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“Zyklon B”, Juan Zapato

cajademuñecasMe presento, soy Miriam, la muñeca de Yael, les cuento nuestra historia.

Como no conozco el calendario, sólo puedo decirles que era de mañana, muy temprano porque aún se escuchaban los trinos aunque el Sol no asomaba ni asomaría en Lodz.

Unos fuertes gritos provenientes de la calle, hicieron asomarse a la ventana a Beca, la mamá de Yael, las tres estábamos solas ese día ya que Ádan el papá, había marchado a Varsovia días atrás.

Beca, despertó a Yael y la vistió con premura, yo que estaba apoyada sobre los piececitos de mi dueña, salté al levantarse ella. Sin lavarse el rostro bajamos las tres. Las miradas de todos reprimían preguntas, el aire estaba viciado del humo de los escapes de aquellos camiones militares, a los que nos condujeron violentamente. Llegamos a una estación de ferrocarril, sería la primera vez para las tres y la última para dos. Por los cuentos que la bobe2de Yael solía contarle por las noches, los viajes en tren eran muy placenteros, yo no lo veía así, estaban abarrotados esos vagones sin asientos y sin luces, el viaje era interminable, el olor nauseabundo, hasta que por fin llegamos a un lugar de mucho verde que sobresalía por encima de la fuerte niebla. Descendimos pero no descendieron todos, algunos quedaron en los suelos sucios de aquel vagón.

Sobre el andén, nos hicieron formar, sentía miedo y Yael me apretujó sobre su pecho y sus latidos vibraban en mí. Separaron a los hombres de las mujeres, nosotras tres seguíamos juntas, sin saber a dónde debíamos ir.

Atravesamos unas rejas y nos hicieron formar nuevamente, un soldado que llevaba en su gorra la insignia de los piratas, nos separó a las dos de la mano de Beca y nos arrastró hacia donde estaban muchos niños y vimos alejarse a Beca con los ojos borrosos del llanto de mi dueña. Una mujer soldado, con voz dulce nos dijo, no temáis nada iremos a las duchas y luego se reencontraran con sus familias. A todos los niños los hicieron desvestirse y en un descuido me separé de Yael, hacía frío, el lugar olía desagradable. Unos hombres recogieron las ropas y entre ellas me arrojaron en un gran recipiente, no volví a ver a Yael.

Entre muchas pertenencias de aquellos seres humanos aguardo a que venga por mí, intento reconocerla entre esos jóvenes que visitan Treblinka, dije que no entiendo de calendarios pero me la imagino que ya debe ser como de diecisiete años.

Juan Zapato©

Del libro “Juglarías” …un poeta en Israel, ISBN: 978-965-91073-0-8

http://www.latorredebabelediciones.com

1 Pesticida que fuera utilizado como arma química por los nazis en las cámaras de gas de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

2 Abuela en idish.


“Lira Política, David Gutiérrez García

1891947186 

Las silvas ancestrales
que paran el dolor y los sentidos
son cantos actuales,
palabras como aullidos
en contra de políticos podridos.

Si hubiera más Sanjuanes *
y menos graduados del soborno
y menos charlatanes
pisando nuestro entorno
seguro que acababa este bochorno.

Si hubiera más poemas
volando como átomos visibles
y menos monotemas
que no son comprensibles
los días nos serían asumibles.

Pero no hay más que cutres,
maestros del discurso monocorde
tan cursis y tan futres,
expertos del engorde
con ellos no seré misericorde.

Esta es nuestra desgracia
vivir en el Estado Posmoderno
sólo con bancocracia
y “listos” del infierno:
¡cojamos esta mierda por los cuernos!

David Gutiérrez García©

* San Juan de la Cruz


“Perfumes y aromas”, Juan Zapato

A la intemperie el perfume a brea se bifurca a través del vaivén de las barcas amarradas y el canto de las gaviotas se adueña de una nueva mañana.

131Un nuevo recorrido me ha de revelar los secretos a la vista de esta ciudad y el olfato de rata de biblioteca me transporta por la calle del Sol, hacia su librería. A sendos costados de la puerta de entrada, libros leídos aguardan a un ávido lector que se atreva a adoptarlos y en la vidriera derecha, ejemplares acuñados de clásicos hispanos y allende los mares. Ahora el perfume se ha impregnado del ambiente, huele a hojas de árboles voluminosos, de encuadernación delicada. Árboles de vida, que contienen aprendizajes, mundos donde encontrar las respuestas a los interrogantes, que aún no nos hemos formulado.

El recinto acoge con una tenue luz y el silencio encierra el rumor de tantas letras hilvanadas en historias de la Historia, aventuras noveladas, relatos cortos de largas travesías, versos ahogados libertarios o susurros pasionales.

133Dejo atrás este lugar mágico de colores sepia y al traspasar la puerta, un vecindario poblado de cafés y bares trasnochados -que al adormecerse el día han de adquirir sesgos intelectuales, rescatados por soñadores sesentistas de cabellos agrisados-, me invita.

El fresco amaina el paso y por delante un bullicio se aproxima por la plaza del Mercado La Esperanza de Haití, pero los aromas y el colorido nos esperan dentro del recinto, en cada puesto de pescados y frutos de mar.

Ya es hora… de adquirir unas flores en el kiosco que he visto al ingresar, sé que le han de agradar.

Juan Zapato©


“El regalo”, Clementina Suárez

Quisiera regalarte un pedazo de mi falda,
hoy florecida como la primavera.

Un relámpago de color que detuviera tus ojos en mi talle
– brazo de mar de olas inasibles –

la ebriedad de mis pies frutales
con sus pasos sin tiempo.

La raíz de mi tobillo con su
eterno verdor,

el testimonio de una mirada que te dejara en el espejo
como arquetipo de lo eterno.

La voluble belleza de mi rostro, tan cerca de morir a cada instante
a fuerza de vivir apresurada.

La sombra de mi errante cuerpo
detenida en la propia esquina de tu casa.

El abejeante sueño de mis pupilas
cuando resbalan hasta tu frente.

La hermosura de mi cara
en una doncellez de celajes.

La ribera de mi aniñada voz con tu sombra de increíble tamaño,
y el ileso lenguaje que no maltrata la palabra.

Mi alborozo de niña que vive el desabrigo
para que tú la cubras con la armadura de tu pecho.

O con la mano aérea del que va de viaje
porque su sangre submarina jamás se detiene.

La fiebre de mis noches con duendes y fantasmas
y la virginal lluvia del río más oculto.

Que a nivel del aire, de la tierra y el fuego,
el vientre como abanico despliega.

La espalda donde bordas tus manos
hinchadas de oleaje, de nubes y de dicha.

La pasión con que desgarras
en el lecho del mismo torrente inabarcable

como si el mismo corazón se te hiciera líquido
y escapara de tu boca como un mar sediento.

El manojo de mis pies
despiertos andando sobre el césped.

Como si trémulos esperaran la inexpresada cita
donde sólo por el silencio quedaron las cadenas rotas.

Y en tus dedos apresado el apremio de la vida
que en libertad dejó tu sangre,

aunque con su cascada, con su racha,
los árboles del deshielo, algo de ti mismo destrozaran.

La cabellera que brota del aire
en líquidas miniaturas irrompibles

para que tus manos indemnes hagan nido
como en el sexo mismo de una rosa estremecida.

La entraña donde te sumerges como buscando estrellas enterradas
o el sabor a polvo que hará fértiles nuestros huesos.

La boca que te muerde
como si paladeara ríos de aromas;

o hincándote los dientes
matizara la vida con la muerte.

El tálamo en que mides mi cintura
en suave supervivencia intransitiva,

en viaje por la espuma difundido
o por la sangre encendida humanizado

el mundo en que vivo
estremecida de gestaciones inagotables.

El minuto que me unge de auroras
o de iridiscencias indescriptibles.

Como si a ritmo de tu efluvio soberano
salvaras el instante de miel inadvertida;

O dejaras en el mágico horizonte de luces apagadas
el tiempo desmedido y remedido.

En que apresados quedaran los sentidos
y al fin ya sin idioma, desnudos totalmente.

Como si ensayando el vuelo se quemaran las alas
o por tener cicatrices se extenuaran los brazos.

La piel que me viste, me contiene y resuma,
la que ata y desata mis ramajes.

La que te abre la blanca residencia de mi cuerpo
y te entrega su más íntimo secreto.

Mi vena, llaga viva, casi quemadura,
huella del fuego que me devora.

El nombre con que te llamo
para que seas el bienvenido.

El rostro que nace con la aurora
y se custodia de ángeles en la noche.

El pecho con que suspiro, el latido,
el tic-tac entrañable que ilumina tu llegada.

La sábana que te envuelve en tus horas de vigilia
y te deja cautivo en él, duerme, sueño del amor.

Árbol de mi esqueleto
hasta con sus mínimas bisagras.

El recinto sombrío
de mis fémures extendidos.

La morada de mi cráneo, desgarrado lamento,
pequeña molécula de carne jamás humillada.

El orgullo sostenido de mis huesos
al que hasta con las uñas me aferro.

Mi canto perenne y obstinado
que en morada de lucha y esperanza defiendo.

La intemporal casa
que mi polvo amoroso te va ofreciendo.

El nivel del quebranto
o la herida que conmigo pudo haber terminado.

El llanto que me ha lavado
y que este pequeño cuerpo ha trascendido.

Mi sombra tendida
a merced de tu recuerdo.

La aguja imantada
con su impensable polen y sus rojas brasas.

Mi gris existencia
con su primera mortaja

Mi muerte
con su pequeña eternidad.

Clementina Suárez©

Juticalpa, Olancho, 1902-1991. Vino al mundo un 12 de mayo. Sus padres fueron: Don Luis Suárez, profesional del derecho, y Amelia Zelaya Bustillo, una bella mujer proveniente de una de las familias más ricas de Olancho. Clementina Suárez realizó sus estudios primarios en su lugar de origen y luego, en 1918, se trasladó a Tegucigalpa, donde estudió en una escuela privada para señoritas. Desde niña manifestó su clara vocación de poeta. En 1930 publicó Corazón Sangrante, el primer libro de poemas de una mujer hondureña. Viajó a México, donde, en contacto con un medio más evolucionado, publicó Templos de Fuego, Iniciales y De mis sábados el último (1931). En Costa Rica publica Engranajes (1935). Después de residir en Nueva York se traslada a La Habana, donde sale a la luz Veleros (1937) ya en una forma totalmente nueva. En San Salvador, el Ministerio de Cultura le edita su libro Creciendo con la hierba. Pero la línea de su actividad no se limita a la poesía; publica en Honduras la revista Mujer y funda en México una galería de arte centroamericano. En San Salvador funda El Rancho del Artista, donde, además de tener una exposición permanente, se escucha la voz de Miguel Ángel Asturias, Salarrué, Pablo Antonio Cuadloira, Eunice Odio y otros valores de América. En Tegucigalpa funda la primera galería de arte, a la que llama Morazánida. No pertenece a ningún grupo, porque ella crea los grupos. Colaboró con diarios y revistas escribiendo artículos, entrevistas y semblanzas. Fue una madre soltera. Tuvo dos hijas: Alba y Silvia. Posteriormente contrajo matrimonio con el poeta Guillermo Bustillo Reina, hondureño, y más tarde con el pintor José María Vides, salvadoreño. Se divorció de ambos porque consideró que le interrumpían en su carrera y en su forma de pensar y vivir. Recibió el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” en 1970.


“El discreto encanto de la…”, Juan Zapato

103El murmullo del oleaje se posa con timidez sobre el perfil costero del mar Cantábrico a orillas de Santander.

El aire fresco le hace compañía y el ronroneo del motor de una barcaza -que se aventura en la mañana, y se interna lenta en busca del rumbo diario-, nos dicen que hoy 8 de Enero da inicio un nuevo año gregoriano, de fondo una incierta neblina oculta los rostros de Somo y Pedreña.

Soy un extranjero, no de ahora, sino de siempre, desde el día aquel que abandonara el vientre de mi madre y comencé a deambular un nuevo mundo.

Una geografía todavía desconocida a mis ojos, aunque por momentos, ciertas fachadas edilicias me confundan entre nostalgias de otras geografías también desconocidas. Calles que van poblándose en minutos apresurados, de transeúntes que aún conservan sus trabajos. No son las trombas de ayer por las “rebajas”, incomprensibles a quien tiene una mirada foránea, un virus llamado consumismo, que se propaga en la sociedad y afecta al criterio.

Encaminando los pasos hacia El sardinero, bordeando la escollera, unos pescadores ocupan el tiempo intercambiando anécdotas, mientras una lubina forcejea para no ser prendida. Me acerco en silencio a un hombre de canas, para no interrumpir la escena y escuchar y aprender. Sobre la piedra está tallado un nombre: Pedro, así bautizaré a este pescador que ante el saludo de otro parroquiano y la pregunta sobre ¿qué haces Pedro?, responde: buscando el tapón… hace años que busco el tapón, que haga correr el agua de este mar y los barcos quedarán sobre la tierra. Ya verás cuando lo encuentre…

122El Sol invita a continuar. Ahora una sirena anuncia la proximidad de alguna embarcación y las campanadas de las iglesias, no quieren ser menos, no pueden perder presencia entre los perdidos andantes. El mediodía llega y una dama de elegante vestir almuerza cómodamente sentada sobre un banco y compartiendo conversación con un elegante caballero, y el detalle infaltable: dos copas de vino blanco, reposan sobre los baldosones de piedra del paseo marítimo. Por cierto la crisis no puede empañar el estilo.

Ya es hora… me escurro entre las oraciones sueltas de una conversación plural que entran y salen por mis oídos, como un lenguaje que se ha mudado de mí.

Juan Zapato©


“Dios no es una niñera”, Sara Mayer

Crecí viendo entrevistas de mi abuela en la TV nacional. Puede que no haya sido tan famosa como Elie Wiesel, pero para mí, ella era más grande que la vida misma. Era escritora y había aparecido en un documental ganador de un Emmy. Era la persona más famosa que yo conocía. Y ella, era mi abuela.

“¿Usted todavía cree en Dios después del Holocausto?”. La respuesta de mi abuela estaba grabada en mi corazón.

En cada clase, entrevista, o serie de preguntas y respuestas, le hacían a mi abuela la misma pregunta, y yo conocía muy bien su respuesta, la cual había quedado grabada en mi mente y en mi corazón:

“¿Todavía cree en Dios después del Holocausto?”, le preguntaban.

Para muchos, la pregunta parecía demasiado controversial, demasiado dolorosa. Pero para mi abuela era simple. Y yo murmuraba la respuesta junto con ella: “Dios no es una niñera”.

En mi mente, las preguntas que sus oyentes no se atrevían a preguntar pedían respuestas a gritos. “¿Dónde estaba Dios cuando Adolf Hitler puso en marcha la solución final?”. “¿Y dónde estaba Dios cuando tu padre y tu madre estaban siendo llevados a las cámaras de gas?”. “¿Y dónde estaba Dios cuando tu hermano fue brutalmente asesinado pocos días antes de la liberación?”.

Pero la respuesta también estaba ahí, implantada por mi abuela. “Dios estaba viendo y llorando. Estaba llorando por todos sus hijos. Por los que habían hecho mal y por los que habían sido dañados. Dios dirige el mundo, pero les concede libre albedrío a sus hijos. Depende de ellos decidir lo que harán con él. Una niñera es un reemplazo temporal de un padre. Su trabajo es asegurar que el niño esté exactamente igual que cuando los padres salieron. Con una niñera no hay lugar para el crecimiento, porque todo lo que sea incluso remotamente peligroso debe ser frenado antes de comenzar. ¿Acaso Dios tendría que haber liquidado a cada nazi con un rayo? ¡No!, porque Dios no es una niñera”.

Mientras su sorprendida audiencia se recuperaba de su respuesta, mi abuela continuaba. “No fue Dios quien me lastimó. La gente me hizo esas cosas. Vi muchos milagros. Déjenme leerles de mi libro…”. Yo sonreía mientras mi abuela buscaba entre las páginas de la manoseada copia que llevaba consigo de su libro “One Who Came Back” (Uno Que Volvió). Yo me sabía prácticamente todo el libro de memoria, y sabía la historia que contaría a continuación.

“Un día, mientras cuatro de nosotras quitábamos piedras de una zanja angosta con nuestras manos desnudas, mi paciencia fue puesta nuevamente a prueba. Las piedras tenían que ser cargadas en una carreta, la cual era remolcada por un caballo. Desde un principio no le agradé al trabajador alemán que vino con el caballo. Me acosó y molestó todo el día. Yo le presté la menor atención que pude, pero eso parecía provocarlo aún más. Finalmente le ordenó al caballo, que estaba parado sobre mí, que me pateara, me tirara al piso y acabara conmigo. Yo no me podía mover, por lo que comencé a hablarle al caballo con una voz muy baja. Le dije, en holandés por supuesto, que era un buen animal, y que yo sabía que él no me lastimaría. Sólo seguí hablando y hablando. Y sin importar las amenazas que el alemán dijera, el caballo se mantenía tercamente firme en su lugar”.

Mi abuela levantó los ojos, dejó sus lentes de leer a un costado, y preguntó: “¿Por qué un caballo me escucharía a mí hablándole en un idioma extraño, en lugar de escuchar a su amo y dueño? Vi muchos milagros como este. Dios cuida de nosotros. Permite que pase tanto lo bueno como lo malo. Dios no es una niñera”.

Visitando Treblinka

Desde la primera vez que escuché acerca de la “Marcha por la Vida”, quise participar en el programa. Las experiencias de mi abuela eran parte de mí. Necesitaba entender, al menos en parte, por lo que ella había pasado. No sé que esperaba del viaje, pero mientras estaba en Majdanek, Aushwitz y Birkenau aferraba firmemente el libro de mi abuela con la esperanza de obtener fuerzas por ósmosis de sus palabras. Incluso los miembros religiosos de nuestro grupo lloraban de dolor: “¿Cómo Dios dejó que esto ocurriera?”. Pero yo estaba protegida por el mantra que solía recitar con mi abuela: “Dios no es una niñera”.

En uno de nuestros últimos días en Polonia visitamos Treblinka. Los nazis habían destruido todo el campamento antes de que el área fuese liberada. Para cuando llegaron las fuerzas aliadas, una granja rodeada por árboles había sido construida sobre el pedazo de tierra que alguna vez albergó las cámaras de gas. La granja ya no está ahí, sino que hay monumentos que demarcan la ubicación de las vías del tren, la reja y los edificios. Los habitantes locales disfrutan del “parque”. Una familia estaba haciendo un asado cuando llegamos. Desde lejos, el humo parecía elevarse desde el monumento del crematorio.

La vida silvestre estaba en todos lados. El dulce sonido de pájaros piando se entremezclaba con el aire fresco y el olor a madera que hacía cosquillear nuestras narices. Las mariposas se movían ágilmente entre los árboles, buscando néctar. “Las mariposas son las almas de los niños que perdimos aquí”, dijo mi guía. Yo sonreí mientras pensé en el poema Nunca vi otra mariposa. Mientras nos preparábamos para entrar en el bosque, una mariposa se posó en la mejilla de mi guía.

Yo me reí de su reacción de sorpresa. “Esa mariposa te besó”, murmuré.

Yo estaba completamente vacía. Había perdido toda la fe, no en Dios – sino en el hombre.

Me detuve en el quiosco que había en el estacionamiento y tomé una guía explicativa. Mientras entrábamos, leí las estadísticas: “874,000 judíos fueron asesinados en Treblinka, y prácticamente no hubieron sobrevivientes”. Mi mente dio vueltas alrededor de los asombrosos números. ¿Casi un millón de judíos habían muerto en vano? Cuando llegamos a la línea de piedras que simbolizaba el alambrado, me detuve.

Me quedé paralizada ante la belleza que enmascaraba los horrores que habían ocurrido en aquel lugar, y caí al piso. Me acurruqué al lado de la piedra más cercana. Estaba completamente vacía. Había perdido toda la fe, no en Dios – sino en el hombre.

¿Cómo pudieron hacernos esto? ¿Cómo pudo pasar esto en un mundo aparentemente civilizado? ¿Cómo pueden haber habido “espectadores inocentes” presenciando el asesinato sistemático y a sangre fría de casi 900.000 personas sin hacer ni decir nada? ¿Dónde estaba la humanidad cuando esto pasó? ¿En dónde estoy yo cuando otros sufren?

Estas preguntas me daban vueltas en la cabeza, sin que fuese capaz de llegar a ninguna respuesta. Pero mi abuela me había entregado un legado adicional, al cual me aferré cuando mi mantra falló. Saqué una lapicera y un papel, y comencé a escribir. Me volví parte del paisaje mientras estaba ahí, sentada, absolutamente inmóvil, con la sola excepción de mi lapicera que se movía a medida que esbozaba frases en aquella hoja. Mi corazón sangraba en el papel como una herida abierta. ¿Superaría alguna vez esos sentimientos de desesperanza?

Mi lapicera se detuvo a medida que mi confundida mente comenzaba a sentirse exhausta. Levanté la vista, y quedé maravillada por la delicada forma de una mariposa que abría y cerraba lentamente sus alas sobre mi rodilla. Las palabras de mi guía volvieron a mí: “Las mariposas son las almas de los niños que perdimos aquí”. Sí, es verdad que perdimos a este niño, pero por otro lado, muchos otros niños han venido al mundo desde entonces. ¿No somos acaso mi hermana, mis primos y yo prueba de que los nazis fallaron?

Un nuevo sentimiento, incluso más abrumador que el anterior, estalló en mi corazón. Mientras miraba los elegantes movimientos de la mariposa, sentí una sola cosa: esperanza.

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? No tengo respuesta a eso. Desde que Moshé le preguntó esto a Dios en el desierto, nos hemos preguntado el por qué. Pero la respuesta continúa siendo inasequible. Todo lo que puedo hacer es recordar que todo pasa por una razón, más allá de si la entiendo o no, y tener esperanza de que los niños del futuro aprendan las lecciones que nos dejó el pasado.

Sobreviviendo

Luego de nuestra semana en Polonia, fuimos a Israel. Todos dejamos de lado los sentimientos de lo que habíamos vivido durante una semana para celebrar. Podríamos pensar en eso cuando volviéramos a casa. Una de mis amigas no pudo soportar los intensos cambios de emociones por los que estábamos pasando en el viaje; tuvo un colapso nervioso un par de días después de llegar a Israel.

“¿Cómo pretendes que apague todos esos sentimientos?”, le decía al guía que había venido a hablar con ella para que participara en las actividades. “Después de todo lo que vimos y vivimos, ¿deberíamos simplemente dar media vuelta y ser frívolos y despreocupados?”.

La respuesta del guía tuvo un efecto muy profundo en mí, a pesar de que a mi amiga le fue indiferente.

“¿Los sobrevivientes sobrevivieron para que nos ahoguemos en pena o para que podamos vivir?”.

Sobrevivir significa estar en paz con tu experiencia y construir una vida.

Todos mis pensamientos negativos sobre las inconsistencias que tenían las dos partes del viaje se desvanecieron. Pensé en las fotos de mi abuela de después de la guerra, cuando volvió a Holanda y descubrió que era la única que había sobrevivido. Ella aparecía sonriendo en todas las fotografías.

¿Fue fácil para ella volver? Estoy segura que no. Incluso después de la guerra había dificultades que superar. Pero ser un sobreviviente era mucho más que tener el corazón latiendo cuando los aliados llegaron a liberarlos. Significaba estar en paz con tu experiencia y construir una vida.

Ya no cuento los seis millones de judíos que perdimos en el Holocausto, sino que cuento a mis seis millones de vecinos judíos que viven en Israel. Ya no vivo en lo que pasó en Europa, sino que vivo en lo que es Israel hoy en día. Mi esposo y yo, ambos nietos de sobrevivientes del Holocausto, conmemoramos las vidas que fueron perdidas en el pasado construyendo nuestras vidas y las vidas del futuro, nuestros hijos. Sólo rezo que podamos inculcar en ellos la misma fe que mi abuela inculcó en mí.

Sara Mayer©  Fuente: http://www.aishlatino.com/e/oe/162505556.html


“La primavera árabe y el enemigo israelí”, Abdulateef Al-Mulhim

Treinta y nueve años, el 6 de octubre de 1973, la tercera guerra importante entre los árabes e Israel estalló. La guerra duró sólo 20 días. Las dos partes estaban involucradas en dos guerras principales, en 1948 y 1967.
La guerra de 1967 duró sólo seis días. Sin embargo, estas tres guerras no fueron los únicos enfrentamientos entre árabes e israelíes. Desde el período de 1948 y hasta la fecha muchos enfrentamientos han tenido lugar. Algunos de ellos eran pequeños choques y muchos de ellos eran en gran escala batallas, pero no hubo grandes guerras, aparte de los mencionados anteriormente. El conflicto árabe-israelí es el conflicto más complicado en el mundo que jamás haya experimentado. En el aniversario de la guerra de 1973 entre los árabes y los israelíes, mucha gente en el mundo árabe están empezando a hacer muchas preguntas sobre el pasado, el presente y el futuro con respecto al conflicto árabe-israelí.

Las preguntas ahora son: ¿Cuál fue el costo real de estas guerras en el mundo árabe y su gente? Y la pregunta más difícil que ningún nacional árabe quiere preguntar es: ¿Cuál fue el costo real de no reconocer a Israel en 1948 y por qué no  los estados árabes pasan sus activos en el cuidado de la salud, educación y las infraestructuras en lugar de las guerras? Pero, la pregunta más difícil que ningún nacional árabe quiere escuchar es si Israel es el verdadero enemigo del mundo árabe y del pueblo árabe.

Me decidí a escribir este artículo después de ver las fotos y los informes acerca de un niño muriéndose de hambre en Yemen, un grabado antiguo zoco de Alepo, en Siria, bajo los desarrollados Sinaí en Egipto, coches bomba en Irak y los edificios destruidos en Libia. Las fotos y los informes se muestran en la red de Al-Arabiya, que es el medio de comunicación más visto y respetado en el Oriente Medio.

Lo común entre todos lo que vi es que la destrucción y las atrocidades no son hechas por un enemigo exterior. El hambre, las matanzas y la destrucción en esos países árabes son hechas por las mismas manos que se supone deben proteger y construir la unidad de estos países y salvaguardar la población de estos países. Entonces, la pregunta ahora es ¿quién es el verdadero enemigo del mundo árabe?

El mundo árabe perdió cientos de miles de millones de dólares y la pérdida de decenas de miles de vidas inocentes que luchan contra Israel, que a su juicio es su peor enemigo, un enemigo cuya existencia nunca ha reconocido. El mundo árabe tiene muchos enemigos e Israel debería haber estado en la parte inferior de la lista. Los verdaderos enemigos del mundo árabe son la corrupción, la falta de buena educación, la falta de una buena atención médica, la falta de libertad, la falta de respeto por la vida humana y, por último, el mundo árabe tenía muchos dictadores que utilizaron el conflicto árabe-israelí para reprimir su propia gente.

Estos dictadores cometieron atrocidades contra su propio pueblo, mucho peor que todas las gran escalada de guerras árabe-israelíes.

En el pasado, hemos hablado acerca de por qué algunos soldados israelíes atacan y maltratan a los palestinos. También vimos los aviones y tanques israelíes atacar varios países árabes. Pero, ¿estos ataques coinciden con las actuales atrocidades cometidas por algunos estados árabes contra su propio pueblo?

En Siria, las atrocidades que están más allá de la imaginación de nadie.  ¿Y no es  que los iraquíes son los que están destruyendo su propio país? ¿No era el dictador de Túnez, quien fuera capaz de robar 13 mil millones de dólares de los tunecinos pobres? ¿Y cómo puede un niño muere de hambre en Yemen si su tierra es la tierra más fértil del mundo? ¿Por qué los cerebros iraquíes abandonan Irak, un país que tiene 110 mil millones de dólares de las exportaciones de petróleo? ¿Por qué los libaneses no pueden gobernar uno de los más pequeños países del mundo? ¿Y lo que hizo que los estados árabes empezar a hundirse en el caos?

El 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel fue declarado. Y sólo un día después de que, el 15 de mayo de 1948, los árabes declararon la guerra a Israel a volver a Palestina. La guerra terminó el 10 de marzo de 1949. Esto duró nueve meses, tres semanas y dos días. Los árabes perdieron la guerra y se llamó a esta guerra Nakba (catástrofe guerra). Los árabes no ganaron nada y miles de palestinos se convirtieron en refugiados.

Y en 1967, los árabes liderados por Egipto bajo el gobierno de Gamal Abdul Nasser, fue en guerra contra Israel y perdió más tierras palestinas e hizo más refugiados palestinos, que ya están a la merced de los países que los acogen. Los árabes llamaron a esta Naksah guerra (estomacal). Los árabes nunca admitieron su derrota en las dos guerras y la causa palestina se complico. Y ahora, con la eterna primavera árabe, el mundo árabe no tiene tiempo para los refugiados palestinos o la causa palestina, porque muchos árabes son los propios refugiados y bajo constantes ataques de sus propias fuerzas. Sirios salen de su propio país, no por los aviones israelíes lanzando bombas sobre ellos. Es de la fuerza aérea siria que está cayendo las bombas. Y ahora, iraquíes árabes musulmanes, los cerebros más inteligentes, están abandonando Irak para el este. En Yemen, el mundo del juego la más triste tragedia humana que está siendo escrito por los yemeníes. En Egipto, el pueblo en el Sinaí se olvidan.

Por último, si muchos de los estados árabes están de mal en peor, ¿qué le pasó al enemigo jurado de los árabes (Israel)? Israel ya cuenta con los centros de investigación más avanzados, las principales universidades e infraestructura avanzada. Muchos árabes no saben que la esperanza de vida de los palestinos que viven en Israel es mucho más que muchos estados árabes y gozan de libertad mucho mejor político y social que muchos de sus hermanos árabes. Incluso los palestinos que viven bajo la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza disfrutan de más derechos políticos y sociales que algunos lugares en el mundo árabe. ¿No era uno de los jueces que enviaron un ex presidente israelí a la cárcel un israelí-palestino?

La Primavera Árabe demostró al mundo que los palestinos son más felices y con mejor situación que sus hermanos árabes que lucharon para liberarse de los israelíes. Ahora, es hora de dejar el odio y las guerras y comenzar a crear mejores condiciones de vida para las generaciones futuras árabes.

Abdulateef Al-Mulhim© Fuente: http://www.arabnews.com/arab-spring-and-israeli-enemy

Sugerida por DOCTORSEMICON en: http://www.israelenlinea.com/magazine-de-semana/articulos/oriente-medio/6906-%E2%80%9Cel-cuento-o-la-historia%E2%80%9D.html

“Arab Spring and the Israeli enemy”, Abdulateef Al-Mulhim

Saturday 6 October 2012

Thirty-nine years ago, on Oct. 6, 1973, the third major war between the Arabs and Israel broke out. The war lasted only 20 days. The two sides were engaged in two other major wars, in 1948 and 1967.
The 1967 War lasted only six days. But, these three wars were not the only Arab-Israel confrontations. From the period of 1948 and to this day many confrontations have taken place. Some of them were small clashes and many of them were full-scale battles, but there were no major wars apart from the ones mentioned above. The Arab-Israeli conflict is the most complicated conflict the world ever experienced. On the anniversary of the 1973 War between the Arab and the Israelis, many people in the Arab world are beginning to ask many questions about the past, present and the future with regard to the Arab-Israeli conflict.

The questions now are: What was the real cost of these wars to the Arab world and its people. And the harder question that no Arab national wants to ask is: What was the real cost for not recognizing Israel in 1948 and why didn’t the Arab states spend their assets on education, health care and the infrastructures instead of wars? But, the hardest question that no Arab national wants to hear is whether Israel is the real enemy of the Arab world and the Arab people.

I decided to write this article after I saw photos and reports about a starving child in Yemen, a burned ancient Aleppo souk in Syria, the under developed Sinai in Egypt, car bombs in Iraq and the destroyed buildings in Libya. The photos and the reports were shown on the Al-Arabiya network, which is the most watched and respected news outlet in the Middle East.

The common thing among all what I saw is that the destruction and the atrocities are not done by an outside enemy. The starvation, the killings and the destruction in these Arab countries are done by the same hands that are supposed to protect and build the unity of these countries and safeguard the people of these countries. So, the question now is that who is the real enemy of the Arab world?

The Arab world wasted hundreds of billions of dollars and lost tens of thousands of innocent lives fighting Israel, which they considered is their sworn enemy, an enemy whose existence they never recognized. The Arab world has many enemies and Israel should have been at the bottom of the list. The real enemies of the Arab world are corruption, lack of good education, lack of good health care, lack of freedom, lack of respect for the human lives and finally, the Arab world had many dictators who used the Arab-Israeli conflict to suppress their own people.

These dictators’ atrocities against their own people are far worse than all the full-scale Arab-Israeli wars.

In the past, we have talked about why some Israeli soldiers attack and mistreat Palestinians. Also, we saw Israeli planes and tanks attack various Arab countries. But, do these attacks match the current atrocities being committed by some Arab states against their own people.

In Syria, the atrocities are beyond anybody’s imaginations? And, isn’t the Iraqis are the ones who are destroying their own country? Wasn’t it Tunisia’s dictator who was able to steal 13 billion dollars from the poor Tunisians? And how can a child starve in Yemen if their land is the most fertile land in the world? Why would Iraqi brains leave Iraq in a country that makes 110 billion dollars from oil export? Why do the Lebanese fail to govern one of the tiniest countries in the world? And what made the Arab states start sinking into chaos?

On May 14, 1948 the state of Israel was declared. And just one day after that, on May 15, 1948 the Arabs declared war on Israel to get back Palestine. The war ended on March 10, 1949. It lasted for nine months, three weeks and two days. The Arabs lost the war and called this war Nakbah (catastrophic war). The Arabs gained nothing and thousands of Palestinians became refugees.
And on 1967, the Arabs led by Egypt under the rule of Gamal Abdul Nasser, went in war with Israel and lost more Palestinian land and made more Palestinian refugees who are now on the mercy of the countries that host them. The Arabs called this war Naksah (upset). The Arabs never admitted defeat in both wars and the Palestinian cause got more complicated. And now, with the never ending Arab Spring, the Arab world has no time for the Palestinians refugees or Palestinian cause, because many Arabs are refugees themselves and under constant attacks from their own forces. Syrians are leaving their own country, not because of the Israeli planes dropping bombs on them. It is the Syrian Air Force which is dropping the bombs. And now, Iraqi Arab Muslims, most intelligent brains, are leaving Iraq for the est. In Yemen, the world’s saddest human tragedy play is being written by the Yemenis. In Egypt, the people in Sinai are forgotten.

Finally, if many of the Arab states are in such disarray, then what happened to the Arabs’ sworn enemy (Israel)? Israel now has the most advanced research facilities, top universities and advanced infrastructure. Many Arabs don’t know that the life expectancy of the Palestinians living in Israel is far longer than many Arab states and they enjoy far better political and social freedom than many of their Arab brothers. Even the Palestinians living under Israeli occupation in the West Bank and Gaza Strip enjoy more political and social rights than some places in the Arab World. Wasn’t one of the judges who sent a former Israeli president to jail is an Israeli-Palestinian?

The Arab Spring showed the world that the Palestinians are happier and in better situation than their Arab brothers who fought to liberate them from the Israelis. Now, it is time to stop the hatred and wars and start to create better living conditions for the future Arab generations.

Abdulateef Al-Mulhim © Font: http://www.arabnews.com/arab-spring-and-israeli-enemy


“Las israelíes Juglarías y Arderás en mí, con su autor Roberto Sánchez Soria (Juan Zapato)”

El amor y el erotismo, el pensamiento y la palabra, la Paz y la guerra, el cotidiano vivir de un poeta en Israel.

025Lectura en vivo en los estudios de Radio Sefarad (Madrid), invitado por Raquel Cornejo al programa “El marcapáginas”

Para escuchar, cliquea en la imagen o en el siguiente enlace: http://www.radiosefarad.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=18339:el-marcapaginas&catid=65:el-marcapaginas&Itemid=84


“Los momentos”, Eduardo Gatti

Tu silueta, va caminando
con el alma triste y dormida,
ya la aurora no es nada nuevo
pa’ tus ojos grandes y pa’ tu frente;
ya el cielo y sus estrellas
se quedaron mudos, lejanos y muertos
pa’ tu mente ajena.

Nos hablaron una vez cuando niños,
cuando la vida se muestra entera,
que el futuro, que cuando grandes,
ahí murieron ya los momentos,
sembraron así su semilla
y tuvimos miedo, temblamos,
y en ésto se nos fue la vida.

Cada uno aferrado a sus dioses,
productos de toda una historia,
los modelan y los destruyen
y según eso ordenan sus vidas;
en la frente les ponen monedas,
en sus largas manos les cuelgan
candados, letreros y rejas.

Eduardo Gatti


“Tomo secreto”, Emilio Porta

Yo no sé de qué color llegarás tarde
a las citas. Supongo que llegar tarde
es gris, verde llegar temprano.
De algún color se pusieron tus ojos
y ninguno de ellos era. Color como una
mesa de al fondo posiblemente fuera.

⁞⁞⁞⁞

Violeta,
como la semana Santa de mi país.

⁞⁞⁞⁞

Se me antoja
que nunca fuiste un niño
pequeño del todo,
un niño recién estrenado.

⁞⁞⁞⁞

Para el compositor, acariciar
las teclas del piano
es, como es para el poeta, acariciar
el cuerpo misterioso de la vida.
Tocar, ¡oh, sí!, el marfil inanimado.
Tantear el pecho de la desconocida.

⁞⁞⁞⁞

“Una ola de antisemitismo cruza el país”

Quemaron todos los escritos.
Sigmund Freud debería hacer lo mismo,
hincado de hinojos por la ola, con su obra.
Con todo lo que no había traspapelado
tras sus anteojos. Porque la ola había regresado.
Recuperada del sopor de centurias
en que la había encerrado el Renacimiento,
se desbordaba de nuevo sobre el arte y la ciencia.

Sigmund Freud había muerto hace años.
Y se encontraba solo frente a ella.
A punto de ser devorado.

Emilio Porta© de su libro “Tomo secreto” ISBN:978-84-95140-27-2

http://emilioporta.blogspot.com


“Malaventura”, Luisa García Grajalva Bernal

con_luisa_grajalva

El mecánico andar
de los minutos
no deja que la Historia
se disuelva en sus gotas
ni que la lluvia cuente
su cuento de pesar.

Peso y paso de agua,
tan tristemente dulce,
sobre la aceptación.

La voluntad mojada
podrá secarse al sol,
aunque te encoja.

En esta espera mansa
de los que nunca poseerán la Tierra,
tan sólo queda la inquietud,
eternamente malaventurada.

Luisa García Grajalva Bernal© de su libro “Nada nuevo en la sombra’, I Premio de Poesía “Marina Romero”


“Juglarías, un poeta en Israel”, Juan Zapato

“Impresiones”

Una blanca gaviota detenida sobre las toscas marinas contempla al oleaje llegar.

A lo lejos un pescador solitario se ha introducido campo adentro de las aguas y espera.

Rosh HaNikrá¹ se esconde tras una bruma tenue hasta convertirse en una silueta recostada invisible.

La música acompasada de mar y de viento salado se introduce por mis orificios nasales.

Sentado sobre el suelo de este terraplén, con mis piernas estiradas prosigo la lectura de “Lorca – Dalí, el amor que no pudo ser”, de Ian Gibson.

Un ruido de aletas se aproxima. Dos puntos en el Occidente van figurándose a medida que avanzan hacia mí. Los helicópteros verdeoliva cruzan a baja altura y continúan con su misión rumbo a Oriente.

Cruzo el señalador en la página abierta, cierro el libro, me incorporo y camino destino a Shavei Tzión².

Aún me queda tiempo por delante.

Juan Zapato©

¹ Cuevas de Rosh HaNikrá, punto extremo norte limítrofe entre Israel y El Líbano.

² Moshav Shavei Tzión, granja de propiedad privada, con viviendas particulares y de dimensiones más pequeñas que las de un kibutz. Kibutz: Granja colectiva en Israel.

DSCF0650 (1)Mañana Viernes 13 de Julio, estaré presente en la “Feria del Libro en Español” a realizarse en la ciudad de Raanana, bajo la organización de la Filial local de la OLEI (Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel).

Disertará el escritor Gustavo Perednik, asistirán escritores latinoamericanos-israelíes quienes venderán y firmaran sus obras. Actuarán el maestro Mario Solan acompañado del guitarrista David Solan y el coro “Lejaim”, bajo la dirección de Najman Stofblat  y se contará con la presencia de los diplomáticos de Argentina y Colombia.

Viernes 13 de Julio en el horario de 10 a 14 horas en la explanada de la OLEI Raanana, sita en Ahuza 68, Mercaz Eliav, Semáforo 2. Tel. 09-7442915/7461946.


“Gitans”, Francis Cabrel


“Nómbrame”, Stephanie Alcantar

Escribe mi nombre para salvarme

con la sal que se adhiere a los barcos

con el murmullo de fantasmas que no has visto.

Sostenme con la forma de la espera

con un clavo vencido que haya sujetado una sombra

detén mi nombre contra la puerta

para no salir

            en forma de poema

                        como el vuelo de la gaviota.

Stephanie Alcantar©

Illinois, EUA/ Durango, México/ 1990. Poeta, practicante también de la narrativa y el ensayo. Estudiante de la Lic. Matemáticas Aplicadas de la UJED. Becaria del PECDA en el área de poesía. Docente de la materia de Literatura en la Escuela Primaria Humanista “Carl Rogers”.  Autora de los libros: Los lirios contarán cuentos de hadas (2008-2009) y La incertidumbre también tuvo infancia(2009; Premio Estatal de Poesía Olga Arias 2008, obra traducida al polaco). Acreedora al Premio Estatal de la Juventud 2009 en la Categoría de Arte y Cultura. Segundo lugar en el Concurso Internacional Caminos de la Libertad, con el poema “Si libertad fuera una palabra”. Su obra ha sido incluida en diversas antologías y revistas nacionales e internacionales.


“Restos”, Graciela María Casartelli

Sorprendiste a mi muchacho menor, en su espontaneidad tardía. Te vio al pasar y quedó pasmado advirtiendo, que ya no eres aquel hombre apuesto que conociera y quien por aquel tiempo, me desvelaba el sueño; cuando sus almanaques eran aún escasos.

Por entonces, tenías los ojos vívidos y con sólo fijarlos en el rostro, parecías penetrar la propia visual; con gesto resuelto, la palabra amable y el toque siempre presto y afectivo.

La farsa de la conquista del poder político en el ámbito público, que a veces logra desquiciarnos, demandó de tu salud, para que le entregaras tempranamente la belleza joven y el donaire. Y, habiéndote dado cuenta de tanta palabra y hecho fingidos, decidiste conceder a la temprana vejez, esa mirada que ahora está rendida y el rictus amargo del “jaque mate” de tu estúpido juego de influencias; de ajedrecista mediocre en un tablero derrotado.

Valían la pena tantas jugadas erráticas, entre los intereses mundanos, donde los soberbios esgrimen acciones y palabras falsas; para su ración de poder cicatero, que juega con el hambre de los pobres y la pureza, de las ambiciones tempranas.

En la habilidad de los discursos, que se llevaron ovaciones compradas en los saltos adolescentes. Recuerdo, aquella manifestación partidaria, donde vendieron sus gritos y carteles, por un sórdido billete sucio; que ni siquiera llenaría por dos días, sus estómagos desiertos.

Fantasías; por mejorar contextos de vida degradantes, con el movimiento ingenuo de unas piezas, que ni siquiera estaban hechas de madera estacionada; pues fueron arrancadas de gajos aún verdes, sin el menor de los escrúpulos.

