“Florencio Sánchez y el canillita, motivo de inspiración tanguera”, Néstor Pinsón

El 1 de enero de 1868 el Dr. Manuel Bilbao, produjo un hecho que bien puede considerarse revolucionario para el periodismo. Hasta esa fecha los diarios llegaban a sus destinatarios por suscripción, a través del correo, o bien se los compraba en la misma imprenta. Pero a partir de entonces, cuando aparece el diario La República, fundado por el propio Bilbao, junto a Alejandro Bernheim, se sorprende el ciudadano al escuchar por primera vez en las calles céntricas las voces de algunos muchachos pregonando: «¡La República, a un peso!». Y no sólo aparece el vendedor ambulante de diarios, sino también el impacto de una importante rebaja. El éxito fue notable y rápidamente imitado por los colegas. La innovación trascendió las fronteras, llegando incluso a Francia.

Lentamente se fueron instalando puestos callejeros fijos y rápidamente creció el número de muchachos ágiles y resistentes para correr las calles ganándole al tiempo, para dar cuanto antes el impacto de las noticias, muchas veces exageradas o a medias inventadas. Los muchachos vieron copada su actuación con la abundante presencia de niños; época de miseria, de falta alarmante de puestos de trabajo y los pequeños daban la posibilidad a tantas familias de tener unos centavos más de ingresos. Además eran requeridos porque eran más rápidos y arriesgados que los de mayor edad.

Subir y bajar velozmente de los tranvías —su vehículo por excelencia—, dejar uno para abordar de inmediato el otro, sin importar el rumbo que llevaban y valiéndose exclusivamente de su olfato para la venta.

Un nuevo personaje se había incorporado al paisaje de la ciudad de Buenos Aires, que rápidamente se extendió a las ciudades del interior del país. Pero el vendedor de diarios callejero no tenía aún un nombre que los distinguiera de manera especial. Para ello hubo que esperar hasta el año 1904.

La palabra canilla deriva de la palabra latina canella, que es el diminutivo de canna, caña, en español. El diccionario define el término: «canilla es el hueso largo de la pierna e incluso de los brazos».

El 17 de enero de 1875 nace en Montevideo Florencio Sánchez.

Desde los 16 años se dedica al periodismo en distintos medios uruguayos y siendo aún muy joven decide que su futuro está en el teatro, sueña con ser autor.

Llega por primera vez a Buenos Aires en el año 1892, trabaja en La Plata como escribiente en una oficina donde el jefe es Juan Vucetich (1858-1925), célebre funcionario policial creador del sistema dactiloscópico. En esta ciudad nacen sus primeras obras. En 1902 viaja a Rosario, Provincia de Santa Fe, para asumir como redactor en el diario La República fundado por Lisandro de la Torre.

El ambiente periodístico lo inspira y escribe una pieza teatral, una pequeña obra de un acto con tres cuadros. El personaje principal es un niño vendedor de diarios. Le faltaba el título, pero lo conmueve uno de los vendedores rosarinos de piernitas muy delgadas. Espontáneamente, le surge la palabra canillita y así denomina su obra.

Una compañía española dedicada a las zarzuelas, la de Enrique Lloret, accede a ponerla en escena. Se estrena el 1 de octubre de 1902. El rol principal lo desempeña la tiple del conjunto una tal señora Iñíguez, conforme surge del elenco publicado en el programa. Tiple se denomina las más agudas de las voces humanas, propia de las mujeres y los niños.

La obra tiene buena acogida, tanto que se representa doce noches seguidas. En aquella época, Florencio padecía urgencias de dinero, vivía casi en la miseria, además aspiraba casarse con su novia de siempre, a quien finalmente hizo su esposa.

En 1903, conoce al actor y empresario Jerónimo Podestá, quien le estrena su título: M’hijo el Dotor que tuvo un gran éxito.

A raíz de este suceso, se anima proponerle a la compañía, presentar en Buenos Aires su pieza de un solo acto Canillita. En aquel entonces no existían niños actores, pero sí mujeres jóvenes con las condiciones para interpretar a un niño. La elegida fue la luego famosa actriz Blanca Podestá.

