Archivo de la categoría: Microrelatos

“La alfombra de la palmera y la media luna”, Salomé Ortega Martínez

CubiertaSalome¿Piensas en el Cairo? yo lo recuerdo a menudo, fue allí donde concebí el asomo del llanto en un azote, era un cuerpecito solitario pendiendo de un pie, luego me acostaron a la vera de nuestra madre, me amamantó mudamente en un lecho de fatiga, llegó papa con una veta sanguinolenta en los ojos, y maldijo que fuera una niña, no se inclinó para verme, fui una invisible criatura para el corazón varonil. Ajena a la indiferencia, yo, la pequeña Hayriye, codo a codo con mamá buscando desesperádamente, en un acto reflejo mi afán por vivir, succionando con entusiasmo el infantil sustento de la leche. Había nacido el tesoro de la desdicha, unos ojillos anhelantes de chispitas risueñas, no hubo bienvenida, sólo mi leal mamá sola en su ilusión.

Salomé Ortega Martínez©


“Prueba de vuelo”, Eugenio Mandrini

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Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel.

Eugenio Mandrini©


“De tot se n’aprèn”, Francesc Miralles

Un relat tradicional hebreu explica que un rabí de Sadagora ensenyava un dia als seus deixebles com la saviesa brolla espontàniament de totes les coses, fins i tot d’aquelles tan insospitades com ara els invents moderns.

—De tot, absolutament de tot, podem aprendre alguna cosa —afirmava—. No hi ha res al món que no pugui ensenyar-nos alguna cosa. I no em refereixo tan sols al que forma part de la creació de Déu, sinó també a tot allò que l’home ha pogut fabricar. De tot, sí, de tot se n’aprèn.

Un dels seus deixebles, que no n’estava del tot convençut, li va preguntar:

—Però, mestre, ¿què ens pot ensenyar el ferrocarril?

—Que per un instant, per un sol segon, podem arribar tard i perdre-ho tot —va respondre el rabí.

—¿I el telègraf? —va preguntar un altre deixeble.

—Que cada paraula compta i que no les compten totes!

—¿I el telèfon?

—Que allà senten el que diem aquí!

Francesc Miralles©


“Las israelíes Juglarías y Arderás en mí, con su autor Roberto Sánchez Soria (Juan Zapato)”

El amor y el erotismo, el pensamiento y la palabra, la Paz y la guerra, el cotidiano vivir de un poeta en Israel.

025Lectura en vivo en los estudios de Radio Sefarad (Madrid), invitado por Raquel Cornejo al programa “El marcapáginas”

Para escuchar, cliquea en la imagen o en el siguiente enlace: http://www.radiosefarad.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=18339:el-marcapaginas&catid=65:el-marcapaginas&Itemid=84


“Juglarías, un poeta en Israel”, Juan Zapato

“Impresiones”

Una blanca gaviota detenida sobre las toscas marinas contempla al oleaje llegar.

A lo lejos un pescador solitario se ha introducido campo adentro de las aguas y espera.

Rosh HaNikrá¹ se esconde tras una bruma tenue hasta convertirse en una silueta recostada invisible.

La música acompasada de mar y de viento salado se introduce por mis orificios nasales.

Sentado sobre el suelo de este terraplén, con mis piernas estiradas prosigo la lectura de “Lorca – Dalí, el amor que no pudo ser”, de Ian Gibson.

Un ruido de aletas se aproxima. Dos puntos en el Occidente van figurándose a medida que avanzan hacia mí. Los helicópteros verdeoliva cruzan a baja altura y continúan con su misión rumbo a Oriente.

Cruzo el señalador en la página abierta, cierro el libro, me incorporo y camino destino a Shavei Tzión².

Aún me queda tiempo por delante.

Juan Zapato©

¹ Cuevas de Rosh HaNikrá, punto extremo norte limítrofe entre Israel y El Líbano.

² Moshav Shavei Tzión, granja de propiedad privada, con viviendas particulares y de dimensiones más pequeñas que las de un kibutz. Kibutz: Granja colectiva en Israel.

DSCF0650 (1)Mañana Viernes 13 de Julio, estaré presente en la “Feria del Libro en Español” a realizarse en la ciudad de Raanana, bajo la organización de la Filial local de la OLEI (Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel).

Disertará el escritor Gustavo Perednik, asistirán escritores latinoamericanos-israelíes quienes venderán y firmaran sus obras. Actuarán el maestro Mario Solan acompañado del guitarrista David Solan y el coro “Lejaim”, bajo la dirección de Najman Stofblat  y se contará con la presencia de los diplomáticos de Argentina y Colombia.

