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“El ritmo de Israel”


“Rapsodia Judía”, Adolfo (Fito) Chammah

Kol Nidréi, Aníi maamin, Nigún y Shofar, Procesión nocturna, danza, oración.

musica1

Distancia y murmullos entre el proscenio y mi espera.
Dos canastos rebosantes de flores y ramas viva adornando el escenario.
Los músicos van entrando, ellos de elegante smoking, ellas de negro soirée.
El violino concertante cual clave de sol andante da ejemplo con su sonido y
                                                                                                                  /todos ajustan el “la”.
El aplauso adelantando al talentoso maestro y opresto la batuta diestra
                                                                                                         /que sugiere a los violines.
En un adagio muy lento dar bienvenida a los vientos.

Ébano y níquel, níveas manos, rojos labios, con su largo clarinete una elegante
                                                                                                                                                  /solista
va triturando promesas en la antigua melodía del esperado Kol Nidrei.
Fui frelajando ansiedades y con la imaginación alerta las raíces de la sasngre
palpitaron en mis ojos, y un vendaval de recuerdos casi afiebrado despierta.
La figura del abuelo e su sufrido silencio, el taled, las filacterias, el pan
                                                                                                                        /trenzado, las velas
y un  laberinto de ensueños con Chagall y su paleta.

El Purim con su suave rojo, o el violinita verde o el rabino de limón.
Aní maamín “yo creo” pregonan con su color.
Rojo, verde, azul, turquesa y en mi follaje de otoño el amarillo tristeza.
La cadencia del shofar, cuerno de macho cabrío, sonando bronco y terrible
recuerda al pueblo elegido que Adoshem es uno y solo
y la plebe con unción se prosterna arrepentida rogándole su perdón.

En la procesión no, qué ensación tan extraña: la alegría de un jasid todo
                                                                                                                           /vestido de negro
con su gorra y las polainas y un charco rojo en el pecho de alguna daga pagana
que paraliza su danza.

Las violas y los oboes, los cellos y los violines recitan una oración.
Es dulzura y es torrente, es esperanza escondida, es lejanía, es presente.

Adolfo (Fito) Chammah©

Nació en Tucumán, Argentina. Desde joven se sintió atraído por las expresiones artísticas. Estudió en el Conservatorio Nacional de arte escénico. En Argentina fue miembro del elenco estable del teatro S.H.A., perteneció a la comisión directiva del club C.A.S.A., dirigente de FESELA. (Federación Sefaradí Latinoamericana) y de la D.A.I.A. Publicó artículos en diarios y revistas de la comunidad judía. Creador y director de “Encuentro con la canción Sefaradí (música y poesía). escribe cuentos y poesías e intervino en dos antologías y en numerosas veladas literario-musicales.
En Israel se integró a las peñas “Escritores del Alba” y “Brasego”. En la actualidad es miembro activo de la peña “Literarte”, es socio de la Asociación Israelí de escritores ene Lengua Castellana.


“Juglarías, un poeta en Israel”, Juan Zapato

“Impresiones”

Una blanca gaviota detenida sobre las toscas marinas contempla al oleaje llegar.

A lo lejos un pescador solitario se ha introducido campo adentro de las aguas y espera.

Rosh HaNikrá¹ se esconde tras una bruma tenue hasta convertirse en una silueta recostada invisible.

La música acompasada de mar y de viento salado se introduce por mis orificios nasales.

Sentado sobre el suelo de este terraplén, con mis piernas estiradas prosigo la lectura de “Lorca – Dalí, el amor que no pudo ser”, de Ian Gibson.

Un ruido de aletas se aproxima. Dos puntos en el Occidente van figurándose a medida que avanzan hacia mí. Los helicópteros verdeoliva cruzan a baja altura y continúan con su misión rumbo a Oriente.

Cruzo el señalador en la página abierta, cierro el libro, me incorporo y camino destino a Shavei Tzión².

Aún me queda tiempo por delante.

Juan Zapato©

¹ Cuevas de Rosh HaNikrá, punto extremo norte limítrofe entre Israel y El Líbano.

² Moshav Shavei Tzión, granja de propiedad privada, con viviendas particulares y de dimensiones más pequeñas que las de un kibutz. Kibutz: Granja colectiva en Israel.

DSCF0650 (1)Mañana Viernes 13 de Julio, estaré presente en la “Feria del Libro en Español” a realizarse en la ciudad de Raanana, bajo la organización de la Filial local de la OLEI (Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel).

