En memoria de las víctimas de la Kristallnacht, 9 y 10 de noviembre de 1938

(“Noche de los Cristales”; también llamada “Noche de los vidrios rotos”).

Pogrom llevado a cabo por los nazis en toda Alemania y Austria en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. El nombre hace referencia a las vidrieras de los comercios destrozadas por los vándalos. Oficialmente constituyó una represalia por el asesinato de un funcionario de la embajada alemana llamado Ernst von Rath a manos de un joven refugiado judío, Herschel Grynszpan, el 7 de noviembre en París.

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El 9 de noviembre Von Rath murió a causa de sus heridas. Esa misma noche, un grupo de jerarcas nazis se reunió en Munich para conmemorar el aniversario del fallido intento de Hitler de tomar el gobierno de Baviera en 1923. El ministro de Propaganda nazi, Joseph Göbbels, señaló que había llegado la hora de golpear a los judíos. Los líderes nazis enviaron instrucciones a sus hombres en todo el país: el pogrom tenía que parecer popular y espontáneo, y los activistas debían incorporarse después. En pocas horas estallaron graves disturbios en numerosas ciudades. Las vidrieras de los negocios judíos fueron destrozadas y los locales saqueados, se incendiaron centenares de sinagogas y hogares judíos y muchos judíos fueron atacados físicamente. Alrededor de 30.000 fueron arrestados y deportados a los campos de concentración en Dachau, Sachsenhausen y Buchenwald, donde se los hizo objeto de tratos brutales y muchos murieron. Durante el pogrom mismo, unos 90 judíos fueron asesinados.

Al finalizar este ataque, los nazis continuaron con otro tipo de severas medidas antijudías. El proceso de arianización, la apropiación de bienes y propiedades judías, se aceleró; la comunidad judía fue obligada a pagar una multa de 1.000 millones de marcos, como indemnización por la muerte de Von Rath; y los alemanes crearon una Oficina Central para la Emigración Judía (Zentralstelle für jüdische Auswanderung) para “estimular” a los judíos a que abandonasen Alemania.

Los países occidentales y la Unión Soviética se conmovieron por el pogrom de la Kristallnacht, y como resultado de ello algunos gobiernos comenzaron a permitir el ingreso de un mayor número de refugiados. Sin embargo, los nazis no se desanimaron y continuaron forjando su plan de eliminar al judaísmo europeo.

Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA – Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000.

https://www.yadvashem.org/es/holocaust/encyclopedia/kristallnacht.html

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“Elisabeth Roudinesco, historiadora del psicoanálisis”, Víctor M-Amela

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El entrevistador es bastante lego, pero las respuestas valen la pena.

-Estudia usted la historia del psicoanálisis…
-El psicoanálisis ha evolucionado según cada sociedad y cultura en cada momento.

-¿Qué es el psicoanálisis?
-Una respuesta humanista al salvajismo de una sociedad depresiva que tiende a reducir al hombre a una máquina puramente biológica, sin pensamiento ni afecto. ¡Una gran aventura individual y colectiva!

-¿Colectiva?
-Desvela que las sociedades se conducen por pulsiones no siempre racionales.

-Ya me parecía…
-Y cada individuo puede analizar sus pulsiones inconscientes y exponerlas a la luz de su conciencia: sanará neurosis y será más libre.

-¿Eso pretende el psicoanálisis?
-Freud fue el primero en entender que la histeria de algunas de sus pacientes expresaba represiones hondas no conscientes, corsés emocionales y sexuales que eran propios de la cultura europea de aquel momento.
Y subió al inconsciente al escenario.
Se tomó en serio los sueños como afloración del lenguaje del inconsciente mientras está durmiendo nuestra conciencia.
Los egipcios ya interpretaban sueños…
Y los hebreos, vea a José en la corte del fa­raón. Freud conocía bien los relatos del Pentateuco, el Talmud hebreo: no se quedó en lo simbólico ni teológico, entendió que detrás latían deseos escondidos. ¡Él fue más allá!

-¿Y cómo llegó usted al psicoanálisis?
-Mi madre se separó y reemparejó: crecí con tres progenitores, en una familia atípica, en un entorno muy proustiano…

-¿Y eso enlaza con el psicoanálisis?
-Mi madre era amiga personal de Lacan.

-Jacques Lacan, ¿discípulo de Freud?
-Así es, y fue el fundador de la escuela psico­analítica parisina.

-¿Recuerda usted a Lacan?
-Entraba y salía de casa. Yo no le hacía mucho caso. Era un amigo de mamá, sólo eso, y yo recelaba un poco de él, igual que mi padre.

Aquí detecto aspectos analizables…

Después me entusiasmaría su obra. Y tuve que escuchar de labios de mi madre: “¡Ya te lo decía yo, ya te decía que era genial!”.

-¿A qué se dedicaba su madre?
-Trataba a niños pequeños abandonados por sus padres o afectados por traumas tempranos. Lo sabía todo sobre la psique infantil.

-¿Qué idea de Lacan me reseñaría?
-Llevo escritos montones de libros sobre Lacan, su biografía incluida, como también la de Freud, para reducirlo todo en una línea.

-Insisto, se lo pido por mis lectores.
-Ya veo que es usted un periodista ignorante, que me entrevista sin saber qué he escrito…

-Ignorante soy: ¡ilústreme! Ayúdeme usted a divulgar ahora su visión de Lacan.
-¡Qué idiotez! No banalizaré aquí a Lacan, monsieur: ¡para conocerle, hay que leerle!

-¿Dejamos aquí esta entrevista, pues?
-¿Sabe usted al menos que los nazis quemaron los libros de Freud? ¿Sabe que le hubiesen asesinado, si no llega a huir de Austria?

-Terrible, pero…
-¡Hablamos de cosas serias, monsieur! ¡No frivolicemos! El psicoanálisis ha sido ferozmente perseguido por todas las dictaduras…

-Terrible, pero le pido que…
-¡Los nazis pasaron, pero el odio a Freud persiste!

-¿Por qué dice eso?
-Es la verdad: ¡aún escandaliza mucho saber que no somos dueños de nosotros mismos!

-Yo lo tengo ya asumido.
-Ahora esto altera mucho a los científicos, igual que antes alteraba a los sacerdotes.

-¿Compara la ciencia de hoy con la Iglesia de ayer?
-Los científicos tiran el agua sucia –lo que ­está bien– con el bebé dentro –lo que está mal–: ¡incurren en fanatismo, muchos de ellos!

-¿Qué les diría a esos científicos?
-Que toda pretensión de dar una explicación unívoca a un fenómeno… será fallida.

-Es lo que venía a preguntarle: el psicoanálisis ¿es ciencia o es arte?
-Ni religión ni ciencia. ¡Jamás dogma! Este pecado ya lo cometió el psicoanálisis: creyó ser explicación única de todo. Y es un pecado que hoy está cometiendo la ciencia.

-¿Debería yo psicoanalizarme?
-¡No es obligatorio! Yo lo hago, para escla­recer mi inconsciente y conocerme mejor. Pero tú hazlo sólo si tienes muchas ganas. Y hazlo sólo con un muy buen psicoanalista.

-Esto es cosa de ricos.
-Empezó siéndolo, pero dejó de serlo en los años 60 y 70, ¡y hoy debería ser para todos!

-¿Y dedicarle veinte años de mi vida?
-¡No! Con dos sesiones semanales, dos años bastarán. Un psicoanálisis inacabable es tan impropio como la actual insistencia psiquiátrica en hipermedicar todas las aflicciones del alma. ¡El ser humano no es sólo química!

-Gracias por la entrevista.
¡Basta de esos psicoanalistas que te tienden en el diván y que callan! Son como un burócratas ausentes. ¡Hay que hablar!

-Pues si tiene algo más que decir…
-Lo diré: es falso que a un niño le perjudique ser criado por una pareja homoparental. Le dañará, sólo, no haber sido amado. Y con ser muy bien amado por una sola persona, ese niño crecerá con una psique sana y salva.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/lacontra/20181024/452530620212/los-nazis-pasaron-pero-el-odio-a-freud-persiste.html


La Torre de Babel Ediciones, MAZSIHISZ y los Institutos Cervantes de Budapest y Tel Aviv invitan

  Judit Klein, nos deleitará con su voz en Budapest en el acto de presentación de “La Torá de Komlós”, obra maestra del escritor húngaro István Gábor Bedek

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“Kol nidrei Op. 47 – Max Bruch + ..y Sevilla”, Jacqueline du Pré


Lanzamiento en español de “La Torá de Komlós”, István Gábor Benedek (BIG)

Promoción La Torá de Kómlos

La Torre de Babel Ediciones® se honra en publicar, por primera vez en castellano, la obra maestra del escritor húngaro István Gábor Benedek.

    La historia de los años 50 que voy a narrar no se puede escribir con pluma ligera.
    En la sinagoga de Tótkomlós un grupo de hombres abatidos y desconsolados está de pie. Inaugurada cuando Hungría celebraba el milenio de su reino, siempre fue muy venerada. Durante los años de la guerra y en tiempos de enconadas luchas políticas que siguieron, sufrió heridas incurables. El techo deja pasar el agua de la lluvia. Las paredes con humedad por el agua del subsuelo están despojadas del estucado y de la cal que las cubría. Los marcos podridos de las ventanas tienen los vidrios rotos. El amud, la mesa de lectura de la Torá, que fue saqueado y quemado, de alguna manera ha sido reemplazado y cubierto con un manto de terciopelo, pero no se pudieron recuperar el ornamentado anterior, ni el podio rodeado de un apoyabrazos. Además, todos los bancos han desaparecido para siempre, han sido remplazados por unas cuantas sillas que esperan a los judíos, que entran caminando sobre un suelo duro apisonado, porque en el 44 también el piso fue arrasado.
     Pero hoy la situación es de pérdida extrema, el Arca está abierta y vacía, el único rollo santo de la comunidad, que durante el incendio mundial fue escondido por manos benditas y que hasta hace poco era leído en la sección semanal correspondiente, cada lunes, jueves y Shabat o días festivos, ahora está acostado, exánime sobre el amud, irreparable, insalvable. Ha sido destruido, sus heridas son mortales, no hay nada que hacer. Se tiene que decir la última palabra, hay que despedirse de la Torá.
     Hombres acongojados entonan sobre ella un kadish…

Anticípese reservando su ejemplar

 Compra anticipada de La Torá de Kómlos

 

Ahora ya no se trata solo de un sector reducido, o de la destrucción de un templo judío, sino lo que llama la atención sobre el exterminio más horrible del género humano. Este libro no habla sobre el holocausto, sino en primer lugar sobre la población judía aldeana de Hungría cuyo recuerdo apenas existe hoy. El lector no encontrará narraciones sombrías. Sobre estas historias se puede llorar, se puede reír.

B.I.G. (como se acostumbra a llamar a István Gabor Benedek) salva del mundo aldeano judío-húngaro, ya convertido en el mundo del más allá, algunos recuerdos, una instantánea, que será objeto en el pensamiento de las generaciones futuras.

János Szász publicado en la revista semanal HIT de Bucarest

Sobre el autor:

István Gábor Benedek nació en 1937 en Tótkomlós, en el sureste de Hungría. En ese momento tenía una comunidad judía grande y trivial. Sin embargo, pronto Hungría entró en la guerra del lado de Alemania. Primero su padre fue llevado a trabajos forzados, luego el resto de la familia a un campamento en Bergen-Belsen.

En 1957 ingresó en el Seminario Rabínico Nacional en Budapest. Al mismo tiempo comenzó a escribir. Al sentir que esa era su verdadera vocación, ingresó al periodismo, donde logró un éxito profesional considerable, convirtiéndose en editor de economía de los principales diarios, Magyar Hírlap, Népszabadság, Magyarország  y luego se convirtió en editor jefe de la revista semanal Bank és Tőzsde. En 1997 fundó el periódico Remény  publicación, que trata de la vida social y cultural de los judíos húngaros.

Durante su carrera periodística, también escribió cuentos, nove-las, películas y obras para radio. Su primera historia «El invitado» apareció en 1986. En 1994 «La Torá de Komlós», seguida de «Brooklyn» en 1996 y «The Burned Photograph» en 1997.  La Torá de Komlós  tuvo cuatro ediciones en Hungría y se publicó en Eslo-vaquia y Alemania, la edición en inglés lleva el título «The Torah Scroll of Tótkomlós». La Universidad de Harvard ha seleccionado la historia del título para su antología «Escritura judía en el mundo contempo-ráneo», que se publicó en 2003. Otros títulos «La Tercera Guerra» (2005), «David»  (2005) «Magia» (2007) ,«Artúr» (2010), «The Bergen Waltz» (2011). «Miskolc, Jewish Street’46» (2012),  «¿Quién se ocupará de las personas?»(2013) y en 2014 la novela «Arena dorada». Miklós Jancsó compró los derechos de la película La Torá de Komlós y el director René Gainville al cuento El Mesías.

Benedek ha sido galardonado con el Golden Pen. Es ciudadano honorífico de su ciudad natal, Tótkomlós. También de la ciudad de Gerasdorf, en Viena, donde además una calle lleva el no-mbre de su madre Rózsa Braun (donde fuera deportado junto con su familia antes de Bergen Belsen en 1944). Recibió el pre-mio estadounidense «Mensch for all seasons», en el año 2016. El presidente de Hungría le adjudicó la Orden del Mérito de Hungría Cruz de Caballero en el año 2017.


“Hay una gran presión económica para hacer obsoletos a los humanos”, Max Tegmark

 

3.o

En su libro ‘Vida 3.0’, el profesor del MIT propone argumentos para un debate global que evite que la llegada de la Inteligencia Artificial acabe en desastre

Cuando el rey Midas le pidió a Dionisio transformar en oro todo lo que tocase cometió un fallo de programación. No pensaba que el dios sería tan literal al concederle el deseo y solo fue consciente de su error cuando vio a su hija convertida en una estatua metálica. Max Tegmark (Estocolmo, 1967) cree que la inteligencia artificial puede presentar riesgos y oportunidades similares para la humanidad.

El profesor del MIT y director del Future of Life Institute en Cambridge (EE UU) estima que la llegada de una Inteligencia Artificial General (IAG) que supere a la humana es cuestión de décadas. En su visión del futuro, podríamos acabar viviendo en una civilización idílica donde robots superinteligentes harían nuestro trabajo, crearían curas para todas nuestras enfermedades o diseñasen sistemas para ordeñar la energía descomunal de los agujeros negros. Sin embargo, si no somos capaces de transmitirle nuestros objetivos con precisión, también es posible que a esa nueva inteligencia dominante no le interese nuestra supervivencia o, incluso, que asuma un objetivo absurdo como transformar en clips metálicos todos los átomos del universo, los que conforman nuestros cuerpos incluidos.

Para evitar el apocalipsis, Tegmark considera que la comunidad global debe implicarse en un debate para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial en nuestro beneficio. Esta discusión deberá afrontar problemas concretos, como la gestión de las desigualdades generadas por la automatización del trabajo, pero también un intenso esfuerzo filosófico que triunfe donde llevamos siglos fracasando y permita definir y acordar qué es bueno para toda la humanidad para después inculcárselo a las máquinas.

Estos y otros temas relacionados con la discusión que Tegmark considera más importante para el futuro de la humanidad son los que recoge en su libro Vida 3.0: ser humano en la era de la inteligencia artificial, un ambicioso ensayo que han recomendado gurús como Elon Musk en el que el cosmólogo sueco trata de adelantarse a lo que puede suceder durante los próximos milenios.

Pregunta. Los humanos, en particular durante los últimos dos o tres siglos, hemos tenido mucho éxito comprendiendo el mundo físico, gracias al avance de disciplinas como la física o la química, pero no parece que hayamos sido tan eficaces entendiéndonos a nosotros mismos, averiguando cómo ser felices o llegando a acuerdos sobre cómo hacer un mundo mejor para todo el mundo. ¿Cómo vamos a dirigir los objetivos de la IAG sin alcanzar antes acuerdos sobre estos asuntos?

Respuesta. Creo que nuestro futuro puede ser muy interesante si ganamos la carrera entre el poder creciente de la tecnología y la sabiduría con la que se gestiona esa tecnología. Para conseguirlo, tenemos que cambiar estrategias. Nuestra estrategia habitual consistía en aprender de nuestros errores. Inventamos el fuego, la fastidiamos unas cuantas veces y después inventamos el extintor; inventamos el coche, la volvimos a fastidiar varias veces e inventamos el cinturón de seguridad y el airbag. Pero con una tecnología tan potente como las armas atómicas o la inteligencia artificial sobrehumana no vamos a poder aprender de nuestros errores. Tenemos que ser proactivos.

Es muy importante que no dejemos las discusiones sobre el futuro de la IA a un grupo de frikis de la tecnología como yo sino que incluyamos a psicólogos, sociólogos o economistas para que participen en la conversación. Porque si el objetivo es la felicidad humana, tenemos que estudiar qué significa ser feliz. Si no hacemos eso, las decisiones sobre el futuro de la humanidad las tomarán unos cuantos frikis de la tecnología, algunas compañías tecnológicas o algunos Gobiernos, que no van a ser necesariamente los mejor cualificados para tomar estas decisiones para toda la humanidad.

