“Para ir conociendo a Juan Zapato”

Nacido en la ciudad de Córdoba, Argentina emigró por primera vez a los cuatro años a Buenos Aires, junto a sus padres, llevados por los acontecimientos políticos de la época. Los años pasaron e hizo aliá a fines del 2002 adoptando a Naharia como el lugar para recomenzar su vida.

“Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura.

Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches –preparación para el sueño– despertó en mí la pasión por los libros.

Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos.

Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”.

En el año 2007 publicó su primer libro de poemas “Arderás en mí”, bajo el seudónimo de Juan Zapato. Miembro de la Asociación de Escritores Israelíes en Lengua Castellana (AIELC). Creó y dirigió “Israel Latina”, primer E-mail Magazine bilingüe español-hebreo y la revista “Libros & Lectores”. Coordinó el ciclo de encuentros literarios en Kfar Vradim con el auspicio de la Moatzá Regional y el ciclo “LiterAliá”en la sede de la OLEI Filial Naharia.

Dirige desde el año 2007 el magazine virtual “La Torre de Babel” y publica su visión sobre Israel en “Juglarías, un poeta en Israel”. En noviembre de 2011, su cuento “Tres tristezas” integra la antología “El Tintero Virtual” editado en España a través de Netwriters y la editorial Atlantis. Su obra lírica como sus ensayos sobre hasbará2 han sido recogidos en distintos medios locales e internacionales.

Puedes escuchar la entrevista que Raquel Cornago le hiciera para Radio Sefarad: https://latorredebabel.wordpress.com/2012/01/19/el-marcapginasradio-sefarad/

crecer la vida

לגדול את החיים

ser niño

להיות ילד

para recorrer la imaginería

כדי לתור בדמיון

aventurar la fantasía

לסכן את האשליה

ser fuego

להיות אש

para sembrar de lunas

כדי לזרוע מלבנות

el sol de los hombres

השמש של בני האדם

virar las figuras

לסובב את הצורות

ser viento

להיות רוח

para besarte vestida de palmera

כדי לנשק אותך לבושה כעץ דקל

beber el mar

לשתות את הים

ser argonauta

להיות ארגונאוט

para llevarte en mi bajel

כדי לקחת אותך בספינה שלי

hasta la orilla del  h  o  r  i  z  o  n  t  e

עד לשפת האופק

anclar mi corazón

לעגן את לבי

ser paisaje

להיות נוף

para formar parte de tu vientre

כדי להיות חלק מבטנך

soltar los pasos

לשחרר את הצעדים

ser camino

להיות דרך

para hablarte de los días

כדי לדבר אלייך על הימים

conquista de los soñadores

כיבוש של החולמים

pensar la esperanza

לחשוב את התקווה

ser puerto

להיות נמל

para recibir la emoción de tus olas

כדי לקבל את התרגשות גלייך

amar tu ser

לאהוב את קיומך

ser poeta

להיות משורר

para escribir tu cuerpo

כדי לכתוב את גופך

en la inmensidad del origen

בגדולת המקור

Juan Zapato©רוברטו סנצ‘ס

Traducción al hebreo: Ángela Leticia Sánchez Streger


38 responses to ““Para ir conociendo a Juan Zapato”

  • Liliana Lucki

    Es genial poder leer y disfrutar.

    Es genial ver la escritura al mismo tiempo en dos idiomas.

    Es como ….saber mas.Es un placer.Gracias.Te saluda Liliana

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  • Liliana Lucki

    Agrego:

    Ser….distintas manifestaciones de creación.Ser fuego,lo relaciono a mi sentir

    en el momento de pintar.Ser,creativo. Soy Liliana

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  • susana

    Juan Zapato gracias por existir, por tu generosidad que abre puertas y borra distancias. Por este espacio cosmico que supiste crear. Susana

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  • Héctor

    Gracias por la divulgación de “De por qué se pierden los paragüas”. Solicitame lo que necesites sin problemas, incluido material poético.
    Saludos,

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  • MOSHÉ GOLDIN

    Leo siempre tu sitio La torre de babel y te admiro Roberto. Creaste una ventana dinámica a la curiosidad de quienes gustan leer y difundís trabajos de otros escritores, que no tienen oportunidad de verse publicados. felicitaciones. Moshé Goldin

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  • Enrique Gracia Trinidad

    Siempre es un placer pasar por quí, leer, estar a tu lado. Seguimos en este blog tuyo, en los míos, en Netwriters… Un gran abrazo

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  • Sara Eliana Riquelme

    Hola Juan, gracias a vos y a todos los que, cuando abrimos nuestro correo, nos hacen sentir que no todo está perdido, que hay gente capaz de compartir un espacio de educación y cultura, de reconocida calidad, sin pedir nada a cambio.

    Un fuerte abrazo, Sara

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  • CATY

    EL COMENTARIO SOBRE LA VIVENCIA EN ACCO ME PARECE ESTUPENDA , ADELANTE JUAN ZAPATO!!!!!!!!

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  • Yetty

    Qué buena La Torre de Babel!!!
    Me gustaría colaborar, siempre que estés de acuerdo.
    No encontré ninguna dirección a donde pueda enviarte algún texto mío para que lo calibres…
    Me encantaría que me contestaras.
    Felicitaciones por este trabajo estupendo.
    Yetty

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  • MOSHÉ GOLDIN

    Comparto con Yetty mi admiración por un sitio que difunde material literario tan diverso y de tanta calidad
    Ya lo expresé en otra oportunidad y lo reitero. Felicitaciones Juan Zapato. tu sitio se lee con placer, Moshé

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  • vivian schul

    Felicitaciones. Yo soy una que vive para leer y lee sin duda también para poder pasar los días.¡Descubrir una revista de este género, para apasionados de literatura, es sencillamente un gran regalo!

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  • remisson8Remisson Aniceto

    Buenas tardes, Juan y gracias por darme a conocer tu maravillosa escritura. Abrazos de tu lector Remisson, desde Brasil hasta tuya Argentina.

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  • Emilio Porta

    Adoro la cultura y la ciencia. Por eso admiro al pueblo judio. A lo largo de la Historia, desde Spinoza a Einstein, Freud, Marx a escritores como Malamud, Below…tantos y tantos seres humanos que han arrojado luz sobre las tinieblas…todos ellos pusieron su granito de arena para el progreso, para una vida mejor…A ellos te unes tú. Trabajo e inteligencia en tu oficio de escritor.

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  • Alberto Carlos Vila Ortiz

    Recibo esta revista desde hace tiempo y me alegra el recibirla. Sin duda es de calidad. Si este es mi primer mensaje se debe a varias cosa, comenzando por una tedencia inevitable hacia el “preferiría no hacerlo”, es decir soy un vago. Los otras cosas son justificativos, nada más, y aquellos que se justifican son unos cochinos. ¿Puedo presentarme? Tengo 75 años,y con mi primera mujer tuve cinco hijos y ahora quince nietos, ya grandecitos. Mi actual mujer tiene cuatro por su cuenta pero aún no tiene nietos, aunque me lleva la ventaja de tener menos de veinte años menos que yo. Desde l957 me dedico al periodismo, llegue a ser jefe de redacción de La Capital, como sabrás el diario más viejo de la Argentina. En estos años he venido haciendo varias cosas, entre otras una publicación, “el centón”, cuyo titulo se lo debo a una conversación con Borges, del cual ha salido el número catorce. Me gusaría enviártelas, pero ¿dónde? Si tenés tiempo decímelo y su tenés ganasy queres hacer conocer algo por “el centón”, pues bien, me lo envías. Un abrazo y espero que esta correspondencia no se corte aquí. Gary Vila Ortiz. Rosario

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  • Ana

    Un poema perfecto, sin embargo siempre puede leerse ‘entrelíneas’ 😉
    Un beso cómplice

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  • NELLY ANTOKOLETZ

    Juan Zapato, me interesa tu revista ya que es distinta de lo que se ve habitualmente.
    Por supuesto que sería un gusto para mi si me publicas algún artícuolo -si te gusta- y con ello estar más cerca de un país en el que vive la gente de mi padre.
    Un abrazo cordial y si quieres, te envío algo que puede interesarte.-
    Nelly Anrokoletz

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  • ItoitzGL

    Muchas gracias por contar con nosotros en la construcción de un Blog tan interesante, pertenezco a Teatro Interior, me llamo Maite y te envío un afectuoso saludo junto con nuestro agradecimiento, la poesía en un maravilloso medio de comunicación , hasta siempre.

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  • איתמר שפירא

    como se consigue la revista en Israel?
    Gracias

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  • Carlos Alberto Boaglio

    Gracias, Juan. Me honra formar parte de esta revista. Gracias por publicar algunas de mis “Extrañezas”. Te mando un abrazo fraternal desde el sur de la provincia de Córdoba, República Argentina.
    Carlos Alberto Boaglio

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  • Marina

    Hola Juan
    Felicidades por todo, es genial.
    Una pregunta, podrías darme el contacto de Patricia, soy Marina pérez y hace un tiempo que perdí su contacto y me gustaría hablar con ella.

    Muchas gracias

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  • Maurico

    Gracias Juan Zpato por invitarme, no se cómo conseguiste mi dirección pero que bueno

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  • marta maria

    felicitaciones,,por el matrial es muy bueno y gracias por la invitacion ,

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  • plasticidades

    Un saludo, estoy publicando un blog con las minificciones que se incluyeron en la revista El Cuento de Edmundo Valadés, ahora publico un texto firmado por Hernando Pacheco y deseo colocar su semblanza. si es posible tener los datos se los agradeceré http://www.minisdelcuento.wordpress.com
    Gracias.
    Alfonso Pedraza

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  • Sonia Gloria Figueras

    Hola Juan, es un encanto pasar por tu blog, lo es leer tus temas. Muchas gracias.
    Quieeeeero enviarte un breve cuento y no encuentro la forma. ¿Puede ser?
    Un abrazo y que siga existiendo esta página importantísima.
    Sonia Figueras

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  • Xavier Vosakalo

    El conocimiento de la lengua de Shakespeare, sin duda, es necesario abre puertas en una casa mundial con demasiados cerrojos.

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  • Mònica Pagès

    Hola Juan, tu poema me parece delicioso y quería pedirte permiso para publicarlo en mi blog personal (con las debidas indicaciones de autoría y Copyright) para darlo a conocer. Espero tu autorización.

    Felicidades por el blog. Un saludo. Mònica

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  • carmen marina

    Realmente sigo siendo la misma que era, pero al saberme compañera tuya en NW, me creo que soy mejor. GRACIAS, JUAN.

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  • Gabriel Moraes

    Yo lo que quiero es, en nombre de todos los escritores y poetas que hemos tenido el honor de ser elegidos por tus criterios literarios para aparecer en tu revista…
    !Agradecerte hoy y todos los días que pueda decirtelo Juan!

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  • maria isabel bugnon

    Gracias ,es un placer leerte a ti y a todo lo que dejas en tu revista ,graciassss.

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  • Leon Amiras

    Muy muy bueno lo que publicas…sin duda alguna, no es facil, escribir en Espanol, para un pueblo Israeli que se maneja en Hebreo…nosotros, por lo menos, Los hispanoparlantes, logramos leer y valorar tus escritos…! Suerte y Adelante..!
    Leon Amiras
    Presidente Olei Central

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  • Ime Biassoni

    Hermosa La Torre de Babel que siempre leo… Además me acerca a Israel, pais que visitaré en septiembre. Motivo: Congreso mundial de poetas presidido por el Dr. Ernesto Kahan.
    Mis saludos agradecidos por el envío.

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  • Cecilia Ortiz

    Gracias Juan por hacerme llegar tu Torre de Babel.
    En ella encuentro o descubro el mundo desde una óptica crítica, elaborada con un intelecto que se ineresa por todo.
    Un gran abrazo desde Baires
    Cecilia

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  • aura maria

    estuvo de lujo como consiguieron esa revista

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  • lionel paredes

    Despues de conocer virtualmente a Juan Zapato,doy gracias al Eterno por su vida,por su carrera,por sus letras,por su poesia.Animo. Sembrador. De Cantas de Juglerias

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  • Alberto Mazor

    Hola Juan.
    Estamos esperando impaciente que actualices el Blog.
    Jag Sameaj
    Alberto Mazor
    Israel en línes

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  • Tom Ace Die

    Hola,buenas tardes Juan, agraciado soy de leerte,¿me gustaría saber,porqué eres *el último habitante de la torre…*
    GRACIAS,un saludo cordial

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  • Ricardo Vides Zamora

    Acabo de leer el poema que comienza:
    Crecer la vida
    ser niño…
    Me encanta porque recordé mi paso de niño a adolescente y de adolescente a ser hombre maduro y padre.
    !Gracias por sus versos!
    Dios le bendiga…

    Aprovecho el espacio para compartirle un cuento de mi autoría:

    ZAPATOS BURROS

    Aseveran los entendidos en costumbres que les dicen así
    porque se asemejan a los cascos negros de los burros.

