“Vivan tus cinco…”, Alicia Sisso Raz

hamsa

“La ḥaketía es la más graciozza de todas las lenguas del ˤolam; nada queda cabe (exp.) la picardía, ni cabe la gracia, ni cabe la chispa y el dursor de la ḥaketía”, me disho el otro día mi tía Fortuna. “A wueno está de tanta fantazía tía”, la dishí. Hay que dizir las cozzas como son, anque muestra ḥaketía está metida en mi alma, será demaziado ˤabbú dezir que es la más graciozza del ˤolam. Mi tía se quedó espetiĵandome con unos oĵos ferroĵentos, y muy dezgustozza me disho, que está en mí un tenikud preto… Y dale que dale (exp.) empesaron a salir de su boca cadenas de chistes, refranes, bendiciones y baldiciones, uno detrás del otro, y todos un plazer pa las oreĵas y la alma!

Ma lo que yo siempre sigoy diziendo es, que el wuen nombre de la ḥaketía no es por su gracia tan grande, sino más bien, por la agudezza analítica que se topa en la lengua! ¿Za’ama no se sabe que la matemática está en la fondina de la ḥaketía, y que el día entero y mozotros haziendo las cuentas? Dezde que amadrugamos ḥatta que mos echamos, y mozotros partiendo todo por una mano, pa no dizir el ‘cinco’! Lo hazemos y mozotros soñando, lo hazemos y mozotros contando… y con todo y en todo.

Esta ‘ada endimantada muestra empesó pamordel desseo que tenían unos ḥakitos en aquélla parte luzzida del ‘olam, de engrandezzer la agudezza analítica de los muestros. Wa se aĵuntaron todos ellos en su hora horada (exp.), y lo hablaron con el corassón en la mano (exp.). Discués de munchas honduras y shaureas, asentaron cabesa (exp.) y salieron con el penserio que lo meĵor será pasar el día entero haziendo las cuentas, y en vez de ‘cinco’ dizir ‘una mano’! Wa sin meshearsen, todos se ḥazmearon y trocaron el cinco y el quinze (exp.) con las manos, y dezde ese día endelante nadie deshó ni el cinco y ni el quinze a crusar sus labios! Ansí mizmó feron las cozzas.

Ma, si en uno de esos momentos raros de la vida se rezbala de la boca de algún cualsequier el cinco aú el quinze, se alevantan todos los ḥakitos, y le enderechan su hadrá con grandes ḥalḥalás, y le dizen: “vivan tus cinco; vivan tus cinco; wa vivan tus cinco, a babá”! Za’ama, le dizen, a ferazmal querido ¿a no lo sabemos bien sabido que tú conoces el número cinco y el quinze?, ma enĵubila a muestras oreĵas a babá, y amostramos si sabes cómo hazer la cuenta con las manos asigún muestra uzansa.

Esta mañana, muestra vezina la que mora cabe mozotros, entró a la garrada (exp.) a muestra cazza. Amarga ella, que está jammeando noche y día con quien jotbear a su hiĵa la al’azba, y su oĵo se quedó enclavado en mi hermano — un mancebo cabal de quinze años y seis mezes. ¿Wa que hizo ella, sino pescudar a mi madre por la edad de mi hermano? No mire mal en mi madre (exp.) como se ḥazmeó, y la segundó con esa clarezza endiamantada de su hadrá, y la disho: “El diamante fino de mi hiĵo tiene tresdoble manos de años, y más seis mezes, ni más ni menos”. Yo me quedí embobada de ver lo volando con lo que mi madre partió los 15 años y seis mezes, ni más ni menos, por una mano, za’ama, por cinco, y dizirla a muestra vezina la edad de mi hermano.

Ma, lo que yo más dezmiroy de todo, es cuando mis padres, sin telfear, meknean la dirección de muestra cazza a sus amigos, cada vez que tenemos ĵem’inas, ansí tengís lo wueno en vuestras cazzas (exp.). Halaquí el número de muestra cazza: diez manos y más una mano menos uno! Wa, nonbalde que el número es 54 ĵustito. Ma iwual lo hazen volando (exp.) cuando dizen el precio del coche nuevo; halaquile el calculó endiamantado: Mil manos, y una mano de cien manos, y más seis manos menos una mano, que son 5,505!

La amarga de mí, que la cuenta no me sale sahlito como a los demás. Davagar davagar lo hagoy. Por mal, yo no tuví el wuen mazzal de puĵarme en aquélla parte luzzida del ‘olam, endonde se hadréa la ḥaketía y se respira ese aire analítico. Wa, escuzzada sea esa hora, que pamorde esa falta preta en mi vida, me miroy los oĵos atrás (exp.) cuando hagoy la cuenta; me pierdoy un poco entre las manitas. Ma, el Dio de Abraham es grande, y con esa esperansa me quedoy, que en un día viñien, volando hare yo tamién los cálculos de las manitas. 

