«HaTikva», Himno nacional del Estado de Israel #NosotrosRecordamos

Mientras en el corazón
Un alma judía palpite
Y rumbo al Oriente
La mirada a Sión se dirija

No está perdida aún nuestra esperanza
Esta esperanza bimilenaria
De ser un pueblo libre en nuestra tierra
La Tierra de Sión y Jerusalén

Mientras nuestros ojos viertan lágrimas
Y cual lluvia, afluyan las ofrendas
Y las multitudes de nuestro pueblo
Aún las tumbas de los padres visiten.

No está perdida aún nuestra esperanza…

Mientras el ardor de nuestro ideal
En nuestros ojos aparezca
Y por la destrucción de nuestro Santuario
Ojo alguno lágrima vierta

No está perdida aún nuestra esperanza…

Mientras lágrimas puras
Del ojo de la hija de mi pueblo corran
Y para los lamentos por Sión en las vigilias
Aún a medianoche se levanten

No está perdida aún nuestra esperanza…

Mientras el amor nacional
En el corazón judío lata
Aún hoy cabe confiar
Que Dios el iracundo nos prodigue misericordia

No está perdida aún nuestra esperanza…

Escuchas, mis hermanos, en los países de mis andanzas
La voz de uno de nuestros profetas
«Que tan sólo con el último judío
Acabará también nuestra esperanza».

No está perdida aún nuestra esperanza…

Letra:        Naphtali Herz Imber
Música:    Samuel Cohen
Año:          1886

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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