    Hace un montón, pero montón de tiempo, újule que hasta mentira podría ser, entre ellos y mis días de cipote o de jovencito hubo algo, quizás bastante diría poniéndome la mano en el corazón.
    Es que quiérase o no, los recuerdos rebalsando el vaso donde he tomado no me dejarían mentir. Por eso yo siempre he pasado de un sólo la página, porque puedo reconocerme a mí mismo y a nadie le gusta que le pongan el dedo en la llaga.

    Yo no quería ni quiero regresar a esos momentos amargos. Quién no ha vivido un mal sabor de boca y no puede hacer nada para remediarlo, sino tragárselo como a sus propias palabras. Igualito me sucedía a mí, fuera donde fuera, mis pasos del presente estaban unidos con mis caminos polvorientos del ayer.

    Ni más ni menos esto comenzó cuando mi papá me los llevo y sacándolos de una caja de cartón me dijo:

    -Son tuyos, tenés que cuidarlos para que te duren bastante…

    Ahí nació este sentimiento que me recorre desde la coronilla hasta las puntas de los dedos de los pies, ya sea en invierno o en verano, y que yo he tardado toda una vida en reconocer que sí me pertenece y le pertenezco; que es parte de mis penas y de mis alegrías, y no hay ni habrá manera de echarle tierra encima para hacerlo desaparecer.

    Fuimos puestos en este mundo los unos para el otro, ellos para mí y yo para ellos; de niño lindo siempre me costaba ponérmelos, porque amarrarlos y hacerles el nudo en las cintas como debe ser, para mí era un callejón sin salida; pero eso sí, me los quitaba en un chás chás. Cada noche había que limpiarlos, echarles pasta y lustrarlos con el cepillo hasta sacarles brillo como esos focos de colores que cuelgan espejeando en el techo del firmamento.

    A la primera entrada no me cayeron ni mal ni bien, pero con el transcurrir de los grados en la escuela, de la edad y de la viveza que vas sumando como siete más siete, y al ir notando las diferencias del calzado tuyo comparado con el de los demás empantalonados, no había vuelta de hoja, y no hay peor juez que serlo vos mismo; tu imagen te hacía burlas, te enseñaba la lengua. Viéndote los zapatos era tu cruda y cruel realidad a la que no podías, por mucho que quisieras, cortarla de tu presencia.

    Con la almohada en la cabeza yo soñaba con no volvérmelos a calzar, convertirlos en zapatillas, mocasines de esos que se meten de un sólo; pero la varita mágica no es verdad, no existe, y ahí estaban cada mañana bajo la cama acechándome junto a los otros nefastos zapatos burros de mis hermanos. A ver dijo el ciego y muchas veces uno no mira lo que hace ni piensa lo que dice, y llegué a tenerles ojeriza, mala leche como les nombran a esos desagradecidos que escupen en la miel.

    Según los pareceres de mis ojos eran los peores zapatos del mundo, los más feos, que te siguen como el ave negra de tu mala suerte; y tras corneado apaleado, sí se destrompan, te vuelven a comprar otros de los mismos. Les eché bola negra como a los peores enemigos, y haciendo una tormenta de una gota de agua, las cosas más insignificantes se interpusieron entre ellos y mis dos pies, porque yo quería alejarme lo más que podía de sus acercamientos y compañías, negar tres veces que los había andado puestos.
    Cuando estos me iban cargando y me encontraba con zutano o mengano, uno quiere hacerse humo, que la tierra se lo trague para que no te los noten; haciéndome el disimulado lanzaba la mirada allá a la distancia como buscando el mar, que yo ni siquiera conocía, o chiflando sin poder hacerlo; sin saber que las miradas perdidas o engañadas son las del tipo que se quiere pasar de listo.