Por mal, en este ‘olam hay de todo – lo wueno con lo malo viven par en par – y la negra de la envidia está levantando su cabesa preta y mos está siguiendo como una solombra en cada paso que ḥazemos. ¿Wa no lo sabemos que la mar y el mundo (exp.) se están muriendo de la envidia, sabiendo muestras ‘adas luzzidas? Tantos celos tiene la ĝente, ḥatta que no los da vergüenza de dezdizir muestras calidades espeĵeadas. Ellos dizen que es muestra superstición y el espantiĵo del mal del oĵo, son los que no mos deshan a mencionar el cinco y el quinze. Y más dizen que la mano con los cinco deditos mos sirve, za’ama, como un amuleto escuentra de las oĵeadas malas. Wa haremos wo sobre los disho y misho de los entortiĵos de la ĝente, esa pena y no otra tenemos (exp.).

Que aznería! Daca que munchos son los plazeres que tenemos cuando se haze la cuenta de las manos. Y no solo muestra vivezza analítica se engrandeze, sino que además se farĵéan los oĵos y las oreĵas. ¿Wa no se dirá que muy espeĵeada es la vizión de esas manitas cuando se hadréa? Parecen como si feran maripozzas volando en el aire! Y que durse es el sonido de los shenshleones de oro cuando muestras madres menean sus manos pa hazer las cuentas, y sus dedos farsheados a la cara del ‘olam! Todo esto es como si estuvieramós en el teatro Cervantes el día entero, qasreando con obras audio-vizuales…

Y yo siempre lo estoy jammeoando, que si el descansado de Federico García Lorca, en su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, hubiera trocado esa fraze famozza, y en vez de “A las cinco de la tarde” escribiría “A tu mano de la tarde”, que plazer cuanti más y cuanti más mos hubiera dado. Ma, el pobre de Don Federico se arrancó de la vida antes que él se fetneó de muestras uzansas endiamantadas, y por eso su ‘Llanto’ se quedó incompleto; se nota que algo, algo le falta!

Wa halaquime, anque que dezde siempre yo sigoy muestras ‘adas sin lalear pa la isquierda ni pa la derecha, aquí me paroy! Por vezes, cuando sientoy munchas ganas de leer ese Llanto por Ignacio Sánchez Mejías tan eghbinozzo en voz alta, doy kabod a la intención del poeta, y lo leyó iwualito iwualito como el descansado de García Lorca lo scribió. Ma, cada vez que la fraze “A las cinco de la tarde” crusa mis labios, oigoy a mi madre, y una vez a una vezina tamién, como un eco, ‘audeando de tras mía, “vivan tus cinco; vivan tus cinco; wa vivan tus cinco a lal.lá”…

