“MYST”, Rand & Robin C. Miller

Según los creadores, el juego está inspirado en el libro La Isla misteriosa, del escritor francés Julio Verne. También los fans creen que una fuente de inspiración fue la novela La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares, en el que una persona desconocida viaja por una isla

En el año de 1993 apareció en el mercado un juego para computadora llamado MYST, editado por la compañía Cyan. Pertenece al tipo de juegos conocidos como Quest,o de saga o búsqueda. El juego comienza con una persona que cae en el espacio; al mismo tiempo, el personaje pierde un libro, el cual se desintegra, hoja por hoja, y cae desperdigándose en una isla que existe abajo. El personaje del juego, una vez en la isla, debe recuperar las páginas del libro para reconstruir la información que contenía. De hecho ése es el mismísimo objetivo del juego, si bien éste nunca se hace explícito. Sucede que el usuario pasa un buen tiempo en el juego antes de percatarse de ello. No hay instrucciones, sólo tres pistas para jugarlo. El juego no es de guerra, no consiste en eliminar extrañas criaturas o evitar trampas, no hay armas ni luchas de artes marciales, y nadie muere. Para jugarlo, uno puede moverse en cualquier dirección en la pantalla, así como entrar y salir en muchos lugares que son, por supuesto, paisajes virtuales de computadora. Se puede tomar una página hallada del libro y leerla. Lo interesante del juego es resolver el misterio en sí mismo: encontrar y reconstruir la información diseminada. El método es búsqueda, análisis, síntesis; inferencia, ensayo y error. El conocimiento se va acumulando con objeto de ir avanzando en la solución del misterio. Hay muchos elementos distractores o engañantes. Felizmente, el primer edificio que se encuentra en el juego es una biblioteca, en la cual hay elementos de ayuda, aunque no obvios. Pero la biblioteca es parte importante de la solución. Si bien el juego es interesante en sí mismo, lo que más me gusta de él es la analogía que plantea con el “mundo real” de la información electrónica. Muchas personas navegan a través de él, pero no siempre saben muy bien en dónde están, hacia dónde van o por qué se encuentran ahí. Es un enigma cuya esencia está contenida en sí mismo. Igual que en el juego, muchos aprenden a navegar en el mundo de la información electrónica por ensayo y error, preguntando e imitando a otros intuitivamente. Como en el juego a veces se olvida que el objeto de navegar es recuperar información necesaria, y no navegar por el sólo hecho de hacerlo y sin saber realmente qué estamos haciendo y cómo llegamos ahí. Del mismo modo, en la vida real de la información electrónica hay elementos distractores, información que es irrelevante para nuestro propósito, y otra que es sesgada o incluso falsa. Información que está ahí, pero que está oculta o su relevancia no es evidente. Tal como en el juego, la biblioteca se encuentra en ese mundo virtual para ayudarnos, pero no son evidentes su presencia ni su utilidad. Al igual que en el juego, en el “mundo real” de la información electrónica no queda claro dónde está cada pieza de información; ese mundo electrónico permite ver páginas y páginas de información en donde no es evidente cómo buscar, cómo llegamos ahí, o cómo aparece ahí ese material. ¿Toda la información de la red mundial puede considerarse una gran biblioteca? y si no es así ¿dónde comienza y termina la información de las bibliotecas en el ciberespacio?, ¿qué tan precisa, seria y profunda es la información fuera de las bibliotecas propiamente dichas? Curiosamente, hoy día se habla mucho sobre bibliotecas digitales; no sólo por parte de profesionales de la información, también por parte del gran público. Biblioteca Digital se ha convertido en la actualidad en un lugar común en el mundo de la información.Y digo curiosamente, porque a pesar de ser uno de los términos más utilizados en nuestro tiempo, no está clara cuál es su definición, su paradigma, sus características y peculiaridades. Su esencia me recuerda a la energía; casi todos saben de ella en este mundo: la producen, la consumen, la pagan, la estudian, la malgastan, la comentan, protestan en su favor o en su contra, pelean por ella, etcétera; pero pocos, muy pocos, pueden definirla. La prueba está a la vista. Tómese un grupo de libros de física. Se verá que cada uno presenta una definición distinta de energía. Algunos incluso, no dan una definición de energía.Hablan de cómo se manifiesta, los distintos tipos que hay de ella, para qué sirve, quiénes la han estudiado, cómo se transforma, etcétera; pero no presentan una definición de energía.Y no puede decirse que sea un ente “raro”. Todo lo contrario; es de lo más cotidiano, universal y común, y tiene más de doscientos años que se estudia formalmente, sin contar los enfoques esotéricos o cósmicos, los cuales hacen todavía más confusa la idea. Lo que sucede es que el concepto de “energía” no es sencillo. Es más fácil usar la energía que definirla. Lo mismo sucede con las bibliotecas digitales. Es más fácil decidir producirlas o usarlas que definirlas. El problema es que con la energía es obvio que la producimos o la utilizamos, y con las bibliotecas digitales no. Cuando decidimos crear una biblioteca digital ¿realmente estamos creando una biblioteca digital? Cuando estamos accediendo a información electrónica y pensamos que estamos en una biblioteca digital ¿realmente estamos dentro de una de ellas, o sólo dentro de algo que se le parece? Dicho de otra forma ¿estamos dentro de una biblioteca virtual, o dentro de algo que sólo virtualmente semeja una biblioteca?

Bibliotecas y publicaciones digitales, Juan Voutssás Márquez

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/de d.es_MX ttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/deed.es_MX

DR © UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

Anuncios

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: