Archivo de la categoría: Premios Nobel de Literatura

“La canción de Aengus errante”, William Butler Yeats

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Salí al bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya al hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Eché la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.

Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a encender el fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una muchacha de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció entre el aire que aclaraba.

Aunque ya estoy viejo de vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga yerba de colores,
Y cogeré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.

William Butler Yeats


“La primera muerte de Günter Grass”, Bernard-Henri Lévy

Al premio Nobel de Literatura no se le ocurre nada mejor que publicar un “poema” en el que explica que la única amenaza seria que pesa sobre nuestras cabezas procede de un minúsculo país, uno de los más pequeños y vulnerables del mundo, que es también una democracia: el Estado de Israel

BHLEstá Corea del Norte y su tirano autista, que cuenta con un arsenal nuclear ampliamente operativo.

Está Pakistán, del que nadie sabe ni el número de ojivas que posee ni la exacta localización de estas ni las garantías que tenemos de que, el día menos pensado, no terminen en manos de los grupos vinculados a Al Qaeda.

Está la Rusia de Putin, que, en dos guerras, ha logrado la hazaña de exterminar a una cuarta parte de la población chechena.

Ese viento de mal agüero que sopla Europa hinche las velas de lo que cabe sino llamar “neoantisemitismo”

Está el carnicero de Damasco, que ya va por los diez mil muertos, cuyo empecinamiento criminal amenaza la paz de la región.

Está Irán, por supuesto, cuyos dirigentes han hecho saber que, cuando dispongan de ellas, sus armas nucleares servirán para golpear a uno de sus vecinos.

Grass, ese pez gordo de las letras, ese rodaballo congelado por 70 años de pose y mentira, empieza a descomponerse

En resumen: vivimos en un planeta en el que abundan los Estados oficialmente pirómanos que apuntan abiertamente a sus civiles y a los pueblos circundantes, y amenazan al mundo con conflagraciones o desastres sin precedentes en las últimas décadas.

Y he aquí que a un escritor europeo, uno de los más grandes y eminentes, pues se trata del premio Nobel de Literatura Günter Grass, no se le ocurre nada mejor que publicar un “poema” en el que explica que la única amenaza seria que pesa sobre nuestras cabezas procede de un minúsculo país, uno de los más pequeños y vulnerables del mundo, que, dicho sea de paso, es también una democracia: el Estado de Israel.

Esta declaración ha colmado de satisfacción a los fanáticos que gobiernan en Teherán, que, a través de su ministro de Cultura, Javad Shamaghdari, se han apresurado a aplaudir la “humanidad” y el “espíritu de responsabilidad” del autor de El tambor de hojalata.

También ha sido objeto de los comentarios extasiados, en Alemania y el resto del mundo, de todos los cretinos paulovizados que confunden el rechazo a lo políticamente correcto con el derecho a despacharse a gusto y a liberar, de paso, los hedores del más pestilente de los pensamientos.

Finalmente, ha dado lugar al habitual y fastidioso debate sobre el “misterio del gran escritor que, además, puede ser un cobarde o un canalla” (Céline, Aragon) o, lo que es peor, sobre la “indignidad moral, o la mentira, que nunca deben ser argumentos literarios” (con lo que toda una plétora de “seudocélines” y “aragones de poca monta” podrían regodearse libremente en la abyección).

Pero al observador con un poco de sentido común este caso le inspirará sobre todo tres simples anotaciones.

La decadencia característica, a veces, de la senilidad. Ese momento terrible, del que ni los más gloriosos están exentos, en el que una especie de anosognosia intelectual hace que todos los diques que habitualmente contenían los desbordamientos de la ignominia se desmoronen. “Adiós, anciano, y piensa en mí si me has leído” (Lautreamont, Los cantos de Maldoror, Canto primero).

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“Lo que leen los Simpson”

En el “Club del Libro de Lisa” puedes encontrar todos los libros que aparecen en Los Simpson. Especialmente aquellos que lee Lisa Simpson. Entre los títulos seleccionados se encuentran desde “Tintín en París”, “Harry Potter”, “La Teoría de la evolución” de Darwin, Agatha Christie, “Hojas de hierba” de Walt Whitman y muchos más.

lisawhitman


“Penúltimo piso”, Joseph Brodsky

Предпоследний этаж
раньше чувствует тьму,
чем окрестный пейзаж;
я тебя обниму
и закутаю в плащ,
потому что в окне
дождь – заведомый плач
по тебе и по мне.

Нам пора уходить.
Рассекает стекло
серебристая нить.
Навсегда истекло
наше время давно.
Переменим режим.
Дальше жить суждено
по брегетам чужим

Penúltimo piso
siente la oscuridad antes
que el paisaje de los alrededores;
te abrazaré,
te envolveré con mi capa,
porque en la ventana
la lluvia llora – indudablemente
por ti y por mí.

Es hora de partir.
El hilo plateado
corta el cristal.
Hace mucho se cumplió
para siempre nuestro tiempo.
Cambiaremos nuestras reglas
predestinados a vivir
bajo tiempos ajenos.

Joseph Brodsky©

Versión de Natalia Litvinova© http://animalesenbruto.blogspot.com


“Cartelera”

 

Instituto Cervantes Tel Aviv
Instituto Cervantes

4.5.2011 19:30

Invitación / הזמנה

Encuentro literario La novela histórica

Santiago Miralles Huete y Hagai Dadan          

La nóvela histórica es un género en fase de expansión en España, tanto en número de autores como de lectores. Por su parte, la Tierra de Israel es telón de fondo de novelas escritas por autores de ambos países. Un escritor español y uno israelí, analizarán las características del género y su gran éxito en los últimos años.

Santiago Miralles Huete (España, 1962) es novelista y diplomático. Sus libros tienen una temática variada, desde su primera novela, en la que cuestiona la versión oficial del fusilamiento del emperador Maximiliano de México, hasta las relaciones de los artistas y escritores del Siglo de Oro de España y la emigración española en Alemania. Ha vivido en Hannover, Seúl, San Salvador y Túnez, y actualmente trabaja en La Haya.

Hagai Dagan (Israel, 1964) es escritor, investigador sobre judaísmo y pensamiento israelí y profesor universitario, Jefe del Departamento de Pensamiento Judío en la Escuela Académica Sapir. Premio Primer Ministro de Literatura (2007). Autor de novelas, libros sobre estudios judaicos, ensayos y una colección de poesía. Colaborador permanente del periódico Haaretz.
En español, y hebreo con traducción simultánea.
Instituto Cervantes en Tel Aviv.
Entrada libre.

מפגש ספרותי
הרומן ההיסטורי

סנאטיאגו מיראייס אואטה וחגי דגן

ז’נר הרומן ההיסטורי הולך ותופס תאוצה הן כשמדובר ביצירות הנאמנות לאמת ההיסטורית והן לכאלה המשתמשות באירוע היסטורי כרקע לכתיבת רומנים  רחבי יריעה. הז’נר נמצא בפריחה גדולה במיוחד בספרד, אולי בשל ההיסטוריה המורכבת שלה המציתה את דמיונם של כותבים וקוראים כאחד. סופר ישראלי וספרדי ידונו סביב שולחן אחד בתופעה.
סנטיאגו מיראייס
(ספרד, 1962) דיפלומט וסופר יליד מדריד. בשנת 2000 פירסם את ספרו "האדמה הקלה", על הקיסר מקסימיליאנו במקסיקו. 
ברומן "השפה של אלוהים" הוא בונה את עולמה של ספרד בתור הזהב של הבארוק. על יצירתו זכה במגוון פרסים. התגורר בהאנובר, סיאול, סן סלבדור, תוניסיה וכעת מתגורר בהאג.

חגי דגן
(ישראל, 1964), יליד קיבוץ עין המפרץ. ראש החטיבה למחשבת ישראל במכללת ספיר. פירסם סיפורים קצרים ומסות בכתבי-עת וכותב קבוע במוסף הספרים של הארץ. בין ספריו: הרומנים "מתחת לקו העונג" "רשומות מאי הנשים", "למלך אין בית" וספרי העיון: "המיתולוגיה היהודית" ו"יהדויות: תמונה קבוצתית". על יצירתו זכה בפרס ראש הממשלה לספרות עברית (2007).

בספרדית ובעברית עם תרגום סימולטני.
במכון סרוונטס תל אביב.

הכניסה חופשית.

Instituto Cervantes Tel Aviv
Shulamit, 7
64371 Tel Aviv
Israel
Tel. : +972-3-5279992
Fax: +972-3-5299558
culttel@cervantes.es

 

Convocatoria-2-2011

Qué es DEMAC

Documentación y Estudios de Mujeres, DEMAC, es una asociación civil no lucrativa creada en 1989 por la Dra. Amparo Espinosa Rugarcía con el fin de promover el desarrollo integral de las mujeres mexicanas. Tiene su Dirección General en el Distrito Federal y cuenta con sedes en los siguientes lugares de la República Mexicana: Chihuahua, Puebla y Querétaro.

Objetivos:

  • Apoyar económicamente a mujeres mexicanas de escasos recursos en situaciones de emergencia.
  • Invitar a todas las mujeres mexicanas, en especial aquellas que viven situaciones de marginación, a contar con valor y honestidad sus historias para difundirlas.
  • Rescatar vivencias y testimonios femeninos que les permitan a las mujeres mexicanas mirarse bajo sus propios parámetros y no bajo el prisma de los valores que les son ajenos.
  • Promover que las mujeres de las diferentes regiones y medios sociales del país participen en los «Premios DEMAC Para mujeres que se atreven a contar su historia®
  • Difundir el pensamiento de las mujeres mexicanas publicando sus escritos autobiográficos.
  • Fomentar la reflexión social respecto de la realidad de las mujeres mexicanas a través de las publicaciones de su Editorial DEMAC

Mayor información sobre el concurso: amaranta.medina@demac.org.mx

 

 

"C Á N T A M E   LO  U N I V E R S A L"
Sábado 7 de mayo a las 17.30hs:
Rivadavia 674 en "La dolce vita"

Escobar, Pcia. de Buenos Aires

SI TE GUSTA LA LECTURA EN GENERAL, LA POESÍA ,

EL CUENTO, LA NOVELA  NO TE LO PIERDAS

la entrada es libre y gratuita y también podrás leer  tus escritos…
¡¡ ¡TE ESPERAMOS!!!!

  En el espacio taller:
– Cómo acercarse al cuento y a la poesía
– La aptitud para narrar a cargo de Jorge Rulfi

cantigasgotico "CANTIGAS DE ALFONSO X"
Arte gótico

Jorge Rulfi, presidente de SADE-ESCOBAR presenta su último libro :
"Rumbo gótico" Editorial Vinciguerra

Lo pueden encontrar en el Espacio de Poesía ubicado en el Pabellón Amarillo. Calle 12. Stand N°2530 de La Feria del Libro
Rulfi firmará los libros el día 4 de mayo de 16 a 17hs en el Pabellón Azul. Nº 203 correspondiente a SADE Nacional

 


“Plagio poético”

Esto es un poema de Miguel Ángel Macau (1886-1971), poeta cubano:

Amo el amor de los marineros
que besan las mujeres y se van,
dejando una promesa de naufragios
para huir y no volver jamás.
Vienen a la vida entre los brazos
de los trigueños cantos del azar,
y una noche se acuestan con la muerte
en el lecho letal de la mar.

Esto es un indiscutible plagio del poema supra por Pablo Neruda (1904-1973):

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más
En cada puerto una mujer espera,
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar…

Fuente: http://apostillasnotas.blogspot.com/2008/12/plagio-potico.html


“Cómo entrevistar a un escritor”, Sergio del Molino

Una entrevista me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal aprieto.

Qué barbaridad. Yo antes las entrevistas me las hacía de seis en seis, me preguntaba y me respondía yo, le dictaba el titular al entrevistado, le hacía confesar que se tocaba pensando en su madre. Pero ahora estoy oxidado. Me han pedido una entrevistita de nada, muy plácida, casi una charla de bar, y boqueo como pez expulsado del acuario.

Desesperado, recurro a la teoría, al alma mater, y desempolvo las viejas lecciones y manuales de periodismo. Saco este librito del estante mohoso y escondido en el que lleva diez años acumulando polvo: El tocho que ha formado a ochocientas generaciones de periodistas españoles. Dicen que Larra estudió con él.

Setecientas páginas de letra apretada (de las cuales, 695 son el índice onomástico) donde se diseccionan todos los géneros periodísticos y se analiza la pirámide invertida, y las cinco W, y el lead, y hasta la aerodinámica de la capa de Supermán-Clark Kent.

Un manual de redacción que tiene la incomparable virtud de ser uno de los libros peor escritos del mundo, por encima de las memorias inéditas de Cañita Brava. Un volumen cuya portada ya sonaba vieja en 1805, que espanta sólo de verlo y que tenía por objeto disuadir a los estudiantes de periodismo de seguir estudiando esa carrera. Pero ni por esas.

Busco en esas 700 páginas de jerga seudocientífica y citas en inglés y no hallo lo que busco. El Martínez Albertos no me aclara cómo debe entrevistarse a un escritor.

Qué laguna más grande, qué solos y tristes deben de sentirse los estudiantes de periodismo.

Así que me veo en la penosa obligación de cubrir ese hueco para las generaciones venideras. A continuación ofrezco la fórmula para entrevistar con éxito a un escritor o a una escritora.

Por separado, ya que, pese a que cada vez la igualdad se impone más, muchas escritoras de la vieja guardia siguen ejerciendo primero de mujeres y luego de escritoras, y prefieren que se les pregunte por su condición genética antes que por la profesional, por lo que habrá que complacerles.

Porque esta es la primera lección (venga, tomen nota, cachorros, ¿a qué esperan?): el escritor tiene que salir de la entrevista satisfecho. Envanecido sería más correcto. Pero no tan satisfecho que llegue a pensar que el entrevistador es más inteligente que él. Hay que intentar ser listo, pero en su justa medida: que vea que nos esforzamos (vanamente) por estar a su altura.

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“Festival Internacional del Libro de Jerusalén”

JIBF


“El Corazón de Piedra”, por Pablo Neruda

piedras

Mirad,
éste
fue el corazón
de una sirena.
Irremediablemente
dura,
venía a las orillas
a peinarse
y a jugar a la baraja.
Juraba
y escupía
entre las algas.
Era la imagen
misma
de aquellas
infernales
taberneras
que
en los cuentos
asesinan
al viajero cansado.
Mataba a sus amantes
y bailaba
en las olas.

Así
fue transcurriendo
la malvada
vida de la sirena
hasta
que su feroz
amante marinero
la persiguió
con harpón y guitarra
por todas las espumas,
más allá
de los más
lejanos archipiélagos,
y cuando
ya en sus brazos
reclinó
la frente biselada,
el navegante
le dio
un último beso
y justiciera muerte.

Entonces, del navío
descendieron
los capitanes
muertos,
decapitados
por aquella
traidora
sirena,
y con alfanje,
espada,
tenedor
y cuchillo
sacaron el corazón de piedra
de su pecho
y junto al mar
lo dejaron
anclado,
para
que así se eduquen
las pequeñas
sirenas
y aprendan
a comportarse
bien
con
los
enamorados
marineros.


Pablo Neruda©


“Elogio de la lectura y la ficción”, por Mario Vargas Llosa

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

foto-de-mario-vargas-llosa-14 La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.

Me gustaría que mi madre estuviera aquí, ella que solía emocionarse y llorar leyendo los poemas de Amado Nervo y de Pablo Neruda, y también el abuelo Pedro, de gran nariz y calva reluciente, que celebraba mis versos, y el tío Lucho que tanto me animó a volcarme en cuerpo y alma a escribir aunque la literatura, en aquel tiempo y lugar, alimentara tan mal a sus cultores. Toda la vida he tenido a mi lado gentes así, que me querían y alentaban, y me contagiaban su fe cuando dudaba. Gracias a ellos y, sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.
No era fácil escribir historias. Al volverse palabras, los proyectos se marchitaban en el papel y las ideas e imágenes desfallecían. ¿Cómo reanimarlos? Por fortuna, allí estaban los maestros para aprender de ellos y seguir su ejemplo. Flaubert me enseñó que el talento es una disciplina tenaz y una larga paciencia. Faulkner, que es la forma –la escritura y la estructura– lo que engrandece o empobrece los temas. Martorell, Cervantes, Dickens, Balzac, Tolstoi, Conrad, Thomas Mann, que el número y la ambición son tan importantes en una novela como la destreza estilística y la estrategia narrativa. Sartre, que las palabras son actos y que una novela, una obra de teatro, un ensayo, comprometidos con la actualidad y las mejores opciones, pueden cambiar el curso de la historia. Camus y Orwell, que una literatura desprovista de moral es inhumana y Malraux que el heroísmo y la épica cabían en la actualidad tanto como en el tiempo de los argonautas, la Odisea y la Ilíada.

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“El otro Juan Rulfo”, por Oscar Brando

 

Juan_Rulfo Cuenta Antonio Alatorre que cuando fundó la revista Pan (Guadalajara. No. 1. junio de 1945) junto a Juan José Arreola, se encargó de alcanzarle un ejemplar a Juan Rulfo. Este no formaba parte del circulo de escritores que se nucleaba en torno a la revista. Más bien, según la impresión de Alatorre, pertenecía al grupo de la revista América, que tenía, por lo menos para Rulfo, a Efrén Hernández como figura aglutinante.

Alatorre dice que como contrapartida a la lectura de ese primer número Rulfo les dio un cuento para publicar. Confiesa que ni él ni Arreola estaban enterados de que Rulfo escribía. Agrega además, al amparo de los años pasados y las famas adquiridas, que Arreola y él no consideraban que Rulfo estuviese a su altura en preocupaciones literarias. Admitían que en un estante de la pieza prolija que habitaba Rulfo (¡hasta tenía un pasadiscos, artefacto inalcanzable para ellos dos!) se ordenaban algunas novelas de autores que no eran habituales en los círculos intelectuales de Guadalajara. Pero consideraban a Rulfo apartado de las lecturas entusiastas, desordenadas de poesía contemporánea que sí practicaban (y ejercían) Arreola y Alatorre.

El cuento que Rulfo entregó para ser publicado en Pan apareció en el número dos de la revista, en julio de 1945, como portada de la misma: se llamaba "Nos han dado la tierra". Este cuento, que volvió a aparecer en la revista América el 31 de agosto del mismo año, abre la serie de anticipos del futuro volumen El llano en llamas. La relación con Pan tuvo una instancia más. Rulfo les había acercado para publicar otro cuento, "Macario". Como Arreola viajaba a Francia, Alatorre pidió a Rulfo que lo acompañara como codirector de la revista: en su modalidad parca, no dijo que no y en el número 6, de noviembre de 1945, apareció "Macario" y Juan Rulfo figuró por única vez, junto a Antonio Alatorre, como responsable de la publicación.

 

PREHISTORIA

Que Arreola y Alatorre no supieran que Rulfo escribía puede ser cargado a la cuenta del descuido de ambos, pero sobre todo, debe ser atribuido a la forma reticente, silenciosa con la que Rulfo se presentó en el panorama de las letras mexicanas desde el principio. Porque, como lo reconoce el propio Alatorre en el testimonio citado, ellos, que estaban alertas a las novedades literarias, se enteraron entonces de que Rulfo no sólo escribía sino que ya había publicado un relato. Era este el titulado "La vida no es muy seria en sus cosas", un cuento extraño que algunos fechan con toda exactitud como publicado en América No. 40. el 30 de Junio de 1945; y otros, con absoluta imprecisión remontan a 1942.

Este cuento tiene poco que ver con el Rulfo que el lector de El llano en llamas reconoce: quizá por ese motivo Rulfo no lo incluyó en ese libro y el cuento tuvo que esperar hasta ser recogido en la Obra completa que reunió Jorge Ruffinelli en 1977 para la editorial Ayacucho de Caracas. "La vida no es muy seria en sus cosas" trata de una mujer embarazada de ocho meses que teme que su hijo se muera. El temor está provocado por dos fantasmas: un hijo mayor que murió y su marido, también muerto, todos portadores del mismo nombre: Crispín.

El cuento hace mención a sentimientos y sensaciones del no nacido y plantea, a través de la mujer, una especie rara de continuidad y diálogo entre ese mundo por venir y el de los muertos. La cierta claridad con que las líneas anteriores resumen el relato surge forzando oscuridades, elipsis, la fuerte carga subjetiva de la narración y el final misterioso, difícil de definir. La mujer va a salir para visitar el cementerio, no sin antes avisarle a su futuro hijo; pero "un viento frío, agachado al suelo" la obliga a regresar por un abrigo. Tiene que trepar al ropero y cuando se baja "bajó muy hondo" dice el cuento. Y concluye: "Algo la empujaba. Debajo de ella, el suelo estaba muy lejos, sin alcance…". Los lectores de Rulfo no encuentran aquí los paisajes y personajes rurales que habitan los cuentos de El llano en llamas. Podrá conformarles la obsesión por la muerte que amenaza, cierto animismo de la naturaleza o un fluir narrativo que impregna de subjetividad hasta los datos más exteriores.

No es raro que se vinculen estas primeras experiencias narrativas de Rulfo a la lección de quien fuera su compañero de trabajo y mentor literario: Efrén Hernández (1903-1958). Esta figura singular, que según C. Domínguez practicó la literatura en extrema soledad, naufragó entre los vozarrones de la novela de la revolución y la línea más previsiblemente innovadora del grupo y la revista Los Contemporáneos, a los que no fue del todo ajeno. Así y todo en las letras mexicanas suele ser apreciado como el cuentista más personal del siglo XX. Efrén Hernández cultivó una prosa poética que no abandonó, sin embargo, un decisivo talante narrativo. Xavier Villaurrutia, Alí Chumacero, Octavio Paz v otros reconocieron la importancia de ese mundo menudo, interior, divagador, que no olvidó del todo la modalidad cronística a la manera de Azorín.

No es fácil observar esas características en los cuentos de Rulfo. Sí es posible denunciar la impronta lírica, que pudo originarse en el contacto con Hernández; pero, sin duda, los cuentos de Rulfo se cargaron de otras preocupaciones. Rulfo insistió en numerosas ocasiones que fue Efrén Hernández el que lo leyó primero y lo alentó a seguir escribiendo: también el que lo puso en el camino de la publicación.

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La "i griega" se llamará "ye", por Javier Rodríguez Marcos

La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta…) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié… La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (quorum, en cursiva y sin tilde)". Aunque esta regla no sirve para los nombres propios, que se siguen escribiendo en redonda, del mismo modo que hay quien prefiere escribir New York a Nueva York.

Javier Rodríguez Marcos©

Fuente:http://www.elpais.com/articulo/cultura/i/griega/llamara/ye/elpepucul/20101105elpepucul_9/Tes


“La literatura fantástica”, por Jorge Luis Borges

 

Borges1 En la sala de “Amigos del Arte” Jorge Luis Borges dio ayer, una conferencia sobre el tema: “La literatura fantástica”.

Un público numerosísimo escuchó con profundo interés, la palabra del autor de Ficciones.

Es inevitable que una disertación como ésta –comenzó manifestando Borges–, constituya una vindicación, una apología de la literatura fantástica.

En efecto: se propende a suponer que la literatura fantástica es una especie de capricho contemporáneo; y créase, en cambio, que la verdadera literatura es aquella que elabora novelas realistas, y que ofrece una verosimilitud casi estadística.

La verdad, sin embargo, es que, si nos alejamos de tal creencia, y examinamos la historia de las literaturas, se comprueba lo contrario, las novelas realistas empezaron a elaborarse a principios del siglo XIX, en tanto que todas las literaturas comenzaron con relatos fantásticos. Lo primero que encontramos en la historia de las literaturas, son narraciones fantásticas. Y, además, esto mismo ocurre en la vida de todos nosotros, pues los primeros cuentos que verdaderamente nos han encantado, son los cuentos de hadas. Por otra parte, la idea de la literatura que coincida con la realidad es una idea que se ha abierto camino de un modo muy lento; así, los actores que, en tiempos de Shakespeare o de Racine representaban las obras de éstos, no se preocupaban, v. gr., del traje que debían vestir en escena, no tenían esta especie de escrúpulo arqueológico sustentado por la literatura realista. La idea de una literatura que coincida con la realidad es, pues, bastante nueva y puede desaparecer; en cambio la idea de contar hechos fantásticos es muy antigua, y constituye algo que ha de sobrevivir por muchos siglos.

Los procedimientos de la literatura fantástica pueden reducirse, ciertamente, a unos pocos.

Hay, por ejemplo, un procedimiento que es bastante raro, y lo encontramos en un libro que es todo lo contrario de un libro fantástico, en “El Quijote”. Todos sabemos que “El Quijote” fue escrito contra las novelas de caballería, y que representa una especie de protesta de lo real contra lo fantástico. Pero en “El Quijote” ocurre esto: cuando Cervantes, con él censuró las novelas de caballería, ya la boga de éstas se encontraba en decadencia; al atacarlas, pues, Cervantes no quiso censurar a otras personas que gustaban de las mismas, sino que quiso arrepentirse –conclusión más patética si se quiere– de una afición suya a lo fantástico. Y esta es, por cierto, la paradoja: el encanto de “El Quijote” reside en el carácter fantástico que conserva el relato; el mundo real de “El Quijote” es, hoy, para nosotros, fantástico, es, en efecto, romántico. Muchos son los rasgos fantásticos que existen en “El Quijote”. Uno de ellos lo advertimos en los primeros capítulos, en la parte donde se nos dice que todo el libro está traducido de un manuscrito árabe. Hallamos, también, la intercalación de novelas cortas, y es el mismo procedimiento que encontramos, por ejemplo, en “Hamlet”, en cuyo escenario se representa, efectivamente, una tragedia que puede ser la de Hamlet. Pero hay particularmente, este rasgo que parece el más asombroso de todos: en la segunda parte, encontramos que los personajes han leído la primera parte. Existe, allí, un efecto mágico: nos parece, sí, muy raro el hecho de que los héroes de “El Quijote” sean también lectores. Buscando algunos antecedentes de este procedimiento literario, consistente en que la obra de arte aparezca en la misma obra de arte, él –dijo entonces– había encontrado tal juego, aunque de un modo más débil, en los ejemplos siguientes: en un episodio del tercer canto de “La Ilíada”; en una circunstancia del arribo de Eneas a Cartago en “La Eneida” de Virgilio; en uno de los últimos actos de “Per Gynt” de Ibsen; y en una historia de la literatura sánscrita.

Aparte de esta especie de juego entre la ficción y la realidad –prosiguió exponiendo Borges–, hay, también otra forma menos literaria y más antigua, cual es esa en la que se cruzan el plano onírico y el plano objetivo. Aquí podrían citarse ejemplos de sueños proféticos. Un ejemplo bien remoto lo advertimos en una novela china, que se ha traducido al inglés. El mismo juego de los sueños y la realidad, lo encontramos después, en aquel pasaje de la flor onírica del poeta inglés Coleridge. Luego hay una novela de H. G. Wells, “La máquina del tiempo”, en la que aquél –suponiendo que hubiera conocido ese pasaje de Coleridge– parece haberse resuelto a inventar una cosa todavía más extraordinaria, creando entonces una flor del porvenir. Y, por último, hay una novela inconclusa de Henry James, donde hallamos un objeto mágico más raro que la flor onírica de Coleridge y que la flor del porvenir de Wells: no ya la idea de un viaje en el tiempo –imitada de Wells–, sino el retrato de un muchacho del siglo XX ejecutado por un pintor del siglo XVIII, retrato que resulta lo más raro, porque es, a la vez, una causa y un efecto.

Una tercera forma de la literatura fantástica, pero que presenta ya algunos problemas, es la de los dobles. El –expresó–, recordaba, por ejemplo, una novela de Henry James en la cual hay un doble, referido a un juego por el tiempo, pero un juego curioso, puesto que se refiere a un tiempo que es posible, a un tiempo que no ha existido. Luego, un cuento de Poe, donde estamos frente a un símbolo de la conciencia. Esta idea del doble –subrayó–, la hallamos, por lo demás, en todas las literaturas fantásticas.

Podría suponerse, de tales pocas formas, que hay una verdadera pobreza en la literatura fantástica. Si ésta fuera un mero juego de la fantasía, entonces todos los escritores fantásticos habrían encontrado miles de temas. No es así, sin embargo. El hecho de que vuelvan siempre a alguno de esos temas, significa que tales temas tienen una importancia, quiere decir que ellos son símbolo de algo. Por ejemplo: habría otro tipo de cuento fantástico: la idea de la invisibilidad, en las “Mil y una noches” figura v. gr., la idea de un talismán; en la novela alemana, encontramos la idea de una capa; y Wells, a su vez, imagina un hombre estrictamente invisible. ¿Por qué Wells ha contado esa historia? Porque ese hombre perseguido y solo, de su novela, viene a ser una especie de símbolo de la soledad. Y lo mismo ocurre con los demás temas de la literatura fantástica, porque son como verdaderos símbolos de estados emocionales, de procesos que se operan en todos los hombres. Y lo mismo ocurre con todos los demás temas de la literatura fantástica, porque son como verdaderos símbolos de estados emocionales, de procesos que se operan en todos los hombres. Por eso, no es menos importante la literatura fantástica que la literatura realista. Y ante dos ejemplos como “Crimen y castigo” de Dostoievski y la historia de Macbeth, v. gr. es de creer –afirmó Borges–, que ninguna persona pueda pensar que una obra es menos real y menos terrible que la otra; porque, simplemente, se trata de convenciones literarias distintas.

Volviendo al tema de los dobles –dijo Borges–, es interesante comprobar que en la historia de la filosofía se habla de dobres, con una idea mucho más extraordinaria. Así, esa idea que advertimos en los estoicos, en los pitagóricos, en Hume, en Nietzsche, de que el mundo se repite cíclicamente, y que viene a ser una especie de exacerbación del tema de los dobles. Pero hay otras conjeturas más asombrosas todavía, por ejemplo, esa del idealismo y, aún, la del solipsismo, por la cual se supone que sólo existe una persona en el mundo, y que esa persona sueña toda la historia del universo. Podríamos, entonces, llegar a la conclusión de que los sueños de la filosofía no son menos fantásticos que el género fantástico. ¿A qué género pertenecemos pues, en realidad?

La literatura fantástica se defendería, así, con dos argumentos: podemos suponer que cada una de las fábulas que integra la narración fantástica es una imaginación; pero al mismo tiempo, que corresponde a sensaciones y procesos que son efectivamente reales. Por ejemplo, el tema del hombre invisible de Wells es la misma idea de “El proceso” de Kafka. Estas dos obras, tan distintas entre sí, puesta que una es representativa de la literatura fantástica científica y la otra pertenece a un mundo de pesadillas, constituirían dos símbolos de la soledad. Y ésta es algo que se repite siempre en todos los hombres. Podríamos imaginar, aún, una novela realista cuyo tema fuera, también, la soledad; y serían entonces, tres símbolos de esa misma soledad. Stevenson, creador de admirable obras fantásticas y realistas, dice, al hablar de los problemas del novelista y del historiador, que los problemas literarios del novelista que deben referir algo que ha soñado, son iguales a los del historiador y que, además, en los historiadores de tipo narrativo, como Tácito, Voltaire, encontramos las mismas habilidades que vemos en un novelista. Lo importante, pues, sería esto: todas las personas tienen una serie de experiencias: expresar símbolos de esos estados, es el fin de la literatura fantástica.

Las conjeturas de la filosofía son, todavía, mucho más asombrosas que las literarias. Por ejemplo, la idea de que sólo existe en el mundo cada uno de nosotros, es más terrible que cualquier cuento fantástico. De otra parte, esa idea de la obra de arte que aparece en la obra de arte, no dice que, en cierto modo, podemos ser irreales para otros; aquí está insinuada –según lo creía Borges–, la idea de que somos una ficción.

Él, pues, como final –terminó diciendo–, nos proponía esta pregunta sencilla y, de algún modo, terrible: ¿nuestra vida pertenece al género real o al género fantástico?; ¿no será porque nuestra vida es fantástica, que nos conmueve la literatura fantástica?

Montevideo, El País, 2 de diciembre de 1949 (Resumen de Carlos A. Passos)


“¡Addio, hermosa llama!”, por Jaroslav Seifert

87

¡Addio, hermosa llama!
La canción se ha herido levemente la frente
y aquella a quien iba dirigida, ha callado
lo que no podía pronunciarse.
¡No enciendas! Durante el crepúsculo
las palabras no parecen tan audaces.
¡Addio, hermosa llama!
La canción se ha herido levemente la frente.
Y ambos estaban confundidos.
Titubeando abrió la ventana.
Cayó la luz nocturna sobre el día
Ya lo lejos Praga se sonrosaba.
¡Addio, hermosa llama!

Jaroslav Seifert©


“Poes1a”

poes2a

 

“Madurez”, por Laura Victoria “La poesía es pólvora mojada…”, por Rolando Gabrielli

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra.
Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera

“Cantares gallegos”, por Rosalía de Castro “Canción de amor africana”, por Antjie Krog Kroonstad

Fun un domingo,
fun pola tarde,
co sol que baixa
tras dos pinares,
cas nubes brancas
sombra dos ánxeles,
cas palomiñas
que as alas baten,
con un batido
manso e suave

ni la húmeda intimidad de tus párpados aromáticos como el hinojo
ni la violencia de tu cuerpo resistiéndose entre las sábanas
ni lo que viene hacia mí como tu vida
tendrá tanta menuda piedad de mí

“La niña pequeña”, por Yetty Blum “Cosmos”, por Walt Whitman

No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros…

“Danza de Narciso”,
por Piere Paolo Pasolini
“Balada”, por Natán Yonathán

Io sono una viola e un ontano,
lo scuro e il pallido nella carne.

Spio col mio occhio allegro
l’ontano del mio petto amaro
e dei miei ricci che splendono pigri
nel sole della riva…

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,
me iré al desierto y aprenderé a sufrir.
Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,
construiré mi casa entre peñascos
y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir

“Señales”, por Humberto Ak´abal “Para que salgas”, por Rosío Rendón Trujillo

Habrá viento
si las nubes tienen forma
de cabellos de mujer.

Llovizna
si parecen alas de paloma

Caminaré esta tarde, no muy tarde, para encontrarte.

Si entre camino y camino no sales para mí,

con una taza de café entre las manos

a sorbos te esperaré


“Testamento de otoño”

matildeurrutia

MATILDE URRUTIA, aquí te dejo
lo que tuve y lo que no tuve,
lo que soy y lo que no soy.
Mi amor es un niño que llora:
no quiere salir de tus brazos,
yo te lo dejo para siempre:
eres para mí la más bella.

Eres para mí la más bella,
la más tatuada por el viento
como un arbolito del sur,
como un avellano en agosto.
Eres para mí suculenta
como una panadería,
es de tierra tu corazón,
pero tus manos son celestes.

Eres roja y eres picante,
eres blanca y eres salada
como escabeche de cebolla.
Eres un piano que ríe
con todas las notas del alma
y sobre mí cae la música
de tus pestañas y tu pelo.
Me baño en tu sombra de oro
y me deleitan tus orejas
como si las hubiera visto
en las mareas de coral:
por tus uñas luché en las olas
contra pescados pavorosos.

De Sur a Sur se abren tus ojos
y de Este a Oeste tu sonrisa,
no se te pueden ver los pies
y el sol se entretiene estrellando
el amanecer en tu pelo.
Tu cuerpo y tu rostro llegaron,
como yo, de regiones duras,
de ceremonias lluviosas,
de antiguas tierras y martirios.

Sigue cantando el Bío-Bío
en nuestra arcilla ensangrentada,
pero tú trajiste del bosque
todos los secretos perfumes
y esa manera de lucir
un perfil de flecha perdida,
una medalla de guerrero.

Tú fuiste mi vencedora
por el amor y por la tierra,
porque tu boca me traía
antepasados manantiales,
citas en bosques de otra edad,
oscuros tambores mojados:
de pronto oí que me llamaban,
era de lejos y de cuando
me acerqué al antiguo follaje
y besé mi sangre en tu boca,
corazón mío, mi araucana.

¿Qué puedo dejarte si tienes,
Matilde Urrutia, en tu costado
ese aroma de hojas quemadas,
esa fragancia de frutillas
y entre tus dos pechos marinos
el crepúsculo de Cauquenes
y el olor de peumo de Chile?

En el alto otoño del mar
lleno de niebla y cavidades,
la tierra se extiende y respira,
se le caen al mes las hojas.
Y tú inclinada en mi trabajo
con tu pasión y tu paciencia
deletreando las patas verdes,
las telarañas, los insectos
de mi mortal caligrafía.
Oh leona de pies pequeñitos,
qué haría sin tus manos breves,
dónde andaría caminando
sin corazón y sin objeto,
¿en qué lejanos autobuses,
enfermo de fuego o de nieve?

Te debo el otoño marino
con la humedad de las raíces
y la niebla como una uva
y el sol silvestre y elegante:
te debo este cajón callado
en que se pierden los dolores
y sólo suben a la frente
las corolas de la alegría.

Todo te lo debo a ti,
tórtola desencadenada,
mi codorniza copetona,
mi jilguero de las montañas,
mi campesina de Coihueco.

Alguna vez si ya no somos,
si ya no vamos ni venimos
bajo siete capas de polvo
y los pies secos de la muerte,
estaremos juntos, amor,
extrañamente confundidos.
Nuestras espinas diferentes,
nuestros ojos maleducados,
nuestros pies que no se encontraban
y nuestros besos indelebles,
todo estará por fin reunido,
¿pero de qué nos servirá
la unidad de un cementerio?

¡Que no nos separe la vida
y se vaya al diablo la muerte!

Pablo Neruda©


“Permiso para disentir” por Pilar Rahola

_jose_saramago Con Saramago me pasó lo que con Cela, que amé su literatura tanto como desprecié su pensamiento

Difícil artículo, no en vano remar contra corriente siempre comporta grandes riesgos. Y sin embargo, ¡qué necesidad de poner la postilla a tanta adulación acrítica, a tanta elevación a los altares, aunque el santo en cuestión fuera un descreído impenitente! Hablo de José Saramago, cuya muerte se ha parecido más a un duelo nacional que a la triste pérdida de un escritor. Por supuesto, se trataba de un gran escritor, y personalmente llegué a amar tanto su obra, que incluso recorrí los paisajes portugueses de su bella novela Memorial del convento. Sin embargo, con Saramago me pasó lo mismo que con Cela, que amé su literatura tanto como desprecié su pensamiento, en ambos casos porque cuando dichos escritores se calzaban las botas de pensadores, no salían perlas de sus bocas. Cela era un machista maleducado, un grosero malhablado, un tipo desagradable, y, sin embargo, La familia de Pascual Duarte es un monumento literario.

Y Saramago, cuyas formas eran educadas, estuvo toda su vida vinculado a los pensamientos más reaccionarios de la izquierda, hasta el punto de dar su apoyo a dictadores comunistas, a partidos como el PC portugués, que habitan ideológicamente en el jurásico inferior, y a todo quisque que machacara a los norteamericanos, hiciera populismo tercermundista y, por supuesto, hablara mal de los judíos. Si las ideas de Saramago hubieran triunfado, habríamos vuelto a los peores tiempos del estalinismo, porque este "lúcido pensador" – según la mayoría de las crónicas laudatorias de estos días – despreciaba a la malvada democracia "burguesa", tanto como amaba a la dictadura del proletariado.

Villatoro lo explicaba muy bien ayer en sus "Trossos" del Avui: "Muchos escritores se han fascinado por formas de pensamiento totalitario, y nadie les discute que sean grandes escritores". Pero no son buenos pensadores. La cuestión es preguntarse por qué Saramago, después de toda una vida defendiendo ideas extremas, mantuvo intacto su prestigio como intelectual "comprometido". ¿Comprometido con qué? ¿Con algunas de las ideas que destruyeron el siglo XX? ¿Y si hubiera defendido al extremo de su propio extremo, el fascismo? Entonces habría sido condenado al ostracismo, porque a la extrema derecha se le niega, por suerte, el pan y la sal.

Los intelectuales de extrema izquierda, en cambio, mantienen su prestigio ideológico intacto, incluso después de que su propia ideología haya fracasado. Disiento, pues, de tanto elogio desmesurado. Lamento la muerte del escritor cuyas novelas me han hecho gozar tanto. Pero nunca pensé que detrás del escritor hubiera un intelectual, sino que había un viejo comunista aferrado a ideas sin futuro, tan obtuso en su pensamiento como sutil en su literatura. ¡Viva, pues, la buena literatura, la única que quedará (por suerte) tras la guillotina del tiempo!

Fuente: La vanguardia. Barcelona España. 22/06/2010


Botella al mar para el Dios de las palabras, por Gabriel García Márquez

Intervención de Gabriel García Márquez en el Congreso de Zacatecas, abril de 19974000

A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado!

El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los Mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor. No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de 19 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga 54 significados, mientras en la República de Ecuador tienen 105 nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero dijo: ¨Parece un faro¨. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es la color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cerveza que sabe a beso?

Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que le lleguen al dios de las palabras.

A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años.