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“La ignorancia al poder en Francia”, ‘Chalecos amarillos’

Chalecos amarillos antijudíos

Alain Finkielkraut es uno de los más prestigiosos ensayistas franceses contemporáneos. A fines de los setenta escribió un libro justamente célebre, El nuevo desorden amoroso, en colaboración con Pascal Bruckner, al igual que La aventura a la vuelta de la esquina. También es el autor, en solitario, de El judío imaginario, La nueva derecha norteamericana y La derrota del pensamiento, su obra más conocida.

Sobre dos de sus obras

“La derrota del pensamiento”

El apasionado alegato de Alain Finkielkraut, su manifiesto contra «la cultura zombi» a contracorriente de la moda intelectual, del conformismo posmoderno, ha despertado en Francia un apasionado interés. Finkielkraut se indigna por el estado moral de una sociedad a la que le da igual un cómic que una novela de Nabokov, un slogan publicitario que un poema de René Char, un partido de fútbol que un ballet, o un videoclip que una ópera de Verdi. El autor se interroga sobre las «razones» que conducen a bautizar como culturales aquellas actividades en las que el pensamiento está ausente y se remonta a la filosofía del Siglo de las Luces para mostrar cómo se ha producido el derrumbe de los ideales europeos. Finkielkraut afirma que los ideales de razón, de humanismo cosmopolita y de poesía sin fronteras están sucumbiendo ante la exaltación nacionalista y la concepción étnica de la sociedad (contra la concepción electiva), herederas del romanticismo alemán y de su Volkgeist. La filosofía de la descolonización, instrumento para la emancipación de los países del Tercer Mundo, acaba por desembocar en el nacionalismo más sectario: mientras, una «nueva derecha» cultiva el fantasma de una Europa asediada por famélicos inmigrantes…

“La memoria vana”

Contra el olvido de lo que fue siempre es posible hacer un llamamiento y despertar la memoria. Contra una memoria que en lugar de pagar nuestra deuta con respecto a los muertos, pone el pasado a disposición de los vivos, les sirve de suplemento del alma, halaga su buena conciencia, distrae a la época en su mezcla tan característica de cinismo y sentimentalismo, contra una memoria tal ya no queda ningún recurso.

Con el proceso de Klaus Barbie, la memoria de los supervivientes ha, desde luego, retrasado el momento en que las víctimas del nazismo pasarán de reales a históricas. Pero si era para librarlas a la actualidad fútil o para devolver vigor y legitimidad a una representación del Hombre que rechaza precisamente la vertiginosa noción de crimen de la humanidad, entonces ¿qué sentido tiene? La memoria ha triunfado sobre el olvido, pero es una memoria vana.

Tales eran las palabras con las que Alain Finkielkraut presentaba la ediciñon original de este libro en torno al juicio de Klaus Barbie, jefe de la Gestapo en Lyon durante la ocupación nazi, responsable de la deportación a campos de exterminio de miles de judíos y verdugo, entre otros, del héroe de la resistencia francesa Jean Moulin.


“Izquierda Unida, ¡nunca más pogromos!”, Juan Zapato

Estamos en el Siglo XXI, aunque para los stalinistas retrógrados, que ensucian los principios de la izquierda, nunca pasa el tiempo.
Sepan ¡nunca más pogromos! ¡Am Israel Jai!

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“Y por mi vinieron…”, Martin Niemöller o Bertolt Brecht, Jesús Sordo Medina

Martin NiemöllerAlgunos ya sabrán que este famoso poema atribuido a Bertolt Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956) fue realmente creado por el pastor protestante alemán Martin Niemöller (1892-1984), pero que por cuestiones del destino, y sobre todo en lengua castellana, se atribuyó al genial dramaturgo alemán.

 

Niemoller Quote

Una de las versiones del famoso poema: “Ellos vinieron”, por Martin Niemöller

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,                                     guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”

El poema, para algunos, fue pronunciado por primera vez en el sermón que el pastor Niemöller pronunció (1) en la Semana Santa de 1946 en la población de Kaiserlautern (Alemania) y que se tituló “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, en referencia a la apatía del pueblo alemán ante la crueldad nazi. Este dato se corrobora en el libro: They Thought They Were Free, The Germans, 1933-45, escrito por Milton Mayer en 1955.

“Pastor Niemöller spoke for the thousands and thousands of men like me when he spoke (too modestly of himself) and said that, when the Nazis attacked the Communists, he was a little uneasy, but, after all, he was not a Communist, and so he did nothing; and then they attacked the Socialists, and he was a little uneasier, but, still, he was not a Socialist, and he did nothing; and then the schools, the press, the Jews, and so on, and he was always uneasier, but still he did nothing. And then they attacked the Church, and he was a Churchman, and he did something—but then it was too late.

La gestación de este poema, según nos cuenta el profesor Harold Marcuse (nieto del filósofo Herbert Marcuse) (2), tiene que ver con el periodo que el pastor Niemöller permaneció en el campo de concentración de Dachau desde 1941 a abril de 1945 por enfrentarse al régimen nazi, al cual, sin embargo, había defendido años antes. Su experiencia en el campo de concentración y el hecho de que sus compañeros encarcelados habían sido comunistas, socialdemócratas y judíos, claramente fundamentó el sentido de este poema, el cual se fue formando a partir de una visita que realizó a dicho campo de concentración una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, en noviembre de 1945. Si bien Martin Niemöller autorizó la versión que conocemos en 1976 en una entrevista, es muy posible que éste o versiones similares las utilizara en forma oral en sus sermones y conferencias a modo de reflexión y se fueran difundiendo durante la décadas de los 50 y 60 hasta ser conocido mundialmente.

En la página web oficial de Martin Niemöller (3) – la traducción es de Google Traductor –, el pastor alemán, en una de sus últimas entrevistas no recuerda exactamente cuando fue la primera vez que articuló este poema sino que lo recuerda más como una reflexión sobre el comportamiento del pueblo alemán durante el horror nazi. Recordemos que aunque Niemöller había sufrido la represión nazi en los últimos años, fue un claro defensor de este movimiento en sus inicios y reconocido anti-semita.

En relación a las muchas versiones del poema, ya decimos que en 1946, el propio Niemöller utilizó la versión oficial en su sermón de Pascua. Años más tarde, con Martin ya fallecido, su segunda esposa, Sibylle Sarah Niemöller-von Sell, aprobó de nuevo la versión oficial ante las modificaciones que se habían ido generando.

Porque del malentendido

En el mundo anglosajón la autoría de este famoso poema está clara: es de Martín Niemöller. Sin embargo, en lengua castellana, se ha producido un malentendido entre el autor de estas frases que unos adjudican al pastor protestante alemán y otros al dramaturgo Bertolt Brecht. Pero, ¿a qué es debido esto?

Según escribió Rafael Martínez en 1997 para el Diario el País (4), el error viene desde los años 70. Este poema fue difundido oralmente y en ocasiones también se le conoció como“Los indiferentes”. Ddado que Martin Niemöller no ha sido alguien tan conocido como el propio Brecht y que las características del poema encajan en la forma de escribir y de acercarse a temas como el de la disidencia política del dramaturgo alemán, hicieron que el poema se atribuyera a Brecht.

Pero ¿cuáles fueron las primeras atribuciones del poema a Brecht? Muchos expertos piensan que fueron representantes de movimientos revolucionarios de la década de los sesenta los que convirtieron este texto en un poema de Brecht. Y en relación a esto, debemos mencionar a la actriz judio-argentina y apasionada de Brecht, Cipe Lincovsky (1933 – Buenos Aires), amiga de la viuda de Bertolt Brecht, Helene Weigel (1900, Viena – 1971, Berlín), y que en el vídeo de la izquierda asegura que el famoso poema fue escrito por el dramaturgo en 1933 y en Berlín, tras el triunfo de Hitler en las elecciones. Como vemos, difiere en algunos versos del poema de Martin Niemöller:

“Primero se llevaron a los judíos,
Pero a mi no me importó porque yo no lo era;

Luego, arrestaron a los comunistas,
Pero como yo no era comunista tampoco me importó;

Más adelante, detuvieron a los obreros,
Pero como no era obrero, tampoco me importó;

Luego detuvieron a los estudiantes,
Pero como yo no era estudiante, tampoco me importó;

Finalmente, detuvieron a los curas,
Pero como yo no era religioso, tampoco me importó;

Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde.”

¿Qué podemos decir al respecto? ¿Qué la fuente no es fiable? Cipe Lincovsky pasa por ser una experta en Brecht. La primera obra en la que participó fue Madre Coraje –hacía de la muda–, estrenada en 1953 en Buenos Aires, cuando el dramaturgo aún vivía (5). Años más tarde, en 1957, trabajó en el Berliner Ensemble, teatro dirigido por la segunda mujer de Brecht, Helene Weigel, de la que como decimos, Lincovsky fue gran amiga y la que, pudiera ser, le transmitiera la información del famoso poema, según el propio Brecht.

Cipe ha estado recitando este poema durante décadas y dada su cercanía a la obra de Brecht y su estrecha relación con su viuda, cuesta creer que aun en el año 2010 – como se ve en el vídeo anterior – Cipe Lincovsky no sea consciente de que el poema realmente es del pastor alemán Martin Niemöller. Ante esto cabría la posibilidad de que el poema fuera realmente expresado por primera vez en 1933 por Bertolt Brecht y fuera recogido por Matin Niemöller algo más de diez años más tarde. O como asegura la versión oficial, que el poema fuera mal atribuido a Bertolt Brecht y su autor sea, indefectiblemente, Martin Niemöller.

PS: Hemos hecho algunas consultas, entre ellas a la propia Cipe Lincovsky buscando fuentes para la información de que el poema se dijo por primera vez 1933, en Berlin y por Bertolt Brecht. Los nuevos datos serán actualizados en este artículo.


Notas:

http://www.history.ucsb.edu/faculty/marcuse/niem.htm
http://www.history.ucsb.edu/faculty/marcuse/niem.htm
Página principal del sitio oficial de Martin Niemöller
http://elpais.com/diario/1997/09/19/opinion/874620008_850215.html
http://www.cipelincovsky.com.ar/home.html


“Los niños en el Holocausto, y los niños y el Holocausto, con Nora Gaon del Museo Beit Lojamei haGuetaot”

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UN POETA EN ISRAEL, CON JUAN ZAPATO – En esta ocasión, el poeta Juan Zapato entrevista a Nora Gaón, responsable del área en español del Museo de los Combatientes de los Guetos – Beit Lojamei haGuetaot, sobre los niños y el Holocausto.

CLIQUEA EN LA IMAGEN PARA ESCUCHAR LA ENTREVISTA


“Boicot de autobuses de Montgomery”, la historia de Rosa Parks

walking_for_freedomEl boicot de autobuses de Montgomery (en inglés: The Montgomery Bus Boycott) fue una protesta política y social que comenzó de 1955 en Montgomery, Alabama, con la intención de oponerse a la política de segregación racial en el sistema de transporte público. La lucha se prolongó desde el 1 de diciembre de 1955 al 20 de diciembre de 1956, y condujo a la Corte Suprema de Justicia a declarar inconstitucionales las leyes que exigían la segregación en los autobuses en Montgomery.

Rosa Parks hace historia

El jueves, 3 de diciembre de 1955, Rosa Parks estaba sentada en la primera fila de un autobús, luego de que el último hombre de raza caucásica abandonara el autobús, el conductor del vehículo, James F. Blake, le dijo a todos los que viajaban que debían volver a crear una nueva fila para los blancos. Si bien todas las personas obedecieron al conductor, Rosa se negó, y fue arrestada por no obedecer al conductor, fue declarada culpable el 15 de diciembre, Parks fue multada, pero ella apeló. El boicot fue impulsado por su detención. Como resultado de ello, Rosa Parks se considera una de las pioneras del movimiento de derechos civiles.

En la noche de la detención de Rosa Parks, la jefa del Consejo Político de la Mujer, Jo Ann Robinson, imprimió y distribuyó un folleto a toda la comunidad negra de Montgomery que decía lo siguiente:

“Another woman has been arrested and thrown in jail because she refused to get up out of her seat on the bus for a white person to sit down. It is the second time since the Claudette Colvin case that a Negro woman has been arrested for the same thing. This has to be stopped. Negroes have rights too, for if Negroes did not ride the buses, they could not operate. Three-fourths of the riders are Negro, yet we are arrested, or have to stand over empty seats. If we do not do something to stop these arrests, they will continue. The next time it may be you, or your daughter, or mother. This woman’s case will come up on Monday. We are, therefore, asking every Negro to stay off the buses Monday in protest of the arrest and trial. Don’t ride the buses to work, to town, to school, or anywhere on Monday. You can afford to stay out of school for one day if you have no other way to go except by bus. You can also afford to stay out of town for one day. If you work, take a cab, or walk. But please, children and grown-ups, don’t ride the bus at all on Monday. Please stay off all buses Monday.”

“Otra mujer fue arrestada y encarcelada por no querer levantarse del asiento que ocupaba en el autobús, para cederle el lugar a una persona de tez blanca. Es la segunda vez desde el caso de Claudette Colvin que una mujer de color es arrestada por tal motivo. Esto tiene que dejar de suceder. La gente de color también tiene derechos, y si dejasen de usar el sistema de autobuses, tal sistema no podría seguir operando. Tres cuartas partes de los pasajeros de autobús son negros, y de todas formas somos arrestados, o tenemos que viajar de pie aunque haya asientos vacíos enfrente nuestro. De no hacer nada en pos de detener estos arrestos, van a continuar sucediendo. La próxima vez podrías ser tú, o tu hija, o tu madre. El juicio de esta mujer será el lunes. De tal forma, pedimos a cada negro que se rehúse a viajar en autobús este lunes en protesta a este arresto y juicio. No tomes autobuses al trabajo, ni a la ciudad, ni a la escuela, ni a ningún lugar el lunes. Puedes faltar al colegio un día si no tienes otra forma de ir que no sea el autobús. También puedes permanecer fuera de la ciudad, sólo por un día. En caso de que trabajes, toma un taxi o bien, camina. Pero por favor, niños y adultos, no usen el autobús el lunes”.

El boicot

El sábado 3 de diciembre, era evidente que la comunidad negra podría adherir al boicot, habiendo muy pocos negros utilizando el servicio de autobuses ese día. Esa misma noche, una reunión masiva se llevó a cabo para determinar si la protesta continuaría, acordándose entusiastamente mantenerla. El boicot resultó ser extremadamente efectivo, con los suficientes usuarios del sistema de tránsito de la ciudad para causar dificultades económicas graves. Martin Luther King posteriormente escribiría: “Un milagro había tenido lugar”. En lugar de coger los autobuses, los boicoteadores implementaron un sistema de autos compartidos, con dueños de autos voluntarios o ellos mismos conduciendo a la gente a varios destinos. Algunas amas de casa blancas inclusive condujeron a sus sirvientes negros a sus trabajos, aunque no está claro cuanto esto se debió en simpatía hacia el boicot o el deseo de tener a sus empleados presentes y trabajando. Cuando la ciudad presionó a las compañías locales de aseguradoras a dejar de asegurar los autos públicos, los líderes del boicot acordaron políticas con los Lloyd’s de Londres.

Taxistas negros cobraron diez centavos por viaje, una tarifa equivalente a la del autobus, como apoyo al boicot. Cuando las autoridades locales se enteraron de esta medida, se generó la orden de multar a cualquier taxista que cobrara menos de 45 centavos a sus pasajeros. Además de utilizar para movilizarse automóviles privados, algunas personas utilizaron medios no motorizados para desplazarse, como bicicletas, caminar, o inclusive montar mulas. Algunas personas también hicieron auto-stop. Durante las horas punta, a menudo se encontraban las veredas repletas. Como los autobuses recibían pocos, o ningún pasajero, los funcionarios pidieron a la comisión de la ciudad autorización para suspender el servicio a la comunidad negra. Por toda la nación, las iglesias negras recaudaban dinero para financiar el boicot, recolectando asimismo calzado nuevo para reemplazar los viejos y gastados zapatos de los ciudadanos negros de Montgomery, muchos de los cuales preferían caminar a cualquier lado en vez de tomar los autobuses y someterse a las leyes de Jim Crow.