Creencias; en las jugarretas de los discursos convencidos de oradores de escaso mérito, que pueden vender su alma y corazón a cualquiera, con tal de ganarse la medalla barata de la complacencia. Regodeo de porciones de pueblo, desheredados de una mínima cultura y conocimientos básicos de las verdaderas realidades de toda índole; por las que trascienden.

Pero, “al todo vale”, duplicaste y triplicaste aún, tus apuestas al tiempo y convencido de que hacías lo mejor; con un triunfo alegre guiñándote el paso.

Y perdiste. Como extravían la sensación del borde de un pozo oscuro, aquéllos que se vuelven ciegos por una ambición inmadura y ecuestre; mientras han jugado todas sus fichas, al equino de turno en el hipódromo de la suerte…

Perdiste, en el teatro de las marionetas avaras que arrastran las voluntades populares y jamás se percatan de cuánto desperdiciaron en la contienda.

Tardíamente, en la actualidad, no tienes un juicio veraz de las ganancias, ni de las pérdidas.

Y yo, me quedo guardando tu sonrisa amable; aquella mirada benigna y un torpe embeleso por tanta ambición desmedida, que también se evapora al tiempo de mis propios años. Mientras, no dejas seño de grandeza, para que mi hijo todavía muchacho, aprenda algo de lo que dejaste…

Graciela María Casartelli©

Córdoba, Argentina, Julio de 2012


“Eses o erres”, Dr. Juan Hitzig

El Dr. Juan Hitzig es autor del libro “Cincuenta y tantos” Cuerpo y mente en forma aunque el tiempo siga pasando. En la página de Gerontología de la Universidad Maimónides se lee: No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?
Las ideas centrales de este libro se basan en investigaciones que demuestran que alrededor de los cincuenta años se encuentra el Punto de Inflexión Biológica que define en qué forma envejeceremos. Transmitiendo experiencias y observaciones que ha hecho a lo largo de su carrera, el autor sugiere ideas y conclusiones que ayudarán a los lectores a acceder a una longevidad saludable. Tomando en cuenta aspectos biológicos, sociológicos, psicológicos e incluso espirituales, presenta una manera de encarar los próximos años que permitirá frenar el envejecimiento y renovar, con inteligencia, la segunda mitad de la vida de muchos.
Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que: El cerebro es un “músculo” fácil de engañar; si sonríes cree que estás contenta y te hace sentir mejor.
Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar.

Las conductas con R: Resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, Son generadoras de cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.

Las conductas R generan actitudes D: Depresión, desánimo, desesperación, desolación.

En cambio, las conductas con S: Serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, sedación, son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.

Las conductas S generan actitudes A: Animo, aprecio, amor, amistad, acercamiento.

Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó “hacerse mala sangre” no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.

Algunas reflexiones más del Dr. Hitzig:
a) Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras.
b) Presta atención a tus palabras pues se harán actitudes.
c) Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas.
d) Presta atención a tus conductas porque se harán carácter.
e) Presta atención a tu carácter porque se hará biología. Practiquemos.

Hace muchos años el poeta Rabindranath Tagore decía: “Si tiene remedio, ¿de qué te quejas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?” Podría servirnos para aprender a dejar las quejas y los pensamientos negativos de lado y buscar en cada situación el aspecto positivo ya que hasta la peor de ellas lo tiene. De esa forma nos inundaría la serotonina con todas sus eses, la sonrisa se nos grabaría en las mejillas y todo ello nos ayudaría a vivir mucho mejor ese montón de años que la ciencia nos ha agregado. Porque, olvidaba escribirlo, el Dr. Hitzig ha comprobado con sus investigaciones que quienes envejecen bien son las personas activas, sociables y sonrientes, no las rezongonas, malhumoradas y avinagradas que nadie quiere tener cerca.
Empecemos hoy practicando las eses frente al espejo para mejorar nuestro humor y cuidar nuestra salud. ¿Estás de acuerdo con el alfabeto emocional? ¿Qué abunda más en tu vida, R o S?


“Reencarnaciones”, Jenny del Pilar Londoño López

Vengo desde el ayer
desde el pasado oscuro y olvidado
con las manos atadas por el tiempo
con la boca sellada desde épocas remotas

Vengo cargada de dolores antiguos,
recogidos por siglos, arrastrando
cadenas largas e indestructibles.
Vengo desde la oscuridad,
del pozo del olvido
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral
que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.

Vengo de ser esclava por milenios,
esclava de maneras diferentes:
sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses en ritos milenarios
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.

Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.

He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite

en todos los rincones del planeta
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.

Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme,
olvidarme de ser una entre miles.

He sido barragana de un señor en Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.

De unos y de otros siempre esclava,
de unos y de otros dependiente,
menor de edad en todos los asuntos,
invisible en la historia más lejana
y olvidada en la historia más reciente.

Yo no tuve la luz del alfabeto.
Durante largos siglos
aboné con mis lágrimas
la tierra que debí cultivar
desde mi infancia.

He recorrido el mundo
en millares de vidas
que me han sido entregadas
una a una y he conocido
a todos los hombres del planeta.

Los grandes y pequeños,
los bravos y cobardes,
los viles, los honestos,
los buenos, los terribles,
mas casi todos llevan
la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas
como amos y señores,
asfixian, aprisionan y aniquilan.
Otros dejan almas
comercian con ideas,
asustan o seducen,
manipulan y oprimen.

Unos cuentan las horas
con el rutilo del hombre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos
por su propio desierto
y duermen con la muerte
en la mitad del día.

Yo los conozco a todos,
estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día,
recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso,
cumpliendo con mi karma.

He recorrido todos los caminos
he arañado paredes y ensayado silencios
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren
mas no lo he conseguido.

Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida.
He caminado siempre en una disyuntiva
ser santa o prostituta.

He conocido el odio de los inquisidores
que a nombre de la santa madre iglesia
condenaron mi cuerpo a su servicio
y a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.

Pero seguí viviendo, arando,
cosechando, cosiendo,
construyendo, cocinando, tejiendo,
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.

He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.

Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el amo
me tomó por la fuerza.

Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia
cargada de dolores cotidianos,
negra y esclava en medio de la hacienda
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera
sin poder expresar ninguna queja.

Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria, enfermera,
siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera
cumpliendo las tareas más ingratas
moldeada como cántaro por las manos ajenas.

Y un día me dolí de mis angustias
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila,
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.

Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada, a la fea,
a la recién parida, a la violada,
a la triste, a la callada, a la hermosa,
a la pobre, a la afligida, a la ignorante,
a la fiel, a la engañada, a la prostituida.

Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas,
se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río
que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.

El mundo se quedó paralizado
los hombres y mujeres no caminaron
se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.

Las mujeres, por fin, lo descubrimos.
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio
y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia
y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina
en las arenas cálidas del África,
en Alaska y América Latina,
llamando a la igualdad entre los géneros
a construir un mundo solidario
–distinto, horizontal, sin poderíos-
a conjugar ternura, paz y vida,
a beber de la ciencia sin distingos,
a derrotar el odio y los prejuicios,
el poder de unos pocos,
las mezquinas fronteras,
a amasar con las manos de ambos sexos
el pan de la existencia.

Jenny del Pilar Londoño López©


“Su color preferido”, Amanda Giorgi

vestidoamarilloElla camina adiestrando los zapatos incómodos como ordinarios. Con su vestimenta provocativa, busca llamar la atención.

Los neumáticos no se detienen y la llovizna empaña las vidrieras mediocres de los suburbios porteños. Esa noche, presiente que el dinero será escaso y piensa en las agudas maldiciones, o la penitencia denigrante de su padrastro.

