Archivo de la categoría: Tito Miller

“Cartelera Cultural”

CHARLA-COLOQUIO EN VIGO:

O vindeiro mércores 23 de abril ás 20:00 horas terá lugar no Hotel México en Vigo (Vía do Norte 10) a Charla-coloquio e presentación do libro “Juglarias: un poeta en Israel” do escritor israelí Juan Zapato.

O acto ademais da presentación do devandito libro, será un repaso ao estado actual da literatura israelí nos nosos días. Moi en especial a editada en español xa que Juan Zapato.

O acto será presentado por Pedro Gómez-Valadés, presidente de AGAI (Asociación Galega de Amizade con Israel)

1655520_10152242864752348_1582320311_o

separador2

“LA MUJER Y LA POESIA”

Será el tema que abordará la poeta y escritora

Ial Vered

El Jueves 24 de Abril a las 17:30 horas

En el salón biblioteca de la OLEI TEL AVIV

Marmorek 9 entrada por Bilu 39

Mina Weil                                   Iael Vered

Presidente                                   Secretaria

aielc

ESTACIONAMIENTO: AUDITORIO MANN

ÓMINBUS 26 126 9 189 289


“Tres poemas de Julían Centeya”

Hermano, si ésta te escribo
confiando que la recibas,
es porque mucho me digo
que es algo más que misiva.
A en ella mi voz amarga
desde tanta soledad:
otra vez la adversidad
me ha caído con su peso,
de nuevo me encuentro preso
víctima de la sociedad.

Condenado porque pienso.
Éste es mi crimen, hermano,
y sometido al suspenso
de un juez de ciega mano
̶ nada bueno, espero en vano ̶
caerá el golpe sordo
de la sentencia que luego
en un número señalado
del mundo me habrá alejado
y del cual siempre reniego.

Mis ideales conocés
y de eso estoy acusado
por hombres que desconocen
los derechos que he cantado,
y todo lo que he luchado
para ellos es delito,
mas no ha de callar mi grito
ni cesar mi rebelión:
no me importa la prisión,
yo sueño un bien infinito.

Porque si ser idealista
es vivir en el pecado,
bien claro salta a la vista
por qué vivo desclasado;
otra vez me han apresado
y me van a condenar,
mas no habrán de sofocar
mi actitud de rebeldía
por lo que debo luchar.

Puesto que conocés ya
los motivos de esta carta
escrita en la soledad,
donde el hambre se descarta,
no pienses nunca que harta
el alma por la maldad
de la infame sociedad,
se habrá de entregar vencida.
Yo busco el sol de una vida
que a todos dé libertad

.images (1)

 ENCHABONADA

Yo, que te embagayé con mi ternura,
que en vos me hice chanta
y que por vos con esta chifladura
vivo la más posta metedura
con un cuore gorrión que te la canta.

Yo, que te hice a mí cuando ya nada
a la vida, creelo, le pedía,
entro a junarte y hoy enchabonada
sé que te tengo porque estás ganada
entera como sos, sin fulería.

Hoy te quiero encara. Voy a batirla
con esta lealtad con que chamuyo.
Me era igual empezarla que finirla,
llegaste vos, oí… voy a decirla:
pa’ mí sos todo, mi beguén, mi orgullo.

Te quiero, lo sabés, y sos mi vida,
chalao me entrego a tu ternura mansa.
No pido más y en la contrapartida
de la suerte, entendé, soy una herida
que me cerraste a besos y esperanza.

Me ganaste cuando ya de recalada
iba a estararme estando para el quedo.
Mi vida era baraja rejugada,
andaba propiamente pa’ la nada,
¡yo, que siempre supe cuando puedo!

Me hice de vos y en vos engayolado
encontré la precisa salvadora.
En tus manos el cuore va entregado
y es mi deber saber que estoy jugado.
Yo nunca fui feliz… ¡lo soy ahora!

Pero entiendo, y te hablo francamente,
que si me salvo yo a vos te hundo.
mi deber es hablarte claramente,
quiero  que entiendas que yo voy al frente.
¡De que me querés vivo otro mundo!

Y me declaro entero. Me desnudo.
Te bato mi verdá, vos entendela.
Tengo que abrirte y es un golpe rudo.
Salvate… estás a tiempo. Esto es muy crudo.
No queda otro camino. Comprendela.

images (1)

Alguna vez he vuelto  ̶ quien lo duda ̶
a lo ya inexistente que me da el pasado.
He regresado como un convidado
que le pidió al recuerdo dulce ayuda.

Volví a los muros de la derruida
casona que me dio patios y flores,
la primera aventura y sus temores
pero antes el misterio de la vida.

Y regresé a las voces sucedidas,
a imágenes que fueron tan queridas
en los años distantes de mi infancia.

Lo no visto lo vi sin ser viajero
en un minuto  ̶ ¿un siglo? ̶
que me devuelve a mí con su fragancia.

Julián Centeya©


centeya julian…Julián era un hombre triste que sonreía.
…su tristeza es la tristeza de un hombre que se encuentra ante el dilema de ser sincero en un mundo de hipócritas, valiente en un mundo de cobardes, bueno en un mundo de malvados.

César Tiempo (prólogo del libro “Piel de palabra, La musa maleva y otros poemas inéditos”).


Vocabulario

batir: decir.
beguén:capricho amoroso.
embagayar: enredar.
enchabonado: en amor, estar entregado del todo.
cuore: corazón.
chamuyo: hablar envolviendo con la conversación a alguien.
chanta: pobre, olvidado. En otro sentido, tipo molesto.
finir: del italiano: terminar.
fulería: cosa, actitud, conducta inmerecida. Ser víctima de una fulería.
junar: conocer.
metedura: se dice del individuo ganado por una pasión.
posta: que tiene calidad: trabajo “posta”; mujer atractiva.


“Perfumes y aromas”, Juan Zapato

A la intemperie el perfume a brea se bifurca a través del vaivén de las barcas amarradas y el canto de las gaviotas se adueña de una nueva mañana.

131Un nuevo recorrido me ha de revelar los secretos a la vista de esta ciudad y el olfato de rata de biblioteca me transporta por la calle del Sol, hacia su librería. A sendos costados de la puerta de entrada, libros leídos aguardan a un ávido lector que se atreva a adoptarlos y en la vidriera derecha, ejemplares acuñados de clásicos hispanos y allende los mares. Ahora el perfume se ha impregnado del ambiente, huele a hojas de árboles voluminosos, de encuadernación delicada. Árboles de vida, que contienen aprendizajes, mundos donde encontrar las respuestas a los interrogantes, que aún no nos hemos formulado.

El recinto acoge con una tenue luz y el silencio encierra el rumor de tantas letras hilvanadas en historias de la Historia, aventuras noveladas, relatos cortos de largas travesías, versos ahogados libertarios o susurros pasionales.

133Dejo atrás este lugar mágico de colores sepia y al traspasar la puerta, un vecindario poblado de cafés y bares trasnochados -que al adormecerse el día han de adquirir sesgos intelectuales, rescatados por soñadores sesentistas de cabellos agrisados-, me invita.

El fresco amaina el paso y por delante un bullicio se aproxima por la plaza del Mercado La Esperanza de Haití, pero los aromas y el colorido nos esperan dentro del recinto, en cada puesto de pescados y frutos de mar.

Ya es hora… de adquirir unas flores en el kiosco que he visto al ingresar, sé que le han de agradar.

Juan Zapato©


“El discreto encanto de la…”, Juan Zapato

103El murmullo del oleaje se posa con timidez sobre el perfil costero del mar Cantábrico a orillas de Santander.

El aire fresco le hace compañía y el ronroneo del motor de una barcaza -que se aventura en la mañana, y se interna lenta en busca del rumbo diario-, nos dicen que hoy 8 de Enero da inicio un nuevo año gregoriano, de fondo una incierta neblina oculta los rostros de Somo y Pedreña.

Soy un extranjero, no de ahora, sino de siempre, desde el día aquel que abandonara el vientre de mi madre y comencé a deambular un nuevo mundo.

Una geografía todavía desconocida a mis ojos, aunque por momentos, ciertas fachadas edilicias me confundan entre nostalgias de otras geografías también desconocidas. Calles que van poblándose en minutos apresurados, de transeúntes que aún conservan sus trabajos. No son las trombas de ayer por las “rebajas”, incomprensibles a quien tiene una mirada foránea, un virus llamado consumismo, que se propaga en la sociedad y afecta al criterio.

Encaminando los pasos hacia El sardinero, bordeando la escollera, unos pescadores ocupan el tiempo intercambiando anécdotas, mientras una lubina forcejea para no ser prendida. Me acerco en silencio a un hombre de canas, para no interrumpir la escena y escuchar y aprender. Sobre la piedra está tallado un nombre: Pedro, así bautizaré a este pescador que ante el saludo de otro parroquiano y la pregunta sobre ¿qué haces Pedro?, responde: buscando el tapón… hace años que busco el tapón, que haga correr el agua de este mar y los barcos quedarán sobre la tierra. Ya verás cuando lo encuentre…

122El Sol invita a continuar. Ahora una sirena anuncia la proximidad de alguna embarcación y las campanadas de las iglesias, no quieren ser menos, no pueden perder presencia entre los perdidos andantes. El mediodía llega y una dama de elegante vestir almuerza cómodamente sentada sobre un banco y compartiendo conversación con un elegante caballero, y el detalle infaltable: dos copas de vino blanco, reposan sobre los baldosones de piedra del paseo marítimo. Por cierto la crisis no puede empañar el estilo.

Ya es hora… me escurro entre las oraciones sueltas de una conversación plural que entran y salen por mis oídos, como un lenguaje que se ha mudado de mí.

Juan Zapato©


“El ritmo de Israel”


“Rapsodia Judía”, Adolfo (Fito) Chammah

Kol Nidréi, Aníi maamin, Nigún y Shofar, Procesión nocturna, danza, oración.

musica1

Distancia y murmullos entre el proscenio y mi espera.
Dos canastos rebosantes de flores y ramas viva adornando el escenario.
Los músicos van entrando, ellos de elegante smoking, ellas de negro soirée.
El violino concertante cual clave de sol andante da ejemplo con su sonido y
                                                                                                                  /todos ajustan el “la”.
El aplauso adelantando al talentoso maestro y opresto la batuta diestra
                                                                                                         /que sugiere a los violines.
En un adagio muy lento dar bienvenida a los vientos.

Ébano y níquel, níveas manos, rojos labios, con su largo clarinete una elegante
                                                                                                                                                  /solista
va triturando promesas en la antigua melodía del esperado Kol Nidrei.
Fui frelajando ansiedades y con la imaginación alerta las raíces de la sasngre
palpitaron en mis ojos, y un vendaval de recuerdos casi afiebrado despierta.
La figura del abuelo e su sufrido silencio, el taled, las filacterias, el pan
                                                                                                                        /trenzado, las velas
y un  laberinto de ensueños con Chagall y su paleta.

El Purim con su suave rojo, o el violinita verde o el rabino de limón.
Aní maamín “yo creo” pregonan con su color.
Rojo, verde, azul, turquesa y en mi follaje de otoño el amarillo tristeza.
La cadencia del shofar, cuerno de macho cabrío, sonando bronco y terrible
recuerda al pueblo elegido que Adoshem es uno y solo
y la plebe con unción se prosterna arrepentida rogándole su perdón.

En la procesión no, qué ensación tan extraña: la alegría de un jasid todo
                                                                                                                           /vestido de negro
con su gorra y las polainas y un charco rojo en el pecho de alguna daga pagana
que paraliza su danza.

Las violas y los oboes, los cellos y los violines recitan una oración.
Es dulzura y es torrente, es esperanza escondida, es lejanía, es presente.

Adolfo (Fito) Chammah©

Nació en Tucumán, Argentina. Desde joven se sintió atraído por las expresiones artísticas. Estudió en el Conservatorio Nacional de arte escénico. En Argentina fue miembro del elenco estable del teatro S.H.A., perteneció a la comisión directiva del club C.A.S.A., dirigente de FESELA. (Federación Sefaradí Latinoamericana) y de la D.A.I.A. Publicó artículos en diarios y revistas de la comunidad judía. Creador y director de “Encuentro con la canción Sefaradí (música y poesía). escribe cuentos y poesías e intervino en dos antologías y en numerosas veladas literario-musicales.
En Israel se integró a las peñas “Escritores del Alba” y “Brasego”. En la actualidad es miembro activo de la peña “Literarte”, es socio de la Asociación Israelí de escritores ene Lengua Castellana.


“Anhelo”, Marga Mangione

Mi alma sin religión y sin fronteras,
pide a Dios por la sangre de los muertos
y le ruega que nadie en las trincheras,
sufra dolor, congojas y tormentos.

Le pregunto a Jesús, Alá, Mahoma,
qué castigo han de darle al asesino;
al que mata desde que ele sol asoma,
porque cree que hacerlo es don divino.

¿or qué el odio de unos pocos logra tanto,
y el amor de otros siempre es ignorado?
¿Por qué siembran la muerte y el espanto,
a través de un hermano que es soldado?

No recibo respuestas a mi angustia
o tal vez no las oigo en mi quebranto…
la confianza se me ha quedado mustia,
y me pierdo en las sombras de mi llanto.

Pero aún no he perdido la esperanza,
y la elevo en el aire cual bandera
no concibo la paz con la venganza,
porque la anhelo plena y duradera.

Quiero un mundo llenito de alegría,
sin misiles, sin balas, sin metralla;
sin división musulmana o judía,
donde nadie levante una muralla.

Un lugar sin desquites ni revancha,
donde jueguen los niños sin problema,
a las escondidas, al fútbol o a la mancha
buscando que el amor sea su emblema.

En el erial que hoy destruyó la guerra,
mañana quiero campos bien sembrados,
para saciar el hambre de la tierra
con trigales maduros y dorados.

¡Amemos al igual y al diferente
desde el fondo recóndito del alma!
¡Sonriendo sin distingos a la gente,
lograremos la ansiada y dulce calma!

¡Rompamos esas sórdidas cadenas,
que nos separan de cualquier alianza!
¡Brindemos el amor a manos llenas,
y reinará en el mundo la bonanza!

Mi palabra es humilde y no pretende,
exigir que estos sean mandamientos…
La envío cual antorcha que se enciende,
para alumbrar oscuros sentimientos.

Déjala que se mezcle entre la gente,
y que penetre en todos los oídos,
que convenza de a poco y dulcemente,
hasta que invada todos sus sentidos.

Entenderán entonces que la guerra,
es el problema y jamás la solución;
si el hombre de su vida la destierra,
logrará la más excelsa perfección.

Marga Mangione©


“El paraíso donde nací – נוף ילדות”, Shlomo Artzi-שלמה ארצי

,בנוף הבתים הישנים
,אשר היו צילי בימי ילדות
,חלפו הרבה שנים
.חלפו הרבה שנים

,נוף הבתים כבר מתפורר
,וקירותיו נעלמים
,חלפו הרבה שנים
.חלפו הרבה שנים

בגן העדן של ילדות
,אשר היה פורח
הייתי חלק מהנוף
.היום אני אורח

בגן העצים המתקלפים
אשר היו צילי בימי ילדות
כבר נשברו הענפים
.קפצה זקנה פתאום

אני הולך ואת איתי
והם כולם נעלמים
קפצה זקנה פתאום
.איזה יום היום

…בגן העדן של ילדות

,בנוף האנשים של ילדותי
,אשר היו צילי לפני שנים
,קפצה זקנה פתאום
.קפצה זקנה פתאום

,בראש כולם זרקה שיבה
.והם נעלמים
,קפצה זקנה פתאום
.קפצה זקנה פתאום

…בגן העדן של ילדות


“Las israelíes Juglarías y Arderás en mí, con su autor Roberto Sánchez Soria (Juan Zapato)”

El amor y el erotismo, el pensamiento y la palabra, la Paz y la guerra, el cotidiano vivir de un poeta en Israel.

025Lectura en vivo en los estudios de Radio Sefarad (Madrid), invitado por Raquel Cornejo al programa “El marcapáginas”

Para escuchar, cliquea en la imagen o en el siguiente enlace: http://www.radiosefarad.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=18339:el-marcapaginas&catid=65:el-marcapaginas&Itemid=84


“Dormir”, Iael Pribluda Vered

sueños

Dormir,
relajarse, entregarse, abandonarse
y dejar que así nos vean.

Dormir
es muy íntimo, muy de uno
porque no se comparte.

Porque nos ven y no vemos
porque nos ven como somos
no como nos mostramos.

Las facciones se suavizan,
el cuerpo abstracto, sin rigidez
suave como el sueño de un niño.

El yo que se muestra
es el yo que ocultamos
mientras dormimos.

Ver a alguien durmiendo
es como verlo desnudo
de ropas y mentiras.

Por eso no suelo
mirarte así, durmiendo
porque me da miedo usurparte.
Sin que puedas negarte
o defenderte
que así te vea.

En la desnudez de tus sueños
que no me pertenecen
que no te pertenecen, que no elegís.

Y elijo no mirarte así, dormido
con los labios entreabiertos
y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo.

Pero sí te miro
y tu cuerpo dormido
absorbe mis caricias y mi dar.

Iael Pribluda Vered© de su libro “Hitos, huella” ISBN: 987-02-1244-1

Secretaria de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana, sus escritos han sido publicados en las revistas literarias israelíes “Rodes” y “EntreLíneas”, dirige desde el 2005 un taller de escritura en español en la Biblioteca Nacional de Bat Iam.


“Juglarías, un poeta en Israel”, Juan Zapato

“Impresiones”

Una blanca gaviota detenida sobre las toscas marinas contempla al oleaje llegar.

A lo lejos un pescador solitario se ha introducido campo adentro de las aguas y espera.

Rosh HaNikrá¹ se esconde tras una bruma tenue hasta convertirse en una silueta recostada invisible.

