“Viendo a Buenos Aires pasar y pasar”, Marikena Monti

Que lindo es sentarse en la puerta de un bar
y ver a Buenos Aires pasar y pasar….

Pasa un cartero en bicicleta
con telegramas color violeta,
un patrullero de la policia
que busca un choro hace quince dias.

Pasa un lechero con cara de nada
vendiendo leche contaminada,
un escribano serio y cerrado
tirandole besos a un abogado.

Pasa un político con paso corto
añorando el Congreso con aire absorto,
pasa un vampiro buscando una Mina
pero lo violan doblando la esquina.

Pasa un verdugo con su picana
y al tiempo que pasa me mira con ganas,
pasan dos tuercas corriendo picadas
se cruza una vieja y la hacen pomada.

Pasan los taxis y los colectivos
la secretaria del ejecutivo
un jubilado tangos de antes
Jorge Luis Borges, la niña y su amante.

“Los siete locos”, los contrabandistas
los buenos hombres, los masoquistas
las prostitutas y sus pianistas
las curanderas y sus analistas.

Pasa una niña de mil apellidos
vendiendoselos a los desposeídos,
pasa una banda de criminales
en sus hermosas motos policiales.

Pasa un Mercedes con chapa extranjera
llevando la amante de un tipo cualquiera,
pasa un Mercedes con chapa oficial
llevando la amante de un general.

Pasan oscuros los empleados
clavandole el codo al tipo de al lado,
pasan oscuros los tipos de al lado
clavandoselos a los desocupados.

Pasan corriendo los estudiantes
porque los persiguen los vigilantes,
pasan corriendo los vigilantes
porque los persiguen los estudiantes.

Pasa un obrero en alpargatas
con veinte mangos que es toda su plata,
pasa el Ministro de Economía
le dice: ¡Mi’jito no hay más plusvalía!

Pasan los locos, pasan los cuerdos
si no les das corte te dan con un fierro,
una señora con traje escotado
un cura la sigue y cae en pecado.

Pasan los presos con aire de muerte
pasan llorando su triste suerte,
paso yo mismo y me veo sentado
mirando a Mi’jito con aire embobado.

Pasa la guardia del Presidente
los sables al aire todos dementes,
pasa la historia de nuestra Nación
siglo tras siglo sin solución.

Pasan los gatos, pasan los perros,
pasan los vivos, pasan los muertos,
pasan corriendo, pasan zumbando,
pasa el silencio, pasa gritando.

Pasa el país y el continente
pasa mi vida estupidamente,
mientras estoy en la puerta de un bar
viendo a Buenos Aires pasar y pasar.

Interpreta: Marikena Monti. Letra: Piero

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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