Viernes 13 de Julio en el horario de 10 a 14 horas en la explanada de la OLEI Raanana, sita en Ahuza 68, Mercaz Eliav, Semáforo 2. Tel. 09-7442915/7461946.


“Un duro oficio”, María Dolores Luengo Cantó

esquinaSu oficio, hacer la calle. No sabía hacer otra cosa. Se había acostumbrado a trabajar la noche, paseando por las aceras bajo el cielo estrellado, hasta el amanecer. Sus clientes, de todo tipo, amables y cordiales o borrachos malhumorados. Su rostro siempre afable les regalaba a todos una sonrisa, a pesar del escaso dinero que recibía por sus servicios.

A veces pasaba horas interminables esperando la llegada de algún asiduo. Otras, por el contrario, tenía que trabajar precipitadamente ante la  coincidencia de varios de ellos reclamando su turno con impaciencia.

La edad iba haciendo mella, ya no tenía la misma frescura que antaño para realizar su tarea.

– Estoy deseando jubilarme, pensó. ¡Ah, se acerca uno!

– ¡¡¡Serenooo!!!

–  ¡¡¡Vaaaaaa!!!

María Dolores Luengo Cantó©


“Visión”, Emilio Porta

borgesCada noche encendía una vela en su interior, tratando de ver con claridad lo que aparecía difuminado. Quería convertir en palabras la niebla, hacer de si mismo algo más que un fantasma entre sombras. Sólo, atado a su borrosa mirada, añoraba la biblioteca de su infancia, los libros heredados de su padre, su juventud leyendo y absorbiendo historias de papel. Recordaba la época en que empezó a escribir, los años en que no necesitaba dictar. En su penumbra, recordaba el tiempo en que podía dibujar las letras con su mano, el tiempo en que era capaz de contar las formas que veía. Y sin embargo, cuando escribió “El Aleph”, supo que había entendido todo el universo. Sin mirar.

Emilio Porta© http://emilioporta.blogspot.com


“Venganza inocente”, Dolores Espinosa

El pequeño baja todos los días a la playa portando dos diminutos cubos. Se acerca a la orilla, recoge agua, sube hasta donde se encuentra la arena seca, tira el agua, regresa a la orilla y vuelve a repetir todo el proceso. Una y otra vez. Durante toda la tarde. Incansable.
Si alguien le pregunta qué hace, él responderá sin detenerse:
-Seco el mar.
Si ese alguien le inquiere sobre el por qué, el pequeño se detendrá, mirará fijamente al inquisidor, y responderá:
-Porque él se llevó a mi papá.
Y aferrando con fuerza sus pequeños cubos, continuará, tenaz e infatigable, con su fútil venganza.

Dolores Espinosa© http://testamentodemiercoles.blogspot.com/


“Cartelera cultural”

¿Por qué leo?

Enriquetagranlibro

Estamos de inauguración en “La Torre de Babel” la sección: ¿Por qué leo? a cargo de Carmen Fabre, una invitación a la lectura, a ir descubriendo el contenido vital que encierran los libros, no desde la crítica seudointelectual, sino desde el gusto que nos dejan en el alma.

Estas invitada/o desde este preciso instante a entrar en esta página;

https://latorredebabel.wordpress.com/por-qu-leo/

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Enrique Gracia Trinidad en “Telemadrid”, mini reportaje de Luis Azanza sobre el Madrid poético y el libro “Mentidero de Madrid”, poemas e historias sobre calles de Madrid.

Título: MENTIDERO DE MADRID
Autor: Enrique GRACIA TRINIDAD
Género: Poesía (más prosa)

ISBN-13: 978-84-84939691-0-3
Editorial: Ediciones Rilke 2011
http://www.edicionesrilke.com

Este libro es un homenaje a mi ciudad natal. También un abuso porque utilizo sus calles y rincones para intentar hablar, al mismo tiempo que de ellas, de otras cosas.
Se suceden en este libro poemas con nombre de distintas vías y lugares madrileños, a veces con algún subtítulo añadido.
Calles que existen o que desaparecieron, plazas, parques, rincones, los personajes que vivieron y los que viven, la historia y la leyenda… todo es a veces causa y las más excusa para escribir poesía
Además, cada poema va acompañado de un breve texto en prosa donde se cuentan detalles, anécdotas, leyendas datos de personajes que tienen que ver con las calles y la historia de Madrid.

