“Lenguas enfermas”, Javier Carnicer

Quien se rebele, sin armas y sin odio, contra la barbarie, pronto será humillado: ajusticiada su debilidad, su cobardía.

El débil animal de paz: un traidor un cobarde, un desertor.

Así le juzga tanta voz embrutecida (cuando el orgullo de la estupidez es nuestra fuerza, nuestra hombría, nuestra hazaña).

Una vez perdida la vergüenza, y la razón, y la inocencia.

Y entonces el desertor es sinónimo de vago (igual que no luchar significa no hacer nada).

En las lenguas de fuego del mercado, en las jergas del campo de batalla.

Disidente es sinónimo de inútil.

O de traidor que ya no sirve como esclavo.

Javier Carnicer, Lenguas enfermas, en: Estuche de lijas. Bellaterra: Universitat Autónoma de Barcelona, 2008

Javier Carnicer es un poeta invisible. Ha publicado poco, La sombra del obituario vista por su huésped, en los ochenta, y su reciente Estuche de lijas, aunque colabora con asiduidad en diarios y revistas de música, arte y literatura de Aragón. Licenciado en filosofía, también fue cantante y compositor de los grupos de rock Carnicería Carnicer, Manicomio Romántico i Soledad Anónima. Poeta invisible, que practica la poesía como una esfera privada; y según confiesa, guarda 28 libros sin publicar, perfectamente encuadernados en una estantería de casa. Los primeros poemas de Carnicer eran barrocos y conceptistas, de oraciones rotas; ahora sus versos son prácticamente conjuntos de aforismos que, siendo un texto cohesionado y completo, espera ser recompuesto por el lector.

El título del libro, Estuche de lijas, hace referencia al concepto que tiene el propio Carnicer de la poesía. El poema como una lima que ayuda a limar el horror de la realidad, que ni siente ni padece. Así, el poema intenta rebajar les asperezas de una realidad que raspa. Se trata de un libro roto, fragmentario, poblado de personajes románticos: monstruos desposeídos, caminantes melancólicos, traperos del aburrimiento… personajes próximos a la escatología, que gritan y blasfeman, representaciones humanas de la nada. La filosofía tiene un papel importante en el libro, el poeta presenta a ser humano como el animal más competitivo y monstruoso, el depredador más eficiente y deseoso de alimentar su ego. Solamente encontrará la paz desde el amor, y desde la postura ética de la no existencia. No existir o dejar de existir. Anular el yo y no ser hombre. La supervivencia y la paz forjada con la pasividad. Y el punto de partida es la soledad y la intimidad del amor.

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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