Archivo de la categoría: Gramática

‘Taller de escritores en el kibutz Sa’ar”, Juan Zapato

“El diálogo escrito”

El ejercicio propuesto, consistía luego de ver el video, en recrear el dialógo entre los protagonistas. Ninguno de los asistentes tenía conocimientos de francés. El objetivo buscado además de la producción literaria, era el trabajo gramatical. A continuación se adjunta la hoja entregada al final de la sesión, con el diálogo original y su traducción al castellano.

Cortometraje: Gratte-papier / Pen pusher de Guillaume Martinez

Personajes Francés Español
El joven

Les / regard / autour / son /
sur vous

je / ne / peut / voir / votre /
visage / mais / les / regard /
parle

Las/miradas/de todos/están
fijas/en vos

Yo/no/puedo/ver/tu/
cara/pero/las/miradas/
hablan

La joven

il ne / disent / rien / sur /
vous

y/no/dicen/nada/
de vos

El joven

hélas / je / était / le centre /
avant / que / tu / ne / viens

Lamentablemente/yo/era/el centro/de la atención/antes/
que/vos/llegaras

La joven rassure toi / je / va / partir Despreocúpate/yo/me/voy
El joven

non / bouger / pas

le stress / gronde / dehors /
ici / il s’assied / c’est mieux

Le ciel étoilé vaste, clair et
paisible. C’est une
magnifique nuit. Seule sur le
toit de son immeuble, Eda est
installée sur une chaise
longue. Des notes de piano
cristallines…

No/no te/ muevas

El estrés/retumba/afuera/acá sentados/es mejor

El cielo estrellado, está vasto, claro y pacífico. Es una noche magnífica. Solo en la azotea de su edificio, Eda está instalado en una silla. Notas cristalinas de piano…

La joven Je / par I / go Me/voy

“En una cajita de fósforos”, María Elena Walsh

 

María Elena Walsh

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo.
(Pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra).

Un poco de copo de nieve,
quizás una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.

Les voy a contar un secreto.
En una cajita de fósforos
yo tengo guardada una lágrima,
y nadie, por suerte, la ve.
Es claro que ya no me sirve.
Es cierto que está muy gastada.
Lo sé, pero qué voy a hacer,
tirarla me da mucha lástima.

Tal vez las personas mayores
no entiendan jamás de tesoros.
“Basura” dirán, “Cachivaches”,
“No sé por qué juntan todo esto”.

No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Las cosas que no tienen mamá.

María Elena Walsh©


“Afirmaciones negativas”, Amando de Miguel

Son muchas las oraciones aparentemente negativas, pero que afirman y reafirman. Por ejemplo, el “yo no digo nada”, después de haberlo dicho o dejado caer. Es una forma enfática de asegurar que lo dicho va a misa.

Más chusco es el recurso a una negación para comenzar una frase afirmativa. Por ejemplo, “no, si yo opino lo mismo”. Ese “no” equivale a realmente un “sí”. El extremo retórico podría ser el de repetir varias veces el “no” para indicar que “sí”. Hay gente que emplea ese paradójico recurso con mucha gracia.

Para indicar que algo es significativo, el que habla puede decirle al interlocutor: “ni te cuento”. En realidad, ya se lo ha contado o por lo menos lo ha dejado caer.

Una expresión muy castiza es el “¡no te digo!”, que equivale a aproximadamente a “mira lo que te he dicho”. De forma parecida el “¡no me digas!” traduce el asombro y la curiosidad por lo que acaba de decir el interlocutor.

El “no” parece a veces insuficiente. Se puede matizar con el “como que no”, que es una negación irónica y un tanto vulgar.

Hay otras partículas negativas aparte del “no”. Por ejemplo, está el “nada” que puede significar “mucho”. Es el caso de la famosa frase de “no es nada lo del ojo… y lo llevaba en la mano”. Se atribuye al arriesgado torero Desperdicios, corneado en la cara por un toro. El diestro salió por su pie para la enfermería de la plaza llevando el ojo en la mano. El hombre decía para animar a la cuadrilla: “No es nada lo del ojo”. Desde entonces la expresión “no es nada lo del ojo” tiene un sentido ponderativo para indicar que ese “nada” irónicamente, quiere decir “mucho”.

Hay otras formas ponderativas con apariencia de negaciones. Es el caso de “menos da una piedra”. Se usa irónicamente para consolarse de lo conseguido, que puede parecer poco, pero que se agradece. La fórmula “nada más y nada menos” tan barroca, sirve el mismo propósito de conformarse con lo que se tiene o se observa; puede equivaler, incluso, a insinuar que algo resulta bastante notorio. La frase hecha “nadie es más que nadie” alude a una deseable igualdad entre las personas.

En el lenguaje infantil se puede enunciar directamente una frase afirmativa con una intención negativa. Así, “me importa” indica realmente que uno hace como que no le importa algo para consolarse o para conseguirlo.

Amando de Miguel©


“Tratado de los gestos”, Enrique Gracia Trinidad

A Soledad Serrano
que creyó en este poema antes que yo.

Algunos gestos son arrojadizos, están llenos de furia, listos para que el aire se ilumine y sepa la distancia, la infinita distancia miserable que separa a los hombres de la vida.

Otros son aún más rápidos, una ráfaga, un brillo, un chasquido de luz. Son para confianza de la piel, para que no se nos olvide la caricia más tenue.

Muchos parecen sin sentido pero tienen misterios en la manga, secretos incurables, decididas nostalgias, horror a la distancia que los niegue o devore.
La mayoría de los gestos no son más que sustancia de abandono, impecable blancura, milagro inusitado, carne sola, manera de existir.

Tened a mano siempre vuestro gesto, que lleve nombre o contraseña. No lo perdáis de vista por si os es necesario para pensar, amar, decir quién sois; para reconoceros, entregaros, ocupar vuestro puesto en la escena del mundo.

Así reposa el índice en los labios, artesa de los besos y el silencio, así damos la espalda no entregada, la espalda en que nos vamos, dócil gesto de adiós o sígueme.
Así se tiran dados por la mesa, con un leve desorden de las uñas, tras haberlos mimado entre los dedos: “¡Allí, allí !” cantan luego los dados. Y el gesto se hace ajeno aunque fue nuestro.

Así se arroja el guante o la toalla, soberbio desafío o rendición, campo de hierba y sangre, cuadrilátero hermético de cuerdas, de pasión y de gritos, lugar de amor o espacio de locura.
Así nos despedimos frotando la distancia con la mano, desafiamos al espejo con los dientes o entornamos los ojos para ver más hondo.

Encogerse de hombros es todo un recital de ergonomía.

Así son tantos gestos que hacen alta la vida.
Llevar la mano al pelo y retirarlo para que no sofoque la tristeza ni
oculte los deseos, mirar sin ver la hora del reloj, que puede ser la nuestra algunas veces, acurrucar los dedos sudorosos ocultos en el alma del bolsillo, mirar al fondo de metal o vidrio, cuando en el ascensor gime el silencio.

Unos gestos ayudan, otros duelen, aquéllos dejan ácida la boca, éstos
los ojos tristes, la memoria tensa.
Los hay que alegran y los hay terribles. A veces todo al mismo tiempo, como un beso tirado en el vacío, o un dedo que se agita reclamando, riñendo, dueño de aviso siempre, amenazante o protector.

Tender la mano a un niño, “ten cuidado”, para que logre cruzar la vida
o la calzada con nuestra palma en vilo y nuestro miedo.

Humedecer los labios, ¡oh, esa alquimia que siempre alimentó el deseo! Girar el cuello a la sartén que nos reclama mientras se bate un huevo
en la cocina.

Ir pasando las páginas de un libro, sin leer, sin saber cómo; suspirar levemente cuando empieza la turbia carretera su canción, madrugado sopor, tedio, noticias.
Puño o mano tendida, caricia o bofetada, movimiento o quietud, insinuación u olvido.
Los gestos son lo que sujeta el mundo.

Toser antes de hablar, quitarse un hilo de la ropa y hacer con él planetas, frotar donde las gafas estuvieron, teclear con los dedos el volante, la mesa, la rodilla impaciente.
Comprobar el botón agonizante, devolver la mirada de reojo con oficio aprendido en antiguas películas.
Todo mientras se afloja la corbata o devolvemos al lugar perfecto la hombrera de un vestido.

Los gestos son sin duda lo que sujeta el mundo.

Enrique Gracia Trinidad©

De “Todo es papel” 2002
Accésit del Premio Ciudad de Torrevieja, 2002

Realización video: Santiago Solano.


“8 Haikus”, Guillermo Ibáñez

1

Final de mares,
consunción de los tiempos,
final previsto.

2

Irisaciones.
Luminosidad de mar,
brillantes peces.

3

Con los trebejos
enlazados en juego,
el destino va.

4

Hay un precio,
subidos los peldaños;
otras auroras.

5

Hallar el no de
todas las cosas. Abrir
últimas puertas.

6

El cielo gris,
el alma rebosante,
¿qué es lo demás?

7

Iridáceos,
siempre purpúreos
esos amores.

8

Un papel escrito
en la mano de un hombre
desequilibra su paso.

*
Guillermo Ibáñez


“Todo lo contrario”, Mario Benedetti

-Veamos –dijo el profesor-. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de IN?
-OUT – respondió prestamente un alumno.
-No es obligatorio pensar en inglés. En español, lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.
-Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
-Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.
-No se burle, profesor.
-Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?
-Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió fulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento.”
Sulso pero pecable –admitió sin euforia el profesor.

Mario Benedetti©


“La serenata”, José Manuel Marroquín

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Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega camalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
y suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de musicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Esas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne como el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas!

José Manuel Marroquín©


“Recursos estilísticos semánticos”, Ángel Romera

Adínaton

El adynaton, los adynata o impossibilia encierran en sí una paradoja y podrían incluirse también dentro de la hipérbole. Es la mención de cosas imposibles, casi siempre en enumeraciones:

Materia diste al mundo d´speranza
d’alcanzar lo imposible y no pensado
y d’hacer juntar lo diferente,
dando a quien diste el corazón malvado,
quitándolo de mí con tal mudanza,
que siempre sonará de gente en gente.
La cordera paciente
con el lobo hambriento
hará su ayuntamiento,
y con las simples aves sin ruido
harán las bravas sierpes ya su nido,
que mayor diferencia comprehendo
de ti al que has escogido.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Garcilaso de la Vega.

Así por ejemplo lo hace el capitán Aldana:

Pues la impotencia misma que la tierra
tiene para obligar que le dé el cielo
llovida ambrosia en valle, en llano o en sierra

o para producir flores el hielo
y plantas levantar de verde cima
desierto estéril y arenoso suelo

tiene el alma mejor, de más estima,
para obligar que en ella gracia influya
el bien que a tanta alteza le sublima.

Y Lope de Vega en Los cautivos de Argel:

LUIS

¿Cuál hombre de Dios se olvida?
Antes veréis las estrellas
como peces en el mar
y los delfines nadar
por donde relumbran ellas,
antes la tierra pesada
sobre la esfera del fuego,
el sol en el limbo ciego,
cuerpo y peso a lo que es nada,
antes veréis que el sol yerra
su curso…

MORO

¡Calla, rapaz!

