“La canción de Ruth”, Marifé Santiago Bolaños

02560_gvHubo un tiempo en el que las casas se hacían con las dos manos, con agua y barro y piedras traídas de la cantera. Todos en la aldea ayudaban a construir la casa de todos.

Eran los años en los que las mujeres tenían a sus hijos en la cama de la familia, acaso donde antes los habían engendrado.

Hubo un tiempo en el que se charlaba con los vecinos a la puerta de las casas, a la sombra de la luna, en la frescura de la noche incipiente, cuando la ceremonia de la naturaleza y el día se daba por concluida.

Hubo un tiempo en el que los hombres y las mujeres se enamoraban durante las celebraciones compartidas, o en el trayecto de la casa hasta el río, o a la puerta de esas casas de vecindad, que tenían el sudor y el amor de todos entre el barro y las piedras, donde los adultos charlaban al anochecer y los niños jugaban mientras tanto.

Hubo un tiempo en el que se reía con todos y se lloraba con todos, también. Era, cuando las campanas anunciaban los nacimientos y las muertes y se obligaba a los niños a entrar en la habitación donde el cadáver se despedía de los vivos.

Eran los años en los que las estaciones hacían de calendario y de reloj, y la llegada de un forastero era materia de narración durante meses. También, un enamoramiento inconveniente, o una carta o la memoria que, reiterada, alejaba toda duda acerca de la certeza del presente o del futuro.

Marifé Santiago Bolaños© Fragmento del libro “La canción de Ruth”

Anuncios

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: