Archivo de la etiqueta: Poes1a la casa de Juan Zapato

«Los sueños de los niños inventando países», Raúl González Tuñón

niños-surrealistas

 

«Cuando paso frente de un local donde
exponen pinturas de niños, sigo de largo».
Batlle Planas

Porque el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.

El niño es el primer surrealista.

Y crece y es hombre, y sigue viviendo más no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
-una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje-.

Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.

Raúl González Tuñón©. Antología poética.
Buenos Aires: Losada, 1992


“Mamay/Mamá”, Juan Wallparrimachi

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¿Ima phuyu jaqay phuyu
yanayasqajj wasaykamun?
Mamaypajj waqayninchari
paraman tukuspa jamun.

Tukuytapis inti k’anchan,
ñuqayllatas manapuni.
Tukuypajpis kusi kawsan,
ñuqay waqaspallapuni.

Pujyumanta aswan askhata
ma rejsispa waqarqani,
mana pipas pichajj kajtin
ñuqallatajj millp’urqani.

Yakumanpis urmaykuni,
yaku, apallawayña nispa.
Yakupis aquykamuwan,
riyrajj, mask’amuyrajj nispa.

Paychus sunquyta rikunman,
yawar qhuchapi wayt’asqan,
khiskamanta jarap’asqa
pay jinallatajj waqasqan.

              ****

¿Qué nube será aquella nube
que oscurecida se aproxima?
Será el llanto de mi madre
que llega convertida en nube.

A todos ilumina el sol,
menos a mí.
A todos les llega la felicidad,
en cambio para mí sólo hay dolor.

Más que un manantial
al no conocerla me puse a llorar
y no habiendo quien me socorriera
mis propias lágrimas bebí.

También a las aguas me arrojé,
diciéndoles: – “Aguas, llévenme”
Pero las aguas me arrojaron a la orilla,
diciéndome: – “Anda a buscarla”.

Si ella pudiera ver en mi corazón,
cómo está en un charco de sangre,
enredado entre espinas,
llorando al igual que ella.

Juan Wallparrimachi

Traducción del quechua al español: Adolfo Cáceres Romero


“Cuentos infantiles para adultos”, Juan Zapato

La vuelta

calesita de jose neuquen 1701Ve a un hombre que pasa, se acerca a él y le saluda cortésmente, y atrevidamente su nombre le pregunta.

—Me llamo ¡Aldón Pirulero1!, ¿nunca escuchó cantar de mí?

—Sí, pero, hace ya mucho…- responde sorprendido.

-No es el único, créame. Yo ando cabalgando día tras día, montado con ancha hidalguía, disculpe mi jactancia, en este caballo brincador. -Y señala a un caballito que sube y baja sin cesar, dentro de una pequeña calesita. Descubre esa inquietud infantil, agonizando dormida en cada hombre. Lo interrumpe:

— ¿Dígame Aldón, si por ser “grande”, ya no puedo cantar y bailar y tener la aventura de enamorar a “La hija del Chocolatero”?

Necesitaría una rayuela de color verde, para poder vivir, y ahí levantar una casa amarilla y roja, con techo de estrellas y luna blanca.

Necesitaría una sonrisa auténtica, para recordar mi niñez y compartirla.

Eso sí, ahora que me encuentro desarmado, quisiera ser sordo un instante, sería suficiente, para no escuchar la voz de Mambrú, llamándome, – llevándome – a la guerra, guerra de la que nunca volveré.

No puedo ir con él, quiero jugar con cubos de madera, de tamaños diversos llenos de letras por todos sus costados, y sentarme sereno, a armar palabras que en realidad no conozco.

— ¿Dígame Aldón, qué hago?, sentado solo en una plaza desierta de gritos; sin oler el pasto, sin apreciar sus silvestres flores, quietecitas, inmóviles, aguardando el cuidado natural de una lluvia fresca. ¿Dónde están mis compañeros de juego? ¿No los has visto? ¿Y ese amor que nació aquí, hace ya muchos años?