LUIS

…en los elementos paz,
entre dos humildes guerra,
que ver mi padre sin fe.

Tirso de Molina lo expresa muy bien en este cuarteto:

Quien promete no amar toda la vida
y en la ocasión la voluntad enfrena,
saque el agua del mar, sume su arena,
los vientos pare, lo infinito mida.

Un imposible es a veces muy expresivo para indicar situaciones absurdas o desgraciadas:

El ciego lleva a cuestas al tullido, que decía Quevedo: de mal en peor Jaime Campmany

Alegoría

Del griego “allegorein”, ‘hablar figuradamente’, recurso estilístico muy usado en la Edad Media y el Barroco que consiste en representar en forma humana o como objeto una idea abstracta. Por ej., una mujer ciega con una balanza es alegoría de la justicia, y un esqueleto provisto de guadaña es alegoría de la muerte.

También se denomina así a un procedimiento retórico de más amplio alcance, en tanto que por él se crea un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento más complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras, como el Roman de la rose; la alegoría se transforma entonces en un instrumento cognoscitivo y se asocia al razonamiento por analogías o analógico. Por ejemplo, Omar Khayyam afirma que la vida humana es como una partida de ajedrez, en la cual las casillas negras representan las noches y las blancas los días; en ella, el jugador es una pieza más en el tablero cósmico. Jorge Manrique, por otra parte, afirma, tomándolo del Eclesiastés, que nuestras vidas son ríos y como ellos sólo parecen diferentes en su curso y caudal, pero no en su final, que es el mar/la muerte: el final ha sido ya escrito, pero no el transcurso de la vida. Y Albertino Mussato escribe que los humanistas “son enanos a hombros de gigantes”, porque por nosotros mismos no podemos ver muy lejos, pero subidos a hombros del saber humanístico antiguo podemos ver incluso más de lo que vieron los grandes hombres del pasado.

El significado alegórico es también uno de los cuatro que es posible extraerle a las Sagradas Escrituras según los teólogos. Por otra parte, se conoce como alegórica-dantesca la poesía alegórica española del s. XV influenciada por la Divina commedia de Dante Alighieri. Los principales representantes fueron el Marqués de Santillana (Carrión de los Condes, 1398-1458) y Juan de Mena (Córdoba, 1411-1456).

El dramaturgo barroco Pedro Calderón de la Barca llevó a su perfección el subgénero dramático alegórico en un acto de tema eucarístico denominado auto sacramental, donde los personajes son en realidad alegorías de conceptos abstractos. En uno de ellos, define así la alegoría:

La alegoría no es más
que un espejo que traslada
lo que es con lo que no es,
y está toda su elegancia
en que salga parecida
tanto la copia en la tabla,
que el que está mirando a una
piense que está viendo a entrambas.

Alusión

Referencia tácita a una realidad que se supone muy conocida. Es característica de Góngora y el culteranismo.

Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
Góngora.

Esto es, Zeus o Júpiter, en figura de toro, como en este ejemplo de Quevedo:

Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales
que a Jove fue disfraz y fue vestido;
que un tiempo endureció manos reales
y detrás de él los cónsules gimieron
y rumia luz en campos celestiales…
Quevedo, Epístola satírica y censoria

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“Recursos estilísticos sintácticos”, Ángel Romera

Anacoluto o solecismo

Construcción anómala de la frase que llega a romper la gramaticalidad normativa de la misma, por lo general por haber cambiado el que pronuncia o escribe de idea a mitad de su desarrollo. Caracteriza el estilo de los iletrados o faltos de instrucción, o el de quienes quieren pasar por tales, como Santa Teresa de Jesús. El solecismo consiste sólo en un mal uso del lenguaje, que hace incurrir en impropiedad sintáctica o semántica, y de esa manera, para atacar el castellano afrancesado de su tiempo, Tomás de Iriarte hace reprochar a su castiza cotorra por su loro: “Vos no sois que una purista”:

¿Y su padre de usted no tendré el gusto de verle antes de marcharme? Jacinto Benavente, La farándula.

Balones para niños de goma (Anuncio en una tienda de juguetes)

Larra se burló en El café del apresuramiento de los periódicos, que aún hoy incurren en estos defectos de mala gramática:

Podía haber criticado al señor diarista el no pasar la vista por los anuncios que le dan, para redactarlos de modo que no hagan reír, como cuando nos dice que se venden “zapatos para muchachos rusos” “pantalones para hombres lisos”, “escarpines de mujer de cabra” y “elásticas de hombre de algodón”. Cuando anuncia que el sombrerero Fulano de Tal, deseando acabar cuanto antes con su corta existencia, se propone dar sus sombreros más baratos; que “una señora viuda quisiera entrar en una casa en clase de doncella, y que sabe todo lo perteneciente a este estado”…

Anadiplosis

Consiste en la repetición de una o varias palabras del final de un verso al comienzo del verso siguiente:

Oye, no temas, y a mi ninfa dile,
dile que muero
. Esteban Manuel de Villegas

Abre, que viene el aire
de tu palabra… ¡Abre!
Abre, Amor, que ya entra… ¡Ay!
Miguel Hernández.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.
Miguel Hernández.

Yo escucho cantos
de viejas cadencias
que los niños cantan
cuando en corro juegan (…)
y dicen tristezas,
tristezas de amores
de antiguas leyendas
. Antonio Machado.

Nadie ama solamente un corazón:
un corazón no sirve sin un cuerpo
. J. M.ª Fonollosa, Ciudad del hombre, New York.

En el caso que solo se repita el final de la palabra se llama eco encadenado:

El Soberano Gaspar
par es de la bella Elvira
vira de amor más derecha,
hecha de sus armas mismas
. Sor Juana Inés de la Cruz.

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“Recursos estilísticos fónicos”, Ángel Romera

Aféresis

Metaplasmo que consiste en la supresión de una sílaba al principio de palabra, por lo general para reducir la escansión o medida del verso. Hasta el Renacimiento se consideró una licencia permitida en el lenguaje poético. Hoy no se usa.

Que fuera bueno aqueso que ora haces; (por agora)
mas si tú me deshaces con tus quejas,
¿por qué agora me dejas como a extraño,
sin dar daqueste daño fin al cuento?
Garcilaso de la Vega

Venga norabuena (por enhorabuena)
la Paloma bella,
norabuena venga.
Norabuena vengáis al mundo,
Niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay hora buena.
Lope de Vega

La Academia, a pesar de su resistencia, ha terminado por aceptar algunas aféresis de fonemas cuya combinación no es propia de la fonología española: sicología por psicología; nomo por gnomo; nemotecnia por mnemotécnica, etc. Algún que otro vocablo ha quedado en tierra de nadie: despabilar y espabilar, por ejemplo son correctos los dos; también, aunque no lo parezcan, y son sinónimos, escote y descote.

Aliteración

Repetición de un sonido al menos dos veces en un verso de arte menor, o al menos tres veces en un verso de arte mayor. Constituye el recurso fundamental (el único que puede acuñar verso) en la poesía germánica antigua de los escaldas, donde el verso debe tener al menos tres palabras que empiecen por el mismo sonido.

E cade cuomo un corpo morto cade (D. Alighieri)

En verdes hojas vi que se tornaban (Garcilaso)

Es de empleo frecuente en los trabalenguas, así como en los textos compuestos para enseñar a los niños a pronunciar determinado sonido:

El perro de San Roque
no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez
se lo ha cortado.

Los trabalenguas también se utilizan por shibbolethismo, para reconocer mediante una especie de test de pronunciación a quienes no son del todo autóctonos; durante la Guerra de Sucesión, los catalanohablantes, que eran austracistas, forzaban a decir a aquellos que sospechaban que no lo eran: Setze jutges d’un jutjat mengen fetge d’un penjat ("Dieciséis jueces de un juzgado comen del hígado de un colgado").

Una variante del recurso, que hace que el verso se “oiga” con más nitidez y claridad, consiste en situar el acento en vocales de distinto timbre, como en el endecasílabo de Garcilaso anterior, con lo que resaltan más mientras que los demás sonidos, repitiéndose, constituyen un fondo neutro, lo que se viene a llamar armonía vocálica. Rubén Darío lograba espléndidas sonoridades acumulando aliteraciones en versos con disposición vocálica armónica:

De góndolas y liras en los lagos…

Bernardo de Balbuena e incluso Góngora, que también utilizaba curiosas simetrías fónicas entre comienzos y fines de verso, emplearon con frecuencia armonías vocálicas:

En los pinares del Júcar
vi bailar a unas serranas,
al son del agua en las piedras
y al son del viento en las ramas… Góngora

Obsérvese además la recurrencia de las sílabas ar (pinares, Júcar, bailar), ra (serranas, piedras, ramas) y as (unas, serranas, piedras, ramas) y las aliteraciones constantes en l, r, consonantes líquidas y por tanto las más sonoras, y en s, cuya función es onomatopéyica (indicar la fluidez y soltura del aire, del agua y de las serranas), fuera de otras secundarias en n y b.

Cacofonía

Combinación de palabras que resulta desagradable al oído, por lo común a causa de la dificultad de pronunciación, de la repetición de sílabas o por la creación involuntaria de una palabra aborrecible al combinarse las sílabas de palabras distintas. El artista verbal suele utilizarla para expresar la insuficiencia del lenguaje o para señalar tonos despectivos o decadentes.

Un no sé qué que quedan balbuciendo San Juan de la Cruz

Entre un plebeyo coro
de jarras y de dalias de una vieja jactancia Juan Ramón Jiménez

Quevedo usa también la cacofonía en sus terribles ataques contra Góngora:

Descubierto habéis la caca
con las cacas que cantáis…núm. 826.

Otro ejemplo en que se utiliza además paronomasia y calambur:

Hubo unanimidad en una nimiedad.

Calambur

Falsa separación de las unidades léxicas de la cadena fónica que produce un equívoco o ambigüedad. Así, se cuenta que Quevedo hizo la apuesta de decirle a la reina que era coja sin que se enterase, para lo cual cogió un clavel y una rosa del jardín por donde ésta se paseaba y se los ofreció diciendo:

Entre el clavel y la rosa
su majestad es-coja
.

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“Los recursos estilísticos”, Ángel Romera

Los recursos estilísticos. Introducción

Es un recurso estilístico cualquier modificación que realiza el emisor de un mensaje de uso común a los constituyentes lingüísticos de tal mensaje para incrementar su expresividad de forma que tal texto, transformado en literario, impresione la imaginación o la memoria del lector o receptor del mismo; la literatura viene a constituir así una especie de “tratamiento de belleza” que recibe el significado y el significante del signo literario para asegurar su perduración en el tiempo y en la psicología humana, de forma que pueda recordarse con facilidad su forma o su efecto, bien por su abundancia de repeticiones o ritmos, bien por su abundancia en asombro o extrañeza. Estos dos últimos elementos, la repetición y la alienación, son los dos elementos que en proporción variable se presentan en todo lenguaje literario y constituyen las referencias fundamentales a que puede reducirse todo recurso estilístico: recurrencia y/o diferencia. Mediante operaciones de adición de elementos verbales (adiectio), supresión (detractio), transposición (transmutatio) y sustitución (inmutatio) en la lengua de uso común se crea el lenguaje ‘estilizado’ o literario.

