“Mi lumía”, Oliverio Girondo

Mi Lu
mi lubidulia
mi golocidalove
mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
con sus melimeleos
sus eropsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y
gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía.

                            Oliverio Girondo©

Compartimos con Saúl Yurkievich cuando afirma que Girondo comunica “el anonadamiento, el avance de la inexistencia con un arrollador despliegue verbal, con una lengua cuya mutabilidad, cuya densidad semántica, cuya sugestión, cuya creatividad parecen inagotables”(Yurkievich, 2002: pág. 203).

Y es que un verdadero poeta se caracteriza precisamente por la capacidad de flexibilizar el lenguaje aprehensible al desencontrar en éste el mundo ya demostrado para mostrar uno nuevo,un universo inédito que toma forma y consistencia a través del juego metafórico ingenioso. Siendo así, la poesía tiende a redefinir la pluridimensionalidad del lenguaje, acto que la lleva en lid contra el lenguaje como sistema de signos que reflejan lo real objetivado por el pensar, hacia el reencuentro del sentido primigenio de la lengua: cuando ésta era asociada al contexto del mago o vidente, a la fuerza originaria del ánima, al lenguaje natural-comunicativo o “lengua materna” que permitía una hermenéutica poiética objetivada en el mito y la simbólica. Mayr afirma que los juegos lingüísticos comunican y muestran una realidad indecible propiamente y “sólo decible impropiamente, indirectamente, tópicamente, en palabras poéticas o musicales, simbólicas o metafóricas” (Mayr, 1989: pág. 40).

“Mi lumía”, poema perteneciente al libro En la masmédula (Girondo, 1987: pág. 421), es uno de los ejemplos líricos más representativos de la transformación verbal girondiana, en él la intensidad de las metáforas y la disposición de cada uno de los nuevos vocablos en cada verso evidencia la extrema capacidad de su autor para fundir tema y forma. Al entretejer nuevos fonemas, vocablos y significantes, connota de manera poderosa el sentido del amor corporeizado, del deseo amoroso y erótico que envuelve la sensibilidad del sujeto poético que canta a su musa ideal. Aquí el lenguaje y el amor nacen de un impulso espiritual compartido, y es el deseo por poseer lo otro: con las palabras se posee el mundo, y con el amor se posee al ser amado. Entonces, es así como en este poema el sujeto poético se apodera de la amada no solo en su deseo, también en la imaginación de su deseo, puesto que esa imaginación es lo que lo lleva a crear un lenguaje nuevo que contiene la esencia del amor erotizado, de su experiencia mundana.

Mi lumía es una palabra que juega con los sentidos, advertimos primeramente en ella la creación que hace el poeta al unir la sílaba Lu con el posesivo mía generando un sustantivo: Lumía, como nuevo término que nombra la mujer entrañada en el poema; asimismo, esta palabra puede aludir el vocablo lumia —sin tilde—, que en lengua vulgar significa prostituta, símbolo por excelencia del deseo erótico. Más indiferentemente, ambas interpretaciones conllevan a aclarar un grito de deseo pasional del sujeto lírico para la que entrega su cuerpo, para la que, tal vez, busca el ideal erótico por las calles que consume durante sus eternas noches, y a la que se le muestra la rotundidad de un amor pasional, con palabras sorprendentes que connotan la ternura, el placer, la ansiedad desesperada de eternizar ese encuentro total que siempre es un más allá de sí mismo. Vale retomar aquí a Sucre y la relación que nos presenta entre amor-pasión y poesía, al plantear que el amor, en verdad, es amor pasión o no es amor, y aunque la cultura occidental esté marcada por la escisión entre cuerpo y alma, ruptura que ha generado una experiencia trágica expresa en la poesía moderna, la constante del hombre cuando se abandona a sus propios impulsos en “el verdadero erotismo es buscar el rescate a un tiempo del cuerpo y del alma o el no-cuerpo: un diálogo y hasta una disputa entre ellos, nunca una mutilación del uno o del otro” (Sucre, 2001: pág. 345).