P. ¿La ideología o la forma de ver el mundo de las personas que desarrollen la inteligencia artificial general definirá el comportamiento de esa inteligencia?

R. Muchos de los líderes tecnológicos que están construyendo la IA son muy idealistas. Quieren que esto sea algo bueno para toda la humanidad. Pero si se mira a las motivaciones de las compañías que están desarrollando la IA, la principal es ganar dinero. Siempre harás más dinero si reemplazas humanos por máquinas que puedan hacer los mismos productos más baratos. No haces más dinero diseñando una IA que es más bondadosa. Hay una gran presión económica para hacer que los humanos sean obsoletos.

La segunda gran motivación entre los científicos es la curiosidad. Queremos ver cómo se puede hacer una inteligencia artificial por ver cómo funciona, a veces sin pensar demasiado en las consecuencias. Logramos construir armas atómicas porque había gente con curiosidad por saber cómo funcionaban los núcleos atómicos. Y después de inventarlo, muchos de aquellos científicos desearon no haberlo hecho, pero ya era demasiado tarde, porque para entonces ya había otros intereses controlando ese conocimiento.

P. En el libro parece que da por hecho que la IA facilitará la eliminación de la pobreza y el sufrimiento. Con la tecnología y las condiciones económicas actuales, ya tenemos la posibilidad de evitar una gran cantidad de sufrimiento, pero no lo hacemos porque no nos interesa lo suficiente o no le interesa a la gente con el poder necesario para conseguirlo. ¿Cómo podemos evitar que eso suceda cuando tengamos los beneficios de la inteligencia artificial?

R. En primer lugar, la tecnología misma puede ser muy útil de muchas maneras. Cada año hay mucha gente que muere en accidentes de tráfico que probablemente no morirían si fuesen en coches autónomos. Y hay más gente en América, diez veces más, que mueren en accidentes hospitalarios. Muchos de esos se podrían salvar con IA si se utilizase para diagnosticar mejor o crear mejores medicinas. Todos los problemas que no hemos sido capaces de resolver debido a nuestra limitada inteligencia es algo que podría resolver la IA. Pero eso no es suficiente. Como dice, ahora mismo tenemos muchos problemas que sabemos exactamente cómo resolver, como el hecho de que haya niños que vivan en países ricos y no estén bien alimentados. No es un problema tecnológico, es un problema de falta de voluntad política. Esto muestra lo importante de que la gente participe en esta discusión y seleccionemos las prioridades correctas.

Por ejemplo, en España, el Gobierno español ha rechazado unirse a Austria y muchos otros países en la ONU en un intento para prohibir las armas letales autónomas. España apoyó la prohibición de armas biológicas, algo que apoyaban los científicos de esa área, pero no han hecho lo mismo para apoyar a los expertos en IA. Esto es algo que la gente puede hacer: Animar a sus políticos para que afronten estos asuntos y nos aseguremos de que dirigimos la tecnología en la dirección adecuada.

P. La conversación que propone en Vida 3.0 sobre la Inteligencia Artificial en el fondo es muy parecida a la que se debería tener sobre política en general, sobre cómo convivimos entre nosotros o como compartimos los recursos. ¿Cómo crees que el cambio en la situación tecnológica va a cambiar el debate público?

R. Creo que va a hacer las cosas más drásticas. Los cambios producidos por la ciencia se están acelerando, todo tipo de trabajos desaparecerán cada vez más rápido. Muchos se ríen de la gente que votó a Trump o a favor del Brexit, pero su rabia es muy real y los economistas te dirán que las razones por las que esta gente está enfadada, por ser más pobres de lo que eran sus padres, son reales. Y mientras no se haga nada para resolver estos problemas reales, su enfado aumentará.

La Inteligencia Artificial puede crear una cantidad enorme de nueva riqueza, no se trata de un juego de suma cero. Si nos convencemos de que va a haber suficientes impuestos para proporcionar servicios sociales y unos ingresos básicos, todo el mundo estará feliz en lugar de enfadado. Hay gente a favor de la Renta Básica Universal, pero es posible que haya mejores formas de resolver el problema. Si los gobiernos van a dar dinero a la gente solo para apoyarles, también se lo puede dar para que la gente trabaje como enfermeros o como profesoras, el tipo de trabajos que se sabe que dan un propósito a la vida de la gente, conexiones sociales…

No podemos volver a los criterios de distribución del Egipto de los faraones, en los que todo estaba en manos de un puñado de individuos, pero si una sola compañía puede desarrollar una inteligencia artificial general, es solo cuestión de tiempo que esa compañía posea casi todo. Si la gente que acumule este poder no quiere compartirlo el futuro será complicado.

P. Si no hacemos nada, ¿cuál serían las principales amenazas provocadas por el desarrollo de la IA?

R. En los próximos tres años comenzaremos una nueva carrera armamentística con armas letales autónomas. Se producirán de forma masiva por los superpoderes y en poco tiempo organizaciones como ISIS podrán tenerlas. Serán los AK-47 del futuro salvo que en este caso son máquinas perfectas para perpetrar asesinatos anónimos. En diez años, si no hacemos nada, vamos a ver más desigualdad económica. Y por último, hay mucha polémica sobre el tiempo necesario para crear una inteligencia artificial general, pero más de la mitad de los investigadores en IA creen que sucederá en décadas. En 40 años nos arriesgamos a perder completamente el control del planeta a manos de un pequeño grupo de gente que desarrolle la IA. Ese es el escenario catastrófico. Para evitarlo necesitamos que la gente se una a la conversación.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/08/07/ciencia/1533664021_662128.html


“Los huevos, ingrediente indispensable de muchas expresiones españolas”, VBloger @virch78

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He aquí un homenaje a los huevos, esa palabra sobre la que tantas y tan variadas expresiones se han creado en la lengua castellana. Y bueno, antes de empezar, este post no es apto para menores de 7 años. Dicho esto… empezamos!

Si se dice “vale (o cuesta) un huevo” significa que es algo que vale mucho o que cuesta mucho esfuerzo. También podemos usar la expresión “y un huevo!” que significa que ni hablar, que no, que no y que no.

Si decimos “tiene un par de huevos” significa que muestra gran valentía en sus acciones.

Junto al número 3, como en la frase “me importa 3 huevos (o también, me importa 3 cojones)” significa que no me importa nada, que paso totalmente del tema.

Y si ascendemos el número a mil pares obtendremos “le costó mil pares de huevos”, lo cual denota una gran dificultad para conseguir algo.

Además de con los números, dependiendo el verbo que acompañe a los huevos, su significado varía enormemente. Así, no es lo mismo “tener huevos” (lo que indica gran valentía) que “tiene huevos la cosa” lo que denota sorpresa y admiración, además de importancia.

Si probamos ahora con el verbo “poner” nos inclinamos más hacia un reto: “poner los huevos sobre la mesa” es como retar a alguien a hacer algo.

Otra variedad que cambia mucho el significado es el tiempo verbal utilizado. Así, el tiempo presente “me toca los huevos” indica molestia o fastidio. El reflexivo, “tocarse los huevos” indica pereza o vaguería, y el imperativo “tócate los huevos” es una exclamación de sorpresa.

Si pasamos ahora a un sinónimo suyo, cojones, también encontraremos una gran variedad de usos y significados. Los prefijos o sufijos cambian su sentido: si utilizamos el prefijo a- como en “acojonado”, expresa miedo. Si usamos el prefijo des-, como en “descojonarse”, significa reírse mucho mucho. Con el sufijo –udo, como en “cojonudo”, indica algo muy bueno que roza la perfección.

Las preposiciones también nos ayudan a matizar la expresión. De significa éxito como en “me salió de cojones”, aunque en otros casos también puede denotar cantidad, como en “hacía un frío de cojones”, es decir, que hacía mucho frío. Por expresa voluntariedad como en “lo haré por cojones” y hasta expresa el límite de aguante (estoy hasta los cojones).

Bueno, pues he aquí unas cuantas expresiones más que, seguramente, ya habréis escuchado en alguna ocasión. Si encontráis alguna otra variedad que no esté incluida en este post, os invito a que incluyáis vuestros comentarios.

 

Fuente: https://expresionesyrefranes.com/2007/01/31/


“Seminario de escritura creativa y turismo temático en Madrid”, con Andrea Bauab

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Del 13 al 16 de septiembre
Seminario de escritura creativa y turismo temático

Este seminario, impartido por Andrea Bauab, ofrecerá las claves de una escritura creativa a través del análisis de obras de Javier Marías, Joaquín Sabina y Álex de la Iglesia.

Del 13 al 16 de septiembre, la escritora, dramaturga y guionista argentina, residente en Israel, Andrea Bauab ofrecerá un taller de escritura creativa cuyas dos primeras jornadas se desarrollarán en el Centro Sefarad-Israel. El seminario, que cuenta con el apoyo de la Embajada de Argentina en España y la Embajada de Israel en España, realizará un recorrido por las obras de Javier Marías, Joaquín Sabina y Álex de la Iglesia para analizar sus claves para una escritura creativa.

  • Jueves 13 de septiembre, 18:00 h. Centro Sefarad-Israel
    (Calle Mayor, 69 Madrid)
    Entrega de documentación y acto inaugural.
  • Viernes 14 de septiembre, de 10:00 h. a 14:00 h.
    Centro Sefarad-Israel (Calle Mayor, 69 Madrid)
    “Madrid y el escritor Javier Marías”

Temas de aprendizaje:
-Descripción de sentimientos muy íntimos.
-Monólogo Interno.
Lectura de fragmentos de “Los Enamoramientos”, “Así empieza lo malo” y “Mañana en la batalla piensa en mí”.
Recorrido por la Plaza de la Villa y su barrio.  Visita a  la librería Méndez

  • Sábado 15 de septiembre, de 10:00 h. a 14:00 h. Lugar por determinar.
    “Madrid y el cantante Joaquín Sabina”

Temas de aprendizaje:
Metáforas, alegorías y otras figuras literarias, a partir de sus canciones más famosas: “Boulevar de los Sueños Rotos”, “Y nos dieron las diez”, “Más de 100 Mentiras” , “Pongamos que hablo de Madrid” ,“19 Días y 500 Noches”
Recorrido por el barrio Malasaña y visita al café literario “El Dinosaurio todavía estaba allí”.

  • Domingo 16 de septiembre, de 10:00 h. a 14:00 h.
    Lugar por determinar.
    “Madrid y el Director de Cine Alex de la Iglesia”

Temas de aprendizaje
Personas y lugares reales que inspiran personajes, locaciones e historias de ficción.
Visita al bar “El Palentino” donde el director se sentaba junto al guionista Jorge Guerrico Echeverría y donde se inspiraron y escribieron en conjunto la película “El Bar”.

Plazas limitadas.
Precio 190 euros
Inscripciones en: 
https://www.latorredebabelediciones.com/events/seminario-de-escritura-creativa-y-turismo-tematico

Sobre Andrea Bauab

Andrea Bauab es escritora, dramaturga y guionista. Nació en Argentina y reside en Israel desde el año 2010.  
Escribió trece obras de teatro y el guion cinematográfico “Cartas para Jenny”, estrenado en  Argentina y en España. Sus nuevos guiones cinematográficos “Pétalos y Espinas” y “Búsqueda en el Amazonas” se encuentran en pre-producción.
En el año 2003 creó la Compañía de Teatro TJC, donde varios elencos representaron obras teatrales de su autoría, entre ellas “A punto de irnos”, “Desde la Cuna”, “Theodor”,“El Mediador” y el musical “Shirly en Jerusalem”.
Su obra “Tres Hombres de Bien” se representó durante seis años consecutivos en Buenos Aires y recibió el Primer Premio en el prestigioso festival del Beit Lessin Theater de Tel Aviv. En Argentina, dirigió el Comité de Guiones que evaluaba a quien otorgarlos subsidios del Programa de Fomento a la Industria Cinematográfica San Luis Cine.
En la actualidad, se desempeña como docente de los Talleres Literarios en el Instituto Cervantes de Tel Aviv. Escribió también numerosos cuentos, el libro “50 Tips para Escribir Mejor” y la nouvelle “La última historia de amor”.
Sus nuevas obras “La Herencia” y “Qué caprichoso destino” se estrenarán próximamente en Argentina y en Miami.

Ver Booktrailer de la nouvelle “La última historia de amor”, de Andrea Bauab: https://www.youtube.com/watch?v=jNzBU5Q1mxE


Mi candidato para el Premio Nobel de Literatura 2018. Redacción sobre el Giro di Italia en Israel, publicada en el diario El País.

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El Mediterráneo es uno y Roma, su capital. El Giro es, sin más, la señal de su poder, de un imperio cultural que, más de 20 siglos después de la conquista militar, aún rige. Corren los ciclistas de norte a sur junto al mar por la autopista ancha y rectísima, e igualmente planísima, y es Italia entera concentrada en una burbuja llamada pelotón la que se mueve a más de 40 por hora, compacta. Como si la región del monte Carmelo del terrible profeta Elías o los jardines de los Bahai que recorren, la antigua colonia Judea de sus legiones, y la Megiddo donde tendrá lugar el Armagedón anunciado en el Apocalipsis, siguiera formando parte de su geografía como cuando Herodes era rey y Cesarea Palestina su puerto. Tan italiana como las costas aburridas del Adriático, con tanta arena, con tanto calor de agosto en mayo. Tan italiana como la esperada, y por todos anticipada, victoria de Elia Viviani, veronés, al sprint en la Tel Aviv de la Bauhaus, tan racionalista; tanto como la maglia rosa que gentilmente, sin pelear por defenderla, cedió Tom Dumoulin a su segundo en la contrarreloj inicial, el australiano Rohan Dennis.

Su equipo, el BMC, organizó un magnífico espectáculo, lo mejor del día, entre las rotondas que jalonan la avenida Rotschild de Cesarea para que su jefe se hiciera con los 3s de bonificación de la meta volante allí fijada suficientes para convertirse en nuevo líder de la carrera rosa. Las locomotoras del equipo de Dennis, entre ellas el cántabro Ventoso, pusieron al pelotón a más 60 por hora, tan alargado y sacudido por los latigazos de las sucesivas frenadas, curvas y aceleraciones de las rotondas que más que una serpiente oronda y multicolor, una boa sesteante en digestión de un buey, parecía una cinta ondulada y frágil, tan fina que podría partirse en cualquier instante. Nadie se opuso a la acción (nadie estaba en disposición de oponerse, tampoco), que resultó triunfante.

Dado que la meta volante se encontraba solo a 60 kilómetros de Tel Aviv, la necesidad de la bonificación de Dennis condenó la posibilidad de fugas publicitarias. No pudo apenas lucir su combatividad ante su gente el equipo de la Academia Ciclista de Israel, invitado al Giro. La ausencia de la escapada habitual fue la única anomalía en una etapa que se ajustó a todas las normas.

Dennis, un gran contrarrelojista (fue recordman de la hora), un estilista que parece haber perdido la ambición de ampliar sus capacidades para poder manejarse en la montaña, seguirá probablemente con la maglia rosa hasta que el Etna el jueves despierte a los escaladores. No se pondrá a ello Viviani, un pistard con punta de velocidad que anunció antes de comenzar el Giro que sus objetivos eran ganar tres etapas y llevarse a su Verona la maglia ciclamen de ganador por puntos. El campeón olímpico de Río mostró tal superioridad sobre sus rivales en la recta de la calle Kaufmann de Tel Aviv –el segundo, Jakub Mareczko, que es italiano pese a su apellido polaco, más pareció su lanzador que su enemigo, y se quedó a un par de bicicletas del ganador—que tales objetivos pueden hasta quedársele pequeños. Es muy probable que su segunda victoria llegue el domingo, tras la larga travesía del desierto del Néguev entre beduinos, en el puerto de Eilat, en el mar Rojo, donde se abrieron los mares para el éxodo y donde la apnea es la única religión.

Carlos Arribas©

Fuente: https://elpais.com/deportes/2018/05/05/actualidad/1525537257_074890.html

Subrayado de Juan Zapato.

Foto: Steephill.tv/rcs©: La etapa 1 del 101er Giro d’Italia está dedicada a Gino Bartali, el ex campeón que recibió el honor de ‘Justo entre las Naciones’ el 10 de octubre de 2003, tres años después de su fallecimiento. Su nombre está grabado en el Muro de Honor en el Jardín de los Justos en el Monumento a Yad Vashem en Jerusalén. Con motivo del primer Big Start del Giro de Italia fuera de Europa, el gran ciclista italiano ha sido nombrado ciudadano honorario de Israel por las autoridades del país. El presidente de Yad Vashem, Avner Shalev, presentó el certificado de ciudadanía conmemorativa a su nieta, Gioia Bartali.