236764292_2070659980 Este tratamiento estético, esta función que Jakobson ha denominado poética del lenguaje literario y que llama la atención sobre la forma misma del mensaje de forma que cause placer y estructure fuertemente el interior de una cláusula literaria para hacerla durar en el tiempo protegida por su belleza, a pesar de su falta esencial de utilidad pragmática en el momento de elocución, constituye lo que llamamos literatura. Sin embargo, de la misma manera que una receta de cocina no constituye arte, pero sí lo es un plato cocinado según dicha fórmula, porque la receta no causa placer estético, la literatura no es en sí misma un conjunto de procedimientos estilísticos, sino el efecto humano o la huella sensible que produce en las percepciones, experiencias y vida de un individuo.

La poesía muy rítmica y repetitiva suele ser propia de la inspiración popular: reúne a la gente para que asuma una tradición recurrente, rememorial. La poesía en la que abunda el otro elemento de extrañeza o alienación, por el contrario, resulta mistérica y aísla al poeta de la sociedad, es una tendencia aristocrática y cortesana que puede representar por ejemplo un Góngora o un Quevedo.

Se suelen clasificar los recursos estilísticos en tres grandes grupos: recursos fónicos, semánticos y sintácticos, pero esta denominación, aunque es la que voy a seguir, es problemática en cuanto que muchos de los efectos aquí reproducidos son mixtos y difícilmente pueden clasificarse en un solo lugar. Más atinada me parece, por ejemplo, la clasificación semiótica de Miguel Ángel Garrido:

LICENCIAS

Transgresiones de una norma lingüística que no vuelven el enunciado ininteligible como si fueran contra reglas fundamentales del código.

En cuanto a la relación significante/significado, tenemos licencias poéticas como sinalefa, dialefa, sinéresis y diéresis, y metaplasmos como aféresis, síncopa, apócope (versos de cabo roto, por ejemplo), prótesis, epéntesis y paragoge; también la aliteración, onomatopeya y armonía imitativa, acróstico, anagrama, palíndromo, quiasmo, retruécano, calambur, paronomasia y similicadencia.

En cuanto a la sintaxis: elipsis, braquilogía, zeúgma, dilogía, reticencia, interrupción e hipérbaton.

Por lo que toca a semántica: epíteto, sinquisis o mixtura verborum, equívoco o antanaclasis, sinonimia etábole o expolición, histerología, paradiástole, oxímoron, sinécdoque, metonimia, metáfora, alusión, metalepsis, paradoja y perífrasis.

En cuanto a la relación signo/referente, preterición, permisión, ironía, sarcasmo, asteísmo, hipérbole, lítote, plural de modestia o asociación, dubitación, anacoenosis o comunicación, concesión e interrogación.

INTENSIFICACIONES

Cuando no se transgrede la norma lingüística, pero podemos distinguir elementos del enunciado como especialmente significativos a causa de su insistente reiteración o por cualquier otro motivo, nos hallamos ante el segundo gran grupo de las figuras, las intensificaciones.

En cuanto a relación significante/significado, anáfora, epífora o conversión, complexión, reduplicación (epanalepsis, geminación o epizeuxis), diácope, anadiplosis, concatenación, epanadiplosis, derivación, políptoton.

En cuanto a sintaxis, asíndeton, polisíndeton, sujeción, dialogismo (estilo directo, indirecto, sermocinación o idolopeya), exclamación, apóstrofe.

En cuanto a semántica, expolición, símil, antítesis, anticipación o prolepsis, corrección, gradación (ascendente o descendente), suspensión.

Relación signo/referente: descripción o écfrasis (prosopografía, etopeya, pragmatografía, cronografía, topografía), enumeración, sinatroísmo o congeries, sentencia, epifonema.

Por otra parte, los recursos estilísticos se clasifican también habitualmente por la intencionalidad de los mismos, como recursos de logos, de ethos o de pathos. Los recursos de logos apelan a la razón del hombre (entimema, silogismo, sorites, etiología, razonamiento, antipófora, apofasis, contrario, expeditio, posapódosis, proecthesis); los del ethos apelan a la credibilidad (anamnesis, litotes, paronomasia), y los del pathos a los sentimientos y pasiones comunes, a las respuestas emocionales (apóstrofe, adynaton, aposiopesis, conduplicación, epanortosis, epímone, ominatio o presagio, sinonimia, perclusio, deesis, descripción).

Manual elaborado por Ángel Romera©, doctor en filología hispánica.

Próxima entrega: Recursos estilísticos fónicos


La "i griega" se llamará "ye", por Javier Rodríguez Marcos

La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta…) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié… La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (quorum, en cursiva y sin tilde)". Aunque esta regla no sirve para los nombres propios, que se siguen escribiendo en redonda, del mismo modo que hay quien prefiere escribir New York a Nueva York.

