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“Carta a mi padre/Explicación de mi Amor”, poesía de Enrique Estrázulas. Interpretación de Alfredo Zitarrosa.

Enrique Estrázulas es narrador, dramaturgo, ensayista y poeta uruguayo nacido en 1942. Es autor entre otros libros de poesía de El Sótano (1965), Fueye (1968) y Caja de tiempo (1971). Bajo el título Confesión de los perros (1975) realizó una muestra antológica de sus 3 libros anteriores, más un nuevo corpus genérico homónimo a la obra. Su novela más célebre es Pepe Corvina (1994), a la que se suman otros títulos como Lucifer ha llorado (1980), El ladrón de música (1982), Tango para intelectuales (1990), Espérame Manon (Planeta, Montevideo, 2009) y El sueño del ladrón (Sudamericana, 2013).

Su estilo lírico es mesurado, de verso breve, tendiente al aforismo y al texto minimalista, no obstante sus piezas más extensas recrean este tono expresivo en secuencias segmentadas ligeramente argumentales. Su atmósfera es suburbana, tendiente a lo popular, visualizando los espacios pequeños, la vida contemplativa alternada con los oficios elementales del ciudadano sencillo, como un reducto de recuperación de los afectos. Tiende a lo existencial y lo melancólico, con un lenguaje coloquial.

Lo musical no le es extraño, tanto en lo temático como en el tratamiento del texto, particularmente en la disposición silábica de su poesía. Fue representante artístico del músico y cantautor Alfredo Zitarrosa durante algunos años, dedicándole además el ensayo biográfico El cantor de la flor en la boca (1978), reeditado y ampliado en 1990 bajo el título Cantar en uruguayo.También le dedicó a Zitarrosa el cuento “El poniente”, aparecido en Cuentos Fantásticos en 1984.

Alfredo Zitarrosa fue escritor, músico y periodista uruguayo, nacido en 1936 y fallecido en 1989. Su discografía es extensa y se extiende entre 1966 y 1989 con no menos de 30 álbumes de larga duración con interpretaciones y piezas originales, además de otras 20 compilaciones y reediciones a las que se suman la publicación de Los Archivos Inéditos de Zitarrosa en 1998, con 10 discos compactos que reúnen ensayos, entrevistas, recitales y versiones de prueba. En estos archivos así como en su obra Guitarra Negra (1977) el artista desarrolló un género propio al que llamó “contra-canciones”, consistente en textos de verso libre y tratamiento propio de la poesía contemporánea universal, declamados o leídos con acompañamiento musical casi siempre basados en la estructura rítmica de la milonga. Las composiciones originales de este ciclo de obras fue anticipada en demos aparecidos en los archivos en los cuales el artista improvisa en la guitarra y explica oralmente el concepto. Entre 1984  y 1987 desarrolló un ciclo de piezas instrumentales llamadas “Melodía Larga“, que se inspiraban en el ritmo del 6/8 (3/4 duplicado) para sintetizar la música afro-rioplatense, con recreación de la evolución genérica candombe-milonga-habanera-tango. Se propuso este concepto en una obra de 3 movimientos, de los cuales el último, llamado Truco No, resume a la perfección el itinerario trazado. En 1989 edita su última obra en vida, también de ambiciosos alcances: “Sobre pájaros y almas“, estructurado en base a 2 cuentos propios leídos con acompañamiento de guitarra del compositor Héctor Numa Moraes.

De su obra literaria se publicaron en forma póstuma los títulos Fábulas materialistas (2001), El oficio de cantor (2001) y Por si el recuerdo-doce cuentos (2002) en narrativa y Sonríe Muerte (2011) en poesía, conteniendo este último una obra poética que el propio artista archivó en condiciones definitivas sin publicarla jamás en vida. La edición facsimilar que ha rescatado del olvido esta obra está enriquecida con un diseño gráfico vanguardista, que combina lo audaz y lo sobrio en perfecto equilibrio, convirtiendo el libro en un objeto de arte. De su obra poética no musical, el texto de “Explicaciones“, ganador del Premio Municipal de Montevideo en 1959, aún permance inédito.

Su canción más ampliamente divulgada es El violín de Becho cuya primera versión se grabó en 1969. Musicalizó poemas de poetas uruguayos como Enrique Estrázulas, Idea Vilariño y Washington Benavides, casi siempre modificando los textos significativamente. Se le considera pilar fundamental de la música popular latinoamericana y figura cultural de proyección universal en Uruguay. Fue militante del Partido Comunista uruguayo y una arista abundante de su trabajo trasluce esa preocupación, sin llegar a ser la parte más importante de su obra.

El poema

Estrázulas publica este poema con el título “Carta a mi padre”. Aparece en Caja de tiempo (1971) y luego lo reedita en Confesión de los perros (1975), página 55. En el penúltimo verso de la estrofa 5 “fugaba” podría ser una errata de “jugaba”, pero ambos sentidos son admisibles. En la estrofa siguiente “hollinado” aparece sin ‘h’.

El texto íntegro es el siguiente:

De golpe ya no estás
-y eso fue todo-
ni una palabra debería escribirte
porque llevo un licor inanimado
lastre fetal
de aquel aburrimiento.

De golpe ya no estás. Estoy dejando
-la carta y el adiós. Todo el olvido
que ronde tus maderas en las tardes
será también el mío.

Y los sollozos que dirán tu nombre
breves serán
quizás
tú lo sabías.

Yo quisiera explicarte lo que guardo
de aquellos años en que fui tu hijo
-no de tu ausencia, tu vejez, mi culpa-
todo es distinto ahora
ayer vivías.

Ahora no merezco lo que canto
porque es tarde
-y ayúdame-
decía
que hubo otro tiempo no hace mucho y blanco
suave festín de pianos y de risas
en la estación donde fugaba el viento
con oboes, guitarras y violines.

Copa de alcohol ardiente, eras mi padre
eras un viejo amigo
lobo de puertos hollinados y ocres
sensitivo y brutal
lento
dormido.

Fuiste lo que yo vi. Nada más fuiste
lo que quisiste ser
caja escondida
clavicordio encerrado en las paredes
oreja de la sombra y el sigilo.

Imaginario cuerno de pastores
de engramillados y remotos países
canto rodado, piedra de burbuja
que el amor no tocó
jamás
ni el día
ni el nácar de los pájaros del alba
ni la lluvia natal de arpas antiguas.

Eras como te vi. Ya nada es cierto
porque es tarde
-perdón-
tarde lo digo
nada tiene sentido ya a esta hora
tus campanarios están quietos
vibran
sólo los mares, sólo el taciturno
espejo de tus células más íntimas.

Pero mientras te busque en tantas cosas
mientras regreses sin que llame, límpiame
la llaga del dolor. Deja el recuerdo
fijo en la grieta
déjalo
no olvides
que después de la muerte ya no hay otra
órgano silenciado
larga caja de pino.

La canción:

Zitarrosa trabajó en base a este poema durante su estancia en España en 1976 y lo musicaliza con el título de Explicación de mi amor. Fue grabado por única vez en Argentina (no existen otras versiones) y aparece por primera vez en el álbum “Adiós Madrid” de 1979 editado en México. Luego se reedita en 1982 en México y en compilaciones argentinas de 1983 (Temas Inéditos) y 1984 (De Regreso).

Su texto íntegro es el siguiente:

De golpe no estás -nada más sucedió-
borrachera fetal que tu muerte me deja.
Con esta canción que solloza, olvidada de mí,
rondaré tus maderas.

Quisiera explicarte mi amor, no tu ausencia
o mis culpas; ayer tú vivías.
Si ya no merezco cantar para ti,
yo te pido: no sigas muriendo.

El tiempo pasado, ese suave festín,
donde fuiste una caja escondida,
un clave encerrado en el muro,
una oreja en la sombra, el sigilo de nadie.

Ese tiempo y tú, lo que yo conocí,
lo que quisiste ser, clavicordio y alcohol,
sensitivo y brutal, el pasado y el piano
acabaron en este silencio.

Si ya no merezco cantar para ti,
yo quisiera explicarte mi amor, aunque es tarde.
Tu tiempo pasó, pero yo me quedé aquí,
tañendo por ti, en tus campanas.

Cuerno de pastor de un remoto país,
piedra lisa que el alba y el cielo tocaron;
soy como tu mar, rodaré eternamente
hacia ti, y desde ti, a lo más hondo.

Mas mientras te busque en las cosas,
en tanto regreses sin que yo te llame o te olvide,
te pido que limpies mi amargo dolor;
por favor, que no sigas muriendo.

Mi padre serás, como fuiste mi padre,
un gameto en la grieta cerrada del tiempo,
voz ronca de un órgano ya enmudecido,
ahí estás, larga caja de pino.

El llanto que nombre tu nombre
será breve y, hombre, talvez lo sabías;
pero es tanto amor exigiendo mi amor;
por favor, no te sigas muriendo.

Alfredo Zitarrosa© Enrique Estrázulas©

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=vBn9VO_EVb8

http://malafepiedranegra.blogspot.co.il/2014/08/2-poemas-de-estrazulas-2-canciones-de.html

 


“Juan Gelman: ¿y si Dios dejara de preguntar?”, Carlos Monsiváis

JuanGelman

¿Así viaja el amor/ de ser a antes de ser?
Carta a mi madre
J.G

La obra de Juan Gelman es un ir y venir entre las atmósferas de todos los días y la reflexión sobre la escritura poética. Gelman describe casi al principio la trayectoria de su oficio:

A este oficio me obligan los dolores ajenos, las lágrimas, los pañuelos saludadores, las promesas en medio del otoño o del fuego, los besos del encuentro, los besos del adiós, todo me obliga a trabajar con las palabras, la sangre.

Años más tarde, al inventario fundamental Gelman (nacido en Buenos Aires en 1930) añade la pesadumbre de la patria perdida, de los seres amados destru idos por la dictadura, dela revolución que no llegó, del exilio que se compensa de un modo substancial por los nuevos arraigos, de la composición de circunstancias :

No era perfecto mi país antes del golpe militar. Pero era mi estar, las veces que temblé contra los muros del amor, las veces que fui niño, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. De “Bajo la lluvia ajena” (Notas al pie de una derrota).

Si los temas de Gelman no son tantos, son incontables sus métodos para describirlos, incorporarlos a otras multitudes de símbolos o de realidades que fueron o serán símbolos. Él siempre es sorprendente, en la medida en que sus soluciones literarias no vienen de la monotonía del hallazgo petrificado, ni de los fuegos de artificio de quien diseña sus maestrías para ya no molestarse en ejercerlas. Él va y viene de las metáforas que abandona sin arrepentimientos, de las versiones de los poemas de su tradición original, de las palabras que inventa con tal de esclarecer su sentido, de la autobiografía indirecta y la confesión directa, del amor al deseo y del sentido del dolor puro, del puro dolor:

Nota XX

no bajo a los infiernos/ subo
hasta mi hijo clausurado
en su bondad/ belleza/ vuelo/
y torturado/ concentrado/
asesinado/ dispersado
por los dolores del país/…

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…hundióse en “La Boca” un buque de pesca, Juan Zapato

...hundióse en La Boca un buque de pesca

 

Poema que integra el libro “EnREDados”, 1ra. muestra po’etica de Netwriters, Legados Ediciones ISBN: 978-84-941038-2-7

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“Como tinaja”, Gioconda Belli

gioconda belliEn los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.

Gioconda Belli©

Poeta y novelista nacida en Managua, dio a conocer sus primeros poemas en 1970. Ese mismo año ingresó al Frente Sandinista de Liberación Nacional, organización entonces clandestina, que buscaba derrocar a la dictadura somocista. En 1972 fue premiada por Sobre la grama. Perseguida por la policía se exilió en México y Costa Rica. En 1978 obtuvo el premio Casa de las Américas por su libro de poemas Línea de fuego. Al triunfo de la Revolución regresó a Nicaragua, desempeñó diversos cargos en el nuevo gobierno y publicó dos libros de poesía. En 1988 escribió La mujer habitada, su primera novela, que fue traducida a ocho idiomas y ha tenido gran éxito en Alemania y en España. Publicó posteriormente Sofía de los presagios y en 1997 Waslala, que es su tercera obra en el campo de la narrativa. 

En 1990, se publicó la segunda novela, “Sofía de los Presagios“, en 1996, “Waslala“, ambas traducidas a varios idiomas.

En enero de 2001 apareció en Plaza Janés, su libro “El País bajo mi piel“, un testimonio -memoria de sus años en el sandinismo. Fue publicado, simultáneamente, en alemán, holandés e italiano. Se publicó en Estados Unidos en el otoño del 2002 bajo el sello editorial Knopf y en Inglaterra, por la Editorial Bloomsbury de Londres. Hay una edición en inglés de 2002 titulada The country under my skin: A Memory of Love and War.

