Archivo de la etiqueta: Poesía Erótica

“Poema Freudiano”, Eva Macías

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Una noche después
soñé que eras mi padre,
reclinabas tu cabeza en mi pecho,
y eras también mi hermano.
Como en un ábaco
pasabas las cuentas de mi gargantilla
colmando las arcas del deseo
¡Mea culpa!

Eva Macías©


“Ansiedad”, Manuel Magallanes Moure

ELLA:
Sus ojos suplicantes me pidieron
una tierna mirada, y por piedad
mis ojos se posaron en los suyos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus ojos suplicantes me pidieron
una dulce sonrisa, y por piedad
mis labios sonrieron a sus ojos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus manos suplicantes me pidieron
que les diera las mías, y en mi afán
de contentarlo, le entregué mis manos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus labios suplicantes me pidieron
que les diera mi boca, y por gustar
sus besos, le entregué mi boca trémula…
Pero él me dijo: ¡más!

Su ser, en una súplica suprema,
me pidió toda, ¡toda!, y por saciar
mi devorante sed fui toda suya
Pero él me dijo: ¡más!

ÉL:
Le pedí una mirada, y al mirarme
brillaba en sus pupilas la piedad,
y sus ojos parece que decían:
¡No puedo darte más!

Le pedí una sonrisa. Al sonreírme
sonreía en sus labios la piedad,
y sus ojos parece que decían:
¡No puedo darte más!

Le pedí que sus manos me entregara
y al oprimir las mías con afán,
parece que en la sombra me decía:
¡No puedo darte más!

Le pedí un beso, ¡un beso!, y al dejarme
sobre sus labios el amor gustar,
me decía su boca toda trémula:
¡No puedo darte más!

Le pedí en una súplica suprema,
que me diera su ser…, y al estrechar
su cuerpo contra el mío, me decía:
¡No puedo darte más!

Manuel Magallanes Moure©

El escritor nació en La Serena en 1878. Fue poeta, cuentista, pintor y dramaturgo.

No alcanzó a terminar sus estudios superiores porque se dedicó, muy joven en su vida, al periodismo de su tiempo (principios de siglo). Desde muy joven también se da a conocer a través de poemas publicados en la revista “Pluma y lápiz”.

Colaboró en la revista “Zig-Zag”, en “El Mercurio”, en “Las Ultimas Noticias” y en las publicaciones de la juventud universitaria.

Hacía crítica literaria, crónica, comentarios pictóricos, reportajes, y, sobre todo, publicaba versos. Vivió en San Bernardo y en Santiago.

Su amistad con Pedro Prado fue proverbial, juntos integraron y contribuyeron a la formación del famoso Grupo de los Diez.

Magallanes Moure y Prado coinciden en su independencia frente a las escuelas literarias que resultan más o menos pasajeras.

En los libros de comienzos de siglo Manuel Magallanes ya muestra una seguridad propia del poeta maduro. Sin crear ningún poema superior, todos sus versos revelan una vida interior intensa. Frecuentemente recurre a los elementos inanimados para expresar sus emociones.

En ocasiones se ha destacado que Magallanes Moure canta de preferencia al mar. En efecto, el tema de buques, payas y olas lo atrae poderosamente y en torno a él construye poemas muy valiosos., como “El barco viejo”, y un libro completo, como “La casa junto al mar”.

Fundó la Colonia Tolstoyana, que tuvo gran influencia en la literatura contemporánea. La poeta Gabriela Mistral dirigió varias misivas al pintor y también poeta Manuel Magallanes Moure entre 1914 y 1921, en las que dejó inscritas las llamas de su amor apasionado y platónico: “Te adoro, Manuel. Todo mi vivir se concentra en este pensamiento y en este deseo: el beso que puedo darte y recibir de ti”, lo que aparece consignado en “El amor y el desamor de Gabriela Mistral”, publicado por le editorial.

Sus Obras: Facetas, poesía, 1902. Matices, poesía, 1904. La Jornada, poesía, 1910.La batalla, lluvia de primavera, teatro, 1912. Qué es amor, cuentos, 1915. La casa junto al mar, poesía, 1918 Florilegio, poesía, 1921. Sus mejores poemas, selección de Pedro Prado, 1926.

Magallanes Moure falleció en Santiago en 1924, a la edad de 46 años.


“Me llevas hasta donde tu piel se hace jardín en la sombra”, Fermín Gómez

Me llevas hasta donde
tu piel se hace jardín en la sombra.
Tus párpados son suaves
como lo es la albahaca que crece sobre el pecho.

Van a parar a ti
las tardes que son luna impacientada,
los labios que en el pacharán se escancian
decididos a ahogarse
o a que tú les arrojes
el salvavidas de tu boca
sin el que he comenzado
la travesía
de reconocerte.

Fermín Gómez©,  España, 1966


“Versos para no dormir”, Leticia Sandoval

Tu
pez
esquivo
en mi mano.

gingko

Te me escapas en una mirada,
Te me escapas en una sonrisa
                            luego brotas,
                                         te deslizas
                                                y
                                                       c
                                                           a
                                                              e
                                                                 s.

gingko

Yo que nunca fui de nadie,
                             ahora _no soy mía_.

gingko

Deseos

Mi cerebro _te extraña_
             Mi cuerpo _te necesita_

                      Unas partes más que otras.

gingko

Soy una torre
             alta, firme, sólida, segura
                                                  _de cristal_.

 

Leticia Sandoval©  de su libro “Versos para no dormir”


“Amor Sádico”, Julio Herrera y Reissig

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Ya no te amaba, sin dejar por eso, po
de amar la sombra de tu amor distante.
Ya no te amaba, y sin embargo, el beso
de la repulsión nos unió un instante…

Agrio placer y bárbaro embeleso
crispó mi faz, me demudó el semblante,
ya no te amaba, y me turbé, no obstante,
como una virgen en un bosque espeso.

Y ya perdida para siempre, al verte
anochecer en el eterno luto,
mudo el amor, el corazón inerte,

huraño, atroz, inexorable, hirsuto,
jamás viví como en aquella muerte,
nunca te amé como en aquel minuto!

Julio Herrera y Reissig©


“La formal”, Miguel Méndez Camacho

Ponte el pudor
está allí debajo del lecho
junto a las ropas caídas.
Recógelo y dilúyelo sobre tus mejillas
como si fuese un maquillaje.
Alisa tu piel
y ese tablero de ajedrez borracho
de tu falda de cuadros.
Abróchate la blusa
y adopta otra vez
esa actitud ingenua de muchacha formal.
Ordena tus cabellos
y tus prejuicios.
Camina con esa dignidad desvencijada
que usas los domingos
para asistir a misa.

Tan pronto atravieses el umbral
serás nuevamente tú
la pequeña burguesa incomprendida
con tus veinte años de lugares comunes
y tu boca repleta de palabras usadas.

Serás la rutinaria
la formal
la limitada.

Creerás otra vez en dios
así como antes creías en tu cuerpo
y estarás llena de moral
así como antes estabas llena de mí.

Volverás a la iglesia
con tu andar milimétrico
y estarás  de rodillas observando
el rostro masoquista de Cristo
como si fuese el aviso de un circo.
Leerás con cansancio
una novela idiota
—presintiendo el final—
pero irremediablemente
tendrás húmedos los ojos
en la última página.

Aquí en mi habitación
quedó tu lujuria hipócrita
y tu doble moral.
Mañana volverás y entonces te diré
las palabras de siempre:
ponte tu cuerpo
quítate el pudor y las ropas
y ven así, desnuda
a engañarnos pensando
que no hemos empezando a envejecer.

Miguel Méndez Camacho©


“Juglarías …un poeta en Israel”, Juan Zapato

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La calle Nachlat Binyamin tiene el encanto de feria artesanal, que podemos encontrar en cualquier otra parte, pero no por conocida menos atractiva.

Junto con los cafés que pronto se colmarán de asiduos concurrentes de día viernes, las tiendas minoristas y los importadores de telas van subiendo sus cortinas. Luego comienzan a llegar los puesteros: un par de artistas plásticos, el dúo de músicos rusos con su violín y bandoneón para interpretar tangos, el inventor de juegos de ingenio, artesanos varios difíciles de calificar, la señora gorda que predice el futuro, sobretodo para las jóvenes enamoradas –casamenteras. Y a medida que se van instalando comienzan a aparecer los primeros visitantes locales o extranjeros, o esa mixtura que vengo a ser yo, un israelí con ojos de turista en Tel Aviv.

Seguir leyendo en Juglarías: http://juglarias.wordpress.com/


“Amé su cuerpo…”, Otto Raúl González

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Amé su cuerpo entonces y su alma.

Su piel fue para mí la tierra firme;
la soñé como un sexto continente
no registrado en mapas todavía.

Soñé con la bahía de su boca.

Su pelo era una selva virgen
que abría su misterio mineral y oscuro.
Soñé con las ciudades de sus pechos.

Los ríos de las venas que afloran en su piel
eran rutas abiertas
a la navegación y al gozo.

Se podía viajar en su mirada.

En las blancas llanuras de sus manos
yo cultivé el maíz y buenas relaciones.

Después no pude estar sino en su cercanía.

Otto Raúl González©


“Universo Infinito”, por Hugo Orozco

      Manto de estrellas y luceros
      cartografía cósmica y sagrada
      epopeya celestial y mensaje divino
      parcelas y surcos de luz genésica
      polvo estelar y gas galáctico
      nébulas coquetas y sensuales
      cadencia de órbitas elípticas
      bóvedas de gemidos y espasmos
      geometría astral y orgásmica
      caos ordenado y sublime
      fusión nuclear de galaxias
      alucinar de constelaciones
      creación jeroglífica.
      Amor celestial que el alma ilumina
      deseos y sortilegios de los dioses
      parto codificado de forma binaria
      flama incandescente, mística y litúrgica
      emulsión de hechizos y cometas
      auroras delirantes y firmes pezones
      plasma ancestral embriagador
      comunión de lirismo y pasiones
      enigma corporal del placer y el dolor
      orgía quijotesca y subversiva
      adicción de eclipses y corolas
      Eurípides y Pléyades
      prosa eterna y arcaica.
      Moción y sonido perpetuo
      acta endecasílaba y faleciana
      trimétrica y sáfica
      triangulación Atlántica
      cascadas de vía láctea
      agujero negro devorador
      fusión de puntos en el sol
      oráculo adónico
      predicción apocalíptica
      fuego que termina lo prohibido,
      lo malvado, lo satánico, el pecado
      negación de la santa unión carnal
      de el Nazareno y Magdalena.

      Hugo Orozco©


“Geografía humana”, por Gloria Fuertes

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Mirad mi continente contenido
brazos, piernas y tronco inmesurado,
pequeños son mis pies, chicas mis manos,
hondos mis ojos, bastante bien mis senos.
Tengo un lago debajo de la frente,
a veces se desborda y por las cuencas,
donde se bañan las niñas de mis ojos,
cuando el llanto me llega hasta las piernas
y mis volcanes tiemblan en la danza.
Por el norte limito con la duda,
por el este limito con el otro,
por el oeste Corazón Abierto
y por el sur con tierra castellana.
Dentro del continente hay contenido,
los estados unidos de mi cuerpo,
el estado de pena por la noche,
el estado de risa por el alma
-estado de soltera todo el día-.
Al mediodía tengo terremotos
si el viento de una carta no me llega,
el fuego se enfurece y va y me arrasa
las cosechas de trigo de mi pecho.
El bosque de mis pelos mal peinados
se eriza cuando el río de la sangre
recorre el continente,
y por no haber pecado me perdona.
El mar que me rodea es muy variable,
se llama Mar Mayor o Mar de Gente
a veces me sacude los costados,
a veces me acaricia suavemente;
depende de las brisas o del tiempo,
del ciclo o del ciclón, tal vez depende,
el caso es que mi caso es ser la isla
llamada a sumergirse o sumergerse
en las aguas del océano humano
conocido por vulgo vulgarmente.
Acabo mi lección de geografía.
Mirad mi contenido continente.

