Archivo de la categoría: Carlitos Chaplín

“Los sectores populares y el movimiento obrero en Argentina: un estado de la cuestión”, Leandro H. Gutierrez y Luis Alberto Romero

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Leandro H. Gutiérrez y Luis Alberto Romero©

©2012 Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”

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“The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore”, William Joyce

Una experiencia narrativa interactiva. William Joyce, “The Fantastic  Flying Books of Morris Lessmore”, difumina la línea entre los libros de fotografía y cine de animación.
Inspirado en la misma medida, por el huracán Katrina, Buster Keaton, El Mago de Oz, y un amor por los libros, “Morris Lessmore” es una historia de personas que dedican su vida a los libros y los libros que devuelven el favor. “Morris Lessmore” es una alegoría conmovedora y humorística sobre los poderes curativos de la historia. Usando una variedad de técnicas (miniaturas, animación por ordenador, animación en 2D) el galardonado autor – ilustrador William Joyce y el co-director Brandon Oldenburg presentan una experiencia nueva narrativa que se remonta a las películas mudas y musicales.


“La piedra blanca de Rosh haNikrá”, Juan Zapato

 

Rosh-Hanikra-sunstar

El viento cual titiritero dispone mis movimientos,

mis pies caen con fuerza sobre la playa

y resistiendo a la presión de la arena

dan un nuevo paso hacia adelante.

El mar emite una voz, la voz me llama,

pero no soy ave marina y prosigo la marcha.

El h o r i z o n t e se anuncia próximo,

la piedra blanca recuesta su brazo y la frontera

se sumerge en tus aguas Mar de las Historias,

la piedra blanca da cobijo en sus cavidades

a las tortugas mediterráneorientales que vienen a desovar.

No hay ecos en tus grutas,

sí senderos resbalosos salpicados de humedad,

peces en cardúmenes que recorren laberintos interiores.

La roca blanca se va transformando por la acción de

acariciarla noche y día amante Mar.

La luna asoma temprana en otoñal asombro,

para elevar la visión sobre un cielo pastel celeste

y el Sol te mira e intenta atraerte hacia las olas,

pero no es día de eclipse y no podrá poseerte.

El túnel por el que te atravesara un día el Oriente Express,

es una cripta que encierra chirridos de vías,

temores de obscuridad, la ausencia de fantasmas pasajeros

y el olvido del verbo de alguna ficción no escrita.

Todo concluye,

los damanes roqueros1 descienden por tus laderas

ya es hora de volver a casa, abandonar la realidad,

para introducirnos en la fantasía y plasmar este poema.

Juan Zapato©

1 Damán roquero o Rock Hyrax (Procavia capensis), simpáticos animalitos parecidos a marmotas que habitan entre las rocas.

Sitio oficial de Rosh HaNikrá: http://www.rosh-hanikra.com/default.asp?lan=eng

Imagen: Rosh Hanikra –sunstar.jpg de Yeoshua Halevi© http://israelthebeautiful.blogspot.com/


“Cuentos infantiles para adultos”, Juan Zapato

La vuelta

calesita de jose neuquen 1701Ve a un hombre que pasa, se acerca a él y le saluda cortésmente, y atrevidamente su nombre le pregunta.

—Me llamo ¡Aldón Pirulero1!, ¿nunca escuchó cantar de mí?

—Sí, pero, hace ya mucho…- responde sorprendido.

-No es el único, créame. Yo ando cabalgando día tras día, montado con ancha hidalguía, disculpe mi jactancia, en este caballo brincador. -Y señala a un caballito que sube y baja sin cesar, dentro de una pequeña calesita. Descubre esa inquietud infantil, agonizando dormida en cada hombre. Lo interrumpe:

— ¿Dígame Aldón, si por ser “grande”, ya no puedo cantar y bailar y tener la aventura de enamorar a “La hija del Chocolatero”?

Necesitaría una rayuela de color verde, para poder vivir, y ahí levantar una casa amarilla y roja, con techo de estrellas y luna blanca.

Necesitaría una sonrisa auténtica, para recordar mi niñez y compartirla.

Eso sí, ahora que me encuentro desarmado, quisiera ser sordo un instante, sería suficiente, para no escuchar la voz de Mambrú, llamándome, – llevándome – a la guerra, guerra de la que nunca volveré.

No puedo ir con él, quiero jugar con cubos de madera, de tamaños diversos llenos de letras por todos sus costados, y sentarme sereno, a armar palabras que en realidad no conozco.

