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«Carta abierta», Mauricio Aliskevicius Rogovich

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                                 9 de enero de 2020

Señor Andrzej Duda
Presidente de Polonia

De mi consideración: Habiendo leído en la prensa que usted rechazó la invitación a la ceremonia que se realizará el próximo día 23 de los corrientes en un acto conmemorativo del Holocausto judío por mano nazi (tengo que explicitarlo porque hoy ya son varios los holocaustos en el mundo) en el memorial de Yad Vashem en nuestra capital Jerusalem, me dirijo a usted por lo siguiente:
   El motivo de su rechazo, manifestado por su gobierno y usted mismo, es el hecho de que no se le dará la palabra en dicho acto, cuando sí se permitirá hablar a los representantes de otras naciones. Usted manifiesta que se siente menospreciado por tal actitud de Israel.
   Personalmente consideraría lógica su actitud si la manifestara alguno de los gobiernos de los países aliados que combatieron al nazismo, o de aquellos países que por fuerza se vieron conquistados por la barbarie nazi.
   La pregunta que me hago es por qué darle igual honor a un país donde los judíos nunca tuvieron la palabra, ni antes ni durante el nazismo invasor. Un país donde mi madre y toda su familia -polacos de nacimiento- no sabían una sola palabra del idioma polaco porque no se les permitía vivir con los demás polacos, estudiar o trabajar con los otros polacos, y ni siquiera hablar el idioma polaco. Debo clarificar una excepción: algunas palabras en polaco sabían, aquellas palabras sucias e insultantes que proferían sus conciudadanos cuando efectuaban los pogromos golpeando y matando a judíos que hoy usted menciona como polacos pero que en ese entonces no los consideraban ni polacos ni seres humanos.
   Usted es joven, no vivía cuando esos hechos ocurrieron, pero seguramente sus ancestros sí. Salvo pocas -muy pocas- excepciones, la población polaca permitió y ayudó a la masacre de tres millones de seres humanos, hombres, mujeres, niños, ancianos, pese a ser nacidos en Polonia. Pueblo y gobierno polacos, junto a otros como Rusia, Ucrania y más, dieron el ejemplo durante siglos y enseñaron a los nazis a perseguir y asesinar judíos por el sólo hecho de serlo. Qué discurso habría querido dar usted señor Duda? Acaso disculparse en nombre de sus compatriotas y seguramente familiares? O pensaba usted dar algún justificativo a la actitud de sus allegados que hasta hoy en día están demostrando el feroz antisemitismo que tienen incrustado, y ya no tienen la posibilidad de echarle la culpa a Hitler y sus aliados? Qué castigos impone usted en este año 2020 a los que atentan contra personas o sitios cuando se enteran que son judíos?
   Le diré algo señor Duda, me tomo el privilegio de hablar pese a que soy judío y además ciudadano israelí. Los judíos hemos levantado la cabeza, desde Mordejai Anilevich y sus compañeros (polacos) en el gueto de Varsovia hasta mis cuatro nietos que hoy lucen orgullosos el uniforme del ejército israelí (bisnietos de polacos). Se acabaron los tiempos en que los antisemitas nos hacían temblar. La sangre judía regada durante dos mil años por esa causa abonó una nueva generación, más fuerte, más dura, incluso muy temida por nuestros contrarios.
   Los antisemitas deshicieron vidas de científicos, artistas, personas de bien y de trabajo. Hoy seguimos generando científicos que mejoran al planeta, artistas que lo embellecen con su música, sus cuadros, sus esculturas, sus obras arquitectónicas.
   No dejamos de lado a la humanidad, pero no permitiremos que levanten cabeza las criaturas nacidas de los huevos de la serpiente antisemita, y cuidaremos al mundo entero para liberarlo de ese flagelo, de esa lacra, de esa inmundicia.
   Si usted manifiesta que quiere pedir disculpas en nombre del pueblo que usted gobierna, seré el primero en exigir a mi gobierno que le dé la palabra y los honores correspondientes. Si usted promulga leyes contra el antisemitismo haré todo lo posible para que los judíos del mundo entero lo feliciten. Pero mientras eso no suceda, me queda en la memoria que por culpa de los polacos mi madre polaca siendo casi una niña, acompañada de su familia, tuvo que escapar de Sokoly -su pueblo polaco de nacimiento-  con lo puesto, y atravesar a pie media Europa por los bosques para esconderse en Francia huyendo de un pogrom.
   Como se dice popularmente, la pelota está en su cancha, usted sabrá qué hacer con ella.
   Me despido de usted,

   Mauricio Aliskevicius Rogovich©
   Rehovot – Israel

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En memoria de las víctimas de la Kristallnacht, 9 y 10 de noviembre de 1938

(“Noche de los Cristales”; también llamada “Noche de los vidrios rotos”).

Pogrom llevado a cabo por los nazis en toda Alemania y Austria en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. El nombre hace referencia a las vidrieras de los comercios destrozadas por los vándalos. Oficialmente constituyó una represalia por el asesinato de un funcionario de la embajada alemana llamado Ernst von Rath a manos de un joven refugiado judío, Herschel Grynszpan, el 7 de noviembre en París.

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El 9 de noviembre Von Rath murió a causa de sus heridas. Esa misma noche, un grupo de jerarcas nazis se reunió en Munich para conmemorar el aniversario del fallido intento de Hitler de tomar el gobierno de Baviera en 1923. El ministro de Propaganda nazi, Joseph Göbbels, señaló que había llegado la hora de golpear a los judíos. Los líderes nazis enviaron instrucciones a sus hombres en todo el país: el pogrom tenía que parecer popular y espontáneo, y los activistas debían incorporarse después. En pocas horas estallaron graves disturbios en numerosas ciudades. Las vidrieras de los negocios judíos fueron destrozadas y los locales saqueados, se incendiaron centenares de sinagogas y hogares judíos y muchos judíos fueron atacados físicamente. Alrededor de 30.000 fueron arrestados y deportados a los campos de concentración en Dachau, Sachsenhausen y Buchenwald, donde se los hizo objeto de tratos brutales y muchos murieron. Durante el pogrom mismo, unos 90 judíos fueron asesinados.

Al finalizar este ataque, los nazis continuaron con otro tipo de severas medidas antijudías. El proceso de arianización, la apropiación de bienes y propiedades judías, se aceleró; la comunidad judía fue obligada a pagar una multa de 1.000 millones de marcos, como indemnización por la muerte de Von Rath; y los alemanes crearon una Oficina Central para la Emigración Judía (Zentralstelle für jüdische Auswanderung) para “estimular” a los judíos a que abandonasen Alemania.

Los países occidentales y la Unión Soviética se conmovieron por el pogrom de la Kristallnacht, y como resultado de ello algunos gobiernos comenzaron a permitir el ingreso de un mayor número de refugiados. Sin embargo, los nazis no se desanimaron y continuaron forjando su plan de eliminar al judaísmo europeo.

Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA – Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000.

https://www.yadvashem.org/es/holocaust/encyclopedia/kristallnacht.html


“Zyklon B”, Juan Zapato

cajademuñecasMe presento, soy Miriam, la muñeca de Yael, les cuento nuestra historia.

Como no conozco el calendario, sólo puedo decirles que era de mañana, muy temprano porque aún se escuchaban los trinos aunque el Sol no asomaba ni asomaría en Lodz.

Unos fuertes gritos provenientes de la calle, hicieron asomarse a la ventana a Beca, la mamá de Yael, las tres estábamos solas ese día ya que Ádan el papá, había marchado a Varsovia días atrás.

Beca, despertó a Yael y la vistió con premura, yo que estaba apoyada sobre los piececitos de mi dueña, salté al levantarse ella. Sin lavarse el rostro bajamos las tres. Las miradas de todos reprimían preguntas, el aire estaba viciado del humo de los escapes de aquellos camiones militares, a los que nos condujeron violentamente. Llegamos a una estación de ferrocarril, sería la primera vez para las tres y la última para dos. Por los cuentos que la bobe2de Yael solía contarle por las noches, los viajes en tren eran muy placenteros, yo no lo veía así, estaban abarrotados esos vagones sin asientos y sin luces, el viaje era interminable, el olor nauseabundo, hasta que por fin llegamos a un lugar de mucho verde que sobresalía por encima de la fuerte niebla. Descendimos pero no descendieron todos, algunos quedaron en los suelos sucios de aquel vagón.

Sobre el andén, nos hicieron formar, sentía miedo y Yael me apretujó sobre su pecho y sus latidos vibraban en mí. Separaron a los hombres de las mujeres, nosotras tres seguíamos juntas, sin saber a dónde debíamos ir.

Atravesamos unas rejas y nos hicieron formar nuevamente, un soldado que llevaba en su gorra la insignia de los piratas, nos separó a las dos de la mano de Beca y nos arrastró hacia donde estaban muchos niños y vimos alejarse a Beca con los ojos borrosos del llanto de mi dueña. Una mujer soldado, con voz dulce nos dijo, no temáis nada iremos a las duchas y luego se reencontraran con sus familias. A todos los niños los hicieron desvestirse y en un descuido me separé de Yael, hacía frío, el lugar olía desagradable. Unos hombres recogieron las ropas y entre ellas me arrojaron en un gran recipiente, no volví a ver a Yael.

Entre muchas pertenencias de aquellos seres humanos aguardo a que venga por mí, intento reconocerla entre esos jóvenes que visitan Treblinka, dije que no entiendo de calendarios pero me la imagino que ya debe ser como de diecisiete años.

Juan Zapato©

Del libro “Juglarías” …un poeta en Israel, ISBN: 978-965-91073-0-8

http://www.latorredebabelediciones.com

1 Pesticida que fuera utilizado como arma química por los nazis en las cámaras de gas de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

2 Abuela en idish.