Archivo de la etiqueta: Poemas

“ON/OFF”, Luisa García-Grajalva Bernal

luisa

Ni siquiera merece la pena
encender hoy la vida,
dar al interruptor que ponga en marcha
otro nuevo episodio del absurdo.
Nadie echará de menos,
en este maremágnum,
dos nombres extraviados,
dos intentos estériles perdidos.
Nadie se dará cuenta
de tu ausencia o la mía
mientras el calendario
siga dictando fechas.
Tal vez valga la pena
ignorar por un día tantas causas
y todos sus efectos,
aliviar unas horas este peso
de andar a cuestas con nosotros mismos.
Tal vez así mañana no sepamos
que hemos muerto en algún lugar del mundo.

Luisa García-Grajalva Bernal©


“Ropa en la soga”, Luis Luchi

lasoga

La limpieza expone a efectos públicos
esa intimidad tan custodiada.
El sol elige el centro de la bandera
la convierte en zona de combate;
las golondrinas hacen sus primaveras
y los gorriones el resto de los solsticios.
Vientos de paso silban los broches,
les cierran las bocas.
Entre las guerras de pañuelos
pierden los del luto en los orillos,
los lloros de los mayores con lágrimas,
con mocos inconsolables a secarse.
Parado en un extremo
atado al alambre cubro las estaciones,
los fantasmas disfrazados con sábanas
exaltan la pasión escéptica de los domesticados.
En la otra punta un poste
me deja hacer
y no se cae de asombro.

Luis Luchi©

Luis Yanischevsky Lerer conocido por su pseudónimo literario como Luis Luchi nació el 11 de octubre de 1921 en el barrio de Villa Crespo de Buenos Aires, Argentina, hijo de Gregorio Yanischevsky y Paulina Lerer, inmigrantes judíos ucranianos. Hacia 1926, su familia se muda a Parque Chas. En 1944, Luis Luchi se casa con Irene Lavalle, con quien tiene tres hijos. Militó activamente en el Partido Comunista, sin embargo, a través de los años habría de acercarse al anarquismo. Trabajó como obrero gráfico en editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros, sin embargo, después decide dedicarse a la poesía, manteniéndose al margen de la cultura oficial. En la década de 1960 participa en el grupo “El Matadero”, grupo de cuentistas cuyo nombre rendía homenaje al relato homónimo de Esteban Echeverría. El grupo se reunía en el café El Estaño, ubicado en las calles de Talcahuano y Corrientes, al que habían renombrado “El Gardelito” y estaba integrado por Guillermo Cantore, Blas Raúl Gallo, Nenina Caro, Mario Lesing, Arminda Ralesky y Lubranolas, entre otros, quienes se proponían publicar a jóvenes con sentido popular. Luis Luchi sólo habría de publicar su cuento El Brasilerito en 1961 en la antología Cuentistas argentinos contemporáneos editada por El Matadero. A finales de la década y principios de la siguiente, Luis Luchi forma el grupo “Gente de Buenos Aires”, junto con el poeta Roberto Jorge Santoro, el actor Héctor Alterio, el músico Eduardo Rovira y el artista plástico Pedro Gaeta con el objeto de acercar la cultura al público presentándose en clubes de barrio, sociedades de fomento y escuelas. Luis Luchi, profundo admirador de César Vallejo y Vladimir Mayakovsky recurre a la ciudad, el barrio, el tango y las luchas sociales como temas de su obra, siempre marcada por el humor y la ironía. Luis Luchi muere el 21 de octubre de 2000 en Barcelona, España.


“En una cajita de fósforos”, María Elena Walsh

 

María Elena Walsh

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo.
(Pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra).

Un poco de copo de nieve,
quizás una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.

Les voy a contar un secreto.
En una cajita de fósforos
yo tengo guardada una lágrima,
y nadie, por suerte, la ve.
Es claro que ya no me sirve.
Es cierto que está muy gastada.
Lo sé, pero qué voy a hacer,
tirarla me da mucha lástima.

