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“Perfumes y aromas”, Juan Zapato

A la intemperie el perfume a brea se bifurca a través del vaivén de las barcas amarradas y el canto de las gaviotas se adueña de una nueva mañana.

131Un nuevo recorrido me ha de revelar los secretos a la vista de esta ciudad y el olfato de rata de biblioteca me transporta por la calle del Sol, hacia su librería. A sendos costados de la puerta de entrada, libros leídos aguardan a un ávido lector que se atreva a adoptarlos y en la vidriera derecha, ejemplares acuñados de clásicos hispanos y allende los mares. Ahora el perfume se ha impregnado del ambiente, huele a hojas de árboles voluminosos, de encuadernación delicada. Árboles de vida, que contienen aprendizajes, mundos donde encontrar las respuestas a los interrogantes, que aún no nos hemos formulado.

El recinto acoge con una tenue luz y el silencio encierra el rumor de tantas letras hilvanadas en historias de la Historia, aventuras noveladas, relatos cortos de largas travesías, versos ahogados libertarios o susurros pasionales.

133Dejo atrás este lugar mágico de colores sepia y al traspasar la puerta, un vecindario poblado de cafés y bares trasnochados -que al adormecerse el día han de adquirir sesgos intelectuales, rescatados por soñadores sesentistas de cabellos agrisados-, me invita.

El fresco amaina el paso y por delante un bullicio se aproxima por la plaza del Mercado La Esperanza de Haití, pero los aromas y el colorido nos esperan dentro del recinto, en cada puesto de pescados y frutos de mar.

Ya es hora… de adquirir unas flores en el kiosco que he visto al ingresar, sé que le han de agradar.

Juan Zapato©


“5773”, Juan Zapato

“5773”

¿Cuántos judíos nos faltan?
Los que fueron asesinados en Worms, allá en el 1100.
Los que fueron crucificados en Sefarad
o arrojados al Nuevo Mundo, allá en el 1400.
Los saqueados y violados por las hordas del Zar, allá en el 1800.
Los cremados vivos en la Alemania toda Nazi, allá por el 1900.

No falta ninguno,
echaron raíces en cada suburbio de Haaretz1,
escondidos, invisibles, estudiando
y brillando en las artes, las ciencias, el ejemplo.

Entonces ayer, hubo una casa,
de la que también fueron echados 
y deambularon veinte siglos
hasta volver
y construir un hogar.

Hubo un Creador,
un soñador,
hubo tikvá2 ,
un libro conductor,
cordón umbilical de un pueblo,
una misión: tikun olam3.

Así lo han demostrado,
estando en primera fila en las revoluciones,
aunque los “progres” lo ignoren,
en la oración,
elevando el pensamiento por un mundo mejor,
en la acción,
investigando para sanar a los hombres,
en la tecnología,
para llegar a todos en cada rincón.

Y hoy, en tiempos de reflexión y balance,
lo hecho y lo que falta,
la omisión y el desborde,
la autocrítica, introspección necesaria,
para cambiar, ser mejores,
con la marca de ser diferentes.

Juan Zapato©
Transliteraciones del hebreo:
1 La Tierra Prometida.
2 Esperanza.
3 Reparar el mundo.

“Osé shalom”, inerpretada por Berti Barbera.


“Juglarías, un poeta en Israel”, Juan Zapato

“Impresiones”

Una blanca gaviota detenida sobre las toscas marinas contempla al oleaje llegar.

A lo lejos un pescador solitario se ha introducido campo adentro de las aguas y espera.

Rosh HaNikrá¹ se esconde tras una bruma tenue hasta convertirse en una silueta recostada invisible.

La música acompasada de mar y de viento salado se introduce por mis orificios nasales.

Sentado sobre el suelo de este terraplén, con mis piernas estiradas prosigo la lectura de “Lorca – Dalí, el amor que no pudo ser”, de Ian Gibson.

Un ruido de aletas se aproxima. Dos puntos en el Occidente van figurándose a medida que avanzan hacia mí. Los helicópteros verdeoliva cruzan a baja altura y continúan con su misión rumbo a Oriente.

Cruzo el señalador en la página abierta, cierro el libro, me incorporo y camino destino a Shavei Tzión².

Aún me queda tiempo por delante.

Juan Zapato©

¹ Cuevas de Rosh HaNikrá, punto extremo norte limítrofe entre Israel y El Líbano.

² Moshav Shavei Tzión, granja de propiedad privada, con viviendas particulares y de dimensiones más pequeñas que las de un kibutz. Kibutz: Granja colectiva en Israel.

DSCF0650 (1)Mañana Viernes 13 de Julio, estaré presente en la “Feria del Libro en Español” a realizarse en la ciudad de Raanana, bajo la organización de la Filial local de la OLEI (Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel).

Disertará el escritor Gustavo Perednik, asistirán escritores latinoamericanos-israelíes quienes venderán y firmaran sus obras. Actuarán el maestro Mario Solan acompañado del guitarrista David Solan y el coro “Lejaim”, bajo la dirección de Najman Stofblat  y se contará con la presencia de los diplomáticos de Argentina y Colombia.

Viernes 13 de Julio en el horario de 10 a 14 horas en la explanada de la OLEI Raanana, sita en Ahuza 68, Mercaz Eliav, Semáforo 2. Tel. 09-7442915/7461946.


“La mejora del mundo da sentido a la vida”, entrevista de Arcadi Espada a Jacobo Israel Garzón

jacoboIsraelPregunta. Umberto Eco tiene escrito y mandado que en los periódicos no se debe hablar de Dios.

Respuesta. Es natural: la trascendencia no se aviene mucho con el día a día.

P. De acuerdo. Una vez me definieron el judaísmo como una refinada forma de ateísmo.

R. Demasiado refinado, tal vez.

P. Refinado, sin duda. ¿Pero judío?

R. Todo el que se define como judío tiene una cierta cosmovisión religiosa. Diversa y compleja, pero la cosmovisión existe siempre.

P. ¿Y cuál es el núcleo de la cosmovisión?

R. Lo que está en la propia palabra religión. Religión viene de religare…

P. Es una etimología discutida, aunque reconozco que utilísima.

R. Bueno, usémosla como metáfora, entonces. Una cosmovisión religiosa es la que encuentra vínculos entre el mundo superior y el mundo nuestro. La que tiene la convicción de que todos los hombres formamos parte de una única familia humana. Es decir, implica tanto una determinada relación con el otro como con la divinidad. Y supone, finalmente, la convicción de que, aunque los hombres pueden ignorar a Dios, Dios está presente.

P. Uno de los grandes misterios de este asunto es cómo Dios ha creado hombres refractarios a la idea de Dios. Dado que somos obra Suya sorprende que Dios no esté en el cableado humano básico.

R. Dios dotó a los hombres del libre albedrío. Fue su voluntad. Es la base de la Humanidad y resulta imposible concebirla sin él. A mí lo que me parece un acto supremo de fe en el hombre es que el libre albedrío incluya al propio Dios.

P. Sólo parece comprensible si se incluye la idea del premio o del castigo, de la salvación o la condena. El libre albedrío como prueba… de fuego.

R. No, no. Se trata, simplemente, de la libertad. Dios hizo hombres libres, completamente libres. Ni siquiera atados a la propia idea de Dios.

P. Libres y errados.

R. La posibilidad del error es la condición de la libertad.

P. Para un judío la meditación sobre el libre albedrío como concesión divina es especialmente dramática.

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