Antes de cruzar la avenida, queda mirando las hojas que el adelantado invierno sembró, como tapices, en la acera.

̶ ¡Qué colores bonitos! ¡Allí está mi preferido!

Hace frío. Para cubrir su pronunciado escote, levanta el cierre de la camperita con tachas. Del otro lado de la calle, tal vez, haya por lo menos, un cliente. La encandilan los faros de los automóviles. Anaranjados, rojizos…

̶ ¡Amarillo!..

Y su exclamación se confunde entre bruscas frenadas.

Amarillo, sí. ¡Amarillo! Como el color del vestidito que tanto deseó tener. Ése que en el escaparate de la tienda la deslumbrara, no tantos años atrás.

Se toca la frente. La lluvia le ha mojado el pelo y ella piensa que fue en vano comprar ese champú caro para que le otorgue brillo.

̶ Pero… no debe ser bueno, es pegajoso. ¿O es sangre?

Los autos pasan, la gente no la observa, la noche la esquiva, no quiere ver una víctima más. Sólo la banquina es su amiga, su lecho, su refugio, donde más de una vez fue testigo de ese dinero sucio, pero indispensable para que no la echasen a la calle. ¿O sería mejor la calle? Tampoco, allí conviven los vicios, el delito los robos, la droga. Ésa que en reiteradas oportunidades le ofrecieron y nunca aceptó, siguiendo lo consejos de su madre, que, como en una pesadilla, la vio morir, escuálida y temblorosa, precisamente, por sobredosis.

Ella, entreabre lo ojos.

̶ Amarillo… ¡Qué bonito era el vestido! Con botones, moños, voladitos… Todo amarillo…

Se detenía a mirarlo mientras aferraba con manos flacas y uñas sucias, el mandado alcohólico que apenas podía sostener. Y tristemente comparaba ése canesú alforzado, con su ropa descolorida y deforme.

Con la respiración pausada busca brisas para un sueño:

̶ Algún día tendré un vestido de ese color, amarillo, amarilloooh…

Siente zumbidos y cosquillas en la piel. Y repiqueteos, como de campanarios de iglesias, ésos, que tanto gustaba oír…Se esfuerza en escuchar, comprender, preguntar…

̶ ¿Dónde van los niños abusados? ¿Y los chicos sin familia?

Ve un mapamundi, parecido al que nunca pudo tener, chiquito, que se aleja,… confundiendo la tierra con el cielo…Y palomas blancas, muy blancas que le hacen caricias.

̶ ¡Qué lindas son las caricias!..

Y ve palomas, muchas palomas… cuyos aleteos se tornan… amarillos.

Amanda Giorgi©


“A veinte minutos de cualquier parte”, Mara Nefill

MetroA veinte minutos de cualquier parte

los periódicos gratuitos enseñan sus titulares rojos

y las asistentas ecuatorianas sueñan con hombres musculados que las levantan
del suelo y se las llevan a los paraísos arbolados de las urbanizaciones de lujo

libros forrados con papel marrón se abren por la página en que el protagonista encuentra por fin fortuna en los labios de una mujer melena escarlata y cintura de bailarina que habla cinco idiomas y no conoce ninguno

escolares dormidos imaginan lecciones de inglés y aritmética saltando de sus mochilas como ejércitos defensores de un universo invadido por nombres extraños

hay rezos que murmuran hombres de camiseta blanca y zapatos de oficio sucio que rebuscan esperanza en los callos de sus manos y ocultan los ojos vidriosos de ahuyenta-penas con gafas de humo

los cupones de lotería saltan en el bolsillo de sirenas perfumadas de lavanda
que leen los poemarios viejos pegados debajo de las palancas de los frenos de emergencia

y los obreros en paro cantan internacionales asustadas por mercados invisibles que les conducen a ninguna parte.

Mara Nefill©

Nota: dicen que en el metro de Madrid puedes llegar a cualquier parte en veinte minutos. Tal vez. Yo aún no lo he conseguido. Quizá es que las estaciones que elijo como destino no son las adecuadas. O debería subir en otra para llegar a ellas. Probablemente sea eso.


“Algunas lunfardías”, Eduardo Pérsico

A CHARLY

… más al gato Fidel y

otros queridos compadres.

Perro al bombo que atorra sobre alfombra

y engrupe resguardar mi apartamento.

Que vive sin yugar y morfa en forma,

sin ladridos, ni pulgas ni espamento.

La va de superao el can rasposo

junando el techo desde su catrera.

¿Le dio vuelta el marote alguna cocker

o se hace el bocho de la vida fiera?

Anda mejor que yo, qué duda cabe;

él apoliya sin hacer gambeta,

guadaña el morfi sin doblar la esquina

y si apuran deschavo última clave:

es un fiolo de raza bacaneta

que te afana de amor, como una mina.

gingko

MAESTRA DE QUINTO

Mina primera que abrojó mi anhelo,

¿tras cuántos grises quedaron encendidos

tus ojos, faroleando en mi desvelo

de mapas y deberes corregidos?

Te arrimo el randevú de mi parola,

un sencillo tanguito, cachusiento,

a vos, que me enchufaste en la zabiola

estos truchos palotes de mis versos.

Porque segunda madre y primer sueño,

dulce maestra de mi quinto grado,

siento aromas de tiza y pizarrón.

Y en este examen por sentirme dueño

de regresar a pibe, retardado,

hoy te bato mi caliente metejón.

gingko

LABERINTO CANCHERO

A Jorge Luis Borges.

“El que dice burgués pronuncia Borges”,

tartamudeó el chicato, despacioso,

junando al cielo con cara de pirado

careteando al fingir hacerse el oso.

Los giles daban huevos por ficharlo:

poderlo franelear, enchabonados

a escracharse con él. El cholulaje

la juega de arrastrón en cualquier lado…

Pero el Yoryi fue un seso de primera,

un pensante entrenao de ponga y meta;

un marote a bastón yirando el mundo.

Que a veces se zarpó, como cualquiera,

y nos dio embole con su manganeta

de viejo sobrador, turro y profundo.

gingko

LA FLACA

(In memorian sin soneto ni sanata)

La jugaba de Freud y Tallaferro,

también de Marx y Catulín Castillo.

Tenía miga en el bocho la sofaifa

chamuyando balurdos que dan brillo.

De mufas, yo que sé, una ponchada…

Sabía el antes, el después y el que sé cuánto.

/Reciclaba fangotes de mi abuela

pa’ batir mi porqué del desencanto/

Si andaba shome, con orsai del cuore

y embroyao de recuerdo el cablerío,

se acodaba a mi estaño, madrugada,

a escabiarnos una lágrima de olvido.

Lástima el punto que traía de arrastre,

un pinta casoriao, de verso y calma,

que le hizo un curro chambón del amorío

y le rompió hasta el himen de su alma.

Era pinga la flaca, era muy pierna;

casi fue dueña de mi lado izquierdo,

ternura inolvidable de amueblada…

De no haber sido por su chamuyeta

que cinchaba a Lenín con Pirandello,

no la habría tumbado la pesada.

gingko

PUNTO FINAL

Se afeitó como pudo, era la hora.

Armó el bagayo y se quedó esperando.

La parca le batió “venga la llave,

se acabó tu pensión. Vamos andando”.

Y olvidao entre nubes y angelitos

escurre que en La Nada no hay fandango:

reventó con tres millones en el bolso

y Dios no le da bola, ni coimeando.

Eduardo Pérsico© www.eduardopersico.blogspot.com