    Cuando veía que mis zapatos burros estaban ahí abajo cubriéndome los pies a pesar de las mojadas de lluvia, los charcos o el frío, yo me decía calladito para mis adentros:

    -Zapatos serotes, hijos de puta…

    Al salir de mi casa eran dos pesadas hormas de plomo para las ignorancias del cuarto hijo de mi padre y de mi madre; y aunque corriera como la prisa, llegara donde llegara, siempre estaban pegaditos a mí, sin desprendérmelos, persiguiéndote como en la sangre dos maldiciones…

    Yo terminé la escuela, despuesito el bachillerato, cabal al año, una buena tarde, luego de finalizar una treintena de mañaneadas en mi novel trabajo y recibir el primer sueldo, me fui hecho un cuete a una zapatería para que me las pagaran todas y reírme de ellos. Sacudiéndome sus suelas sombrías, músicos trompas de hule, los dejé tirados en la tienda como el bandido que abandona lo único salvable que todavía le quedaba…
    Entonces llegué a creerme el sol que alumbra todos los días por el horizonte, ja, era el primero en la lista de los traicioneros, porque no se le debe hacer mala cara ni siquiera a las cosas que han estado en las buenas o en las malas contigo.

    Así transcurrieron meses y años de no levantar banderas blancas de un amistad irrompible, de creérmelo que me bastaba yo solo para acomodarme el cuello de la camisa; Judas por traicionarme a mí mismo al negar lo que siempre he sido, engañándome como al más descarado de los mentirosos.

    Y se me hizo el alma muerta, para eso de ponerme cara a cara con esos zapatos burros que nunca tuvieron la culpa de cómo fueron las circunstancias en que sudamos y aprendimos tantas veces juntos.

    Quizás en algún momento nos encontramos, yo ya ni sé, yo estaba ciego de la pena como aquel que borra con el olvido sus acontecimientos, y sí los conocí… Ya no me acordaba.

    De allá para acá y de acá para allá, yo iba campante por la vida dejando mis propias huellas; y me hice viejo, tanto, que la gente cree que mis hijos son mis nietos.

    Cuando regreso de laborar pierdo minutos haciéndome el vagabundo, y me he aficionado ha detenerme frente a los escaparates. Un atardecer estando mirándome fijamente en los cristales, a mí mismo me contesto: cuánto tiempo se han llevado las oscuras golondrinas…

    Más allá de mi rostro, un par de zapatos finos y suaves me llamaron por mi nombre sin nombrarme, y me adentré emocionado cual si hubiera ganado el premio gordo de la lotería. Cuando me saludaron las dependientes devolví las buenas tardes, algo hizo volver mi curiosidad hacia un rincón del negocio: iluminados con una luz tenue, ahí estaban varios pares de zapatos burros.

    ¡Tantos años sin vernos…! ¿Cómo has estado viejo?
    Oí claramente que me platicaban…

    Y como si se aproximara una gran tormenta, salí a toda carrera del establecimiento porque algo había sobrecargado las posas de mis ojos y no quería desparramarme frente a desconocidos o en la indiferente desvergüenza de las calles, tal vez dirían viejo estúpido, sentimental como esos chapados a la antigua.

    No sé cómo llegué adonde sí me esperan, entré como Juan por su casa, vengo cansado hoy me toco ajetreado, me quiero recostar les dije.

    Dios santo, cómo pude negar el gran amor de mi papá y de mi mamá en aquello que con grandes sacrificios nos compraban a mis otros hermanos y a mí; yo con a penas un hijo no le encuentro la punta al hilo. Cuántas veces ellos dos dejaron de comer para que no anduviéramos descalzos…

    Me he vendido por menos de treinta monedas casi mi vida entera, teniendo la verdad enfrente. Y mi conciencia no aguantó más, me solté como aquellos chubascos que llovían a cantaradas por los árboles de antes, y lloré como niño perdido, pero que regresa como el hijo pródigo para pedirles perdón de rodillas por todas estas desconsideraciones, aunque lo haga solo frente a sus fotografías.

    Parecerá tema de locos, pero también les ofrecí disculpas a mis zapatos burros, y no van a creer lo que sucedió…
    Como prueba suprema para que me otorgaran el borrón y cuenta nueva, me compré un par de ellos.
    Están con ganas de salir a pasear conmigo y los tengo debajo de mi cama, de dónde nunca hube de haberlos quitado.

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