Disertará el escritor Gustavo Perednik, asistirán escritores latinoamericanos-israelíes quienes venderán y firmaran sus obras. Actuarán el maestro Mario Solan acompañado del guitarrista David Solan y el coro “Lejaim”, bajo la dirección de Najman Stofblat  y se contará con la presencia de los diplomáticos de Argentina y Colombia.

Viernes 13 de Julio en el horario de 10 a 14 horas en la explanada de la OLEI Raanana, sita en Ahuza 68, Mercaz Eliav, Semáforo 2. Tel. 09-7442915/7461946.


“Niño de mi ciudad”, Yetty Blum

 

niño

Ese niño de mi ciudad
de carita demacrada,
con expresión de ansiedad
y con su mirada amarga…

Ese niño, lo llevo adentro
lo recuerdo aún sin quererlo,
su pena helada en mi pecho
me quema cual brasa ardiendo.

Vende agujas por las calles,
con su ilusión fatigada,
agujas que nunca cosieron,
quizás jamás cosan puntada.

No coserán su destino
si nunca, nadie hace nada.
No coserán sus andrajos
ni las zapatillas gastadas.

No coserán los retazos
de su vida desolada,
ni coserán esperanzas
para su mirada amarga.

Agujas nuevas reclamo,
para el hijo del desamparo,
agujas que cosan cambios
para sus sueños frustrados.

Yetty Blum©


“Poesías en idish”, Avrom Sútzkever

ghetto

Para Mara

Padre e hija

a) Ante la ventana

La pequeña hace una pregunta a su padre, el poeta
que cansado apaga en la hoja de papel su cabeza
ante la ventana donde “una estrella habla con otra”:
—Dime la verdad, ¿Dios escribe poesías?

Y antes aún de que su majestad, el poeta,
logre responder a la ardua pregunta, ya lo hace la criatura:
—Seguramente escribe. Las estrellas son sus poesías.
¿Por qué no escribes tú con la misma blanca tinta?

b) Juguetes

Trata con cariño a tus juguetes, hija,
a tus juguetes más pequeños que tú;
arrópalos con las estrellas del árbol
de noche, cuando el fuego se va a dormir;

y cálzale botas a tu muñeco
cuando se echa a soplar el águila del mar;
y deja que el glotón potrillito de oro
devore la brumosa dulzura de la hierba.

Cubre con un panamá a tu muñeca
y ponle una campanita en la mano,
que los juguetes le lloran a Dios
porque ninguno de ellos tiene madre.

Cuida a tus pequeñas princesas,
que yo recuerdo un doloroso día:
siete calles cubiertas de muñecas
y en la ciudad no quedaba un solo niño.

Ejecución
(Ghetto de Vilna, 1942)

Cavo una fosa como se debe y ordenan
y busco consuelo en la tierra entretanto.

Un golpe de azada y aparece debajo
debatiéndose, patético, un pequeño gusano.

Mi azada lo corta y sobreviene un milagro:
el gusano partido se hace dos, se hace cuatro.

Otro corte de nuevo y ya son seis los gusanos,
¿y todos estos seres creados por mi mano?

Vuelve el sol entonces a mi ánimo sombrío
y la esperanza fortalece mi brazo:

si un gusanito no se rinde a la azada,
¿es que eres, acaso, menos que un gusano?

Ante un cálido montículo
(Bosque de Vilna, 15 de diciembre de 1941)

Ante un cálido montículo de bosta equina
caliento, caliento mis manos heladas.
Caliento mis manos y mi corazón se entristece:
qué poco entendí y reconocí hasta ahora
la grandeza de lo pequeño…
También puede suceder
que se haga canto de sublime belleza,
de un montoncito de bosta su cálido aliento.

Mientras escribía con ojos cerrados…

Mientras escribía con ojos cerrados un poema,
sentí de pronto arder fuego sobre mi mano;
y cuando desperté, brotaba como una flor,
de las negras llamas del papel,
el hálito de un nombre: DIOS.
Pero, maravillada y temerosa,
mi pluma borró ese nombre
y escribió en su lugar
uno más familiar: HOMBRE.

Desde entonces, como un pájaro invisible,
me persigue siempre una voz
que picotea en las raíces de mi alma:
“¿Por quién me has cambiado?”

Improvisación

No acumules avariento tus horas;
Que el tiempo no se haga más el payaso
Tiéndelas por sobre todos los abismos
Y atrapa en una red al ocaso.

Que se echen a nadar los mares
Y salten precipicio abajo
Con tal de burlar a la muerte
No te arrodilles en su teatro

Arráncales la máscara
Y échale tus horas rápidamente encima
Los ancianos mueren en plena juventud
Y los abuelos sin solo niños disfrazados

Abraham Sutzkever©, traducido al español por el poeta judeo-argentino Eliahu Toker
Fuente: http://www.raoulwallenberg.net


“Introducción al pensamiento infantil”, Aida Rebeca Neuah

niñoEl día que papá me regaló un extintor me puse tan tan contento que prendí fuego a la cuna de mi hermanita. Cuna de mi hermanita bah!! Era miii cuna. Lo que es de uno, nunca se deja de poseer. Así que en realidad, prendí fuego a mi cuna para saber si mi vocación de bombero era auténtica. Como soy un niño bueno, primero tomé el recaudo de sacar a la dulce y tierna criatura que me ha robado la mitad del amor que me corresponde por derecho, de su camita. Me subí a un banquito y agarré en brazos a la beba con ternura, le mostré mi dentadura de sonrisa apretada y la puse en la cucha donde duerme Bobby. Seguro que ahí no iba a tener frío ni se iba a sentir sola. Le dije al perro que la cuidara, yo hablo un poco de su idioma. El apagador de fuegos andaba bárbaro y la cuna quedó preciosa, ahora parece una antigüedad. Papá siempre se esmera en regalarme juguetes útiles que me sirvan para elegir una profesión para el futuro. Así fue que hace unos años recibí una sierra eléctrica para hacer de carpintero. La usé para cortar al medio todas las puertas de la casa, Bobby nunca más tuvo que rascar las puertas para que le abran. Al cumplir cuatro, él vino con una caja de tachuelas miguelito. Me enseñó a ponerlas en la calle a la mañana temprano y esperar a que empiecen a salir los autos al trabajo. Mi sabio padre me aconsejó sentarme en la ventana del living, donde se veía el lugar en el que caían las tachuelas, los vecinos que se bajaban de sus autos gritaban palabras desconocidas(debe ser alguna lengua extranjera) y cambiaban las gomas pinchadas por mis clavitos. “Es la forma de aprender a cambiar cubiertas”-dijo mi papi y agregó que tener una gomería es un negocio muy rentable hoy día. Mamá comparte su criterio práctico de elección de regalos y aportó sugiriéndole no comprar más esos huevitos de chocolate porque adentro hay juguetitos con piecitas muy chicas que nos podemos tragar. Imaginate Cacho- le dijo a mi papá- los nenes con un árbol de huevitos kinder en la panza!!!

Aida Rebeca Neuah©  http://laburbujabruja.blogspot.com


“El Marcapáginas–Radio Sefarad”

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Raquel Cornago entrevista a Juan Zapato en el programa “El Marcapáginas” de Radio Sefarad.

Cliquéa en la imagen para escucharla.


“Libros en paradas de autobuses, la más reciente biblioteca pública de Israel”

¿La próxima parada para el pueblo del libro? Una espontánea biblioteca pública para consultar libremente mientras se espera el autobús. Ninguna multa, ninguna regla, ningún acallamiento.

daniel-shoshan[Daniel Shoshan instalando estanterías en una parada de autobús de Haifa.]

Imaginen una biblioteca donde no hay fechas de vencimiento ni bibliotecarios que le digan que se calle. Artistas israelíes han desarrollado un nuevo modelo de biblioteca urbana: una biblioteca gratuita en paradas de autobús para pasajeros y viajeros de todas Las edades.

Daniel Shoshan, un artista de instalaciones y profesor en el Technion – Instituto de Tecnología de Israel –, junto con el graduado del Technion, Amit Matalon, comenzaron este nuevo concepto de biblioteca pública, pensando que, a veces, las personas tienen largos tiempos de espera para tomar Los autobuses.

Su lema: Usted puede tomar, usted puede devolver, usted puede agregar.

El dúo armó una serie de estanterías en las paradas de autobús a lo largo de las ciudades israelíes. La idea es que cualquiera puede tomar un libro de la estantería, leerlo en la estación o llevarlo al autobús y devolverlo cuando lo haya terminado.

Ninguna fecha de vencimiento, ningún cargo por atrasos, ninguna regla.

Al principio hicieron un experimento para ver si la dinámica funcionaría. ¿Se repondrían los estantes? ¿La gente participaría? “Comenzó como un proyecto artístico, y de repente fue tan exitoso que lo supe… Se ajusta a un nuevo modelo de biblioteca pública”, Le dice Shoshan a ISRAEL21c. “Las bibliotecas municipales en Israel me han pedido que lo comience aquí y creo que será un proyecto comercial algún día”.