En respuesta, los blancos opositores engrosaron las filas del Consejo de Ciudadanos Blancos, cuyo número se duplicó durante el curso del boicot, recurriendo incluso a la violencia. La casa de Martin Luther King y de Ralph Abernathy fueron incendiadas, al igual que cuatro iglesias Bautistas negras. Los boicoteadores fueron a menudo atacados físicamente. En virtud de una ordenanza de 1921, 156 manifestantes fueron arrestados por “obstaculizar” un autobuses, entre ellos Martin luther King. Se le ordenó pagar una multa de 500 dólares o 386 días de cárcel. Terminó pasando dos semanas en la cárcel. La medida resultó contraproducente por atraer la atención nacional a la protesta. King comentó sobre el arresto al decir: “.. Yo estaba orgulloso de mi crimen, fue el crimen de experimentar con mi gente una protesta no violenta contra la injusticia”.

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La victoria

La presión se incrementó en todo el país, y el 4 de junio de 1956 el tribunal de distrito federal dictaminó que las leyes raciales de Alabama de la segregación de autobuses eran inconstitucionales. Sin embargo, un recurso de apelación mantuvo la segregación intacta, y el boicot continuó hasta que, finalmente, el 13 de noviembre de 1956, la Corte Suprema confirmó el fallo del tribunal del distrito. Esta victoria dio lugar a una ordenanza municipal que permitía a los pasajeros del autobús negros sentarse prácticamente en cualquier lugar que ellos quisieran, y el boicot terminó oficialmente el 20 de diciembre de 1956. El boicot de los autobuses había durado 381 días. Martin Luther King, Jr. coronó la victoria con un discurso magnánimo para fomentar la aceptación de la decisión. El boicot de autobuses de Montgomery, también tuvo ramificaciones que llegaron mucho más allá de la eliminación de la segregación de los autobuses públicos y siempre algo más que una respuesta positiva a la acción de la Corte Suprema contra la segregación racial. El boicot de autobuses de Montgomery repercutió en todo los Estados Unidos y estimuló el movimiento de derechos civiles nacionales.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Boicot_de_autobuses_en_Montgomery


“בית לוחמי הגטאות-Beit Lohamei HaGhetaot”

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La Casa de los Combatientes de los Guetos

“La Casa de los Combatientes de los Guetos – Museo Itzhak Katzenelson del Holocausto y el Patrimonio de la Resistencia Judía”, fue fundado en el año 1949 por una comunidad de sobrevivientes del Holocausto, miembros de la clandestinidad judía en los guetos de Polonia, y veteranos de unidades partisanas, para ser un lugar de testimonio que relate la historia del pueblo judío en el siglo XX en general y durante la Segunda Guerra Mundial en particular.

En el centro de la crónica: las diferentes manifestaciones de Resistencia Judía, los levantamientos judíos en los guetos y en los campos, y los judíos que pelearon en las unidades partisanas y en los ejércitos de las Fuerzas Aliadas.

“La Casa de los Combatientes de los Guetos”, es el primer Museo en el mundo que conmemora la memoria del Holocausto y de la Resistencia Judía, expresando el compromiso de los fundadores con la actividad educativa del Holocausto en Israel y a un nivel internacional. “La Casa de los Combatientes de los Guetos” está acreditada por el Ministerio de Educación y Cultura de Israel.

La misión de “La Casa de los Combatientes de los Guetos”

  • Juntar testimonios, conservar, catalogar y presentar al público toda pieza de documentación y testimonio que pueda ayudar a narrar acerca del destino del pueblo judío en el Siglo XX y los crímenes perpetrados por la Alemania Nazi y sus partidarios. Como consecuencia de esto, “La Casa de los Luchadores de los Guetos”, está comprometida a mantener un Museo histórico que presente esos artículos de testimonio y un Archivo acreditado académicamente accesible al público. Su objetivo es fomentar la investigación y la documentación de proyectos para profundizar el entendimiento del Holocausto, sus causas y sus efectos y consecuencias.
  • Informar a futuras generaciones acerca del rico mundo judío que existió antes de la Segunda Guerra Mundial y que fue destruido durante los años de la guerra, y enseñar acerca de las víctimas del Holocausto, tratando de entender su mundo.
  • Contar la historia de la juventud judía antes del Holocausto, las organizaciones políticas y los movimientos juveniles que existían en las comunidades judías en la víspera del Holocausto, que pasarían a ser el origen de la Resistencia Judía que surgirá durante el Holocausto.
  • Proveer una reseña histórica de la Resistencia Judía en todas sus formas y expresiones: las tratativas de continuar con una existencia plena a pesar de las circunstancias, las expresiones de la vida espiritual, cultural y religiosa en un tiempo de destrucción, el mantenimiento de la vida comunitaria y las actividades de asistencia mutua, las escuelas clandestinas, las organizaciones políticas ilegales, los archivos clandestinos de documentación, los intentos de rescate, y finalmente la resistencia armada en los guetos, en los Campos y en la unidades partisanas. Esas historias que nos ayudan a conservar la confianza en el futuro de la humanidad y en el futuro del pueblo judío.
  • “La Casa de los Combatientes de los Guetos” tiene la obligación de pasar la herencia de los educadores que vivieron en la época del Holocausto, representados por las figuras de Itzjak Katzenelson y Janusz Korczak, quienes fueron la vanguardia de la lucha por mantener las cualidades humanas en esos días de tormenta.
  • Dar testimonio de la tragedia, perpetuando la memoria del millón y medio de niños que murieron en el Holocausto, haciendo de su sacrificada infancia, una lección para las futuras generaciones.
  • Enseñar acerca del Holocausto a amplias audiencias en Israel y en el mundo, efectuando una conexión con un diálogo multicultural acerca del significado del Holocausto y su lección en nuestros tiempos.
  • Desde su comienzo, “La Casa de los Combatientes de los Guetos”, introdujo la conmemoración del Holocausto en el calendario israelí e internacional, pasando a ser el Día de Conmemoración un evento nacional de unificación y memoria.
  • Trabajar en conjunto con instituciones de investigación y conmemoración en Israel y en el exterior, para acrecentar la concientización del significado universal del Holocausto, luchando juntos contra el odio, el racismo, el antisemitismo, la negación del Holocausto, intensificando el compromiso por los valores de libertad, dignidad humana, tolerancia y democracia..
  • “La Casa de los Combatientes de los Guetos” es parte integral de la rica trama socio-cultural de Israel y de la Galilea Occidental, y se compromete a contribuir a la asistencia de la sociedad israelí nutriéndola con un carácter humanístico y democrático.
  • “La Casa de los Combatientes de los Guetos” es parte integral del pueblo judío y del Movimiento Sionista, y como tal está comprometida a trabajar por las comunidades judías, nutriéndolas de una cultura moderna, pluralista y judía.

Para alcanzar esa misión, “La Casa de los Luchadores de los Guetos” se compromete a mantener una reputación histórica y académica, con un archivo accesible al público y a los investigadores, contando con un personal de calificados profesionales y una moderna infraestructura.


“La biología contra la raza”, entrevista de Ari Volovich a Joaquín Giménez Héau

foto-razaDesde sus inicios el ser humano ha encontrado en la otredad la manera más eficiente para explicarse y definirse a sí mismo; para formar una identidad tangible que le permitiera entender su lugar dentro de su entorno. Somos el producto de todo aquello que no somos; nos moldeamos con la misma mano que tantea al otro. Esa necesidad innata de asumirnos diferentes y únicos frente al otro ha teñido de sangre los campos de batalla a lo largo y ancho del mundo bajo los seudónimos dios, patria o democracia. “Entiendo por nacionalismo el hábito de suponer que los seres humanos pueden ser clasificados como los insectos”, decía George Orwell. Basta con sustituir la palabra nacionalismo por raza para entender la postura de la biología frente a esta potente herramienta de clasificación que, a su vez, se muestra como la más superficial de todas. Al parecer, la raza no es más que un monstruo mitológico salido de las agendas sociopolíticas y que acecha los lugares más comunes de la imaginación colectiva. El único lugar donde este término se siente incómodo es dentro de los márgenes de la ciencia.

“Siempre ha existido la costumbre de tratar de justificar y demostrar la superioridad de la cultura en el poder a través de la biología. La ciencia siempre ha tenido dueño”, explica Joaquín Giménez Héau, coordinador de la Unidad Informática para la Biodiversidad del Instituto de Biología de la UNAM. “Tendríamos que remontarnos al siglo XVIII para hablar de uno de los grandes personajes de la biología: el naturalista sueco Carlos Linneo, quien publicó el primer libro (Systema naturae) en el que se describen y clasifican las especies, sobre todo en lo que se refiere a las plantas. Este sistema fue el punto de partida formal para la taxonomía moderna, la ciencia de clasificar a los seres vivos.Systema naturae describe cuatro variedades del Homo sapiens.

Americanus: colorado, colérico, de porte derecho, de piel morena y cabellos negros, lacios y espesos, con labios gruesos, fosas nasales largas, mentón casi sin barba, porfiado, contento con su suerte, amante de la libertad, pintado su cuerpo con líneas coloradas, combinadas de distintas maneras.

Europaeus: blanco, sanguíneo, musculoso, cabellos rubios, largos y espesos, inconstante, ingenioso, inventivo, cubierto totalmente con ropas, gobernado por leyes.

Asiaticus: amarillo, melancólico, de fibras rígidas, cabello negro, ojos marrones, severo, fastuoso, avaro, vestido con largas túnicas, gobernado por la opinión.

Afer: negro, flemático, de complexión débil, con cabellos crespos, astuto, perezoso, negligente, con el cuerpo frotado con aceite o grasa, gobernado por la voluntad arbitraria de sus dueños.

A pesar de que Linneo no utiliza el término “raza” sino el de “variedad”, sus apreciaciones sobre los africanos sentaron, quizá, las bases del racismo “científico” posterior, dice Giménez Héau.

“Así sucede con el Conde de Buffon, quien retoma la descripción de Linneo y propone que el mejor medio para los humanos está en la zona templada, entre los paralelos de 400 y 500 (leguas francesas). Allí es donde se encuentran las mejores condiciones de vida y, por ende, los seres humanos más bellos y mejor dotados del mundo, que son el resultado de un equilibrio perfecto con el medio. Según Bufón, las demás variedades humanas se alejan de ese modelo ideal en proporción a la distancia de la que viven del clima templado. A finales del siglo XVIII Adriaan Gilles Camper, y posteriormente Charles White, al comparar cráneos y otros huesos humanos y de monos, concluyeron que existían cráneos que caían en la categoría de humanos y otros que caían en la categoría de ‘parecido al chango’, y por supuesto estos últimos eran los de los africanos. Ahora bien, no es casualidad que existieran estos intentos sistemáticos de degradación física e intelectual de los africanos justo a fines del siglo XVIII. Ésa fue justamente la época en la cual comenzó una crisis en el comercio de la trata de esclavos. Por eso es que se buscó que la ciencia de entonces diera nuevas razones para justificar la continuidad de este comercio. Si los africanos no eran humanos propiamente, la idea de que el tráfico de los esclavos era inhumano perdía cualquier relevancia”, dice Joaquín.

“Poco después de la II Guerra Mundial y las delirantes teorías raciales propagadas durante el Tercer Reich, surgió un movimiento dentro de la biología que desmentía la existencia de las razas humanas. Con los avances en la investigación genética se pulverizó la justificación biológica del racismo. Todos los estudios muestran que no hay diferencias genéticas significativas entre los seis mil millones de humanos. Hoy en día sabemos que la diferencia genética entre las personas es del 0.1 por ciento (de este 0.1 % sólo varía el 10% en los caracteres que utilizamos para identificar razas como lo son la forma del pelo, la nariz, el color de nuestra piel). Esto quiere decir que compartimos 99.9 de nuestro genoma. Somos prácticamente idénticos. Esto ha dado cabida a una nueva discusión en la cual el concepto de raza no sirve en los seres humanos. Existen mayores diferencias genéticas entre los 150 mil chimpancés del mundo que entre los seis mil millones de humanos”, asegura Giménez.

“Antes se describían los organismos desde una perspectiva exclusivamente morfológica, agrupando caracteres: así como te veo te describo, no había otra manera de hacerlo. En el caso de los seres humanos los caracteres más evidentes son el color de la piel, por eso es que se ha utilizado para hacer una clasificación basada simplemente en el color de la piel. En un estudio publicado en la revista Science se lee que de 25% a 38% de la diferencia entre el color de la piel entre negros y blancos está dada simplemente por el cambio de una proteína en un gen (SLC24A5). Es decir, que una mínima diferencia en este gen se traduce en una enorme diferencia en el color de piel. Podemos decir entonces que en términos genéticos el color de la piel es absolutamente insignificante. En realidad, el tipo sanguíneo es mucho más importante y sin embargo no vemos guerras entre grupos sanguíneos. La historia no ha registrado un derramamiento de sangre deliberado entre ejércitos B positivo y A negativo”, dice Giménez.

“En este mismo sentido se ha demostrado que dos negros africanos pueden distar mucho más genéticamente entre sí que cualquiera de ellos en comparación con un blanco. De esta manera, la compatibilidad sanguínea entre un negro y un blanco puede ser mayor que entre dos individuos de la misma ‘raza’, y como consecuencia los órganos de un negro pueden ser más aptos para un blanco que los de otro blanco”, añade.

“El término especie se refiere a individuos que pueden reproducirse y tener descendencia fértil. Una subespecie puede tener descendencia entre dos subespecies distintas pero ya hay una diferencia genética marcada por un aislamiento evolutivo. Al aislamiento se le conoce como el fenómeno de especiación. Por ejemplo, si la mitad de una población se queda en una isla y la otra migra y nunca más se vuelven a combinar, a lo largo del tiempo (cintos de miles o unos millones de años) los genes serán tan distintos que ya podrán ser consideradas dos especies distintas. Esto es lo que Darwin vio con los pinzones y las tortugas en las Galápagos. Debajo de este nivel taxonómico está la subespecie: un proceso de separación entre especies pero que aún pueden combinarse. Un ejemplo: si tú viajas en el tiempo a la África de hace diez mil años y te apareas con una chica, podrías tener hijos fértiles. Todo esto para decirte que somos la misma especie, que no hemos sufrido un aislamiento”.

 

“No pueden existir razas humanas por varias razones. La primera es que no hay un acervo genético claramente diferenciado. Es decir, no hay sólo blancos y negros: hay negros, negrillos, morenos, morenos claros, y así, gradualmente, hasta llegar al blanco. Hay una constante que se va modificando, una continuidad. No hay un punto en el que podemos decir de aquí para allá es una y de aquí para allá es otra. Si nos vamos del más blanco al más negro podemos encontrar un ser humano en cada uno de los tonos de color. En 1905 el Congreso Internacional de Botánica eliminó el valor taxonómico de raza, y el único uso de este concepto que se mantiene en la biología es cuando se habla de especies domesticadas cuya selección genética está decidida por el ser humano: hay razas de perros, de palomas, de borregos”, sigue Giménez Héau.

“Al comprobar que los seres humanos compartimos la gran mayoría de genes se descarta de manera automática la opción de que el comportamiento o la inteligencia estén definidos por éstos. La inteligencia es la expresión de una cantidad enorme de genes. Lo que sí obedece a la genética es la forma del cerebro de cada quien o el número de neuronas. Pero somos mitad gen y mitad medio: la inteligencia, o la capacidad de interligar, tiene que ver con las conexiones neuronales. El desempeño de éstas, a su vez, depende de tu historia, de tu aprendizaje. Esto quiere decir que aun si existieran las razas no podrían definir la inteligencia ni el comportamiento; eso lo define el medio, la cultura. Si bien la genética derrumba las teorías racistas en el ámbito biológico, se empieza a patentar un racismo étnico: se va de lo genético a lo social”.

“Ahora bien”, continúa, “es muy ingenuo pensar que todos somos iguales. Sí existen diferencias y hay que asumirlas, como hay que asumir el hecho de que éstas no son lo suficientemente considerables como para hacer una clasificación biológica. En pocas palabras: la especie humana es demasiado nueva como para haber creado razas.

Sin embargo, hoy se sigue buscando a través de la ciencia diferencias genéticas que puedan subdividir a la especie en grupos. Tal es el caso de las grandes compañías farmacéuticas, que buscan diseñar fármacos hechos ‘a la medida’ de las características genéticas del paciente (farmacogenómica), es decir, desarrollar fármacos especializados para cada grupo racial. A pesar de que esto sigue en discusión, cada vez son más las evidencias de que no existen estos grupos ni siquiera para desarrollarles fármacos especializados”, concluye Joaquín Giménez Héau.

Ari Volovich ®

Fuente: http://revistareplicante.com/