MÁS INFORMACIÓN:
http://enriquegraciatrinidad.blogspot.com/2011/12/libro-sobre-madrid.html

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yairdori

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ficcion2

En el número 3 de Ficción La Revista la mujer fatal, la femme fatale, viene con todos los atributos de un personaje de ficción. Alrededor de ella se tejen las historias, de amor o de aventura, más inverosímiles. Por supuesto, el calificativo corre tras sus formas voluptuosas pero su misterio va más allá, la mujer fatal siempre incluye algún misterio que la hace inalcanzable y es allí donde radica todo o, casi todo. El resto está en el imaginario y no se trata sólo del imaginario de los hombres, las mujeres también caen bajo el halo del misterio y la atracción. Hay espías, hay divas, hay estrellas rutilantes del cine. Hay mujeres fatales que son sólo imagen, imaginación desbordante que genera historias y desbarajustes entre quienes las escuchan.

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Netwriters acaba de publicar GIGANTES DE LILIPUT, una antología de microrrelatos organizada por Chel Requena, que reúne un buen grupo de autores, todos ellos miembros de Netwriters.

Como se dice en la portada: 26 grandes en lo más pequeño.

Un libro imprescindible, editado por Netwriters dentro de su línea de colaboración con Editorial Atlantis.

La presentación pública será en la sala de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, C/Leganitos, 10, 1º piso de Madrid, el día Sábado 4 de febrero a las 20,00 horas (entrada libre).

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“Tráfico (accidentes ejemplares)”, Javier Setó

Fue cuestión de mala suerte. No nos pusimos de acuerdo. Yo le cedía el paso y él a mí. Yo se lo volví a ceder y él me hizo seña de que pasara. ¡Parecía que no se fiara! Le volvía a hacer seña y él a mí. Por un momento nos quedamos los dos parados, ¡y justo cuando arranco se le ocurre pasar! Porque llevaba yo el coche. Si llega a ser a la inversa, a ver quién estaría ahora contándolo.

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Fue culpa suya. No nos poníamos de acuerdo. Yo le cedía el paso y él a mí. Yo se lo volvía a ceder y él me hacía seña de que pasara. ¡Parecía que no se fiara! Me fastidia la gente desconfiada. Cuando pasó, me lo llevé por delante.

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Nunca me explicaré qué hacía ese tío allí en medio.

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Ya íbamos picados desde unas cuantas calles atrás. Cuando nos paramos en aquel semáforo rojo, al lado de la hierba, a los dos se nos ocurrió lo mismo. Bajamos para liarnos a hostias. Él era más fuerte. ¿Qué tiene de raro que yo cogiera la inglesa? Que se lo hubiera pensado antes de bajarse. Mejor, antes de hacerme la putada.

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Pero ¿quién iba por su carril? ¿Él o yo? Entonces ¿a qué tanta discusión? Si se tragó el pilote, que se joda.

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¿Que él iba por su carril? De acuerdo. Pero yo tenía que meterme, y él ya podía verlo. Y además yo llevaba el camión. Loco y cabezón: por eso se fue al barranco. ¿Yo qué tuve que ver?

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Lo que más me fastidia es que tuviera que ser yo precisamente quien lo atropellara.

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Yo siempre se lo he dicho a mi mujer: tenía que estar prohibido que la gente pasara por los pasos cebra. Son criminales.

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Por más que me juren, yo aquella isleta con el árbol no la había visto jamás.

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Como un conejo. Igual que un conejo.
Sólo sé que debió ver las luces y se quedó paralizado. Yo también. ¿Qué iba a hacer? Era de noche y de pronto sólo lo vi a él. Tiempo a frenar, no me daba. ¿Qué iba a hacer?
Le pasé por encima. Ya digo. Como un conejo.

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Debía estar de Dios, porque, por más que hice por esquivarlo, siempre aparecía delante.

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A mí que no me digan. Vino directo hacia mí. Prácticamente se metió debajo de las ruedas. Ese tío era un suicida, un tarado. Bastante que tuve que verlo, me abolló el coche y me hizo llegar tarde… Y ya la tenía convencida. Ese día caía… Fijo… No quiero ni acordarme. El que peor parado salió, a fin de cuentas, fui yo. El tío quería morirse: santo y bueno. Yo quería lo otro: me jodí. Entonces ¿a qué tanto jaleo?