Su novela “El pergamino de la seducción” le mereció en 2005 el Premio Pluma de Plata en la Feria del Libro de Bilbao, España.

En 2006 con su poemario “Fuego soy apartado y espada puesta lejos” ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla en su XXVIII edición.

La cantante catalana Carme Canela graba un disco con algunos de sus poemas de madurez en clave de jazz que se edita en la primavera de 2008, de título “Carme Canela canta Gioconda Belli. Sencillos Deseos“.

En febrero del 2008 publicó su novela “El infinito en la palma de la mano“, la cual fue merecedora del Premio Biblioteca Breve de Novela 2008 de la editorial española Seix Barraly el Premio Sor Juana Inés de la Cruz de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El país de las Mujeres” (2010) habla de un país gobernado por mujeres. El libro fue titulado originalmente con el nombre de “Crónicas de la Izquierda Erótica“, basado en elPartido de la Izquierda Erótica que, en la novela, es el que fundan un grupo de mujeres en la ficticia Faguas y con el que llegan al poder. El nombre Partido de la Izquierda Erótica se utilizó en Nicaragua en los años 80 por un grupo de mujeres entre las que estaba Belli. Lo llamaban el PIE, y fue bautizado así usando el término acuñado en el poemario de la poeta guatemalteca Ana María Rodas: Poemas de la Izquierda Erótica, razón por la cual tuvo que cambiar el nombre.

Su novela El intenso calor de la luna, será lanzada en agosto en Latinoamérica, y en septiembre del 2014 en España.

Actualmente reside en Santa Mónica, California, con su marido y dos de sus cuatro hijos.


“És per aixó que estimo”, Joan Perucho

Marbre o lluna glaçada,
errívola,
com pensatiu asfòdel navegues per un cel d’esperança
mentre tes mans ignoren les macilentes febres,
els horrors de la mort sobre el fang
o la injúria envilida
que sota encoratjadores paraules
adrecen els homes a llurs amants secretes.

Jo voldria estimar-te
com el delicat insecte estima la petita memòria d’una flor
o com la terra estima el núvol,
tombat serenament a una harmoniosa presència
que perduri en la llum del teu cos
tan esvelt i tan jove.

Però somni que atansa el somni,
vida que alena vida
no perdona una boca, una inútil tortura;
no perdona un amor que arrela com un arbre
furiosament alçat damunt d’un ventre
o una terra materna.

És per això que estimo
aquesta vella cançó que agonitza.

Joan Perucho©

(Barcelona, 1920 – 2003). Poeta, novelista, crítico de arte y articulista. Ha cultivado, menos el teatro, todos los géneros literarios: poesía, prosa poética, narrativa corta, novela, artículos periodísticos, crítica de arte, libros de viajes y memorias. Toda su obra comparte una misma voz muy personal, estructurada sobre un fondo de ficción, con mitos fantásticos, mundos misteriosos y llena de referencias dirigidas a un público culto.
A los 27 años publica su primer libro de poemas, Sota la sang (1947), y en 1956 su primer cuento fantástico Amb tècnica de Lovecraft. Pero no es hasta la década de 1980 que le llega el éxito popular, con la reedición de la novela Les històries naturals (1960), traducida a más de 15 idiomas, y también con la publicación de Les aventures del cavaller Kosmas (1981), que obtiene los premios Ramon Llull, Nacional de Crítica Catalana i J. Creixells. En poesía cabe destacar Quadern d’Albinyana (1983), que obtiene el premio Cavall Verd de los escritores catalanes. También publica recopilaciones de artículos, como La meva visió del món (1998) o La darrera mirada (2001).
Es galardonado con el Premi Nacional de la Crítica (1981), el Premi Nacional de Literatura (1995) y la Medalla d’Or al Mèrit Artístic de l’Ajuntament de Barcelona (2001), entre otros. Fue Doctor Honoris Causa por la Universitat Rovira i Virgili, miembro de la Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona, y miembro y socio de honor de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana.


“El poeta murió al amanecer”, Raúl González Tuñón

raul-gonzalez-tuñon

Sin un céntimo, tal como vino al mundo,
murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas, las esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y de su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.

Raúl González Tuñón©

Nació en Buenos Aires el 29 de marzo de1905, y murió en la misma ciudad el 14 de agosto de 1974.
Fue uno de los más importantes poetas argentinos del siglo XX. “Amigo de las gentes, de las mujeres amantes y del vino, una suerte de François Villon criollo, cantor de las tabernas, las grandes fiestas y duelos e insurrecciones populares”, según lo definió Pedro Orgambide.
En 1922 publica sus primeros poemas en las revistas Caras y Caretas e Inicial. En 1923 participa en la redacción de Proa, la revista que dirige Ricardo Güiraldes, y colabora en el periódico Martín Fierro. Viaja por el interior del país y en 1929 por primera vez a Europa. Dos años después a Brasil, y en 1932 al Chaco paraguayo, en el avión del diario Crítica, como corresponsal de guerra. Vuela a la Patagonia y se instala en Río Gallegos. En 1933 funda la revista Contra. Lo detienen y procesan por ¨incitación a la rebelión¨. En 1934 viaja a España y se radica en Madrid, donde traba amistad con García Lorca, Neruda y Miguel Hernández. En 1935 vuela a Buenos Aires y dos años más tarde está otra vez en España, durante la defensa de Madrid. Vive en Chile. Viaja por Europa, va a la Unión Soviética y a China.
Con El violín del diablo (1926) y Miércoles de ceniza (1928) trae Tuñón a la poesía argentina el desenfado y la picardía de los muchachos de los puertos, de los vagos y mal entretenidos que deambulaban por el viejo Paseo de Julio. Es un reconocimiento apasionado no sólo de la gente sino de los escenarios poco prestigiosos de la ciudad durante los años ’20. Es en el puerto, en los suburbios, en el conventillo que encuentra los motivos de sus poemas. Todo es motivo de canto para el poeta que, por encargo de su novia, escribe Poema para la Virgencita del Teatro Cervantes. En este primer período, la poesía de Tuñón une a lo descriptivo la imagen insólita, la pirueta, un pase de prestidigitador. En otros poemas, El séptimo cielo, por ejemplo, utiliza la palabra en función de onomatopeya, de dibujo verbal. Es lo que se advierte también en Poema de la Cenicienta Ciudadana, donde los nombres ingleses de los artistas de cine o de su máquina de escribir, sirven de rima y música interna al poema.

En La Calle del Agujero en la Media (1930) el verso libre, de amplio período, suplanta la cadenciosa, rítmica primera manera del poeta. Ahora, el discurso poético se distiende, se abre para incorporar lo sensorial en infinitos detalles, para registrar pequeñas anécdotas que tienen la brevedad de una instantánea. Este cambio de lenguaje corresponde al cambio de escenario: ya no es Buenos Aires sino París. Como constante, queda su observación de lo cotidiano, su mirar en las vidrieras y en los ojos fraternales: los de un saxofonista, los de un vendedor de globos, los de las chicas del music-hall, los de Blanca Luz que está lejos, los del organista de la iglesia de San Suplicio.
En El otro lado de la Estrella y Todos bailan, poemas de Juancito Caminador, ambos publicados en 1934, Raúl González Tuñón continúa esta segunda manera de su poesía: el verso amplio que llega fundirse con la prosa. De ese tiempo es la serie de Blues y su memorable poema “Lluvia”, dedicado a Amparo Mom. Seguro de su oficio, canta ahora no sólo al amor y la vida vagabunda, sino a los hombres dispuestos a una actitud de solidaridad y al combate. Su registro de los años ’30: el clima de preguerra europeo, el apogeo del jazz, los gangsters de EE.UU. (“Los Seis Hermanos Rápidos Dedos en el Gatillo”) preparan ya el advenimiento de la poesía política de González Tuñón.

“Fue el primero que blindó la rosa”, dijo Pablo Neruda. En 1936 aparece La rosa blindada. Puede señalarse este momento como el del tercer período poético de González Tuñón. En él se integran y se complementan sus dos maneras anteriores. Fiel al recuerdo de su abuelo Manuel Tuñón (obrero nacido en Mieres que lleva a su nieto a una manifestación socialista), fiel también a la poesía española, a los romances y coplas populares, González Tuñón enriquece la suya tanto en su tema como en su lenguaje. “La Libertaria”, “El Tren Blindado de Mieres”, “La Copla al Servicio de la Revolución”, “Cuidado, que viene el Tercio”, “La muerte Derramada”, “El Pequeño Cementerio Fusilado” son algunos poemas de aquel tiempo, en los que, a partir de un tema heroico, la poesía se expresa tanto en verso rimado como en largos períodos de verso libre y prosa. En Las puertas de fuego (1923) y La Muerte en Madrid (1939) el mismo tema y procedimiento se reiteran con acierto.
No ocurrió lo mismo en parte de su producción posterior, donde a veces lo contingente, lo aleatorio, el compromiso de circunstancia, restó fuerza a su poesía. No obstante, se advierte en sus últimos poemas un feliz regreso a sus orígenes, al poeta vagabundo, a su admirable Juancito Caminador, aquel que dijo: “Traigo la palabra y el sueño, la realidad y el juego de lo inconsciente, lo cual quiere decir que yo trabajo con toda la realidad.”
Además de su labor poética, Raúl González Tuñón escribió varias obras de teatro: El descosido, La cueva caliente y, en colaboración con el poeta Nicolás Olivari, Dan tres vueltas y se van.


“El tesoro escondido”, Juan Zapato

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De ningún puerto
de las dos orillas
partieron,
fueron llevados.

Y sin surcar tus aguas
acabaron en tus profundidades.

No son carnada de peces,
no son tripulantes de galeones,
no son algas.
No es un canto de sirenas
el gemido que exhalas

Vislumbro un tesoro escondido,
no se ha perdido la esperanza.

al Río de la Plata
a 38 años y ¿los desaparecidos dónde están?

Juan Zapato©


“La salvaje esperanza”, Gonzalo Arango

Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.
Éramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,
querida alma inamansable.

Gonzalo Arango©

Andes, Antioquia, Colombia -1931 – 1976. Escritor colombiano. Cuentista, ensayista, dramaturgo, novelista, poeta y periodista colaborador de El Colombiano, El Espectador, El Tiempo, Cromos y Revista Universidad de Antioquia. En 1958 fundó el nadaísmo, movimiento de vanguardia de repercusión nacional, que intentó romper con la Academia de la Lengua, la literatura y la moral tradicionales. En la música norteamericana y del Caribe de la década de 1960 el movimiento buscó un léxico renovado, optó por el humor y el mundo urbano para situar la obra literaria y la crítica a la sociedad. Arango publicó el Manifiesto nadaísta (1958), varios libros de poesía y cuentos entre los cuales se destacan: Sexo y Saxofón (1963) y Prosas para leer en la silla eléctrica. Como dramaturgo escribió Prometeo desencadenado (laureado en el concurso de teatro de 1963), Susana Santa, Los Nadaístas, Los ratones van al infierno, Nada bajo el Cielo Raso (1960) y La Consagración de la Nada (1964).


“15 M”, Ácratas y libertarios varios

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Cuando aquella tarde leí aquel e-mail,

inmediatamente pedí vacaciones en el curro,

llamé a mis amigos y les dije que esa tarde nos veríamos en la plaza,

avisé en las redes sociales que iba a estar un tiempo indeterminado ausente.

La verdad es que no me costó mucho desprenderme de todo,

porque cuando tu todo es la nada,

la nada en un trabajo digno,

la nada en derechos humanos,

la nada en una vivienda digna.

Porque cuando tu nada es tu todo,

tu miedo no tiene miedo.

Fuente: http://ecuacionesacratas.wordpress.com/


“A dos voces”, Mario Benedetti y Daniel Viglietti


“Unidad”, Circe Maia

Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia©

Nació en Montevideo en 1932. Pasó gran parte de su infancia en Tacuarembó, vuelve a Montevideo, y ya casada, se trasladó nuevamente a Tacuarembó.
Comenzó precozmente su tarea literaria, publicando su primer libro “Plumitas” a los 12 años. Luego “En el Tiempo” en 1958, “Presencia diaria” (1964), “El puente” (1970). A través de su obra podemos conocer a la poetisa que supo utilizar un “lenguaje simple”, directo, sobrio; los objetos: la leche, el azúcar, el pan; las personas, las muertes cercanas, es decir, lo cotidiano.
Circe ha declarado que su trabajo poético “ve en la experiencia diaria, viva, una de las fuentes más auténticas de poesía”.
Ha ejercido como docente de Filosofía y traductora, ha leído textos filosóficos que influyeron en su manera de ver las cosas. Participó en 1992 del Encuentro de escritores y traductores de Delfos, en Grecia.
Otras obras: “Destrucciones” (1986), donde habla de la pérdida de su hijo, muerto en un accidente, “Un viaje a Salto”(1987) que incluye un diario personal de la época de la dictadura, cuando su marido fue encarcelado, “Superficies”(1990), “De lo visible” (1998) y “Obra poética” (2007) una recopilación de todos sus poemas .
Varios de sus poemas han sido musicalizados por Daniel Viglietti y Numa Moraes


“Trabajo, quiero trabajo”, Atahualpa Yupanqui

Cruzando los salitrales
uno se muere de sed.
Aquello es puro desierto
Y allí no hay nada que hacer.
Trabajo, quiero trabajo
Porque esto no puede ser
Un día veré al desierto
Convertido en un vergel.

El río es puro paisaje,
Lejos sus aguas se van,
Pero mis campos se queman
Sin acequias ni canal.
Trabajo, quiero trabajo,
Porque esto no puede ser,
Un día veré a mi campo
Convertido en un vergel.

Las entrañas de la tierra
Va el minero á revolver.
Saca tesoros ajenos
Y muere de hambre después.

Trabajo, quiero trabajo
Porque esto no puede ser.
No quiero que nadie pase
Las penas que yo pasé.

Despacito, paisanito,
Despacito y tenga fe,
Que en la noche del minero
Ya comienza á amanecer.

Trabajo, quiero trabajo,
Porque esto no puede ser.

Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero, nació en Pergamino (Prov. Buenos Aires) el 22 de enero de 1908. Cantor, guitarrista, poeta, compositor, recopilador. Hizo sus primeros estudios musicales con el Padre Rosáenz. Más tarde aprendió guitarra en Junín (Prov. Buenos Aires) con Bautista Almirón. En 1918 su familia se trasladó a Tucumán. En 1923 murió su padre, por lo que tornó a radicarse con los suyos en Junín. En 1926 escribió Camino del indio. Emprendió un viaje a Jujuy, Bolivia y los Valles Calchaquíes. En 1931 recorrió Entre Ríos, afincándose un tiempo en Tala. Participó en la fracasada sublevación de los hermanos Kennedy, por lo que debió exiliarse en Uruguay. Pasó por Montevideo, para luego dirigirse al interior oriental y el sur del Brasil. En 1934 reingresó a la Argentina por Entre Ríos y se radicó en Rosario (Prov. Santa Fe). En 1935 se estableció en Raco (Prov. Tucumán) Pasó brevemente por la ciudad de Buenos Aires -donde diversos intérpretes comenzaban a popularizar sus canciones- para actuar en radio. Recorrió después Santiago del Estero, para retornar por unos meses a Raco en 1936. Realizó una incursión por Catamarca, Salta y Jujuy. Más tarde visitó nuevamente el Altiplano en busca de testimonios de las viejas culturas aborígenes. Retornó a los Valles Calchaquíes, recorrió a lomo de mula los senderos jujeños y residió por un tiempo en Cochangasta (Prov. La Rioja). A principios de la década del ’40, en Tucumán se casó con María Martínez, pero el matrimonio fracasó. Poco después conoció en Córdoba a Paule Pepin Fitzpatrick, “Nenette”, quien sería su definitiva compañera y colaboradora musical con el seudónimo “Pablo Del Cerro”. Algo más tarde se editó “Piedra sola”, su primer libro. En 1944, durante otra incursión por las provincias del noroeste creó El arriero. A poco debió abandonar Raco, episodio que dio origen a sus sentidas zambas Adiós Tucumán y La añera (1946). Enfrentado al régimen militar triunfante, desde 1946 a 1949, sufrió persecuciones, proscripción y cárcel. En 1950 pasó a Uruguay y desde allí a Europa. En París, Edith Piaf le dio la oportunidad de compartir el escenario, debutando en junio de ese año. A partir de allí, realizó varias giras por el Viejo Continente. Regresó a Buenos Aires en 1952. A causa de sus críticas fue expulsado del Partido Comunista, lo que le facilitó el reingreso a las radios, pero le valió las críticas de propios y extraños, que no sabían dónde encasillarlo. Así en 1956, derrocado el peronismo, también fue perseguido por los militares antiperonistas. Pasó unos años alternando entre sus residencias de Buenos Aires y de Cerros Colorados (Prov. de Córdoba), hasta que en 1963/64 emprendió una serie de viajes a Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1965 se editó el disco El payador perseguido. Durante 1967 recorrió en giras toda España, para luego instalarse casi definitivamente en París con periódicos regresos a la Argentina que, con el advenimiento en 1976 de la dictadura militar, se hicieron menos frecuentes. Recién en 1979 volvió a presentarse en su país. Sus actuaciones en Europa comenzaron a espaciarse a causa de algunos trastornos de salud. En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 1987 volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad de Tucumán. Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín. En noviembre de ese año murió Nenette. Sin embargo, a los pocos días Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nimes pero se indispuso y allí murió el 23 de mayo. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerros Colorados. Dejó innumerables obras para el cancionero argentino de raíz folklórica. Como escritor, publicó Piedra sola (1940), Aires indios (1943), Cerro Bayo (1953), Guitarra (1960), El canto del viento (1965), El payador perseguido (1972) y La Capataza, (1992).


“Reencarnaciones”, Jenny del Pilar Londoño López

Vengo desde el ayer
desde el pasado oscuro y olvidado
con las manos atadas por el tiempo
con la boca sellada desde épocas remotas

Vengo cargada de dolores antiguos,
recogidos por siglos, arrastrando
cadenas largas e indestructibles.
Vengo desde la oscuridad,
del pozo del olvido
con el silencio a cuestas,
con el miedo ancestral
que ha corroído mi alma
desde el principio de los tiempos.

Vengo de ser esclava por milenios,
esclava de maneras diferentes:
sometida al deseo de mi raptor en Persia,
esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
convertida en vestal en las tierras de Egipto,
ofrecida a los dioses en ritos milenarios
vendida en el desierto
o canjeada como una mercancía.

Vengo de ser apedreada por adúltera
en las calles de Jerusalén
por una turba de hipócritas,
pecadores de todas las especies
que clamaban al cielo mi castigo.

He sido mutilada en muchos pueblos
para privar mi cuerpo de placeres
y convertida en animal de carga,
trabajadora y paridora de la especie.
Me han violado sin límite

en todos los rincones del planeta
sin que cuente mi edad madura o tierna
o importe mi color o mi estatura.

