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“Una noche de vigilia”, Claudia miller–Taller de Escritores Kibutz Sa’ar

rene-magritte-gli-amantiLa lluvia golpeaba mi ventana.
Recordé otras noches de tormenta…
Esta era distinta, no podía dormirme. Tomé un vaso de leche para calmar mis miedos, pero volvía a recordar.

Tal vez pueda meter mi mente en algún libro. Miré esos pocos libros cubiertos de polvo, recuerdos de mis mejores años. ¡No, esos no! Mi mano se apoyó en un pequeño y amarillento libro de poemas. Comencé a dar vuelta sus hojas

“Te acompaño hasta la parada..” “¡Qué día bravo tuvimos hoy” “¿Nos vemos mañana?”, ese beso apenas rozó mis labios. ¿Por qué -me pregunté- no se atreve a besarme como la primera vez?

“Esto es para vos”. un trébol de cuatro hojas recién cortado.

La tormenta pasó, estaba amaneciendo. yo tenía en mis manos un libro amarillento, con un trébol de cuatro hojas, seco. Señalador de un poema: “Si tú me olvidas…”

Claudia Miller©


Taller de Escritores: “Dos en la carretera”, por Nelly Tarragano

Intercambiando opiniones sobre si los libros llevados al cine respetaban la obra del autor, si los guiones transmitían la narración original, se me ocurrió invertir la situación y permitirnos crear una nueva historia sobre un film ya existente.

Compartimos la proyección de un compilado de secuencias de la película “Dos en la carretera” del director Stanley Donen del año 1967, sin los diálogos de los protagonistas y acompañados de la música de la banda original de fondo, creada por Henry Mancini. Sin conocer la trama, los participantes de nuestro Taller de Escritores, debían inventar una nueva historia.

Los invito a ver la proyección y a continuación la producción de Nelly. Y, espero vuestros comentarios.

 

 

Nicole se disponía a hundirse en los brazos de Morfeo, cuando sonó el teléfono. Sobresaltada, se incorporó para tomar el tubo y maldecir a quien se atrevía a llamar a esas horas.

-Hola mi amor, disculpa si te desperté, no pude esperar hasta mañana para darte la noticia –dijo muy excitado.

-Pol, Pol, ¿de qué me hablas?

-Prepárate, vamos a cumplir nuestro sueño. Mañana voy a tu departamento y te lo cuento todo, un besote. –colgó.

Se tiró sobre la almohada preguntándose qué quiso decir con “cumplir nuestro sueño”. Bueno, mañana lo sabría.

***

Pasaron tres días desde esa llamada nocturna.

Nicole terminó de preparar su equipaje, con ojos luminosos y mejillas ardientes.

Pronto llegará Pol ¡Ay No lo puedo creer aún! –se dijo para sí.

Él había ido a retirar el vehículo que había adquirido para la gran aventura. Por fin el sueño se haría realidad. Cruzarían la campiña francesa, parando en aldeas, lagos, durmiendo en pequeños hoteles o en carpa, tal como lo habían hecho hace ya muchos años, cuando eran jóvenes y libres.

Sus vidas se habían bifurcado, durante varios años estuvieron separados por las circunstancias, hasta que un día volvieron a encontrarse casualmente para no separarse más.

Pol pasaba más tiempo con ella que en su casa.

-Ya verás mi amor, un día todo cambiará y nos iremos muy lejos los dos. Aguanta por favor.

Nicole no respondía, sólo se acurrucaba en sus brazos.

***

Una vez en el auto, no pararon de besarse.

Juntos para siempre mi amor –dijo Pol, abrazándola dulcemente.

-Tengo un poco de… temor –respondió ella mimosa.

-Todo saldrá bien, sólo tenemos que pensar ¿cómo se dice ahora? ¡En positivo!

-Así se hará mi vida.

Emprendieron el viaje entre risas y besuqueos.

***

Tres días antes Pol había entrado en su despacho después de una fuerte disputa con su jefe. ¿Cómo había podido durante diez años soportar a ese sujeto dictador y mezquino, que le hacía la vida imposible, sólo porque era su suegro y le había prometido que en unos años más sería su sucesor? Se dejó caer en su sillón, mientras sonaba el celular en su bolsillo. Era su mujer, ¡lo que faltaba! Ella estuvo más insoportable que de costumbre, Pol tenía los nervios destrozados.

-¡Basta! –se dijo- ¡Basta!

Tenía que hacerlo, sin remordimientos. Esa tarde se quedó despierto hasta altas horas de la noche. Alzó el tubo telefónico muy excitado.

-Hola, mi amor…

***

Llevaban casi una semana viajando, tuvieron varios percances, pero ellos siempre con esa mirada cómplice se decían: ¡En positivo! Riéndose, alegres y siempre besándose tiernamente.

-Ya falta poco, mi amor.

Dos días después, llegaron a la frontera. Era el momento decisivo, a Nicole le temblaban las piernas pero no dejó de sonreír. Pol estaba serio y muy complaciente con el gendarme, que después de sellar su pasaporte abrió la barrera.

El mensaje a ese puesto de fronteras, llegó muy tarde. Debían detener a Pol Dupuá, acusado de un desfalco por dos millones de francos.

Nelly Tarragano.