«Los que sobran», Javier Obregón Gómez

Losquesobran

Es estos tiempos difíciles se me hace presente el recuerdo de la lectura del libro de Götz Ally, historiador alemán, que lleva por título «Los que sobraban. Historia de la eutanasia social en la Alemania nazi.1939-1945». Escribo ahora desde mi casa. No tengo el libro, ni apenas notas para precisar y detallar lo que leí hace unos años de un libro esclarecedor en cosas que apenas sabía.

Los nombres, los datos concretos de personas e instituciones cuando aparecen, hoy, en los distintos medios de comunicación apenas los retengo; se me olvidan con rapidez, pero muchas de sus opiniones que escucho y leo me perturban cuando no me indignan, y más cuando entreveo cierta aquiescencia por parte de un gran número de personas con lo que allí se dice. Y es que muchos de ellos en un lenguaje muchas veces sesgado, pero sin rubor, una y otra vez hacen llegar su mensaje tenebroso y lo explicitan. Son sin lugar a dudas postmodernos. Los ancianos y los mayores sobran en este tipo de sociedad repiten una y otra vez y lo fundamentan con argumentos distintos; no merecen atención ni cuidado alguno y más en estos tiempos difíciles. Son un estorbo para los más jóvenes concluyen casi todos en sus razonamientos. Dejarlos morir es lo que mejor podemos hacer en una vida que para ellos ha sido longeva.

Göt Ally sitúa su libro en los inicios de la Segunda Guerra Mundial. Enfermos incurables, débiles mentales, epilépticos o discapacitados… eran eliminados. Camionetas grises del Aktion T34 los llevaban a clínicas y centros especializados donde tras un corta estancia los dejaban morir, los asesinaban. Sobraban. Todos eran bocas improductivas, «vidas que no merecían la pena de ser vividas». Murieron más de 200.000 alemanes con la colaboración de muchos médicos y familiares. La pureza racial y las necesidades del estado no podía soportar los gastos y cuidados de esta población dependiente, marginada, cuando las prioridades eran distintas centradas en la guerra que se avecinaba. Faltarían recursos. No es, concluye el historiador alemán, una denuncia más de los crímenes del nazismo, sino situar los acontecimientos en la responsabilidad colectiva de la sociedad alemana.

El nazismo fue vencido, sus ideas desaparecieron y concita en la población un rechazo casi generalizado Pero en tiempos de crisis, como he señalado, hay hoy, también, grupos de personas, como hace unos 90 años, que piensan que muchos sobran, y en estos casos no son los que sobran sólo judíos, ni gitanos ni débiles mentales como lo fueron el programa de exterminio de la Alemania nazi. Los que sobran como diría Götz Ally es un sector de nuestra población, nuevo, marginado y olvidado que lo conforman básicamente gente de edad avanzada a los que no se les quiere atender, no se les presta la atención debida y para quienes los medios que se asignan son cada vez menores en un estado que tampoco, en opinión de muchos, no puede detraer recursos para esa población que ahora ya es improductiva.

El recuerdo de lo que nos pasó hace pocos años está ahí y de reactivarse sigue siendo igualmente peligroso como lo fue antes

Javier Obregón Gómez©

Acerca de Juan Zapato

Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura. Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros. Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos. Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”. Ver todas las entradas de Juan Zapato

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