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“Una estrella de puntas infinitas. En torno a Salomón y el Cantar de los cantares”, Clara Janés

Ingresando en el siguiente enlace, puede acceder al texto del discurso completo: https://drive.google.com/file/d/0B-MfH1PXSMx9XzVJSjlTczFwVXc/view

Clara Janés (Barcelona, 1940) ha escrito poesía, novela, biografía y ensayo. Es, además, traductora de varias lenguas, sobre todo de la checa y de la obra poética de Vladimir Holan y Jaroslav Seifert. Ha traducido también al español a Marguerite Duras, Nathalie Sarraute, Katherine Mansfield y William Golding. Entre los galardones que ha recibido destacan el Premio Nacional de Traducción en 1997 por el conjunto de su obra, el Premio Ciudad de Barcelona de Ensayo en 1972 con La vida callada de Federico Monpou, y queda finalista, ese mismo año, del Premio Café Gijón. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en 1983 con Vivir. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Teresa de Avila,convirtiéndose así en la primera mujer en obtener este reconocimiento, y hasta el momento, la única.

Conoce a fondo el mundo sufí y sabe de mística española (San Juan de la Cruz, Santa Teresa). 

9788416280513_L38_04_lEn el año 2011 participó en el segundo Congreso Internacional Teresiano de Ávila dedicado a Camino de Perfección con una ponencia titulada «Dad luz a estas tinieblas». La sombra y otros símbolos místicos partiendo del Camino de perfección de Santa Teresa de Jesús.

Este año ha preparado y prologado una antología teresiana en Alianza Editorial titulada Santa Teresa de Jesús. Poesía y pensamiento.

Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), su último libro, salva del olvido la voz silenciada de tantas mujeres a lo largo de la historia. Mujeres que han tomado la palabra y la han convertido en un arma poderosísima, peligrosa, liberadora. Janés plasma en esta obra su investigación sobre la obra literaria de las mujeres a lo largo de la historia, desde las primeras poetisas sumerias hasta las mujeres afganas en idioma pastún, que, aun siendo analfabetas, “son depositarias de una extraordinaria lírica tradicional”.

El título del libro se inspira en unas palabras de fray Luis de León: “Porque así como la naturaleza […] hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca”. En el ensayo, se van desgranando los ejemplos de mujeres acalladas y en muchos casos desconocidas.

Janés sostiene que las monjas, como Teresa de Jesús o Sor Juana Inés de la Cruz, podían hallar su libertad en el encierro, algo de lo que, paradójicamente, no podían disfrutar las reinas de antaño, condenadas a estar siempre en compañía y a vivir una “esclavitud cortesana”.


“La siguiente”, Juan José Millás

Todos los caminos conducen al libro. Sin embargo, cuando un escritor escribe un libro no puede hacerse cocinero ni deportista ni actor ni político.

Cuando un cocinero se hace famoso, escribe un libro. Cuando un deportista se hace famoso, escribe un libro. Cuando un criminal se hace famoso, escribe un libro. Cuando un alpinista se hace famoso, escribe un libro. Cuando un actor se hace famoso, escribe un libro. Cuando un locutor de televisión se hace famoso, escribe un libro. Cuando un cantante se hace famoso, escribe un libro. Cuando un político se hace famoso, escribe un libro. Cuando un millonario se hace famoso, escribe un libro. Cuando un corrupto se hace famoso, escribe un libro. Cuando un expresidiario se hace famoso, escribe un libro. Cuando un youtuber se hace famoso, escribe un libro. Cuando un torero se hace famoso, escribe un libro. Cuando un famoso se vuelve más famoso, escribe otro libro.

Y así de forma sucesiva. Todos los caminos conducen al libro. Sin embargo, cuando un escritor escribe un libro no puede hacerse cocinero ni deportista ni actor ni político. Cuando un escritor escribe un libro, se pone a pensar en el siguiente, que quizá le salga o quizá no. A lo mejor le sale, y lo publica y la editorial le invita a firmar ejemplares en una feria del libro a la que el escritor acude ingenuamente para comprobar que quienes de verdad firman son los alpinistas, los expresidarios, los actores, los youtubers… Viene a ser, piensa, como si en un congreso sobre la salud tuvieran más éxito los curanderos que los médicos.

Claro que todo el mundo tiene derecho a escribir libros, y a establecerse como curandero, incluso a escribir libros sobre la curandería. Pero un congreso de oncólogos debería ser un congreso de oncólogos. El escritor decide no acudir en el futuro a ninguna feria. Pero el miedo a ser tachado de envidioso le conducirá a la siguiente.

Juan José Millás© Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/16/opinion/1466086900_922528.html
Imagen: Miguel Hernández junto a Josefina Manresa Marhuenda


“El reloj de esfera celeste”, Carlos Szwarcer

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Ese domingo al mediodía la casa estaba de fiesta, se celebraba una importante fecha familiar. Una enorme nube negra, que empalidecía todos los colores, se corrió para dar paso al tibio sol de agosto que desde el ventanal se derramó lentamente por el comedor. Mi abuelo, de traje oscuro, impecable, y mi abuela, que lo miraba con sus intensos ojos negros, azabaches, quedaron por unos instantes iluminados. Sonreían radiantes.

El tenía la mirada profunda y melancólica. Tan firme era su paso y elegante su figura que parecía uno de esos actores maduros norteamericanos, como un personaje salido de la pantalla del cine Rívoli(1). Con el cuello duro -de tanto aguzar la vista- lo observé desde mis lozanos seis años queriendo desentrañar esa marca diluida, especie de medialuna delineada tenue y enigmática en su amplia frente. ¿Un golpe, un accidente, una caída, una pedrada; quizás un estigma o una señal divina? Esa huella del pasado que quería dilucidar y sobre la que jamás me atreví a preguntarle…

Muchas veces escuché los lamentos: “es un esclavo de su trabajo” o “…si queremos estar bien tiene que sacrificarse”. Y él siempre sentenciaba: “cuando me jubile tendré todo el tiempo…” Esta frase la repetía cada vez que intentaba explicar sus llegadas tarde a cenas y festividades religiosas, o su ausencia en algunos cumpleaños.

Pero nada de eso me importaba en aquel momento; allí estaba él, junto a mi abuela. Y acurrucado, desde mi asiento, ese mediodía no le saqué la vista de encima. Su sobriedad era quebrada por un gracioso y melodioso tono de voz articulando dichos ancestrales o el refrán exacto para el momento justo de la conversación. Algo nuevo me llamó la atención: descubrí en su muñeca izquierda un moderno reloj de esfera celeste que enseguida me fascinó. Esforcé la vista, más aún, intentando descubrir qué era ese diminuto elemento que giraba y giraba oficiando de segundero. Tal fue mi concentración que mi abuelo se interesó en saber qué le pasaba a su nieto mudo, patitieso y con cara de bodoque extasiado.

– ¿Qué miras?, preguntó – Ah… ven aquí… ¿El reloj, no es cierto? – agregó con voz firme, y una sonrisa que irradiaba satisfacción.

Me sentó sobre sus rodillas y le revelé lo que había despertado mi curiosidad: “el color, ese celeste azulado raro, abuelo… y el segundero”. Ya de cerca observé que el mecanismo amarillo nacarado que rotaba rítmicamente era una especie de ave con las alas extendidas.

En ese momento previo al almuerzo, en medio de ruidos de platos y copas que se apoyaban sobre la mesa, me contó que el reloj se lo había comprado a un marinero griego que llegó al café “con un bogo de chucherías y cigarrillos importados” y que le gustó por los números grandes que marcaban las horas, porque los veía bien, y sobre todo el segundero. Llegaron los platos humeantes y me dijo: “ve a tu silla”. Y con un guiño de ojo me prometió que después de comer me contaría algo que nadie sabía.

Apenas terminamos de almorzar sembraron la mesa con platos dulces y mermelada de arrope. Completaba el ritual el “café a la turca”, pero mi abuelo corrió la silla, se hizo del pocillo, y tomándome de la mano me llevo al living. Se dejó caer muy lentamente sobre el mullido sillón de pana ocre y fue entornando los ojos. Quedamos en silencio y, cuando dio el primer sorbo al café, una breve ráfaga de viento fresco, que irrumpió inesperadamente desde la puerta entreabierta del patio, le hizo exclamar: “oj oj oj…”(2) . Siempre que se encontraba a gusto, feliz, lanzaba esa expresión que a mí, inevitablemente, me hacía reír, y me devolvió una serena sonrisa mientras me fui sentando en el apoyabrazos del sofá, expectante por lo que me iba a contar.

– Te diré algo, pero no le contarás nada de nada a “dinguno”(3) – dijo, con gesto severo.

Asentí con un leve movimiento de cabeza, y aún más nervioso e intrigado con sus próximas palabras.

– Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo “pedrer la kalma” – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabés por qué se lo compré al grego? Porque su color me hizo “akodrar”, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entendes bojor? Esmirna, mi pueblo. Y estas “estreas” parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me “embelekó” fue este lindo “pasharo” que da vueltas y vueltas, igual que “aqueas” aves que veía volar “basho” y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los “pasharos” azafranados se fueron todos “shuntos”, “fuyeron” de a cientos. Ruido, “muncho” ruido. Fuego y humo. Mi “kirida” madre me “disho” en esos días negros: “vate de aquí, lejos, como aqueas aves. Vate de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui…(4)

Mi abuelo, pensativo, continuó: “¿A ti también te gusta el reloj “vedrá”? Mira… lo “guadraré” para ti. Dicen lumbreras que es de sabios “deshar” lo que “mos” gusta a “ken” más queremos. Te lo “desharé para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá”(5)-(6) – me aseguró con cara seria y ceño fruncido, como quien estaba diciendo algo muy delicado e importante.

En esos momentos no entendí del todo la profundidad de sus palabras, sin embargo, me sentí feliz porque me estaba dando su confianza, contándome una historia íntima sobre él, su ciudad, mi bisabuela, y lo más importante es que compartíamos un secreto. Pasaron los años y nunca más hablamos sobre el tema. De tanto en tanto cuando él usaba ese reloj, levantaba la muñeca izquierda, y me guiñaba el ojo. Lamentablemente, unos meses antes de mi Bar Mitzvá, falleció. Y pensar que tanto repitió: “¡Cuando me jubile tendré todo el tiempo!”. Al final no alcanzó a jubilarse. ¿Dónde habrá ido a para su reloj? Nadie supo jamás lo que me había contado.

No recuerdo cómo llegó a mí el reloj despertador a cuerda que hace añares descansa sobre mi cómoda y que – aunque está descompuesto – conservo como una reliquia. ¿Lo compré o me lo regalaron? ¡Ah, esas trampas de la memoria! Tiene una esfera de un celeste intenso, salpicada de estrellas blancas, y un segundero amarillo que en el pasado giraba y giraba acompasadamente. Seguramente que su parecido al reloj pulsera de mi abuelo no es casual. Si bien su vidrio está roto y su mecanismo oxidado, es mágico: ha logrado, de alguna forma, detener el tiempo, su imagen me lleva a otras imágenes, sus horas a otras horas. Como en un juego travieso y sutil mi mente se ubica en otras coordenadas, en otra dimensión se conecta a través de ese reloj con la niñez de mi abuelo, con su origen, y con mi propia niñez. Entonces, aquella charla secreta plena de una hermosa complicidad vuelve a mí y, en algunas ocasiones, cuando miro fijo mi viejo reloj despertador de esfera celeste, milagrosamente su segundero parece girar nuevamente; el pájaro amarillo vuela bajo otra vez por la bella Esmirna del Asia Menor, se eleva hasta las nubes y regresa a mi Buenos Aires, para recordarme uno de los tantos lugares de donde vengo.

Notas:

1) Cine de Villa Crespo. Barrio de Buenos Aires que concentró en el siglo XX gran cantidad de inmigrantes europeos, muchos de ellos judíos: sefaradíes y ashkenazíes.

Las siguientes palabras o párrafos que abajo se aclaran proceden del Djudezmo: habla de los sefaradíes, denominada indistintamente ladino, judeoespañol, castellano antiguo, espanyol, españolit. Idioma de los judeo-españoles del siglo XV y que sus descendientes mantuvieron, con ligeras variantes, según la región, en cada aldea o ciudad en la que se afincaron luego de la expulsión.

2) Expresión que significa satisfacción por un clima agradable o el disfrute de un aire puro y refrescante.

3) Ninguno.

4) “Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo perder la calma – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabes por qué se lo compré al griego? Porque su color me hizo acordar, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entiendes? Esmirna, mi pueblo. Y estas estrellas parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me encantó fue este lindo pájaro que da vueltas y vueltas, igual que aquellas aves que veía volar bajo y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los pájaros azafranados se fueron todos juntos, huyeron de a cientos. Ruido, mucho ruido. Fuego y humo. Mi querida madre me dijo en esos días negros: vete de aquí, lejos, como aquellas aves. Vete de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui…”

5) “¿A ti también te gusta el reloj verdad? Mira… lo guardaré para ti. Dicen lumbreras que es de sabios dejar lo que nos gusta a quien más queremos. Te lo dejaré para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá”.

6) Bar Mitzvá. Del hebreo: Ceremonia en la que el joven asume la madurez religiosa, derechos y obligaciones. Fiesta familia.

Carlos Szwarcer © 2007.Publicado en “Los Muestros”. N° 70. Marzo de 2008. Bruselas. Bélgica.


Yom haShoá, sobre el libro “El rescoldo” de Sara Strassberg-Dayán

Briefmarke-Warschau-Ghetto-Aufstand3R.LEIB: En tantos de ustedes, se ve como luchan con las huellas del tesoro; se lo ve en sus ideas, en sus actos, aunque ustedes mismos no se den cuenta, y aunque eso moleste a ciertos judíos «piadosos» que se creen los custodios del judaísmo pero no lo son… Buscar la verdad en cualquiera de sus formas es siempre judaísmo.

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MADRE: ¿El ghetto está ardiendo, verdad?
URI: En parte, sí; el asfalto arde bajo nuestros pies, chorrea y se pega a nuestros zapatos, un humo negro cubre las calles, hay cadáveres por todos lados, y el olor de la carne quemada nos descompone, pero la lucha sigue.

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URI: Una vez Reb Leib nos dijo que ésta era una época de poda para el árbol de Israel, ¿te acuerdas? (Masha asiente.) Tenía razón; la poda sigue, pero nuestro árbol no puede ser talado, ¿sabes por qué? Ahora lo sé, lo comprendí en este último tiempo. No puede ser talado porque nuestras raíces no están en la tierra. Nuestra raíz es un sueño, y un sueño no puede ser destruido por la violencia ni por el fuego. Nacimos como pueblo pidiendo justicia, odiando el odio y la esclavitud, y no podemos traicionar ese sueño que marcha delante de nosotros, pidiendo fe y realización. Nacimos soñando con un futuro de libertad y dignidad para todos los seres humanos, y ese sueño no puede ser destruido, a menos que sea destruida toda la humanidad, ¿comprendes?

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GENERAL: Esto se acabó. Himmler me ha tele-grafiado ordenándome terminar  ya esta lucha absurda. Vamos  a destruir completamente el ghetto, lo arrasaremos hasta sus cimientos, ¿entiende?

CORONEL: ¿Y los talleres y fábricas, señor?

GENERAL: Bombardeen todo. Esos judíos saben pelear con nuestros soldados, veremos cómo pelearán ahora con las bombas que les arrojarán nuestros aviones, con el fuego de nuestros lanzallamas, y con el gas con que llenaremos sus refugios.

CORONEL: ¿Gas, señor?

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MASHA: Desde que estuve allá, en Treblinka, no había podido llorar; pero esa noche, mientras miraba arder el ghetto, mientras a mi espalda escuchaba brindar a los polacos, volví a llorar. Supe que entre esas llamas estaba el pueblo que yo creía que ya no existía; supe que yo era parte de ese pueblo y que el pueblo estaba en mí; supe que me quemaba el mismo fuego que los quemaba a ellos; pensé: ¿por qué no estoy también yo ahí, muriendo con mi gente? Supe quién era yo, por fin, ¿comprendes?

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«Si comprender es imposible, conocer es necesario…», las palabras de Primo Levi sirven de prefacio a la obra teatral «El rescoldo» de Sara Strassberg-Dayán, donde a través de ésta, cobra realidad el hecho histórico, al convertirse en coetáneo, al permitirnos reflexionar sobre las condiciones históricas en que tuvo lugar la vida humana en una época nefasta de la Humanidad.

Los roles actorales se funden en la piel de los personajes, cobran visibilidad ante el lector-espectador, son personas de otro tiempo con las cuales podemos identificarnos, desde el acuerdo o el desacuerdo de sus posturas, reacciones, miedos, creencias, recelos, desconfianza, etc.

En el caso del lector, la obra se transfigura en lo que podríamos calificar una novela en tres dimensiones, ya que la dinámica de la estructura de los actos, la ubicación en escena de aquellos seres-personajes en ese espacio físico y temporal, en una dimensión historia-presente, hace ágil la lectura y comprensible la situación planteada.

Tantas veces desde la ignorancia o la indiferencia, el desconocimiento o la soberbia, muchos han dicho: «por qué se dejaban conducir como ovejas al matadero», y la pregunta debería ser ¿cuál habría sido la decisión que hubiésemos tomado nosotros, en el caso de que se nos exigiera proporcionar una lista con varios miles de nombres para cubrir la cuota requerida para el próximo transporte a los campos de la muerte a cambio de que no mueran todos?, ¿cómo repartiríamos la exigua ración de comida o los medicamentos a todos los hambrientos y enfermos o sólo a aquellos con más posibilidades de sobrevivir?, ¿qué hacer, para conservar la vida un día más?, ¿cómo actuar ante la disyuntiva de que un padre sólo podía salvar a un hijo, a cual, de ser transportado?

Y una vez ya en los campos, la humillación, y la deshumanización el rapado total, el despojo de la ropa y de todos los efectos personales, el tatuaje de un número, la falta absoluta de privacidad en las barracas, el dormir en el camastro junto a dos o tres extraños, la indescriptible suciedad, la desaparición de todas las jerarquías que determinan usualmente una gran parte de nuestra identidad, la ausencia de toda ceremonia, la imposibilidad de llorar a los muertos. Y la misma muerte.

¡Y resistieron y lucharon!

Este libro es un humilde homenaje a aquellos jóvenes que presentaron lucha a la bestia nazi, para elegir siquiera la manera de morir. Los hubo no sólo en Varsovia, también en Bialistock, Cracovia, Chestojova, Tarnov, Bandin y en los mismos campos de concentración y los de exterminio.

ElRescoldoNovedadEncontrará el lector en «El rescoldo», a aquellos seres-personajes que a través de la resistencia judía, entonces, intentaron elevar la dignidad humana tanto como fuera posible, tanto como les fuese posible. Los que escribieron un periódico en la clandestinidad, los que enseñaron en escuelas, aquellos que impartieron clases de hebreo, de sionismo y de Torá, quienes tocaron en orquestas, quienes actuaron en los teatros para un público hambriento de pan; los niños contrabandistas; los judíos creyentes que siguieron cumpliendo las mitzvot, los tradicionalistas que continuaron yendo a las sinagogas y festejaron las festividades. Todos ellos fueron y serán nuestros héroes.

«El rescoldo», nace como el resultado de la necesidad pesonal de la autora, de enfrentarse con el tema del Holocausto desde su condición judía, por medio de su herramienta natural que es la dramaturgia, a la que nos tiene acostumbrados en su prolífica trayectoria como escritora.

Juan Zapato


“El libro de arena”, Jorge Luis Borges

Fragmento de la película “Los libros y la noche”, de Tristán Bauer. Intérpretes Walter Santa Ana y Lorenzo Quinteros

El libro de arena

… thy rope of sands…
George Herbert (1593-1623)

 

La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes… No, decididamente no es éste, more geometrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico.

Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas.

Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora.

—Vendo biblias —me dijo.

No sin pedantería le contesté:

—En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta.

Al cabo de un silencio me contestó.

—No sólo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir.

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“El Juicio de Nuremberg oculto en el libro de Ester”, Aharon Pollak y Uri Trajtmann

Hace más de dos mil años, el pueblo de Israel fue conquistado por el imperio Babilónico y exiliado de su tierra a Babel, lugar donde permaneció durante setenta años. El libro de Ester, uno de los escritos más tardíos que conforman la Biblia, cuenta cómo durante ese período se perpetró uno de los intentos de aniquilación masiva más grande de la historia del pueblo judío. El primer ministro del reino, Hamán, un descendiente del antiguo pueblo de Amalek, ideó un plan para exterminar a todos los judíos del imperio.
Si uno revisa los textos bíblicos no encontrará un pueblo que sea calificado como más malvado que el pueblo de Amalek, que desciende de Esaú, hermano de Jacób, patriarca del pueblo de Israel.
Sobre Amalek, el paradigma del mal, se comenta en el libro del Éxodo:

“Dios estará en guerra con Amalek de generación en generación” (Éxodo 17:16).

“destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos; niños y mujeres” (Ester 3).

Gracias a la diplomacia de la reina Ester sobrina de Mardoqueo, líder del pueblo en el exilio, el terrible edicto de Hamán fue derogado decretando la horca para Hamán y sus diez hijos. Este hecho milagroso se festeja cada año en la fiesta de Purim.

En el texto del libro deEster, en su idioma original, vemos que el relato en el que los diez hijos de Hamán son colgados (Ester 9) está escrito de forma inusual. Dicho fragmento es el único que está escrito en dos columnas en todo el libro; en la columna derecha aparece el nombre de cada uno de los hijos de Hamán que es ejecutado y en la columna izquierda aparece la palabra                         (veet , “y a”).
Según la tradición, dado que decir después de cada nombre (veet, “y a”) no era imperativo, el hecho de que se haya escrito de tal forma viene a señalar algo. Nada en la Biblia está de más, todo esconde un profundo significado. De la misma forma que en español, en hebreo uno puede listar diez personas sólo separándolas por una coma, y si al hacerlo escribiera después de cada uno “y a”, por ejemplo, “yo veo a Julio y a Diego y a Fernando y a Agustín”, estaría escribiendo una obviedad. Es por esto que la tradición entiende que se escribió así para comunicar un mensaje no explícito en el texto. ¿Qué es lo que aportan estas diez palabras que aparentemente sobran?

Dado que dicha palabra aparece en esta sección diez veces (al lado de cada uno de los nombres de los diez hijos de Hamán) podemos deducir que otras diez personas serán colgadas además de los diez hijos de Hamán, tal como solicitó Ester. ¿Cuándo? Ya lo dijimos: “mañana”, en el futuro.

Está escrito:

“Y el Rey dijo a Ester, la Reina: En la capital [cuyo nombre es] Susán, los judíos han matado y exterminado a quinientos hombres y a los diez hijos de Hamán […] cualquiera sea tu petición, te será concedida […] Y dijo Ester: Si al Rey le parece bien que mañana […] sean colgados en la horca los diez hijos de Hamán” (Ester 9).

La petición de la reina sorprende a cualquier lector precavido, ya que los hijos de Hamán ya estaban muertos. El texto acaba de mencionar que los diez hijos de Hamán fueron asesinados junto con otros quinientos hombres, ¿por qué entonces ella solicita que sean colgados en la horca? ¿Cabe acaso suponer que quiere que se cuelguen sus cadáveres? ¿Por qué era necesario que fuesen colgados, si ya estaban muertos? Y una última pregunta, si el rey tiene todo el poder para hacer su voluntad en el reino, ¿por qué no pidió que fuesen colgados ese mismo día? ¿Por qué esperar hasta mañana?

La tradición explica que a veces “mañana” se refiere al día siguiente y otras veces al futuro, a un tiempo lejano. También explica que los hechos recopilados en la Biblia tienen relevancia para el futuro, y que todo evento que fue registrado en ella es una señal de lo que le ocurrirá a futuras generaciones.

Pero ¿quienes serán colgados? ¿Es posible que la petición de Ester se haya cumplido?.

En agosto de 1945, representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y Francia firmaron un acuerdo que contemplaba conformar un tribunal que enjuiciara a criminales de guerra. Las actividades de esta comisión culminaron en el Acuerdo de Londres, de 1945, que estableció el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg.

Los procedimientos, desarrollados a lo largo de más de doscientas sesiones, duraron diez meses. El primero de octubre de 1946, fecha que coincidía con el Iom Kipur, Día del Perdón dentro del calendario hebreo, se dio a conocer el veredicto.
Una edición especial del New York Times, del 16 de octubre de 1946, publicaba un reportaje sobre la ejecución de diez criminales de guerra nazis, que fueron encontrados culpables por el tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg.
Los Juicios de Núremberg o, también, Procesos de Núremberg, fueron un conjunto de procesos jurisdiccionales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la Humanidad cometidos en nombre del III Reich alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen alemán en mayo de 1945.Los procedimientos, desarrollados a lo largo de más de doscientas sesiones, duraron diez meses. El primero de octubre de 1946, fecha que coincidía con el Iom Kipur, Día del Perdón dentro del calendario hebreo, se dio a conocer el veredicto.
Una edición especial del New York Times, del 16 de octubre de 1946, publicaba un reportaje sobre la ejecución de diez criminales de guerra nazis, que fueron encontrados culpables por el tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg.
Los condenados a muerte fueron doce y eso invalidaría nuestra investigación pero Martin Bormann fue condenado a muerte en ausencia y el tristemente celebre Hermann Göring fue condenado a pena de muerte por la horca, principalmente por ser promotor de crímenes contra la humanidad y también por ser, para los vencedores, una figura prominente del nazismo que se debía erradicar a toda costa de Alemania. Göring, al igual que Wilhelm Keitel, rechazó la muerte por ahorcamiento debido a que esa pena solo se le infligía a los traidores en Alemania e intentó que fuese ejecutado por fusilamiento debido a su alto rango militar, cosa que le fue denegada. Justo a dos horas antes de ejecutarse la sentencia, Göring se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro de potasio el 15 de octubre de 1946. En su celda se encontró una carta en la que aseguraba que había sido el dueño de su propio destino. Nunca se supo cómo llegó el cianuro a sus manos, y es un misterio dada la extrema vigilancia a la que estaban sometidos los jerarcas nazis. Se sospechó de su mujer Emmy y también de haber sobornado a los guardianes. Por lo tanto el libro de Ester acierta que fueron diez los ejecutados en la horca.

Hitler fue un acérrimo enemigo de la moralidad, culpando al pueblo hebreo de traer, a través de la Biblia, conceptos que no deberían existir en un mundo en el cual el más fuerte tiene derecho al poder. Fue un descendiente espirtual de Amalec, su relación con el ocultismo fue la base de sus ideas, llevando al extremo mas horrible el antisemitismo que opera a lo largo de los siglos y aun perdura. Ahora podemos entender:

“Dios estará en guerra con Amalek de generación en generación” (Éxodo 17:16).

Entre sus muchas frases que dejo para la posteridad destacamos esta:

“Yo liberé a la humanidad de las cadenas del alma. Yo libero a la humanidad de las restricciones de una inteligencia que ha tomado cargo, desde la sucia y degradante auto-mortificación de una visión falsa, llamada conciencia y moralidad” (Adolf Hitler).

Hitler se desentendió de toda la moralidad, asesinando a millones de personas arrastrado por su locura, negando la existencia de valores morales y con ellos la existencia de un Creador.

Al examinar el texto que relata cuando los diez hijos de Hamán son colgados (Ester 9), vemos que tres letras son más pequeñas que el resto.

La letra ת(tav, “t” ) del nombre del primer hijo (Parshandata).

La letra ש  (shin, “Sh”) del nombre del séptimo hijo (Parmashta).

Y la letra ן (zain, “z”) del nombre del décimo hijo (Vaizata).

Estas tres letras pequeñas forman ןתש , que tiene un valor numérico de 707. Posteriormente, vemos en el texto otra aparente anomalía: hay una letra que es más grande que el resto, que es la letra (vav, “v”) nuevamente del nombre del décimo hijo (Vaizata).

Según la tradición Judia se explica que esta letra, cuyo valor numérico es seis, representa el sexto milenio. El texto quiere comunicar el milenio codificado a través deletras más grandes de lo normal, y el año dentro de dicho milenio a través de letras más pequeñas de lo habitual.

Uniendo toda la información recabada en el texto que relata cómo fueron colgados los diez hijos de Hamán, encontramos, codificado a través de letras pequeñas y grandes, que en el sexto milenio, en el año 707 -es decir, el año 5707 del calendario hebreo, equivalente a 1946 en el calendario gregoriano- serán muertos diez descendientes de Amalek. Ese mismo año, tal como mostró el New York Times, los diez criminales nazis fueron condenados a la horca en los tribunales de Nuremberg.

El juicio fue conducido por un tribunal militar, por lo que la condena a muerte debería haber sido ejecutada a mediante la silla eléctrica o por disparos efectuados por un escuadrón de fusilamiento, como marca el reglamento en Estados Unidos. ¿Por qué, sin embargo, los diez nazis fueron colgados en la horca? Porque estaba escrito en el libro de Ester miles de años de atrás:

Y dijo Ester: Si al Rey le parece bien que mañana […[ sean colgados en la horca los diez hijos de Hamán” (Ester 9).

La Historia se repetía, la petición que hace miles de años había formulado la reina Ester y que había sido codificada en su libro, se estaba cumpliendo en todos sus detalles: los diez descendientes del pueblo de Amalek, fueron de nuevo colgados en la horca.

Cuando a uno de estos criminales nazis, Streicher, lo llevaban a la horca, miró hacia abajo y gritó: “Purim Fest 1946” (Fiesta de Purim de 1946), la fiesta en la cual el pueblo de Israel celebra desde hace miles de años que fueron salvados de las manos de Hamán y de sus hijos, y que ahora se repetía.

¿Qué fue lo que hizo que Streicher gritara “Purim Fest”? Quizá si el evento hubiese ocurrido en febrero o en marzo, meses en que los judíos de todo el mundo celebran la fiesta de Purim, podríamos comprender por qué grito eso. Sin embargo, la sentencia fue dada en octubre. ¿Dónde puede haber escuchado ese nombre? ¿Quién o qué puso en su mente estos pensamientos que revelaban que ese “mañana” se cumplía al pie de la letra, tal como se escribió hace miles de años en el libro de Ester? Aunque resultara casi increíble aceptarlo, miles de años después, la reina Ester vencía al archienemigo de Israel: Adolf Hitler.

Basado en: “Los códigos ocultos de la Biblia” de Aharon Pollak – Uri Trajtmann


“Umberto Eco, la llengua materna i l’esperanto”, Montserrat Franquesa

 

eco

L’any acadèmic 1992-93 Umberto Eco va viure a París, on va ocupar la Càtedra Europea del Col·legi de França i va dedicar el curs al tema de la recerca d’una llengua perfecta en la història d’Europa, resultat del qual va ser la publicació del llibre La ricerca della lingua perfecta (Bari: Laterza, 1993), traduït posteriorment a diversos idiomes. Fou llavors quan Eco s’interessà per l’esperanto i reconegué l’alt valor propedèutic i el fet de contribuir a l’equilibri lingüístic. A tomb d’aquestes qüestions, el 20 de gener de 1993, va mantenir una llarga conversa amb el lingüista i matemàtic François Lo Jacomo, membre de l’Acadèmia d’Esperanto i István Ertl, escriptor, traductor i intèrpret hongarès.

En un moment de l’entrevista, publicada en francès el 1996 amb el títol Espéranto et le plurilingüisme de l’avenir: Entretien avec Umberto Eco, explica que un matí va preguntar al seu fill mentre esmorzava:

—Què és això?

Burro.

—Però no és també Butter?

—Sí, també és Butter.

Diu que llavors la va tallar en dos i li va demanar:

—Quina és burro i quina és Butter?

—Totes dues són igualment burro i Butter.

Amb aquesta resposta del fill, nascut a Itàlia de mare alemanya, Eco demostrava que per a una persona bilingüe no hi ha divisió de la realitat i es mostrava convençut que el fet de néixer sabent que les coses poden tenir dos noms, prepara la ment per a un tercer. D’altra banda, l’experiència l’havia portat a creure que el mite de la llengua materna és fals, en la mesura que la que predomina en una persona sempre és la del carrer, la que respon a la necessitat de comunicació real. I que és innegable la relació afectiva que establim amb cada llengua, la qual cosa condiciona l’aprenentatge: només s’aprèn un idioma si es vol aprendre, si s’hi estableix un lligam emocional. En aquest sentit, Eco va descobrir en aquella època que els esperantistes comparteixen també un ideal que no és el d’imposar una llengua artificial, sinó el del respecte a totes les llengües naturals. L’esperanto, que l’aprengui qui vulgui i qui ho desitgi, pot participar dels valors que aporta. «Parlin esperanto» deia Eco, «ofereix a la vegada la possibilitat que passi alguna cosa imprevisible».

Una de les coses imprevisibles seria, per exemple, que l’esperanto s’ensenyés a les escoles. Eco veia l’inconvenient en «l’egoisme dels governs: cap govern no té interès a mantenir una llengua internacional en la mesura en què, contràriament, té interès a difondre la seva». Però reconeixia que en algun moment no massa llunyà, seran els mateixos governs els interessats a animar l’esperanto, de fer una política seriosa i equilibrada pel que fa a l’ensenyament de llengües. No ens cal anar massa lluny per a constatar el desequilibri en el sistema educatiu català: a les proves de competències bàsiques d’enguany, dimecres passat es van avaluar les llengües estrangeres que aprenen els adolescents dels tots els centres educatius de Catalunya i les xifres són bastant eloqüents. S’hi van sotmetre més de 66.000 alumnes de quart d’ESO d’anglès, 329 de francès i 65 d’alemany, a part dels 66 d’aranès. Uns números que si els comparem amb els indicadors culturals i econòmics del país, no es corresponen amb les necessitats (i probablement tampoc amb els interessos) reals.

No em puc ni imaginar els avantatges que tindria, a l’ensenyament primari o secundari del país nou que volem, incorporar 40 hores (sí, 40 hores davant de les 250 que necessita qualsevol llengua natural per arribar a un nivell bàsic) a aprendre l’esperanto: afavoriria el coneixement de la pròpia i l’adquisició de qualsevol altra, perquè l’estructura regular i sistemàtica de l’esperanto prepara la ment d’una manera infalible. Us ho asseguro per experiència pròpia, que la tinc com a llengua paterna i que personalment em va facilitar l’aprenentatge d’altres llengües. També podria ser (i de fet, ho és, en conec molts casos) una llengua vehicular per a intercanvis comercials realment efectius, amb cultures llunyanes que veuen la imposició de l’anglès com una amenaça i fan confiança a l’esperantista que vol fer negocis, la majoria actualment membres de la IKEF, l’associació que aplega els empresaris esperantistes. Tot plegat, encara que ara ens sembli impossible perquè els interessos del món capitalista no van en la línia de la sostenibilitat ni de l’ecologia, i menys la lingüística, «és possible que demà sigui diferent»: així ho creia Eco, que es va interessar per l’esperanto perquè es considerava, bàsicament i com assegurava al final d’aquella entrevista, «un exemple d’home de cultura que té molta curiositat». La millor definició, i alhora ben senzilla, per al gran semiòleg i novel·lista que avui ens ha deixat.

Fuente: http://www.nuvol.com/opinio/umberto-eco-la-llengua-materna-i-lesperanto/


“Milonga de Don Quijote”, Edmundo Rivero

Grabado en vivo en “El Viejo Almacén”

Milonga a Don Quijote

Musica: Jorge Marziali.
Lirica: Daniel Giribaldi.
Intérprete: Edmundo Rivero.

En un lugar de La Mancha,
de cuyo nombre no me quiero acordar,
un caballero -flaco, lungo y singular-
a fuerza de morfetear libros de caballería
llegó a revirarse un día
y ya colifa el cafaña
salió a imitar las hazañas
de los broli que leía.

Dispuesto pal entrevero
calzaba facón y lanza,
un gordinflón Sancho Panza
le servía de escudero;
tenía por parejero
un tungo bichoco y rante
sentido -pero de aguante-
puro hueso sin montura
y el de la triste figura
lo bautizó: Rocinante…

Muy pachorriento el baturro
Sancho Panza la vivía;
para él, que andaba en la vía,
lo del Quijote era un buen curro.
Al tranquito de su burro
siguió del otro el destino,
aconsejando con tino
al jockey de Rocinante,
como cuando en vez de un gigante
el loco chuceó un molino.

El cofla salió mormoso
del lance con el molino
pero, firme en su destino,
llegó con Sancho al Toboso.
Tras morfar se le hizo el oso
a la mina, con la idea
de que esa cantina rea
fuese un castillo, y la ñata
era más que una azafata:
la bacana Dulcinea.

Así fue ese vagabundo:
rayao, pero sin malicia,
la cinchó por ver justicia
y amor de nuevo en el mundo.
Quiso la paz, fue profundo
el fruto de su sesera,
una verdad que a cualquiera
le da de prepo la salsa
cuando deschaba: ¡qué falsa,
la realidad! -si es fulera-.

Cansao de tanta aventura
(jinete del desengaño)
volvió el Quijote a su caño
y se murió de amargura.
De su lanza y su armadura,
de su flete y de su espada,
hoy por hoy, no queda nada
(como no sea este poco):
la cordura de aquel loco
nos alivió la cinchada…


שני שושנים, אנסמבל קדם“Shnei Shoshanim”,Kedem Ensemble

Kedem Ensemble reúne a músicos de Irán, Israel, Italia y Suiza.
El grupo internacional realiza Shnei Shoshanim (dos rosas), una vieja canción israelí del compositor Mordechai Zeira y del poeta Yaakov Orland,  una metáfora de una conexión profunda y el amor

ISRAEL – Talya G A Solan – voz.
IRAN – Zhubin Kalhor – kamanche.
ITALY – Antonello Messina – acordeón.
SWITZERLAND – Omri Hason – percusión.
Video: Tim Duerig
Mix: Nitzan Peri
Produced and recorded by Omri Hason – http://www.omrihason.ch