Javier Rodríguez Marcos©

Fuente:http://www.elpais.com/articulo/cultura/i/griega/llamara/ye/elpepucul/20101105elpepucul_9/Tes


“Errores comunes en el lenguaje periodístico”, por Alberto Fernández, colaboración de Pilar Úcar Ventura

1. A nivel de expresión

Ya no recuerdo a qué se refería aquella secretaria que salió en las noticias de cierta cadena cuando le preguntaron. Sea lo que fuese, ella lo había "consultado a nivel de jefes". ¿No sería bastante más sencillo y natural decir "lo he consultado a los jefes"?
Un locutor de radio mencionó que los sombreros de paja son muy molestos cuando hace frío, "a nivel de que entra aire en el sombrero". Verdaderamente, los periodistas locutan mucho, pero parece que no saben ni hablar.

A nivel personal, a nivel mundial, a nivel general… Cosas así se pueden escuchar casi todos días. Creo yo que se trata de un galicismo, que proviene de la expresión "au niveau de", y que ahora se ha convertido ya en un tópico del que incluso algunos correctores ortográficos de ordenador avisan. Como diría mi profesora de francés, "C´est une expression très à la mode" a la que casi nos hemos acostumbrado.
Es correcto decir que nos situamos al nivel de Europa, que tal punto está a nivel del mar, que el nivel de lenguaje de un escrito es culto… siempre que haya distintos niveles que distinguir, pero nunca lo es usarlo porque sí.

En un artículo al que fácilmente se puede acceder desde Internet, se dice que "la expresión no es correcta, pero tampoco es incorrecta"*, aunque el autor del artículo agrega: "Deducimos de la omisión del Diccionario de la RAE y del María Moliner, que es mejor no usarla, y que su pronunciación obedece más a una falsa acreditación cultural que a un sincero conocimiento de la lengua."*. En el Libro de estilo de El País podemos leer que se trata de una "expresión que suele ser mal empleada, puesto que implica un concepto de altura (`a nivel del mar´, `no ha llegado al nivel de otras veces´). Es incorrecta cuando se usa para extensiones o similares: `está prohibido a nivel estatal´, `hay que hacerlo a nivel de prueba´. En el Museo de los horrores del Centro Virtual Cervantes nos encontramos con que «el sustantivo nivel significa "altura", "grado, categoría, situación". No debe utilizarse a nivel de sin que aluda a esos significados». También se nos proponen ejemplos correctos:

-Yo no puedo ponerme al nivel de ese jugador.

-A nivel del mar.

-A nivel de la superficie terrestre, hay anticiclón.

-Ya estamos a nivel europeo.

Lo que está claro es que la expresión a nivel se puede sustituir por otras (a nivel personal: personalmente, a nivel mundial: en el mundo, a nivel general: en general, a nivel de Estado: a escala o en el ámbito estatal…), y suena bastante más idiomático.

* Citas de http://www.aviondepapel.com/cajas/anivelde.htm

2. En base al lenguaje, vamos muy mal

Muchísima gente utiliza la expresión en base a. Algunos porque prefieren emplear expresiones rimbombantes (tipo a nivel de) que suenan sofisticadas, pero se quedan en mera apariencia. Otros porque ya se ha convertido en un hábito. La expresión en base a es utilizada por todo tipo de personas, desde catedráticos de Derecho y abogados hasta tertulianos de programas de cotilleo y sucesos, pasando por periodistas serios. Y todos cometen un error al usarla.

La locución en base a es una "de las peor utilizadas", según un artículo del Museo de los horrores. Otra fuente que empleo para este curso la califica de "horrible latiguillo y barbarismo de políticos y abogados". El corrector de Word nos indica que la expresión se ha convertido en un tópico. Lo que me sorprendió fue encontrar que su origen está en el lenguaje forense.

Pues, para los que no quieran que les confundan con gente de tal profesión (tan respetable como otras, o más), aquí van algunas construcciones que se pueden usar en su lugar:

-A partir de

– Basándose/basándonos/basado en

-Sobre la base de

-Tomando como base

-En relación con

-Según

-De acuerdo con

-Con

Hay que decir que la opción que se emplee dependerá del contexto. Lo que nos queda claro es que hay muchas soluciones para el problema, y que un poco de reflexión antes de hablar no nos vendría mal.

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“Xul Solar, un habitante del misterio”, Carlos María Carón

xulsolar "Alejandro Xul Solar, pintor, escribidor y pocas cosas más, duodecimal y catrólico (ca –cabalista, tro – astrológico, co –coísta o cooperador). Recreador, no inventor, campeón mundial de panajedrez y otros serios juegos que casi nadie juega; padre de una panlengua, que quiere ser perfecta y casi nadie habla, y padrino de otra lengua vulgar sin vulgo; autor de grafías platiútiles que casi nadie lee; exegeta de doce (+ una total) religiones y filosofías que casi nadie escucha. Esto que parece negativo, deviene (werde) positivo con un adverbio: aún, y un casi: creciente".

Así se definía a sí mismo, con cierto irremediable humor, el hombre que llegó a tomar contacto directo con fuerzas misteriosas que le adelantaron la verdad que más allá de la simple realidad terrestre hoy se nos revela por medio de la imaginación. Reconocido como uno de los más grandes pintores de este siglo, su maravillosa obra plástica testimonia sólo una faz de todo el conocimiento mágico que ese genial artista argentino llegó a poseer durante su vida fecunda. Asombro de críticos, admiración de espectadores, tema de polémica, se anticipó a toda la audiencia optimista que hoy es realidad humana. Profetizó de mil maneras un destino para el hombre cuya luminosidad excede poscálculos de posibilidad que nos otorga la razón.

Su genialidad lo alentó al diálogo permanente con inteligencias cósmicas usando de los poderes misteriosos de nuestra esencia para comenzar, hace ya muchos años, lo que hoy se considera seriamente como la más extraordinaria aventura humana.