“Zerkalo”, Andrei Tarkovski

Ya en los años sesenta, Tarkovski tenía en mente la realización de un filme parcialmente autobiográfico, y trabajó durante un tiempo en un borrador que llevaba por título, entre otros muchos, ‘Un día blanco, blanquísimo’, sacado de un poema del padre de Andrei, Arseni Tarkovski. Pero los sucesivos borradores del guión fueron todos rechazados por el comité de cineastas (el infame Goskino), ya que, según ellos, se trataba de una historia ilícitamente elitista, o que era demasiado compleja y de naturaleza poco convencional. Terminado ‘Andrei Rublev’ (‘Andrey Rublyov’, 1966), en lugar de dirigir ese guión, se vio forzado a realizar ‘Solaris’ (‘Solyaris’, 1972). Sólo cuando el Goskino cambió de presidencia, Tarkovski vio aprobado el guión que había coescrito junto a Aleksandr Misharin (impagables la entrevista a Misharin sobre la redacción de ese guión, disponible en el DVD), y la producción, una producción bastante modesta todo hay que decirlo, pudo comenzar.

Es común leer en las apreciaciones o textos acerca de esta obra maestra, que ‘El espejo’ (‘Zerkalo’, 1975) es la película más personal de Tarkovski, la más arriesgada, la más sincera y la más sentida. Y razón no les falta a todos los analistas que así la describieron. Los que menos la entendieron, fueron, paradójicamente, sus colegas cineastas rusos, que le atacaron sin piedad desde el Goskino, y para los que lo peor de todo era que, según propia confesión de Misharin y Tarkovski, no tenían idea de la forma final del proyecto, pues querían descubrirlo en el proceso de filmación. Es este un concepto esencial en un relato de la singularidad de ‘El espejo’, ya que gran parte de su poder hipnótico, por no decir de sus logros estéticos, son fruto de una confianza extrema en el cine como medio para que la propia vida, tal cual, surja en la pantalla en toda su pureza, sin complejos y sin prejuicios, y se convierta en el tejido primordial del que se nutren las imágenes del Tarkovski más inmediato, un experto prestidigitador del medio audiovisual como confesión definitiva.

La idea inicial de Tarkovski, cansado ya del cine como mero ilustrador de estructuras novelísticas, con la puesta en escena teatral como hoja de ruta para la mayoría de directores, era la de hablar de lo que le toca más cerca: de él mismo. Y hacerlo sin mostrar jamás al protagonista (él mismo, o un alter ego de sí mismo), “limitándose” a describir sus recuerdos y sus sueños. Si hoy día es una forma dramática audaz e impredecible de hacer una película, es fácil imaginar cuánto lo sería en 1975. El operador Vadim Yusov, que hasta entonces había fotografiado todas las películas de Tarkovski, se negó a hacer esta cuando leyó el guión, porque lo consideró “demasiado personal”. Tarkovski no se desanimó. De hecho, le pareció correcto que su antiguo colaborador tomase decisiones en base a sus principios, aunque fueran distintos a los suyos. Llamó a Georgi Rerberg, que llevó a cabo un trabajo formidable, no sin muchas discusiones y peleas acerca, casi, de cada secuencia. A las decisiones incontrovertibles (el campo de alforfón, el incendio, las tomas largas), se unió la necesidad de la búsqueda de improvisación y de cambios drásticos de última hora.

El alma de Tarkovski

La película está compuesta de dos docenas largas de episodios que, aparentemente, carecen de vinculación entre sí. Ya solamente este hecho puede disuadir a muchos valientes de atreverse con ‘El espejo’. Por otra parte, el director no tiene el menor miedo en alternar el color con el blanco y negro, con el sepia, además de intercalar material documental, poemas de su padre leídos por él mismo (el bello ‘Primeros Encuentros’), música de Bach (cómo no…), Pergolesi o Henry Purcell, el idioma ruso con el español, en un intrincado puzzle emocional que el espectador ha de ir desentrañando por sí mismo. Pero no al estilo de algunas ficciones que juegan al gato y al ratón (casi siempre con las cartas marcadas) con el público. Más bien asumiendo que el público, de cualquier parte del mundo, se identificará anímicamente con los recuerdos de Tarkovski. El cineasta esperaba que, por percepción intuitiva, su público asociase los acontecimientos de una manera totalmente personal, sin el menor resquicio de duda. Cuando muchos compatriotas suyos se quejaron de incomprensión, otros afirmaban asombrados que el artista hablaba, no sabían como, de su propia vida. Es el poder de la poesía.

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La colección de recuerdos de Tarkovski abarca momentos con su madre, en la casa de su niñez, recuerdos de conversaciones dolorosas, relatos a los que no asistió como los problemas laborales de su madre, el regreso de su padre de la II Guerra Mundial, sueños, remembranzas distorsionadas… Estamos ante un cine que convierte en comerciales a propuestas anti-comerciales, y en cine convencional a muchas películas arriesgadas y que tratan de alejarse de los cánones establecidos. La enorme complejidad estructural del filme, su vocación anti-narrativa, en favor de unas imágenes despojadas de cualquier atisbo de fingimiento o dramatización superficial, las formaliza Tarkovski con una sencillez casi ascética, atento nada más que a sus propios sentimientos, sin interesarle lo más mínimo divertir o engatusar a los que accedan a ella, pues es un homenaje apasionado a su familia y a su hogar, y ahí no caben onanismos de salón, sólo una dolorosa e inasible verdad. Todo comienza con un tartamudo a quien le curan de su afección, y concluye con un enigmático viaje por el bosque.

Y, mientras, asistimos a algunas de las imágenes más bellas, de puro deleite espiritual, que podemos obtener en una pantalla:

1. El encuentro entre la madre y el médico, que se zanja con una despedida sin palabras, y con el enorme campo de alforfón batiéndose por el viento.

2. Los niños siendo llamados por la madre, al incendiarse el granero. La botella se cae por inercia mucho después de que los niños hayan abandonado la habitación, y en un complejísimo movimiento de cámara accedemos a su punto de vista.

3. El niño (el propio Andrei, en su infancia) mirándose en el espejo y, da la sensación, tomando conciencia de sí mismo por primera vez en su vida, para crear una imagen irreal en su mente de un amor de infancia: la niña del labio cortado.

4. El pequeño buscando a su madre entre vientos salvajes que mueven los árboles, y una puerta abriéndose para descubrir a la madre en cuclillas observándole, mitad sueño/mitad recuerdo.

5. El regreso del padre, tomado desde varios puntos de vista, con una puesta en escena absolutamente audaz, que concluye con el detalle del cuadro Ginevra de’Benci, de Leonardo DaVinci, que se funde con la imagen de Terekhova, quien interpreta a la amante y a la madre de joven.

6. La lectura del poema ‘Primeros encuentros’, climax insuperable del relato, en el que lo onírico, lo nostálgico y lo metafísico se entrelazan sin cesar.

Media docena de instantes, entre muchos más, de un trenzado que es un poema dentro del cual no caben lugares comunes del cine, ni facilidades de ninguna clase. ‘El espejo’ exige al espectador una despiadada lucha consigo mismo, pues es capaz de hacer estallar las imágenes en mil pedazos, o más exactamente, de levantarlas por encima del suelo, y de levantar al espectador con ellas. A poco que uno se deje llevar por la sencillez (que no simplicidad) de una nueva forma de mirar, no se sabe qué extraña invocación psíquica te arrastra por los vericuetos, como si Tarkovski te llevara de la mano, encantado con enseñarte las zonas más tenebrosas, fangosas, pero también luminosas, de su alma.

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De entre los actores, la que tiene más peso es, por supuesto, la gran Margarita Terekhova, que interpreta tanto a la madre de Andrei de joven como a Natalya, y su presencia es un verdadero regalo para los sentidos. Al contrario que Donatas Banionis en ‘Solaris’, la Terekhova (como la llamaba Andrei) es perfecta para el estilo inmediato y falto de prejuicios de Tarkovski. En manos del cineasta, se convierte en una criatura multiforme, que lo mismo produce compasión que repulsión, que es entrañable o inquietante, sensual o pavorosa. Es la forma de decir de Andrei de que no conocemos el rostro de nuestra madre, verdaderamente. Guapa, elegante, y muy intensa, es la presencia femenina más importante en la filmografía de Tarkovski hasta la fecha. A su lado, vemos a Anatoli Solonitsin (quien ya interpretara a Andrei Rublev, y tuviera un importante rol en ‘Solaris’, y que también tendrá una aportación crucial en ‘Stalker’) en la secuencia de apertura, y otros rostros habituales de Tarkovski como Yuriy Nazarov o Nikolai Grinko.