Así, el erotismo deviene del placer complementado con el amor, sugiriéndonos entonces un amor pasional-erotizado, de un ser que se totaliza en otro ser y donde precisamente los versos creados por Girondo dimensionan esa totalización, esa otredad amorosa, pues también se han unido en posesión del otro, amalgamándose entre ellos mismos para significar el todo y apoderarse de esa otra realidad.

Las palabras, en el poema en cuestión, toman formas alteradas para dar nombre a algo fugitivo: la evanescencia intensa y placentera que despierta el erotismo amoroso. Entonces, el lenguaje formal es transformado imaginativamente para dar acceso a nuevos sentidos, confluyendo en un abanico de posibilidades connotativas frente a los conceptos de amor y sexo, donde ya no se perciben con un sentido meramente denotativo simplista, sino que se avizoran en su multiplicidad plástica al proyectarlos como un universo complejo donde se comprometen dos seres amorosos, además de una estela de vocablos erotizados penetrando los misterios del amor. Octavio Paz afirma la relación entre el erotismo y la poesía al definir que la primera es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal (Paz, 1995: pág. 10).

Girondo nos confronta con una poética totalizadora, que aúna en su significación la integridad del arte verbal, donde converge lo temático con el poder sonoro de las palabras; este mago del sonido1 no solo hace un poema erótico, también crea un lenguaje exclusivamente erótico. Por ejemplo:

Cuando toma el fonema l, que se caracteriza por ser lateral, alveolar, sonoro —dando a la vez en su pronunciación cierta sensación de ritmo líquido, de fluidez, de movimiento— y lo une a la vocal u formando el morfema Lu, representa a la amada —la llama mi Lu— y la pluridimensiona, la materializa poco a poco en cada nuevo verso. Este morfema se repite obsesivamente de manera libre o ligada a los términos más significativos simbolizando en su libre fluidez el sentir erótico que se permea por el tiempo y el espacio que recorre el sujeto poético enamorado. Veamos:

Enlucielabisma: En este término hay una conjunción libre de la preposición en, la partícula lu y los sustantivos cielo, abismo, para crear un término verbalizado que indica la plenitud del amor, abarcando en una bidimensionalidad espacial (arriba-abajo) la totalidad del sentimiento amoroso.

Descentratelura: Fusión de dos términos —descentrar, telúrico—, para crear una nueva palabra verbalizadora que alude a un movimiento de ascensión o descentración de lo terreno. Posible manifestación del estado psíquico de la voz poética del poema.

Lubella: Lu, como prefijo del adjetivo bella, forma una nueva palabra que simboliza la percepción física y psicológica de Lu, la visión de belleza ideal que guarda ese ser querido.

Lusola: Nuevamente el morfema lu hace de prefijo formando otra palabra que indica la fidelidad a ese ser amado: si se interpreta el sufijo sola como adverbio entonces sólo lu es su amor; pero también puede connotar la exclusividad de la mujer que adora al interpretarse tal sufijo como adjetivo, ella es única, asistesola al imaginario amoroso del sujeto poético.

Lumía: Término que finaliza los versos, en él se condensa el sentido central del poema, se totaliza la posesión: el deseo cumplido de aunarse con la amada. Se demuestra también así la afirmación de Rougemont al explicar cómo el amor y el lenguaje buscan el apoderamiento de lo otro por una necesidad expresa del espíritu.

El poema va generando entonces un nuevo espacio, un nuevo sentido del sexo, del amor, de la pasión; y así en el universo verbal que constatamos en Girondo, donde el lenguaje ya no aspira a decir sino a ser, se nos propone otra clase de comunicación, una que va más allá de lo visible, que alude a otra realidad resarcida desde la inesperada profundidad de los sentidos. “Pero esta situación inédita de las palabras en esta poesía, no es fruto de un capricho, sino consecuencia de la intensidad de un contenido que las fuerza a posibilidades de expresión insospechadas” (Molina, 1968: pág. 7).

