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La Torá de Komlós, István Gábor Benedek

Sabemos mucho sobre la comunidad judía de Budapest y también algo sobre la comunidad de Szatmar–Máramaros en el libro de Károly Eötvös, o La Rapsodia de los Cárpatos de Béla Illés, pero de Csongrad y Békes absolutamente nada. Pero como esta última comunidad ya no existe mas, el libro es en realidad un esfuerzo de salvación. En los tiempos después de la catástrofe, buscar y reunir entre las ruinas los valores, lo idílico, involuntariamente recibe un papel de contraste, haciendo que la inmersión en el infierno de Auschwitz sea de una consternación impresionante.​

Las imágenes idílicas anteriores a la inmersión naturalmente que ya forman parte del legendario de Europa Oriental. Si se quiere son parte de la literatura jasídica que parte en Ucrania en el siglo XVIII y que son una fuente viva de inspiración hasta el día de hoy.  Propiamente las novelas de La Torá de Komlós son relatos,  que surgen de lo cotidiano en su vuelo, sino hasta el cielo, por lo menos hasta el tejado, como los ángeles de Chagall.


La última historia de amor, Andrea Bauab

El título de la obra sintetiza un largo camino recorrido por la protagonista, donde el tiempo y la andadura, le habían demostrado que: «era preferible llorar por amor, que no llorar por amor».

«Cuando dos seres se generan un aleteo en el sexo y el repicar de un tambor en el corazón, una espera que araña las entrañas, la sonrisa pícara aflorando a cualquier hora del día y ese estado de excitación lleno de brillos y humedad… ¡se convierte en algo digno de ser contado! ¡Debe ser transmitido, incorporado al imaginario popular! Son la pulsión misma de la vida, lo que realmente vale la pena que trascienda…».​

―Muy poca gente comprende el impacto de la primera conexión entre dos seres humanos creados el uno para el otro.


El último día, Mina Weil

Monfalcone, en el noreste de Italia, 1938. Una familia judía feliz. Una muchacha y las tiernas confusiones de la adolescencia. De repente, el aire se enrarece, los bordes de la realidad se resquebrajan; una ley anula los derechos de los judíos y los declara subhumanos. Antiguos fantasmas de muerte y dolor regresan desde relatos que parecían sólo eso, viejas historias. El exilio apresurado se vuelve la única alternativa. Hay, entonces, que abandonarlo todo, demoler, deshacer lo que era, tan naturalmente, la vida. Hay que hacerse adulto antes de haber dejado de ser niño. Habrá un último día en la escuela y en la casa, habrá un puerto y un barco, habrá la vaga imagen de una Argentina de la que sólo se conoce el sabor de ciertos caramelos de nombre divertido. En las maletas apenas cabe lo imprescindible – y también los símbolos lo son: la valijita de cartón de un fugitivo de otra guerra, los candelabros de Shabat envueltos en los decretos antijudíos. Desde la cubierta del barco, reiterando sin saberlo la antigua mirada del desterrado, Anna aprende definitivamente que la vieja Historia es parte de su propia biografía.


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«Encuentro digital con Gloria Mandelik»

Encuentro digital con Gloria Mandelik, bailarina y coreógrafa. En el marco del «Día Internacional de la Danza», celebramos el 80 aniversario de la bailarina y coreógrafa Gloria Mandelik, repasando los éxitos de su larga trayectoria artística como exponente de tres estilos de danza: la danza clásica india Bharata Natyam, danza española y ballet. Con la participación de las bailarinas y coreógrafas Susana Cortés, Alicia González , Tatiana Balasova y Mónica de la Fuente, desde la sede de la Asociación de Profesionales de la Danza en la Comunidad de Madrid.


«Análisis político-militar, del conflicto Hamas contra el Estado de Israel»


Quien quiera saber, que sepa: “La carta ideológica del Movimiento de Resistencia Islámico – Hamas”

La carta ideológica del Movimiento de Resistencia Islámico – Hamas(Fuente MEMRI©)

Palestina, Muharram 1, 1409 A.H. / 18 de agosto de 1988

En el nombre de Alá el Misericordioso y el Compasivo

“Ustedes son la mejor nación que le fue dada a la humanidad. Ustedes ordenan el bien y prohíbe el mal y creen en Alá. Si sólo el pueblo del Libro [e.d., judíos y cristianos] hubiera creído, les habría ido bien. Algunos de ellos creen, pero la mayoría son malvados. Ellos nunca te podrán dañar seriamente, sólo serán una molestia. Si te combaten, te darán la espalda y huirán, y no serán de gran ayuda. La humillación es su condición dondequiera que puedan estar, excepto en dónde sean salvados de esta por una unión con Alá o por una unión con los hombres. Ellos se provocaron a si mismos la ira de Alá, y la miseria es su condición, porque negaron las señales de Alá e injustamente mataron a los profetas, y porque desobedecieron y transgredieron”. (Corán, 3:110-112). hamas

“Israel existirá, y continuará existiendo, hasta que el Islam la destruya completamente, así como abolió lo que estaba antes de esta.” [De las palabras del] mártir, Imam Hasan al-Banna’, que la misericordia de Alá esté en él. [2]

“El mundo islámico se está quemando, y todos y cada uno de nosotros debemos verter agua, aunque sea poca, para extinguir lo que él pueda extinguir, sin esperar por otros”. [De las palabras del] Jeque Amjad Al-Zahawi, que la misericordia de Alá esté en él. [3]

En el nombre de Alá el Misericordioso y el Compasivo

Preámbulo

Alabado sea Alá. Buscamos la ayuda de Él, pedimos el perdón de Él, le pedimos guía, y confiamos en Él. Que los rezos y la paz estén con el mensajero de Alá y en su familia y sus compañeros, y para aquéllos que son fieles a él y esparcieron su mensaje y siguen su sunna [la costumbre del Profeta]. Que los rezos y la paz estén por siempre en ellos mientras el cielo y la tierra existan.

hamas1Oh pueblo, de entre grandes problemas y en las profundidades del sufrimiento, y de los latidos de corazones que creen y brazos purificados para el culto, fuera del conocimiento del deber y en respuesta a la orden de Alá – Así vino la llamada [de nuestro movimiento] y la reunión y unificación [de fuerzas], y así vino la educación de acuerdo con el camino de Alá y una resolución jurada para llevar a cabo el papel [del movimiento] en la vida, superando todos los obstáculos y venciendo las dificultades de la jornada. Así llegó también la preparación continua, [junto con] la prontitud para sacrificar la vida de uno y todo lo que es valioso por la causa de Alá.

Luego la semilla tomó forma y [el movimiento] empezó a avanzar hacia adelante a través de este mar tormentoso de deseos y esperanzas, anhelos y aspiraciones, peligros y obstáculos, dolores y desafíos, ambos localmente [en Palestina] y en el exterior.

Cuando la idea maduró, y la semilla creció, y la planta sacó sus raíces en la tierra de la realidad, fuera de las emociones fugaces y del apuro impropio, entonces el Movimiento de Resistencia Islámico [Hamas] [4] se propuso a jugar su papel, marchando hacia adelante por la causa de Alá. [Haciendo esto, Hamas] une fuerzas con todos aquéllos que emprenden el jihad para la liberación de Palestina. [5] Las almas de sus combatientes del jihad se reúnen con las almas de todos esos combatientes del jihad que sacrificaron sus vidas por la tierra de Palestina, desde la época cuando los compañeros del Profeta la conquistaron hasta el presente.

La carta ideológica del Movimiento de Resistencia Islámico (Hamas) revela su faz, presenta su identidad, clarifica su posición, hace clara su aspiración, discute sus esperanzas, y convoca a ayudarla y apoyarla y a unir sus líneas, ya que nuestra lucha con los judíos es muy extensa y muy grave, y requiere de todos los esfuerzos sinceros. Es un paso que debe ser seguido por otros pasos; es una brigada que debe ser reforzada por brigadas sobre brigadas de este inmenso mundo islámico, hasta que los enemigos sean derrotados y la victoria de Alá sea revelada.

Así es cómo nosotros los vemos venir en el horizonte: “Y después de un tiempo tu conocerás sobre esta”. (Corán, 38:88)

“Alá ha escrito: Soy yo y Mis mensajeros quienes ciertamente prevaleceremos. Alá es Fuerte y Poderoso”. (Corán, 58:21)

“Digan: Éste es mi camino. Yo llamo en Alá con certeza, yo y aquéllos que me siguen, y la gloria es para Alá, yo no estoy entre los politeístas”. (Corán, 12:108)

Capítulo Uno: Introducción al movimiento

Premisas ideológicas

Artículo Uno

El Movimiento de Resistencia Islámico: Islam es su camino. Es del Islam que deriva sus ideas, conceptos, y percepciones acerca del universo, la vida, y el hombre, y se refiere al juicio del Islam en todas sus acciones. Es del Islam que este busca dirección para guiar sus pasos.

La relación entre el Movimiento de Resistencia Islámico y la Hermandad Musulmana

Artículo Dos

hamas2El Movimiento de Resistencia Islámico es una de las alas de la Hermandad Musulmana en Palestina. El movimiento de la Hermandad Musulmana es una organización global y es el más grande de los movimientos islámicos en tiempos modernos. Es distinguido por su profunda comprensión y su precisión conceptual y por el hecho de que abarca la totalidad de los conceptos islámicos en todos los aspectos de la vida, en el pensamiento y en el credo, en política y en economía, en la educación y en los asuntos sociales, en materias judiciales y en materias de gobierno, en el predicar y en el enseñar, en el arte y en las comunicaciones, en secreto y en lo abierto, y en todas las otras áreas de la vida.

Estructura y formación

Artículo Tres

El Movimiento de Resistencia Islámico está fundado en musulmanes que le dieron su obediencia a Alá y le sirvieron como Él debe ser servido. “Yo no creé jinns y hombres excepto que ellos deben servirme a mí”. (Corán, 51:56)

[Estos musulmanes] reconocieron su deber hacia ellos mismos, sus familias y su patria, temiéndole a Alá en todo esto. Levantaron la estandarte del jihad ante la faz de los opresores, para consignar la tierra y los creyentes de su suciedad, impureza y maldad. “Nosotros lanzamos la verdad en contra de la falsedad y aplastamos su cabeza, y así, esta desaparece”. (Corán, 21:18)

Artículo Cuatro

El Movimiento de Resistencia Islámico le da la bienvenida a cada musulmán que abraza su credo, adopta su ideología, esta comprometido con su camino, guarda sus secretos y deseos para unir sus líneas en llevar a cabo el deber, y su premio está con Alá.

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«Shemá Israel»

A la mañana y a la noche, el judío cierra sus ojos y proclama el Shemá – D’os es nuestro y Él es Uno. Los momentos más significativos de la vida están marcados con el Shemá: cuando la persona comienza un nuevo día y cuando se rinde en un sueño indefenso en la noche desconocida, cuando el judío se prepara para leer la Torá en Shabat y en las Festividades, en el momento cumbre de Iom Kipur y al final de su vida, cuando el alma parte de su anfitrión en esta tierra. En la mezuzá, el Shemá santifica su casa y en sus tefilín santifica su intelecto y sus fuerzas. Y, como si fuera, D’os mismo le agradece a Israel por declarar Su unicidad a través del Shemá, como si Él se complementara a través de nosotros.

Rab Meir Zlotowitz


«Qué es Gramática», Mario Moreno Cantinflas

«todos con jugo… porque me gusta mucho el de naranja»

Verbo «Llover»:
Yo me mojo
Tú te mojas
Él se moja
Nosotros nos empapamos
Vosotros os empapáis
Ellos chorrean

«…yo siquiera traigo gabardina, ¡pero Usté se va a reisfriar!»

«¿qué son ángulos?… sonangulos son los que caminan dormidos»


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«Yom haZicarón leShoá veleGuevurá 2021», Juan Zapato

Yom haShoá en Israel, Kibutz Sa'ar

No por repetida, repetidas veces la imagen deja de estremecerme. Tan solo ciento veinte segundos detenidos de mi vida en medio de la jornada. Ciento veinte segundos donde es debido aspirar profundamente, inflar el pecho, e intentar comprender parte de la historia de la sinrazón. Ser uno de ellos sin serlo, en el segundo final donde nos abandona la vida.

Ciento veinte segundos donde es imposible abstraerse sin que la piel no se erice, sin que las venas no se manifiesten, ciento veinte segundos donde la mirada intenta contener su alrededor y está todo quieto, interrumpido. La sirena va decayendo en su sonoridad de fondo en todo

Israel, en estos segundos prolongados y multiplicados por cada uno de nosotros de recordación por nuestros caídos.

Tan sólo suficientes ciento veinte segundos.

Juan Zapato©

https://www.facebook.com/unpoetaenisrael


«Shir haShirim 4:811», Profetti de la Quinta

אִתִּ֤י מִלְּבָנוֹן֙ כַּלָּ֔ה אִתִּ֖י מִלְּבָנ֣וֹן תָּב֑וֹאִי תָּשׁ֣וּרִי ׀ מֵרֹ֣אשׁ אֲמָנָ֗ה מֵרֹ֤אשׁ שְׂנִיר֙ וְחֶרְמ֔וֹן מִמְּעֹנ֣וֹת אֲרָי֔וֹת מֵֽהַרְרֵ֖י נְמֵרִֽים׃

לִבַּבְתִּ֖נִי אֲחֹתִ֣י כַלָּ֑ה לִבַּבְתִּ֙ינִי֙ באחד [בְּאַחַ֣ת] מֵעֵינַ֔יִךְ בְּאַחַ֥ד עֲנָ֖ק מִצַּוְּרֹנָֽיִךְ׃

מַה־יָּפ֥וּ דֹדַ֖יִךְ אֲחֹתִ֣י כַלָּ֑ה מַה־טֹּ֤בוּ דֹדַ֙יִךְ֙ מִיַּ֔יִן וְרֵ֥יחַ שְׁמָנַ֖יִךְ מִכָּל־בְּשָׂמִֽים׃

נֹ֛פֶת תִּטֹּ֥פְנָה שִׂפְתוֹתַ֖יִךְ כַּלָּ֑ה דְּבַ֤שׁ וְחָלָב֙ תַּ֣חַת לְשׁוֹנֵ֔ךְ וְרֵ֥יחַ שַׂלְמֹתַ֖יִךְ כְּרֵ֥יחַ לְבָנֽוֹן׃

Come With me From Lebanon
Song of Songs 4:8-11

from
QUIA AMORE LANGUEO
Song of Songs and Dark Biblical Love Tales

Music by Elam Rotem

Doron Schleifer – Canto primo
David Feldman – Canto secondo
Lior Leibovici – Alto
Dan Dunkelblum – Tenor
Elam Rotem – Bass, Cembalo & musical direction

Katya Polin, Katia Viel – Violin
Nathaniel Cox – Corentto
Ori Harmelin – Chitarrone, Baroque guitar
Ryosuke Sakamoto – Viola da gamba, Chitarrone
Giovanna Baviera – Viola da gamba
Elizabeth Rumsey – Violone, Lirone
Aki Noda – Organ

Recording producer: Oren Kirschenbaum
Release date: May 2015, Pan Classics

http://www.quintaprofeti.com©

 


«Purim»

Adloiada

Purim (en hebreo: פורים, Pûrîm = suertes)​ es una fiesta judía, celebrada anualmente el 14 del mes de Adar del calendario judío (o 15 de Adar en las ciudades amuralladas) en conmemoración del milagro relatado en el Libro de Ester en el que el pueblo judío, mediante la intervención de una joven judía llamada Ester, que ocultaba sus orígenes judíos, logra sobrevivir a un intento de ser aniquilada bajo el mandato del rey persa Asuero, identificado por algunos historiadores como Jerjes I, alrededor del 450 AEC.

El Libro de Ester narra cómo el rey Asuero de Persia, en lugar de matar a todos los judíos de su reino, como le había pedido su ministro Amán, da muerte a Amán, a sus diez hijos y los enemigos de los judíos en todo el imperio. Asuero coloca en el puesto de Amán a Mardoqueo, primo de Ester.

A pesar de que Purim es considerado uno de los días más alegres del calendario hebreo, los judíos tienen la obligación de ayunar y orar en la víspera, en recuerdo de los judíos persas que ayunaron ante el inminente conflicto que podría haberlos llevado a su exterminio.

En Purim se lee en voz alta el Libro de Ester (en hebreo מְגִילַת אֶסְתֵּר, Meguilat Ester); quienes escuchan, especialmente los niños, intervienen con matracas y hacen ruido cuando se pronuncia el nombre de Amán.

Tras el ayuno, se hace un gran banquete en el que se acostumbra a beber vino y recitar cánticos. Entre otros, suele recitarse la plegaria Shoshanat Ya’akov. Asimismo, es obligación enviar regalos a los amigos (en hebreo:  משלוח מנותMishloaj manot) y dar limosna a los pobres (en hebreo: מתנות לאביונים, Matanot La’evionîm). También se acostumbra a disfrazar a los niños pequeños.

La fiesta de Purim ha sido siempre muy apreciada por el judaísmo; algunos han argumentado que cuando se olviden todas las obras proféticas y hagiográficas, el Libro de Ester todavía será recordado, y por lo tanto la festividad de Purim seguirá siendo observada.

Una oración especial (Al ha-Nissim – Por los milagros) se inserta en la Amidá durante el servicio de la noche, por la mañana y por la tarde, y está incluida en el Birkat Hamazón (Bendición después de las comidas).

Imagen:  «Adloiada» Zurab Martiashvili©


Descarga gratis «El último día», de la escritora israelí Mina Weil

eBookGratisMinaWeil

Desde el 27/01/21 hasta las 23:30 hs. del 31/01/21,
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«El último día», de la escritora israelí Mina Weil.

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Un cordial saludo,
Juan Zapato
Editor.
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«La lira & la espada» Autor: David Mandel

La lira & la espada

Mi padre, el Rey David, estaba echado en el lecho, sin fuerzas, respirando con dificultad. Cuando me vio, sonrió débilmente, trató de incorporarse pero no pudo.

Me cogió la mano y me dijo en una voz casi inaudible:

―Salomón, hijo mío, pronto partiré de este mundo. ¡Quiero que seas fuerte y te portes como un hombre! Cumple las leyes de Dios, tal como están escritas en la Torá de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y Dios cumplirá la promesa que me hizo de que siempre habrá un descendiente mío en el trono de Israel.

Por momentos su voz desfallecía, pero todavía hablaba con claridad.

