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“Shira Shir” y el Premio Nobel de Literatura 2016

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Shira Shir, es la trasliteración del hebreo al español para decir algo así como “la poesía y la canción”. A muchos les sonará “Shir haShirim” (“El Cantar de los Cantares” del Rey Salomón), de una lectura literal quien lo lea puede darse a confusión al interpretar un poema amoroso entre un hombre y una mujer. Así como en cualquier idioma, el poeta juega con metáforas para decir u ocultar algo, el idioma hebreo se va componiendo a partir de una raíz y además a cada letra le corresponde un valor numérico (gematría) y a su vez la suma de estas genera un nuevo significado.

Pero para no enloquecerlos, todo viene a colación con motivo del Premio Nobel de Literatura 2016 otorgado a Bob Dylan «por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción».

Por cierto les dejo una versión que seguro no conocían:

Tema: “Blowing in the wind”, Bob Dylan
Traducción al hebreo: Jonathan Gefen
Intérprete: Dani Litani.


“Noé en Granville”, Jacobo Kaufmann

El día amaneció con sol opaco. El cielo borroneado esparcía sus sombras por el orbe. En torno al Monte Saint Michel no había ni mar, ni brumas. Sólo un lodazal incierto y peligroso. Las lluvias arreciaron sobre campos pasivos, de verdes intensos. Noé refunfuñaba, porque la luz de humo lo encandilaba sin revelarle de dónde venía. Las gaviotas se gritaron histéricas, las unas a las otras. En las casas de piratas otrora legendarios no había sombra, y los viejos portales temblaban en color azul. Las rocas de la costa, que quedaron descubiertas al retirarse la marea, brillaron en complicidad con las algas y los desechos de los barcos. Juntos yacían acumulados en la playa, ahuyentando a los peces.

La lluvia persistente evocaba por lo menos un diluvio. Aquel que según la promesa debía ser el último. No lo sabían, sin embargo, las ásperas orillas de la Normandía, en donde solían refugiarse corsarios aguerridos. Allí donde el ron se había mezclado con grandes regueros de pólvora, sobre aquellas murallas moldeadas y ennegrecidas por erosiones y adherencias arbitrarias de guano milenario.

Allí, de pronto, se quebraron las nubes, y el cielo encapotado recuperó la extraña luminosidad que Noé le había descubierto cuando tenía veinte años, y vestía un uniforme gris e injusto. Grandes trozos de vapor multiforme se estrellaron contra los vientos del oeste. Y en medio de semejantes melodías, un sol de bronce fantástico reinó durante media hora, hasta que el firmamento oscureció irremisiblemente, fijando pausas de luz y sombra para el día siguiente. Pero antes cantó una gaviota enorme y solitaria sobre un techo de pizarra mojada. El tiempo estaba morocho. El sol sonaba en los tejados de la fortaleza medioeval. La luz tintineaba en las cadenas y en las verjas de herrumbre crónica.

Noé alzó la vista. Allí como entonces, cuando la paloma regresó con la rama de olivo en el pico, una mano mágica trazó el arco iris más perfecto de todos los tiempos, que comunicaba las casas con toda la gama de los colores inventados, los cálidos y los fríos, los infrarrojos con los ultravioletas. En su perímetro exterior lucían los rojos y los anaranjados. En su interior, los verdes, los azules profundos, y los turquesas.

Un tul de nubes negras se había alzado sobre los peñascos. El sol los enfocó, y los pintó de rosados transparentes. Dos gaviotas pequeñas respondieron al canto del macho solitario, volando en círculos prudentes. Al pasar delante del arco iris, sus alas se iluminaron de rojo.

rainbow_fire_sqjDel otro lado del mar, muy hacia el occidente, se ponía el sol amarillento oscuro sobre las rutas de los vikingos, abriendo a su paso grietas multicolores en el firmamento. Noé percibió entonces la presencia de un segundo arco iris, paralelo al primero, pero con el orden de los colores a la inversa. Los azules formaban el perímetro exterior y los cálidos recorrieron los trayectos del interior. Noé no entendió muy bien, por qué lo afirmativo se manifestaba al mismo tiempo que lo negativo, pero lo aceptó. No quedaba otro remedio.

Cuando calmó la lluvia y sólo quedaban algunos charcos de agua sobre el muelle de madera, el sol descendió en forma perpendicular al horizonte. Sumergido detrás de esta línea, y porque la titilante y plomiza superficie del mar era curva, los rayos del astro rey mantuvieron grabados los dos arcos iris durante algunos momentos más, en innumerables gotas de agua colgadas en el viento. Después quedaron sólo rayas negras, que fueron como huellas de un dibujo sobrenatural, para que las copiara un hombre prehistórico en la roca ancestral de su caverna.

Una gruesa gota de agua celestial cayó sobre el párpado derecho de Noé, y éste por un instante temió perder la vista. Al restregarse, la gota se convirtió en miel eterna, y Granville, la ciudad de los piratas normandos, quedó en paz, consigo misma, y con el universo entero.

Jacobo Kaufmann©


“Arte poética”, Vicente Huidobro

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.

De El espejo de Agua, 1916

Vicente Huidobro©

Poeta y narrador chileno nacido en Santiago en 1893. Perteneció a una familia de rancia aristocracia donde siempre se respiró un gran ambiente intelectual. Antes de cumplir  los veinte años publicó su primer libro de poemas, «Ecos del alma», donde dejó entrever el modernismo que declaró oficialmente en su manifiesto  «Non Serviam» en 1914. Está considerado como uno de los poetas vanguardistas más importantes de la primera mitad del siglo XX.  Creó y difundió con mucho éxito la corriente del «Creacionismo», en la que se resume lo mejor del cubismo y el futurismo. Vivió en Paris donde trabó amistad con grandes vanguardistas de la época como Apollinaire, Jean Cocteau, André Breton,
Pablo Picasso y Juan Gris.
Entre sus obras destacadas pueden señalarse, «Altazor» 1931, «Temblor de cielo», «Poemas árticos», «Ecuatorial», «Tour Eiffel» y «Hallali».
Falleció en 1948.


“Algunas sugerencias con que escribir poesía”, Marita Troiano

marita troiano

CLIQUEA EN LA IMAGEN PARA ESCUCHAR EL POEMA

Si no existiera el papel
ni los papiros de ayer, los pergaminos o las piedras
ni las tintas.
¿De qué forma escribiría poesía?
Tal vez,
sobre una espalda tibia con mi lengua humedecida por tus besos.
Contra una pared blanca con los bordes ondulantes de tu sombra.
En la piel violenta de tus muslos con una aguja imantada.
En las lisas piedras del jardín con mi sudor, con mis lágrimas.
En la curvada cascara de un huevo con trozos de carbón.
Sobre la arena clara con el temblor de mis dedos cuando miras.
En la palma indescifrable de mi mano izquierda moviéndose sus líneas
hacia tu destino.
En tus nalgas con mis uñas largas.
Sobre la corteza de los árboles con el viento de mayo y un cuchillo.
En aguas cristalinas jugando con tu reflejo.
En tu boca con la mía.
En tu nuca con mi aliento.
En el aire con mis alas.
En mi barriga blanca con tus sueños.