Llévame a formar una gran ronda que recorra todos los barrios de la ciudad.

Acompáñame, Aldón Pirulero, a subir toboganes, para que una vez que estemos allá arriba, demos un salto grande, con los brazos abiertos, queriendo atrapar contra nuestros pechos, ese inmenso globo rojo que sube y desaparece tras la nubes formadas por el humo que lanza una vieja chimenea.

¡Con cuidado Aldón! Estamos llegando al suelo, ¡mira!, ha salido la luna blanca.

¿Sabes, me parece ver a muchas mujeres embarazadas, cantándole a los hijos que pronto han de nacer. ¡Escucha!, sí, y por qué no, el llanto de un niño se introduzca en nuestros oídos, para despertarnos, cuando sea necesario saltar de la realidad.

Vamos juntos Aldón, a embarrarnos en los charcos que dejó la lluvia pasada.

Bajemos las barrancas que inventamos, que el que llega primero, tendrá más tiempo para descansar, cuando nuestros corazones rompan violentamente contra nuestros agitados huesos.

Ahora sí, ahora estoy comenzando a sentirme mejor. Retomemos el juego:

“Aldón, Aldón, ¡Aldón Pirulero!;

compañé, compañé, compañero de juego;

nunca más, nunca más, nos separaremos;

porque hoy, porque hoy, nacimos de nuevo;

cara al sol, cara al sol;

sin llanto y sin miedo;

y el dolor se fugó;

porque nació el amor;

porque Usted, porque Yo;

Nosotros y Todos…

Larala, larala, larala lalála…”

—Disculpe señor, aquí termina el recorrido, ¿se quedó dormido?

— ¡Ah!, sí, gracias. Sí, ya bajo.

Baja del colectivo2 y se dirige a una plaza.

Juan Zapato©

1 Referencia al juego infantil de Al don Pirulero, también llamado Antón Pirulero. Juego en el que cada participante hace la mímica de tocar un instrumento musical.

2 Colectivo: autobús.


“Charlot y el chico”, Juan José Romero Montesino-Espartero

chaplin

Con tu bastón girando en molinillo,
patizambo, patoso y desgarbado,
bombín en la cabeza, despeinado
y en tu ropa luciendo un sucio brillo,
.
haces del blanco y negro un romancillo
mostrándote cual ángel desalado,
-sencillo, triste, mudo y apocado-
y ofreces tu ternura hacia un chiquillo
.
que fuera por su madre abandonado.
En alivio de llantos y dolores,
has llenado de amor su alma transida
.
borrándole del todo su pasado,
pero la ley que no sabe de amores,
te lo quita quitándote la vida..
.
Juan José Romero Montesino-Espartero©


“8 Haikus”, Guillermo Ibáñez

1

Final de mares,
consunción de los tiempos,
final previsto.

2

Irisaciones.
Luminosidad de mar,
brillantes peces.

3

Con los trebejos
enlazados en juego,
el destino va.

4

Hay un precio,
subidos los peldaños;
otras auroras.

5

Hallar el no de
todas las cosas. Abrir
últimas puertas.

6

El cielo gris,
el alma rebosante,
¿qué es lo demás?

7

Iridáceos,
siempre purpúreos
esos amores.

8

Un papel escrito
en la mano de un hombre
desequilibra su paso.

*
Guillermo Ibáñez


“Carlitos de vacaciones”, Juan Zapato

Carlitos de vacaciones, Juan Zapato©

Colgaste los botines de la fantasía
en un desesperado grito de libertad.

Los rinconcitos de mi corazón
continúan agitándose a mayor velocidad,
cuando los engranajes de la alegría
se tocan, para fabricar el movimiento.

Este amor sentado sobre el cordón de la vereda
solito está, esperando ver una vez más,
las vueltas al mundo de tu paraguas mariposa,
compartiendo en complicidad tus travesuras en el circo.