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¡Qué tío más malo! Era de estos pesados, ya saben, de esos que van apollardaos, sin saber por donde les da el aire, como de paseo, sin ninguna consideración por los demás que circulamos con ellos y que trabajamos y no podemos permitirnos el lujo de dedicarnos a la vida contemplativa.
¡Qué jodío! Además, ni comía ni dejaba comer. No me extrañaría que lo hiciera a propósito, hay gente que es así. Intentaba pasarlo por la izquierda: para la izquierda que se iba. Lo intentaba por la derecha: allí estaba, siempre en medio. De verdad: no había visto un tío más malo conduciendo desde aquella mañana. Me tenía nerviosito perdido.
¿Que lo adelanté? Claro. En cuanto pude. Si se espantó y se empotró contra el camión, ¿qué culpa tuve yo? En el fondo, mejor para él. Mejor para todos. Créanme.

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Ya lo vi venir desde lejos. De esos tíos que se creen los amos de la carretera y que parece que les han puesto un petardo en el culo, con perdón. Venga a pegarse atrás, y a sacar el morro, y a adelantar a la mínima. De verdad: esa gente es un peligro para todos.
Lo único que pensé cuando se empotró con el camión fue: ¡se la dio!, y luego, que no me pasara nada a mí. También, y que Dios me perdone, que sólo había tenido lo que andaba buscando.
¡Claro que levanté el pie del acelerador! ¡Claro que le facilité la maniobra! ¡De verdad! ¡Lo juro!

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¿Que el abuelo se acojonó cuando lo adelanté y se fue al barranco? ¿Y qué tengo yo que ver con eso?

Javier Setó©

 

 

 


“El enamorado y el olvido”, Alejandro Dolina


“La partida”, Al Bernard. Taller de Escritores Kibutz Sa’ar

ELSA ANDRADA PUERTO DE BAIRESDesde el barco cae una lluvia de serpentinas, de adioses y pañuelos que se agitan.

Él no oye los gritos de la gente. Apoyado en una vieja grúa permanece callado, casi ausente. Dos lágrimas se asoman incrédulas a sus ojos.

El barco parte, enciende un cigarrillo, aspira el humo y lo deja mezclarse con el aire. Termina de fumar tira el pucho en el agua aceitosa y camina hacia la salida. Entre los adoquines se asoma el verdor de la gramínea, está por arribar la primavera.

Se imagina acompañándola en este viaje sin retorno. Cuantas ilusiones truncadas en un abrir y cerrar de ojos. En su memoria resuenan aquellos momentos que pasó con ella… su gran amor.

A lo lejos una sirena lastima la tarde del sábado.

Al Bernard©


“Aún es tiempo”, Luisa García-Grajalva Bernal

Toda mujer tiene derecho a vivir una vida sin violencia”.

A partir de hoy publicamos una serie de poemas y relatos cortos que denuncian y exponen diferentes situaciones de violencia contra las mujeres. La expresión de escritoras y escritores que forman parte de la red de escritores “Netwriters” y que tienen algo que decir al respecto.

Cortaré para siempre tu voz, que era bálsamo y se ha vuelto cuchillo. Cortaré, aún entre lágrimas, los lazos que uní a ti y ahora son mis cadenas. Cortaré, de una vez, el tacto de tu piel, que antes me acariciaba y ahora me hace sangrar. Cortaré de raíz mi amor, tu desamor, para impedirme respirar más miedo. Cortaré para siempre tu gris de muerte, antes de que tú apagues el color de mi vida.

Luisa García-Grajalva Bernal©


“Lágrimas de piedra”, Niko K. Irigoyen

Toda mujer tiene derecho a vivir una vida sin violencia”.

A partir de hoy publicamos una serie de poemas y relatos cortos que denuncian y exponen diferentes situaciones de violencia contra las mujeres. La expresión de escritoras y escritores que forman parte de la red de escritores “Netwriters” y que tienen algo que decir al respecto.

Ya no recuerda cuándo la escupió el primer grito, cómo llegó el primer insulto, la primera humillación, la primera paliza. Tampoco recuerda si hubo un motivo, debió de haberlo, supone. Pensar en él es temblar. ¿Cómo pudo enamorarse de ese monstruo? ¿Cómo pudo seguir queriéndole, mintiendo por él y justificando a aquel animal incluso con el labio partido y el pómulo hinchado? ¿Cómo después de haberla forzado? Ella, una mujer fuerte, ¿cómo ha podido dejarse anular hasta este punto? ¿Por qué no salen los gritos? ¿Por qué no surge la furia? ¿Por qué la ira es muda?
No lo sabe.
¿Le quiere? No, ya no le quiere, no sabe cuando dejó de quererle. Le odia y no sabe ya cuando empezó a odiarle. Y el odio es malo, lo sabe.
Sola, en la cocina, hunde el rostro en las manos y llora. Las lágrimas son como piedras y duelen al brotar.
Ayer, al oír la puerta del ascensor y escuchar esa tos y esos golpes en la puerta, no pudo controlar sus esfínteres. Él la miró con desprecio.
Y no quiere que haya otro ayer. ¿De dónde sacará las fuerzas?
Las lágrimas son piedras.