―Respecto a Joab, mi sobrino y amigo de la infancia, comandante de mi ejército, más hermano que mis hermanos, un hombre que me salvó la vida mas de una vez, que dedicó toda su vida a mi servicio…

―Sí, padre ―le interrumpí―. Lo sé.

―Quiero que lo mates.

―¿Pero por qué, padre? No entiendo…

―¡Tampoco olvides a Shimei! Es cierto que le juré que yo no lo mataría, pero ese juramento no te obliga a ti. ¡Quiero que sufra una muerte sangrienta! ¡Prométeme que harás todo lo que te he pedido!

―Te lo prometo, padre.

El Rey David cerró los ojos, y empezó a hablar en voz muy baja. Me acerqué a su lecho, y le escuché murmurar:

―Dios es mi pastor, nada me faltará. Aún si camino por valles tenebrosos, no temo peligro alguno, porque Dios está a mi lado, su vara de pastor me conforta. En la casa de Dios habitaré para siempre.

Y habiendo dicho esto, expiró.

Me quedé en la habitación largo rato llorando silencio-samente.

Los amigos de mi padre David lavaron su cuerpo y lo ungieron con aceite perfumado. Luego lo envolvieron en una mortaja de lino y lo colocaron sobre una litera que fue cargada por Joab, Abishai, Jushai y Abiatar, sus más fieles y antiguos compañeros.

Marchamos en silencio, acompañando al cuerpo del difunto rey, hasta que llegamos al lugar donde mi padre, años antes, había preparado su tumba en una caverna, cercana a las murallas de la ciudad. No podíamos creer que el Rey David, durante tantos años el centro de nuestras vidas, ya no estaba con nosotros.

Yo iba a la cabeza de la procesión abrazando a mi madre la reina Bathsheba. Nos seguían mis hermanos, sus esposas y sus concubinas. Detrás de ellos iban los funcionarios de la corte y los ancianos de las tribus. Nos seguía una muchedumbre de miles de hombres y mujeres de todas las tribus de Israel.

La cámara donde mi padre reposa por toda la eternidad es amplia y tiene un alto techo. A lo largo de sus paredes hay bancas labradas en piedra. Sobre una de ellas colocaron el féretro. Las otras bancas me recibirán a mí y a mis descendientes, cuando llegue el momento de reunirnos con nuestros antepasados.

Desde entonces, dos preguntas me obsesionan. ¿Por qué me ordenó mi padre, con su último aliento, matar a Joab, su compañero más antiguo y más leal? ¿Quién es ese Shimei al cual mi padre odiaba con tanta pasión como para desearle una muerte sangrienta?

¡Necesito saber las respuestas! Están ocultas en el pasado de mi padre. Ordenaré al Escriba de la corte que obtenga testimonios de las personas que fueron más cercanas a mi padre, y que me informe todo lo que le digan. Entonces, lo sabré. Entonces, lo entenderé.

David Mandel

DATOS DEL LIBRO
Título: «La lira & la espada»
Autor: David Mandel
Género: Novela histórica.
Nº de páginas: 178 págs.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Interior: Blanco y negro.
Papel ahuesado.
Tamaño: 150 x 210 mms.
Peso: 268,14 grs.
Lengua: Castellano
ISBN: 978-965-91073-7-7
Precio: En España 18 €
                                                                                            En Israel ₪ 75

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«Masterclass de Danza Bharata Natyam y Ballet Clásico», Gloria Mandelik


«Descubre a Mina Weil», entrevista virtual por Zoom

Mina Weil El último día 400

Tercer encuentro en el marco del ciclo «El libro de la A a la Z» del Instituto Cervantes de Tel Aviv, en el cual tenemos el placer de acoger nuevamente a Mina Weil, en esta ocasión para conversación en línea sobre su novela «El último día», publicada por La Torre de Babel Ediciones®, que narra su infancia y juventud en la Italia fascista de Mussolini, hasta la partida de su familia a Argentina, donde pasó su adolescencia y formó su propia familia.

En el encuentro se abordarán, a través de la historia, temas relacionados con la escritura biográfica. El libro ha sido traducido por Weil al italiano y se ha publicado también en hebreo. Mina Weil es la presidenta de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

INFORMACIÓN
Fecha: El 07/07/2020 de las 18:30 hasta las 20:00
Observaciones: Actividad en línea en directo a través de la plataforma Zoom.
ID de la reunión: 854 8184 6410
Password: 4pnuYp

Siguiendo las indicaciones de las autoridades locales, el Instituto Cervantes de Tel Aviv ha cerrado sus instalaciones y hemos trasladado nuestra actividad a Internet (web y redes sociales).
Lugar: Instituto Cervantes (Tel Aviv). Plataforma en línea.

Auspicia: La Torre de Babel Ediciones®
El último día: ISBN 978-965-91073-2-2
https://www.latorredebabelediciones.com/el-ultimo-dia
https://www.facebook.com/WeilMina/
https://www.amazon.es/El-%C3%BAltimo-d%C3%ADa-Mina-Weil/dp/9659107323/ref=sr_1_2?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&dchild=1&keywords=el+ultimo+dia+mina+weil&qid=1593692036&sr=8-2

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«Ágora», Papeles de Arte Gramático Nº 8 Vol 2 Primavera Verano 2020

ÁgoraUN MUNDO FUERA DE LO COMÚN.

Nuevo número de la revista literaria Ágora Papeles de Arte Gramático. Han colaborado más de 50 escritores, profesores y artístas. Hecho para quienes vivan el arte, la poesía y la literatura como motor de supervivencia.

 

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«Yigdal (Credo De Maimónides 1135-1204) », Eduardo Paniagua · Jorge Rozemblum


«Pájaro que ensucia su propio nido», Juan Goytisolo

JuanGoytisoloGay

En varias ocasiones, con motivo de una conferencia o lectura pública, algún asistente me formula una pregunta: ¿qué lugar ocupa usted en la actual literatura española? Tras muchos apuros y un lamentable desconcierto, di al fin un día con la respuesta: ninguno. Como dijo el poeta Edmond Jabès, mi lugar es una ausencia de lugar o, por mejor decir, un no lugar.

Nacido en Barcelona, no me expreso en catalán. Tampoco soy vasco, no obstante mi apellido. Si bien escribo y publico en castellano, no vivo desde hace décadas en la Península y me sitúo al margen del escalafón. Por ello me etiquetaron primero como afrancesado, aunque sólo he redactado en francés un puñado de artículos. Ahora me llaman muy cortésmente moro, por el hecho de dominar el dialecto árabe de Marruecos y haberme afincado en Marraquech. Ni nuestros entomólogos universitarios, con sus rutinarias clasificaciones, ni nuestros críticos literarios, tan propensos a la vacuidad y redundancia, alcanzan a incluirme en el comodín de una generación; la que ellos denominan del ‘medio siglo’, por más que coincida cronológicamente con los agavillados en ella. Mi experiencia personal y literaria es radicalmente distinta, y, por consiguiente, mi obra, también. Si formé parte de aquel grupo en mi juventud, dejé de pertenecer a él a partir de Don Julián.

El reclamo generacional obedece a estrategias de promoción juvenil o de pereza intelectual. A nadie de buen seso se le ocurriría considerar a san Juan de la Cruz como un destacado poeta de la generación de 1575 o a Góngora de la de 1590. Si va a decir verdad, todo creador de fuste es irreductible a esquemas geográficos, temáticos, ideológicos, etcétera. La literatura, como la lengua, es móvil, mutante, bastarda: nadie puede canalizarla por mucho que se esfuerce la Academia.

Mi singladura del espacio político y ético es también solitaria. Prefiero equivocarme por mi cuenta a tener razón por consigna. Si inmerecidamente recibo algún lauro u honor, me inquieto y dudo de mí mismo; si me declaran persona non grata, como ha ocurrido ya dos veces a lo largo de mi vida, sé que tengo razón. A mediados de los sesenta, me alejé sin rencor de mis compañeros marxistas, pero Marx sigue siendo uno de mis autores de referencia. Abrazo desde entonces causas sociales, éticas o políticas que no atraen a nadie o casi nadie en razón de su escasa rentabilidad. Como los gitanos y los inmigrantes no votan, la defensa de sus derechos no moviliza a nuestras plumas.

Atento a la norma de escribir sobre lo poco que sé, y no sobre lo mucho que no sé, restrinjo el ámbito de mis intervenciones públicas. Por mi experiencia del racismo y xenofobia en Francia y otros países de la Unión Europea, detecté los primeros síntomas de su reaparición en la homogénea y compacta sociedad hispana cuando España cesó de ser un país desdichado y pobre, desangrado por sucesivas oleadas de inmigración económicas y políticas, para transformarse en otro -imán de inmigrantes- habitado por esos nuevos ricos, nuevos libres y nuevos europeos que aborrecen al moro y desprecian al sudaca. Así, me he ganado a pulso, como en tiempos del franquismo, la triste reputación de un revoltoso ejemplar de pájaro que ensucia su propio nido. Guiado por mis simpatías y estudios de autodidacta, fui tres veces a Sarajevo durante el asedio; a una Argelia desgarrada, como Colombia, por los grupos islámicos radicales y las milicias patrióticas en una guerra despiadada contra los civiles indefensos; a Chechenia, en su penúltima destrucción por los zares de antaño y de hoy día. Pues el pájaro que ensucia su propio nido no se recata y enmugrece también algunos ajenos. Soy así un pájaro aguafiestas en todas las acepciones del término; ajeno a grupos de intereses, estamentos y bandas, preocupado tan sólo por afinar el canto. Pero, como señaló el poeta Joseph Brodsky en su prólogo a la obra del gran Osip Mandelstam, ‘cuanto más clara es una voz, más disonante suena. No hay coro a quien le guste y su aislamiento estético adquiere dimensiones físicas’.

¿Quiere decir todo eso que no tengo raíz alguna y floto en el espacio como un globo o colgado de un hilo como una planta aerícola? Nada más lejos de la verdad. El escritor que concibe su obra como una aventura y a la vez como una tarea de sostenido empeño intentará que su creación conjugue una experiencia vital única y un saber literario profundo y vasto. La busca y hallazgo de antepasados con los que forjará su propio árbol, de esa genealogía de autores cuya existencia prolonga y vivifica, le mostrará sus afinidades secretas con otros escritores abiertos también a una multiplicidad de culturas y lenguas, tanto a la tradición oral en la que bebieron nuestros antepasados antes de la invención de la imprenta como a lo que comúnmente se juzga alta literatura. ‘El más hermoso jardín’, leemos en Las mil y una noches, ‘es un armario lleno de libros’. Y ese jardín de árboles de todas las especies, hierbas, plantas y helechos arborescentes abarcará, como nos enseñó Cervantes, el grato y bien sombreado bosque de la escritura. En el espacio público de la gran plaza de Marraquech, declarado por la Unesco Patrimonio Oral de la Humanidad, he aprendido a escuchar las leyendas, poemas y crónicas de las tradiciones que convergen en ella y que probablemente no difieren mucho de las conservadas por los ‘tesoros humanos vivos’ de las comunidades indígenas de México y de toda Iberoamérica: un patrimonio frágil y gravemente amenazado por la modernidad desaforada en la que vivimos. Y junto a esas fuentes vivas, procuro internarme y perderme también en la biblioteca de Babel cervantina y borgiana, en el fascinador jardín de los senderos que se bifurcan. Mi curiosidad por las literaturas de Oriente y Occidente, por los cruces, injertos, polinizaciones que se producen fuera de los cotos del saber programado y de las aproximaciones eruditas -reductivas y estériles- a nuestros clásicos, me ha arrimado a escritores del pasado cuya lectura es una aventura, porque su escritura también lo fue. Hablo de estos autores sin los cuales la literatura en lengua española no existiría o sería trunca y distinta: de Juan Ruiz, de Fernando de Rojas, Delicado, san Juan de la Cruz, Cervantes, Quevedo, Góngora… y también de los que componen el acervo universal, ya sea griego o latino, iraní o árabe. Sin olvidar a quienes descubrieron en el Quijote el fértil territorio de la duda y de las posibilidades de juego de la novela: los Sterne, Diderot, Flaubert, toda esa tradición de ‘la Mancha’ -y de Las mil y una noches- evocada por Carlos Fuentes en un luminoso ensayo. De este modo, las coordenadas de un escritor como yo se revelan afines a las de los creadores en nuestra lengua que cervantean, gongorizan y celestinean. La voz aislada descubre a otras que también resuenan en soledad y no se integran en ningún coro. Son las de las excepciones a la regla normalizadora, que conectan la ‘moderna intensidad’ de la que habla Antonio Saura con un conocimiento de los autores medievales que, libres de toda directiva de academia o de escuela, escribían obras de perturbadora audacia estética y moral que los lectores de hoy sentimos contemporáneas nuestras.

Mientras es fácil apandillar a los segundones en una determinada corriente novelesca sin la cual su obra no existiría -quítenme ustedes a Faulkner, a Rulfo, a García Márquez o a Manuel Puig (escojo deliberadamente a autores muy disímiles) y centenares de astros que parecen brillar con luz propia se extinguirían-, el cantor solitario se inspira en cuanto le rodea y no encaja en corriente alguna. Su avidez omnívora le incita a entrar a saco en la biblioteca de Babel; a beber en las fuentes primitivas, clásicas y modernas; a defender el texto literario frente al producto editorial; a contagiarse del interés de Picasso por Velázquez y el arte africano; a buscar esa inocencia y fulgor que transforme a los frescos murales de Abú Simbel y Luxor en obras de Giacometti. El artista solitario es siempre fronterizo, transita entre culturas y lenguas, es coetáneo de poetas antiguos y medievales, vive en acronía perpetua. Puesto que la mirada de los demás forma parte del conocimiento global de nosotros mismos, procurará mirar y verse reflejado desde la periferia, aunar la intimidad y la distancia, huir de todo esencialismo identitario, interrogar a los espacios culturales extraños y ponerse a sí mismo en tela de juicio. Toda obra nueva debería ser un salto al vacío, imprevisible y aleatorio. La de un acróbata sin red, y no, como dijo burlonamente Genet, de un conductor de autobús con trayecto fijo. A quienes le reprochan mirar afuera y atrás, su atracción singular por gran número de culturas y lenguas, el artista solitario responderá modesta, pero firmemente, que calar en el pasado es la mejor forma de discernir el futuro. El gran Bajtín expresó mejor que nadie esa atemporalidad -que él llama ‘temporalidad más vasta’- en unos términos que quisiera reproducir in extenso:

‘Una obra no puede vivir en los siglos venideros si no se alimenta de los siglos pasados. Si hubiera nacido exclusivamente en el ahora, si no prolongara el pasado y no se hallara ligada de modo consustancial a éste, no podría vivir en el futuro. Cuanto pertenece tan sólo al presente muere con él…’.

Tras lo cual, en una observación destinada a los portavoces del nacionalismo castizo, de la pureza ideológica y, a la postre, del burdo ensimismamiento, agrega:

‘El significado [de una cultura] se revela en su plenitud gracias al encuentro y contacto con otro ajeno a él: entre ambos se entabla un diálogo que rebasa el ámbito cerrado y unívoco, tanto del significado como de la cultura tomados aisladamente. Formulamos a una cultura extranjera preguntas nuevas, de una índole que ésta no se plantearía a solas. Buscamos en ella respuestas a preguntas que son nuestras…’.

La riqueza artística y literaria de Iberoamérica obedece a este intercambio fecundo de miradas e interrogantes, a esta mezcla admirable del mudejarismo y el barroco peninsulares y de un arte indígena de sorprendente inventiva. Mirar afuera y asimilar las creaciones ajenas al servicio de un proyecto nuevo y cualitativamente distinto son manifestaciones de la vitalidad y lozanía del arte y la literatura de un país, en los antípodas del ombliguismo y de las supuestas esencias perennes e inmarchitas. Como no me canso de repetir, una cultura es a fin de cuentas la suma total de las influencias que ha recibido a lo largo de los siglos.

Me excusarán si me expreso ahora con cierta melancolía: los pájaros que se esfuerzan en cantar claro, fuera del coro de los que Günter Grass llama ‘palomos amaestrados’, y que, para colmo, ensucian su propio nido (aunque, dicho esto entre paréntesis, la realidad sea muy otra, ya que es el nido el que apesta y ellos quienes se esfuerzan, al revés, en orearlo), son una especie amenazada y sin protección. La trivialidad que nos invade, la omnipotencia y ubicuidad de la imagen y de los medios de comunicación de masas cuya censura comercial resulta más eficaz y mortífera que la vieja censura ideológica, religiosa o política, imponen el producto editorial frente al texto literario, promueven valores efímeros pero rentables, agitan las aguas que salpican a quienes mantienen aún los ojos abiertos y ensordecen a todos con su griterío.

Se me dirá que esto ha acaecido siempre y que los lectores de Joyce o de Kafka han sido, son y serán minoritarios respecto a los de Corín Tellado o Tom Clancy. Pero la perspectiva actual es peor: los heraldos del ‘fatalismo risueño’ que denunciaba Octavio Paz han cambiado de bando y ensalzan ahora las leyes inexorables del cruel dios Mercado, que condenan a las catacumbas a quienes no se pliegan a la seudoestética del sistema y a su chato conformismo moral y político. Si la tendencia actual se acentúa, estos especímenes de rara avis se convertirán muy a pesar suyo en una nueva muestra de los ‘tesoros humanos vivos’ catalogados por la Unesco, como los que preservan las tradiciones indígenas de México, Centroamérica, Perú, Bolivia o de la plaza de Xemáa el Fná. ¿Pesimismo excesivo? Confiamos en que sea así, pues la cultura sobrevive a menudo a los cataclismos más destructores y busca y encuentra en tiempos de crisis sus propias respuestas. La imaginación opuesta a todo dogmatismo y el conocimiento de la historia y sus ciclos nos permiten abrigar alguna esperanza. No quisiera que, para garantizar su supervivencia, los pájaros aguafiestas fueran declarados especie protegida. No me gustan los cotos aunque odie la caza. La cultura, si se museíza, pierde su levadura y estímulo: no muere, pero permanece en hibernación a la espera del dios que le inyecte nueva vitalidad y dinamismo.

Me agradaría extenderme en Cervantes y su impronta en la literatura de mi siglo merced a la lectura aguijadora y sin anteojeras de Borges y Américo Castro: en su presencia implícita en la estructuración de novelas como Terra nostra, Tres tristes tigres o las de quienes cervanteamos a sabiendas o sin saberlo. Pero me detendré en la tradición que enhebra las diferentes versiones de Las mil y una noches hasta entretejer el texto más o menos fiable que conocemos.

