Archivo de la categoría: Arte

“El ritmo de Israel”


“Mi Europa: primas de riesgo de verano”, Paco Díaz García

“Estas cuadrillas, incluso aquellas que vivían en aparente libertad, se caracterizaban por una tenacidad y una organización propias de guerrilleros o buscadores de oro, siempre debidas a la necesidad. ¿ Se sentían en tierra extraña? Pocas veces estallaba la discordia entre ellos. Según el contrato,habían de seguir las ordenes de los jefes de la puszta, pero, de hecho, solo realizaban el trabajo bajo la dirección de su propio jefe de cuadrilla. De la hacienda recibían una paga mensual de siete o diez pengó en metálico y ciento veinte kilos de trigo, veinte kilos de harina para pan, diez kilos de harina para cocinar,  tres kilos y medio de tocino, un kilo y medio de manteca, tres kilos de judías, doce kilos de patatas, un kilo de sal, tres kilos de carne salada o cruda, un litro de vinagre y treinta céntimos de condimentos. Ellos mismos habían de prepararse la comida. Procuraban ahorrar cuanto podían de su asignación diaria. Un montón de niños esperaban los alimentos a cien kilómetros de distancia. Procuraban consumir lo menos posible de lo que les correspondía y hacer llegar lo máximo posible a sus hogares. Practicaban el ahorro conjuntamente. Reunían las escasas cantidades  de harina, de manteca, tocino y judías que recibían el primer día del mes, de las que podían haber consumido perfectamente el doble teniendo en cuenta el duro trabajo que realizaban, y ordenaban con entusiasta decisión a su cocinera, que solía ser la esposa del jefe de su cuadrilla, que a lo sumo gastara la mitad de la manteca”
                                                                         Gyula Illés. “Gente de las pusztas”

Te invito a visitar “Señores & sirvientes” el blog de Paco Díaz García, artista plástico santanderino.


“Juan Vázquez, artista de la piedra”

Juan Vázquez nació en Tui (Pontevedra) en el año 1964. Lleva veinticinco años dedicado a la enseñanza del oficio de cantero, impartiendo clases como maestro en proyectos de formación de la Xunta de Galicia. Durante este periodo estuvo encargado de la restauración y recuperación de murallas medievales, pazos, molinos, lavaderos, cruceiros, elementos escultóricos etc…

Actualmente combina la docencia con la búsqueda de si mismo como artista.

Te invito a descubrirlo en: http://juanvazqueztuiart.jimdo.com/

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“Grafía textil” Marina Soria

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Grafía textil

El texto pertenece a la famosa artista textil Ruth Corcuera del libro “Teleras, Memoria del monte quichua.”

Texto incluido en la obra:
“Hace milenios, cuando sólo las voces registraban los hechos grandes y pequeños de la vida cotidiana, las mujeres envolvían en una tela a sus hijos recién nacidos. Cómo no ver en éste gesto la creación de un espacio intermedio entre el vientre materno y el mundo exterior… Los textiles, creemos, nacieron en gestos como esos, en el ámbito de lo afectivo y como parte de una mirada de mujer: para cubrir, dar calor, mantener vivo. Con el tiempo el tejido será el medio para decirnos, con el color y los diseños, que el mundo puede leerse a través de signos, como si fuera un texto. En las grandes culturas americanas esos signos constituyeron una especie de lingua franca, y el tejido, un arte mayor con numerosas funciones, entre ellas la de decir lo que las palabras no alcanzaban a expresar.”

53 x 65 cm.

Acuarela y tinta de nuez sobre papel Rives, BFK. Hilos de bordar y marco de Madera. Año: 2010

Marina Soria© http://www.marinasoria.com.ar/


“El holandés que estafó a los Nazis”, Han Van Meegeren

En 1945, a punto de acabar la Segunda Guerra Mundial, los americanos hicieron un hallazgo que hubiera hecho palidecer de envidia al mismísimo Indiana Jones. Oculto en una mina de sal, en Austria, los aliados encontraron un inmenso botín de guerra de los Nazis, que seguramente lo ocultaron allí, en espera de mejores días que nunca llegaron.
El botín escondido en aquella mina era cuantioso en oro, plata, joyas y obras de arte de incalculable valor, de las que apoderaron en cada pueblo y ciudad por las que pasaron.


