"No tinc por" (No tengo miedo), Ricardo Fernández Esteban

No tinc por

Ayer asistí a la manifestación en Barcelona contra el terrorismo, que con el lema “No tinc por” (no tengo miedo) debería haber mostrado la unidad de la gente de bien frente a la barbarie. Desgraciadamente no fue así, e intento transmitir mi decepción, mi rabia, mi vergüenza ajena y mi miedo.

“NO TINC POR” (NO TENGO MIEDO)

“No tengo miedo”, tengo un gusto amargo
mezcla de decepción y rabia contenida.
Salimos a la calle buscando la unidad,
el mensaje era claro: olvidad diferencias,
los malos son los otros, los que matan
en el nombre del dios que reina en el infierno.

Éramos muchos,
pero faltaron más y otros sobraron.
Sobraron las banderas que separan,
en el día en que la única frontera
debía ser para todos la que cerca al terror.
Sobraron quienes rompen
pancartas por la paz y la justicia
que no estaban escritas en su lengua,
que también es la mía.
Sobraron los letreros partidistas
en clave electoral o identitaria,
cuando somos un pueblo frente a la vil barbarie.
Sobraron esos gritos que rezumaban odio
contra nosotros mismos,
porque gritaban contra quienes vinieron a apoyarnos.
Sobraron unas bestias coreando “asesinos”
no a quienes han matado en nuestras calles
sino a aquellos que representan a la ley y al estado.
Y no os hablo de oídas, porque yo estaba allí
y me hicieron sentir vergüenza ajena

No quiero exagerar, los energúmenos
no eran la mayoría de la gente,
la mayoría silenciosa era de bien,
pero eran muchos
y no supimos, o quisimos, hacer que se callasen,
les dejamos tener la hegemonía.
Por eso me confieso
asumiendo la culpa que me toca,
al ver que casi todos los políticos
han declarado en clave “política-correcta”.
Y no ha de ser así, y hay que decirlo,
eso ayer no tocaba,
tocaba la unidad en el “No tengo miedo”,
aislar al terrorismo y sus soportes,
condenar al mal dios que inventan quienes odian,
y auxiliar a las víctimas con palabra y hechos.

Ahora “tengo miedo”,
miedo de que esta falta de unidad
y el odio entre los nuestros,
dé alas al terror y venza el caos.
Aún estamos a tiempo de luchar todos juntos,
si el sentimiento es puro y rige la razón.

Ricardo Fernández Esteban ©

Fuente: http://lapalabraesmagica.us12.list-manage.com/track/click?u=7951f957c25610c24a9a97abe&id=e286b69a62&e=59353af04c

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Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

One response to “"No tinc por" (No tengo miedo), Ricardo Fernández Esteban

  • Gavrí

    Lo que son los caminos, Juan. Llegaste a este poema, que casualmente es de un poeta que escribe en el Foro Literario que dirijo.

    Fernández no se caracteriza precisamente por la visceralidad de su propuesta, pero en este poema parece otro Fernández. Como le dije a él en el Taller Literario que te comento (el foro Ultraversal), es, si no la primera, una de las únicas veces que lo veo sangrar al escribir.

    También hay otro poema muy interesante de otro barcelonés: Joan Casafont Gaspar, que me permito transcribirte, ya que levantaste el de Fernández:

    Barcelona, mi ciudad

    Es realmente duro combatir
    a los pájaros huecos
    que despliegan la herida
    por toda mi ciudad.

    Estoy ralentizado,
    me espejo en las arterias de los árboles
    como una oruga inválida,
    como un niño huidizo
    que va descaminado en el desfile,
    que corre y se desliza con la angustia en su rostro
    y que llora de espaldas.

    Ya nada detendrá mi pensamiento.

    Siguen apareciendo en mis retinas
    las burbujas de sangre
    que acompañan al grito
    de aquellos que no pueden ya gritar.

    Joan Casafont Gaspar.

    Me resulta hasta extraño coincidir con vos, justo con Fernández por medio.

    Lehitraot, Juan.

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