Como es comúnmente aceptado, gran parte de los poemas épicos, leyendas y cuentos que fundan las literaturas de todo el mundo se transmitieron durante siglos por boca de bardos y juglares en los mercados y zocos hindúes, europeos y árabes. No cabe duda de que el Cantar de Myo Cid y el Libro de buen amor se inspiraron en textos y poemas de muy diverso origen, y que, una vez compuestos en una forma aproximada a la que tenemos acceso (el Libro del Arcipreste sufrió la poda de algunos pasajes supuestamente obscenos por nuestros irredimibles eclesiásticos), fueron recitados con mímica y gestos en los espacios públicos en donde se congregaba el pueblo. Pues si la literatura escrita procede ab initio de la tradición oral, ésta se enriquece a su vez con aquélla. El canje opera como entre dos vasos comunicantes. Menéndez Pidal y Matthew Arnold estudiaron hace ya medio siglo el tema y nos han transmitido algunas reflexiones dignas de tomarse en cuenta.

En más de una ocasión he señalado que la lectura ideal de un sector minoritario, pero enjundioso y significativo, de la novela del siglo XX sería una audición por boca de su autor: una lectura en voz alta. La prosodia, el ritmo, el énfasis, desempeñan así, como antes de Gutenberg, un papel importante. Sin ánimo de agotar la lista de los incluidos en este apartado, mencionaré los nombres de Joyce, Céline, Carlo Emilio Gadda, Arno Schmidt o Guimarães Rosa, por citar tan sólo a los ya fallecidos. La mayor parte de mis novelas, de Don Julián para acá, se inscriben en dicha corriente. Pero lo que me interesa ahora es mostrar la vigencia del sistema de los vasos comunicantes con un ejemplo que me concierne.

Según una vieja tradición marroquí, los campesinos bereberes consideran a las cigüeñas como seres humanos que, a fin de viajar y conocer otros mundos, adoptan temporalmente su forma y, de regreso al país, recobran su condición primigenia. Dicha leyenda inspiró el relato de uno de los narradores (en este caso, una narradora) del Círculo de Lectores de la novela Las semanas del jardín: ‘Los hombres-cigüeña’. El cuento entreteje la fábula y una acuciante realidad en la que no sólo las cigüeñas, sino también los seres humanos, emigran de África a la Fortaleza Europea, con la diferencia de que mientras las primeras lo hacen sin trabas, los segundos arriesgan la vida y perecen a menudo en el intento. La novela fue traducida al árabe clásico y un día uno de los mejores cuentistas de Xemáa el Fná solicitó mi permiso para adaptar el relato al dialecto marrakchí, con objeto de interpretarlo en la Plaza. Inútil decirles que su petición me colmó de dicha: la leyenda oral había pasado a la literatura escrita y, tras varios trasvases, volvía, transmutada, a sus raíces. Ningún premio ni recompensa, por altos y prestigiosos que fueran, podrían procurarme tal alegría. El engarce con la oralidad existente en el mundo durante docenas de miles de años -un lapso inconmensurablemente mayor que el de la escritura- me integraba en el ciclo de los préstamos y permutas. Mi mirada hacia atrás, me proyectaba adelante. Había cumplido con mi humilde papel de eslabón. La biblioteca, el jardín de la biblioteca, me devolvía a los orígenes: al núcleo seminal, al flujo incesante de la vida.

Juan Goytisolo Gay©


«Shavuot: Festejemos la entrega de la Torá», Rab Yerahmiel Barylka

shavuot

De las múltiples caras que tiene Jag Hakatzir, –la fiesta de la cosecha; Jag Habicurim –la fiesta de las primicias, y Jag Atzeret –la fiesta de la Asamblea, – elegimos detenernos únicamente en una.
Aclamamos a la fiesta de las «semanas» Shavuot o del juramento la shevuá mutua del pueblo con su Creador, como Zman Matán Toratenu, el tiempo de la Entrega de la Torá, y no como Zman Kabalat Toratenu, la fecha de la Recepción de la Ley.
Al decir de rabí Menajem Mendl de Kotzk, uno de los grandes maestros del mundo jasídico, «mientras que la Torá fue entregada una sola vez, su recepción es diferente para cada judío y es continua». Recibimos un regalo, pero depende de todos y cada uno aceptarlo y recogerlo en función de nuestra predisposición y de nuestras capacidades únicas y exclusivas.
Según este razonamiento, la gran fiesta de la Recepción de la Torá, la tenemos todos los días, en cada oportunidad en la que dedicamos tiempo a su estudio y profundización y al cumplimiento de lo que prescribe.
La Torá nos concedió un entorno y una estructura para organizar el contexto de la vida moral. A través de la Torá, las inclinaciones morales dispares y fragmentadas del hombre, se unifican y se integran en un patrón general de vida. Así se evita, que cada grupo o individuo que goza de poder terrenal, pueda establecer su propia tabla de prioridades morales según sus intereses egoístas.
Sin ir muy lejos, en nuestros días vemos de qué manera ciertos gobernantes aplican sus protocolos para el tratamiento del COVID-19, siguiendo, a veces sin percibirlo siquiera, los intereses de su propio estrato cultural, económico y social. Cuando oímos que la vida de las personas ancianas vale menos que la de los jóvenes y que por ello, hay que postergar su atención médica, admitiendo una eutanasia eugenésica cercana al darwinismo social no podemos dejar de estremecernos. Estas acciones nos recuerdan ideologías estructuradas para eliminar a quienes consideraban perjudiciales a su sociedad. Estas gestiones son justificadas por virtudes sueltas, ideales enloquecidos, y paradojalmente también una auténtica bondad sin fundamento. Pero, al carecer de estructura, permiten justificar cualquier acción. O, cuando ciertos regímenes someten a sus poblaciones a un encierro forzado, adiestrando a sus «manadas», como las llaman, para someterlas automáticamente a cualquier decisión que sea medianamente convincente para su seguridad, avasallando libertades básicas.
Sin el parapeto de la Torá, las virtudes pueden volverse venenosas, los ideales pueden devorarnos, la bondad puede estrangularnos. El perfeccionismo moral puede volverse nihilista y amenazarnos con la destrucción total.
La Torá nos habla de un principio fundamental que aparece en su texto de diversas maneras: «Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy el SEÑOR» en Vayikrá 18:4. Y, «Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá», en Yejezkel 20:11.
La Revelación en Sinaí, nos indica que los humanos debemos tener la capacidad de someternos a los principios que recibimos allí y completar la libertad que recibiéramos pocas semanas antes con los límites de la norma y la ley suprema, que nos permitirá liberarnos de los tiranos y dictadores. Obtendremos la verdadera libertad cuando aceptemos nuestro sometimiento a los deseos del Creador resumidos en la Torá, que sigue viviente en cada uno en todos los tiempos.
Recibimos todos los días a la Torá y ello nos ha permitido aprender que en función del principio supremo de la vida, no solo podemos postergar el cumplimiento inmediato de algunas de sus normas sino que tenemos el derecho y la obligación de descubrir nuevos caminos para salvar la vida.
En nuestro tiempo aprendimos de la Torá que podemos donar partes de nuestro cuerpo para salvar la vida de alguna persona, incluso cuando para ello debamos causarnos dolor. También que podemos permitir el uso de nuestros órganos para que sean utilizados después de nuestra muerte para permitir la vida de otros.
La razón debe fusionarse con la emoción. Pero la experiencia emocional y la
expresión por sí solas también son insuficientes para lograr el bien.
Todos los años volvemos a festejar la fiesta de la Entrega de la Torá, para no
olvidarnos que es el centro de la revelación y que debe ser acompaña por la
alegría de la recepción.
Con alegría y placer podremos postergar ciertas avideces y apetitos que pensamos debemos satisfacer inmediatamente, para dar lugar a la solidaridad con el Otro, y elevarnos desde nuestro espacio terrenal egoísta a lo más sublime que es consagrar a la vida sin menoscabar las libertades y los derechos de los demás, sujetándonos a una normatividad que nos posibilitará imitar al Creador con justicia y verdad.