Minas de Sal donde encontraron todo ese fabulo tesoro.

En medio de todo este tesoro llamaba la atención un cuadro -desconocido hasta la fecha- del pintor holandés del S.XVII, Johanes Vermeer, famoso sobre todo por su fascinante cuadro La joven de la perla (conocido también como La Mona Lisa del Norte).
Este nuevo cuadro encontrado se llamaba La Mujer Adúltera y no estaba catalogado en la lista de obras del muy cotizado pintor. Fue enviado a donde varios especialistas y peritos de arte, quienes después de examinarlo no tuvieron dudas de que estaban ante un valiosísimo hallazgo, un Vermeer auténtico hasta ahora desconocido.

Guardias holandeses custodiando “La Mujer Adultera”


La Mujer Adúltera
Llenos de asombro, quisieron saber la procedencia del cuadro y gracias a la muy eficiente burocracia Alemana, que lo llevaba todo archivado, no fue tan difícil.
Para sorpresa de todos, se descubrió que el valioso cuadro no pertenecía a ninguna incautación o saqueo, sino que había sido comprado en Ámsterdam, y se había pagado por él la suma de 850.000 dólares en efectivo, y que su comprador había sido, nada más y nada menos, que Hermann Göring, el lugarteniente de Hitler.

Al buscar en los archivos al vendedor, se encontraron con un desconocido pintor llamado Han Van Meegeren, que curiosamente para esa época de la post guerra, gozaba de un nivel de vida bastante holgado, mucho más alto que el de un ciudadano promedio.
Enseguida fue detenido y acusado de ser cómplice de los nazis y de traición a la patria, esto último por traficar con obras del Patrimonio Cultural Holandés. Vender un Vermeer a los nazis fue visto como un sacrilegio para los holandeses, y era casi seguro que el desconocido pintor terminaría en la horca.

 

Han Van Meegeren, acusado de traficar con el patrimonio cultural holandés
Van Meegeren trató de justificar la procedencia del cuadro, pero cayó en numerosas contradicciones y no convenció a nadie. Así que, como ya se veía colgando de una cuerda, decidió contar la verdad. Confesó que él mismo había pintado el cuadro, que la tan cacareada obra de arte era solo una falsificación y que en total había vendido seis cuadros de su autoría, haciéndolos pasar como Vermeer auténticos y por los que le habían pagado grandes sumas de dinero.


Obviamente que ni los jueces ni los fiscales se creyeron la historia, además de que los expertos en arte certificaban al cuadro como auténtico y decían que era imposible que se tratase de una falsificación. Dadas las circunstancias y a punto de ser declarado culpable y llevado a la horca, Van Meegeren pidió al jurado que le permitiesen demostrarlo allí mismo, pintando un cuadro ante la corte que lo juzgaba, y su petición fue aceptada.

Empezó explicando las técnicas que utilizaba. Primero buscaba en tiendas de arte y galerías cuadros de poco valor, pero cuyas telas fueran del siglo XVII, luego seguía un minucioso proceso que imitaba el método de trabajo de Vermeer. Van Meegeren se había sumergió en las biografías de los antiguos maestros estudiando sus vidas, sus ocupaciones, sus técnicas y sus catálogos. Dijo que le tomó seis años poder imitar sus técnicas.
Utilizaba pinceles de pelo de tejón y para el tono azul usaba lapislázuli, que lo hacía traer de Inglaterra. La fórmula original del aceite para las mezclas dijo haberla sacado de viejos manuscritos y también usó ciertos productos químicos para que sus pinturas parecieran tener 300 años. Después de terminar una pintura, la secaba con formaldehido, la horneaba entre 100 y 120ºC para endurecerla y luego la enrollaba en un cilindro para aumentar las grietas. Finalmente lavaba las pinturas en tinta china para rellenar e imitar las grietas y estrías que tienen las piezas del auténtico pintor.
Todo este proceso en manos de un buen artista como Van Meegeren, lograba que los cuadros realmente pareciesen auténticos Vermeer.
Entre julio y diciembre de 1945, y bajo la atenta mirada del jurado, reporteros y testigos, Van Meegeren pintó su última falsificación, “El joven Cristo en el templo”.


Pintando frente a los jueces: El joven Cristo en el tiemplo.

Este nuevo cuadro igualmente pasó la criba de todos los expertos que lo examinaron, asombrándose de su increíble capacidad de falsificación.


Casi concluida la obra.

Al final del juicio, Han Van Meegeren logró salvar su vida. El 12 de noviembre de 1947 fue condenado tan solo a un año de prisión, pero nunca lo llegó a cumplir, porque antes de ser encarcelado sufrió un ataque cardíaco y murió el 30 de diciembre de 1947, a la edad de 58 años.
Lo más irónico de todo, es que durante el tan sonado proceso judicial se convirtió en una celebridad en su país. De traidor a la patria se convirtió en héroe nacional pues pasó a ser “el holandés que le metió el dedo a Goering”, “el compatriota que engañó a los nazis”, pero así es la vida, nunca pudo disfrutar de su fama.
En la actualidad, su trabajo como pintor es reconocido y sus cuadros y hasta sus falsificaciones se cotizan bastante bien, de hecho su viuda hizo una fortuna. Hoy en día, con las nuevas tecnologías, sus falsificaciones no pasarían como Vermeer auténticos, pues los análisis detectarían enseguida que los elementos usados para los colores no pertenecen al siglo XVII.


La mujer adúltera, obra por la que Van Meegeren casi termina en la horca. En la imagen dos especialistas observan el cuadro.

Hay que aclarar que Van Meegeren no falsificó solamente a Vermeer, mucho antes ya había imitado obras de algunos de los más famosos artistas del Siglo de Oro Holandés, entre ellos Frans Hals, Pieter de Hooch y Gerard ter Borch.


“La Malle Babbe”, a la izquierda el famoso cuadro de Frans Hals, a la derecha la versión de Van Meegeren.

Replicó tan bien los estilos y colores de los artistas copiados, que los mejores expertos y críticos de arte de la época siempre consideraban sus pinturas como genuinas.


“Los discípulos de Emaús”, de Van Meegeren, en una exposición en Rotterdam.

Su falsificación más exitosa fue “Los discípulos de Emaús”, realizada en 1937 mientras vivía en el sur de Francia. Esta pintura fue aclamada por algunos de los más importantes expertos de arte como “la mejor obra de Vermeer que habían visto”. Pues nada, era simplemente obra de aquel brillante y astuto pintor contemporáneo.


“Plotino, el Maestro Eckhart y Miguel Ángel”, Lino Althaner

En un artículo reciente  (http://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/04/15/el-tesoro-escondido/) hice un comentario acerca del motivo del escultor que despoja al mármol de todo lo superfluo hasta encontrar en su seno pétreo  la belleza de la forma estatuaria, que se va perfilando a medida que la piedra bruta desaparece de su entorno. Recordé entonces cómo Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), en su faz menos conocida de poeta, hace un símil de esa imagen, en unos versos suyos, con la del alma que se va purificando y fortaleciendo a medida que se libra de los vínculos carnales. 

Royalty FreeMe encontré entonces con que el Maestro Eckhart (c.1260-c.1327), doscientos años antes de Miguel Ángel había usado de la misma imagen en uno de sus sermones para aludir al proceso de perfeccionamiento espiritual que se produce en el ser humano a medida que se va desprendiendo de lo accesorio, de lo burdo y superficial que hay en él, para así encontrarse con el tesoro escondido que se halla en su más honda intimidad, que es su esencia semejante al mismo Dios. Dicho tesoro lo vincula el místico alemán con el de la escritura contenida en Mt. 13, 45: es el preciado hallazgo a cambio del cual el hombre sabio está dispuesto a dar todos los bienes mundanos.

Ahora, hojeando las páginas de un libro sobre Plotino (205-270), el filósofo neoplatónico, en cuyo pensamiento se sustenta teóricamente, una buena parte de la mística occidental como también la árabe y judía, encuentro una cita de sus Enéadas (1.6.9.7) que nos dice de un precedente todavía anterior de la misma idea.

Así expresa Plotino, con la hermosura literaria que es propia de su estilo, el mismo concepto que luego encontramos en el Maestro Eckhart y más tarde todavía en Miguel Ángel:

“Regresa a ti mismo y mira: si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que ha de salirle hermosa: quita, raspa, pule y limpia hasta que hace aparecer un bello rostro en la estatua. También tú, quita todo lo que sea superfluo, endereza todo lo que sea tortuoso, limpia todo lo que esté oscuro, abrillántala y no ceses de esculpir tu propia estatua hasta que resplandezca en ti el divino esplendor de la virtud, hasta que veas la Sabiduría en pie sobre su sagrado pedestal. ¿Has llegado a esto? ¿Has visto esto? … Si ves que te has convertido en ésto, convirtiéndote tú mismo en una visión al adquirir confianza en ti mismo y ascender hacia lo alto, al tiempo que permaneces en este mundo, sin necesidad ya de quien te guíe, ¡fija intensamente los ojos y mira!”

“¡Fija intensamente los ojos y mira!”, nos dice Plotino, que encontrarás en torno a ti una realidad transfigurada, reveladora del espíritu que antes escondía.

Es lógico pensar que esté en Plotino el origen de la idea. Es el maestro de los místicos. Es el maestro de los artistas que intuyen la forma escondida en la piedra y la sacan a la luz. Sin embargo, no me atrevería a afirmarlo tan contundentemente. En la borgeana Biblioteca de Babel, con su catálogo infinito, los autores se copian sin cesar unos a otros, algunas veces a sabiendas pero la mayoría de las veces sin siquiera imaginarlo.

Lino Althaner©


“Miradas”, Arsen Khairullavich Kurbanov

Arsen Khairullavich Kurbanov nació en 1969 en la ciudad de Makhachkala, en Daguestán (en la antigua URSS) a los padres artísticos. Su madre es pintora Galina Vasilyevna Pshenitsina y su padre es pintor Khairullah Magomedovich Kurbanov.
De 1981 a 1988 Arsen Kurbanov estudió en el Colegio de Arte de Daguestán nombre de Jeman. Él defendió su título de la pintura, un mural, en el tema del artista y la hora. De 1988 a 1994, Arsen estudió en el Instituto Repin de pintura, escultura y arquitectura (también llamada la Academia Rusa de Arte) en San Petersburgo, en el estudio de la UM Neprintsov.
Durante su tiempo de estudio, Kurbanov participado en exposiciones en Berlín, Alemania. Después de terminar su trabajo en clase, produjo y defendió su título de la pintura sobre el tema de La Cabra Blanca. Realizó exposiciones importantes:
1987 – Exposición de otoño en el salón de la Unión de Artistas de Daguestán.
1988 – Exposición de Jóvenes Artistas de la Unión Dagastan.
1989 – Exposición de los estudiantes Repin en el Instituto Superior de Berlín.
1992 – Exposición en la Casa del Cine en San Petersburgo.
1993 – Exposición en el TS VZ (acrónimo) de San Petersburgo.
1993 – Exposición en la Unión de Artistas de San Petersburgo.
1994 – Exposición en la Casa de Directores de Fotografía de San Petersburgo.

Kurbanov ha participado en la ejecución de los programas de televisión Catedral, de 1993, y Hropograf de 1993. En Arsen continúa pintando en San Petersburgo y presentar sus obras en exposiciones internacionales. Sus obras han sido publicadas en varios libros y revistas, entre ellas: ‘Máster Internacional de Bellas Artes’, 2003. Catálogo de la Exposición de 2003. Tradición ‘Redescubierto’. Editorial común, New Canaan, Connecticut.