Tal vez las personas mayores
no entiendan jamás de tesoros.
“Basura” dirán, “Cachivaches”,
“No sé por qué juntan todo esto”.

No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Las cosas que no tienen mamá.

María Elena Walsh©


“Se va noviembre”, Gianni Siccardi

noviembre

Desaparecen noviembre y tantas cosas.
He bebido en tu boca
el llanto y el tormento.
Me he perdido
en el enjambre de tu nombre.
He tambaleado
en el relámpago de tu mirada.
He despertado
junto al abismo de nuestra juventud.
           
Pero se van noviembre y tantas cosas.
Se va el jardín, el viento, las palabras,
se van tus ojos y tu nombre.
Y para siempre se va el mundo.
           
Llegan las sombras
la distancia
llega la ausencia
llega el torrente del silencio
mientras se va noviembre.

Gianni Siccardi©


“Del libro Dos sentencias”, Aída Roisman

I
tarde descubrí alientos en el mundo
revelación del tú-corpóreo
de piel animal
y en mano del asombro
vislumbré que estás que estoy
y comencé a ser que eres
y comencé a ser que soy
una filial de espejos en espejos
ángel caído de tu luz

II
con fuego a cuestas y argumentos
hacia la propia tempestad
lejos del ancla y las amarras
y por simple causalidad
de los corales
en sosiego de mar
de lenta sal
o porque sí
regresé a mis puertos

III
ni se trata sólo de Brecht
y el golpe en mi puerta
ni del gesto hermanado 
apenas de mi nada
sino de la devoción
terca del desierto
de acostarse panza arriba
custodiando todo el aire
y el maná

IV
obstruido el paso
la voluntad
un alfiler quebradizo
 
cada anhelo      
un  trazo excedido
a mitad de camino
 
se empujan grietas
rajaduras firmes o sigilosas
en el muro sin muro
 
y el nunca arribo
al tú ansiado  
es una propia ausencia
 
una estrella descompuesta
a las siete de la tarde
a la hora de alumbrar         

Aída Roisman©

Los poemas pertenecen al libro inédito “Dos sentencias” (textos inspirados en el libro de Martín Buber “Yo y tú”).

Datos de la autora:

B.A : Filosofía y Estudio de las lenguas de romance Universidad Hebrea de Jerusalén. Israel.
Master en Estudios Románicos. Universidad Hebrea de Jerusalén. Israel.
Profesorado de Letras. Universidad Católica de Córdoba. Córdoba.

Libros de poesía publicados:
1991 “Ningún lugar cómo”. Ediciones Último Reino. Buenos Aires.
1994 “Un apodo de las cosas”. Ediciones Argos. Córdoba.
2000 “Miradas de la palabra quieta”. Ediciones Argos. Córdoba.


“Kakú”, Patricia Celerina Sánchez

desnudoconalcatraces194au9

Kakù

nikèèndusuñàànika’ánnuundivii
raikákúùnikaku ‘in xináña’átanikándíkuetikimi
ranuínuuñú’úntaku’u´nsavi/ nuúñanuukooschyachya
tandakoónikanchítsínuuvíkó vii tono tikachínuutsánú
ratanikunchíñu’únyonikindoí tono ñáánché’éiyañààtsatsa’á
yivi/ ñààchindé’ékuescha’án/ ra vichi tsikáñátatuú
takuaskakíkuetichu’ún / nuutitsíyuyutandu’útakua
ndatíyu’utaxi’íntaukandinikanchí.

 

Nacimiento

brotaron los ecos de la vida al son del universo
y nació la primera mujer en una explosión de estrellas
descendió a la tierra en una cascada de lluvia
en un arco iris en zigzagueo al amanecer
con nubes hermosas hecha de algodones ensoñados
y se quedó por siempre cautivada de esta bendita tierra
dadora de vidas /sembradora de auroras/ camina en el alba
para parir luciérnagas/ bajo el rocío de la madrugada
y romper el silencio virginal de cada día que empieza.