Shoshan cree que Las bibliotecas de paradas de autobús, podrían ser un lugar para reciclar material de lectura que ocupa espacio en las estanterías de las personas y en los sótanos de las bibliotecas públicas.

“Sé que la gente tiene un montón de libros en casa y no saben qué hacer con ellos”, dice.

¿Cómo surgió la “novedosa” idea?

Las seis semanas piloto del año pasado, se iniciaron en el barrio Ziv de Haifa, le dice Shoshan a ISRAEL21c. Se construyeron estanterías en seis paradas de autobús a lo largo de la ruta desde el campus del Technion y la plaza Ziv.

Los pasajeros tenían la libertad de tomar libros para su viaje y devolverlos, o no. “Después de algún tiempo el sistema encontró su propio equilibrio, y comenzó a aparecer el fenómeno de los residentes agregando libros, con la creación de estanterías centradas en las personas, siguiendo las necesidades locales”, informan Los dos artistas.

En la parada de autobús más cercana a la universidad, los estudiantes intercambiaban libros de ciencia de referencia, sus tesis y ciencia ficción. En un barrio ultra ortodoxo, los residentes intercambiaban ejemplares de textos religiosos y CDs, y los residentes de habla rusa en la parada de autobús de Ziv-Hankin crearon una biblioteca en idioma ruso.

Los artistas se emocionaron al ver que se producía esta auto-organización.

El piloto fue considerado un éxito como biblioteca pública autosuficiente y, ahora, las ciudades de todo Israel están tomando el modelo. Shoshan, que dice que tiene Los derechos creativos intelectuales y “espirituales” de la idea, ha sido invitado a implementar el servicio en algunos barrios de Washington DC y Nueva York.

Herramienta de creación comunitaria

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¿Esperar en fila en la parada de autobús, hojear algunos libros y tomar uno con usted para el viaje? La idea no sólo podría incrementar Las tasas de alfabetización en las comunidades, sino también servir como una nueva forma de conectar a la gente.

“Los ciudadanos de la ciudad están creando nuevas formas de compartir”, dice Shoshan. “En Kfar Saba, Hadar Yosef, Haifa, la gente comenzó a intercambiar libros entre ellos sin establecer ningún tipo de reglas. Usted puede poner sus libros en el estante, y otros agregarán o quitarán libros del mismo. Son los mismos ciudadanos y los barrios los que supervisan”.

Esto también podría ser una plataforma de mercadeo creativo para que autores desconocidos difundan sus obras. Israel ya cuenta con profesores que dan clases académicas en los trenes. Tal vez gracias a este nuevo proyecto, los nuevos autores harán lecturas públicas en paradas de autobús.

Shoshan cree que tal proyecto podría funcionar también como un constructor de comunidad en zonas desfavorecidas. Con poco desembolso en Los costos, ¿qué se puede perder? “Estoy seguro de que funcionará entre los vecinos más pobres”, dice. “Cuando se confía en la gente, la gente lo devolverá con su tiempo. Especialmente cuando saben que no es un proyecto dirigido por el gobierno.”

Fuente: http://israel21c.org/culture/bus-stop-books-israels-newest-public-library


‘Café Tortoni & Plaza Roberto Arlt”, Juan Zapato

XIII

mientras avanza la mañana

sobre tu verde recién amanecido,

esa imagen de hombre metamorfoseado

canta su primer bostezo,

dejándolo caer sobre tu largo pasillo

empedrado de poemas y flores,

que desemboca en las mejillas del “Viejo Tortoni”.

entro en tu baño único de caballeros,

y aparece el sol acompañado de muchos chicos

y te cubren de alegría;

invadiéndote por todos tus costados.

los niños corren por tu cuerpo,

y dentro de su cuerpo se esconden

y sueñas junto a ellos.

los rostros que te habitan

saludan al nuevo día

con una lágrima de perfil,

o

desde una nube color ceniza;

en tanto, un millón de viejos viejos

se sientan en tus dedos

para hacerte conocer sus recuerdos e ilusiones,

sus diálogos apacibles y sus llantos con sonrisas,

por inventar y destruir proyectos.

jóvenes estudiantes juegan en tu arco de hamacas;

el mediodía de tus dientes almuerza con los empleados de visita;

un barquito de papel conversa con el viento.

llegan palomas por miles,

mi tía Friné se da cita para darles migajas.

llega la primavera,

levanta un escenario de voces;

se escuchan los versos de una canción popular,

de tus faroles se asoman las estrellas,

y toda la gente aplaude.

Juan Zapato©


“Literarte Nº 30”, Amigos escritores de Kfar Saba

Literarte30

Te invito a visitar el trabajo de mis Amigos Escritores de Kfar Saba (El pueblo del abuelo), poetas y narradores israelíes en español.