“Off the beaten track”, Leo Bridle


“When u love somebody”,Lucie Ferguson/Fruit Bats


“The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore”, William Joyce

Una experiencia narrativa interactiva. William Joyce, “The Fantastic  Flying Books of Morris Lessmore”, difumina la línea entre los libros de fotografía y cine de animación.
Inspirado en la misma medida, por el huracán Katrina, Buster Keaton, El Mago de Oz, y un amor por los libros, “Morris Lessmore” es una historia de personas que dedican su vida a los libros y los libros que devuelven el favor. “Morris Lessmore” es una alegoría conmovedora y humorística sobre los poderes curativos de la historia. Usando una variedad de técnicas (miniaturas, animación por ordenador, animación en 2D) el galardonado autor – ilustrador William Joyce y el co-director Brandon Oldenburg presentan una experiencia nueva narrativa que se remonta a las películas mudas y musicales.


“Sobre el Arte”, Laura Delgado

“El amor, como el arte no tiene límites en sí mismo, pero encuentra en el hombre grados infinitos. Siempre la elección, la búsqueda: allí está el campo de batalla de las fuerzas… Es porque la elección es la ley de la vida, y cuanto más grande es el espíritu del hombre, más libertad de acción tiene y más está en condiciones de dirigirla a su voluntad.”  Bourdelle

lauradelgadoEn la actualidad, atendemos a un creciente enceguecimiento cuyo objetivo final parece ser la industrialización de la “no mirada”. Detenerse a contemplar, parece hoy una experiencia inhóspita a la que solo algunos arriesgados se animan a adentrarse.
En los tiempos que corren, se manifiesta una prioridad de la llegada por sobre la del trayecto, donde el tiempo se reduce a la nada y nos coloca en un vacío sideral.

En este contexto sociocultural, mi  trabajo diario  se dirige a una revalorización de la mirada, del silencio elocuente, de la contemplación gozosa, de la reflexión posterior…

El artista es un investigador cuyo camino lo obliga a mirarse a sí mismo para indagar en la verdad de las cosas. Es un deseo inagotable el motor que empuja diariamente a atacar las mismas angustias y movilizar el trabajo que inevitablemente deviene luego en epifanías plásticas.

Ensayo y error constante, encuentro lúdico con el material, resistencia del soporte, intuición, conocimiento, y por qué no, una curiosidad inocente y hasta ingenua, son algunas de las sensaciones que advierte el artista a la hora del trabajo. Cada vez, como si fuera la primera, el encuentro con la tela en blanco abre paso a la expectativa, la incertidumbre y la angustia. Este silencio previo, de absoluta y cruda soledad preanuncia la insipiente batalla. Horas después, la contienda se desarrolla entre manchas, gestos y estudios compositivos que evidencian la tensión reinante. Median la metáfora, la búsqueda del nudo poético, la omisión de lo obvio frente a la aparición de lo esencial y la sorpresa frente al proceso creativo.

Claramente, la tela ya no será la misma que al comienzo y en esta metamorfosis  inevitable, muta también el artista.

Tras las puertas del taller la obra espera ser contemplada,  y ya autónoma,  se expone frente a ojos ajenos para completar el ciclo necesario. Es allí donde se cierra el proceso y comienza lo que será el silencio del espectador, la contemplación y su  consecuente introspección.

El arte no debe responder a elites de privilegio o volverse inentendible; lejos de las modas actuales que estimulan esto, entiendo que un pueblo sin cultura es un pueblo sin proyecciones futuras que limita su desarrollo y potencial. Y que el Arte es la expresión universal del hombre, que desde tiempos remotos, lo ha acompañado a lo largo de la historia.
Mi deseo se hace causa promoviendo el enriquecimiento interior, fomentando la escucha y la mirada, abriendo a la emoción y aspirando, desde el saber, a una mayor libertad individual y colectiva.

