la conversión del nido en cántico, pues ya
ha dejado de ser lo que era antes, patria celeste del alma. Aunque todavía dentro de un orbe de significaciones cristianas, el alma sufre un primer momento de estetización. Más que su índole de sustancia inmortal, se resalta en ella, a través de la figura del ave en que encarna, su don lírico, su poder de crear armonía. Goethe, en Poesía y Verdad, nos relata asimismo cómo la Biblia dejó de ser para él verdad revelada y se transformó en tesorosde imágenes poéticas.

Jaime Concha: Rubén Darío. Júcar, col. Los Poetas, Madrid / Gijón / Barcelona,1975, p. 75.

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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