Nace el cine del silencio
y millones de niños aplauden tu llegada,
los padres levantan una flor en tu honor.

Le quisieron cortar los piolines de la loca poesía,
y se refugió en un concierto de palomas por la paz,
y un puño de esperanzas,
apoyó tu idea de un mundo capicúa.

La función ha culminado,
ahora preparas una cajita de fósforos
para guardar tus piruetas,
mientras nosotros aquí masticando caramelos
nos quedamos dormidos saboreando tu sabor,
con la ilusión de tener un pájaro sobre el pecho al despertar,
listo a remontar  vuelo,
en el viaje que realiza el barrilete de tu vida.

Te digo hasta siempre Carlitos,
No siento decir fin…

Juan Zapato©


“Inspiración onírica”, Roberto Bodden

Se duerme el día

no sé como verte,

quiero entender ausente tu mirada,

ansío el espacio de un abrazo

para conciliar vida en uno de mis sueños.

Roberto Bodden©


“De todas las aguas claras…”

De todas las aguas claras, la poesía es la que menos se demora en los reflejos de los puentes.
René Char©


“Penélope, aún espera…”, por Juan Fernando Auquilla

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Penélope, aún espera
mientras Ulises y Telémaco vagan por los prostíbulos de la gran ciudad
Delmira vuelve a caer en los brazos de su amante los días lunes y también los viernes
Alfonsina ha descolgado ya el teléfono y camina sola por las olas de un manicomio de vez en cuando pregunta por la luna y la marea alta.

Homero es empleado en un banco y todos los días realiza los balances contables él ignora que lo vigilan desde una cámara oculta
Dante dibuja círculos con el compás en el cuaderno de geometría mientras su madre le pide que deje sus tareas y vaya en busca del pan para el café de la tarde él no le presta atención
pues tiene temor de salir al infierno cotidiano.

Joaquín es el chico punk que ofrece pearcing en la plazoleta
Trabaja, hasta que le dan las diez y las once, las doce y la una y se retira a casa alegre
Porque mañana comprará jeringas nuevas y en la noche visitará el nuevo café de la ciudad abierto hace unos pocos días.

Juan Fernando Auquilla©


“Festival Internacional de Poesía en Tel Aviv”

תוכניה פסטיבל


“Poes1a”

poes2a

 

“Madurez”, por Laura Victoria “La poesía es pólvora mojada…”, por Rolando Gabrielli

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra.
Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera

“Cantares gallegos”, por Rosalía de Castro “Canción de amor africana”, por Antjie Krog Kroonstad

Fun un domingo,
fun pola tarde,
co sol que baixa
tras dos pinares,
cas nubes brancas
sombra dos ánxeles,
cas palomiñas
que as alas baten,
con un batido
manso e suave

ni la húmeda intimidad de tus párpados aromáticos como el hinojo
ni la violencia de tu cuerpo resistiéndose entre las sábanas
ni lo que viene hacia mí como tu vida
tendrá tanta menuda piedad de mí

“La niña pequeña”, por Yetty Blum “Cosmos”, por Walt Whitman

No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros…

“Danza de Narciso”,
por Piere Paolo Pasolini
“Balada”, por Natán Yonathán

Io sono una viola e un ontano,
lo scuro e il pallido nella carne.

Spio col mio occhio allegro
l’ontano del mio petto amaro
e dei miei ricci che splendono pigri
nel sole della riva…

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,
me iré al desierto y aprenderé a sufrir.
Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,
construiré mi casa entre peñascos
y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir

“Señales”, por Humberto Ak´abal “Para que salgas”, por Rosío Rendón Trujillo

Habrá viento
si las nubes tienen forma
de cabellos de mujer.

Llovizna
si parecen alas de paloma

Caminaré esta tarde, no muy tarde, para encontrarte.

Si entre camino y camino no sales para mí,

con una taza de café entre las manos

a sorbos te esperaré