Gloria Fuertes©


“Poes1a”

poes2a

 

“Madurez”, por Laura Victoria “La poesía es pólvora mojada…”, por Rolando Gabrielli

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra.
Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera

“Cantares gallegos”, por Rosalía de Castro “Canción de amor africana”, por Antjie Krog Kroonstad

Fun un domingo,
fun pola tarde,
co sol que baixa
tras dos pinares,
cas nubes brancas
sombra dos ánxeles,
cas palomiñas
que as alas baten,
con un batido
manso e suave

ni la húmeda intimidad de tus párpados aromáticos como el hinojo
ni la violencia de tu cuerpo resistiéndose entre las sábanas
ni lo que viene hacia mí como tu vida
tendrá tanta menuda piedad de mí

“La niña pequeña”, por Yetty Blum “Cosmos”, por Walt Whitman

No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá

Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros…

“Danza de Narciso”,
por Piere Paolo Pasolini
“Balada”, por Natán Yonathán

Io sono una viola e un ontano,
lo scuro e il pallido nella carne.

Spio col mio occhio allegro
l’ontano del mio petto amaro
e dei miei ricci che splendono pigri
nel sole della riva…

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,
me iré al desierto y aprenderé a sufrir.
Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,
construiré mi casa entre peñascos
y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir

“Señales”, por Humberto Ak´abal “Para que salgas”, por Rosío Rendón Trujillo

Habrá viento
si las nubes tienen forma
de cabellos de mujer.

Llovizna
si parecen alas de paloma

Caminaré esta tarde, no muy tarde, para encontrarte.

Si entre camino y camino no sales para mí,

con una taza de café entre las manos

a sorbos te esperaré


“Amo tu boca…”

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Amo tu boca, floración de otoño, que mece en mi jardín de primavera su veleidosa tentación de llama.

Laura Victoria©

 

Seudónimo de Gertrudis Peñuela, poeta colombiana nacida en Soatá, Boyacá, en 1904.   Tiene su poesía un vigoroso tono erótico y sentimental, matizado de una exquisita sensualidad.  Su nombre gozó de una enorme celebridad a mediados del siglo, y mereció elogios de los intelectuales  hispanoamericanos, quienes no se cansaron de proclamarla como una de las poetas destacadas de su época,  al lado de Juana de Ibarbourou, Alfonsina Storni, Delmira Agustini y Rosario Sensores.
Fue miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y ejerció el periodismo y la diplomacia en Roma  y Ciudad de México.
Falleció en mayo de 2004 en Ciudad de México donde se encontraba radicada desde 1939.  Entre sus libros publicados sobresalen “Llamas azules” , “Cráter sellado”  y  “Cuando florece el llanto”.


“Condena” recitada por su autor, Antonio Gala

 

                                                                        A trabajos forzados me condena 
                                                                        mi corazón, del que te di la llave. 
                                                                        No quiero yo tormento que se acabe, 
                                                                        y de acero reclamo mi cadena.

                                                                        Ni concibe mi mente mayor pena 
                                                                        que libertad sin beso que la trabe, 
                                                                        ni castigo concibe menos grave  
                                                                        que una celda de amor contigo llena.

                                                                        No creo en más infierno que tu ausencia. 
                                                                        Paraíso sin ti, yo lo rechazo.  
                                                                        Que ningún juez declare mi inocencia,

                                                                        porque, en este proceso a largo plazo 
                                                                        buscaré solamente la sentencia 
                                                                        a cadena perpetua de tu abrazo.


“Acerca de la actualidad de la poesía”

mucha-alphonse-mucha-nouveau-reverie-1186102 En el contexto de una época caracterizada por la búsqueda del éxito inmediato y por el culto de la imagen, dominada por las exigencias del mercado e indiferente a los intereses más profundos del ser humano, la poesía aparece como una manifestación extraña y en cierta forma anacrónica.

Es cierto que también los otros géneros literarios tienen dificultades para acceder al reconocimiento del público, pero es no menos indudable que todos ellos (la novela, la dramaturgia, el cuento y el ensayo) generan un promedio de ventas mayor al de los libros de poesía. La pregunta que se impone es entonces la siguiente: ¿Qué es lo que hace al poeta reincidir?, ¿Qué es lo que sostiene su misteriosa actividad? No está muy claro que exista una sola respuesta a esta pregunta, ni siquiera está claro que exista alguna, pero una posible contestación es la siguiente: la poesía es, justamente a causa del lugar marginal que ocupa en la sociedad de nuestro tiempo, la más indicada entre todas las actividades humanas para generar un proyecto de vida alternativo.