La expresión insospechada

La idea de expresiones insospechadas que nos plantea Molina, la interpretamos como el surgimiento de frescas palabras derivadas de la licuefacción de términos que necesitan de ese estado alterado para nombrar la posibilidad de sentidos que devienen del amor erotizado. Encontramos un resurgimiento de los significados formalizados, ya conocidos, pero ahora transverbalizados con la intención explícita de llevar el sentido que encierra el poema: la exaltación del erotismo. Siendo así, “Girondo provoca ‘una preñez de posibilidades’, concita ‘una exploración de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente’ incrementando al máximo la posibilidad de su escritura” (Yurkievich, 2002: pág. 206).

Entonces,

Golocidalove: Hay una fusión de sustantivos (golosina) y un término en inglés (love), para formar un adjetivo indicativo de sabor, de dulzura, de la golosina de amor que el sujeto poético saborea en el cuerpo amado.

Venusafrodea: Aparece la unión de nombres de dos diosas mitológicas griega y romana (Venus, Afrodita), diosas del amor, la lujuria, la belleza, la prostitución, para formar una verbalización que significa excitación, erotización, estado ideal de la unión erótica.

Eropsiquisedas: Sustantivación con la fusión de tres nombres (Eros, Psiquis, sedas). Se evoca el romance de Eros y Psiquis, aludiendo a la elevación del alma (Psiquis) por el amor (Eros), a la vez suavizado, entornado por la palabra seda; connotación a un estado supremo, mítico, de la divinidad del alma enamorada regida por el Eros.

Estos términos van relacionados con otros neologismos para dar un ritmo y una complementación al sentido del poema. Por ejemplo; dermiferios puede ser un estado del sueño, un somnífero; gormullo viene de gorjeo y murmullo, un sonido suave, melódico; melimeleos connota a la melodía, la miel, el movimiento.

Las palabras desalmes y nirvana ubicadas en el mismo verso, confirman el estado de separación entre el cuerpo y el alma, estado espiritual, de liberación del sujeto poético en el momento pletórico del encuentro amoroso, momento de superación de la vida trágica y dificultosa que se recoge en la expresión crucis:

y descentratelura y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes (…)
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio

(Girondo, 1968: pág. 37).

Y es que una de las constantes en la poética girondiana es el deseo de escapar de la extensión terrenal, de descentrarse del universo establecido y trascender a lo inesperado; siendo así, en el poema “Mi lumía” a través del erotismo el sujeto lírico se descentratelura, sedesalma, se angeliza hacia otro estado, penetra elvértigo de galaxias de semen de misterio donde ya no es dueño de sí mismo al perderse en el otro, pérdida flagrante como también sucede al vocablo poético cuando predomina la indistinción y laconfusión de objetos distintos.

La poesía lleva al mismo punto que todas las formas del erotismo: a la indistinción, a la confusión de objetos distintos. Nos conduce hacia la eternidad, nos conduce hacia la muerte y, por medio de la muerte, a la continuidad: la poesía es la eternidad. Es la mar que se fue con el sol.

(Bataille, 2007: pág. 30).

“Mi lu”, “mi lubisnea”, “mi pulpa”; frases donde la preposición mi utilizada al inicio de cada frase connotando la unión, hacen prevalecer dos seres en comunión; consiguiendo hasta el final del poema la riqueza del sentido erótico. El término mi sugiere el querer tener lo otro, hay sed de otredad y solo es saciada por medio del rito, la adoración y la entrega como instantes de lucha contra el tiempo.

A partir de la frase mi mito, el poema a través de sus significantes simbólicos alude a otras realidades, da la sensación de pasaje a otra dimensión, pues empiezan a dibujarse figuras fabulosas creadas por la fusión de imágenes: demonoave, pez hada, dando idea de lo irreal, de una transformación de lo cotidiano, equilibrándose a través de lo imaginario lo místico y lo erótico, que en sí mismos son el deseo de ir más allá, de romper los lazos terrestres y acudir así a la liberación de la condición humana, a libertar el espíritu en el extremismo cósmico. Cabe resaltar aquí que cada nueva palabra sólo significa dentro del contexto mismo del poema, la interrelación que se establece entre ellas permite el sentido total que deviene de la conjunción entre sonoridad, estructura y tema.

El mito, la poesía y el erotismo son producto de la imaginación, y gracias a ella se dinamiza positivamente la existencia humana, Garagalza (1982: pág. 68) plantea que la imaginación pretende equilibrar el mundo material, temporal, la vida fugaz mediante un ser intemporal, sin principio ni fin, que permanezca eternamente; y en Girondo encontramos la relación de tales aspectos en su verbo totalizador: allí, poesía, mito y erotismo, se presentan como proyecciones imaginarias de la existencia misma más allá de la muerte, en un eterno retorno.

“Mi lumía”, junto a otros poemas como “Topatumba”, “Ella”, “Balúa”, del libro En la masmédula, relacionan poesía y erotismo, dimensionan ambos fenómenos como producto de los sentidos trascendidos, desordenados en un orden rítmico, ceremonioso, conllevando así a un despliegue de configuraciones verbales nuevas y al éxtasis total del sujeto poético al dejarse perder en un mundo corpóreo y transverbalizado.

Para concluir, podríamos definir la poesía de Girondo con la entusiasta apelación de Víctor Hugo al decidir que “la palabra es un ser viviente, mucho más poderoso que aquel que la usa; nacida de la obscuridad, crea el sentido que quiere; la palabra es mucho más todavía de lo que el pensamiento, la vista y el tacto externos pueden dar: es color, noche, alegría, sueño, amargura, océano, infinito; es el logos de Dios”.

Aquí toda la manifestación amatoria significativa del ser ha pasado por el lenguaje y entre el lenguaje, no es un juego creacionista del simple azar o de nuevas palabras al parecer sin ninguna relación, es por lo contrario la necesidad de un “neolenguaje” propio, específico, buscado intencionalmente desde los intereses y habilidades del poeta, vocablos genésicos que condensan la transformación del imaginario personal frente a lo poético y lo erótico.

Transfiguración, trastocamiento, alteración, fusión, licuefacción: violación del lenguaje-sistémico, constantes de la poética girondiana que comprometen al lector, lo inducen a una participación activa frente al mensaje cifrado, “escondido” que se remueve entre verso y verso, y que a pesar de aparecer impreso en un sistema sígnico no convencional, logra penetrar en su logos y su sensibilidad de manera contundente y poderosa recordando la inmanencia del verbo original, del lenguaje maternal.

Nota

  1. Expresión utilizada por Hugo Friedrich en su libro La estructura de la lírica moderna para referirse al poeta que descubre la posibilidad de crear un poema con la combinación de los elementos rítmicos y musicales del lenguaje.

Bibliografía

  • Bataille, Georges (2007): El erotismo. Tusquets, Barcelona.
  • Friedrich, Hugo (1974): La estructura de lírica moderna. De Baudelaire hasta nuestros días. Seix Barral, Barcelona.
  • Garagalza, Luis (1982): La interpretación de los símbolos. Anthropos, Madrid.
  • Girondo, Oliverio (1987): Obras completas. Losada, Buenos Aires.
  • Molina, Enrique: “Hacia el fuego central o la poesía de Oliverio Girondo”, en GIRONDO, Oliverio (1987):Obras completas. Losada, Buenos Aires.
  • Paz, Octavio (1995): La llama doble. Seix Barral, México.
  • Sucre, Guillermo (2001): La máscara, la transparencia. Fondo de Cultura Económica, México, D.F.
  • Yurkievich, Saúl (2002): Fundadores de la nueva poesía latinoamericana. Edhasa. Barcelona.
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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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