Niko K. Irigoyen©


“A las nueve”, Mara Nefill

Toda mujer tiene derecho a vivir una vida sin violencia”.

A partir de hoy publicamos una serie de poemas y relatos cortos que denuncian y exponen diferentes situaciones de violencia contra las mujeres. La expresión de escritoras y escritores que forman parte de la red de escritores “Netwriters” y que tienen algo que decir al respecto.

Son las nueve. Oigo sus pasos en la escalera y el ruido de la puerta al abrirse. Por su olor sé lo que va a pasar. Lo presiento en el modo en que mi madre se acaricia el pelo. Silenciosa me camuflo en las sombras del pasillo. Los gritos ya han empezado en la cocina. Los puñetazos suenan distinto a las bofetadas. Lo aprendí muy pronto, casi al mismo tiempo en que logre alcanzar el pomo de la puerta del cuarto de baño. Dejo que los gritos y los golpes pasen delante de la puerta cerrada. Yo espero escondida en la bañera a que vuelva el silencio. Hoy no me tocó a mí. Lo siento por mi madre, pero yo tengo miedo, mucho miedo, por eso me escondo.

Mara Nefill©


“Oigo tu llave en la puerta y tiemblo”, Carmen Fabre

Toda mujer tiene derecho a vivir una vida sin violencia”.

A partir de hoy publicamos una serie de poemas y relatos cortos que denuncian y exponen diferentes situaciones de violencia contra las mujeres. La expresión de escritoras y escritores que forman parte de la red de escritores “Netwriters” y que tienen algo que decir al respecto.

Oigo tu llave en la puerta y tiemblo.

Me siento desnuda en la intimidad de mi angustia, cubierta por un chal de truenos que retumban y agitan mi cuerpo.

Busco zigzagueante, y tropiezo en las esquinas afiladas, agudas, del recuerdo de tu rostro antes amado, querido, y ahora temido ; solo encuentro oscuridad y carcoma; pesadumbre que he urdido en el enjambre hexagonal de mi alma, siento una arcada que no sale, que se queda pegada a mis fauces; asco, sudor helado, savia avinagrada.

No logro localizar en el tiempo el por qué de este envilecimiento tuyo.

La noche se tiñe de un verde bilioso, temo el amanecer.

Oigo tu llave en la puerta…

Y mis ojos dibujan un collar de lágrimas…

Carmen Fabre© http://eseotrotiempo.blogspot.com

Licenciada en Ciencias Biológicas (UCM),Diplomada en Magisterio (Educación Primaria).Profesora de E.S.O.


“Selección de Microrelatos”

“MALA SUERTE”

Chang Tzu nos habla de un hombre tenaz que, al cabo de tres ímprobos años, dominó el arte de matar dragones y que en el resto de sus días no dio con una sola oportunidad de ejercerlo.

Jorge Luis Borges

“IRREBATIBLE”

Nuestro Profeta, ¡sean con él la paz y la plegaria!, dijo: “El verdadero sabio es el que prefiere las cosas inmortales a las perecederas.” Y se cuenta que el asceta Sabet lloró tanto, que se le enfermaron los ojos. Entonces llamaron a un médico, y le dijo: “No puedo curarte, como no me prometas una cosa”. Y el asceta preguntó: “¿Qué cosa he de prometerte?” Y dijo el médico: “¡Que dejarás de llorar!” Pero el asceta repuso: “¿y para qué me servirán los ojos si ya no llorara?”

Las mil y una noche

“LA CREACIÓN DE EVA”

Adán se sintió invadido por un profundo sopor.
Y durmió. Durmió largamente, sin soñar nada.
Fue un largo viaje en la oscuridad. Cuando despertó.
Le dolía el costado y comenzó su sueño.

Álvaro Menén

“EL CASTILLO”

Así, llegó a un inmenso castillo, en cuyo frontispicio estaba grabado: “A nadie pertenezco, y a todos; antes de entrar, ya estabas aquí; quedaras aquí, cuando salgas.”

Diderot

“LOT”

-¡Que tedio puede llegar a padecerse al lado de un justo!
Todos se divierten en Sodoma, menos en esta familia
En la que tanto se teme al pecado-. Y exasperada
La mujer de Lot prosiguió su soliloquio:
-¿Es que nada vendrá a darle sabor a mi vida?