Aunque en muchos sentidos, ‘El espejo’ significa una nueva etapa en la obra tarkovskiana, es importante volver a remarcar la aportación de Eduard Artemiev, que participaría en las tres películas del director de los setenta. Dijo Tarkovski sobre el sonido de la película: “Yo paso mi tiempo libre en el campo, en un lugar llamado Myasnoye, donde estoy la mar de bien. Amo la naturaleza, no la vida de las grandes urbes; por eso me siento plenamente feliz allí, lejos de la parafernalia de la civilización moderna. Mi dacha en la campaña, a trescientos kilómetros de Moscú, me sabe a gloria. Pues bien, allí, el ruido del viento, del fuego, del agua está presente por doquier. Quien no haya prestado atención a esos ruidos se pierde una maravilla. Yo estaba decidido a emplearlos en ‘El espejo’. Tanto la atmósfera de la casa familiar como el mundo infantil y el entorno natural de muchas secuencias daban pie a la composición de sonidos y registros de ruidos de la naturaleza”. Mejor no se puede explicar. Para Tarkovski, la música no era necesaria, pues el mundo ya sonaba demasiado bien. El mundo natural, claro. En ‘El espejo’, el universo sonoro creado es de lo más ricos y elaborados que se recuerdan.

Los desasogantes sonidos electrónicos de Artemiev no son en ningún modo obvios o reiterativos, y casi siempre se sitúan por debajo del sonido ambiente. Pero ello no impide que su existencia provoque una reacción emocional muy sutil en el espectador. Así mismo, la libertad compositiva en la imagen de Andrei es mayor que nunca, y la concordancia de estos dos genios consiguen algo muy especial y difícil de definir en muchas de las secuencias-episodios de esta extraña y bella película, que para muchos empezaba a dar la verdadera medida del talento del cineasta ruso. Aunque el resultado final puede hacerlo difícil de creer, no sabían cómo estructurar la película. Cada uno de los episodios había sido diseñado por separado, con la confianza de que, después, surgiera la forma de unirlos. Pero durante mucho tiempo parecía imposible: el conjunto no se sostenía. Un día, por fin, encontraron la forma, y todo pareció trenzarse por sí solo. Una osada manera de construir un relato íntimo, que sin embargo se saldó con un éxito rotundo.

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Impacto y legado

Del mismo modo que el Goskino y las autoridades rusas habían aceptado primero el guión de ‘Andrei Rublev’, y habían entregado el dinero para hacerlo, para luego echar pestes de ella, ‘El espejo’ fue repudiada incluso por su nuevo presidente, después de haber aceptado por fin el guión. A las airadas protestas de cierto sector de espectadores, ruedas de prensa en las que se atacaba de la manera más mezquina y cobarde al director, y ataques de los colegas, se sumó la prohibición del gobierno de que el filme fuera estrenado en Cannes con todos los honores, por mucho que su director, Maurice Bessy, que tanto admiraba al cineasta, intentase lo indecible para exhibirla (como amenazar con no seleccionar ninguna película soviética más). La película fue estrenada con muy pocas copias, para desesperación de Tarkovski, que se encontraba cada vez más incomprendido y más incapaz de llevar a cabo el cine que él creía el único importante. Siendo ‘El espejo’ una celebración de cierta sensibilidad rusa, un homenaje a una cultura y a una forma de ser muy determinadas, muy rusas, no es de extrañar tanto la violenta acogida de los estamentos soviéticos, como la entrañable respuesta de muchos aficionados al cine, compatriotas de Andrei, que ante su anuncio de retirarse del oficio de hacer películas, le escribieron cientos de cartas de ánimo.

Hoy día, la imagen de la madre suspendida sobre la cama, o corriendo por los pasillos de la imprenta a cámara lenta, son tan sinónimo del arte ruso, como los iconos de Andrei Rublev. Su supuesto cripticismo se hace pedazos cuando uno accede sin complejos y sin falsas ideas a sus imágenes y a sus sonidos.

Fuente: Adrián Massanet©
https://www.espinof.com/criticas/andrei-tarkovski-el-espejo


Ciclo de Literatura en la Embajada Argentina en Israel: “Julio Cortázar y yo”, Juan Zapato

Encuentro de literatura argentina2

Actividad gratuita y abierta al público, con inscripción previa a:

cultura_eisra@mrecic.gov.ar o 073-252-0801


“Milagro en Milán”, Vittorio De Sica

“…nos basta una casilla, para vivir y dormir. Nos basta un poco de tierra, para vivir y morir. Pedimos un par de zapatos, medias y un pedazo de pan, con estas condiciones, el futuro nos sonreirá”.

Director: Vittorio De Sica
Título Original: Miracolo a Milano. / Año: 1951 / País: Italia / Productora: Produzioni De Sica / ENIC / Duración: 92 min. / Formato: BN – 1.37:1
Guión: Cesare Zavattini, Vittorio De Sica, Suso Cecchi D’Amico, Mario Chiari, Adolfo Franci / Fotografía: G. R. Aldo / Música: Alessandro Cicognini
Reparto: Francesco Golisano, Emma Gramatica, Paolo Stoppa, Guglielmo Barnabò, Flora Cambi, Brunella Bovo, Alba Arnova, Anna Carena, Virgilio Riento, Arturo Bragaglia
Fecha estreno: 08/02/1951 (Italia) – 11/04/1951 (Cannes Film Festival)


“Las voces de José Luis Sampedro”, #100Sampedro

1139-2018-01-22-Cartel Las voces de Sampedro Fil

Fecha: 1 de febrero, 12:30 horas
Lugar: Facultad de Filología Edificio D. Salón de actos

Intervienen: Fanny Rubio (escritora y catedrática UCM), Carlos Berzosa(catedrático de Economía Aplicada UCM), Sofía de Roa (periodista y activista) y Felipe Gómez-Pallete (Asociación Calidad y Cultura democráticas)

Clausura: Carlos Andradas (rector UCM) y Olga Lucas (escritora. Asociación Amigos de J.L. Sampedro)

Síguelo en @encuentrosUCM y #100Sampedro
Y en streaming en www.ucm.es/directos

Las voces del literato, del economista, del humanista, del profesor,… siguen vivas. No en vano Twitter cerraba el año con múltiples citas de José Luis Sampedro y en la fecha de su nacimiento -1 de febrero- se escucharán en Encuentros Complutense, clausurando así el ciclo que celebra su centenario, en la Universidad en que impartió sus clases de Economía.

La jornada comenzará a las 12:30 en la Facultad de Filología, con Las voces de José Luis Sampedro recogiendo la memoria audiovisual de algunas de sus reflexiones clave y la vivida por quienes las compartieron, como la escritora y catedrática Fanny Rubio, el también catedrático complutense Carlos Berzosa, la activista y periodista Sofía de Roa y el emprendedor social Felipe Gómez-Pallete. La memoria quedará además fijada en forma de panel gráfico, al que nos conducirán Olga Lucas y el rector Carlos Andradas. Un recuerdo permanente, en la Biblioteca María Zambrano, de este #100Sampedro, organizado por la Asociación Amigos de JL Sampedro que se clausura.


«Recordación y enseñanza del Holocausto: nuestra responsabilidad compartida» #WeRemember

Saber más de "El último día"Saber más de "El rescoldo"

«Sería un peligroso error pensar que el Holocausto fue un simple producto de la locura de un grupo de criminales nazis. Más bien todo lo contrario, el Holocausto fue la culminación de milenios de odio, culpabilización y discriminación de los judíos, lo que ahora llamamos antisemitismo.».

Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.

El lema de la ceremonia conmemorativa año 2018 es «Recordación y enseñanza del Holocausto: nuestra responsabilidad compartida». Este lema pone de relieve la dimensión universal del Holocausto y resalta que la educación sobre esta tragedia debería fomentar el total rechazo de la humanidad ante toda manifestación de racismo, violencia y antisemitismo.

El propósito fundacional del proyecto editorial «La Torre de Babel Ediciones», ha sido la divulgación de la obra de escritores israelíes contemporáneos en lengua castellana, para dar a concocer, qué y sobre qué escribimos en Israel, donde el pasado y el presente recorren un sendero común, rumbo a nuestro futuro.

La primera novela publicada fue «El último día», de Mina Weil, «Mención de Honor en el Primer Concurso de Novela Acervo Cultural en Argentina», relato de la vida de una familia judía en la época de la Italia fascista de Mussolini. Poco se ha escrito sobre la supervivencia de los judíos en Italia.

«El rescoldo», de Sara Strassberg-Dayán, «Premio ACUM- Asociación de Compositores y Autores de Israel», es nuestra primer obra de teatro publicada. Es el primer drama en español que aborda el levantamiento heróico del pueblo judío en el gueto de Varsovia. Traducida al hebreo por Tal Nitzan.

Nuestro compromiso con la memoria se mantiene, de ti lector/a, esperamos y necesitamos tu apoyo, para seguir haciendo camino.