Rab Yerahmiel Barylka©


«Dibujando Metrópolis. El sueño arquitectónico de Fritz Lang»,Pedro Molina-Siles

 

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La productora de la película Metrópolis, dirigida por Fritz Lang en 1927, recurrió a tres grandes escenógrafos para que, a través de sus dibujos, dieran forma a esa arquitectura protagonista indiscutible del film. Una arquitectura con grandes influencias arquitectónicas y urbanísticas que no dejó indiferente a nadie. En este artículo nos centramos en el análisis de los primeros dibujos que presentaron estos escenógrafos, su traslación a los decorados, la demostración de que estos son algo mas que un fondo escénico y el impacto que generaron, no solo en la arquitectura venidera sino también en la imagen de la ciudad del futuro que el cine nos depararía más adelante.

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La inestabilidad política vivida en Alemania durante la República de Weimar generó, como reacción ante los numerosos cambios estructurales que se sucedían de un año al siguiente, un periodo de gran fecundidad creativa. No solo la Bauhaus descolló como uno de los estilos punteros del arte –o, en este caso, de la arquitectura–, sino que también el cine supo advertir su transición hacia el entretenimiento de masas a través de una serie de propuestas más ambiciosas. En muchos aspectos, el arte sintetizó el descontento social, incluso el miedo hacia la delicada situación política, en parábolas que expresaban la rápida deriva de la nación hacia el totalitarismo. Quizá por ello, Metrópolis se ha erigido en la historia cultural de Europa como uno de los ejemplos diáfanos del éxtasis y de la decadencia de la Alemania de entreguerras. El perfecto emblema de un sistema de producción, de una identidad nacional y de un inconsciente colectivo que, en clave de obra de anticipación, preludiarían la caída del país bajo el gobierno de Hitler. Estrenada en Berlín el 10 de enero de 1927, Metrópolis reflejaba la transformación de los modos de una sociedad en la que, de forma soterrada, se planteaba la producción estandarizada y en cadena, con la consiguiente deshumanización y automatización del hombre al servicio de la máquina, así como la sustitución del obrero por estos artefactos. A partir de la novela escrita por su esposa, Thea Von Harbou, en 1926, Fritz Lang impulsó un film narrativa, visual y logísticamente ambicioso. Una cima estética en la que detallar un modelo de planificación urbana, de arquitectura futurista y de régimen social. Así, Lang se apoyó en el trabajo de sus tres escenógrafos, Erich Kettelhut, Otto Hunte y Karl Vollbrecht, a la hora de diseñar y, fundamentalmente, de ilustrar cada aspecto de la película. Gracias al trabajo de conservación de cinematecas e instituciones, gran parte de los bocetos dibujados por Kettelhut entre 1925 y 1926 continúan disponibles, dentro del vasto archivo dedicado al film. En nuestra presente investigación, nos centraremos en el análisis de esos primeros diseños, su traslación a los decorados de la producción de Lang y el impacto que generaron. Para ello, nuestra tesis consistirá en defender que Kettelhut consideraba la escenografía como algo más que un fondo escénico; un elemento que tenía que acompañar a la trama, presentar incluso a los personajes y, asimismo, abrir un debate arquitectónico contemporáneo. Será, finalmente, a partir del estudio de sus dibujos como podremos reflejar el impacto que suscitó la arquitectura de Metrópolis en la cultura europea de entreguerras.

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«El guardapolvo blanco», Mina Weil

Te invitamos a conocer toda la historia en «El último día» el libro.
Un relato de amores naturales y violencias incomprensibles, de bruscos crecimientos y envejecimientos prematuros.
No hay en él rencor o estridencias, sino una dolida denuncia y, sobre todo, la apretada nostalgia que desea recuperar y preservar, mediante la palabra amorosa, lo que nunca debió perderse del modo en que se perdió.

DATOS DEL LIBRO
Título: «El último día»
Autora: Mina Weil
Género: Novela
Nº de páginas: 160 págs.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Interior: Blanco y negro.
Papel 100% ecológico.
Tamaño: 150 x 210 mms.
Peso: 268,14 grs.
Lengua: Castellano
ISBN: 978-965-91073-2-2
Precio: En España 18 €
En Israel ₪ 75
El precio incluye gastos de envío.
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