Patricia Celerina Sánchez©

Fuente: http://elcolibri.webs.com/


“Colores”, Juan Zapato

 

sombras

Como el color del Sol

cuando abrasa al hombre pobre de pobreza,

en la intemperie plomiza de la urbe,

en su soledad de púrpuras,

en el abandono gris de la esperanza,

las canas tiñen de cenizas su cabeza,

sus zapatos cubiertos del ocre que lo embarra.

 

El neón emblanquece el pavimento,

y su sombra musgo se funde en la vereda.

Juan Zapato©


“Poesencia”, Teatro Interior

El grupo eibarrés Teatro Interior ofrece una representación de su espectáculo “Poesencia”. Integrado por los actores Eduardo Falces, Ernesto Barrutia y Maite Lorenzo, que actúan acompañados en esta ocasión por la música de Yasmín Soud al piano y Leticia Ibáñez a la guitarra.

Los componentes de Teatro Interior han recogido la experiencia desarrollada en montajes a partir de la poesía de varios autores y han dado un paso más. Para ello, han dejado atrás el teatro leído y se han lanzado a la interpretación de poemas de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Antonio Machado y Mario Benedetti entre otros.


“8 Haikus”, Guillermo Ibáñez

1

Final de mares,
consunción de los tiempos,
final previsto.

2

Irisaciones.
Luminosidad de mar,
brillantes peces.

3

Con los trebejos
enlazados en juego,
el destino va.

4

Hay un precio,
subidos los peldaños;
otras auroras.

5

Hallar el no de
todas las cosas. Abrir
últimas puertas.

6

El cielo gris,
el alma rebosante,
¿qué es lo demás?

7

Iridáceos,
siempre purpúreos
esos amores.

8

Un papel escrito
en la mano de un hombre
desequilibra su paso.

*
Guillermo Ibáñez


“Primer baile (nacimiento andino)”, Victoria Guerrero

A mi padre

Los danzantes rasgan el cielo con un golpe de tijeras

El wamani agita las alas en señal de bienvenida

La noche se quiebra abruptamente y deja caer una música carnavalesca

El Padre se levanta y tararea una canción de cuna
Se alza gozoso desde su pueblo natal

La abuela se prepara para curar del mal de ojo a la que está por nacer

Ambos (madre e hijo) van cantando una canción mitológica del regreso a casa

Fuentes rebosantes de cuy chactado se extienden sobre una mesa de madera vigorosa

La radio sigue encendida a un volumen furioso

Oh los desposeídos los desterrados aprenden a fuerza la nueva lengua

La Fiesta está en su apogeo: la quemante chicha se derrama en los corazones ebrios de llanto

La madre empieza a gemir en el horizonte
chilla su desamparo

Aqueste mar turbado embravecido se agita en la costa

Un toro muere en la plaza repleta de indios que llaman a sublevación

Va entonces tu sombra surgiendo brillante en las antípodas del mundo
De este mundo colosal inabarcable en el que se destruye y se redime
Una misma carne y cientos de imágenes superpuestas
Hilvanadas en un solo hilo de angustia

Y en un rincón oculto del celuloide te descubres:

Victoria Guerrero- es una imbécil

Victoria Guerrero©


“Juglarías, un poeta en Israel”

 

 

juglarias


“Plagio poético”

Esto es un poema de Miguel Ángel Macau (1886-1971), poeta cubano:

Amo el amor de los marineros
que besan las mujeres y se van,
dejando una promesa de naufragios
para huir y no volver jamás.
Vienen a la vida entre los brazos
de los trigueños cantos del azar,
y una noche se acuestan con la muerte
en el lecho letal de la mar.

Esto es un indiscutible plagio del poema supra por Pablo Neruda (1904-1973):

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más
En cada puerto una mujer espera,
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar…

Fuente: http://apostillasnotas.blogspot.com/2008/12/plagio-potico.html