Debí servir ayer a los señores,
prestarme a sus deseos,
entregarme, donarme, destruirme,
olvidarme de ser una entre miles.

He sido barragana de un señor en Castilla,
esposa de un marqués
y concubina de un comerciante griego,
prostituta en Bombay y en Filipinas
y siempre ha sido igual mi tratamiento.

De unos y de otros siempre esclava,
de unos y de otros dependiente,
menor de edad en todos los asuntos,
invisible en la historia más lejana
y olvidada en la historia más reciente.

Yo no tuve la luz del alfabeto.
Durante largos siglos
aboné con mis lágrimas
la tierra que debí cultivar
desde mi infancia.

He recorrido el mundo
en millares de vidas
que me han sido entregadas
una a una y he conocido
a todos los hombres del planeta.

Los grandes y pequeños,
los bravos y cobardes,
los viles, los honestos,
los buenos, los terribles,
mas casi todos llevan
la marca de los tiempos.
Unos manejan vidas
como amos y señores,
asfixian, aprisionan y aniquilan.
Otros dejan almas
comercian con ideas,
asustan o seducen,
manipulan y oprimen.

Unos cuentan las horas
con el rutilo del hombre
atravesado en medio de la angustia.
Otros viajan desnudos
por su propio desierto
y duermen con la muerte
en la mitad del día.

Yo los conozco a todos,
estuve cerca de unos y de otros,
sirviendo cada día,
recogiendo migajas,
bajando la cerviz a cada paso,
cumpliendo con mi karma.

He recorrido todos los caminos
he arañado paredes y ensayado silencios
tratando de cumplir con el mandato
de ser como ellos quieren
mas no lo he conseguido.

Jamás se permitió que yo escogiera
el rumbo de mi vida.
He caminado siempre en una disyuntiva
ser santa o prostituta.

He conocido el odio de los inquisidores
que a nombre de la santa madre iglesia
condenaron mi cuerpo a su servicio
y a las infames llamas de la hoguera.
Me han llamado de múltiples maneras:
bruja, loca, adivina, pervertida,
aliada de satán,
esclava de la carne,
seductora, ninfómana,
culpable de los males de la tierra.

Pero seguí viviendo, arando,
cosechando, cosiendo,
construyendo, cocinando, tejiendo,
curando, protegiendo, pariendo,
criando, amamantando, cuidando
y sobre todo amando.

He poblado la tierra de amos y de esclavos,
de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
mi sangre y su alimento
y se llevaron un poco de mi vida.

Logré sobrevivir a la conquista
brutal y despiadada de Castilla
en las tierras de América
pero perdí mis dioses y mi tierra
y mi vientre parió gente mestiza
después que el amo
me tomó por la fuerza.

Y en este continente mancillado
proseguí mi existencia
cargada de dolores cotidianos,
negra y esclava en medio de la hacienda
me vi obligada a recibir al amo
cuantas veces quisiera
sin poder expresar ninguna queja.

Después fui costurera,
campesina, sirvienta, labradora,
madre de muchos hijos miserables,
vendedora ambulante, curandera,
cuidadora de niños o de ancianos,
artesana de manos prodigiosas,
tejedora, bordadora, obrera,
maestra, secretaria, enfermera,
siempre sirviendo a todos,
convertida en abeja o sementera
cumpliendo las tareas más ingratas
moldeada como cántaro por las manos ajenas.

Y un día me dolí de mis angustias
un día me cansé de mis trajines,
abandoné el desierto y el océano,
bajé de la montaña,
atravesé las selvas y confines
y convertí mi voz dulce y tranquila,
en bocina del viento
en grito universal y enloquecido.

Y convoqué a la viuda, a la casada,
a la mujer del pueblo, a la soltera,
a la madre angustiada, a la fea,
a la recién parida, a la violada,
a la triste, a la callada, a la hermosa,
a la pobre, a la afligida, a la ignorante,
a la fiel, a la engañada, a la prostituida.

Vinieron miles de mujeres juntas
a escuchar mis arengas,
se habló de los dolores milenarios,
de las largas cadenas
que los siglos nos cargaron a cuestas.
Y formamos con todas nuestras quejas
un caudaloso río
que empezó a recorrer el universo
ahogando la injusticia y el olvido.

El mundo se quedó paralizado
los hombres y mujeres no caminaron
se pararon las máquinas, los tornos,
los grandes edificios y las fábricas
ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
hospitales y tiendas, hogares y cocinas.

Las mujeres, por fin, lo descubrimos.
¡Somos tan poderosas como ellos
y somos muchas más sobre la tierra!
¡Más que el silencio
y más que el sufrimiento!
¡Más que la infamia
y más que la miseria!
Que este canto resuene
en las lejanas tierras de Indochina
en las arenas cálidas del África,
en Alaska y América Latina,
llamando a la igualdad entre los géneros
a construir un mundo solidario
–distinto, horizontal, sin poderíos-
a conjugar ternura, paz y vida,
a beber de la ciencia sin distingos,
a derrotar el odio y los prejuicios,
el poder de unos pocos,
las mezquinas fronteras,
a amasar con las manos de ambos sexos
el pan de la existencia.

Jenny del Pilar Londoño López©


“El dios que adora”, Raúl Gómez Jattin

gomez jattin

Son un dios en mi pueblo y mi valle
No porque me adoren Sino porque yo lo hago
Porque me inclino ante quien me regala
unas granadillas o una sonrisa de su heredad
O porque voy donde sus habitantes recios
a mendigar una moneda o una camisa y me la dan
Porque vigilo el cielo con ojos de gavilán
y lo nombro en mis versos Porque soy solo
Porque dormí siete meses en una mecedora
y cinco en las aceras de una ciudad
Porque a la riqueza miro de perfil
mas no con odio Porque amo a quien ama
Porque sé cultivar naranjos y vegetales
aún en la canícula Porque tengo un compadre
a quien le bauticé todos los hijos y el matrimonio
Porque no soy bueno de una manera conocida
Porque amo los pájaros y la lluvia y su intemperie
que me lava el alma Porque nací en mayo
Porque mi madre me abandonó cuando
precisamente
más la necesitaba Porque cuando estoy enfermo
voy al hospital de caridad Porque sobre todo
respeto solo al que lo hace conmigo Al que trabaja
cada día un pan amargo y solitario y disputado
como estos versos míos que le robo a la muerte.

