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“Los grandes compositores y las Sagradas Escrituras”, Jorge de Hegedüs

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Las fuentes de inspiración de los compositores es sumamente variada: hechos históricos, situaciones de la vida cotidiana, el folclore nacional, leyendas, acontecimientos políticos, y también la propia situación emocional del compositor. A esto hay que agregar el aspecto religioso. Muchos han sido los compositores que han tomado como piedra de toque asuntos espirituales, especialmente los emanados desde las Sagradas Escrituras, la Biblia.

En ese sentido podemos hacer una división, es decir, separar aquellos que desde una postura teocrática fueron directamente los propios escritores de este registro inspirado, y luego los que no tuvieron directamente este cometido, pero utilizaron a esas mismas fuentes como fundamento para sus respectivas creaciones.

Los escritores y compositores musicales de las Sagradas Escrituras

Sin duda alguna aquí se destaca el Rey David, el segundo de los reyes que tuvo la nación israelita, puesto que fue sucesor de Saúl. ¿Cuáles eran las características de este David? Era una personalidad polifacética. Se inició desde su niñez como pastor. Pero luego se transformó en un gran guerrero al servicio de Saúl  −recordemos que debutó en este campo siendo apenas un adolescente, matando de un hondazo a un filisteo gigantesco de nombre Goliat, el cual había desafiado a todo el ejército israelita −.

Pero David también fue poeta y músico. Esto se constata en que fue compuso por lo menos 73 del total de los 150 Salmos que contienen las Sagradas Escrituras, todos ellos musicalizados por él mismo. Este gran rey israelita, −el cual ocupó su reinado desde 1077 hasta 1038 antes de nuestra era − fue arpista y también diseñador de instrumentos musicales, como se detalla en el 2do. Libro de las Crónicas 7:6; 29:26,27, y también en Amos 6:5. ¿Qué fue lo que expresaba David en estas creaciones inspiradas? Su amor hacia el Creador, admiración, alabanzas hacia él, sus experiencias como pastor, aunque también los sentimientos de culpa por los pecados graves que llegó a cometer.

Pero el Rey David no estuvo solo en este campo. Tuvo a un contemporáneo de nombre Asaf, el cual perteneció a la tribu de Leví, es decir, de aquella tribu que estaba encargada en cuidar del Tabernáculo de la Santa Alianza mientras estaban acampados en el desierto. Seguramente por el hecho de que este personaje tendría buena voz, los propios levitas lo nombraron como cantante principal, cimbalista y también arpista. Junto a otros, Asaf sirvió delante del Tabernáculo dirigiendo siempre el canto y la música. Se le atribuye la creación musicalizada del Salmo 50 y del 73 al 78, mientras que el 79 y 80 fueron creados por sus propios hijos, los cuales también fueron músicos. Desgraciadamente todas estas composiciones no fueron pasadas al pentagrama, sistema que apareció con mucha posterioridad, y por lo tanto no conocemos más detalles en cómo se musicalizaron dichos Salmos.

Los que compusieron basados en las Sagradas Escrituras: Juan Sebastián Bach, Georg Friederich Haendel y Franz Schubert

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“Moisés”, Vox Dei

Moisés

Niño que flotas en las aguas
Niño niño, niño niño
Niño que te salvan de las aguas
¿Por qué te salvan?, niño niño

¿De dónde traes ese niño?
¿De dónde lo traes?, dímelo río
Aguas frescas, niño niño
Río niño, tibio niño

¿Por qué te salvan?, niño del río
Es que quizás no debas morir
¿Por qué te salvan?, niño del río
Es que quizás debas vivir

¡Aguas frescas para un niño!,
¡Aguas frescas desde el río!,
¡Aguas frescas para un niño!,
¡Aguas frescas desde el río!

Ahora que eres hombre, yo te llamo para darte.
Un grande mensaje que a la gente debes dar.
Ve y vuelve pronto, que te espero para hablarte.
Ya llegó el momento, nos tenemos que encontrar.

No debes buscarme, yo estaré en cualquier parte.
Paba paba paba, paba paba, paba paba.
Paba paba paba, paba paba, paba pa
Ya llegó el momento, nos tenemos que encontrar

¡Sol!, que quiero verte, que quiero verte, y te voy a buscar
¡Sol!, que quiero oírte, que quiero oírte, y te voy a escuchar
¡Sol!, que quiero verte, que quiero verte, y te voy a buscar
¡Sol!, que quiero oírte, que quiero oírte, y te voy a escuchar
Camino, camino, camino, camino, camino, camino…

Rubén Basoalto: Batería
Willy Quiroga: Voz – Bajo
Ricardo Soulé: Voz – Guitarra – Violín