Olga Harmony

“EL ENIGMA”

El gran mago planteó esta cuestión:

—¿Cuál es, de todas las cosas del mundo, la más larga y la más corta, la más rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonada y la más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y vivifica todo lo que es grande?

Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos dijeron que la solución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz. Zadig consideró que era el tiempo.

-Nada es más largo, agregó, ya que es la medida de la eternidad; nada es más breve ya que nunca alcanza para dar fin a nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido para el que goza. Se extiende hasta lo infinito, y hasta lo infinito se subdivide; todos los hombres le descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace olvidar todo lo que es indigno de la posteridad, e inmortaliza las grandes cosas.

Voltaire

“LA INCRÉDULA”

Sin mujer a mi costado y con la excitación de deseos acuciosos y perentorios, arribé a un sueño obseso. En él se me apareció una, dispuesta a la complacencia. Estaba tan pródigo, queme pasé en su compañía de la hora nona a la hora sexta, cuando el canto del gallo. Abrí luego los ojos y ella misma, a mi diestra, con sonrisa benévola, me incitó a que la tomara. Le expliqué, con sorprendida y agotada excusa, que ya lo había hecho.

—Lo sé —respondió—, pero quiero estar cierta.

Yo no hice caso a su reclamo y volví a dormirme,profundamente, para no caer en una tentación irregular y quizás ya innecesaria.

Edmundo Valadés

“HUMOR NEGRO”

“… y luego había el niño de 9 años que mato a sus padres
y le pidió al juez clemencia por que él era un huérfano.”

Carlos Monsivaís

“LA VENIA”

Una dama de calidad, se enamoró con tanto frenesí
De un tal señor Dood, predicador Puritano, que rogó
A su marido que les permitiera usar de la cama, para
Procrear un ángel o un santo. Pero
Concedida la venia, el parto fue normal.

Drummond

“PRECISO”

Un hombre, al pasar ante una cantera, vio a tres operarios labrando la piedra. Preguntó al primero:
—¿Qué hace?
—Ya ve, cortando estas piedras. El segundo le dijo:
—Preparo una piedra angular.
El tercero se limitó a decir impávido.
—Construyo una catedral.

Hernando Pacheco

“ILUSIÓN”

El hombre de un momento pretérito ha vivido, pero no vive ni vivirá; el hombre de un momento futuro vivirá, pero no ha vivido ni vive; el hombre del presente vive, pero no ha vivido ni vivirá.

ElVisud dhimagga


“Cuentos infantiles para adultos”, Juan Zapato

La vuelta

calesita de jose neuquen 1701Ve a un hombre que pasa, se acerca a él y le saluda cortésmente, y atrevidamente su nombre le pregunta.

—Me llamo ¡Aldón Pirulero1!, ¿nunca escuchó cantar de mí?

—Sí, pero, hace ya mucho…- responde sorprendido.

-No es el único, créame. Yo ando cabalgando día tras día, montado con ancha hidalguía, disculpe mi jactancia, en este caballo brincador. -Y señala a un caballito que sube y baja sin cesar, dentro de una pequeña calesita. Descubre esa inquietud infantil, agonizando dormida en cada hombre. Lo interrumpe:

— ¿Dígame Aldón, si por ser “grande”, ya no puedo cantar y bailar y tener la aventura de enamorar a “La hija del Chocolatero”?

Necesitaría una rayuela de color verde, para poder vivir, y ahí levantar una casa amarilla y roja, con techo de estrellas y luna blanca.

Necesitaría una sonrisa auténtica, para recordar mi niñez y compartirla.

Eso sí, ahora que me encuentro desarmado, quisiera ser sordo un instante, sería suficiente, para no escuchar la voz de Mambrú, llamándome, – llevándome – a la guerra, guerra de la que nunca volveré.

No puedo ir con él, quiero jugar con cubos de madera, de tamaños diversos llenos de letras por todos sus costados, y sentarme sereno, a armar palabras que en realidad no conozco.

— ¿Dígame Aldón, qué hago?, sentado solo en una plaza desierta de gritos; sin oler el pasto, sin apreciar sus silvestres flores, quietecitas, inmóviles, aguardando el cuidado natural de una lluvia fresca. ¿Dónde están mis compañeros de juego? ¿No los has visto? ¿Y ese amor que nació aquí, hace ya muchos años?

Llévame a formar una gran ronda que recorra todos los barrios de la ciudad.