La música acompasada de mar y de viento salado se introduce por mis orificios nasales.

Sentado sobre el suelo de este terraplén, con mis piernas estiradas prosigo la lectura de “Lorca – Dalí, el amor que no pudo ser”, de Ian Gibson.

Un ruido de aletas se aproxima. Dos puntos en el Occidente van figurándose a medida que avanzan hacia mí. Los helicópteros verdeoliva cruzan a baja altura y continúan con su misión rumbo a Oriente.

Cruzo el señalador en la página abierta, cierro el libro, me incorporo y camino destino a Shavei Tzión².

Aún me queda tiempo por delante.

Juan Zapato©

¹ Cuevas de Rosh HaNikrá, punto extremo norte limítrofe entre Israel y El Líbano.

² Moshav Shavei Tzión, granja de propiedad privada, con viviendas particulares y de dimensiones más pequeñas que las de un kibutz. Kibutz: Granja colectiva en Israel.

DSCF0650 (1)Mañana Viernes 13 de Julio, estaré presente en la “Feria del Libro en Español” a realizarse en la ciudad de Raanana, bajo la organización de la Filial local de la OLEI (Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel).

Disertará el escritor Gustavo Perednik, asistirán escritores latinoamericanos-israelíes quienes venderán y firmaran sus obras. Actuarán el maestro Mario Solan acompañado del guitarrista David Solan y el coro “Lejaim”, bajo la dirección de Najman Stofblat  y se contará con la presencia de los diplomáticos de Argentina y Colombia.

Viernes 13 de Julio en el horario de 10 a 14 horas en la explanada de la OLEI Raanana, sita en Ahuza 68, Mercaz Eliav, Semáforo 2. Tel. 09-7442915/7461946.