Al no buscar el éxito y al no "pretender " cambiar la sociedad, representa una acción que constituye un fin en sí misma. Una acción que le permite al hombre objetivarse evitando al mismo tiempo el riesgo de toda alienación. Decir que la poesía actúa sin pretender no equivale a presentarla como cómplice de un determinado orden social y político, sino presentarla en su aspecto más característico: como un misterio que irrumpe en la existencia del ser humano transformándola. La poesía es crítica respecto de cualquier sistema, y lo es por el hecho de utilizar el lenguaje en un sentido distinto al cotidiano, haciendo posible de ese modo el acceso a realidades virtuales que tornan más amplia, fecunda y profunda nuestra experiencia vital.

La dignidad de la actividad poética radica en que usa al lenguaje como un medio para acceder al interioridad del ser humano, o para mostrar el modo en el cual el ser se manifiesta en cada época, por utilizar una expresión heideggeriana. Por usar el lenguaje como un fenómeno estético, es ajena a su empleo en un sentido retórico. No busca producir un efecto, no pretende convencernos de nada, simplemente sucede, y logra transformar el ser del hombre modificando sus intereses y su concepción del mundo en el cual le ha tocado habitar.

La poesía pertenece al ámbito de la libertad inevitable. Pertenece al ámbito de la libertad porque es una acción que constituye un fin en sí misma, pero al mismo tiempo pertenece al ámbito de lo inevitable, ya que nadie, ni siquiera el mismo poeta, puede evitar que tenga lugar la experiencia poética.

Si el poeta sintiese que puede prescindir de su obra debería hacerlo, ya que la poesía, como toda obra de arte, tiene su origen en una intuición de carácter misterioso que luego es desarrollada por obra y gracia del "oficio" del creador. La inspiración es amiga del esfuerzo diario, dijo Baudelaire; pero la intuición debe ofrecérsele al poeta sin que éste la demande, y ella habrá de ser siempre el punto de partida de la poesía auténtica.

Creo que no hay mejor manera de acceder al significado de la palabra poesía, en la medida que esto resulta posible, que remitiéndose al significado etimológico del término. La palabra poesía procede del griego poiesis que significa producción; pero eso no basta para agotar el tema, ya que es evidente que no toda producción es una poesía ¿cuál es, entonces, la diferencia fundamental entre la poesía y las otras formas de producción? La respuesta es muy simple: lo propio del hecho poético es que éste no produce objetos como un medio para conseguir alguna otra cosa, sino que es una acción que constituye un fin en si misma, esa es la razón por la cual quienes cultivan la poesía pueden encontrar en ella una forma de realización no material.

La poesía resulta fundamental en una época como la nuestra porque en ella, como bien lo advirtiera Max Horkheimer, cada vez somos más incapaces de hacer una cosa por amor a ella misma. No resulta casual que filósofos como Nietzsche o Heidegger, que constituyen referentes fundamentales del pensamiento actual, hayan visto en la poesía una posible superación de la misma filosofía, esto se debe en el caso de Heidegger al hecho de que el lenguaje poético estaría más cerca del ser que el filosófico; y en el caso de Nietzsche a que la poesía no es especulativa sino productiva, como lo expresara el propio Nietzsche en sus escritos.

Para terminar, entonces, tendríamos que decir que la poesía es paradójica en tanto y en cuanto constituye una pasión activa que nos libera del plano de lo cotidiano para transportarnos a un plano más trascendente al cual el poeta no puede ni debe calificar. La poesía es, en ese sentido, una aproximación a lo inefable que se distingue por su enorme capacidad de sugerir.

Alejandro Félix Raimundo©


“El traductor apresurado” micro relato de Eduardo Berti

Un muy novato editor de París, que dirigía una colección que daba preponderancia a los libros clásicos (no por amor a las “obras inmortales”, sino porque los literatos muertos no pretenden regalías), dio a traducir la novela Vathek, de William Beckford, sin saber que el inglés la había escrito originalmente en francés y que la versión que él tomaba como texto madre no era otra cosa que la traducción del reverendo Samuel Henley. Continuar leyendo