La repercusión de Canillita supera lo esperado. Las críticas son altamente elogiosas. Los diarieros se identifican totalmente con el nombre. Entonces, de común acuerdo con los artistas, se propone una función gratuita para todos los vendedores de periódicos. El acontecimiento sucede en el Teatro Comedia, aquel de la calle Carlos Pellegrini, entre Cangallo y Cuyo (en la actualidad Presidente Perón y Sarmiento). La cita es un domingo a las dos y media de la tarde. La concurrencia excede la capacidad de la sala y festeja ruidosamente los versos sencillos de las partes cantadas e intenta intervenir cuando la policía se lleva preso al canillita. Aún no distinguen entre ficción y realidad, como en tiempos pasados ocurriera con las representaciones de Juan Moreira.

Florencio está enfermo de tuberculosis, tiene un dinero ahorrado y viaja a Europa. Pero, igual que en el tango, su cuerpo enfermo no resiste más. Es internado en el hospital Fate bene Fratelli de Milán, donde fallece el 7 de noviembre de 1910. Años más tarde ese día es consagrado el Día del Canillita, en homenaje al querido Florencio Sánchez.

Hay otros datos que intentaron explicar el significado de la palabra, alguno de ellos provenientes de la imaginación popular, según los casos. Se dijo que el apodo había nacido cuando alguien observó en invierno a los pibes con las narices chorreando como una canilla.

En el año 1957, en una carta de lectores publicada en el diario La Nación, un señor uruguayo, antiguo distribuidor de diarios, se consideraba el creador del término. Recordaba en la misiva, que a fines del siglo XIX tenía un chico vendedor, hijo de una tal María Canilla. En ocasión de tener que llamarlo desde cierta distancia y no conociendo su nombre, gritó «¡Canillita!», luego se corrió la voz para todos los muchachos diarieros.

Un par de notas periodísticas publicadas años atrás historian la vida de María E. de Ísola, conocida en su época como La China María, quien falleció en 1934 a los 82 años de edad. Fue considerada la primera mujer vendedora de diarios, siempre establecida o rondando la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo.

Florencio Sánchez en su obra Canillita, con sencillez poética, traza las características del personaje cuando en el primer cuadro hace su aparición en escena y se pone a cantar las siguientes cuartetas:

Soy canillita
gran personaje
con poca guita
y muy mal traje.

Algo travieso
desfachatado
chusco y travieso
gran descarado.

Soy embustero
soy vivaracho
y aunque cuentero
no mal muchacho…

Muy mal considerado
por mucha gente
soy bueno,
soy honrado…

no soy pillete
y para un diario
soy un elemento
muy necesario.

El segundo cuadro comienza con un pasacalle. Así se denomina en el género chico español, cuando delante de un telón corto o secundario, se desarrolla una escena musical mientras se da tiempo para el cambio de vestuario y escenografía. Son cinco cuartetas entonadas por varios chicos, las interesantes son las primeras tres:

Vendemos los diarios
en esta ciudad
por calles y plazas
boliches y bares…

La Nación, La Prensa
Patria y Standard
se venden lo mismo
que si fueran pan.

Llevamos nosotros
la curiosidad
por diez centavos
que el público da.

“Canillita”, de Florencio Sánchez©
Nota: Nestor Pinsón©.
Obra musical: “Los canillitas”.
Violín González Martín.
Clarinete: Soria Guadalupe.
Composición y Guitarra: Gabriel Horacio Abrego©.

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

2 responses to ““Florencio Sánchez y el canillita, motivo de inspiración tanguera”, Néstor Pinsón

  • Sabina Duque Aristizabal

    Juan Zapato, muchas gracias por tus aportes, al compartir material siempre interesante.
    Gracias por actualizarnos con estos datos históricos, tan importantes llenos de anécdotas curiosas, que, en mi caso particular desconocía. Y la manera como se introdujo al comercio del periódico este nuevo sistema de distribución ambulante, que hoy en día es conocido a nivel mundial.

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  • ricardo vides

    Estimado Juan: Ese artículo publicado sobre los orígenes del”canillita”, es de lo más hermoso que he leído en estosúltimos días…Gracias por hacernos sentir y recordar que estamos hechos de sencillezy de ternura humana. Abrazos fraternales: Prof. Ricardo Vides ZamoraColaborador TécnicoUFC, Dirección de Desarrollo de RR HHMinisterio de Salud

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