Cliquea en la imagen, espero lo disfrutes, Juan Zapato.


“La piedra blanca de Rosh haNikrá”, Juan Zapato

 

Rosh-Hanikra-sunstar

El viento cual titiritero dispone mis movimientos,

mis pies caen con fuerza sobre la playa

y resistiendo a la presión de la arena

dan un nuevo paso hacia adelante.

El mar emite una voz, la voz me llama,

pero no soy ave marina y prosigo la marcha.

El h o r i z o n t e se anuncia próximo,

la piedra blanca recuesta su brazo y la frontera

se sumerge en tus aguas Mar de las Historias,

la piedra blanca da cobijo en sus cavidades

a las tortugas mediterráneorientales que vienen a desovar.

No hay ecos en tus grutas,

sí senderos resbalosos salpicados de humedad,

peces en cardúmenes que recorren laberintos interiores.

La roca blanca se va transformando por la acción de

acariciarla noche y día amante Mar.

La luna asoma temprana en otoñal asombro,

para elevar la visión sobre un cielo pastel celeste

y el Sol te mira e intenta atraerte hacia las olas,

pero no es día de eclipse y no podrá poseerte.

El túnel por el que te atravesara un día el Oriente Express,

es una cripta que encierra chirridos de vías,

temores de obscuridad, la ausencia de fantasmas pasajeros

y el olvido del verbo de alguna ficción no escrita.

Todo concluye,

los damanes roqueros1 descienden por tus laderas

ya es hora de volver a casa, abandonar la realidad,

para introducirnos en la fantasía y plasmar este poema.

Juan Zapato©

1 Damán roquero o Rock Hyrax (Procavia capensis), simpáticos animalitos parecidos a marmotas que habitan entre las rocas.

Sitio oficial de Rosh HaNikrá: http://www.rosh-hanikra.com/default.asp?lan=eng

Imagen: Rosh Hanikra –sunstar.jpg de Yeoshua Halevi© http://israelthebeautiful.blogspot.com/


“Cuentos infantiles para adultos”, Juan Zapato

La vuelta

calesita de jose neuquen 1701Ve a un hombre que pasa, se acerca a él y le saluda cortésmente, y atrevidamente su nombre le pregunta.

—Me llamo ¡Aldón Pirulero1!, ¿nunca escuchó cantar de mí?

—Sí, pero, hace ya mucho…- responde sorprendido.

-No es el único, créame. Yo ando cabalgando día tras día, montado con ancha hidalguía, disculpe mi jactancia, en este caballo brincador. -Y señala a un caballito que sube y baja sin cesar, dentro de una pequeña calesita. Descubre esa inquietud infantil, agonizando dormida en cada hombre. Lo interrumpe:

— ¿Dígame Aldón, si por ser “grande”, ya no puedo cantar y bailar y tener la aventura de enamorar a “La hija del Chocolatero”?

Necesitaría una rayuela de color verde, para poder vivir, y ahí levantar una casa amarilla y roja, con techo de estrellas y luna blanca.

Necesitaría una sonrisa auténtica, para recordar mi niñez y compartirla.

Eso sí, ahora que me encuentro desarmado, quisiera ser sordo un instante, sería suficiente, para no escuchar la voz de Mambrú, llamándome, – llevándome – a la guerra, guerra de la que nunca volveré.

No puedo ir con él, quiero jugar con cubos de madera, de tamaños diversos llenos de letras por todos sus costados, y sentarme sereno, a armar palabras que en realidad no conozco.

— ¿Dígame Aldón, qué hago?, sentado solo en una plaza desierta de gritos; sin oler el pasto, sin apreciar sus silvestres flores, quietecitas, inmóviles, aguardando el cuidado natural de una lluvia fresca. ¿Dónde están mis compañeros de juego? ¿No los has visto? ¿Y ese amor que nació aquí, hace ya muchos años?

Llévame a formar una gran ronda que recorra todos los barrios de la ciudad.

Acompáñame, Aldón Pirulero, a subir toboganes, para que una vez que estemos allá arriba, demos un salto grande, con los brazos abiertos, queriendo atrapar contra nuestros pechos, ese inmenso globo rojo que sube y desaparece tras la nubes formadas por el humo que lanza una vieja chimenea.

¡Con cuidado Aldón! Estamos llegando al suelo, ¡mira!, ha salido la luna blanca.