— ¿Dígame Aldón, qué hago?, sentado solo en una plaza desierta de gritos; sin oler el pasto, sin apreciar sus silvestres flores, quietecitas, inmóviles, aguardando el cuidado natural de una lluvia fresca. ¿Dónde están mis compañeros de juego? ¿No los has visto? ¿Y ese amor que nació aquí, hace ya muchos años?

Llévame a formar una gran ronda que recorra todos los barrios de la ciudad.

Acompáñame, Aldón Pirulero, a subir toboganes, para que una vez que estemos allá arriba, demos un salto grande, con los brazos abiertos, queriendo atrapar contra nuestros pechos, ese inmenso globo rojo que sube y desaparece tras la nubes formadas por el humo que lanza una vieja chimenea.

¡Con cuidado Aldón! Estamos llegando al suelo, ¡mira!, ha salido la luna blanca.

¿Sabes, me parece ver a muchas mujeres embarazadas, cantándole a los hijos que pronto han de nacer. ¡Escucha!, sí, y por qué no, el llanto de un niño se introduzca en nuestros oídos, para despertarnos, cuando sea necesario saltar de la realidad.

Vamos juntos Aldón, a embarrarnos en los charcos que dejó la lluvia pasada.

Bajemos las barrancas que inventamos, que el que llega primero, tendrá más tiempo para descansar, cuando nuestros corazones rompan violentamente contra nuestros agitados huesos.

Ahora sí, ahora estoy comenzando a sentirme mejor. Retomemos el juego:

“Aldón, Aldón, ¡Aldón Pirulero!;

compañé, compañé, compañero de juego;

nunca más, nunca más, nos separaremos;

porque hoy, porque hoy, nacimos de nuevo;

cara al sol, cara al sol;

sin llanto y sin miedo;

y el dolor se fugó;

porque nació el amor;

porque Usted, porque Yo;

Nosotros y Todos…

Larala, larala, larala lalála…”

—Disculpe señor, aquí termina el recorrido, ¿se quedó dormido?

— ¡Ah!, sí, gracias. Sí, ya bajo.

Baja del colectivo2 y se dirige a una plaza.

Juan Zapato©

1 Referencia al juego infantil de Al don Pirulero, también llamado Antón Pirulero. Juego en el que cada participante hace la mímica de tocar un instrumento musical.

2 Colectivo: autobús.


“Charlot y el chico”, Juan José Romero Montesino-Espartero

chaplin

Con tu bastón girando en molinillo,
patizambo, patoso y desgarbado,
bombín en la cabeza, despeinado
y en tu ropa luciendo un sucio brillo,
.
haces del blanco y negro un romancillo
mostrándote cual ángel desalado,
-sencillo, triste, mudo y apocado-
y ofreces tu ternura hacia un chiquillo
.
que fuera por su madre abandonado.
En alivio de llantos y dolores,
has llenado de amor su alma transida
.
borrándole del todo su pasado,
pero la ley que no sabe de amores,
te lo quita quitándote la vida..
.
Juan José Romero Montesino-Espartero©


“Carlitos de vacaciones”, Juan Zapato

Carlitos de vacaciones, Juan Zapato©

Colgaste los botines de la fantasía
en un desesperado grito de libertad.

Los rinconcitos de mi corazón
continúan agitándose a mayor velocidad,
cuando los engranajes de la alegría
se tocan, para fabricar el movimiento.

Este amor sentado sobre el cordón de la vereda
solito está, esperando ver una vez más,
las vueltas al mundo de tu paraguas mariposa,
compartiendo en complicidad tus travesuras en el circo.

Nace el cine del silencio
y millones de niños aplauden tu llegada,
los padres levantan una flor en tu honor.

Le quisieron cortar los piolines de la loca poesía,
y se refugió en un concierto de palomas por la paz,
y un puño de esperanzas,
apoyó tu idea de un mundo capicúa.

La función ha culminado,
ahora preparas una cajita de fósforos
para guardar tus piruetas,
mientras nosotros aquí masticando caramelos
nos quedamos dormidos saboreando tu sabor,
con la ilusión de tener un pájaro sobre el pecho al despertar,
listo a remontar  vuelo,
en el viaje que realiza el barrilete de tu vida.

Te digo hasta siempre Carlitos,
No siento decir fin…

Juan Zapato©