El hombre
Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 14 de diciembre de 1887, a las 11.20de la mañana, en un día de sol radiante. Este último detalle fue anotado por una tía en su diario en un impulso premonitorio de que los astros y ese niño estaban ya relacionados por un destino sin secretos.

Expresó desde muy joven su vocación por el arte plástico, pero esa vocación respondió más que nada a la necesidad de expresar una forma de su genialidad multifacética, de servirse de un medio que sintetizara toda la inteligencia humana por medio de la libertad de la imaginación. A los siete años se escapó de su casa. Lo buscaron desesperadamente por todos los lugares que podían fascinar a un niño de su edad. Lo encuentran en un lugar insólito, la estación de ferrocarril, dibujando locomotoras, en su primera fiebre de indagación de las creaciones de que se vale nuestra inteligencia para dotar a nuestra materia de cualidades superiores a su misma naturaleza.

De allí en adelante se lanza al conocimiento y a la creación con una pasión religiosa, a tal punto que puede decirse que se convirtió a sí mismo en la prueba convincente de la grandeza infinita del destino humano. Por ello no resulta extraño la definición que de él hace en 1949 Jorge Luis Borges: “Hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguaje, de utopías, de mitologías, huésped de infiernos y de cielos, autor panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singular de nuestra época… Sus pinturas son documentos del mundo ultraterreno, del mundo metafísico en que los dioses toman la forma de la imaginación que los sueña”.

Sabiduría en todos los idiomas
Y ese hombre llega a dominar cerca de veinte idiomas. Algunos, como el francés, el inglés o el italiano, por lógica consecuencia de su estada en Europa durante el lapso que va de 1913 a 1924. Otros, como el japonés, el sánscrito o el arameo, en razón de esos extraños poderes que le permitían aprender con la celeridad del que sólo recuerda lo que ya sabía. En seis meses aprendió el alemán. Los oriundos de la tierra de Goethe, al oírlo hablar en ese idioma, no podían creer que no fuera un compatriota. Menos tiempo aún necesitó para aprender el guaraní, lo que hizo con el solo objeto de asistir a un congreso en esa lengua en el que, participó sin ninguna dificultad de idioma. Internado en el Hospital Fernández con una fractura de cadera, se decidió a estudiar ruso con el doble fin de aprovechar el tiempo y dialogar con su vecino de cama en su idioma de origen. Ese vecino de cama jamás pudo luego ser convencido de que la lengua rusa que hablaban naturalmente con el artista, Xul Solar la aprendió en el corto tiempo de su internación.

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“Poes1a”

poes2a

 

“Madurez”, por Laura Victoria “La poesía es pólvora mojada…”, por Rolando Gabrielli

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra.
Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera

“Cantares gallegos”, por Rosalía de Castro “Canción de amor africana”, por Antjie Krog Kroonstad

Fun un domingo,
fun pola tarde,
co sol que baixa
tras dos pinares,
cas nubes brancas
sombra dos ánxeles,
cas palomiñas
que as alas baten,
con un batido
manso e suave

ni la húmeda intimidad de tus párpados aromáticos como el hinojo
ni la violencia de tu cuerpo resistiéndose entre las sábanas
ni lo que viene hacia mí como tu vida
tendrá tanta menuda piedad de mí

“La niña pequeña”, por Yetty Blum “Cosmos”, por Walt Whitman

No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros…

“Danza de Narciso”,
por Piere Paolo Pasolini
“Balada”, por Natán Yonathán

Io sono una viola e un ontano,
lo scuro e il pallido nella carne.

Spio col mio occhio allegro
l’ontano del mio petto amaro
e dei miei ricci che splendono pigri
nel sole della riva…

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,
me iré al desierto y aprenderé a sufrir.
Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,
construiré mi casa entre peñascos
y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir

“Señales”, por Humberto Ak´abal “Para que salgas”, por Rosío Rendón Trujillo

Habrá viento
si las nubes tienen forma
de cabellos de mujer.

Llovizna
si parecen alas de paloma

Caminaré esta tarde, no muy tarde, para encontrarte.

Si entre camino y camino no sales para mí,

con una taza de café entre las manos

a sorbos te esperaré


“Julio Cortázar lee el comienzo del capítulo 7 de Rayuela”

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. "


“El respeto por el lenguaje rudimentario…

El respeto por el lenguaje rudimentario, de adjetivos únicos, tics, clichés, no es un favor que se le hace al hablante que lo posee como única variante de expresión. El lenguaje pobre, y su defensa, su culto, consagra y remacha las injusticias sociales y económicas. […] La libertad individual depende mucho de la competencia (y la incompetencia) lingüística. Vivir en un mundo que uno no es capaz de nombrar es estar condenado a la esclavitud ante las cosas, las noticias, y, sobre todo, ante hablantes con un idioma desarrollado. […] La indiferencia, el rechazo y hasta la hostilidad por el lenguaje complejo, matizado, flexible, se presentan a veces como forma de luchar contra el poder. De prosperar esta “escuela” es seguro que se estaría condenando a los más débiles a nunca compartir el poder.

Carlos Liscano, "Igualdad de oportunidades lingüísticas", en Lengua curiosa, Ediciones del Caballo Perdido, Montevideo, 2003, p. 55-57.


“El español es una lengua de pobres”

mafalda4up – El español es una lengua de pobres –le oí decir a don Antonio en la tertulia de Lantigua una tarde de la semana pasada-, y en eso reside su gran atractivo internacional. ¿Por qué? Pues porque a los países ricos la pobreza les enternece y les parece simpática, y los países que no lo son tal vez sientan cierta fraternidad hacia este idioma de tantos pueblos humildes.