Acompáñame, Aldón Pirulero, a subir toboganes, para que una vez que estemos allá arriba, demos un salto grande, con los brazos abiertos, queriendo atrapar contra nuestros pechos, ese inmenso globo rojo que sube y desaparece tras la nubes formadas por el humo que lanza una vieja chimenea.

¡Con cuidado Aldón! Estamos llegando al suelo, ¡mira!, ha salido la luna blanca.

¿Sabes, me parece ver a muchas mujeres embarazadas, cantándole a los hijos que pronto han de nacer. ¡Escucha!, sí, y por qué no, el llanto de un niño se introduzca en nuestros oídos, para despertarnos, cuando sea necesario saltar de la realidad.

Vamos juntos Aldón, a embarrarnos en los charcos que dejó la lluvia pasada.

Bajemos las barrancas que inventamos, que el que llega primero, tendrá más tiempo para descansar, cuando nuestros corazones rompan violentamente contra nuestros agitados huesos.

Ahora sí, ahora estoy comenzando a sentirme mejor. Retomemos el juego:

“Aldón, Aldón, ¡Aldón Pirulero!;

compañé, compañé, compañero de juego;

nunca más, nunca más, nos separaremos;

porque hoy, porque hoy, nacimos de nuevo;

cara al sol, cara al sol;

sin llanto y sin miedo;

y el dolor se fugó;

porque nació el amor;

porque Usted, porque Yo;

Nosotros y Todos…

Larala, larala, larala lalála…”

—Disculpe señor, aquí termina el recorrido, ¿se quedó dormido?

— ¡Ah!, sí, gracias. Sí, ya bajo.

Baja del colectivo2 y se dirige a una plaza.

Juan Zapato©

1 Referencia al juego infantil de Al don Pirulero, también llamado Antón Pirulero. Juego en el que cada participante hace la mímica de tocar un instrumento musical.

2 Colectivo: autobús.


“Extrañezas”, Carlos Alberto Boaglio

 

1

Después del temporal la huella de una zapatilla fue partida en dos por la rueda de una bicicleta en la calle de tierra al final del pueblo.

En este momento está siendo intervenida quirúrgicamente por las manos de un niño que opera con barro.

2

Después de una intensa noche, escapando de una patota de gomas, una frase se quedó dormida debajo del puente de un renglón sombrío en cercanías del margen azul del río.

Una lapicera la encontró esta mañana y, después de abrazar sus letras con ternura, la incorporó a las líneas de un poema.

3

Una damajuana ha sido discriminada por obesa.

Llora, con desconsuelo, frente a la puerta cerrada del aparador.

Desde la ventana un coro de ángeles, colgados de un llamador, le canta canciones para aliviar su pena.

4

Sobre la playa de una mesa de planchar una media llora la pérdida de su pareja. Una mujer se ha hecho cargo de la búsqueda. Hasta hoy no ha habido novedades.

Dicen que desapareció después de un maremoto que se originó en horas de la siesta, en el océano de un lavarropas.

5

          Ayer se escapó un secreto. Fue de la boca de un hombre que conversaba con un amigo mientras tomaba un café. Abrió tanto la boca que el secreto cayó dentro de la taza salpicando la mesa que se vistió de dálmata. De allí rebotó contra el techo del bar y quedó prendido de una lámpara. Una señora lo vio al abrir la puerta y el secreto, como una pelota de pin pon saltó a la calle.

El hombre corrió detrás de él, con desesperación. Era un secreto importante.

Al llegar a la avenida principal fue tomando fuerza y aumentó su volumen. Y el secreto se transformó en rumor y, como un enjambre de abejas, se propagó por el pueblo como un río furioso.

El secreto estalló al llegar a la plaza. Los altavoces anunciaron su llegada y se coló en las alcantarillas, en los patios, en los estantes, en las copas de los árboles, en las bocas, en los hilos de lo cables, en las lenguas, las macetas, los oídos, y los párpados…

Al morir la tarde el secreto era ya evidencia y el hombre fue mucho más pobre.

6

En el pasillo oscuro del colectivo de un placard se ha caído al piso un saco negro. Es negro y es viejo.

El guarda, que sube y baja pasajeros colgados de las perchas no se ha percatado de lo sucedido.

El saco llora. Las lágrimas que escapan desde su ojal tienen la dureza de los botones.

Un pañuelo amarillento, surcado por arrugas, se escapa del bolsillo superior y le brinda un aliento nostalgioso, con olor a naftalina.

El colectivo sigue su marcha transitando los días.