¿Sabes, me parece ver a muchas mujeres embarazadas, cantándole a los hijos que pronto han de nacer. ¡Escucha!, sí, y por qué no, el llanto de un niño se introduzca en nuestros oídos, para despertarnos, cuando sea necesario saltar de la realidad.

Vamos juntos Aldón, a embarrarnos en los charcos que dejó la lluvia pasada.

Bajemos las barrancas que inventamos, que el que llega primero, tendrá más tiempo para descansar, cuando nuestros corazones rompan violentamente contra nuestros agitados huesos.

Ahora sí, ahora estoy comenzando a sentirme mejor. Retomemos el juego:

“Aldón, Aldón, ¡Aldón Pirulero!;

compañé, compañé, compañero de juego;

nunca más, nunca más, nos separaremos;

porque hoy, porque hoy, nacimos de nuevo;

cara al sol, cara al sol;

sin llanto y sin miedo;

y el dolor se fugó;

porque nació el amor;

porque Usted, porque Yo;

Nosotros y Todos…

Larala, larala, larala lalála…”

—Disculpe señor, aquí termina el recorrido, ¿se quedó dormido?

— ¡Ah!, sí, gracias. Sí, ya bajo.

Baja del colectivo2 y se dirige a una plaza.

Juan Zapato©

1 Referencia al juego infantil de Al don Pirulero, también llamado Antón Pirulero. Juego en el que cada participante hace la mímica de tocar un instrumento musical.

2 Colectivo: autobús.


“Una noche de vigilia”, Claudia miller–Taller de Escritores Kibutz Sa’ar

rene-magritte-gli-amantiLa lluvia golpeaba mi ventana.
Recordé otras noches de tormenta…
Esta era distinta, no podía dormirme. Tomé un vaso de leche para calmar mis miedos, pero volvía a recordar.

Tal vez pueda meter mi mente en algún libro. Miré esos pocos libros cubiertos de polvo, recuerdos de mis mejores años. ¡No, esos no! Mi mano se apoyó en un pequeño y amarillento libro de poemas. Comencé a dar vuelta sus hojas

“Te acompaño hasta la parada..” “¡Qué día bravo tuvimos hoy” “¿Nos vemos mañana?”, ese beso apenas rozó mis labios. ¿Por qué -me pregunté- no se atreve a besarme como la primera vez?

“Esto es para vos”. un trébol de cuatro hojas recién cortado.

La tormenta pasó, estaba amaneciendo. yo tenía en mis manos un libro amarillento, con un trébol de cuatro hojas, seco. Señalador de un poema: “Si tú me olvidas…”

Claudia Miller©


“Dos poemas de Sergio Gerszenzon”

“Tener a mano”

Tengo siempre a mano
una mujer desnuda,
y ésa es mi desdicha.
Porque ella está sola
y yo estoy solo
aunque a veces juntos.
No importa cómo ni cuándo
la recreo con mis manos
viejas y sabias, desde mi cuerpo
ignorante y viejo.
La miro la huelo la imagino
y es tan duro
imaginármela sin mí
que retorno
incansable insaciable terco
a esa imagen
de ella
desnuda
sin mí no sola.
Hasta que llegue
algún alivio
y retome una y otra vez
el aliento
tormento
para repetir
el mismo orgasmo:
la angustia.
Tengo siempre a mano
una mujer desnuda
y ésa es mi desdicha.

¿El mismo tango?

El tango se expande
en otra velocidad que la recordada
hay otro ritmo
cincuenta años después
como si los tiempos
reclamaran con perentoriedad
una aproximación todavía desconocida.
y surge una pregunta
nada ingenua
alimentada por el olvido
como la mejor memoria:
¿cómo habrán bailado
                               escuchado
                               con un compás interior,
                               tal vez,
con otra adecuación de tiempos distintos
sin filigranas
sin polleras tajeadas en lo profundo
sin el aparente manejo machista,
quizá a coro destemplado
golpeando la mesa
en violación de la erótica intimidad
y un compartir perdido,
¿cómo vivían el tango
los desaparecidos?

Sergio Gerszenzo©, de su libro “Salvando vidas por las carreteras”.


“Humus Said”, Juan Zapato en Juglarías

Te invito a descubrir un país a través de los ojos de un poeta y compartir fantasías reales y realidades fantásticas.

http://juglarias.wordpress.com/2011/

 

akko-humus-said El juglar recorre las callejuelas de la vieja ciudadela de Acre. Gente cruza a su paso en sentido contrario, observa a otros sentados a la vera bebiendo café turco, fumando narguile y conversando. Los lugareños que allí viven no han cambiado mucho desde la época en que Napoleón la conquistara. Las historias de siempre renovadas con algún agregado por parte de quien las relata. Y la Historia que en estos instantes lejos de aquí se está construyendo sobre esta tierra, poco tiene de verdad aunque sea creíble para muchos, convenientemente creíble.