La tertulia de Lantigua, en mi ciudad, se precia de ser entendida en cosas de lengua. Al parecer, don Antonio, catedrático de bachillerato jubilado, aprovecha cualquier ocasión para opinar acerca de hiatos y tildes, neologismos, lenguas en contacto o español neutro; ninguno de los demás contertulios deja de darle la réplica; y siempre hay un buen par de puntos de controversia que animan la charla. En las tardes de agosto, a la hora en que los niños siguen en las piscinas o montando en bicicleta y todavía no hay nadie tomando las cervezas y los helados de antes de la cena, la terraza de Lantigua ofrece esa calidad especial de silencio que propicia una buena conversación.

– Sí, el español es una lengua de pobres, y por eso cae bien en todo el mundo –remachó don Antonio, categórico.

Dos o tres licenciados en filología, ninguno de ellos practicante (trabajan en banca, informática, cosas por el estilo); algún empresario y varios funcionarios municipales y del Estado; una socióloga y un jardinero, un bibliotecario y una traductora. Todos ellos más o menos aficionados a la lectura y a los viajes. Gente así compone la tertulia de Lantigua, que es una tertulia bienhumorada, con cierta propensión a la referencia precisa y a la mixtificación inocente, al dato erudito y a la divagación vaporosa, con tendencia a las pullas por nimiedades y una decidida pulsión narrativa, porque todo lo que allí se dice trae origen de un cuento y acaba por desembocar en otro cuento. La tarde de la semana pasada en que me sumé a ella, invitado por uno de sus asiduos, la tertulia se encontraba reducida a su mínima expresión por las vacaciones de verano, pero aun así ofreció –o eso me parece a mí- material suficiente para esta crónica.

– Yo no creo que ésa sea la causa de que cada vez haya más gente en todo el mundo que estudia el español como segunda o tercera lengua –intervino Arturo, becario de la biblioteca pública local. Para decirlo, tuvo que dejar a medias el movimiento de llevarse a la boca la jarra de cerveza: decidió posponer el trago por un momento y no dejar sin réplica la salida de don Antonio-. Será, más bien, que la consideran una lengua útil. La estudian por razones prácticas, porque es importante para sus carreras profesionales, un mérito valioso que añadir al currículum.

– No se puede simplificar –terció Miguel Ángel, que ha vivido varios años en El Salvador y en Colombia-. Habrá quien estudie español atraído por la cultura de los países hispanohablantes, quien lo necesite para ascender en su empresa y quien sólo pretenda comunicarse mejor con los lugareños de la playa donde pasa sus vacaciones, ya sea en el Caribe o en el Mediterráneo. Así que lo que hay son muchas causas posibles, y es muy probable que en cada caso todas estén mezcladas en dosis distintas, sin que falte nunca al menos un poco de cada una de ellas. Además, hablar sobre esto es una vaina bien complicada, me refiero a esto de la imagen de algo tan… etéreo como es una lengua, que tiene unos contornos y una consistencia tan imprecisos.

El silencio que siguió a estas palabras, aunque unánime y denso, no duró mucho. “Aquí tienen”, anunció un camarero, y empezó a traspasar a la mesa, con un trabajoso esfuerzo de equilibrio, el contenido de su redonda bandeja de latón: cervezas y cafés con hielo, sobre todo. Don Antonio aprovechó para pedirle un té con un chorrito de ron: “A ver si así se me quita este destemple”, explicó para pasmo general, ya que sólo el toldo de la terraza protegía a los clientes de Lantigua de los rayos del sol, y el termómetro de la farmacia de enfrente marcaba 34 grados. Enseguida Marina, la traductora, retomó la charla.

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“DICCIONARIO SMS”. Cuando la urgencia por comunicarse distorsiona las formas

La incomunicación es, sin dudas, la gran paradoja de la era de las comunicaciones. Y los mensajes de texto son abanderados en la causa: se economizan palabras, se sacrifican haches, acentos o signos que se creen inútiles a los fines prácticos, se intercalan números y hasta se usan combinaciones de signos para mostrar estados de ánimo (estar 😦 es estar triste). Las contracciones y abreviaturas en los mensajes permitieron forjar un código de pertenencia: está “in” quien escribe “n ksa” (en casa). Está “out” quien insiste con poner comas, acentos o signos.

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Dnd tan t2
– N ksa, t llmo.
– X ai voy. TKM
– Tb 🙂

Para quienes sienten que para entender un diálogo así se necesita traducción simultánea, la Asociación de Usuarios de Internet de España creó www.diccionarioSMS.com. Allí "qdo" es “cuando”, “ijo” es “hijo”, “sb2” es “sábados”. Ya cargaron 11.400 términos, aunque el ahorro de signos genera confusiones: “t llmo” es “Te llamo” o “Te llamó”, tal la precipitación que existe, la sensación de que no hay tiempo, que todo se acelera, incluso el lenguaje.

Cuando se economizan letras, se borran las particularidades hiladas a su historia: que “hacer” se escriba con hache tiene sentido desde su historia, no desde lo práctico. Cuando escriben “iso” en vez de “hizo”, se ahorran letras, pero se vacía a la palabra de su bagaje histórico, dice el psicoanalista y experto en tecnología Julio Moreno.


Botella al mar para el Dios de las palabras, por Gabriel García Márquez

Intervención de Gabriel García Márquez en el Congreso de Zacatecas, abril de 19974000

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado!

El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los Mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de 19 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: ¨Parece un faro¨. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es la color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras.

A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años.