Marita Troiano nació en Chincha Alta (Dpto.de Ica, Perú) en febrero de 1953. Es Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Estudió para Guionista de Cine y Televisión en el Centro de Telecomunicación de la Pontificia Universidad Católica y Fotografía Artística en el Instituto Tolousse-Lautreac (Lima, Perú). Como Socióloga ha trabajado en importantes proyectos de planificación urbana y en  investigaciones sobre Género, Mujeres y Pequena Empresa y Mujeres y Liderazgo en el Perú. Fundó en 1996 el sello editorial Carpe Diem del cual es Directora a la fecha.Así mismo, colabora  con diversas instituciones, revistas y medios de difusión literaria.

Publicaciones: Mortal in Puribus. Lluvia Editores, Lima, Perú.- 1996 / 2ª. Edic. 1997.Poemas urbanos. Carpe Diem Editora, Lima, Perú -1998.
Extrasístole. Carpe Diem Editora, Lima, Perú -1999.La Noche Anterior. Carpe Diem Editora, Lima, Perú – 2000.Secreto a veces.Carpe Diem Editora, Lima, Perú – 2003.

Fuente: Revista Estrellas Poéticas #56


“Los tiempos nuevos se están viniendo encima”, Jorge Luis López Aguilar

Los tiempos nuevos se están viniendo encima
sin dar lugar al miedo, a la nostalgia
se están viniendo encima
a entibiar tanta piel abandonada
tanto aburrirse del fracaso.

Los tiempos nuevos tienen los ojos claros
y sueñan despacito porque saben que los sueños
a veces se derrumban sin que se entienda como,

Los tiempos nuevos tienen tu nombre
y se te enredan en el pelo buscando un no sé qué
y descansan en tus manos, y preguntan
por qué razón se estuvo solo tanto tiempo,
Los tiempos nuevos llegan sencillitos a buscarte
te reclaman imperiosos, se descuelgan
desde el museo de los fracasos
para gritar presente a la hora de la vida
a la hora del amor
a la hora de la construcción
a cada hora vestida de tiempo nuevo.

Surgen desde la tumba de los besos
brotan de lo que se creyó la nada
cantan desde las palabras nunca oídas
y te besan despacio entre los dedos.

Porque este tiempo nuevo es el tiempo de siempre
porque el amor ya estaba inventado
pero en mi fe y mi corazón son nuevos
pero en la ternura con que te recibo
y sin tu frágil seguridad de hembra querida
son nuevos.

Porque todo se renueva en el momento
en que se queman las naves
la amada seguridad
para querer de nuevo, sin temores.

Jorge Luis López Aguilar©


“Tal vez alguien me esté soñando”, Ana Blandiana

Tal vez alguien me esté soñando
Por eso los gestos
Me salen tan blandos
Indefinidos,
A medio camino
Olvido la ruta,
Grotesco,
Cada segundo que pasa
Mis contornos se esfuman
Los hechos se me vuelven inciertos…
Tal vez aquel que me sueña,
Sobresaltado, de cuando en cuando
Despierta,
Y a la fuerza retoma su propia vida
Verdadera,
Por eso, a veces, me oscurezco
Y pendo como de un hilo de nieve
Que se derrite,
Sin poder saber
Si aquel que me sueña se dormirá alguna vez,
Si alguna vez me será dado que algo
me ocurra.

Ana Blandiana©

Es el seudónimo de Otilia Valeria Coman (Timisoara, 1942) es una escritora rumana.

Su padre, profesor y sacerdote ortodoxo, fue perseguido y encarcelado por el régimen comunista y murió al poco de salir de la prisión. De la aldea de Transilvania donde nació su madre, tomó su nombre literario. Por ser hija de un “enemigo del pueblo”, tras la aparición de su primer poema en 1959 en una revista, se le prohibió publicar en Rumanía y estudiar en la universidad. Ha trabajado y viajado como periodista.

De 1964 es su primer libro de poemas, Primera persona del plural; en 1982, recibió el premio Herder de la Universidad de Viena por el conjunto de su obra literaria. En su país, durante la dominación comunista, sufrió prohibiciones y persecución, pero en el exterior recibió el reconocimiento merecido.

Proyectos de pasado, publicado en 1982, consta de once relatos.

Es autora de más de treinta libros de poesía, ensayo, narrativa fantástica y novelas. Su obra se ha traducido a 24 idiomas. Es Presidenta de honor del PEN de Rumania, es también miembro de la Academia Europea de Poesía, de la Academia de Poesía Mallarmé y de la Academia Mundial de Poesía (Unesco).


“Palabras”, Juan Disante

Siempre me dio por coleccionar palabras.
Otros juntan estampillas, peinetones antiguos o corchos retocados. No es mi caso.
A mí me subyugan determinadas palabras.
Me las voy encontrando por el camino.
A veces en la reflexión.
Y también las tropiezo en el mercado o en cualquiera de esas audiciones de radio donde el locutor las deja caer, y ahí quedan abandonadas y sin destino.
Ya tengo varios frascos llenos que ocupan toda la alacena del altillo.
Y creo que voy a tener que habilitar otro lugar.
De vez en cuando, especialmente los domingos por la mañana en que toda mi familia duerme, doy vuelta los recipientes sobre una mesa y las reviso.
Las miro,
las huelo.
Las pongo a contraluz y las comparo.
Y siempre me las llevo al oído para escuchar sus cadencias cuando las agito.
Responden al tacto de bordonas singulares.
Al sesgo único de cada alma. 
Como “guaino”, que en realidad expresa un son musical pero que, al principio ya sonaba cadenciosa, conforme me dijo la señora que me la obsequió.
O como “abedul” que, por más que no quieran, fue el germen de todas las abedulinas, o si fuéramos más lejos, el abedular;
En todo caso por aquello que al principio fue sólo el verbo.
A algunas las fui descartando por frágiles, como “deleznable”, porque el sentido que me imprimió al comienzo, se da de patadas con el diccionario.
A decir verdad, suelo disfrutar con “tremolina”, que se las trae.
O “azafrán”, por su giro pajizo.
O con una difícil: “Cardamomo”.
También en un frasco tengo “Viracocha”. ¡Qué hechizo que posee! Sabe a dulce maíz… y a cierta confusión de los orígenes. De tal modo que, quizá algún día, todos los niños a quienes bautizaron Rodrigo, vuelvan a llamarse Viracocha.
¡Vaya a saber!
“Humo” es pingorotuda. Hay que mostrar eréctil los labios.
No es “ahumar” que ya es fatuo.
5adb41e8cedb6d26b9d5302ce26d32d8Pero, desde hace algún tiempo estoy obsesionado con una que me cargué y que, como a un endeblucho lechuguino, me tiene achichonado: “pliegue”.
La boca, para poder mencionarla, tiene que horizontalizarse hacia los lóbulos en una línea perdida.
Hay que gesticular una reidora por las comisuras.
Hasta donde pude percibir, pliegue es el grácil sesgo de una imagen en la que la luz permite mostrar el claroscuro de sus formas.
Es ahí donde la vida puede apreciarse en toda su contiguidad, porque torna, rola, reaparece.
Es el punto donde algo se ceña y estría.
Resulta un acaecer para cualquier mortal que desee volverse hacia sí, porque hubo una vez en que dudamos y fuimos débiles.
Luego nos encontró la embriaguez del almibarado bies de la falda de siempre en busca de la bocamanga trashumante.