Raúl Gómez Jattin©


“Vieja con perra”, José Watanabe

Una vieja flaca y traposa
como un arbusto seco en este aire polvoriento
espera que su perra de tetas fláccidas
beba el agua turbia de la acequia de los maizales.

Mientras espera, embozada en su manta,
nos observa largamente: pasajeros aburridos
de un ómnibus cuyo desmañado conductor
mea como un caballo detrás de una tapia.

La perra ahíta se le va
pero regresará pronto con más perritos.
En este caserío tan pequeño
nadie se aleja nunca.

El ómnibus reanuda su marcha
y los pies de la vieja ahora parecen penetrar
el subsuelo. Como la Baucis del mito,
enraizada, ya no dará un paso más, y el sol
que se enciende de súbito
la convierte a lo lejos en una fogata oscura.

José Watanabe©

(1946 – 2007) Nació en Laredo, Trujillo (norte del Perú). Su madre, de origen serrano, fue enganchada en plena juventud para trabajar en las haciendas azucareras. Su padre era un inmigrante japonés con una distinción muy especial: poseía una gran cultura. Leía mucho, era pintor. Sabía hablar inglés y francés.
Por su vocación plástica, por la Escuela de Bellas Artes de Trujillo.
Realizó estudios de arquitectura en la universidad Federico Villarreal.
Incursionó en la televisión como director del programa infantil La casa de cartón, que producía el INTE en los años setenta. A fines de los sesenta se inició en el cine como guionista y como director artístico (escenografía, vestuario y maquillaje).
Publicó su primer libro, Álbum de familia, en 1971 que mereció el premio Poeta Joven del Perú. Su segundo libro, El huso de la palabra (1989), fue considerado por la crítica nacional como el poemario más importante de la década de los ochenta. Antígona “lo muestra como un dramaturgo de mucha potencia”.
Como cineasta es autor de varios guiones, destacando entre ellos los que escribiera para las películas Maruja en el infierno, La ciudad y los perros y Alias La Gringa.


“¡Madre, vende el azafrán!”, Gregorio García García

EL AZAFRAN EN ESOS LUGARES DE LA MANCHA…

La rosa del azafrán
triste visita nos hace,
cuando nace el sol saldrá
a morirse con la tarde.

azafránEl azafrán en esos lugares de la Mancha, de cuyos recuerdos guardo en mi alma y nunca voy a olvidarme. No era cultivo de poderosos y ricos terratenientes, dado la gran cantidad de mano de obra que necesita y el especial cuidado que su cultivo requiere. Ellos, no todos, solo algunos arrendaban tierras que, se dividían en parcelas de un celemín (cuatrocientos sesentaisiete metros cuadrados), cobrando un alto precio por el arriendo a obreros, pobres enfermos o con alguna minusvalía física. Estos no podían trabajar siempre por cuenta ajena, por la dureza salvaje de algunos trabajos del campo, como por ejemplo: el destajo de la siega o hacer hoyos para viñedos y olivos, por eso cultivaban el azafrán, porque nadie les imponía ningún ritmo ni exceso siendo dueños de sus propias tareas. Aunque las ganancias no eran muy rentables, teniendo en cuenta la cantidad de horas dedicadas en su cultivo y recolección. En la monda colaboraba toda la familia de la casa, incluidos niños y los más mayores también, ajenos que se les pagaba en azafrán con la cuarta parte de lo que mondaban.

De los años sesenta a los noventa, su cultivo se generalizó más entre obreros del campo y pequeños agricultores y también albañiles y peones de la construcción que, al no tener trabajo en esta zona de la Mancha, debido a su precario desarrollo (intencionado) que, en años atrás no consintieron los poderosos terratenientes ricos, para tener mano de obra barata y disponible siempre al alcance de sus manos. Unos tuvieron que emigrar, otros si querían trabajar tenían que desplazarse todos los días a Madrid y a otras lejanas ciudades, saliendo a las cuatro y media de la madrugada y regresando a sus casas a altas horas de la noche. Con los consiguientes gastos y riesgos que esto les originaba que, podrían calcularse en un treinta y cinco por ciento de merma en su salario y mucho más con la moda que llego a generalizarse, de los intermediarios del trabajo, llamados “pistoleros,” con los perjuicios que de estos se derivan (hoy parecen ser especie protegida), aparte de las penurias y el no poder gozar ni disfrutar de sus hijos. Cultivando el azafrán en sábados y domingos les ayudaba a sacar su familia adelante.

Hasta el año 2011 han trascurrido dos décadas, de casi su total desaparición, debido a innumerables causas de crisis y burocráticas. Parece ser que en estos tiempos, la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, está poniendo los mecanismos y ayudas para su nuevo renacimiento en la región.

azafrán1El azafrán en las familias obreras pobres, era necesario para poder sobrevivir, criar y casar a los hijos, comprar un solar para después hacer la casa, reformarla o comprar algún mueble. Era parte de nuestra necesaria economía y también nuestra cultura. El azafrán no es un producto agrícola más, sino que también este forma parte de nuestro patrimonio histórico y cultural de la región y debe de ser conservado y además protegido.

¡MADRE, VENDE EL AZAFRÁN…!

¡Madre, vende el azafrán!
que anoche mondando rosa
mi novio encima la mesa
me dijo que soy preciosa.

¡Madre, vende el azafrán!
que con sus besos de miel
entre suspiros me dijo
que me casara con él.

¡Madre, vende el azafrán!
que casarme yo requiero
que en el trabajo del campo
se muere pobre el obrero.

¡Madre, vende el azafrán!
prepara pronto mi boda
que mi novio tiene casa
y los muebles a la moda.

¡Madre, vende el azafrán!
que mi novio tiene mulas
también viñas y olivares
y dos galeras muy chulas.

¡Madre, vende el azafrán!
cómprame el ajuar que espero
que en el banco mi Manolo
tiene guardado dinero.

¡Madre, vende el azafrán!
que la miseria es martirio,
siendo obrera paso hambre,
con mi novio es un delirio.

¡Madre, vende el azafrán!
que en lo que digo no miento
que me parece que tengo
en el vientre alumbramiento.

¡Madre, vende el azafrán!
es tanto lo que le quiero
que con el quiero vivir
y por tenerle me muero.