Muchas gracias, Roberto Sánchez Soria

La Torre de Babel Ediciones®
P.O.BOX 321. 2210202 NAHARIYA – ISRAEL.
Te: +972-50-8998161
E-mail: librosylectores@gmail.com
http://www.latorredebabelediciones.com


“Flor de mayo”, José Antonio Escrivá

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HACER CLICK EN LA IMAGEN PARA VER LA PELÍCULA

Miniserie que recrea la vida, el amor, el trabajo y las penurias de los pescadores y sus familias en el litoral de la Valencia de 1900. El guión se centra en el drama que padece un pueblo de pescadores para sobrevivir, así como en los conflictos domésticos de sus habitantes, entre los que destacan especialmente el adulterio, los celos y la venganza.

La producción es una adaptación de la novela homónima de Vicente Blasco Ibáñez rodada únicamente en localizaciones valencianas. La mayoría del equipo y el reparto, con más de 16 premios Goya acumulados, es también autóctona.

“Flor de Mayo” recrea el litoral valenciano de principios del siglo XX, con lo que su producción fue un proceso más que complejo donde convivieron durante 60 días toros y caballos, 700 figurantes, 600 kilos de pescado y más de 200 barcos de vela de la época en uno de los filmes más ambiciosos de la televisión autonómica valenciana.

Reparto: Ana Fernández, Antonio Hortelano, Neus Agulló , Paco Arévalo  , Sergio Caballero, Marta Belenguer , Empar Canet, Pep Cortés y la colaboración especial de José Sancho

Género: Drama

Director: José Antonio Escrivá

Booktrailer de “El rescoldo”, Sara Strassberg-Dayán

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Sobre el libro: «El rescoldo»

«Si comprender es imposible, conocer es necesario…», las palabras de Primo Levi sirven de prefacio a la obra teatral «El rescoldo» de Sara Strassberg-Dayán, donde a través de ésta, cobra realidad el hecho histórico, al convertirse en coetáneo, al permitirnos reflexionar sobre las condiciones históricas en que tuvo lugar la vida humana en una época nefasta de la Humanidad.

Los roles actorales se funden en la piel de los personajes, cobran visibilidad ante el lector-espectador, son personas de otro tiempo con las cuales podemos identificarnos, desde el acuerdo o el desacuerdo de sus posturas, reacciones, miedos, creencias, recelos, desconfianza, etc.

En el caso del lector, la obra se transfigura en lo que podríamos calificar una novela en tres dimensiones, ya que la dinámica de la estructura de los actos, la ubicación en escena de aquellos seres-personajes en ese espacio físico y temporal, en una dimensión historia-presente, hace ágil la lectura y comprensible la situación planteada.

Juan Zapato (Escritor israelí).

La Torre de Babel Ediciones®
P.O.BOX 321. 2210202 NAHARIYA – ISRAEL.
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“Rambam” Rabí Moshé ben-Maimón (Maimónides)

 

Ramban

Dios Todopoderoso, Tú has creado el cuerpo humano con infinita sabiduría. Tú has combinado en él diez mil veces, diez mil órganos, que actúan sin cesar y armoniosamente para preservar el todo en su belleza: el cuerpo que es envoltura del alma inmortal. Trabajan continuamente en perfecto orden, acuerdo y dependencia.

Sin embargo, cuando la fragilidad de la materia o las pasiones del alma trastornan ese orden o interrumpen esa armonía, entonces una fuerzas chocan con otras y el cuerpo se desintegra en el polvo original del cual se hizo. Tú envías al hombre la enfermedad como benéfico mensajero que anuncia el peligro que se acerca y le urges a que lo evite. Tú has bendecido la tierra, las montañas y las aguas con sustancias curativas, que permiten a tus criaturas aliviar sus sufrimientos y curar sus enfermedades. Tú has dotado al hombre de sabiduría para aliviar el dolor de su hermano, para diagnosticar sus enfermedades, para extraer las sustancias curativas, para descubrir sus efectos y para prepararlas y aplicarlas como mejor convenga en cada enfermedad.

En Tu eterna Providencia, Tú me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesión. Apóyame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendrá éxito. Inspírame un gran amor a mi arte y a Tus criaturas. No permitas que la sed de ganancias o que la ambición de renombre y admiración echen a perder mi trabajo, pues son enemigas de la verdad y del amor a la humanidad y pueden desviarme del noble deber de atender al bienestar de Tus criaturas.

Da vigor a mi cuerpo y a mi espíritu, a fin de que esté siempre dispuestos a ayudar con buen ánimo al pobre y al rico, al malo y al bueno, al enemigo igual que al amigo. Haz que en el que sufre yo no vea más que al hombre. Ilumina mi mente para que reconozca lo que se presenta a mis ojos y para que sepa discernir lo que está ausente y escondido. Que no deje de ver lo que es visible, pero no permitas que me arrogue el poder de inventar lo que no existe; pues los límites del arte de preservar la vida y la salud de Tus criaturas son tenues e indefinidos. No permitas que me distraiga: que ningún pensamiento extraño desvíe mi atención de la cabecera del enfermo o perturbe mi mente en su silenciosa deliberación, pues son grandes y complicadas las reflexiones que se necesitan para no dañar a Tus criaturas.

Dios Todopoderoso. Concédeme que mis pacientes tengan confianza en mí y en mi arte y sigan mis prescripciones y mi consejo. Aleja de su lado a los charlatanes y a la multitud de los parientes oficiosos y sabelotodos, gente cruel que con arrogancia echa a perder los mejores propósitos de nuestro arte y a menudo lleva a la muerte a Tus criaturas. Que los que son más sabios quieran ayudarme y me instruyan. Haz que de corazón les agradezca su guía, porque es muy extenso nuestro arte.

Que sean los insensatos y locos quienes me censuren. Que el amor de la profesión me fortalezca frente a ellos. Que yo permanezca firme y que no me importe ni su edad, su reputación, o su honor, porque si me rindiera a sus críticas podría dañar a tus criaturas. Llena mi alma de delicadeza y serenidad si algún colega de más años, orgulloso de su mayor experiencia, quiere desplazarme, me desprecia o se niega a enseñarme. Que eso no me haga un resentido, porque saben cosas que yo ignoro. Que no me apene su arrogancia. Porque aunque son ancianos, la edad avanzada no es dueña de las pasiones.

Yo espero alcanzar la vejez en esta tierra y estar en Tu presencia, Señor Todopoderoso. Haz que sea modesto en todo excepto en el deseo de conocer el arte de mi profesión. No permitas que me ataque el pensamiento de que ya sé bastante. Por el contrario, concédeme la fuerza, la alegría y la ambición de saber más cada día. Pues el arte es inacabable, y la mente del hombre siempre puede crecer. En Tu eterna Providencia, Tú me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesión. Apóyame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendrá éxito.


“Morir por la Argentina”, Gustavo D. Perednik

 

Capítulo 16
La metamorfosis

OFERTA WEB "Morir por la Argentina"