Alfombras tendidas aireándose al Sol que por entre alguna rendija de las paredes de piedra se cuela, bien podrían representar una escenografía teatral. Los actores- transeúntes llevan sus compras y sus niños de la mano, se desplazan en medio de turistas llegados de fuera. Sus voces mezclan alfabetos así como en los anuncios que visten las tiendas del shuk¹. La luz aquí conserva cierta intimidad, los olores se contagian: especiados, marinos, de azúcares y miel, de frutos secos y fritangas.

Llegamos al lugar por el cual hoy nos encontramos: “Humus Said”. Tenemos suerte tal vez por la hora, que no haya mucho que esperar.

¿Dos? –nos pregunta quien ordena los lugares disponibles. Afirmo con la cabeza y nos indica una mesa ocupada por un niño. Angie me mira como diciéndome ¿allí? Nos ubicamos uno al lado del otro y frente a nosotros el niño que su boca tiene hinchada de alimento, le digo saha saha² y sin responder continúa comiendo sin perturbarse ante nuestra presencia.

Se acerca un hombre para tomarnos el pedido y a su pregunta le respondo: humus –como si se diese por entendido que uno viene a este restaurante a comer solamente eso. Y la realidad es esa, sólo que hay cuatro variaciones de un solo plato. Le pido que nos sugiera y hemos de probar dos de las opciones. El niño no acaba nunca su plato y en su boca no hay lugar para un nuevo bocado que introduce. Inmediatamente nos traen nuestro almuerzo acompañado de cebollas y tomates, pepinos en vinagre, aceitunas y ajíes picantes y una buena cantidad de pitas para untar el humus.

El niño ha terminado y se levanta.

Nosotros no podemos terminar los platos, no tenemos el ejercicio del niño que se fue. Nos ofrecen café o té, preferimos caminar.

Juan Zapato©

¹ Zoco, mercado.

² “Buen provecho” transliteración del árabe.


“Yo escribo en hebreo”, Salman Masalja

Yo escribo en hebreo,
que no es mi lengua materna, para
perderme en el mundo. Quien no
se pierde no hallará el todo.
Porque los mismos dedos del pie tienen todos. Y el mismo paso lento
de pulgar pegado al talón.

Y en hebreo, a veces, escribo
para enfriar la sangre que se derrama
sin cesar del corazón, que siempre es así.
Cuartos hay de sobra en el palacio que erigí
dentro del pecho. Y, sin embargo,
los colores de la noche embadurnada
sobre paredes desnudas, se descascaran
sin saber que es todo
este prodigio.

Y escribo hebreo, para
perderme en mis palabras, y también,
entre otras cosas, para hallar
cierto interés a mis huellas.
No se han acabado aún mis pasos. Cuán copiosas
son las sendas que surqué, que grabaron mis manos.
Todavía he de llevar mis pies en las manos
a encontrarme con mucha gente. Y a todos
haré amigos míos. ¿Quién es extraño?
¿Quién lejano y cercano?
No hay enajenación en las vanidades del mundo,
pero, generalmente
la hay en el corazón del hombre.

Salman Masalja©

Nació en la aldea drusa de M’rar en la Galilea central, en 1953, y estudió literatura árabe en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Publicó tres libros de poesía y trabajos de crítica y traducción en hebreo y árabe. Vive en Jerusalén. Poema que compone el ciclo “Las dos caras judías”, dirigido por Juan Zapato sobre escritores israelíes contemporáneos.


“Entrevista con Aharon Appelfeld”, Jacobo Kaufmann

Aharon_Appelfeld Está lloviendo en forma torrencial y hace mucho frío. Es casi de noche, o por lo menos así parece, porque durante el invierno israelí oscurece temprano. El coche avanza lentamente por la frondosa ruta de montaña. Hay que manejar con mucho cuidado, pero no quiero atrasarme. Quiero llegar puntualmente a la cita con mi entrevistado, en su casa, no lejos de Jerusalén. Atravieso un pequeñísimo jardín, y como en ocasiones anteriores llamo a la puerta de su estudio. Enseguida se abre una pequeña ventana, en la que aparece el rostro sonriente del escritor Aharon Appelfeld, que como es habitual se disculpa por haber olvidado de traer la llave. Espero un rato. La ha encontrado, y al abrir la puerta, me dice con afecto:

– ¿Llegaste? Ven. Quítate el abrigo. Siéntate. Vamos a tomar té.