Laura Delgado© http://www.lauradelgado.com.ar


“La señal del muñeco”, Pedro Ojeda Escudero

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“Sé que hay esperanza”, se dijo.

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Sé que (no) hay esperanza.

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Sé que no hay esperanza.

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Amigo, la esperanza no es una certeza. Algún día, quizá, salgamos de este laberinto.

Pedro Ojeda Escudero©

Profesor de Literatura Española en la Universidad de Burgos (España).
Fuente: http://laacequia.blogspot.com/2007/06/la-seal-del-mueco-fotorelato.html#ixzz1hx6FuxLB
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/2007/06/la-seal-del-mueco-fotorelato.html#ixzz1hRu6kBwf
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“A partir de una obra de arte de Rene Magritte”

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Dos reflexiones sobre lo que sugiere una obra de arte de René Magritte, un juego donde podemos observar  visiones de diferentes realidades pasadas, presentes y/o futuras. Juan Zapato.

“Si tan sólo fuese un espejismo, si tan sólo pudiese considerarlo como una foto entre dos amantes, mas a la memoria la golpea la historia y a la historia la lleva sin máscaras un río de ausentes y lágrimas…”

Ana Caliyuri© Argentina.

http://anacaliyuri.blogspot.com

“Moderno modelo de burka corto mínimo instaurado por el feminismo afgano y obligatorio ya para ambos sexos, una vez conseguida la igualdad de derechos y costumbres en la sociedad. El cambio social, después de años de estancia de las tropas occidentales, ha sido realizado sin problemas, observándose cada día como la igualdad de costumbres libera tanto al hombre como la mujer, pero oprime sus cabezas”.

Emilio Porta© España.

http://emilioporta.blogspot.com

 


“Le Ballon Rouge”, Albert Lamorisse. Parte 4/4


“Le Ballon Rouge”, Albert Lamorisse. Parte 3/4


“Le Ballon Rouge”, Albert Lamorisse. Parte 2/4


“Le Ballon Rouge”, Albert Lamorisse. Parte 1/4


“Recorrido Virtual por Machu Picchu”

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Cliquea en la imagen para recorrer Machu Picchu en 3D

http://panoramas.pe/machupicchu100.html


“Aire del sur buscado en Inglaterra”, Rafael Alberti

A LUIS CERNUDA

Si el aire se dijera un día:
—Estoy cansado,
rendido de mi nombre… Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el plieguecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela…

Desorientado, subo de las blandas,
dormidas superficies
que dan casa a mi sueño.
Fluyo de las paradas enredaderas, calo
los ciegos ajimeces de las torres;
tuerzo, ya pura delgadez, las calles
de afiladas esquinas, penetrando,
roto y herido de los quicios, hondos
zaguanes que se van a verdes patios
donde el agua elevada me recuerda,
dulce y desesperada, mi deseo…

Busco y busco llamarme
¿con qué nueva palabra, de qué modo?
¿No hay soplo, no hay aliento,
respiración capaz de poner alas
a esa desconocida voz que me denomine?

Desalentado, busco y busco un signo,
un algo o alguien que me sustituya
que sea como yo y en la memoria
fresca de todo aquello, susceptible
de tenue cuna y cálido susurro,
perdure con el mismo
temblor, el mismo hálito
que tuve la primera
mañana en que al nacer, la luz me dijo:
—Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso…

Rafael Alberti©


“Norah Borges, la mujer invisible”, Iván de la Torre

Yo quería ser un hombre invisible"

Jorge Luis Borges

 

Norah Borges siempre fue descrita a través de sus relaciones con los demás: era la hermana de Jorge Luis, la esposa de Guillermo de Torre, la amiga de Silvina Ocampo, alguien que estaba ahí para contar como sucedieron las cosas pero cuyo trabajo como pintora, ilustradora y dibujante era automáticamente relegado, minimizado u olvidado.

