Archivo de la categoría: Kepa Murúa

“Objetos”, Luisa Grajalva

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HAY un alma pequeña y silenciosa

en cada objeto de la habitación,

en cada cosa que contiene el mundo.

Un alma leve, un inaudible soplo,

un diminuto vuelo de milímetros.

Su tímido aleteo nos pide mil perdones

por causarnos molestias, pero de alguna forma

necesitan llamar nuestra atención;

han comprobado suficientemente

que el ser humano es casi ciego y sordo,

y sólo le permite al movimiento

hablar de tú a tú con su transcurso.

Con paciencia infinita,

el alma de las cosas nos contempla

y nos tiende la mano

desde los límites de sus perfiles.

Desciende hacia nosotros

—condesciende—,

Nos habla humildemente.

Sabe que es superior, pero procura

que no nos demos cuenta,

que pase inadvertido que son ellas

quien no temen daño ni futuro,

quienes no mienten ni pretenden nunca

mostrar lo que no son. Y, sobre todo,

que les será otorgado, sin esfuerzo, quedarse

cuando el tiempo decida

soltar de él nuestras manos,

aferradas desesperadamente.

Las cosas, los objetos,

las verdaderas forma de la vida.

Luisa Grijalva© del libro “Nada nuevo en la sombra”


"Allá en los obrajes", Luis Casca Olivera

obraje

La roja sangre del monte, allá adentro de los obrajes, es savia derramada de algarrobos seculares.
Que se mezcla con los soles degollados del ocaso, notarios inmutables del azogue filo de los hachazos.
Desolación de los montes, madera de sangre y de sal allá en los rudos obrajes oliendo a medio jornal.
Allá donde el filo de las hachas ardientes quebrarán el vuelo de su rumbo vertical.
Doliente tajo de sangre, llanto verde y forestal, osario de los silencios, tierra de greda inicial, donde soñaba en otrora su verde el algarrobal.
Allá donde la savia derramada se mezcla con el acedo sudor de los hacheros. Gestos oscos, arrugadas sus frentes y el grito más antiguo, trepando sus gargantas, grito tan antiguo, que la misma memoria. Enrojecido grito geografía del dolor que ya no cabe en los huesos irredentos carcomidos por la injusticia. Ese grito ángel oscuro
en la pluralidad del monte derrumbado, síntesis tremenda de la desolación.

Luis Casca Olivera©


“De tot se n’aprèn”, Francesc Miralles

Un relat tradicional hebreu explica que un rabí de Sadagora ensenyava un dia als seus deixebles com la saviesa brolla espontàniament de totes les coses, fins i tot d’aquelles tan insospitades com ara els invents moderns.

—De tot, absolutament de tot, podem aprendre alguna cosa —afirmava—. No hi ha res al món que no pugui ensenyar-nos alguna cosa. I no em refereixo tan sols al que forma part de la creació de Déu, sinó també a tot allò que l’home ha pogut fabricar. De tot, sí, de tot se n’aprèn.

Un dels seus deixebles, que no n’estava del tot convençut, li va preguntar:

—Però, mestre, ¿què ens pot ensenyar el ferrocarril?

—Que per un instant, per un sol segon, podem arribar tard i perdre-ho tot —va respondre el rabí.

—¿I el telègraf? —va preguntar un altre deixeble.

—Que cada paraula compta i que no les compten totes!

—¿I el telèfon?

—Que allà senten el que diem aquí!

Francesc Miralles©


“Dónde decirte”, Kepa Murúa

Si pudiera decirte tan sólo que las palabras
hacen daño y que tarde o temprano
se olvidan, no te lo diría.

Si supiera quererte como se ama
a quien no se tiene o está lejos,
te rogaría que me olvidaras.

Si hubiera una palabra más alta que la otra
donde decirte que las palabras
son como los hechos, te lo diría.

Pero dónde, dónde puedo encontrar
lo que nadie busca y existe,
si en nada ni en nadie creo.

Kepa Murúa©

(Zarautz, País Vasco, 1962) es un poeta anómalo: independiente, clásico y vanguardista, lírico y comprometido con la realidad. Autor de, entre otros,Cavando la tierra con tus sueños o Un lugar por nosotros, recientemente ha publicado el libro de aforismos poéticos La poesía y tú. Dirige la editorial Bassarai y la revista virtual Luke. J. Lezama ha dicho de su obra: “Poesía como un camino al conocimiento, que no reniega del lector, que lo atrapa con sus gestos, y lo sorprende con el tono y los matices que muestra y oculta a su vez a la hora de describir los sentimientos de amor y dolor especialmente, soledad y existencia de la palabra con el que el poeta justifica las necesidades creativas del hombre.”