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“Vivan tus cinco…”, Alicia Sisso Raz

hamsa

“La ḥaketía es la más graciozza de todas las lenguas del ˤolam; nada queda cabe (exp.) la picardía, ni cabe la gracia, ni cabe la chispa y el dursor de la ḥaketía”, me disho el otro día mi tía Fortuna. “A wueno está de tanta fantazía tía”, la dishí. Hay que dizir las cozzas como son, anque muestra ḥaketía está metida en mi alma, será demaziado ˤabbú dezir que es la más graciozza del ˤolam. Mi tía se quedó espetiĵandome con unos oĵos ferroĵentos, y muy dezgustozza me disho, que está en mí un tenikud preto… Y dale que dale (exp.) empesaron a salir de su boca cadenas de chistes, refranes, bendiciones y baldiciones, uno detrás del otro, y todos un plazer pa las oreĵas y la alma!

Ma lo que yo siempre sigoy diziendo es, que el wuen nombre de la ḥaketía no es por su gracia tan grande, sino más bien, por la agudezza analítica que se topa en la lengua! ¿Za’ama no se sabe que la matemática está en la fondina de la ḥaketía, y que el día entero y mozotros haziendo las cuentas? Dezde que amadrugamos ḥatta que mos echamos, y mozotros partiendo todo por una mano, pa no dizir el ‘cinco’! Lo hazemos y mozotros soñando, lo hazemos y mozotros contando… y con todo y en todo.

Esta ‘ada endimantada muestra empesó pamordel desseo que tenían unos ḥakitos en aquélla parte luzzida del ‘olam, de engrandezzer la agudezza analítica de los muestros. Wa se aĵuntaron todos ellos en su hora horada (exp.), y lo hablaron con el corassón en la mano (exp.). Discués de munchas honduras y shaureas, asentaron cabesa (exp.) y salieron con el penserio que lo meĵor será pasar el día entero haziendo las cuentas, y en vez de ‘cinco’ dizir ‘una mano’! Wa sin meshearsen, todos se ḥazmearon y trocaron el cinco y el quinze (exp.) con las manos, y dezde ese día endelante nadie deshó ni el cinco y ni el quinze a crusar sus labios! Ansí mizmó feron las cozzas.

Ma, si en uno de esos momentos raros de la vida se rezbala de la boca de algún cualsequier el cinco aú el quinze, se alevantan todos los ḥakitos, y le enderechan su hadrá con grandes ḥalḥalás, y le dizen: “vivan tus cinco; vivan tus cinco; wa vivan tus cinco, a babá”! Za’ama, le dizen, a ferazmal querido ¿a no lo sabemos bien sabido que tú conoces el número cinco y el quinze?, ma enĵubila a muestras oreĵas a babá, y amostramos si sabes cómo hazer la cuenta con las manos asigún muestra uzansa.

Esta mañana, muestra vezina la que mora cabe mozotros, entró a la garrada (exp.) a muestra cazza. Amarga ella, que está jammeando noche y día con quien jotbear a su hiĵa la al’azba, y su oĵo se quedó enclavado en mi hermano — un mancebo cabal de quinze años y seis mezes. ¿Wa que hizo ella, sino pescudar a mi madre por la edad de mi hermano? No mire mal en mi madre (exp.) como se ḥazmeó, y la segundó con esa clarezza endiamantada de su hadrá, y la disho: “El diamante fino de mi hiĵo tiene tresdoble manos de años, y más seis mezes, ni más ni menos”. Yo me quedí embobada de ver lo volando con lo que mi madre partió los 15 años y seis mezes, ni más ni menos, por una mano, za’ama, por cinco, y dizirla a muestra vezina la edad de mi hermano.

Ma, lo que yo más dezmiroy de todo, es cuando mis padres, sin telfear, meknean la dirección de muestra cazza a sus amigos, cada vez que tenemos ĵem’inas, ansí tengís lo wueno en vuestras cazzas (exp.). Halaquí el número de muestra cazza: diez manos y más una mano menos uno! Wa, nonbalde que el número es 54 ĵustito. Ma iwual lo hazen volando (exp.) cuando dizen el precio del coche nuevo; halaquile el calculó endiamantado: Mil manos, y una mano de cien manos, y más seis manos menos una mano, que son 5,505!

La amarga de mí, que la cuenta no me sale sahlito como a los demás. Davagar davagar lo hagoy. Por mal, yo no tuví el wuen mazzal de puĵarme en aquélla parte luzzida del ‘olam, endonde se hadréa la ḥaketía y se respira ese aire analítico. Wa, escuzzada sea esa hora, que pamorde esa falta preta en mi vida, me miroy los oĵos atrás (exp.) cuando hagoy la cuenta; me pierdoy un poco entre las manitas. Ma, el Dio de Abraham es grande, y con esa esperansa me quedoy, que en un día viñien, volando hare yo tamién los cálculos de las manitas. 

Por mal, en este ‘olam hay de todo – lo wueno con lo malo viven par en par – y la negra de la envidia está levantando su cabesa preta y mos está siguiendo como una solombra en cada paso que ḥazemos. ¿Wa no lo sabemos que la mar y el mundo (exp.) se están muriendo de la envidia, sabiendo muestras ‘adas luzzidas? Tantos celos tiene la ĝente, ḥatta que no los da vergüenza de dezdizir muestras calidades espeĵeadas. Ellos dizen que es muestra superstición y el espantiĵo del mal del oĵo, son los que no mos deshan a mencionar el cinco y el quinze. Y más dizen que la mano con los cinco deditos mos sirve, za’ama, como un amuleto escuentra de las oĵeadas malas. Wa haremos wo sobre los disho y misho de los entortiĵos de la ĝente, esa pena y no otra tenemos (exp.).

Que aznería! Daca que munchos son los plazeres que tenemos cuando se haze la cuenta de las manos. Y no solo muestra vivezza analítica se engrandeze, sino que además se farĵéan los oĵos y las oreĵas. ¿Wa no se dirá que muy espeĵeada es la vizión de esas manitas cuando se hadréa? Parecen como si feran maripozzas volando en el aire! Y que durse es el sonido de los shenshleones de oro cuando muestras madres menean sus manos pa hazer las cuentas, y sus dedos farsheados a la cara del ‘olam! Todo esto es como si estuvieramós en el teatro Cervantes el día entero, qasreando con obras audio-vizuales…

Y yo siempre lo estoy jammeoando, que si el descansado de Federico García Lorca, en su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, hubiera trocado esa fraze famozza, y en vez de “A las cinco de la tarde” escribiría “A tu mano de la tarde”, que plazer cuanti más y cuanti más mos hubiera dado. Ma, el pobre de Don Federico se arrancó de la vida antes que él se fetneó de muestras uzansas endiamantadas, y por eso su ‘Llanto’ se quedó incompleto; se nota que algo, algo le falta!

Wa halaquime, anque que dezde siempre yo sigoy muestras ‘adas sin lalear pa la isquierda ni pa la derecha, aquí me paroy! Por vezes, cuando sientoy munchas ganas de leer ese Llanto por Ignacio Sánchez Mejías tan eghbinozzo en voz alta, doy kabod a la intención del poeta, y lo leyó iwualito iwualito como el descansado de García Lorca lo scribió. Ma, cada vez que la fraze “A las cinco de la tarde” crusa mis labios, oigoy a mi madre, y una vez a una vezina tamién, como un eco, ‘audeando de tras mía, “vivan tus cinco; vivan tus cinco; wa vivan tus cinco a lal.lá”…