Alicia Sisso Raz©

Abreviaciones
exp. – expresiones
s.e.c. – según el contexto

**Glosario, Espresiones y Refranes
a – iniciativa para mover el discurso o la acción
a la garrada – de repente (exp.)
‘abbú- humos, exageración, fanfarronada
‘adas – costumbres
agudezza- agudeza
aĵuntaron – reunieron
ambezzarme educarme
arrancó – falleció
‘audeándo – repitiendo
auzada -acostumbrada
aznería – tontería
cabe – al lado
consintir – dar cuenta
cualsequier – cualquier
cuanti más – sin comparación más
davagar – despacio
Daca agüera que – figurad (exp.)
Dale que dale – sucesión de actos; uno de tras del otro.
del ‘adau – estupendos
derechas – correctas
desharán – dejarán, permitirán
dezir, dizir – decir
dezdezir – negar
dezgustozza – enfadada, digustada
dezmiración – admiración
disho y misho – habladurías, chismes
dursor – dulzor
echar – dormir
eghbinozzo – triste
embobada – atontada
En su hora horada – su justo momento (exp.)
enclavado – clavado
endelante – a partir de ese día
enderechan – corrigen
enĵubila – alegra
entortiĵos – gente con actitud negativa
esa pena y no otra – expresión de indiferencia
escuentra de – contra de
espantiĵo – asusto
espeĵeadas – brillantes
espetiĵandome – fijando insistente
esa pena y no otra – expresión de indiferencia
farsheados – extendidos
ferazmal – contracción de: Feras (de) Mal = protegida[o] de mal. Según el contexto se puede entender como expresión de cariño o de ironía
ferroĵentos – oxidados, herrumbroso
fetneado – dar cuenta
fondina – base
Hablar con el corassón en la mano – con sinceridad (exp.)
hadrear – hablar
ḥakitos – hablantes de ḥaketía
alaquí – he aquí
halaquime – aquí estoy yo…
ḥalḥalás – prisa
ḥatta – hasta
ḥazmear- ponerse listo
honduras – pensamientos profundos
jammeando – pensando
ĵem’inas – reuniones
jotbear – arreglar casamiento
kabod – honor, respeto
La mar y el mundo – cantidad enorme de gente (exp.)
lal.lá – señora mía
lalear – ir de un lado al otro
ma – pero
ma’ases – cuentos; relatos
baldiciones – maldiciones
mazzal – suerte (wuen mazzal – buena suerte)
meknean – dan
mel’oka – maldita
mercar – comprar
meshear – perder tiempo
Mirar los oĵos atrás – hacer muchos esfuerzos(exp.)
Nada queda cabe… – nada se puede compararse con… (exp.)
namás – nada más
negra – maldita
No mire mal en… – palabras de protección y cariño (exp.)
nonbalde – con razón
‘olam -mundo
pescudó – preguntó
preto (a) – s.e.c.: negro, malo, horrible
puĵarme – crecer
qaddeó – acabó
qasreando – pasando buen tiempo
sahlito – fácil
selquear – soltar, dejar
sentar cabesa – pensarlo lógicamente (exp.)
shaureas – consultaciones
shenshleones – pulseras
sherkeoy – comparto
solombra – sombra
telfeóy – equivoco
Tengís lo wueno – bendición. Tengáis todo bueno.
tenikud – acción o resultado que hace rabiar, o fastidiar.
tresdoble – triple
trocado – cambiado
troquimos – cambiamos
uzansa – costumbre
viñien – venidero
Vivan tus cinco—Se dice a quien por no dar cuenta, ha utilizado la palabra ‘cinco’ en su conversación. Dar los cinco y los quinze- Formula que se dice para evitar el mal de ojo.
La palabra ‘cinco’ y la ‘ḥamsa’ ( la mano con cinco dedos), se usan como protección contra el mal de ojo. *Cuando se sospecha que el interlocutor puede hacer el mal de ojo, la palabra ‘cinco’ se usa, u también se menea la mano para mostrar los cinco dedos, siendo ambos considerados como defensa contra el mal de ojo.
*Según la norma de cortesía social, la palabra ‘cinco’ se reemplaza con ‘tu mano’’ en conversaciones, para no ofender el interlocutor (cuando su inocencia es obvio…).
vivezza – inteligencia
volando – a toda prisa, rápido
wa – pues
wuen – buen (wuen mazzal – buena suerte)
za’ama – es decir

La pronunciación de la ḥaketía: En general, la pronunciación es como el castellano moderno, con las siguientes excepciones: El ceceo no existe en la ḥaketía. La pronunciación de las consonantes en palabras derivadas del hebreo y del árabe siguen la pronunciación de estas lenguas.
En ḥaketía, la “s” al final de la palabra seguida con un vocal, una ‘’h’’ española, o una consonante sonora: “b”; “d”; “g”; “l”; “m”; “n”; “r”; “v”, se pronuncia como “z” francesa (zéro)
Los sonidos específicos de la ḥaketía, diferente del castellano son:
Ĝĝ – Antes de “i” o “e” se pronuncia como “j” francesa (jour).
gh – Se pronuncia como una “r” gutural francesa (rue), o una “غ “árabe.
Ĥĥ Se pronuncia como una “h” aspirada inglesa (home).
Ḥḥ Se pronuncia como una “ח “hebrea o “ح “árabe (חכם .(El sonido es
parecido a la “jota” castellana, pero el aire pasa a través de la parte
profunda de la laringe.
Ĵĵ Se pronuncia como “j” francesa (jour)
k – Se pronuncia como en “karate”. Se utiliza únicamente en palabras de origen hebreo o árabe.
l.l o ŀl – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.
Qq Palabras de origen árabe (menos en hebreo) se distinguen por la ausencia de la “u” después del “q” para señalar el sonido gutural (uvular, “ق “árabe), como en las palabras “qailear, qadear”
Sh/sh – Se pronuncia como la “ch” francesa y la “x” arcaica española.
(chemise). Para la geminada utilizaremos “ssh”
γ – o- ‛ Como “ע “hebrea o “ع “árabe (עולם‛ –olam; za‛ama), un sonido laríngeo.
Zz – Se pronuncia como la “z” francesa (zéro). En palabras de origen árabe o hebreoque se escriben con “zayin” y también en palabras asimiladas en Ḥaketía:”caza, meza, camiza”.
zz, ss, dd, etc. – Letras dobles indican una pronunciación acentuada.

*Diccionarios:
Bendayan de Bendelac, Alegria. Diccionario del Judeoespañol de los Sefardíes del Norte de Marruecos.
Benharroch, B. Isaac. Diccionario de Haquetía.
Benoliel, Jose. Dialecto Judeo-Hispanico-Marroqui o Ḥakitia.
Cohen Aflalo, Esther. Lo que yo sé
*Y más de lo que se hablaba en mi cazza…

Fuente: http://www.vocesdehaquetia.com/biblioteca/Vivan_tus_cinco.pdf

Anuncios

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: