Archivo de la etiqueta: Lágrimas secas novela de Yacov Drachman

¿Dónde quedó la Luna?, Shira Geffen y Etgar Keret


“Cartelera Cultural”

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La descendencia


“Las máscaras del escritor”, Jaime Fernández Martín

catrin-tlaxcalaAndré Maurois observó que el novelista es el único hombre que puede ser discreto sin sufrir, ya que “sus confidencias salen disfrazadas”. Inventa ficciones para revelar las verdades que no muestra fuera de la letra impresa, multiplicándose en sus personajes y diluyéndose en ellos como la persona de carne y hueso que es, de manera que no se lo pueda reconocer por completo en ninguno y al mismo tiempo deje su huella en cada uno. Un autorretrato compuesto por múltiples fragmentos: las caras de sus personajes. Quien lo busque  en uno sólo de éstos, no lo encontrará. La novela pervivirá como género incuestionable mientras preserve este juego de metamorfosis en el que el novelista hace de juez y parte.

Aparentemente la vida del escritor está envuelta en un insignificante halo de normalidad. No se distingue de la de alguien que no se dedique a la creación artística. De hecho, sólo se distingue por esto. Su verdadera intimidad hay que buscarla en sus palabras, no en la imagen externa que ofrezca. En la palabra es él; en la imagen es otro.

Guy de Maupassant pensaba que el novelista sólo puede trasladar parcialmente a todos los personajes su  conocimiento del mundo o sus ideas sobre la vida y que su habilidad se reduce a evitar que el lector reconozca ese yo bajo las máscaras de las que se sirve para ocultarlo:

“Somos siempre nosotros los que nos mostramos en el cuerpo de un rey, de un asesino, de un ladrón o de un hombre honrado, de una cortesana, de una religiosa, de una joven educada o de una verdulera, ya que estamos obligados a plantearnos el problema de este modo: «Si yo fuera rey, asesino, ladrón, ramera, religiosa, joven educada o verdulera, ¿qué es lo que yo pensaría?, ¿qué es lo que yo haría?, ¿cómo me conduciría?» Por consiguiente, sólo diversificamos a nuestros personajes variándoles la edad, el sexo, la situación social y todas las circunstancias de la vida de nuestro yo”.

Cuando el novelista teje sus historias en torno a una suerte de alter ego, entonces la máscara tiene que ser doble. Así, mientras el lector aprecia un yo único e indivisible en ese personaje que se expresa en primera persona, como si tuviera una sola cara, su creador se multiplica en él endosándole sus contradicciones.

De manera más genérica, puede decirse que desde el momento en que alguien se comunica por escrito consigo mismo –me refiero a aquel que, como dice Joubert, habla no al oído sino a la memoria- su personalidad se ve sometida a un desdoblamiento involuntario. Escribir es como interpretar. Detrás de un escritor se esconde un actor que interpreta con palabras escritas. El resultado es que quien escribe no se parece a quien nos habla. De ahí la extrañeza, e incluso la sorpresa, que suscita el escritor al que sólo se le conoce por sus libros cuando se muestra en persona. Otro tanto les sucede a quienes lo tratan con regularidad. Cuando leen sus libros les parece que ha sido otro quien los ha escrito, como si fuesen dos individuos distintos. Y lo son.

La presencia enmascara el alma de quien escribe. El cuerpo en movimiento, la voz, las facciones de la cara, las manos, todo eso difiere del texto que esa persona escribió en soledad y en el que se reveló. Porque la palabra escrita y, por tanto, destinada a la lectura, revela, mientras que la presencia confunde, si es que no obnubila. Por eso se comprende mejor a los escritores muertos que a los vivos, a aquellos que reconocemos por sus libros que a los que conocemos en persona (en latín, “persona” significa “máscara”). Pero ¿y si la máscara verdadera fuese la escritura?

mascara-pastorelaYa Nietzsche había sugerido que quizá se escriban libros para “ocultar lo que escondemos dentro de nosotros” y que “toda opinión es también un escondite” y “toda palabra, también una máscara”. Del escritor podría decirse lo que el propio Nietzsche comentó del prototipo de hombre escondido, en el que se aúnan la profundidad y la máscara, y al que “sus destinos, así como sus decisiones delicadas, le salen al encuentro en caminos a los cuales pocos llegan alguna vez y cuya existencia no les es lícito conocer ni a sus más próximos e íntimos”. Semejante escondido, “que por instinto emplea el hablar para callar y silenciar, y que es inagotable en escapar a la comunicación, quiere y procura que sea una máscara de él la que circule en lugar suyo por los corazones y cabezas de sus amigos”. En una carta a su novia Nora Barnacle, el joven James Joyce le decía que “todos llevamos máscaras”, por lo que le rogaba que captara la sencillez que se ocultaba bajo sus disfraces.

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“De refugiado a inventor”, con William Krukovski

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UN POETA EN ISRAEL, CON JUAN ZAPATO – Un paseo por la rica vida de un hombre, que nació como refugiado y pudo ser agente secreto del Mossad. Que por un destornillador fue protagonista en la Guerra de Yom Kipur. Un investigador e inventor de aplicaciones para discapacitados visuales: “la palabra sintética”.


“Cartelera cultural”

unnamedRevista MiráBA 77 de FEBRERO con Literatura, cine, dramaturgia, ballet, pintura, música, entrevistas, notas, noticias, comentarios, espectáculos de C.A.B.A. y PROV. DE Bs As.

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Los autores, los esperamos del 8 al 12 de Febrero en el predio de la Vieja Estación del Ferrocarril de Jerusalén, calle David Remez 4 en la Feria internacional del libro de Jerusalén 2015.

“La Torre de Babel Ediciones”, nuestro proyecto editorial independiente.

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For English readers
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Only one day: Friday, February 6, 2015
 
The digital version of
 
In King Herod’s Court”
by David Mandel
 
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Susan Sontag, discurso Premio Jerusalén

Susan SontagNos inquietan las palabras a nosotros, los escritores. Las palabras significan. Las palabras apuntan. Son flechas. Flechas clavadas en el cuero tosco de la realidad. Y mientras más portentosas, mientras más generales sean las palabras, más se parecen también a cuartos o túneles. Pueden expandirse, o cavar. Pueden venir para ser llenadas con un mal olor. Puede haber sitios de los que perdimos el arte o la sabiduría de habitar. Y eventualmente aquellos volúmenes de intención mental que ya no sabemos cómo habitar, serán abandonados, bardeados, cerrados.

¿Qué queremos decir, por ejemplo, con la palabra “paz”? ¿Queremos decir una ausencia de pleito? ¿Queremos decir olvido? ¿Queremos decir perdón? ¿O queremos decir una gran lasitud, un agotamiento, un vaciarse de rencor?

Me parece que por “paz” lo que la mayoría de la gente quiere decir es victoria. La victoria de su lado. Eso es lo que la paz quiere decir para ellos, mientras que para los otros paz quiere decir derrota.

Si se establece la idea de que la paz, que en principio es algo a desear, ocasiona una renuncia inaceptable a demandas legítimas, entonces el curso más plausible será la práctica de la guerra de modo poco menos que total. Se sentirá que los llamados a la paz son, si no fraudulentos, sí ciertamente prematuros. La paz se vuelve un espacio al que la gente ya no sabe cómo habitar. La paz tiene que re-fincarse, Re-colonizarse …

¿Y qué queremos decir con “honor”?

Parece que el honor como un estándar exacto de conducta privada pertenece a un tiempo muy lejano. Pero el hábito de conferimos honores los unos a los otros —de halagarnos nosotros mismos y a los otros— sigue en pie.

Conferir un honor es afirmar un estándar al cual se cree que ambas partes responden. Aceptar un honor es creer, por un momento, que uno se lo merece. (Lo más que uno debía decir, en honor de la decencia, es que uno no es indigno de él). Rechazar un honor ofrecido parece algo grosero, nada jovial, pretencioso.

Un premio acumula honor —y la capacidad de conferir honor— por quienes ha elegido, en ocasiones anteriores, para honrar.

Mediante tal estándar, tomemos en cuenta al polémicamente llamado Premio Jerusalem que, en su historia relativamente corta, ha sido otorgado a algunos de los mejores escritores de la segunda mitad del siglo XX. Aunque para todo obvio criterio se trata de un premio literario, no se llama El Premio Jerusalem de Literatura, sino El Premio Jerusalem por la Libertad del Individuo en la Sociedad.

Todos los escritores que han ganado el premio, ¿han sido realmente campeones de la Libertad del Individuo en la Sociedad? ¿Es eso lo que ellos —ahora debo decir “nosotros”— tienen en común?

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“No es que muera de amor”, Mercedes Sosa & David Broza cantan a Jaime Sabines

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

firma0jsJaime Sabines©


“Cartelera cultural”

LA BIBLIOTECA DE HUNTINGTON PARK,
LAS REVISTAS CONTACTO. COM  Y PALABRA ABIERTA.COM
 
Presentan
LA PRIMERA JORNADA
DEL CLUB DEL PENSAMIENTO CRÍTICO
Periodismo y literatura: afinidades y diferencias
 
Participantes:
 
Jesús Hernández Cuéllar, periodista y
director de Contacto Magazine y autor
de ¡Última hora! – Manual para el consumidor
de noticias de la era digital,
y
Manuel Gayol Mecías, también periodista y
director de la revista cultural Palabra Abierta y autor de la serie narrativa
Crónicas Marjianas
 
31 de enero de 2015 • 2:00 P.M.
Biblioteca de Huntington Park
6518 Miles Ave.
Huntington Park,
CA 90255

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FILJ2015


“La canción de Ruth”, Marifé Santiago Bolaños

02560_gvHubo un tiempo en el que las casas se hacían con las dos manos, con agua y barro y piedras traídas de la cantera. Todos en la aldea ayudaban a construir la casa de todos.

Eran los años en los que las mujeres tenían a sus hijos en la cama de la familia, acaso donde antes los habían engendrado.

Hubo un tiempo en el que se charlaba con los vecinos a la puerta de las casas, a la sombra de la luna, en la frescura de la noche incipiente, cuando la ceremonia de la naturaleza y el día se daba por concluida.

Hubo un tiempo en el que los hombres y las mujeres se enamoraban durante las celebraciones compartidas, o en el trayecto de la casa hasta el río, o a la puerta de esas casas de vecindad, que tenían el sudor y el amor de todos entre el barro y las piedras, donde los adultos charlaban al anochecer y los niños jugaban mientras tanto.

Hubo un tiempo en el que se reía con todos y se lloraba con todos, también. Era, cuando las campanas anunciaban los nacimientos y las muertes y se obligaba a los niños a entrar en la habitación donde el cadáver se despedía de los vivos.

Eran los años en los que las estaciones hacían de calendario y de reloj, y la llegada de un forastero era materia de narración durante meses. También, un enamoramiento inconveniente, o una carta o la memoria que, reiterada, alejaba toda duda acerca de la certeza del presente o del futuro.

Marifé Santiago Bolaños© Fragmento del libro “La canción de Ruth”


“Moliendo café”, Martín Zarzar


“Fractales de Plenilunio” de Margalit Sagray Schallman

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La Torre de Babel Ediciones, presenta “Fractales de Plenilunio”, poemario de Margalit Sagray-Schallman en la Feria Internacional del Libro de Jerusalén 2015.

Los esperamos del 8 al 12 de Febrero próximo: Stand 60

https://latorredebabel.wordpress.com/editorial/


“Historias de cafés”, Karina Donángelo

En torno al café, bebida que en otros tiempos se creyó milagrosa y que continúa despertando pasiones, se han fundado los bares más importantes del mundo y se han creado en ellos grandes obras de la cultura universal. Honoré de Balzac no podría haber escrito gran parte de sus obras sin abundante café del lado de su diestra…

Origen y leyendas del café.

Para entender un poco sobre esta pasión porteña bien vale adentrarse en la historia del café. Una de las leyendas mas difundidas acerca del origen del café procede de Abisinia (Etiopía). Esta cuenta que en el siglo VI, un pastor etíope, llamado Kaldi observó que noche tras noche, sus cabras no lograban conciliar el sueño, y se la pasaban dando brincos por entre los arbustos. Nadie se explicaba el motivo de tal fenómeno, hasta que finalmente, el pastor vio que su rebaño comía granos rojos de los arbustos que crecían en lo alto de las montañas. El hombre pensó que las cabras estaban poseídas por el demonio, e inmediatamente se dirigió hasta un monasterio cercano para pedir que exorcizaran a los animales. Uno de los monjes decidió acompañar al pastor hasta donde solían pastar las cabras, casi convencido de que el trastorno bien podría deberse a la ingestión de alguna hierba tóxica.

El monje recogió los granos dispersos al pie del arbusto; los llevó al monasterio, y los religiosos de la aldea cocieron las semillas y hojas en agua hirviendo, logrando un brebaje fantástico, que vencía el sueño y brindaba la posibilidad de permanecer todas las noches rezando y estudiando El Corán. A esta bebida la llamaron KAWEH, que significa fuerza o vigor.

Pasó mucho tiempo hasta que el resto del mundo islámico pudiese descubrir las bondades de este líquido vigoroso; porque los etíopes, celosos del hallazgo, prohibieron la comercialización fuera del país, para que nadie supiera de los placeres ocultos de la bebida.

Recién llegó a La Meca a fines del siglo XV y simultáneamente, se abrieron en dicha ciudad los primeros “cafés-tiendas” del mundo. Con el tiempo, estos lugares se difundieron por todo Egipto, Siria y Turquía.

En el 865, y gracias a Al Razi, un estudioso y científico se comprobó empíricamente las propiedades estimulantes de estas semillas. Dichos aportes, les sirvieron a los persas pare disputarle la paternidad del brebaje a los etíopes. Y como buenos sabedores del marketing y los negocios contribuyeron a la difusión y comercialización de esta sustancia por todo el mundo de la antigüedad.

En 1524, tras varias revueltas políticas se cerraron todas las confiterías de El Cairo, aunque se autorizó el consumo en las casas de familia, donde la costumbre popular adoptó una forma singular de endulzar esta rica sustancia: mediante higos secos.

En esa época, los turcos empezaron a exportar los granos y abrieron varias tiendas en Estambul. Y finalmente, de la mano de la dominación turca fue como el café hizo su aparición en Europa. Hasta el siglo XVII se preparó “a la turca”; y en Venecia se inventó el filtro o tamiz, gracias al cual, los bebedores evitaban sentir en la boca la borra del café (el primer local de café de esta ciudad se abrió en 1683).

En Roma, los sacerdotes católicos intentaron prohibirlo, porque lo consideraban “bebida de infieles”. El beber café, prácticamente se convirtió en causa de excomunión para los creyentes que se atrevieran a cometer semejante sacrilegio. Varios teólogos de la época le pidieron al Papa Clemente VIII (1535 – 1605) que prohibiera “el fruto de Satanás”, pero para sorpresa de ellos el café era la bebida preferida del Sumo Pontífice, quién además de permitirla, la bendijo.

Esta bebida desembarcó en Francia, a través del puerto de Marsella. El promotor del café fue Solimán Aga, el embajador del sultán Mehmet IV en la corte de Luis XV. Se dice que en Versalles, el “Rey Sol” (Luis XIV) preparaba la bebida con sus propias manos en una cafetera de oro. Luego fueron los armenios quienes abrieron las primeras “casas de café”, que se hicieron muy populares en Paris.

La primera cafetería se abrió en 1554 en Constantinopla -actual Estambul-, allí sólo se servía café. Estos lugares se denominaban “casas de la sabiduría”. En 1630 se abrió un café en Oxford, el primero de Inglaterra, y dos años mas 1098443441435939tarde, otro en Londres. Mientras que en 1730, los portugueses desembarcaron en Brasil con las prodigiosas plantitas de café bajo el brazo. Y en España, se generalizaron a fines del siglo XVIII, especialmente en Barcelona y Madrid.

Las leyendas, los orígenes y las procedencias son extensas y variadas, sin embargo, en cada región del planeta aún hoy se sigue disfrutando del café; una sustancia que invita a la reflexión, la creación artística, al amor y a la inspiración.

Algunas falsificaciones…

Con fines industriales y comerciales se falsifica el café verdadero de maneras diversas. Se sustrae, en principio, la cafeína y se la reemplaza por sustancias llamadas “sucedáneos”, que nada tienen de tal cosa.

Entre esos “falsos cafés” se cuentan la achicoria (falsificada a su vez con cereales, bellotas, remolachas, zanahorias o desechos de cervecería), además; malta, altramuces, guisantes, astrágalos de España, algarrobas, cañafístula y cuajaleche, entre muchas otras.

Los cafés de Buenos Aires.

En todos los rincones del mundo, el café ha inspirado revoluciones, polémicas, amistades, enamoramientos y separaciones…

la poesíaDicen que alguna vez, Buenos Aires tuvo un café en cada esquina, y que en los barrios, la noche peregrinaba de un local a otro. Era una ciudad con tiempo para arreglar el mundo desde una mesa de café, con el bolsillo suelto y las esperanzas apretadas. En las mesas, un pocillo de café se alargaba interminablemente, tanto como la nostalgia impregnada por el humo de un cigarrillo…

Los cafés son la veta tanguera de Buenos Aires y su cultura nacional; el mito viviente de las costumbres populares. Tertulias infinitas, poetas trasnochados, amores y desamores, negocios y negociados, discusiones políticas y lecturas insospechadas.

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La Torre de Babel Ediciones te invita…

…a la Feria Internacional del Libro de Jerusalén 2015, a realizarse entre los días 8 al 12 de Febrero venidero, en el predio de The First Station sita en David Remez  4.

Acompáñanos en nuestro lanzamiento editorial, junto a las autoras Mina Weil y su novela “El último día” y Margalit Sagray-Schallman y su poemario “Fractales de Plenilunio” y los escritores Yacob Drachman y su novela “Lágrimas secas” y Juan Zapato con “Juglarías” …un poeta en Israel.

 

“La Torre de Babel Ediciones” Stand 60


“Carlitos Chaplin, para armar”

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“La comunidad judía de Francia está en proceso de desaparecer”, David Mandel

 

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La comunidad judía francesa, 500,000 personas, es la tercera en tamaño en el mundo, después de Israel y de los Estados Unidos. Los judíos han vivido en Francia desde la época del imperio romano. Su contribución a la cultura judía, a la cultura francesa y a la cultura universal es inmensa. El más grande comentarista de la Biblia y del Talmud fue un rabino francés, Shlomo Yitzchaki (1040 a 1105) mejor conocido por el acrónimo “Rashi”. Los reyes franceses expulsaron a la mayoría de los judíos, pero la Revolución Francesa reconoció sus plenos derechos. Los judíos y sus descendientes han contribuido en todos los aspectos de la política, la cultura, la ciencia, la industria y el comercio francés. Aquí van unos cuantos ejemplos:

Premios Nobel

· René Cassin, autor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
· Henry Bergson, filósofo
· Georges Charpak, Físico
· Claude Cohen Tannoudji, Físico
· Francois Jacob, Medicina
· Gabriel Lippmann, Físico
· Andre Michael Lwoff, Microbiólogo
· Serge Haroche, Físico

Religión

· El Cardenal Jean-Marie Lustiger, se convirtió al catolicismo a los 13 años.

Políticos

· León Blum, tres veces Primer Ministro de Francia
· Pierre Mendes-France, Primer Ministro
· Adolphe Cremieux, Ministro de Justicia
· Bernard Kouchner, Ministro de Exterior
· Jack Lang, Ministro de Cultura y luego de Educación
· Georges Mandel, Ministro del Interior
· Dominique Strauss-Kahn, Ministro de Finanzas
· Jules Moch, Ministro de Transporte, Interior, Defensa
· Simone Veil, Ministro de Salud

Pintores

· Camille Pissarro
· Chaim Soutine

Artistas, actores, directores

· Anouk Aimee, actriz
· Jean-Pierre Aumont, actor
· Sami Frey, actor, director
· Marcel Marceau, mímico
· Claude Lanzmann, director
· Roman Polansky, director

Músicos

· Serge Gainsbourg, cantante, actor, director, escritor
· Jacques Offenbach, compositor

Escritores

· Romain Gary
· André Maurois
· Irene Nemirovsky
· Yasmina Reza

Industriales y financistas

· André Citroen, fundador de Citroen
· Marcel Dassault, fabricante de aviones, (se convirtió al catolicismo)
· Rothschild, financista.

Los judíos no siempre han sido tratados bien en Francia. A fines del Siglo 19, una falsa acusación de espía a un militar judío Alfred Dreyfus ocasionó una ola nacional de virulento antisemitismo que dio motivo a Teodoro Herzl, el fundador del sionismo, para concluir que los judíos debían tener su propio Estado.

Durante la Segunda Guerra Mundial las autoridades francesas cooperaron con los nazis haciendo redadas de judíos que fueron enviados a los campos de exterminio.

Desde que comenzó la inmigración desenfrenada de musulmanes han ocurrido numerosos casos de violentos y trágicos incidentes, incluyendo el asesinato de niños judíos en la escuela de Toulouse, la tortura y muerte de Ilan Halimi en el año 2006, vandalismo a sinagogas, las marchas de muchedumbres pidiendo la muerte de judíos, y, lo más reciente, el asesinato de cuatro judíos la semana pasada. La comunidad judía ha llegado a la conclusión de que no tiene futuro en Francia. Encuestas dicen que 3 de 4 judíos está viendo la posibilidad de emigrar.

El éxodo ya comenzó y se realiza a un paso acelerado. En el año 2012 1,900 judíos franceses emigraron a Israel. En el año 2013 fueron 3,400. En el año 2014 el número llegó a 7,000 En el año 2015 se cree que serán más de 10,000

El historiador Paul Johnson, católico británico, escribió que es una “ley de la historia” que los países que hacen la vida imposible a los judíos y los obligan a emigrar se condenan a si mismos a la decadencia. Un ejemplo es España, que, al expulsar a los judíos, perdió una clase media de gente industriosa, cuya emigración a Holanda y al imperio otomano contribuyó al engrandecimiento de esas naciones.

Otro ejemplo es la emigración de los judíos rusos a los Estados Unidos debido al trato de discriminación brutal y pogroms, lo cual contribuyó al enriquecimiento cultural e industrial de los Estados Unidos.

La expulsión de un millón de judíos de los países árabes a raíz de la independencia de Israel es uno de los factores del actual atraso cultural y social de esos países.

El Primer Ministro de Francia, Manuel Valls, entiende claramente esa situación. En una entrevista anterior a la masacre de la revista y del súper market, dijo “Si 100,000 judíos emigran de Francia, Francia ya no será Francia”.

Francia, debido a su tolerancia del antisemitismo y a la indiferencia de sus gobernantes está cambiando su comunidad judía por una comunidad musulmana. La historia dirá si fue un paso inteligente.

Mi Enfoque 539, Enero 15, 2015, por David Mandel©, enfoque@netvision.net.il

Imagen:http://elpais.com/elpais/2015/01/09/media/1420835696_412515.html


“Arqueología”, Susana Maislos

“… Ellos me abandonaron mucho más
de lo que yo los abandoné”…
Margarita Youcenar

Una vez más, no puedo
cancelar la nostalgia
de un plumazo.
En el exilio, no se velan
las armas, se velan
los recuerdos.
Me vaciaré de todo,
lo recordaré todo
con cierta ternura
irresistible
Recorreré el pasado,
tenue pincel separará
el polvo de los tiempos.
Desandaré el amor, y los amores.
El niño que no fue,
todos los muertos,
caminaré morosa,
a tientas, hasta llegar
al sonido del
silencio.
Arribaré despacio,
al lugar de los besos,
ese sitio escondido
donde el amor
ocurre.
Abierta, vulnerable,
sentiré nuevamente
que amar y rendirse
son tan profundamente
uno,
que dejaré a mi cuerpo
recostarse en el polvo
de todos los sentidos,
ahora,
cuando es nunca.

Susana Maislos©