Alicia Sisso Raz©

Abreviaciones
exp. – expresiones
s.e.c. – según el contexto

**Glosario, Espresiones y Refranes
a – iniciativa para mover el discurso o la acción
a la garrada – de repente (exp.)
‘abbú- humos, exageración, fanfarronada
‘adas – costumbres
agudezza- agudeza
aĵuntaron – reunieron
ambezzarme educarme
arrancó – falleció
‘audeándo – repitiendo
auzada -acostumbrada
aznería – tontería
cabe – al lado
consintir – dar cuenta
cualsequier – cualquier
cuanti más – sin comparación más
davagar – despacio
Daca agüera que – figurad (exp.)
Dale que dale – sucesión de actos; uno de tras del otro.
del ‘adau – estupendos
derechas – correctas
desharán – dejarán, permitirán
dezir, dizir – decir
dezdezir – negar
dezgustozza – enfadada, digustada
dezmiración – admiración
disho y misho – habladurías, chismes
dursor – dulzor
echar – dormir
eghbinozzo – triste
embobada – atontada
En su hora horada – su justo momento (exp.)
enclavado – clavado
endelante – a partir de ese día
enderechan – corrigen
enĵubila – alegra
entortiĵos – gente con actitud negativa
esa pena y no otra – expresión de indiferencia
escuentra de – contra de
espantiĵo – asusto
espeĵeadas – brillantes
espetiĵandome – fijando insistente
esa pena y no otra – expresión de indiferencia
farsheados – extendidos
ferazmal – contracción de: Feras (de) Mal = protegida[o] de mal. Según el contexto se puede entender como expresión de cariño o de ironía
ferroĵentos – oxidados, herrumbroso
fetneado – dar cuenta
fondina – base
Hablar con el corassón en la mano – con sinceridad (exp.)
hadrear – hablar
ḥakitos – hablantes de ḥaketía
alaquí – he aquí
halaquime – aquí estoy yo…
ḥalḥalás – prisa
ḥatta – hasta
ḥazmear- ponerse listo
honduras – pensamientos profundos
jammeando – pensando
ĵem’inas – reuniones
jotbear – arreglar casamiento
kabod – honor, respeto
La mar y el mundo – cantidad enorme de gente (exp.)
lal.lá – señora mía
lalear – ir de un lado al otro
ma – pero
ma’ases – cuentos; relatos
baldiciones – maldiciones
mazzal – suerte (wuen mazzal – buena suerte)
meknean – dan
mel’oka – maldita
mercar – comprar
meshear – perder tiempo
Mirar los oĵos atrás – hacer muchos esfuerzos(exp.)
Nada queda cabe… – nada se puede compararse con… (exp.)
namás – nada más
negra – maldita
No mire mal en… – palabras de protección y cariño (exp.)
nonbalde – con razón
‘olam -mundo
pescudó – preguntó
preto (a) – s.e.c.: negro, malo, horrible
puĵarme – crecer
qaddeó – acabó
qasreando – pasando buen tiempo
sahlito – fácil
selquear – soltar, dejar
sentar cabesa – pensarlo lógicamente (exp.)
shaureas – consultaciones
shenshleones – pulseras
sherkeoy – comparto
solombra – sombra
telfeóy – equivoco
Tengís lo wueno – bendición. Tengáis todo bueno.
tenikud – acción o resultado que hace rabiar, o fastidiar.
tresdoble – triple
trocado – cambiado
troquimos – cambiamos
uzansa – costumbre
viñien – venidero
Vivan tus cinco—Se dice a quien por no dar cuenta, ha utilizado la palabra ‘cinco’ en su conversación. Dar los cinco y los quinze- Formula que se dice para evitar el mal de ojo.
La palabra ‘cinco’ y la ‘ḥamsa’ ( la mano con cinco dedos), se usan como protección contra el mal de ojo. *Cuando se sospecha que el interlocutor puede hacer el mal de ojo, la palabra ‘cinco’ se usa, u también se menea la mano para mostrar los cinco dedos, siendo ambos considerados como defensa contra el mal de ojo.
*Según la norma de cortesía social, la palabra ‘cinco’ se reemplaza con ‘tu mano’’ en conversaciones, para no ofender el interlocutor (cuando su inocencia es obvio…).
vivezza – inteligencia
volando – a toda prisa, rápido
wa – pues
wuen – buen (wuen mazzal – buena suerte)
za’ama – es decir

La pronunciación de la ḥaketía: En general, la pronunciación es como el castellano moderno, con las siguientes excepciones: El ceceo no existe en la ḥaketía. La pronunciación de las consonantes en palabras derivadas del hebreo y del árabe siguen la pronunciación de estas lenguas.
En ḥaketía, la “s” al final de la palabra seguida con un vocal, una ‘’h’’ española, o una consonante sonora: “b”; “d”; “g”; “l”; “m”; “n”; “r”; “v”, se pronuncia como “z” francesa (zéro)
Los sonidos específicos de la ḥaketía, diferente del castellano son:
Ĝĝ – Antes de “i” o “e” se pronuncia como “j” francesa (jour).
gh – Se pronuncia como una “r” gutural francesa (rue), o una “غ “árabe.
Ĥĥ Se pronuncia como una “h” aspirada inglesa (home).
Ḥḥ Se pronuncia como una “ח “hebrea o “ح “árabe (חכם .(El sonido es
parecido a la “jota” castellana, pero el aire pasa a través de la parte
profunda de la laringe.
Ĵĵ Se pronuncia como “j” francesa (jour)
k – Se pronuncia como en “karate”. Se utiliza únicamente en palabras de origen hebreo o árabe.
l.l o ŀl – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.
Qq Palabras de origen árabe (menos en hebreo) se distinguen por la ausencia de la “u” después del “q” para señalar el sonido gutural (uvular, “ق “árabe), como en las palabras “qailear, qadear”
Sh/sh – Se pronuncia como la “ch” francesa y la “x” arcaica española.
(chemise). Para la geminada utilizaremos “ssh”
γ – o- ‛ Como “ע “hebrea o “ع “árabe (עולם‛ –olam; za‛ama), un sonido laríngeo.
Zz – Se pronuncia como la “z” francesa (zéro). En palabras de origen árabe o hebreoque se escriben con “zayin” y también en palabras asimiladas en Ḥaketía:”caza, meza, camiza”.
zz, ss, dd, etc. – Letras dobles indican una pronunciación acentuada.

*Diccionarios:
Bendayan de Bendelac, Alegria. Diccionario del Judeoespañol de los Sefardíes del Norte de Marruecos.
Benharroch, B. Isaac. Diccionario de Haquetía.
Benoliel, Jose. Dialecto Judeo-Hispanico-Marroqui o Ḥakitia.
Cohen Aflalo, Esther. Lo que yo sé
*Y más de lo que se hablaba en mi cazza…

Fuente: http://www.vocesdehaquetia.com/biblioteca/Vivan_tus_cinco.pdf


Presentación de “La lira & la espada”, con su autor David Mandel

La lira y la espada 3D1¿Quién no conoce la historia de David y Goliat? ¿Hay alguna comunidad judía en el mundo donde los niños no cantan la canción “David, melej Israel, jai, jai ve kayam” (David, rey de Israel, vive y existe)? Me atrevería a decir que no ha existido otro rey, en la historia o en la leyenda, cuya fama y popularidad rivalice con la del rey David.

Hay quienes preguntan, ¿Existió realmente el rey David? ¿No será tal vez un personaje mítico como lo es el rey Arturo de la Mesa Redonda, o el rey inca Manco Cápac, quien, según la leyenda, fundó la ciudad del Cuzco donde se le hundió una vara de oro?

Y si aceptamos que realmente haya existido, ¿fue David rey de un imperio que llegaba desde el desierto de Egipto hasta la ribera del río Eufrates, como lo relata la Biblia, o fue simplemente el jefe de una tribu en una pequeña región de Judea, como lo manifiestan algunos respetados historiadores y arqueólogos?

¿Qué le habría pasado al rey David si hubiese reinado en nuestra época y no hace tres mil años? ¿Si al ex–presidente de Israel Moshé Katsav lo condenaron a siete años de prisión por encontrarlo culpable de acoso sexual y violación, cual sería la pena que hoy se le daría al rey David por haber ordenado la muerte del esposo de la mujer que había seducido?

David Mandel te espera para darte todas las respuestas,
el miércoles 30 de noviembre a las 18:00 horas en la
“Librairie du Foyer”, Kikar Masaryk 14, Tel Aviv.

La lira & la espada en TLV

www.latorredebabelediciones.com


Iom Kipur ¡Gmar hatimá tová!

En la noche de Iom Kipur la primera plegaria es Kol Nidre (todos los votos, todas las promesas).

La sinagoga está en silencio. Se habla sobre juramentos y promesas que no se cumplieron. No importa lo religiosos o seculares que sean los presentes; esa noche todos se paran y recitan esta sagrada plegaria.

Al pararnos frente a D’s en estos días sagrados, podemos decidir, dentro de nuestro corazón, cuidar las palabras y los actos.

Kol Nidre es una tefilá (oración) que trata de la anulación de las promesas hacia D’s, hechas por el ser humano pero no cumplidas. No se aplica respecto de las promesas hechas a otros seres humanos. Una persona no puede ser liberada de una obligación para con su prójimo salvo por el consentimiento de la persona afectada.

Para algunos el origen del Kol Nidre se remonta al período de los godos occidentales, donde comunidades enteras de judíos eran obligadas a bautizarse pero, cuando se reunían secretamente durante Iom Kipur, repetían este rezo para no caer en perjurio (era la España de los tiempos del Rey Recaredo I -586/601-). Otros dicen que la oración fue instituida en Babilonia, en la época de los Gueonim (el período de los sabios Gueonim en Babilonia se extiende desde el año 589 al 1038), y una tercera opinión afirma que tiene raíz talmúdica y se practicó en la Edad Media, entre el 600 y el 1100.

Lo que merece destacarse es que ninguna otra melodía tradicional judía ha atraído a tantos compositores, en los últimos siglos, como el Kol Nidre.

Con la llegada de Iom Kipur, en las reuniones clandestinas para ofrendar las plegarias a D’s, el mayor de los asistentes se levantaba para declarar que todos los juramentos y promesas que habían hecho eran nulos y vanos, porque los habían formulado bajo coacción. Así la fórmula fue introducida al oficio. Y es probable que en esas circunstancias los acordes de Kol Nidrei hubieran sido compuestos.

Son innumerables los arreglos para voz, piano, órgano, violín pero el más conocido es el de Max Bruch (opus 47 Adagio en melodías hebreas para violoncelo y orquesta) compuesto en 1881. Bruch era alemán y protestante. Conoció la melodía por su maestro Ferdinand Hiller que lo presentó a la familia Liechtenstein en Berlín. Dijo que, a pesar de ser protestante, se sintió cautivado por su belleza y se sentía orgulloso del arreglo que había hecho.

El Kol Nidre genera una atmósfera especial, produce una emoción muy fuerte, creando una fuerza espiritual que evoca la trascendencia del día que comienza, el Día del Perdón.

Algunos textos le llaman “la oración más sagrada del judaísmo”, aunque más que una oración es una declaración jurídica, que declara nulos todos los juramentos ante D’s, los realizados y ¡los por realizar! desde este Iom Kipur hasta el próximo Iom Kipur, ha ido cambiando un poco con el tiempo, siendo la fórmula actual atribuida al Rabi Meir ben Samuel, del siglo XI, que incluyó el término a futuro.

“Todos los votos, obligaciones, juramentos y anatemas, …que nos obligan desde este Iom Kipur hasta el siguiente quedan anulados. Quiera D’s redimir, absolver, perdonar, anular e invalidar y dejar sin efecto esos votos, que no nos obliguen ni tengan poder sobre nosotros, los votos no serán eficaces ni obligatorios, ni las promesas o juramentos.”

Luego de terminar el recitado del Kol Nidre, se lee el Libro de Números, capítulo 15 versículo26:

Números 15:26 Así será perdonada toda la comunidad de los hijos de Israel, y también el extranjero que resida en medio de ellos, porque esto le sucedió a todo el pueblo inadvertidamente.

Recorriendo el Majzor*, un rezo repetido, desde Rosh Hashaná hasta Iom Kipur, es el Vidui: Confesión en voz audible, uno de los elementos de la Teshuvá (arrepentimiento y retorno), tal como lo expresa el versículo “Y confesarán sus pecados” (Libro de Números 5:7-17) y el libro de Proverbios 28:13 “El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y abandona, obtendrá misericordia”.

La confesión ayuda al que se arrepiente con el corazón y decide no volver a incurrir en el pecado. Cuando el ser humano habla de algo, toca más profundamente sus sentimientos que cuando sólo piensa en ello.

Por medio del vidui, el reconocimiento del error cometido será más claro, el sentimiento más profundo y la Teshuvá, el retorno a D’s, más firme.

El vidui enumera una lista muy amplia de pecados posibles y lo deben recitar todos, de pie y en voz alta. Todos dicen todo. Esto permite, al que es consciente de sus errores, decirlo en voz audible, sin avergonzarse y, quien no es consciente, puede darse cuenta que pudo mentir, engañar o cometer cualquiera de las faltas mencionadas en la lista. Los seres humanos cometemos errores y el entorno comunitario permite confesarlos, pedir perdón, y sentirnos acompañados. El vidui es sólo una parte del proceso de la teshuvá. Los tres requerimientos para completar el proceso son: resolver no volver a cometer ese pecado, arrepentirse por haberlo cometido y confesarse por él delante de D’s (y no de otra persona).

En Iom Kipur, se debiera vestir con ropas claras simbolizando la búsqueda de pureza, no usar zapatos de cuero, ni nada que demuestre ostentación de riqueza, porque es un día para profundizar la humildad, para trabajar el verdadero valor del regalo de D’s: la vida. Los hombres usan el Talit Gadol, amplio, para que cubra tanto ropas caras como ropas pobres, y se vean todos iguales. Se pide perdón desde abajo, desde la humildad del ser interior, desde las profundidades del alma.

*Conjunto de libros litúrgicos que contienen el conjunto de oraciones de las altas fiestas (Iamim Noraim, Rosh Hashaná, Iom Kipur, Pésaj, Shavuot y Sucot).


“Ver, concebir y expresar el paso del tiempo”, Juan Coira Pociña

Calendario-agrícolaPocas cosas, a lo largo de la historia, preocuparon tanto al ser humano como el paso del tiempo, sobre todo desde el momento en que fue consciente de que nuestra estancia en este mundo es temporalmente limitada. El tiempo, aunque no sea más que una percepción humana, es nuestro compañero y actúa sobre nosotros a lo largo de la vida; controlarlo, regularlo e incluso tratar de comprenderlo ocupó un lugar privilegiado en la mentalidad de los hombres y mujeres de las diversas culturas humanas.

El tiempo es una realidad social, es decir, que habrá tiempo en tanto en cuanto haya una persona capacitada para percibirlo; y también, una categoría cultural, desde el momento en que el ser humano comenzó a reflexionar sobre él y trató de comprenderlo. Cada cultura tuvo su propia manera de concebirlo, incluida dentro de lo que sería una categoría más amplia1: la concepción o visión del mundo.

Nuestra cultura contemporánea, marcada por el individualismo y la no creencia o indiferencia ante una vida más allá de la terrenal, concibe el tiempo como una realidad objetiva que existe más allá de nosotros (hacia el pasado o hacia el futuro). Sin embargo, la concepción medieval era diferente.

1. La concepción del tiempo en la Edad Media

Desde mucho antes, no sólo en la Antigüedad, el ser humano concebía el tiempo como un concepto estrechamente ligado al género humano, como una realidad no objetivamente separada de él. El vínculo entre la vida y el tiempo era estrechísimo, pero no sólo con el tiempo; el ser humano también se sentía estrechamente vinculado con la naturaleza, de la que no era más que una representación a una escala menor (un microcosmos), y, como en el caso del tiempo, era incapaz de concebirla como algo externo a él. Lo que no podía ser de otra manera, dado que la naturaleza era su espacio de vida, su sustento, su trabajo, su intermediaria con la divinidad y, por supuesto, su referencia temporal.

Además, la naturaleza le marcaba sus ritmos vitales. Y lo que es más importante: las pautas que establecía para realizar el trabajo agrario, para viajar, para festejar o, simplemente, para vivir, eran constantemente regulares, día tras día, cosecha tras cosecha. No había lugar a cambios, todo era igual desde siempre, el pasado se actualizaba continuamente.

Por ello, cuando reflexionó sobre el paso del tiempo, sólo pudo concebirlo de la única manera en que tenía sentido desde su punto de vista: de una manera circular, cíclica. Sin embargo, una nueva manera estaba tomando fuerza, respaldada por el Cristianismo, la nueva religión imperante, que a su vez la había tomado del judaísmo: la concepción lineal.

La concepción lineal del tiempo corresponde a una mentalidad que vive más pensando en el futuro que en el pasado (si bien éste no carece de importancia). El tiempo ya no equivale a la eternidad, pues lo eterno sólo pertenece a Dios2, creador a su vez del propio tiempo y del espacio. Puesto que creado, el tiempo tuvo un principio, tiene un  presente y tendrá un fin. Desde el punto de vista cristiano, este fin es la culminación del tiempo y su intersección con la eternidad. Hablamos de un principio y de un final, pero tanta importancia o incluso más tuvo un punto intermedio: la venida de Cristo.
Principio del tiempo (Génesis), punto central clave (venida de Cristo) y final (el Juicio Final) daban al tiempo el sentido lineal para una comunidad que avanzaba a través de los tiempos, de manera irreversible, hacia un fin determinado. Es la presencia de estos tres puntos de apoyo en el tiempo la novedad de la concepción cristiana.

A pesar de ello, esta concepción no pudo liberarse por completo de la ciclicidad, lo que se aprecia principalmente en el gran número de festividades que devuelven al presente los hitos de la vida de Cristo año tras año. El motivo principal era que la concepción cristiana del tiempo no se ajusta a lo que la naturaleza mostraba. Se fundamenta en una fe y reflexión teológica que la mentalidad de los campesinos e incluso de los nobles (no digamos ya la de quienes no eran judíos o cristianos) no era capaz de comprender. Por ese motivo la concepción cíclica del tiempo jamás desapareció de la mentalidad de la población medieval, principalmente de las personas que continuaron viviendo en estrecho vínculo con la naturaleza.

Ambas concepciones convivieron y se relacionaron a lo largo de la Edad Media sin imponerse una a la otra,3 y se revelaron a través de la oralidad y en manifestaciones que hoy utilizamos como fuentes, como es el caso de los calendarios4. En ellos, se plasmó la concepción del tiempo y se aprecia su estrecha relación con la sabiduría popular expresada en el refranero, así como la influencia de la cultura y de la mentalidad populares5.

2. El calendario, creación de la sociedad

El calendario es una construcción humana; su tiempo es totalmente social, aunque esté sujeto a los ritmos del universo. Su función no se reduce a representar el paso del tiempo, sino que juega un importante papel en la sociedad. Constituye uno de los más importantes instrumentos de poder, pues significaba controlar el tiempo y sus ritmos, es decir, el trabajo, el ocio, el descanso, etc. Por este motivo el poder, y particularmente la Iglesia, estuvo muy interesada en controlarlo y, de paso, añadirle los rasgos de su propia concepción del tiempo, como a todo instrumento que servía para expresarlo6.

El calendario está estrechamente relacionado con la religión, pues es frecuente que, en las cosmogonías, los dioses creadores del universo sean también los creadores del calendario7. El caso del Cristianismo no es una excepción, pues desde el primer capítulo del Génesis, la dimensión temporal cumple un papel esencial como referencia en la Creación: ahí se narra la creación de los días y la semana. El calendario constituye de esa forma la expresión de la determinación del tiempo por parte de Dios8. No es de extrañar, por tanto, que la mayor parte de los calendarios medievales conservados estén en relación, de una u otra manera, con el estamento eclesiástico.

Desde el punto de vista de la Iglesia, el tiempo le pertenece a Dios y a Él se le debe dedicar; la Iglesia pretendía controlar una dimensión que “por derecho” le correspondía. Sin embargo, hay diferentes maneras de dedicárselo, según el estamento al que nos refiramos. Podía haber un tiempo para la oración, para la guerra o para el trabajo, y los calendarios reflejaron esta realidad. Y es que, aunque el calendario depende del tiempo cósmico, las sociedades lo reciben y adaptan a sus determinadas estructuras sociales, políticas, económicas y culturales. Por ello, existen diversos tipos, incluso dentro de una misma sociedad, en la que existen diversos grupos sociales o estamentos, cada uno de ellos con su propia cosmovisión

.Además de esta heterogeneidad social, la Edad Media contaba con una estrechísima relación entre lo sagrado y lo profano, lo culto y lo popular, lo que supuso que la concepción del tiempo de la Iglesia se viera influida por la de los campesinos. El resultado de esta realidad se vio también reflejada en el calendario: la cultura popular y la eclesiástica se juntaron y configuraron algunos de los sistemas de medición del tiempo más originales de la Edad Media.Nuestra atención se centra en tres tipos de calendario. El primero, artístico. Se trata del calendario que se encuentra en uno de los capiteles de la iglesia parroquial de Santa María do Azougue, en Betanzos (A Coruña)9. El segundo, literario, presente en una de las obras literarias cumbre de la literatura española: el calendario comprendido entre las estrofas 1270-1300 del Libro de Buen Amor, obra del Arcipreste de Hita10. Ambos del siglo XIV, se verán complementados por un tercer calendario configurado a lo largo de muchos siglos, emanado de la sabiduría popular e incluido en el refranero, tanto clásico como contemporáneo. En él, aparece reflejada la concepción del tiempo, propia de sociedades agrarias y marineras, característica de la mayor parte de la población de la Península desde hace siglos hasta prácticamente la actualidad.

Juan Coira Pociña©
Ver, concebir y expresar el paso del tiempo.
El calendario medieval y el refranero
Medieva lismo, 23, 2013, 117-155 · ISSN: 1131-8155

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“El goy de Shabat”, Joe Velarde

Joe Velarde©


“Zyklon B”, Juan Zapato

cajademuñecasMe presento, soy Miriam, la muñeca de Yael, les cuento nuestra historia.

Como no conozco el calendario, sólo puedo decirles que era de mañana, muy temprano porque aún se escuchaban los trinos aunque el Sol no asomaba ni asomaría en Lodz.

Unos fuertes gritos provenientes de la calle, hicieron asomarse a la ventana a Beca, la mamá de Yael, las tres estábamos solas ese día ya que Ádan el papá, había marchado a Varsovia días atrás.

Beca, despertó a Yael y la vistió con premura, yo que estaba apoyada sobre los piececitos de mi dueña, salté al levantarse ella. Sin lavarse el rostro bajamos las tres. Las miradas de todos reprimían preguntas, el aire estaba viciado del humo de los escapes de aquellos camiones militares, a los que nos condujeron violentamente. Llegamos a una estación de ferrocarril, sería la primera vez para las tres y la última para dos. Por los cuentos que la bobe2de Yael solía contarle por las noches, los viajes en tren eran muy placenteros, yo no lo veía así, estaban abarrotados esos vagones sin asientos y sin luces, el viaje era interminable, el olor nauseabundo, hasta que por fin llegamos a un lugar de mucho verde que sobresalía por encima de la fuerte niebla. Descendimos pero no descendieron todos, algunos quedaron en los suelos sucios de aquel vagón.

Sobre el andén, nos hicieron formar, sentía miedo y Yael me apretujó sobre su pecho y sus latidos vibraban en mí. Separaron a los hombres de las mujeres, nosotras tres seguíamos juntas, sin saber a dónde debíamos ir.

Atravesamos unas rejas y nos hicieron formar nuevamente, un soldado que llevaba en su gorra la insignia de los piratas, nos separó a las dos de la mano de Beca y nos arrastró hacia donde estaban muchos niños y vimos alejarse a Beca con los ojos borrosos del llanto de mi dueña. Una mujer soldado, con voz dulce nos dijo, no temáis nada iremos a las duchas y luego se reencontraran con sus familias. A todos los niños los hicieron desvestirse y en un descuido me separé de Yael, hacía frío, el lugar olía desagradable. Unos hombres recogieron las ropas y entre ellas me arrojaron en un gran recipiente, no volví a ver a Yael.

Entre muchas pertenencias de aquellos seres humanos aguardo a que venga por mí, intento reconocerla entre esos jóvenes que visitan Treblinka, dije que no entiendo de calendarios pero me la imagino que ya debe ser como de diecisiete años.

Juan Zapato©

Del libro “Juglarías” …un poeta en Israel, ISBN: 978-965-91073-0-8

http://www.latorredebabelediciones.com

1 Pesticida que fuera utilizado como arma química por los nazis en las cámaras de gas de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

2 Abuela en idish.


“Judíos errantes”, Joseph Roth

judios errantesYa antes había visto como perdían el sentido mientras rezaban. Fue en el Yom Kipur. En Europa occidental se lo denomina “Día de la Reconciliación”, y en tal nombre vibra toda la disposición a comprometerse que caracteriza al judío occidental. El Yom Kipur no es, sin embargo, ningún día de reconciliación, sino de expiación: una dura jornada cuyas veinticuatro horas contienen un arrepentimiento de veinticuatro años. Comienza la víspera a las cuatro de la tarde. En una ciudad cuyos moradores son judíos en preponderante mayoría, la más grande de las festividades judías se siente como una pesada atmósfera de tormenta cuando se navega por alta mar en una frágil embarcación. Las callejuelas se ensombrecen de pronto a causa del resplandor de las bujías, que irrumpe desde todas y cada una de las ventanas, y del aprfesurado y temeroso cierre de las tiendas -un cierre tan inmediato e indescriptiblemente denso que bien pudiera creerse que no volverían a abrirse hasta el día del Juicio Final-. Es una despedida general de todo lo mundano: del negocio, de la alegría, de la naturaleza y la comida, de la calle y la familia, de los amigos, de su atuendo cotidiano. gente que dos horas antes iba por ahí con su atuendo cotidiano y su semblante habitual: marcha a toda prisa, metamorfoseada, a través de las callejas, en dirección al oratorio, ataviada c on pesada y negra seda, y con el terrorífico blanco de los sudarios, con calcetines blancos y flojas zapatillas, cabisbaja, el manto de orar bajo el brazo; y el gran silencio, que en una ciudad por lo común casi oriental en su bullicio se torna cien veces más patente, pesa incluso sobre los niños vivarachos, cuyo griterío es el acento más fuerte en la música de la vida cotidiana. cada padre bendice ahora a sus hijos. Todas las mujeres dan ahora rienda suelta a su llanto ante los candelabros de plata. Todos los amigos se abrazan entre sí. Todos los enemigos se piden entre sí perdón . Un coro de ángeles toca las trompetas que anuncian el Día del Juicio. Pronto abrirá Jehová el gran libro donde están consignados los pecados, los castigos y los destinos de este año.Es un momento en el que se encienden luces por todos los muertos. Y otras se encienden por todos los vivos,. Los muertos sólo están a un paso de este mundo, y los vivos sólo a un paso del más allá. Comienza la gran plegaria. El gran ayuno ha comenzado ya una hora antes. Cientos, miles, decenas de millares de cirios arden uno junto al otro, se funden y, al hacerlo, forman grandes llamaradas. Los chillones rezos restallan desde mil ventanas, interrumpidos por apacibles, tenues melodías del más allá,trasunto del canto celestial. la gente se apiña en los oratorios. Algunos se tiran al suello y allí permanecen largo rato para después levantarse, sentarse sobre las baldosas y los escabeles, acuclillarse y ponerse súbitamente en pie, balancear el tronco y correr de acá para allá sin cesar por el pequeño recinto como extáticos centinelas de la plegaria; son casas enteras las que están repletas de sudariso blancos, de seres vivientes que no están aquí, de muertos que vuelven a la vida; ni una gota humedece los resecos labios ni refresca las gargantas que tanto claman desde la aflicción, y que no claman a este mundo sino al otro, al del más allá. Hoy no comerán, y mañana tampoco. Es tremendo saber que en esta ciudad hoy y mañana nadie comerá ni beberá. De pronto, todos se han convertido en espíritus, con las propiedades de los espirítus. cada pequeño tendero es un superhimbre, puesto que hoya ha de llegar hasta Dios. Todos extienden las manos para asir la punta de sus vestiduras. todos, sin distinciones: los ricos son tan pobres como los pobres, pues nadie tiene nada que comer. Todos son pecadores y todos rezan. Les sobreviene un vértigo, se tambalean, se ponen fuera de sí, cuchichean, se hacen daño a sí mismos, cantan, claman, lloran, pesadas lágrimas cae en regueros por sus viejas barbas, y el hambre se ha esfumado por obra y gracia del dolor del alma y la eternidad de las melodías que escucha con arrobo el oído.

Joseph Roth© Fragmento del capítulo La pequeña ciudad judía, extraído del libro “Judíos errantes” ISBN: 978-84-96834-35-4


“Los grandes compositores y las Sagradas Escrituras”, Jorge de Hegedüs

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Las fuentes de inspiración de los compositores es sumamente variada: hechos históricos, situaciones de la vida cotidiana, el folclore nacional, leyendas, acontecimientos políticos, y también la propia situación emocional del compositor. A esto hay que agregar el aspecto religioso. Muchos han sido los compositores que han tomado como piedra de toque asuntos espirituales, especialmente los emanados desde las Sagradas Escrituras, la Biblia.

En ese sentido podemos hacer una división, es decir, separar aquellos que desde una postura teocrática fueron directamente los propios escritores de este registro inspirado, y luego los que no tuvieron directamente este cometido, pero utilizaron a esas mismas fuentes como fundamento para sus respectivas creaciones.

Los escritores y compositores musicales de las Sagradas Escrituras

Sin duda alguna aquí se destaca el Rey David, el segundo de los reyes que tuvo la nación israelita, puesto que fue sucesor de Saúl. ¿Cuáles eran las características de este David? Era una personalidad polifacética. Se inició desde su niñez como pastor. Pero luego se transformó en un gran guerrero al servicio de Saúl  −recordemos que debutó en este campo siendo apenas un adolescente, matando de un hondazo a un filisteo gigantesco de nombre Goliat, el cual había desafiado a todo el ejército israelita −.

Pero David también fue poeta y músico. Esto se constata en que fue compuso por lo menos 73 del total de los 150 Salmos que contienen las Sagradas Escrituras, todos ellos musicalizados por él mismo. Este gran rey israelita, −el cual ocupó su reinado desde 1077 hasta 1038 antes de nuestra era − fue arpista y también diseñador de instrumentos musicales, como se detalla en el 2do. Libro de las Crónicas 7:6; 29:26,27, y también en Amos 6:5. ¿Qué fue lo que expresaba David en estas creaciones inspiradas? Su amor hacia el Creador, admiración, alabanzas hacia él, sus experiencias como pastor, aunque también los sentimientos de culpa por los pecados graves que llegó a cometer.

Pero el Rey David no estuvo solo en este campo. Tuvo a un contemporáneo de nombre Asaf, el cual perteneció a la tribu de Leví, es decir, de aquella tribu que estaba encargada en cuidar del Tabernáculo de la Santa Alianza mientras estaban acampados en el desierto. Seguramente por el hecho de que este personaje tendría buena voz, los propios levitas lo nombraron como cantante principal, cimbalista y también arpista. Junto a otros, Asaf sirvió delante del Tabernáculo dirigiendo siempre el canto y la música. Se le atribuye la creación musicalizada del Salmo 50 y del 73 al 78, mientras que el 79 y 80 fueron creados por sus propios hijos, los cuales también fueron músicos. Desgraciadamente todas estas composiciones no fueron pasadas al pentagrama, sistema que apareció con mucha posterioridad, y por lo tanto no conocemos más detalles en cómo se musicalizaron dichos Salmos.

Los que compusieron basados en las Sagradas Escrituras: Juan Sebastián Bach, Georg Friederich Haendel y Franz Schubert

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“El Libro de los Libros”, exhibe 2.000 años de textos de la Biblia

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Por primera vez en la historia, cerca de 200 de los más raros manuscritos bíblicos y textos se muestran en el Museo de Jerusalem, hasta octubre de 2014.

“El Libro de los Libros”, exposición que incluye fragmentos originales de la Septuaginta, la Vulgata, la Biblia de Gutenberg y la genizah Cairo, junto con manuscritos iluminados medievales, rollos de la Torá y otras reliquias bíblicas. Al final es una reproducción de trabajo del siglo XV de Gutenberg, con la imprenta que revolucionó la disponibilidad de las Escrituras.

“La exposición es acerca de la Biblia como un libro, no es teológica”, dice el curador Dr. Filip Vukosavović. “Cubrimos más de 2.000 años de la existencia de la Biblia como un elemento físico, y cómo se desarrolló cronológicamente, geográficamente y lingüísticamente en todo el mundo, desde Israel, donde se originaron tanto en la Biblia Hebrea y el Nuevo Testamento”.

Desde que abrió en octubre, el espectáculo ha atraído a tantos visitantes que se prolongó seis meses más. Una de las razones de su popularidad es que “Libro de los Libros” no es sólo los artefactos exhibidos bajo vidrio. Con el uso de iPads instalados a lo largo de la exposición, los espectadores pueden “abrir” las obras de incalculable valor , ampliar y navegar a través de imágenes de todas las páginas, y hacer clic en las viñetas para conocer información adicional. Hay audioguías disponibles en español, portugués, italiano, hebreo, inglés, árabe, ruso, alemán y holandés.

La exposición surgió de la Green Collection, unas 40.000 antigüedades bíblicas acumulados en los últimos cuatro años por esta familia de Oklahoma. Los Green, que son cristianos, tienen previsto instalar los elementos de un futuro Museo de la Biblia en Washington, DC. Por ahora, una exposición itinerante se entrecruza en el mundo, con Jerusalén y el Vaticano como dos paradas importantes.

bbDe acuerdo con la directora del Museo de las Tierras Bíblicas Amanda Weiss , “El Libro de los Libros” tomó casi dos años de trabajo de los estudiosos de Jerusalén y Oklahoma, “con la visión de crear una amplia exposición sobre el desarrollo de la Biblia, su canonización y la difusión a través de los siglos. Con gran sensibilidad a la presentación de una representación igual de respetuoso de la Biblia como la fuente para el judaísmo y el cristianismo, lo que era un objetivo primordial desde el principio”.

“Ellos se acercaron a nosotros porque querían una exposición en Israel”, dice Vukosavović, originario de Montenegro con un doctorado en Asiriología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “A pesar de que somos la tierra bíblica, nunca hubo una exposición de este tipo aquí antes”.

“El Libro de los Libros”, comienza con los objetos que datan de la época del Segundo Templo , desde el siglo III aEC hasta el siglo I EC . “Esta es la era de la que tenemos la evidencia física más antigua de la Biblia”, dice Vukosavović . “No vamos a cuando fue escrito ni por quién. Ese no es el punto de esta exposición”.

Páginas de papiro de la Septuaginta, de la tercera a la cuarta siglo Egipto, dan vida a la leyenda talmúdica que la primera traducción griega del canon hebreo fue ordenada por el rey Ptolomeo II y llevada a cabo por 70 o 72 sabios judíos que trabajaron por separado durante 70 días sin embargo, produciendo exactamente la misma traducción. Vukosavović señala que mientras que esto sólo es una leyenda “que muestra la importancia de la traducción de la obra al griego, porque en ese momento, hasta un millón de Judios vivían en el exilio en Egipto y no sabía hebreo.”, puede que haya habido traducciones anteriores al arameo, pero la Septuaginta se convirtió en el Antiguo Testamento para los cristianos y es aquí que aparece por primera vez.

También desde Egipto son muy tempranas fragmentos de las Escrituras cristianas, incluyendo versiones de papiros de los Evangelios que no fueron canonizados con los otros cuatro, y fragmentos de los 300.000 documentos judíos escondidos durante 1.000 años en el Cairo Genizah .

La Biblia se mueve a través de la historia

El piso de la exposición es un mapa, llevando a los visitantes de Israel a través de las arenas de Egipto, a través del Medio Oriente y al Sur y Europa Occidental como la Biblia se extendió por el mundo.

Manuscritos iluminados antiguos de Armenia subrayan el hecho de que la Iglesia Armenia se estableció en 301, 79 años antes que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano. Vukosavović señala que existen iglesias de principios armenio, sirio, griego, copto y tradiciones etíopes en Israel, sobre todo en la ciudad vieja de Jerusalén.

Dos copias tempranas de la Vulgata, de Italia y Francia, representan algunas de las primeras versiones latinas de todo el canon bíblico en un solo volúmen.

“Crónica de la historia bíblica” un niño de cinco metros de longitud , tratado en latín del siglo XIV por un fraile e inquisidor italiano, utiliza palabras e imágenes para vincular a Adán a Jesús, y las listas de reyes, emperadores y papas a través de 1346. El objetivo de la obra inusual, dice Vukosavović , era usar la Biblia para apoyar o cuestionar la legitimidad de gobernantes seculares y eclesiásticos.

Un iluminado Rollo de Ester del siglo XVII emplea ilustraciones de estilo de cómic que a veces sugieren los comentarios al texto. Vukosavović señala que el villano Amán está vestido como un turco, mientras que todos los demás están en atuendo isabelino. En ese momento, el Imperio Otomano suponía una seria amenaza para Europa, explica.

Martin Luther, de traducción al alemán del siglo XVI y la traducción de King James al inglés antiguo del siglo XVII se exhiben junto con Biblias políglotas que contienen hasta nueve idiomas en la misma página para que los estudiosos puedan comparar traducciones.

También se muestran dos hojas de la Biblia de Gutenberg (1450), un punto de inflexión en la historia bíblica. “Este es el verdadero libro de libros”, dice Vukosavović. “La Biblia de Gutenberg es el libro impreso más caro de la historia. Gutenberg imprimió cerca de 180 ejemplares , y sólo alrededor de 50 existen en la actualidad”.

A finales del siglo XV, miles de casas editoriales en Europa estaban imprimiendo millones de biblias. “¿Puedes imaginar el impacto en términos de disponibilidad? Usted no tiene que ir a la sinagoga o iglesia a escuchar la Biblia. Se podía leer en casa”, dice Vukosavović. “El efecto de Gutenberg es inconmensurable .”

Fuente: http://www.elfaro-israel.com/?q=node/414


“Ciclo las siete noches. La Cábala”, Jorge Luis Borges

Noche sexta: La cábala. – Entre junio y agosto de 1977, Jorge Luis Borges pronunció siete conferencias en el Teatro Coliseo de Buenos Aires: La Divina Comedia, La pesadilla, El libro de las mil y una noches, El budismo, ¿Qué es la poesía?, La cábala, y La ceguera, más tarde recogidas en su libro Siete Noches.


“Evangelii Gaudium” (fragmento), Papa Francisco

I. Algunos desafíos del mundo actual

papa francisco52. La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas.
Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.

No a una economía de la exclusión

53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

54. En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera
nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero

55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.
Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir

57. Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.
La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado.
Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano.
En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».55

58. Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia

papa-francisco-359. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

60. Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Evangelii-220x300Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de mi Pontificado.

Franciscus PP.


55 SAN JUAN CRISÓSTOMO, De Lazaro Concio II, 6: PG 48, 992D.


“Dios no es una niñera”, Sara Mayer

Crecí viendo entrevistas de mi abuela en la TV nacional. Puede que no haya sido tan famosa como Elie Wiesel, pero para mí, ella era más grande que la vida misma. Era escritora y había aparecido en un documental ganador de un Emmy. Era la persona más famosa que yo conocía. Y ella, era mi abuela.

“¿Usted todavía cree en Dios después del Holocausto?”. La respuesta de mi abuela estaba grabada en mi corazón.

En cada clase, entrevista, o serie de preguntas y respuestas, le hacían a mi abuela la misma pregunta, y yo conocía muy bien su respuesta, la cual había quedado grabada en mi mente y en mi corazón:

“¿Todavía cree en Dios después del Holocausto?”, le preguntaban.

Para muchos, la pregunta parecía demasiado controversial, demasiado dolorosa. Pero para mi abuela era simple. Y yo murmuraba la respuesta junto con ella: “Dios no es una niñera”.

En mi mente, las preguntas que sus oyentes no se atrevían a preguntar pedían respuestas a gritos. “¿Dónde estaba Dios cuando Adolf Hitler puso en marcha la solución final?”. “¿Y dónde estaba Dios cuando tu padre y tu madre estaban siendo llevados a las cámaras de gas?”. “¿Y dónde estaba Dios cuando tu hermano fue brutalmente asesinado pocos días antes de la liberación?”.

Pero la respuesta también estaba ahí, implantada por mi abuela. “Dios estaba viendo y llorando. Estaba llorando por todos sus hijos. Por los que habían hecho mal y por los que habían sido dañados. Dios dirige el mundo, pero les concede libre albedrío a sus hijos. Depende de ellos decidir lo que harán con él. Una niñera es un reemplazo temporal de un padre. Su trabajo es asegurar que el niño esté exactamente igual que cuando los padres salieron. Con una niñera no hay lugar para el crecimiento, porque todo lo que sea incluso remotamente peligroso debe ser frenado antes de comenzar. ¿Acaso Dios tendría que haber liquidado a cada nazi con un rayo? ¡No!, porque Dios no es una niñera”.

Mientras su sorprendida audiencia se recuperaba de su respuesta, mi abuela continuaba. “No fue Dios quien me lastimó. La gente me hizo esas cosas. Vi muchos milagros. Déjenme leerles de mi libro…”. Yo sonreía mientras mi abuela buscaba entre las páginas de la manoseada copia que llevaba consigo de su libro “One Who Came Back” (Uno Que Volvió). Yo me sabía prácticamente todo el libro de memoria, y sabía la historia que contaría a continuación.

“Un día, mientras cuatro de nosotras quitábamos piedras de una zanja angosta con nuestras manos desnudas, mi paciencia fue puesta nuevamente a prueba. Las piedras tenían que ser cargadas en una carreta, la cual era remolcada por un caballo. Desde un principio no le agradé al trabajador alemán que vino con el caballo. Me acosó y molestó todo el día. Yo le presté la menor atención que pude, pero eso parecía provocarlo aún más. Finalmente le ordenó al caballo, que estaba parado sobre mí, que me pateara, me tirara al piso y acabara conmigo. Yo no me podía mover, por lo que comencé a hablarle al caballo con una voz muy baja. Le dije, en holandés por supuesto, que era un buen animal, y que yo sabía que él no me lastimaría. Sólo seguí hablando y hablando. Y sin importar las amenazas que el alemán dijera, el caballo se mantenía tercamente firme en su lugar”.

Mi abuela levantó los ojos, dejó sus lentes de leer a un costado, y preguntó: “¿Por qué un caballo me escucharía a mí hablándole en un idioma extraño, en lugar de escuchar a su amo y dueño? Vi muchos milagros como este. Dios cuida de nosotros. Permite que pase tanto lo bueno como lo malo. Dios no es una niñera”.

Visitando Treblinka

Desde la primera vez que escuché acerca de la “Marcha por la Vida”, quise participar en el programa. Las experiencias de mi abuela eran parte de mí. Necesitaba entender, al menos en parte, por lo que ella había pasado. No sé que esperaba del viaje, pero mientras estaba en Majdanek, Aushwitz y Birkenau aferraba firmemente el libro de mi abuela con la esperanza de obtener fuerzas por ósmosis de sus palabras. Incluso los miembros religiosos de nuestro grupo lloraban de dolor: “¿Cómo Dios dejó que esto ocurriera?”. Pero yo estaba protegida por el mantra que solía recitar con mi abuela: “Dios no es una niñera”.

En uno de nuestros últimos días en Polonia visitamos Treblinka. Los nazis habían destruido todo el campamento antes de que el área fuese liberada. Para cuando llegaron las fuerzas aliadas, una granja rodeada por árboles había sido construida sobre el pedazo de tierra que alguna vez albergó las cámaras de gas. La granja ya no está ahí, sino que hay monumentos que demarcan la ubicación de las vías del tren, la reja y los edificios. Los habitantes locales disfrutan del “parque”. Una familia estaba haciendo un asado cuando llegamos. Desde lejos, el humo parecía elevarse desde el monumento del crematorio.

La vida silvestre estaba en todos lados. El dulce sonido de pájaros piando se entremezclaba con el aire fresco y el olor a madera que hacía cosquillear nuestras narices. Las mariposas se movían ágilmente entre los árboles, buscando néctar. “Las mariposas son las almas de los niños que perdimos aquí”, dijo mi guía. Yo sonreí mientras pensé en el poema Nunca vi otra mariposa. Mientras nos preparábamos para entrar en el bosque, una mariposa se posó en la mejilla de mi guía.

Yo me reí de su reacción de sorpresa. “Esa mariposa te besó”, murmuré.

Yo estaba completamente vacía. Había perdido toda la fe, no en Dios – sino en el hombre.

Me detuve en el quiosco que había en el estacionamiento y tomé una guía explicativa. Mientras entrábamos, leí las estadísticas: “874,000 judíos fueron asesinados en Treblinka, y prácticamente no hubieron sobrevivientes”. Mi mente dio vueltas alrededor de los asombrosos números. ¿Casi un millón de judíos habían muerto en vano? Cuando llegamos a la línea de piedras que simbolizaba el alambrado, me detuve.

Me quedé paralizada ante la belleza que enmascaraba los horrores que habían ocurrido en aquel lugar, y caí al piso. Me acurruqué al lado de la piedra más cercana. Estaba completamente vacía. Había perdido toda la fe, no en Dios – sino en el hombre.

¿Cómo pudieron hacernos esto? ¿Cómo pudo pasar esto en un mundo aparentemente civilizado? ¿Cómo pueden haber habido “espectadores inocentes” presenciando el asesinato sistemático y a sangre fría de casi 900.000 personas sin hacer ni decir nada? ¿Dónde estaba la humanidad cuando esto pasó? ¿En dónde estoy yo cuando otros sufren?

Estas preguntas me daban vueltas en la cabeza, sin que fuese capaz de llegar a ninguna respuesta. Pero mi abuela me había entregado un legado adicional, al cual me aferré cuando mi mantra falló. Saqué una lapicera y un papel, y comencé a escribir. Me volví parte del paisaje mientras estaba ahí, sentada, absolutamente inmóvil, con la sola excepción de mi lapicera que se movía a medida que esbozaba frases en aquella hoja. Mi corazón sangraba en el papel como una herida abierta. ¿Superaría alguna vez esos sentimientos de desesperanza?

Mi lapicera se detuvo a medida que mi confundida mente comenzaba a sentirse exhausta. Levanté la vista, y quedé maravillada por la delicada forma de una mariposa que abría y cerraba lentamente sus alas sobre mi rodilla. Las palabras de mi guía volvieron a mí: “Las mariposas son las almas de los niños que perdimos aquí”. Sí, es verdad que perdimos a este niño, pero por otro lado, muchos otros niños han venido al mundo desde entonces. ¿No somos acaso mi hermana, mis primos y yo prueba de que los nazis fallaron?

Un nuevo sentimiento, incluso más abrumador que el anterior, estalló en mi corazón. Mientras miraba los elegantes movimientos de la mariposa, sentí una sola cosa: esperanza.

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? No tengo respuesta a eso. Desde que Moshé le preguntó esto a Dios en el desierto, nos hemos preguntado el por qué. Pero la respuesta continúa siendo inasequible. Todo lo que puedo hacer es recordar que todo pasa por una razón, más allá de si la entiendo o no, y tener esperanza de que los niños del futuro aprendan las lecciones que nos dejó el pasado.

Sobreviviendo

Luego de nuestra semana en Polonia, fuimos a Israel. Todos dejamos de lado los sentimientos de lo que habíamos vivido durante una semana para celebrar. Podríamos pensar en eso cuando volviéramos a casa. Una de mis amigas no pudo soportar los intensos cambios de emociones por los que estábamos pasando en el viaje; tuvo un colapso nervioso un par de días después de llegar a Israel.

“¿Cómo pretendes que apague todos esos sentimientos?”, le decía al guía que había venido a hablar con ella para que participara en las actividades. “Después de todo lo que vimos y vivimos, ¿deberíamos simplemente dar media vuelta y ser frívolos y despreocupados?”.

La respuesta del guía tuvo un efecto muy profundo en mí, a pesar de que a mi amiga le fue indiferente.

“¿Los sobrevivientes sobrevivieron para que nos ahoguemos en pena o para que podamos vivir?”.

Sobrevivir significa estar en paz con tu experiencia y construir una vida.

Todos mis pensamientos negativos sobre las inconsistencias que tenían las dos partes del viaje se desvanecieron. Pensé en las fotos de mi abuela de después de la guerra, cuando volvió a Holanda y descubrió que era la única que había sobrevivido. Ella aparecía sonriendo en todas las fotografías.

¿Fue fácil para ella volver? Estoy segura que no. Incluso después de la guerra había dificultades que superar. Pero ser un sobreviviente era mucho más que tener el corazón latiendo cuando los aliados llegaron a liberarlos. Significaba estar en paz con tu experiencia y construir una vida.

Ya no cuento los seis millones de judíos que perdimos en el Holocausto, sino que cuento a mis seis millones de vecinos judíos que viven en Israel. Ya no vivo en lo que pasó en Europa, sino que vivo en lo que es Israel hoy en día. Mi esposo y yo, ambos nietos de sobrevivientes del Holocausto, conmemoramos las vidas que fueron perdidas en el pasado construyendo nuestras vidas y las vidas del futuro, nuestros hijos. Sólo rezo que podamos inculcar en ellos la misma fe que mi abuela inculcó en mí.

Sara Mayer©  Fuente: http://www.aishlatino.com/e/oe/162505556.html


“Edicto de Expulsión de los judíos de España”

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Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, León, Aragón y otros dominios de la corona- al príncipe Juan, los duques, marqueses, condes, ordenes religiosas y sus Maestres,… señores de los Castillos, caballeros y a todos los judíos hombres y mujeres de cualquier edad y a quienquiera esta carta le concierna, salud y gracia para él.
Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos. Por lo tanto, en el año de 1480, ordenamos que los judíos fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separación la situación existente sería remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la Inquisición en estos dominios; y en el término de 12 años ha funcionado y la Inquisición ha encontrado muchas personas culpables además, estamos informados por la Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los judíos, y a su vez estos judíos tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Católica y están tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.
Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los días de ayuno, y reuniéndoles para enseñarles las historias de sus leyes, informándoles cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, dándoles el pan sin levadura y las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que deben abstenerse con relación a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Moisés, haciéndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera de esta. Y así lo hace claro basados en sus confesiones de estos judíos lo mismo a los cuales han pervertido que ha sido resultado en un gran daño y detrimento a la santa fe Católica, y como nosotros conocíamos el verdadero remedio de estos daños y las dificultades yacían en el interferir de toda comunicación entre los mencionados Judíos y los Cristianos y enviándolos fuera de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos en ordenar si ya dichos Judíos de todas las ciudades y villas y lugares de Andalucía donde aparentemente ellos habían efectuado el mayor daño, y creyendo que esto seria suficiente de modo que en esos y otras ciudades y villas y lugares en nuestros reinos y nuestras posesiones seria efectivo y cesarían a cometer lo mencionado. Y porque hemos sido informados que nada de esto, ni es el caso ni las justicias hechas para algunos de los mencionados judíos encontrándolos muy culpables por lo por los susodichos crímenes y transgresiones contra la santa fe Católica han sido un remedio completo obviar y corregir estos delitos y ofensas. Y a la fe Cristiana y religión cada día parece que los Judíos incrementan en continuar su maldad y daño objetivo a donde residan y conversen; y porque no existe lugar donde ofender de mas a nuestra santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido hasta el día de hoy y a aquellos que han sido influenciados, deber de la Santa Madre Iglesia reparar y reducir esta situación al estado anterior, debido a lo frágil del ser humano, pudiese ocurrir que podemos sucumbir a la diabólica tentación que continuamente combate contra nosotros, de modo que, si siendo la causa principal los llamados judíos si no son convertidos deberán ser expulsados de el Reino.
Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de algún grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores serán castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deberán ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones serán perjudiciales a la República y los mas por la mayoría de sus crímenes seria peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y Judías deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.
Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes.
Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judío o Judía ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios.
Hágase que los Judíos puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protección y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro articulo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual seria injustificado y el que transgrediese esto incurrirá en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.
Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judíos y Judías a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro articulo prohibido por las leyes del reinado.
De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecución, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscación de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reunión de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las diócesis, y sea hecho por el heraldo en presencia de el escribano público, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulación de sus cargos y confiscación de sus bienes al que haga lo contrario.
Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo.
Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492.
Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de la Colonia secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.


“Avinu Malkeinu”, Barbra Streisand


“El Café Izmir”, Carlos Szwarcer

Adán Buenosayres (fragmento):
“Los tres hombres ocupaban una mesa del Izmir, y la discusión mantenida en lenguaje sirio se mezclaba con otras voces de timbre igual en aquel recinto sobresaturado de anises y tabacos fuertes. Junto a la vidriera un músico abstraído hería, como en sueños, el cordaje de una cítara negra con incrustaciones de nácar. Al fondo, las levantadas puntas de un cortinado permitían entrever un interior brumoso en cuyo centro, y sobre un tapiz amarillo, se alzaba un alto narguile del cual salían cuatro tubos que sin duda llegaban a otros tantos fumadores invisibles”.

El Café Izmir, conocido por la intelectualidad argentina a partir de la publicación de la novela Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal en 1948, era ya famoso en los años ‘30 como centro inevitable de reunión de las oleadas inmigratorias y verdadera institución en el barrio.

El local del Izmir fue construido a fines de 1932 sobre la base de tres habitaciones de un inquilinato de la calle Gurruchaga 432-436; su primer dueño habría sido Jaim Danón, quien le daría ese nombre en recuerdo de Izmir, su ciudad natal. Sin embargo esta persona no aparece en ningún expediente de la Dirección General de Habilitaciones y Verificaciones que lo relacione con el café; en cambio, sí se detallan allí tres transferencias, en apenas tres años, desde 1937, fecha en que fue "habilitado", hasta 1940, cuando Rafael Alboger se hace cargo del fondo de comercio (1) y comienza su larga trayectoria de veinticinco años detrás de su mostrador.

Administrar un sitio plagado de diversidades étnicas, requería un anfitrión que fuera capaz de mantener un sutil equilibrio entre una ligera bonhomía, que atrajera a los parroquianos, y una fuerte personalidad que hiciera respetar su autoridad.

¿Quién fue Rafael Alboger? Había nacido el 30 de octubre de 1902 en Esmirna, Turquía. Hijo mayor de Haim Alboher y Reina Mizrahi, matrimonio judío sefaradí que trajo al mundo seis vástagos: Rafael (llamado "Bojor" o Alejandro), Alegre, Luna, Yaco, Isaac y un varón muerto de escarlatina a los 14 meses.

Alboger fue lustrabotas en el histórico Café Tortoni, en Avenida de Mayo al 800 y luego mozo y maître del mismo durante la década del 20 y los primeros años del ’30. Espectador directo de las manifestaciones culturales de esa época, que anidaron en el añoso café, "el turco" se consustanciaba con Buenos Aires y, entusiasta, fue pensando en formar una familia. Destino, providencia o casualidad, también para Leopoldo Marechal el Tortoni y el Izmir serían parte de su historia personal.

El autor de Adán Buenosayres frecuentaría, como parte de la generación martinfierrista, "La Peña del Tortoni" (2), fundada el 25 de mayo de 1926 y luego el café de la calle Gurruchaga lo inspiraría para la narración de algunas de las bellas páginas de su primera novela.

Pero el tránsito de Alboger del Tortoni al Izmir fue, por cierto, no menos azaroso. Habría un vuelco importante en la vida de este esmirlí cuando un conocido le pidió la garantía de su casa para la compra del fondo de comercio de un bar en Villa Crespo, y no se negó. Ya estaba casado y con dos hijas.

Quien regenteaba el Izmir fracasó económicamente, al punto que se fundió y al no pagar los alquileres complicó a Rafael que, de pronto, se encontró en una verdadera encrucijada; los hechos lo comprometían por ser el aval y agobiado por el cerco judicial tomó la decisión de hacerse cargo del café, con la correspondiente carga de deudas heredadas. Su misión fue "levantar aquel negocio" pagar lo que se debía y sobre todo, "si Dios lo ayudaba", mantener a flote a su familia. La dueña del predio en el que estaba el café, Estrada viuda de Alvarez, confió en quien finalmente a fuerza de sacrificio y con la experiencia en el rubro gastronómico adquirida en el Tortoni, cumplió con los compromisos y salvó la casa que dejara en garantía.

Este es el origen de la relación entre el Café Izmir y la vida de los Alboger durante casi tres décadas. Allí, en Gurruchaga 432, Villa Crespo, se hizo cargo del legendario y exótico izmir, en noviembre de 1940.

En el barrio convivían representantes de las tres religiones monoteístas, por lo que algunas disquisiciones teológicas eran frecuentes en el Izmir, como las del judío Abraham, el musulmán Abdalla y el cristiano Jabil que defendían sus diferencias sobre el Mesías: "… Los tres hombres ocupaban una mesa del Café lzmir, y la discusión mantenida en lenguaje sirio se mezclaba con otras voces de timbre igual en aquel recinto sobresaturado de anises y tabacos fuertes. Junto a la vidriera, un músico abstraído hería, como en sueños, el cordaje de una cítara negra con incrustaciones de nácar. Al fondo, las levantadas puntas de un cortinado permitían entrever un interior brumoso en cuyo centro, y sobre un tapiz amarillo, se alzaba un alto narguile del cual salían cuatro tubos que sin duda llegaban a otros tantos fumadores invisibles"…" Tras apurar la copa de anís, Abdalla se disponía nuevamente a defender el esplendor de la Media Luna, cuando un son de guerra y una batahola de muchedumbres agitadas llegaron desde la calle hasta el Café Izmir, El citarista quedó inmóvil, cesaron de pronto los murmullos asiáticos, y un silencio expectante reinó en la sala. Pero el tumulto creció fuera. Y entonces los parroquianos se pusieron de pie…" (3) En Gurruchaga al 400, a juzgar por los comentarios de vecinos de aquella época, "la gente se cruzaba de vereda de aquí a allá" como si fuera "peatonal, una feria, un mercado persa", relata José L. Los vendedores ambulantes ofrecían sus telas, ropa usada, plumeros y los más diversos artículos que uno pueda imaginarse, aunque lo más codiciado eran los manjares típicos, delicias paradisíacas para los sefaradíes. En este torbellino urbano cada oficio callejero agregaba su cuota de variedad y así se cruzaban el zapatero remendón, con su caja de herramientas apoyada en la espalda, con el fabricante de yogur casero que hacía firuletes con su bandejón, apurando el reparto a su selecta clientela de los inquilinatos; al mismo tiempo los carros de verduleros, meloneros o cesteros pregonaban su mercancía arrimándose al cordón.Ambiente y manjares del Izmir

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“De dónde viene el Padrenuestro…”, por Yehuda Ribco

Buscaba yo variaciones -que las hay- de la más importante plegaria del cristianismo -el Padrenuestro-… y encontré lo que podrían ser los originales en el judaísmo -o sea la fuente judaica. En negrita el texto de Mateo-capítulo 6 y en cursiva el texto original en el judaísmo:

Padre Nuestro,

“Como el padre se compadece de los hijos, así se compadece el Eterno de los que le temen.”
(Tehilim / Salmos 103:13)

que estás en el cielo,

“El Eterno estableció en los cielos Su trono”
(Tehilim / Salmos 103:19)

santificado sea tu Nombre;

“Bendiga todo mi ser Su santo Nombre.”
(Tehilim / Salmos 103:1)

venga a nosotros tu reino;

“Su reino domina sobre todo.”
(Tehilim / Salmos 103:19)

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

“El Eterno estableció en los cielos Su trono, y Su reino domina sobre todo.”
(Tehilim / Salmos 103:19)
Danos hoy nuestro pan de cada día;

“Él sacia con bien tus anhelos”
(Tehilim / Salmos 103:5)

perdona nuestras ofensas

“Él perdona todas tus iniquidades”
(Tehilim / Salmos 103:3)

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

“No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.”
(Tehilim / Salmos 103:10)

no nos dejes caer en la tentación,

“Él rescata del hoyo tu vida”
(Tehilim / Salmos 103:4)

y líbranos del mal.

“¡Libra, oh Eterno, mi vida!”
(Tehilim / Salmos 116:4)

Lic. Prof. Yehuda Ribco©

Fuentes: http://acuarela.wordpress.com/2006/12/17/de-donde-viene-el-padrenuestro/

               http://serjudio.com/rap2901a2950/rap2920.htm