“El guardapolvo blanco”, Mina Weil

XB1992.1161.3Doce escalones formaban la ancha escalinata. Daniela los iba contando, mientras los subía temblorosa.
Sabía que no era de miedo su temblor, sino de expectativa, y tenía tantas…
Principios de diciembre, en una Buenos Aires que recién despertaba al aliento pegajoso de un día que prometía canícula. Había viajado por más de media hora en el tranvía 86.
Tráquete tráquete… Avenida San Martín, Alvarez Thomas, tráquete tráquete… Avenida Corrientes. El asmático 86 la recorría de una punta a la otra.
El boletín de calificaciones de su sexto grado terminado con loas y la partida de nacimiento se adherían como ventosas a sus palmas húmedas.
Debajo del guardapolvo blanco, el vestido de percal floreado se pegaba a su cuerpo delgado, al que la incipiente pubertad comenzaba a moldear.
Atravesó el enorme portón de entrada.
Un hall gigantesco con bocas abiertas a largos pasillos pareció querer fagocitarla.
Llevó la cabeza hacia atrás para mirar el techo y se sintió del tamaño de una hormiga.
Ese techo abovedado le hizo recordar los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.
La habían dejado boquiabierta, durante una excursión a Roma, organizada por la Opera Nazionale Balilla1 de su pueblo.
El corazón le dio un vuelco. El pasado italiano, arrinconado desde hacía un año en un oscuro recoveco de su memoria, había pegado un salto y querido salir a la luz. El suyo era por cierto un pasado reducido. Dentro de pocos días iba a cumplir los catorce años.
Habían transcurrido sólo dos desde aquel paseo, que ahora le parecía lejano e irreal.
Volvió su atención a lo que ahora veía: Como incrustado en el cielo, un vitral multicolor cubría la parte central del cielorraso. Una cascada de flores caía desde una desbordante canasta pintada de oro. La claridad se filtraba a través de tanto color, y convertía la galería superior en escenario lleno de magia.
Bajó lentamente la cabeza, porque se le había entumecido el cuello. Se dijo que no había tiempo para contemplaciones artísticas.
Enfiló hacia uno de los corredores y enseguida vio, al costado de una puerta cerrada una brillante chapa de bronce con la inscripción: ‘SECRETARÍA’. Al otro costado hacían fila varias niñas. Algunas habían llegado solas, como ella, otras acompañadas de papá o de mamá.
Se ubicó diligentemente al final de la larga cola. La puerta se abrió. Salió una niña con cara satisfecha y un papá que orgulloso sacaba pecho.
“¡Pase la que sigue!” gritó una voz clara y sonora de mujer. Una después de otra entraron y salieron.
Durante la larga espera y sin más compañía que sus pensamientos, los recuerdos de la Italia fascista brincaron y salieron nuevamente de su prisión; pero esta vez no los rechazó.
Aun sentía que una puñalada les había sido asestada en ese no tan lejano 2 de septiembre de 1938, cuando las leyes raciales contra los judíos hicieron su aparición, de la mano traidora de Mussolini. De la noche a la mañana, fue otra la vida. De un día a otro, se cerraron las puertas de los colegios para los alumnos judíos. De un día a otro, muchos de los amigos dejaron de serlo. Soportó el desprecio con la cabeza alta, tal cual lo hacían sus padres. No entendía por qué ser judío era tal pecado.
Sandra la hermana mayor no paraba de llorar. Tenía dieciséis años y estaba locamente enamorada de su apuesto profesor de latín, quien a su vez lo estaba de la profesora de historia. Ahora sí su amor sería imposible.
Mauricio, el hermanito de seis años, no comprendía por qué le estaba prohibido vestir el uniforme de figlio della lupa2 que le quedaba tan lindo.
Vivo estaba en Daniela el recuerdo de cómo había cubierto con pinceladas de tinta china el número tres de ese mismo mes de septiembre, en el calendario grande de la cocina.
Había sido el día en que se prohibió a los niños judíos la entrada a los colegios. Lo había vestido de luto. Era día de duelo para ella. Después se le ocurrió que en realidad debió haberlo pintado de color sangre. Tanto le dolía.
Un paso…otro paso, la fila se acortaba. Pocos minutos más y sería su turno de inscribirse para el examen de ingreso al primer año del Colegio Comercial. Fue casi imperceptible su mueca de disgusto: no era lo que ella realmente quería estudiar. Su sueño había sido, desde que tenía uso de razón, el de ser maestra. En el pequeño pueblo del norte de Italia, donde había nacido, la habían apodado “la maestrina”; porque estaba siempre rodeada de niños a los cuales ayudaba con las tareas de la escuela. Siendo extranjera, la posibilidad de ejercer como maestra era nula; pero no, la de encontrar trabajo como secretaria o tenedora de libros. Lo importante era estudiar y ella tenía hambre de saber.
El pensamiento, con esa facultad de escurrirse de un lugar a otro, de remontarse de un tiempo a otro, la llevó de nuevo a la Italia de fines del 38.
El padre de Daniela no había nacido en Italia y además de ser judío era antifascista.
Aconsejada por amigos que sí lo eran, la familia escapó hacia las montañas, cargando cada uno pesada mochila a la espalda. Los padres se turnaban en llevar a babucha al más pequeño.
Cómo llegaron a Grecia y luego a Argel para tomar el barco, eran memorias enroscadas en una maraña, de la cual fluían fragancia a pino, a musgo y olor de cabra de monte, confundiéndose todo con el aroma de especias y el rancio efluvio de cuerpos sudados en el puerto de Argel. No desenroscó esa maraña. Dejó que su mente navegara por las aguas azules del Mediterráneo.
El vetusto barco que los llevó a la Argentina era alimentado a suspiros; ésa era la sensación que Daniela tenía. Los suspiros de los pasajeros, casi todos huyendo del nazismo o fascismo, mantenían a flote la nave. Recordaba el mareo constante, el rolar descontrolado durante la borrasca al salir del estrecho de Gibraltar.
El puerto de Buenos Aires, con gusto a añoranza, a sueños urdidos durante largos viajes, con ese misterioso y temido sabor a lo desconocido, los recibió una mañana vibrante de sol veraniego. Sol que no logró penetrar los ojos empañados de Daniela y de su hermana.
Dos meses después entraba a cursar el sexto grado en la escuelita de un pueblo en las afueras de Buenos Aires. Y hoy, a sólo diez meses desde aquel día, estaba lista para rendir el examen de ingreso al colegio secundario.
El idioma castellano no le había resultado difícil. Fue música para sus oídos desde el principio. La riqueza de sus matices la cautivaron e inconscientemente fue apartándose de la lengua italiana, que formaba parte de lo que ella consideraba una traición.
Ya no faltaba mucho. Cuando se abriera la puerta habría llegado su turno. Alisó la falda del guardapolvo. Sus manos nerviosas se deslizaron por las tablas almidonadas, mientras una pícara sonrisa iluminaba su cara pecosa, dejando entrever unos dientes incisivos grandes y muy blancos. Su mamá había sacrificado una sábana para hacerle el guardapolvo. No parecía de confección casera. Era igual a los que se veían en las vidrieras de los negocios. Manos de hada las de la mamá de Daniela.
Y finalmente, cuando la puerta se abrió, el “¡Pase la que sigue!” fue para ella.
Respiró hondo y una alegría difícil de ocultar la invadió. A tal punto, que la señorita secretaria al verla entrar exclamó: “Pareces muy contenta”. “Sí, lo estoy”, contestó.
Daniela, sin poder dejar de sonreír, mientras entregaba el boletín de calificaciones y su partida de nacimiento.
La señorita secretaria, muy delgada, de guardapolvo blanco, cabello entrecano corto pegado a la cabeza, estudió los papeles que la probable futura alumna le había entregado.
Los dio vuelta, los volvió a mirar, sacudió la cabeza sin pronunciar palabra. Frunció el ceño. Se levantó del asiento. Hizo un gesto a Daniela para que la esperara y dijo, mientras abría la puerta: “Ya vuelvo”.
De pronto, a Daniela le dolieron los pies. En momentos de miedo o de peligro, siempre le dolían los pies. Era su termómetro al desastre.
Se borró la sonrisa de su boca pequeña y un extraño temor fue reptando por sus piernas hasta la garganta.
La secretaria regresó muy pronto acompañada de una mujer voluminosa a la que presentó como la Señora Directora.
“Niña”: dijo la Señora directora, mirándola con simpatía a través de unos ojos grandes, oscuros y almendrados, “estoy sorprendida por tus buenas notas… siendo que hace tan poco llegaste de Italia. Lo dice aquí, en tu boletín. No me cabe la menor duda de que serías una excelente alumna. No es secreto que las alumnas judías se destacan”.
Había dicho… serías… no había dicho serás. ¡Cómo le dolían los pies!
“Lamentablemente”, siguió diciendo la Señora Directora, “no podemos anotarte para el examen. Esta Partida de Nacimiento no es válida. Tiene que ser enviada a Italia para su autenticación. Pero nena… estamos en 1941 y hay una guerra en Europa. Además en Italia hay leyes contra los judíos. Sinceramente no sé cómo te podemos ayudar. Daniela salió corriendo para que nadie viera como desbordaban sus ojos. Pero alcanzó oír que la señorita secretaria decía despectivamente: “Bueno… una rusa menos. Tenemos ya bastantes”.
“Cállate, Lucinda, no seas cruel”, y esta vez fue la Señora Directora la que en voz alta llamó: “¡Pase la que sigue!”.
Las lágrimas rodaban libremente, no podía frenar los sollozos. Un muchacho al pasar le dijo riendo: “¡Che! ¿Se te murió alguien?” Claro que sí, se le había muerto el futuro.
Mientras caminaba sollozante hacia la esquina para tomar el tranvía, fue desabrochando el guardapolvo blanco. Se lo sacó. Lo dobló prolijamente sobre su brazo. De haberlo sabido antes, el guardapolvo sería sábana todavía. Un largo suspiro terminó con los sollozos. Llegó el tranvía. Tuvo asiento al lado de la ventanilla. Tráquete tráquete… La avenida Corrientes desfilaba ante sus ojos. Daniela no la veía, pensaba con tinta de qué color iba a cubrir la fecha de ese día, en el calendario de la cocina. ¿Negro o rojo?

Mina Weil©

1 O.N.B. Organización nacional de jóvenes fascistas.

2 A los seis años de edad los niños varones eran inscriptos a la O.N.B. y vestían uniforme.


“Magnetismo”, Pesaj (Lito) Skudizki

Israel_Declaration_of_Independence¿Cuál es la esencia de mantenernos históricamente judíos por miles de años?

¿Acaso existe otro pueblo con las mismas características?

Comparado al imán, material magnético indestructible, inseparable, equivalente a fe, dos polos opuestos que se unen. Así como la celebración de Yom Hazikaron y Yom Hatzmaut, separados y unidos por cordón umbilical, un día tras otro. Uno simboliza el dolor y penas de todos los caídos en la lucha por nuestra existencia y el otro la alegría de nuestra independencia como nación.

El imán-eje esférico de huellas cicatrizadas dolientes y sufrientes de pogroms, holocausto, atentados, guerras; se ve cubierto por nuevos pimpollos de grandes logros en ciencias, tecnología, literatura. Polo de efectos antagónicos inseparables, mencionado en el Tanaj como “el pueblo elegido” quedó sellado en nuestras entrañas.

Este año festejamos con felicidad y alegría los 64. Reconocemos que el precio pagado por esa Independencia es muy alto, valorado y apreciado por todos, no olvidando el otro polo de congoja y dolor. Tampoco el horizonte está exento de amenazas por aquellos que aún pretenden destruirnos. No es extraño entonces, que la fuerza de nuestro destino, sea la fe eterna e irrompible de ese imán al que nos referimos.

Confiamos en nuestro pueblo, equivalente a imán-fe.

Pesaj (Lito) Skudizki©


“Niño de mi ciudad”, Yetty Blum

 

niño

Ese niño de mi ciudad
de carita demacrada,
con expresión de ansiedad
y con su mirada amarga…

Ese niño, lo llevo adentro
lo recuerdo aún sin quererlo,
su pena helada en mi pecho
me quema cual brasa ardiendo.

Vende agujas por las calles,
con su ilusión fatigada,
agujas que nunca cosieron,
quizás jamás cosan puntada.

No coserán su destino
si nunca, nadie hace nada.
No coserán sus andrajos
ni las zapatillas gastadas.

No coserán los retazos
de su vida desolada,
ni coserán esperanzas
para su mirada amarga.

Agujas nuevas reclamo,
para el hijo del desamparo,
agujas que cosan cambios
para sus sueños frustrados.

Yetty Blum©


“La Biblia y el calefón”, Discépolo, Guerrero & Díaz

A veces intentamos desmenuzar el corazón de un poema y lo que es cierto para unos, no lo es tanto para otros, pero por sobre todas las conjeturas, siempre nos queda la ignorancia ante el secreto privado que lleva al autor a plasmar esas imágenes. Los siguientes puntos de vista hace ya tiempo que navegan por internet, pero valen su exposición, para conocer tu opinión, lector. Juan Zapato.

Discepolo

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y “La Mignón”,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley…

Enrique Santos Discépolo©

gingko

“Sable sin remache”

piernas-y-bandoneon-daniel-machadoExacta real demostrable y creíble; parece mentira que jamás lo explicaran los miles de escribas, literatos e intelectualoides que dicen: “Estudiar el tango”.
“Sable sin remache” se le llamaba a un gancho donde se colgaba  el papel higiénico al lado del inodoro. “La Biblia y el calefón”, se habla de ello y la mayoría no sabe de que se trata: He aquí la historia de la vida cotidiana, que acontecía en la ciudad de Buenos Aires, no se si en otros lugares pasaba o no, y que explica el porque de la aparentemente surrealista asociación de la Biblia junto al calefón que aparece en el tango “Cambalache”, cuyas letra y música fueron compuestas por Enrique Santos Discépolo en 1935.

La historia tiene relación con los servicios higiénicos, baños, la higiene personal y la forma de realizarla; y como no se me escapa que algunos lectores pueden ser muy jóvenes y puedan no haber conocido otro tipo de baños que los que se estila usar en la actualidad al menos en el mundo occidental y cristiano, voy a recordar primero un par de datos que considero necesario sean tenidos en cuenta.Hasta finales del XIX se utilizaban bacinillas, también llamadas “tazas de noche”, cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de “agua va”, y antes aun, letrinas que solían estar en los fondos de las casas. En Buenos Aires, coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias “acomodadas” comenzaron a instalar baños. Luego el uso de baños se generalizo y se empezó a construirlos en todas la viviendas, aun en las mas modestas. El sencillo “mini-ambiente” constaba al menos del retrete y lavabo y si los lujuriosos propietarios de casa gustaban de practicar la morisca costumbre de lavarse todo el cuerpo mas o menos seguido, y si además tenían medios económicos suficientes como para costearse ese capricho, los baños también tenían una ducha. Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así al lado de la ducha se instalaba un “Calefón”.

Sin embargo, el papel higiénico tardo en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y aun cuando apareció era bastante caro y no estaba al alcance de todas las familias, las cuales se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto cualquier otro. Por supuesto, eran muy estimados los papeles mas sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos del campo, algunos de estos soltaban tinta… ¡je! ¡je! ¡je!…. Otro muy apreciado era llamado el “papel Biblia”, por ser esta especialmente delgado y suave. Ahora bien, ya por entonces existía la Sociedad Bíblica, una de cuyas misiones parece ser la de difundir la Biblia Protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro, en la actualidad lo sigue haciendo.Pues muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas “gentilezas”, y que siendo mayoría la grey católica, lo mismo pasaban y retiraban la Biblia protestante tantas veces como sabían que la Sociedad las tenia en obsequio en las calles, plazas o en su sede central. Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fe (aunque Alá sabe más) que quienes obtenían esas Biblias, les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho de alambre, (llamado “sable sin remache”) al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico. En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

Silvia Irene Guerrero©

gingko

“Humillen a Discépolo”

345251051_296dca8167El otro día, en un programa de la FM “Dos x Cuatro”, había un tipo hablando sobre Discépolo (no sé quién era) pero, de repente, oigo una explicación de “Cambalache” en esa frase que dice; “y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia junto a un calefón” que me causó estupor.
La explicación del conductor del programa fue la siguiente: en los retretes de la época, había calefones a kerosene y un clavo donde se pinchaban hojas de la Biblia para limpiarse el trasero. De ahí, entonces, la imagen de la Biblia y el Calefón.
Este disparate ya lo había oído otras veces, pero, nunca, pensé que lo oiría por la radio.
Es un destrato a un poeta como Discépolo, que era un arquitecto de las palabras, un tipo que podía pasarse un año buscando la que más le convenía para expresar sus conceptos.
Pero hay tantas burradas en esto, que me da vergüenza tener que salir a rebatirlo.
Primero: en los retretes, no había calefón. Los retretes eran para hacer las necesidades, no para bañarse y menos en esa época.
Segundo: ¿cuántas Biblias podían existir como para ser usadas en el baño? La gente se limpiaba con papel de diario o con las hojas de las guías telefónicas.
Tercero: el sable sin remache existía y es absurdo pensar que Discépolo iba a usar esta palabra para significar “clavo”. ¿No era más fácil utilizar “clavo sin remache” para graficar ese pinche donde, supuestamente, colgaban las hojas de la Biblia?
Lo que no entienden estos badulaques es que los poetas hacen metáforas, no para ser explicadas y, menos, de esta manera tan pedestre, tan imbécil…
Si supieran estos ignorantes, sabrían que hubo un movimiento poético en la década del 20 que se llamó Surrealismo y que Discépolo, como hombre culto, debió conocer muy bien. El Surrealismo habla de tres componentes para edificar la imagen poética. Se tomaban de una frase de Lautreamont que juntaba, en su libro “Los Cantos de Maldoror”, una mesa de disección, con una máquina de coser y un paraguas. Es decir, tres objetos totalmente antagónicos entre sí, que se unían en un determinado momento para formar la imagen surrealista.
Fíjense: Discépolo junta un sable sin remache, una Biblia y un calefón. Tres objetos antagónicos y disímiles entre sí, que le dan la exacta medida de lo que quiere expresar.
¿No es más lógico suponer que la imaginación del poeta vio en el escaparate de un “Cambalache”, un sable sin remache “hiriendo” a una vieja Biblia que estaba junto a un elemento tan prosaico como un calefón?
Pero, claro. Como vivimos tiempos de tanta vulgaridad, le buscamos a esa expresión notable de Discépolo, que nos habla del “vale todo” en que se ha convertido la vida, una “explicación” tan burda como ésta que escuchamos en la emisora de tango.
Muchachos: ¿por qué no hacen un curso intensivo de sensibilidad y belleza poética? !Déjense de decir pelotudeces!

Roberto Díaz©
El autor nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1938. Es periodista y traductor de habla inglesa. Su obra ha merecido numerosos premios en el país y en el exterior. Ha traducido la obra de Oscar Wilde y William Shakespeare, entre otros autores. Fue subdirector del diario “La Ciudad” de Avellaneda hasta su retiro de la labor periodística. En el año 2007, fue declarado “PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES” por la Legislatura porteña.

Fuente http://robertodiazpoeta.blogspot.com


“La niña pequeña”, Yetty Blum

080418222938891

No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá.

Va descalza
sobre el asfalto.
Va, helada,
de un auto a otro,
en el cruce de semáforos.
Mantantirulirulá.

¿Le pondremos
dolor, amargura,
sufrimiento, rencor?
¿Le pondremos injusticia,
impotencia, resignación?

Ese nombre no me agrada.
Mantantirulirulá.
¿Y qué nombre le pondremos,
mantantirulirulá…

a la niña pequeña,
a la niña descalza,
a la niña solitaria,
hambrienta y cansada,
que de un auto a otro va,
en el cruce de semáforos,
mantantirulirulá?

Yetty Blum©


“Introducción al pensamiento infantil”, Aida Rebeca Neuah

niñoEl día que papá me regaló un extintor me puse tan tan contento que prendí fuego a la cuna de mi hermanita. Cuna de mi hermanita bah!! Era miii cuna. Lo que es de uno, nunca se deja de poseer. Así que en realidad, prendí fuego a mi cuna para saber si mi vocación de bombero era auténtica. Como soy un niño bueno, primero tomé el recaudo de sacar a la dulce y tierna criatura que me ha robado la mitad del amor que me corresponde por derecho, de su camita. Me subí a un banquito y agarré en brazos a la beba con ternura, le mostré mi dentadura de sonrisa apretada y la puse en la cucha donde duerme Bobby. Seguro que ahí no iba a tener frío ni se iba a sentir sola. Le dije al perro que la cuidara, yo hablo un poco de su idioma. El apagador de fuegos andaba bárbaro y la cuna quedó preciosa, ahora parece una antigüedad. Papá siempre se esmera en regalarme juguetes útiles que me sirvan para elegir una profesión para el futuro. Así fue que hace unos años recibí una sierra eléctrica para hacer de carpintero. La usé para cortar al medio todas las puertas de la casa, Bobby nunca más tuvo que rascar las puertas para que le abran. Al cumplir cuatro, él vino con una caja de tachuelas miguelito. Me enseñó a ponerlas en la calle a la mañana temprano y esperar a que empiecen a salir los autos al trabajo. Mi sabio padre me aconsejó sentarme en la ventana del living, donde se veía el lugar en el que caían las tachuelas, los vecinos que se bajaban de sus autos gritaban palabras desconocidas(debe ser alguna lengua extranjera) y cambiaban las gomas pinchadas por mis clavitos. “Es la forma de aprender a cambiar cubiertas”-dijo mi papi y agregó que tener una gomería es un negocio muy rentable hoy día. Mamá comparte su criterio práctico de elección de regalos y aportó sugiriéndole no comprar más esos huevitos de chocolate porque adentro hay juguetitos con piecitas muy chicas que nos podemos tragar. Imaginate Cacho- le dijo a mi papá- los nenes con un árbol de huevitos kinder en la panza!!!

Aida Rebeca Neuah©  http://laburbujabruja.blogspot.com


“El Marcapáginas–Radio Sefarad”

Snapshot_20110720

Raquel Cornago entrevista a Juan Zapato en el programa “El Marcapáginas” de Radio Sefarad.

Cliquéa en la imagen para escucharla.


“Elogio de lo que queda”, Edith Goel

Apoyo un lápiz en el vacío.

Una miríada de nombres
se pierde
en el acto trivial de elegir
una frase
una palabra
la letra.

Como el tranvía de Gaudí
los trenes sembrarán
vidas inconclusas.

No nos queda
sino esperar.

Edith Goel©

Nacida en Argentina (1952). Es profesora de lengua y literatura española, ilustradora, artista plástica y traductora del hebreo al castellano, y ha obtenido varios premios literarios como: Lucila Palacios (Venezuela), Cosquín (Argentina), Bartolomé Mitre (Argentina), Revista de los Poetas (Argentina), Voces Nuevas (Torremozas, España), Ocho Venado 2001 (México). Web: La Blinda y Niedernegasse. Sus textos han aparecido en antologías y en páginas literarias de Internet, y han sido traducidos a varios idiomas. Presidió la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana. Reside en Rishón LetZíon, Israel.


“Libros en paradas de autobuses, la más reciente biblioteca pública de Israel”

¿La próxima parada para el pueblo del libro? Una espontánea biblioteca pública para consultar libremente mientras se espera el autobús. Ninguna multa, ninguna regla, ningún acallamiento.

daniel-shoshan[Daniel Shoshan instalando estanterías en una parada de autobús de Haifa.]

Imaginen una biblioteca donde no hay fechas de vencimiento ni bibliotecarios que le digan que se calle. Artistas israelíes han desarrollado un nuevo modelo de biblioteca urbana: una biblioteca gratuita en paradas de autobús para pasajeros y viajeros de todas Las edades.

Daniel Shoshan, un artista de instalaciones y profesor en el Technion – Instituto de Tecnología de Israel –, junto con el graduado del Technion, Amit Matalon, comenzaron este nuevo concepto de biblioteca pública, pensando que, a veces, las personas tienen largos tiempos de espera para tomar Los autobuses.

Su lema: Usted puede tomar, usted puede devolver, usted puede agregar.

El dúo armó una serie de estanterías en las paradas de autobús a lo largo de las ciudades israelíes. La idea es que cualquiera puede tomar un libro de la estantería, leerlo en la estación o llevarlo al autobús y devolverlo cuando lo haya terminado.

Ninguna fecha de vencimiento, ningún cargo por atrasos, ninguna regla.

Al principio hicieron un experimento para ver si la dinámica funcionaría. ¿Se repondrían los estantes? ¿La gente participaría? “Comenzó como un proyecto artístico, y de repente fue tan exitoso que lo supe… Se ajusta a un nuevo modelo de biblioteca pública”, Le dice Shoshan a ISRAEL21c. “Las bibliotecas municipales en Israel me han pedido que lo comience aquí y creo que será un proyecto comercial algún día”.

Shoshan cree que Las bibliotecas de paradas de autobús, podrían ser un lugar para reciclar material de lectura que ocupa espacio en las estanterías de las personas y en los sótanos de las bibliotecas públicas.

“Sé que la gente tiene un montón de libros en casa y no saben qué hacer con ellos”, dice.

¿Cómo surgió la “novedosa” idea?

Las seis semanas piloto del año pasado, se iniciaron en el barrio Ziv de Haifa, le dice Shoshan a ISRAEL21c. Se construyeron estanterías en seis paradas de autobús a lo largo de la ruta desde el campus del Technion y la plaza Ziv.

Los pasajeros tenían la libertad de tomar libros para su viaje y devolverlos, o no. “Después de algún tiempo el sistema encontró su propio equilibrio, y comenzó a aparecer el fenómeno de los residentes agregando libros, con la creación de estanterías centradas en las personas, siguiendo las necesidades locales”, informan Los dos artistas.

En la parada de autobús más cercana a la universidad, los estudiantes intercambiaban libros de ciencia de referencia, sus tesis y ciencia ficción. En un barrio ultra ortodoxo, los residentes intercambiaban ejemplares de textos religiosos y CDs, y los residentes de habla rusa en la parada de autobús de Ziv-Hankin crearon una biblioteca en idioma ruso.

Los artistas se emocionaron al ver que se producía esta auto-organización.

El piloto fue considerado un éxito como biblioteca pública autosuficiente y, ahora, las ciudades de todo Israel están tomando el modelo. Shoshan, que dice que tiene Los derechos creativos intelectuales y “espirituales” de la idea, ha sido invitado a implementar el servicio en algunos barrios de Washington DC y Nueva York.

Herramienta de creación comunitaria

book-shelves

¿Esperar en fila en la parada de autobús, hojear algunos libros y tomar uno con usted para el viaje? La idea no sólo podría incrementar Las tasas de alfabetización en las comunidades, sino también servir como una nueva forma de conectar a la gente.

“Los ciudadanos de la ciudad están creando nuevas formas de compartir”, dice Shoshan. “En Kfar Saba, Hadar Yosef, Haifa, la gente comenzó a intercambiar libros entre ellos sin establecer ningún tipo de reglas. Usted puede poner sus libros en el estante, y otros agregarán o quitarán libros del mismo. Son los mismos ciudadanos y los barrios los que supervisan”.

Esto también podría ser una plataforma de mercadeo creativo para que autores desconocidos difundan sus obras. Israel ya cuenta con profesores que dan clases académicas en los trenes. Tal vez gracias a este nuevo proyecto, los nuevos autores harán lecturas públicas en paradas de autobús.

Shoshan cree que tal proyecto podría funcionar también como un constructor de comunidad en zonas desfavorecidas. Con poco desembolso en Los costos, ¿qué se puede perder? “Estoy seguro de que funcionará entre los vecinos más pobres”, dice. “Cuando se confía en la gente, la gente lo devolverá con su tiempo. Especialmente cuando saben que no es un proyecto dirigido por el gobierno.”

Fuente: http://israel21c.org/culture/bus-stop-books-israels-newest-public-library