Gregorio García García©

El poema expone una realidad del pasado aún latente en los que todavía la recordamos. Pudiera ser que algunos conceptos las nuevas generaciones no lo entiendan del todo. De los cuatro personajes del poema el principal no sale a escena. Aunque la hija para el padre fuera la niña de sus ojos… algunas cosas que ella cuenta a su madre en aquellos tiempos no se solían contar a un padre. Aparentemente en un principio, parece ser que a nuestra joven protagonista, por ser su novio de una clase social más alta solo le moviera el interés. Aunque para ella era un buen logro el salir de la miseria que la envolvía. Pero lo que de verdad pretende, porque esta locamente enamorada, es convencer a su madre, como era tradición, una vez conseguido esto, entre las dos convencer al padre sería pan comido.


“Al vent”, Raimon Pelegero

AL VENT

Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.

I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu,
al vent del món.

La vida ens dóna penes,
ja el nàixer és un gran plor:
la vida pot ser eixe plor;
però nosaltres

al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món.

I tots,
tots plens de nit,
buscant la llum,
buscant la pau,
buscant a déu,
al vent del món.

AL VIENTO

Al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.

Y todos,
todos llenos de noche,
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.

La vida nos da penas,
ya al nacer es un gran llanto:
la vida puede ser ese llanto;
pero nosotros

al viento
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.

Y todos, todos llenos de noche
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.


“Poesencia”, Teatro Interior

El grupo eibarrés Teatro Interior ofrece una representación de su espectáculo “Poesencia”. Integrado por los actores Eduardo Falces, Ernesto Barrutia y Maite Lorenzo, que actúan acompañados en esta ocasión por la música de Yasmín Soud al piano y Leticia Ibáñez a la guitarra.

Los componentes de Teatro Interior han recogido la experiencia desarrollada en montajes a partir de la poesía de varios autores y han dado un paso más. Para ello, han dejado atrás el teatro leído y se han lanzado a la interpretación de poemas de Federico García Lorca, Miguel Hernández, Antonio Machado y Mario Benedetti entre otros.


“Los pobres en la estación de autobuses”, Ledo Ivo

Los pobres viajan.
En la estación de autobuses
levantan los pescuezos como gansos para mirar
los letreros del autobús.
Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la maleta que guarda un radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
el sándwich de mortadela en el fondo de la mochila,
y el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los alto-parlantes y el traqueteo de los autobuses
temen perder su propio viaje
escondido en la neblina de los horarios.
Los que dormitan en las bancas despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean un privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa
la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotesco son los pobres!
¡Y cómo molestan sus olores aun a la distancia!
No tienen la noción de lo conveniente,
no saben portarse en público.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído e hinchado un hilillo de leche
escurre hacia la pequeña boca habituada al lloriqueo.
En los andenes van y vienen, saltan y
aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas impertinentes en las ventanillas,
susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con aire espantado
de quien no sabe el camino del salón de la vida.
¿Por qué ese ir y venir?
¿Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de palmera que lastiman la vista delicada
del viajero obligado a soportar tantos olores incómodos,
y esos rojos chillantes de feria y parque de diversiones?
Los pobres no saben viajar ni saben vestirse.
Tampoco saben vivir:
no tienen noción del confort
aunque algunos de ellos tengan hasta televisión.
Verdaderamente los pobres no saben ni morir.
Tienen casi siempre una muerte fea y de mal gusto.
Y en cualquier lugar del mundo molestan,
viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares
aun cuando vayamos sentados y ellos viajen de pie.

Ledo Ivo©


“Defensa de la poesía”

El momento de la Historia que nos ha tocado vivir está marcado por la incertidumbre en todos los sentidos. Cuando pensábamos que el siglo XX agonizaba y con él los grandes temores y catástrofes capaces de minar la fe en la humanidad, no han surgido los puentes que destruyan nuestros precipicios. Al contrario, resulta más difícil intuirlos, imaginarlos. La incertidumbre parece abarcarlo todo: la política, la moral, la economía, las nuevas formas de comunicación que paradójicamente han provocado una mayor incomunicación… También las viejas utopías que parecieron realizables y llenaron de ilusión a millones de ciudadanos se han desmoronado mostrando sus miserias cuando han sido suplantadas por los hombres, añadiendo aún más incertidumbre a todo lo que nos rodea.

Nuestra generación está marcada por esta incertidumbre y creemos que es necesario hacer un alto en el camino, reflexionar, mirarnos a los ojos, establecer una cercanía menos artificial, más humana. La poesía puede arrojar algo de luz para alcanzar algunas certidumbres necesarias. “La poesía es un modo de ajustar cuentas con la realidad”, ha repetido muchas veces el poeta español Luis García Montero. Sin duda sucede así en los buenos poemas, aquellos que son capaces de provocar emoción, de conmover, de hacer pensar, de llenar un vacío que nos acompaña.

“Deseo expulsar de mí cualquiera palabra, cualquiera sílaba que no nazca de la combustión de mis huesos”, escribió el mexicano Ramón López Velarde en 1916. Casi un siglo después, el poeta Joan Margarit trataba de explicar, porque realmente se hacía de nuevo necesario, que el límite de la poesía es el de la emoción.

La emoción no puede estar de moda. La emoción es universal e intemporal. Y la poesía tiene que emocionar. Ante tanta incertidumbre, para nuestra sorpresa, una gran parte de los nuevos poetas en español se han adscrito a una tendencia tan experimental como oscura. Como los hombres que rodeaban a Orfeo para escucharlo tocar su lira y de ese modo hacer descansar su alma, asisten a las preguntas de nuestro tiempo tratando de ignorarlas, entregándose al arte por el arte, renunciando a las preocupaciones que conmueven a la gente normal, a las almas que buscan respuestas, que rozan el milagro de la supervivencia y que se hacen preguntas, que sienten la incertidumbre en sus manos y en sus aspiraciones. Esa reacción de los artistas, de los poetas en particular, no es nueva. Los jóvenes siempre han tenido la tentación de contradecir a sus mayores en un arrebato adolescente en busca de construir sus identidades. En la poesía actual, ese camino supone oponerse a quienes tanto han trabajado para que la poesía se entienda, se humanice, se aproxime a la gente corriente. Si en la segunda mitad del siglo XX los mejores poetas de nuestra lengua abandonaron las liras y las torres de marfil, la poesía última, en busca de un nuevo camino, de una nueva actualidad literaria, se ha subido a un pedestal. En esta tarea se han visto legitimados por algunos poetas cuyos proyectos literarios fracasaron de manera estrepitosa precisamente por abrazar el barroquismo gratuito y la frivolidad de la moda literaria. Ahora buscan una segunda oportunidad elogiando lo que precisamente les condujo al callejón sin salida de las palabras huecas.

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