Su carrera fue particularmente ninguneada por los biógrafos de su hermano Jorge Luis Borges. En las revistas donde el adolescente escribió y publicó sus primeros poemas vanguardistas en la España de inicios de la década de los 20, a ella, quien colaboró en las mismas revistas como ilustradora, apenas se le hace referencia. Como sucedió con todos los primeros compañeros de Borges, Norah aparece en una foto intencionalmente difuminada donde la única cara que reconocemos es la del personaje más famoso del grupo.

Es fácil convertir con estos datos a Norah Borges en mártir: la víctima pasiva de la inmensa fama de su marido, su hermano y sus amigos, condenada a ser vista y pensada a partir de los demás; alguien a quien se coloca en un eterno papel secundario, sin darle ningún valor ni reconocimiento por su propio trabajo. El procedimiento de canonización, facilitado por estas pruebas de mala fe ajena, es especialmente útil a la hora de contar cuentos con moraleja donde el verdadero genio oculto es la persona a la que ahora no se le presta atención pero a quien la posteridad –en forma de otros escritores/apologistas– rescatará, poniendo las cosas en su lugar.

El mismo Borges, apenas la menciona en sus memorias, según su sobrino Miguel de Torre, porque “para él las mujeres eran seres a los que había que venerar pero no leer. Solamente lo oí ponderar a una escritora, a Silvina Ocampo, de quien recitaba versos de ‘Enumeración de la Patria’ (…), aunque no le gustaban sus cuentos. De otra escritora, Estela Canto, me dijo que era la mujer más inteligente que había conocido, pero ni una palabra sobre sus novelas”.

La relación entre ambos hermanos, a pesar de esa falta de reconocimiento explícito, fue muy cercana: durante la larga estadía de la familia Borges en Europa (1914-1921), Norah tomó clases de pintura y grabado con Maurice Sarkisoff y Arnaldo Bassi mientras su hermano escribía, pero fue ella y no él, quien publicó primero un libro de poemas llamado Notas Lejanas (1915) que el propio Borges prologó, reconociendo posteriormente que “cuando Norah ensayó la litografía, escribía poemas, pero los destruyó para no usurpar lo que juzgaba mi territorio”.

Cuando ambos se convierten, a comienzos de 1919, en colaboradores de varias revistas ultraístas, parecen trabajar paralelamente, como si uno ilustrara lo que el otro escribía, influyéndose e intercambiando puntos de vista aunque es Norah y no su hermano el personaje reconocido por los demás; habría que esperar la fama y la facilidad para la insolencia verbal aprendida de Shaw, para que Jorge finalmente eclipse públicamente a su hermana.

El ejemplo más claro lo da Gómez de la Serna cuando publica en la muy respetable Revista de Occidente una crítica en la que festeja la aparición del primer libro de poemas de Borges y Norah desplaza a su hermano del centro de atención: “Jorge Luis se me presenta siempre unido a su hermana Norah, la inquietante muchacha con la misma piel pálida del hermano y como él perdida entre las cortinas, atisbando las cosas de la noble casa de los Borges, llena de cuadros, de perspectivas de salón, de espejos con lluvia, de candelabros a cuyas velas, en ratos efusivos y misteriosos, se asoman las llamitas sin haberlas encendido. Mientras Jorge Luis callaba, Norah Borges nos descubría esa casa de donde la muy unida y patriarcal familia Borges no salía nunca. En sus grabados de madera representaba Norah y nos confiaba sus tertulias con unas amigas que en la soledad cruzaban las piernas en T y enseñaban el torneado de la confidencia, dedicándose a jugar ajedrez moviéndose como un lento cotillón sobre el ajedrezado pavimento de las estancias, ¡niñonas solemnes!; los veladorcitos de ilusionista con tapetes de flecos, los maceteros que valen un jardín y una gruta, los sofás que se comen a la gente, las jaulas de los pájaros artificiales, las mesas del tresillo, mesas con chaleco y bolsillos de mesa en el chaleco. Después, Norah nos hacía salir a esas terrazas en que suenan, los pasos en las habitaciones, como si la noche inmensa adquiriese profunda intimidad sobre ellas y fuese una habitación estrellada y encortinada de terciopelos frenéticos de caricias”. (…)

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