¡Qué objeto la palabra!
Las hay gracejas, taimadas, aprobantes.
También menuditas y chuscadas.
Cual misterio de la creación.
El habla.
El amor.
El regreso…
Pliegue… pliegue… pliegue…
Ji… ji… ji…        

Juan Disante©


“Por el camino”, Porfirio Mamani Macedo

porelcamino

Bajo el sol andamos atados a la noche.
Pero el tiempo no nos dice nada,
ni la lluvia ni el destino
sino esforzamos nuestro pecho
para labrarnos un camino para andar.
Bajo el sol quedamos atados a la noche.
Que la lumbre a nuestros ojos llegue
como celestial prodigio, y nos levantaremos,
a recorrer nuestros errores,
en silencio, cansados o dormidos.
Bajo el sol andamos atados a la noche.
Como aves dispersadas por el viento,
entre borrasca y borrasca,
buscamos el árbol que sembraron nuestros padres
siendo niños, para que seamos diferentes.
Bajo el sol atados nuestros pies a la noche.
Ni viento ni ventana vemos,
en el limbo  desnutrido de los días,
que con ardor efímero pasamos,
el tiempo, el alba que no supimos abrazar.
Bajo el sol atadas nuestras manos a la noche.
Pasamos sin haber labrado la piedra,
la dura piedra de nuestro pobre corazón.
Vanidades son las cosas que nos pierden,
aquellas que nos malogra las noches y los días.
Bajo el sol perdidos nuestros pasos en la noche.
De una lumbre a otra pasamos
sin habernos conocido,
sin haber escrito nuestro nombre
en el árbol o en el cristalino río de la vida.

Porfirio Mamani Macedo©

Nació en 1963 Arequipa, Perú. Es doctor en Letras en la Universidad de la Sorbona. Se ha graduado también de abogado en la Universidad Católica de Santa María, y ha hecho estudios de Literatura en la Universidad de San Agustín (Arequipa). Ha publicado, entre otros libros: Ecos de la Memoria(poesía) Editions Haravi, Lima, Pérou, 1988.  Les Vigies (cuentos) Editions L’Harmattan, Paris, 1997. Voz a orillas de un río/Voix sur les rives d’un fleuve  (poesía) Editiones Editinter, 2002.  Le jardin el l’oubli , (novela), Ediciones L’Harmattan, 2002.  Más allá del día/Au-delà du jour  (poemas en prosa), Editiones Editinter, 2000Flora Tristan, La paria et la femme Etrangère dans son œuvre , L’Harmattan, 2003.(Ensayo).  Voix au-delà de frontière , L’Harmattan, 2003.  Un été à voix haute , Trident neuf, 2004. Poème à une étrangère, Editions Editinter, 2005. Avant de dormir, L’Harmattan, 2006. La sociedad peruana en la obra de José María Arguedas (El zorro de arriba y el zorro de abajo), Lima, Fondo Editorial de la Universidad Mayor de San Marcos, 2007. Représentation de la société péruvienne au XXème siécle dans l’œuvre de Julio Ramón Ribeyro. Paris, Editions L’Harmattan, 2007. Lluvia después de mi caída y un Requien para Darfur,Lima, Hipocampo Editores, 2008. Tres poética entre la guerra civil española y el exilio: Miguel Hernández, Rafael Alberti y Max Aub, Lima, Fondo Editorial de la Universidad Mayor de San Marcos, 2009. Antes del sueño, Lima, Editorial San Marcos, 2009. Ha enseñado en varias universidades francesas. Actualmente enseña  en Sorbonne Nouvelle-Paris III, y en la Universidad de Picadie Jules Verne. Ha merecido reconocimientos como  la Medalla de Oro de la Cultura, otorgada por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Fue un Autor invitado por La Maison internationale des poètes  et des écrivains de Saint-Malo (France).


“A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro”, Gonzalo Rojas

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
                y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
                   Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
                                De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.

Firma_Gonzalo_RojasGonzalo Rojas©

Lebu 20/12/1917, provincia de Arauco, Santiago de Chile 25/4/2011. Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de su país y perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la legendaria “Revista Mandrágora”. Fue diplomático en China y Cuba durante el gobierno de Salvador Allende. Recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y el Premio Cervantes de Literatura en 2003. En España también fue distinguido con el Premio Reina Sofía y recibió además el Premio Octavio Paz en México y el José Hernández en Argentina.

Su obra editada incluye, entre otros títulos: “Cuaderno secreto”, “La miseria del hombre”, “Contra la muerte”, “Oscuro”, “Transtierro”, “Del relámpago”, “Críptico”, “El alumbrado” y “Las adivinas”.


“Recordar”, Esteban Moore

Estás parado en la esquina esperando el colectivo
y sin embargo ——–es como si no estuvieras ahí
has regresado ——-al lado oscuro de tu memoria
a esa pesadilla de la noche anterior
un torbellino de confusas imágenes -en las que se
destaca una lápida -sin inscripciones o fechas—-y
un pájaro negro —-con un pico de oro que intenta
decirte algo -pero habla una lengua desconocida
cerrás los ojos -pasa el colectivo y ahora —–estás
al borde de tu cama -mirando la luz azulada—-que
se filtra por las ranuras de la persiana -irradiándose
en las infinitas partículas -que sostiene el aire
……..abrís los ojos y — no sabés que pensar

Esteban Moore©

estebanmoore

Esteban Moore (Buenos Aires, 1952) Poeta, traductor, coordina talleres de escritura creativa. En poesía ha publicado: La noche en llamas (1982);Providencia terrenal (1983); Con Bogey en Casablanca (1987); Poemas 1982-1987 (1988); Tiempos que van (1994); Instantáneas de fin de siglo(Montevideo, 1999, mención Honorífica Premio Municipal de Buenos Aires);Partes Mínimas (Mar del Plata, 1999); Partes Mínimas y otros poemas(2003, Segundo  premio de poesía, Fondo Nacional de las Artes); Antología poética (2004, Colección Poetas Argentinos Contemporáneos, Fondo Nacional de las Artes); El avión negro y otros poemas (2007,  Fondo Metropolitano de las Artes y las Ciencias de la Ciudad de Buenos Aires);Veinte años no son nada (Córdoba, Argentina, 2010); Pruebas al canto y otros poemas (Córdoba, 2012).
Ha obtenido  becas a la “investigación”  La poesía de Buenos Aires (Fondo Nacional de las Artes, ( 1995 ) y a la “creación”  Fondo Metropolitano de las artes y las ciencias de la Ciudad de Buenos Aires (2007). En 2005 y 2010  dictó en la Escuela de Poesía de Medellín seminarios sobre las poéticas de los Beats.
En su condición de cronista urbano ha dado a conocer junto a Horacio Spinetto: Librerías de valor patrimonial de Buenos Aires, (Dirección de Patrimonio, Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires,  2003) y la reciente Pizzerías de Valor Patrimonial de Buenos Aires, (Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2006, 2012).
Ha colaborado en Argentina 1810-2010 Bicentenario (artículo: Buenos Aires, de la ranchería a la ciudad moderna) Secretaría de Cultura, Presidencia de la Nación, Buenos Aires, 2010). Es traductor de numerosas obras literarias.


“Aceptación de la ternura”, Leonardo Sckolnik

Es imprescindible mostrar
(por virtud de hombría
de huesos flacos y golpes largos)
tu desnuda faz ternura
mostrarte huérfana y violenta
hundiéndote temblequeante en caricias
y sin conocer el calor que te invade

es necesario
demostrarte entera
valiente y astuta
general en jefe de los ejércitos de la alegría
mariscala de la tristeza
valiente y sin jamás desangrarte por bala
derramándote a perpetuidad
sumergiendo todo en tu mano
                     hasta la vida

y sin olvidar que un riesgo demasiado hombre te posee.
   
Leonardo Sckolnik


“Desvíos y extravíos en la actual poesía venezolana”, Ramón Ordaz

ordaz2Más allá de las fronteras idiomáticas, la poesía es una, un solo tronco de cuyo cuerpo salen infinitas ramificaciones, sobre las que se posan las diversas aves del mundo a ejercitar sus cantos; árbol polifónico, la poesía crece, se multiplica a través de ramas y raíces. Telúrica por sus cimientos; coral, aérea, espacial por los alados cantos que fluyen de sus transitorios albergues. La poesía es obra de una dualidad: fija en un punto de la tierra; móvil, viajera, inasible entre la estelar música de las esferas y el concierto de voces humanas que emergen como una sola oración solicitando la presencia de Dios, y ese Dios es el poema que nadie ha escrito todavía. Por imposible, por lejano que se presente, no cesará el hombre en su intento de alcanzarlo algún día. El día aquí no es lo que creemos, las horas tampoco, pero ayudan a que conozcamos la medida de las cosas: caemos así en el curso de la temporalidad, en la angustia de nuestro tránsito, en la seducción y deseo de una trascendencia de los que sólo puede dar cuenta el más delgado verso de la poesía: “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Ningún ser sobre la tierra podría negar la violencia de esta verdad poética. La luz lo es todo, de ella nacen todos los cantos, todas las resurrecciones. Tenemos, entonces, que la poesía no tiene patria; que ningún imperio lingüístico podría apropiársela, que ningún territorio, por mucho que tenga de tierra prometida, puede ser su vergel o paraíso.

No han sido pocos los intentos de concretar una visión panorámica de la poesía venezolana. Poetas y críticos de inobjetable autoridad intelectual como Juan Liscano, Guillermo Sucre, Oscar Rodríguez Ortiz, José Ramón Medina, Luis Beltrán Guerrero, Elena Vera, Vilma Vargas, José Napoleón Oropeza, Javier Lasarte, Rafael Arráiz Lucca, Joaquín Marta Sosa, Antonio Pérez Carmona, Gina Saraceni, Alejandro Oliveros, entre otros, han intentado aproximaciones que tienen la virtud del testimonio, el plausible propósito de ciertas valoraciones que hoy podemos apreciar como escalones que conducen a una unidad irradiada por efecto de la suma de múltiples cosmovisiones, es decir, por la amalgama de disímiles y encontradas miradas de nuestra poesía en el contexto de la literatura nacional. Estemos de acuerdo o no, son estas contribuciones imprescindibles frente a cualquier exigencia que se plantee mostrar con datos valederos, legitimados por el discurso operante, la más mínima de las listas de nuestros poetas ante el mundo. Entendemos que es imposible dar cuenta de todos nuestros poetas, menos en nuestros días cuando insumos como el papel constituyen un producto suntuario, ya que editar tantos volúmenes para complacerlos a todos devendría en un desangre de la economía y en la más terrible de las demagogias. A fin de cuentas, papel aguanta todo, y no es esta la dirección de lo que queremos expresar. Una antología pretende ser una muestra representativa en la que estarían los infalibles, pero después de ellos queda un amplio margen para el escamoteo, para que los caprichos del antólogo expulsen sus fantasmas, sus criaturas congeladas bajo el hielo de inexistentes generaciones. La franca verdad es que la mayoría de nuestros poetas carecen de ubicación. Son meteoritos, bólidos errantes frente al sistema cerrado de quienes han echado sus cartas en grupos y manifiestos, en supuestas generaciones o confluencias de época o en la revista que los pudo haber unido circunstancialmente en el objetivo común de gritar al mundo la inconformidad juvenil. Hechos como estos han devenido después en parto de los montes; ya que no poca gracia ha colocado en la palestra, en los escenarios más importantes de la vida nacional, a muchos de esos afortunados seres que del acto fortuito del pasado saltaron al quicio inmediato que abre las puertas de Miraflores. Sí, el palacio presidencial se llenó de poetas, de bufones, de alabarderos, de rastreadores de oportunidad, de arribistas de toda laya que sin mediar acuerdo empezaron a inflar glóbulos rojos y a sacarse de la boca banderitas tricolores, a escribir y a cantar al padre de la patria con ritmo monocorde como nunca jamás se había hecho; era la resurrección de los patriotas que como cabalgadura encincharon el avión presidencial y las apuestas naves de nuestras aerolíneas para esos interminables vuelos de la poesía. Imposible dar cuenta de semejante acoso “intelectual”, de tantos relamidos flirteos al poder. Tanta desvergüenza no provoca sino escepticismo, la respuesta irónica como única salvación ante el coro plaudente de nuestros poetas que, aletargados en las botillerías, quedaron para exhibición en los frascos del frasquitero mayor, Enrique Hernández D’Jesús, cuyas artes malabares imponen jurados, premios, ediciones y hechos afines que tengan que ver con el ramo de la poesía. Puede sonar a burla, pero sabemos cuán corto se queda nuestro entendimiento. El escarnio proviene de esos sujetos del poder. ¿Por qué tanta agua sucia y cielo tan empañado en el panorama de nuestra poesía? La explicación es una sola: el destierro de la crítica. Hace más de tres décadas que el oficio del crítico empezó a perder vigor, a volverse laxo y complaciente frente a la producción literaria del país. La crítica académica, si es que se puede hablar con propiedad de ella, jamás trascendió el aula universitaria, amén de regodearse en exámenes de las obras que se diluían en estudios semióticos, lingüísticos, estructuralistas, culturalistas, etc. Excepcionalmente hicieron incisiones allí, en el centro del problema, en la raíz del mal que debían atacar para que no se propalara una literatura inoficiosa, insustancial, surgida de la entraña de una bohemia marcada por la esterilidad y el oficio fácil y volandero de la escritura. El halago, el encomio y el coro laudatorio determinaron la iglesia pobre de nuestra crítica. Que el crítico rozara con su escalpelo la ultrasensible piel de un poeta, era ganarse de antemano también el destierro del oficio. Así la indecencia y la falta de ética fue ganando terreno: mejor alabar que condenar, mejor celebrar que enjuiciar; mejor estar con Dios y con el diablo que permanecer en el limbo, hasta que sin anuncio alguno la crítica se esfumó de nuestro espacio, lo que dejó las puertas francas a toda suerte de populismo literario. Emulando a un nadaísta colombiano, Gonzalo Fragui pondría el inri a tan noble oficio: “Los críticos en el fondo son buenos, pero en el fondo del mar”.

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“El corazón en la tierra”, Rebeca Ethel Becerra Lanza

Vuelvo a esconder

el corazón en la tierra

esta vez no quiero que nazca

déjenlo

que se alimente de piedras

que viva atado entre las raíces

que conozca la dureza de los metales

que sepa donde nace el agua

y dónde se esconde su furia

Todos tenemos una parte oscura

necesito algo de infierno

en los ojos.

Rebeca Ethel Becerra Lanza ©

Poeta, narradora y ensayista. Nació en Tegucigalpa, Honduras, 1970. Licenciada en Letras con Orientación en Literatura. Premio Único de Poesía Centroamericana 1992 “Hugo Lindo” en la ciudad de San Salvador, El Salvador. Ha sido antologada en: Antología Hondureña de Poesía Escrita por Mujeres “Honduras Mujer y Poesía”, Poetry by Contemporary Honduras Women, “LA HORA SIGUIENTE: poesía emergente de Honduras” (1988-2004), Memoria/Antología Jornadas para las Mujeres. Memoria/Antología del I Festival de Poesía de Granada, Nicaragua. “Literatura Hondureña”. Helen Umaña. Sus trabajos literarios (poesía, cuento y ensayo) han sido publicados en revistas nacionales y extranjeras. Dirige la Revista Ixbalam: estudios culturales y literatura.


“Búsqueda de la poesía”, Carlos Drummond de Andrade

No hagas versos sobre acontecimientos.

No hay creación ni muerte ante la poesía.

Frente a ella, la vida es un sol estático,

no da calor ni ilumina.

Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales, no cuentan.

No hagas poesía con el cuerpo,

ese excelente, completo y confortable cuerpo, tan indefenso a la efusión lírica.

Tu gota de bilis, tu careta de gozo o de dolor en la oscuridad son indiferentes.

No me reveles tus sentimientos,

que se aprovechan del equívoco e intentan un largo viaje.

Lo que piensas y lo que sientes, esto no es aún poesía.

No cantes tu ciudad, déjala en paz.

El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.

No es la música escuchada de paso, el rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.

El canto no es la naturaleza

ni los hombres en sociedad.

Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza nada significan.

La poesía (no extraigas poesía de las cosas)

suprime sujeto, objeto.

No dramatices, no invoques,

no indagues. No pierdas tiempo en mentir.

No te aborrezcas.

Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,

vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia,

desaparecen en la curva del tiempo: son algo inservible.

No recompongas

tu sepultada y melancólica infancia.

No osciles entre el espejo y la memoria en disipación.

Si se disipó, no era poesía.

Si se partió, cristal no era.

Penetra silenciosamente en el reino de las palabras.

Allí están los poemas que esperan ser escritos.

Están paralizados, pero no hay desesperación:

hay calma y frescura en la superficie intacta.

Allí están solos y mudos, en estado de diccionario.

Convive con tus poemas antes de escribirlos.

Si son oscuros, ten paciencia. Calma, si te provocan.

Espera que cada uno se realice y consume

con su poder de palabra y su poder de silencio.

No fuerces al poema a desprenderse del limbo.

No recojas del suelo el poema que se perdió.

No adules al poema. Acéptalo

como él aceptará su forma definitiva y concentrada

en el espacio.

Acércate más y contempla las palabras.

Cada una

tiene mil caras secretas bajo una cara neutra

y te pregunta, sin interés por la respuesta

pobre o terrible que le dieres:

¿Trajiste la llave?

Repara:

húerfanas de melodía y concepto,

las palabras se refugian en la noche.

Todavía tímidas e impregnadas de sueño,

ruedan por un río difícil y se transforman en desprecio.

Carlos Drummond de Andrade©

Poeta brasileño nacido en Itabira do Mato Dentro, en el estado de Minas Gerais, a los 16 años ya es laureado en certámenes literarios escolares. En 1920 se traslada con su familia a Belo Horizonte dónde publica sus primeros trabajos. Dos años después conocerá a los escritores Blaise Cendras y Mario de Andrade y se licenciará en Farmacia, más tarde colabora con Diario de Minas y luego con Jornal de Brasil, colaboración que durará 64 años. En 1928 nace su hija Maria Julieta que será su gran compañera a lo largo de su vida y publica su poema En el medio del camino uno de los mayores escándalos de la época. En 1930 publica su primer libro Alguna poesía y más tarde Brejo das almas. Se traslada a Río de Janeiro dónde pasa a trabajar para el gobierno. Tradujo entre otros a François Mauriac, Choderlos de Laclos, Balzac, Lorca, Maeterlink y Moliere. Otras obras publicadas son Sentimiento del mundo(1940), Confesiones de Minas (1944), Poemas (1951), 50 Poemas escogidos por el autor (1956), Obra completa (1964), Versiprosa (1967), Caminos de Joao Brandao (1970), Amor, amores (1974) y 19 libros de poesía (1983). En 1986 sufre un ataque al corazón y en agosto del año 1987 fallece su hija Maria Julieta. No pudiéndose recuperar de tal pérdida muere 12 días después.  


“Ausência”, Vinícius de Moraes

Eu deixarei que morra
em mim o desejo de amar os teus olhos que são doces
Porque nada te poderei dar senão a mágoa de me veres eternamente exausto.
No entanto a tua presença é qualquer coisa como a luz e a vida
E eu sinto que em meu gesto existe o teu gesto e em minha voz a tua voz.
Não te quero ter porque em meu ser tudo estaria terminado.
Quero só que surjas em mim como a fé nos desesperados
Para que eu possa levar uma gota de orvalho nesta terra amaldiçoada
Que ficou sobre a minha carne como nódoa do passado.
Eu deixarei… tu irás e encostarás a tua face em outra face.
Teus dedos enlaçarão outros dedos e tu desabrocharás para a madrugada.
Mas tu não saberás que quem te colheu fui eu, porque eu fui o grande íntimo da noite.
Porque eu encostei minha face na face da noite e ouvi a tua fala amorosa.
Porque meus dedos enlaçaram os dedos da névoa suspensos no espaço.
E eu trouxe até mim a misteriosa essência do teu abandono desordenado.
Eu ficarei só como os veleiros nos pontos silenciosos.
Mas eu te possuirei como ninguém porque poderei partir.
E todas as lamentações do mar, do vento, do céu, das aves, das estrelas.
Serão a tua voz presente, a tua voz ausente, a tua voz serenizada.

Vinícius de Moraes ©

(Rio de Janeiro RJ, 1913 – 1980) formou-se em Direito, no Rio de Janeiro, em 1933. No mesmo ano publicou O Caminho para a Distância, seu primeiro livro de poesia. Ainda na década de 1930, são lançados Forma e Exegese (1935), Ariana, a Mulher (1936) e Novos Poemas (1938). Em 1938 viajou para a Inglaterra, para estudar Língua e Literatura Inglesa. De volta ao Brasil, ingressou na carreira diplomática; serviu nos Estados Unidos, na França e no Uruguai. Em 1956 iniciou parceria com Tom Jobim, que fez as músicas para sua peça Orfeu da Conceição. Publicou, em 1957, o Livro de Sonetos. Em 1958 foi lançado o LP Canção do Amor Demais, que inclui a música Chega de Saudade, composta por ele e Tom Jobim, marco do movimento da Bossa Nova. Nas décadas seguintes ele participaria no movimento com diversas parcerias: Baden Powell, Carlos Lyra, Edu Lobo, Francis Hime, Pixinguinha, Tom Jobim e Toquinho. Em 1965 ganhou primeiro e segundo lugares no Festival de Música Popular da TV Excelsior, com as canções Arrastão, parceria com Edu Lobo, e Canção do Amor que não Vem, parceria com Baden Powell. Vinícius de Moraes, pertencente à segunda geração do Modernismo, é um dos poetas mais populares da Literatura Brasileira. Suas canções alcançaram grande êxito de público, como Garota de Ipanema, a música brasileira mais executada no mundo. Para Otto Lara Rezende, “depois do Vinicius musical, foi o Vinicius cronista quem mais depressa chegou ao coração do grande público”. Sua obra poética também teve e continua tendo muito sucesso; principalmente poemas como Soneto de Fidelidade. Ele produziu ainda poemas infantis, como os de A Arca de Noé (1970).

Um dos quadros que preenchem o programa SARAU TV, Vídeo Poesia, consiste na ideia da interpretação poética, na maioria das vezes realizada por algum integrante da Cia Independente de Teatro Astreia.
Fabiano Marcos é um desses atores, e em uma de suas melhores performances interpreta Vinícius de Moraes.


“Ciclo las siete noches. ¿Qué es la poesía?”, Jorge Luis Borges

Noche quinta: ¿Qué es la poesía?. – Entre junio y agosto de 1977, Jorge Luis Borges pronunció siete conferencias en el Teatro Coliseo de Buenos Aires: La Divina Comedia, La pesadilla, El libro de las mil y una noches, El budismo, ¿Qué es la poesía?, La cábala, y La ceguera, más tarde recogidas en su libro Siete Noches.


“Sobre poetas y poesía”, Autores varios

Estro

(Del lat. oestrus, y este del gr. οἶστρος, tá, tábano, aguijón).
1. m. Inspiración ardiente del poeta o del artista al componer sus obras. || 2. m. Mosca parda vellosa, cuyas larvas son parásitos internos de mamíferos. Hay varias especies, que atacan a distinto tipo de ganado, como el estro de la oveja, del buey, etc. || 3. m. Zool. Período de celo o ardor sexual de los mamíferos.

Real Academia Española: Diccionario de la lengua española. Espasa – Calpe,
Madrid, 1994.

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Pierre Kemp (Holanda, 1886-1967)

Tal vez la literatura búlgara o la boliviana tengan también alguien así, alguien que ronda casi invisible entre los grandes nombres de la época, lejos de los grandes versos vehementes y de los honores marmóreos, un poeta en el que uno sólo se fija después, porque no perteneció a nada ni a nadie, que escribió versos que hablan casi en susurros y dicen cosas como:

Algunas noches sigo una luz amarilla
hasta una puerta azul en la que se lee: Sueño.
Yo no la abro por mi mano
ni me viene a buscar una mujer
para que entre a comprar sueños.
Y sin embargo siempre he pagado mis sueños.
No debo nada a la noche.

En una ocasión trató de vivir en Amsterdam, pero pronto regresa a Maastricht y allí se queda para siempre. Por espacio de veintiocho años trabaja como empleado en las oficinas de una mina, a la que va cada día en tren. En el trayecto escribe sus poemas. Hay una foto suya en ese tren, un caballero que se está quedando calvo, con chaqueta y corbata; en la percha, a su lado, el grueso abrigo de invierno, en el regazo uno de sus innumerables borradorcitos
que escribió: «La noche huele a gente de pelo negro».

Cf. Cees Nooteboom: Tumbas de poetas y de pensadores. traducción de
María Cóndor. Debols!llo, Barcelona, 2009, pp. 194-196.

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1912, Pound

En 1912, [Ezra] Pound formuló tres leyes fundamentales para escribir poesía:

Tratamiento directo de «la cosa», ya sea subjetiva u objetiva.
No utilizar ninguna palabra en absoluto que no contribuya a la presentación.
Por lo que se refiere al ritmo: componer en la frecuencia de la frase musical, no en la secuencia de un metrónomo.

Cees Nooteboom: Tumbas de poetas y de pensadores. Traducción de María
Cóndor. Debols!llo, Barcelona, 2009, p. 262.

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Ocasiones sublimes (principios del siglo XXI)

Futurismo, dadaísmo, surrealismo, beatniks, poetas sonoros franceses, situacionistas, fluxus, infrarrealistas, visuales, concretos, conceptuales, mail artistas, contracultura, rock y la tecnología son los acontecimientos que desde el espíritu se proyectan hacia nosotros y aún nos turban. El ejemplo de estos, nos obliga a investigar y buscar nuevas técnicas que no han sido todavía suficientemente desarrolladas. Estas técnicas o maneras, innovadoras o rupturistas, al rechazar las ideas imperantes iniciaron un camino que hoy día se desarrolla plenamente y provoca que la poesía actual adquiera posibilidades y maneras más amplias, como se sabe: fonética, visual, gráfica, objetual, concreta, sonora, electrónica, audio, gestual, de acción, performática, brutal, informal, videopoesía, ciberpoesía, etc. De todo esto se nutre un poco la polipoesía. […] El poeta se encuentra a veces con ocasiones sublimes, terrenos inexplorados en los que el espíritu vuela, salta y tropieza con una musa inesperada. Qué importan entonces los antecedentes futuristas, dadaístas, concretos, sonoros, visuales y otros (aunque hayan tenido tanto que ver). Hoy nos encontramos con la posibilidad de trabajar con cualquier técnica; así mismo, las posibilidades que se abren a la polipoesía obligan al poeta a inventarse nuevos recursos y enfocar el poema bajo una auténtica labor de producción. Parece que el poeta ya no hace poemas, sino que hace una película o una performance. Cabe decir que la polipoesía resulta descafeinada en soporte de libro, disco, cassette o videoclip. Todo su sentido, toda su fuerza, como mejor se materializan es en directo y en contacto con el público o con la gente. Instinto social.

Xavier Sabater: Apuntes para una teoría de la polipoesía, tomado en
‹http://www.poesiavisual.com.ar/escritos/apuntes_para_una_teoria_
de_la_polipoesia.html›.

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Justicia poética

Thomas Rymer acuñó la expresión «poetic justice» en su The tragedies of the last age considered (1678) para describir cómo una obra debería inspirar el comportamiento moral por medio del triunfo del bien sobre el mal. De manera que, aunque en la vida real no siempre se hace efectiva la verdadera justicia, en la literatura es posible conseguirla.

Cf. ‹http://poemsinlaw.blogs.uv.es/justicia-poetica/›

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China, s. VIII

Se cuenta que el maestro del paisajismo Wu-Tao-Tzu salió un día por encargo del emperador a pintar unos bambús junto al río.
Permaneció allí todo el día y regresó sin haber dado una sola pincelada. «Lo tengo todo aquí», dijo, señalando su corazón.

Textos de estética taoísta. selección y prólogo de Luis Racionero. Ediciones de bolsillo, Barcelona, 1975, p. 40.

Wu Tao-tzu o Wu Daozi (Chino simplificado: 吴道子, chino tradicional: 吳道子, pinyin: Wú Dàozǐ, Wade-Giles: Wu Tao-tzu) (680-740), artista chino de la dinastía Tang. La leyenda dice que fue más lejos y pintó una puerta cabe una montaña. Al dar palmadas, se abrió y cuando se cerró, se perdió para siempre por la puerta. (‹ http://es.wikipedia.org/wiki/ Wu_Daozi ›, 28/01/2012).

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Las formas del estilo

Las ideas molestan a los tontos, que procuran en vano entenderlas y cuya costumbre literaria consiste en admirar las formas del estilo. Hay provincianos, muy poderosos, que declaran muy mal escrito todo libro con ideas claras enunciadas en estilo sencillo; pero las frases enfáticas les entusiasman: MM. Marchangy, Salvandy, Chateaubriand, son sus héroes. El neologismo les anima después de comer. Admiran, por ejemplo, frases como ésta: «En mi corazón ha entrado el invierno. Nieva en mi alma».

Stendhal (Henry Beyle, 1783 – 1842), «Memorias de un turista», en Obras
completas. recopilación, traducción, ensayo biográfico y prólogos de Consuelo Berges. Aguilar, México D. F., 1956, t. iii, p. 1320.

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Un poema en sánscrito (India, circa s. VII a. EC.)

«No vayas», podría decir, pero no suena propicio,
«Vete, vete, tú mismo» es una derrotada cosa de decir,
«Quédate conmigo» es imperioso, «Haz
lo que quieras», frío, y si digo «Me moriré
si marchas», no creo que me hagas caso.
Enséñame, marido, qué te debo decir
cuando te vas de putas.

Cf. T. S. Norio: Vida del Gates. Baile del Sol, Tenerife, 2003, p. 191.

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Escribir y caminar

El propio Mandelstam sólo lograba componer en movimiento.
Debía caminar mientras componía un poema. Estaba convencido de que la formación de las palabras en la laringe dependía del movimiento del pie.

Bruce Chatwin, citado en Francesco Piccolo: Escribir es un tic. Ariel, Barcelona, 2008, p. 48. Osip Mandelstam (1891-1938): hijo de comerciantes judíos, aunque no participó en la vida literaria soviética, publicó versos en revistas literarias hasta 1933. Después fue detenido y desapareció en un campo de trabajo.

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Del volar y los cantos

Con lo anterior, se anuncia ya un fenómeno decisivo en la poesía de [Rubén] Darío: su firme realzamiento del canto en detrimento del vuelo. La primitiva coexistencia de ellos empieza a ser sustituida por la primacía del primero. Tal transformación está de acuerdo con la conversión del nido en cántico, pues ya
ha dejado de ser lo que era antes, patria celeste del alma. Aunque todavía dentro de un orbe de significaciones cristianas, el alma sufre un primer momento de estetización. Más que su índole de sustancia inmortal, se resalta en ella, a través de la figura del ave en que encarna, su don lírico, su poder de crear armonía. Goethe, en Poesía y Verdad, nos relata asimismo cómo la Biblia dejó de ser para él verdad revelada y se transformó en tesorosde imágenes poéticas.

Jaime Concha: Rubén Darío. Júcar, col. Los Poetas, Madrid / Gijón / Barcelona,1975, p. 75.


“Ciclo las siete noches. La Pesadilla”, Jorge Luis Borges

Noche segunda: La Pesadilla. – Entre junio y agosto de 1977, Jorge Luis Borges pronunció siete conferencias en el Teatro Coliseo de Buenos Aires: La Divina Comedia, La pesadilla, El libro de las mil y una noches, El budismo, ¿Qué es la poesía?, La cábala, y La ceguera, más tarde recogidas en su libro Siete Noches.


“Sobre poesía y poetas”, Autores varios

Contra los poetas

castleeLos poetas no sólo escriben para los poetas, sino que se celebran unos a otros, se elogian mutuamente. Su mundo, o mejor dicho, su pequeño mundo no se distingue de otros pequeños mundos herméticos y especializados: los ajedrecistas ponen al ajedrez en la cima de la creatividad humana; tienen sus jerarquías (hablan de Capablanca como los poetas hablan de Mallarmé); refuerzan entre ellos la convicción de ser gentes eminentes. Los ajedrecistas, sin embargo, no tienen pretensiones tan universales y, además lo que a ellos se les puede perdonar resulta imperdonable en el caso de los poetas. Debido al aislamiento, todo se hincha: hasta el poeta más mediocre adquiere dimensiones apocalípticas y los problemas más irrelevantes se convierten en problemas vitales.
Recordemos, por ejemplo, las pavorosas polémicas sobre la cuestión de la asonancia y el tono con que se abordaban: parecía que la suerte de la humanidad dependía de la legitimidad o no de la rima asonante [si es posible o no «rimar espesura y susurran »] como recurso poético. Cosas como ésta ocurren cuando el espíritu de la grey eclipsa el espíritu humano.

Witold Gombrowicz: “Contra los poetas”. Sequitur, Madrid, 2009, pp. 36-37.

separador2Manoel de Barros

Noventa por cento do que escrevo é invenção. Só dez por cento é mentira.

Manoel de Barros: “Todo lo que no invento es falso” (Antología). Diputación de Málaga, Málaga, 2002.

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Faulkner

William Faulkner (1897-1962) quiso ser poeta durante más tiempo del que se cree: desde 1919, en que publica su primer poema, The Afternoon of a Faun, hasta 1933, fecha de aparición de su segundo y último poemario, A Green Bough –«Una rama verde»–. En 1924, había dado a conocer The Marble Faun –«El fauno de mármol»–, su primer libro publicado. Estos catorce años de acarreo lírico –casi un tercio de su carrera literaria– revelan su ansia por erigirse en poeta, aunque no le rindieran, a su juicio, los frutos deseados. Faulkner era su crítico más implacable, y siempre menospreció sus poemas: en cartas dirigidas a sus editores en 1932, los consideraba «de segundo rango» o, simplemente, malos. Faulkner estaba convencido de que nunca sería buen poeta; por eso, dice, «probó con algo en lo que pudiera ser un poco mejor», como el relato breve y la novela, aunque siempre sostuvo que su prosa era, en realidad, poesía.

Eduardo Moga: «William Faulkner, el poeta que se menosprciaba», en El Ciervo, año LVII, Julio-Agosto 2008, nº 688-689, p. 48.

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Verso libre

Escribir en verso libre es como jugar al tenis con la red bajada.

Robert Frost,  en ‹http://www.poetsgraves.co.uk/poets_
on_poetry.htm›.

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El nervio de la espada es el camino de la muerte

jardin andalusiEstamos convencidos de que la poesía –o mejor, la esencia de lo poético– fue el combustible de la espiritualidad arcaica, y por consiguiente el de sus conquistas artísticas. La poesía no es algo moderno, ni jamás fue patrimonio de nadie. Es el medio de que se sirve nuestro anhelo por asimilar cuanto nos resulta a la vez sensible e incomprensible. A mi entender, los actuales analistas de la prehistoria debieran valorar más la poesía y entregar menos su alma a las ciencias experimentales, cuyas certidumbres producen con frecuencia enormes errores de interpretación en este campo. Y lo peor es que se trata de errores muy difíciles de superar porque se consideran asentados sobre la roca científica, ante la cual no existen hoy más alternativas que bajar la cabeza y levantar el trasero. Por otro lado, y puestos a ser cínicos, cuando sospecho que dos interpretaciones distintas pueden ser igualmente erróneas, valoro la más sugestiva sobre la más ramplona.

Alberto Porlan: “La hipótesis del ganso”.

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Un poema de Chuang Tzu (China, s.IV a. EC.)

El sonido del agua
dice lo que pienso.

Alan Watts: “El camino del Tao”. Kairós, Barcelona, desde 1976, p. 128.

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Jonia y Grecia, alrededor del 700 a. EC.

250px-Hildegard_von_Bingen_Liber_Divinorum_OperumEn Jonia y Grecia domina, en cambio, por lo menos entre los ciudadanos libres, la libertad de concurrencia económica. Con el comienzo del individualismo económico llega a su fin la compilación de la epopeya; y con la simultánea aparición de los líricos también el subjetivismo comienza a imponerse en la poesía; esto no sólo en cuanto a los temas, ya que la lírica trata objetos de por sí más personales que la épica, sino también en la pretensión del poeta de ser reconocido como autor de sus poemas. La idea de la propiedad intelectual se anuncia y echa raíces. La poesía de los rapsodas era un producto colectivo, propiedad común y proindiviso de la escuela, del gremio, del grupo; ninguno de ellos consideraba de su propiedad personal los poemas que recitaba. En cambio, los poetas de la época arcaica, y no sólo los líricos del sentimiento subjetivo, como Alceo y Safo, sino también los autores de la lírica gnómica y coral, hablan al oyente en primera persona. Los géneros poéticos se transforman en expresiones más o menos individuales; en todos ellos el poeta se expresa directamente o habla directamente a su público.

Arnold Hauser: “Historia social de la literatura y el arte”. Guadarrama, Madrid, 1969, t. 1, p. 106.

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Jean Cocteau

Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.

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Vates

El apelativo uates deriva de uis mentis, «frenesí», según Varrón, o de uiere, «trenzar» versos, es decir, darles una línea ondulada, modularlos; así, antaño «poeta» se decía en latín «vate» y sus escritos «vaticinios», porque al escribir los agitaba una especie de violencia, casi una locura, o bien porque, como unían melódicamente las palabras, los antiguos no decían que las enlazaban sino que las trenzaban. También los adivinos recibían este mismo nombre por el estado de furor en que caían, y porque solían expresar sus profecías en verso.

Isidoro: Etimologías, VIII 7, en Biografías literarias latinas, Gredos, Madrid, 1985, pp. 71-72.

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La poesía siempre es lo lejano

La poesía infantil consiste en simular el porvenir adelantándosele, como la poesía de la edad madura consiste a veces en retroceder hasta la edad de oro. La poesía siempre es lo lejano. El arte del gobierno moral es siempre entrar en la poesía de una edad para dirigirla.

Enrique Federico Amiel: “Diario íntimo”. Tebas, Madrid, 1976, p. 89.

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Juglares y trovadores

Los juglares, que se encuentran de nuevo en todas las cortes, y que, en lo sucesivo, forman parte de la comitiva, incluso en las cortes más modestas, eran expertos histriones, cantaban y recitaban.
¿Eran obras suyas las composiciones que recitaban? Al principio, como sus antecesores los mimos, probablemente tuvieron que improvisar con frecuencia, y hasta la mitad del siglo xii fueron, sin duda alguna, poetas y cantores al mismo tiempo. Más tarde, sin embargo, debió de introducirse una especialización y parece que al menos una parte de los juglares se limitó a la recitación de obras ajenas. Los príncipes y nobles, sin duda, les ayudaban como expertos en la solución de dificultades técnicas.
Desde el primer momento, los cantores plebeyos estaban al servicio de los nobles aficionados, y, más tarde, probablemente también los poetas caballeros empobrecidos sirvieron del mismo modo a los grandes señores en sus aficiones. En ocasiones, el poeta profesional que alcanzaba el triunfo recurría a los servicios de juglares más pobres. Los ricos aficionados y los trovadores más ilustres no recitaban sus propias composiciones, sino que las hacían recitar por juglares pagados.

Arnold Hauser: “Historia social de la literatura y el arte”. Guadarrama, Madrid, 1969, t. 1, p. 293.


“Una taza de caldo”, Isla Correyero

A mi señora, María Victoria Atencia.

Amnón andaba por ella atormentado, hasta

enfermar por Tamar, su hermana.

(2 Samuel, 13, 2-3)

Cuando yo era muy niña

una mujer amada me cantaba un romance

en las tardes altísimas del final del verano.

Pretendía dormirme con aquella canción

que contaba la historia

de dos hermanos moros cautivos en Granada:

Ella estaba con fiebres malignas en el lecho

y él, un guapo muchacho,

le llevaba una taza de caldo

oculta en la chilaba.

Yo jamás me dormía

porque jamás historia alguna me pareció tan bella.

La ternura corría caliente por mi sangre

como el caldo que a ella le calentaba el cuerpo.

y cerraba los ojos

y veía acercárseme a mi hermano

al que amaba más que a mi propia vida.

¿Cómo podría el tiempo disipar la memoria

de aquellas escaleras

pintadas en un ocre maravilloso y cálido,

y el mandil de la yaya

con el pañuelo siempre guardado en un bolsillo,

o aquella porcelana colgando en las paredes,

y los relojes viejos con esmaltes gastados,

y los paños de hilo componiendo figuras,

y aquellos reposteros de seda descrudada

cubriendo los pasteles?

¡Soñaba tantas veces con ser aquella mora

enferma palidísima!

Quizá para sentirme, como ella,

asistida, por el hermano amado.

Un día de tormenta partimos de viaje.

Y en el coche mi hermano jugaba con un coche.

Una vez más cerré los ojos húmedos

y me metí por dentro del juguete de plástico.

La penumbra y los rayos caían a mi boca

como cayera el caldo de la historia en la Historia.

No sé qué es el incesto.

Pero si alguna vez amé con amores carnales

a alguien de mi sangre,

fue aquella tarde hermosa de truenos y de lluvia,

en el asiento azul de un coche de juguete.

Isla Correyero©

Nació en Miajadas (Cáceres, España) en 1957. Estudió periodismo y cinematografía en Madrid. Es guionista de cine y televisión. Premios de Poesía:Cráter, Colección Provincia, 1984, Diario de una enfermera, Premio Ricardo Molina, 1996, La Pasión, Finalista Premio Mundial De Poesía Mística Fernando Rielo, 1999, Amor Tirano, Premio Hermanos Argensola 2002. Otras publicaciones: Lianas, 1988, Crímenes, 1993, Feroces, 1999. Incluida en Las Antologías De Poesía: Las Diosas Blancas y Ellas Tiene La Palabra. Lecturas significativas y eventos literarios: Palacio Real, Madrid, 2000, Fundación Monasterio de Yuste, 2004, Festival Poetry Internacional de Rotterdam, junto a Seamus Heaney, 2005, Cumbre Iberoamericana, representando a Cáceres: Patrimonio de la Humanidad,  Salamanca 2008.