Archivo de la categoría: Josep Palau i Fabre

“Las tres hijas del capitán”, José del Río Sainz/Iris Gotes

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Era muy viejo el capitán, y viudo,
y tres hijas guapísimas tenía;
tres silbatos, a modo de saludo,
les mandaba el vapor cuando salía.
 
Desde el balcón que sobre el muelle daba
trazaban sus pañuelos mil adioses,
y el viejo capitán disimulaba
su emoción entre gritos y entre toses.
 
El capitán murió…Tierra extranjera
cayó sobre su carne aventurera,
festín de las voraces sabandijas…
 
Y yo sentí un amargo desconsuelo
al pensar que ya nunca las tres hijas
nos dirían adiós con el pañuelo…

José del Río Sainz©

582664_448325378570856_1441396619_nRelato brevemente el momento emotivo que ocurrió el miércoles 16 de Octubre en “La Barraca”. Yo salí  a recitar un poema  de D. José del Río Sáinz, al que tengo especial cariño por ser el primero que aprendí cuando era una niña de cuatro o cinco años.

Al terminar, un chico, llamado Chisco, se  acercó y me dió dos besos, estaba emocionado pues el viejo capitán era su bisabuelo y una de las tres hijas ,su abuela . Para quien crea en las casualidades, fue puro azar, yo prefiero pensar que fue el Destino quien me llevó esa noche a “La Barraca” y me animó a recitar ese soneto en particular, para regalarnos ese instante brillante de emoción que hacen de la vida algo precioso y  que guardaré en el recuerdo, ya que me llevó a escribir mi este soneto.

Era el primer poema que ella recordara,
del que ella tuviera infantil memoria,
nunca imaginó que en él encontrara
para su alma un gozo que sutil escondía.
 
El viejo capitán, así se llamaba
y en sus versos su alma halló cobijo
mas nunca pensó que en ellos hallara
para su corazón un gran regocijo.
 
La vida, el Destino quiso premiarla
y allí en La Barraca, donde acudía,
del viejo capitán el bisnieto estaba
 
y que al oir lo que se recitaba
a su mente acudió el recuerdo fijo
de las hijas por las que Del Río suspirara…
 
Iris Gotes©

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“Nueva York: Oficina y denuncia”, Federico García Lorca

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A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca. Oficina y denuncia de Poeta en Nueva York.


“La ventana” León Felipe–Héctor Alterio


“De tot se n’aprèn”, Francesc Miralles

Un relat tradicional hebreu explica que un rabí de Sadagora ensenyava un dia als seus deixebles com la saviesa brolla espontàniament de totes les coses, fins i tot d’aquelles tan insospitades com ara els invents moderns.

—De tot, absolutament de tot, podem aprendre alguna cosa —afirmava—. No hi ha res al món que no pugui ensenyar-nos alguna cosa. I no em refereixo tan sols al que forma part de la creació de Déu, sinó també a tot allò que l’home ha pogut fabricar. De tot, sí, de tot se n’aprèn.

Un dels seus deixebles, que no n’estava del tot convençut, li va preguntar:

—Però, mestre, ¿què ens pot ensenyar el ferrocarril?

—Que per un instant, per un sol segon, podem arribar tard i perdre-ho tot —va respondre el rabí.

—¿I el telègraf? —va preguntar un altre deixeble.

—Que cada paraula compta i que no les compten totes!

—¿I el telèfon?

—Que allà senten el que diem aquí!

Francesc Miralles©


“Sonet”, Bartomeu Rosselló-Pòrcel

Quan ella dorm el gaudi somnolent Cuando ella duerme y disfruta soñando
del vell jardí vibrant de flors i nit, del viejo jardín, vibrante de flores y noche,
passant per la finestra sóc el vent, pasando por la ventana soy el viento,
i tot és com un alenar florit. y todo es como un suspirar florido.
Quan ella dorm i sense fer-hi esment Cuando ella duerme y sin hacer mención
tomba a les grans fondàries de l’oblit, cae en las grandes profundidades del olvido,
l’abella só que clava la roent soy la abeja que clava al rojo vivo
agulla -fúria i foc- en el seu pit. la aguja -furia y fuego- en su pecho.
La que era estampa, encís i galanor La que era estampa, encanto y galanura
i moviment ambigu, és plor i crit. y movimiento ambiguo, es llanto y grito.
I jo, causa del dol, de la dolçor Y yo, causa del dolor, de la dulzura
en faig lasses delícies de pecat, desfallezco en delicias de pecado,
i Amor, que veu, ulls closos, el combat, y Amor, que ve, ojos cerrados, el combate,
s’adorm amb un somriure embadalit. se adormece sonriendo, embelesado.

Bartomeu Rosselló-Pòrcel©


“Comiat, de Poemas de l’Alquimista”, por Josep Palau i Fabre

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"Ja no sé escriure, ja no sé escriure més.
La tinta m’empastifa els dits, les venes…
He deixat al paper tota la sang.
¿On podré dir, on podré deixar dit, on podré inscriure
la polpa del fruit d’or sinó en el fruit,
la tempesta en la sang sinó en la sang,
l’arbre i el vent sinó en el vent d’un arbre?
¿On podré dir la mort sinó en la meva mort,
morint-me?
La resta són paraules…
Res no sabré ja escriure de millor.
Massa a prop de la vida visc.
Els mots se’m moren a dins
i jo visc en les coses.
"

Josep Palau i Fabre©