El estudio, con sus paredes blancas, es sobrio y acogedor. Lo primero que uno ve es una larga mesa atiborrada de papeles, rodeada de pilas de libros, revistas, carpetas y más papeles. A todo lo largo de las paredes está la biblioteca, en la que asoman libros del rabí Najman de Bratslav, “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, “La dote nupcial” de Agnon, obras de Kafka, Phillip Roth, Chejov, Saul Bellow e Isaac Babel en un orden que sólo él conoce. En otros estantes están sus propios libros, en hebreo y en los otros treinta y un idiomas a que fueron traducidos.

– ¿Cómo está?, le pregunto, quitándome el abrigo.

– Ya lo ves. Como siempre. Escribiendo una línea. Borrando otra. Inventando melodías. Componiendo… ¿Trajiste todo? ¿El grabador? ¿El aparato de fotos? Ven, el agua ya está caliente.

– ¿Un nuevo libro? ¿Trabajando mucho?

– Todas las mañanas los obreros van a trabajar. El carpintero… El agricultor… No veo por qué un escritor deba ser la excepción.

– Traje una lista con preguntas.

– Las que tú quieras.

– Dicen que el otro día alguien le preguntó si se considera un escritor israelí, porque principalmente escribe sobre temas relacionados con la Shoá, sus víctimas, sus supervivientes, sobre personas que lo han perdido todo e intentan rehacer sus vidas.

– Por eso, de algún modo, soy más israelí que muchos otros escritores.

– Ud. se encuentra en Israel hace ya 63 años.

– Justamente. Llegué en 1946, cuando aquí había apenas medio millón de judíos. Ahora hay seis millones y medio. Eso quiere decir que toda segunda o tercera persona en Israel es de hecho un inmigrante. Este es un país de inmigrantes, como aquellos que mencionas, y lo seguirá siendo por muchos años. Es un proceso que puede prolongarse durante dos o tres generaciones. Y yo escribo sobre personas que tuvieron otra patria, otro idioma, otros paisajes, personas que siempre serán inmigrantes, que son la mayoría en el país. No es que pretenda describir a la totalidad de la inmigración, sino dar la palabra a personas que alguna vez tuvieron un hogar, un modo de vida, y los perdieron. Es cierto que están los así llamados nativos de Israel, que se encuentran en el país después de siete, ocho o nueve generaciones, pero también ellos son descendientes de inmigrantes. Este es un país de inmigrantes, lo digo de continuo, y quienes lo niegan perpetúan y difunden un error. Conviene señalarlo, porque a veces algunas personas crean la sensación de que éste es un país aguerrido y belicoso, en el que la gente vive en forma continuada desde hace miles de años. Pero Israel no se caracteriza ni puede caracterizarse como tal.

– ¿Qué es entonces un escritor israelí? ¿Cuál es su identidad?

– Cuando a mí me preguntan quién soy, suelo responder que tengo tres identidades. La identidad esencial y mayor es la identidad judía. Yo soy judío. Mis antepasados fueron judíos. Yo pertenezco a la tribu de los judíos. Mi segunda identidad es la europea. Soy un judío que hasta los trece años y medio, antes de llegar a Israel, estuvo en Europa. Eso a pesar de que no tuve ocasión entonces de absorber su cultura, porque en toda mi vida sólo fui a la escuela durante un año. Después vino el gueto, la marcha forzada, el campo de concentración, la huída, los bosques… Y sin embargo, Europa, con todo lo que les pasó allí a los judíos, especialmente la Shoá, se encuentran en mí y dentro de mí. También los avatares europeos de los últimos cien años. La asimilación judía a las culturas circundantes, la división sociológica, el liberalismo, el sionismo, el bundismo, el comunismo, todos esos movimientos tuvieron representantes en el seno de las familias judías. Yo los vivencié durante esos trece años y medio, que son una parte pequeña pero intensa de mi vida. Mi tercera identidad es la israelí. Como bien dijiste, ya resido en este lugar desde hace sesenta y tres años, absorbiendo todos lo que ocurrió aquí durante ese período. Trabajé en un kibutz y en diversas granjas agrícolas. Estuve en el ejército, en la reserva. Presencié los vuelcos políticos, los cambios. Soy en gran medida una persona de este lugar. Sí, de este lugar. Y lo más importante es que hablo y escribo en hebreo. Tengo tres identidades, y no soy el único. Muchas personas viven aquí con esas tres identidades. No siento que haya en ello contradicción alguna.

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“Festival Internacional del Libro de Jerusalén”

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