7

Una guitarra ha amanecido esta mañana recostada en el regazo de un hombre. Él duerme, todavía, apoyado al rincón de un viejo bar.

Ella siente que las manos de él le oprimen suavemente la cintura; sin embargo se siente cómoda. Son manos fuertes, de hombre fuerte. Son manos selectas, de hombre refinado. Las yemas de esos dedos rozan su dilatado ombligo, lunar gigante, túnel sombrío.

Anoche fue tocada como nunca y sabe que ha perdido la cabeza. Sabe que está loca y no le importa. Ya no siente ni sus brazos ni sus piernas. Sólo percibe un aliento, mezcla de alcohol y cigarrillo. Mezcla de tango, sabor a vino tinto.

Ella está entregada a él y él le regala el sueño.

8

Los soldados de un ejército de libros están alineados, firmes y rígidos, sobre el piso de madera encerada del estante de la biblioteca.

Están de espaldas y en silencio, casi dormidos, mirando, siempre, el mismo punto fijo de la oscura pared.

Son soldados de buen lomo. Son soldados de buen porte. Tropa instruida. Centinelas del tiempo y la palabra.

El dedo índice de la máxima autoridad pasa revista tocándole los hombros con cierta suavidad.

Hay seducción en el roce.

Todos saben que busca al elegido. Quizás no sea el mismo de ayer ni el mismo de mañana.

De pronto, el jefe toma a uno por la espalda y el letrado guerrero, abre sus brazos, en señal de victoria, y queda suspendido en la hamaca paraguaya de unas manos.

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Cuando apago la luz de mi casa y la luna ilumina mi entorno, todo se trasforma. Las sombras fantasmean por los pisos y paredes adormecidas y lánguidas. Las sillas se estiran como perros galgos sobre la alfombra negra y los sillones del living son enanos monstruosos.. Las plantas

Los cuadros se deslizan para besarse en el rincón. Las plantas crecen en un bosque oscuro y el candelabro duerme adherido a la mesa.

En la cocina, la pava se convierte en la mágica lámpara de Aladino para cumplir los sueños de mi hombre pequeño.

Carlos Alberto Boaglio©

www.carlosboaglio.com.ar


“Otoño en Holanda”, Pesaj (Lito) Skudizki

 

ana frank

“Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes, las gaviotas y demás pájaros que al volar por encima de nuestras cabezas parecían de plata, y todo esto nos conmovió y nos sobrecogió tanto que no podíamos hablar”.  Diario de Ana Frank. Amsterdam, 23 de febrero de 1944.

* * *

Ese árbol se desviste ante mi mirada, deshojando de a poco, sus hojas amarillentas y secas. Semidesnudo como ninfa de noche otoñal. Brazos esqueléticos sollozan sobre tu ocre hojarasca.

Con impaciencia espero ver nacer las frescas hojas de la primavera, nutrir mis pulmones y mi alma, en tinieblas. Con eso sueño. Con eso vivo. Con esa esperanza de salir a la calle y abrazarte nuevamente. Jugar a las escondidas con mis amigas alrededor tuyo, como antes. ¡Cuánta falta me haces! Te espío a través de una rendija de la ventana de mi casa. Solitario como yo. Acompaño tu soledad golpeada por vientos, lluvia y fríos que cortan nuestra respiración, en cautiverio. Añoro la sombra debajo de tus ramas, cuando leía cuentos de hadas. ¿Cuándo se repetirá ese día? ¿Por qué estando tan cerca no podemos estar juntos? ¿Acaso vivo un sueño dantesco por el hecho de ser una niña judía?

Estoy convencida de que la naturaleza puede ayudarme a ser feliz. Por eso pienso en ti. Convivo contigo cada cambio de estación. Lloro tu desacompañamiento como el mío propio. Tú, enclavado ahí afuera y yo, adentro, aislados. Sólo mis pensamientos vuelan por la noche y una luna me ilumina tristemente. Y ese sol escondido, no lo percibo. Cuando siento llover, mis lágrimas caen como finas gotitas, deslizándose por mis mejillas. Estoy confundida. ¿Viviré una simbiosis entre tu naturaleza y mis penas e ilusiones?

Bálsamo de inspiración, ancestro y testigo de épocas de paz y felicidad. Ahora me acompañas en mi generación de guerra cruel, aniquiladora.

¿Volveremos a reencontrarnos? Imprevisible futuro. No dejo de espiarte para seguir viviendo alimentándome de tus fuerzas y energía y poder algún día abrazarte con amor, habiendo salido de esta interminable tiniebla.

Pesaj (Lito) Skudizki©