―«Cuando despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, la política exterior argentina se encontró en su cama convertida en un insecto monstruoso. Estaba echada sobre el quitinoso caparazón de Cristina, y al levantarse un poco se dio cuenta de que ya no debía encaminarse hacia la justicia porque Timerman la había vendido a los iraníes».
―Fijate Daniel que la línea forjada por Néstor Kirchner en torno del caso AMIA se había mantenido casi intacta durante los primeros años del mandato de su viuda.
―La gran pregunta es cuál fue el disparador de la metamorfosis.
―Por un lado, la inconmovible negativa iraní, que fue logrando erosionar las expectativas del gobierno nacional. Por el otro, la insistencia de Chávez, a quien Cristina le debía mucho.
―¿Qué fecha sugerirías como el momento del giro de 180 grados?
―Probablemente hacia fines de 2010.
―Quiere decir que hay indicios de que hasta ese momento aún no se había producido la metamorfosis.
―Los hay. Por ejemplo, el 11 de agosto de 2010 Timerman se reunió con la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton, y después de la reunión declaró que «hay una conexión entre un atentado que se frustró en Estados Unidos y el de la AMIA… El atentado frustrado al aeropuerto Kennedy involucra a Mohsen Rabbani».
―Es decir que Timerman estaba todavía interesado en desenmascarar el aparato terrorista iraní.
―Así puede verse. Pero a partir de entonces…
―…hubo un evento primordial que disparó el cambio de rumbo.
―Sí. La cronología es elocuente: el fallecimiento de quien se habría opuesto categóricamente a negociar sobre el tema de la justicia.
―Muerto Néstor se soltó la nueva forma de encarar el caso AMIA.
―Mientras Néstor vivió, se daba por sobreentendido que la Justicia debía dirimirse en un tribunal. Podía llegar a discutirse en qué tribunal, o la composición de los jueces. Pero nunca sería negociable el contenido de las denuncias, que debían transitar privativamente por el cauce judicial y no por el político.
―Por eso Néstor había echado a D’Elía. Por eso había rehuido toda insinuación de los ayatolás de «solucionar el conflicto» por vía del diálogo entre los dos gobiernos.
―Quizás por ello murió.
―Y a partir de ese instante comenzaron a aparecer los indicios de la metamorfosis.
―Hubo varios durante 2011. En principio, prestá atención a que cuando Pepe Eliaschev publicó su nota reveladora del acuerdo secreto, la reacción de Timerman no fue aclarar la situación sino saltar como un gato y atacar el «oportunismo de un pseudo-periodista».
―Siempre saltaba como un gato.
―Bueno, pero en este caso mostraba que había qué ocultar. Además, cuatro meses después, en julio, Argentina calificó de «muy positiva» una misiva de la cancillería iraní que ofrecía colaborar con la investigación.
―«Colaborar», siempre y cuando nos comprometiéramos a que en ninguna etapa se inculparía a Irán.
―La colaboración de Irán siempre consistió en el siguiente diálogo con Argentina:
―Nosotros los iraníes no tenemos nada que ver con los atentados en Argentina.
―Permítannos interrogar a los sospechosos para constatarlo.
―Lo permitiremos sólo si ustedes se comprometen de antemano a nunca acusar a ningún iraní.
―¿?
―En abril de 2005, así había condicionado Irán sus respuestas a los exhortos argentinos: «Si respondemos, ¿no pareceremos sospechosos? Si respondemos, ¿se avendrá el juez a anunciar tajantemente que no existe conexión de ningún iraní con el atentado?».
―En otras palabras, llamaban «colaboración de Irán» a la sumisión de la Argentina.
―Así es. En un informe de 2011 al presidente Ahmadineyad, su canciller Alí Akbar Salehi elogia la estrategia iraní de no haber jamás colaborado con sus autoridades judiciales argentinas. «No hemos cedido» ―se jactaba.
―Tenía razón. Así lo definió el ex canciller Rafael Bielsa: «…era una actitud extorsiva… Siempre nos estaban haciendo trampa… Les decíamos: ‘contesten los exhortos’ y respondían: ‘ustedes se pierden cuatro mil millones de dólares en compras de maíz y trigo ―condicionados a dejar de lado la causa AMIA’».
―¿Y cómo caracterizó Bielsa la respuesta de Néstor?
―Simple: que en esa época «hablar de venderle o comprarle a Irán era casus belli».
―Pero ahora el tono de Cristina había cambiado.
―Enteramente. Ya no se pedía que Irán entregara a los prófugos sino que «colaborara con la investigación». Como si se le pidiera a la Gestapo que colaborara con investigar los crímenes de la Segunda Guerra.
―El deshielo argentino-iraní ya estaba en marcha. ¿Se manifestó de un modo más público?
―El signo más ostensible se produjo el 22 de septiembre de 2011. La silla del embajador argentino en las Naciones Unidas quería sacarse de encima a su titular, pero éste no logró despegarse. Hasta ese momento Argentina se había sumado al resto de las democracias occidentales, y cada vez que Ahmadineyad despotricaba contra los herejes desde el podio de la organización ―que había sido fundada para promover la paz mundial― el embajador argentino se retiraba con los del resto de las democracias.
―Ya era bastante vergonzoso que un degollador amenazara a troche y moche en las Naciones Unidas, como para agregar al bochorno la presencia de delegados que sí representaban a sus pueblos.
―En 2011 Jorge Argüello no se movió de su silla, porque el gobierno argentino había decidido ofrendar una muestra de amor a los ayatolás.
―Allí escuchaba Argüello todo lo que Ahmadineyad tenía para escupir: las diatribas antiestadounidenses, las promesas de destruir Israel, el apoyo al terrorismo internacional y la visión de un mundo islámico y quietito.
―Peor aún. Cuando al poco tiempo algunos funcionarios iraníes acusaron del atentado a la AMIA a «agentes de Tel Aviv», y me tildaron a mí de «agente sionista», las autoridades argentinas respondieron con un silencio cómplice que dejaba a un fiscal argentino a la intemperie.
―Los ayatolás volvieron a protestar contra vos en la reunión argentino-iraní en Dubai, el 6 de abril de 2014.
―Pero a esa altura los argentinos ya estaban de acuerdo con los que protestaban. La reunión tenía por objeto avanzar en la implementación del memorracho, y los iraníes se quejaron ante Timerman por el hecho de que yo promoviera la inconstitucionalidad del pacto.
―¿Lo hacías?
―Por supuesto. Mostraba que se trataba de una intromisión política en una causa judicial en trámite; por ello viola el artículo 109 de la Constitución.
―La iniciativa K consistió entonces en que el Consejo de la Magistratura aplicara la nueva e ilegítima Ley de Subrogancias, y por medio de ella remover al camarista Luis Cabral. Así neutralizaban la inconstitucionalidad. El memorracho über alles.
―Volviendo a la cronología de los hechos, entonces, no cabe duda de que hacia mediados de 2011 la metamorfosis ya había tenido lugar.
―Exacto. Además, por primera vez, el gobierno argentino no había invitado a la ONU a las instituciones judeo-argentinas.
―Eso de algún modo contradecía lo que Cristina les había prometido todo el tiempo.
―Así es. Cristina no sólo mintió en su discurso en la ONU al sostener que Irán había expresado su voluntad de avanzar, sino que además se permitió dirigirse a los directamente involucrados en el atentado, con un párrafo que derrama cinismo:

…tengan la certeza de que esta presidente no va a tomar ninguna resolución respecto de ninguna propuesta que le sea formulada, sin consultar previamente con quienes han sido las víctimas directas de esto. Y, al mismo tiempo también, con las fuerzas políticas con representación parlamentaria en mi país, porque esto no lo puede decidir una sola fuerza política…

―Y todo ya había sido decidido.
―Por Cristina, y su perrito faldero Timerman, más pegado a ella que nunca. Los unía un pacto de silencio tras el cual se escondía su asociación ilícita para vender la Argentina.
―Nada de lo que dijera o hiciera uno u otra podría ya generar distanciamientos porque «no los unía el amor sino el espanto», ése que comparten ante el mundo externo los mafiosos, los criminales prófugos, y los traidores.
―En retrospectiva, puede llegar a entenderse que el sillazo de Argüello había sido pactado «Irán. En un acto público, la Argentina mostraba que estaba comprometida con el acercamiento entre los Gobiernos para resolver «el conflicto».
―La persona que te envió la amenaza del 6 de noviembre de 2012 sabía perfectamente de qué estaba hablando, aunque muy pocos estaban enterados.

Ya logramos que te apartaran de la negociación de la causa AMIA y también logramos que Argentina arregle con Irán sin tu participación, pero esto no es todo «pajarito»…

―El memorracho se firmó en enero de 2013, pero por lo menos dos meses antes, obviamente, todo ya estaba resuelto. Por eso lo de «ya logramos».
―El día del memorracho, el entonces Secretario General de Presidencia de la Nación, Oscar Parrilli, se lo comunicó a D’Elía, y le indicó que guardara silencio estratégico por diez días, para no alterar los ánimos de la comunidad judía: «…Por las dudas que te llamen hoy los medios o alguno, tené perfil bajo, por diez días por lo menos…».
―Una vez que se hubo consumado el gesto de amor a los ayatolás, una vez que los iraníes hubieron verificado que los argentinos no mentían sobre el acercamiento, y que su delegado rendía pleitesías al tira bombas, procedieron a la firma del memorracho.
―Y todo había sido estipulado de antemano a partir de que Timerman se entregara al canciller Salehi, el 23 de octubre de 2011.
―Claro, pero como nadie conocía ese arreglo, yo mismo me sorprendí de que hablaran en pasado: ya habían logrado «que me apartaran de la negociación».
―Tu desplazamiento estaba decidido y en marcha.
―Es indignante. El Estado del que yo era parte me había entregado a los enemigos.
―La «amenaza pajarito» la firmaba un tal Iván Velázquez. ¿Es una persona real?
―Sí. Un ex agente de la SIDE y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, investigado por hackear mails de dirigentes políticos y de famosos.
―En la otra amenaza, la del 20 de enero de 2013, te anunciaban que «había cambiado la mano».
―Sí, pero en rigor, la mano cambiaba en ambas direcciones, ya que yo también estaba investigando esa transformación y la entrega.
―Te decían que «no te habías dado cuenta» del «cambio de mano», pero pareciera ser que los que no se daban cuenta eran ellos.
―Podría decirse así. Yo era consciente de que había «cambiado la mano», pero mis enemigos ignoraban que yo había entrado en una nueva etapa de la investigación. No es que abandonaba la investigación contra Irán, como me exigían hacer, sino que ya había comenzado a indagar adicionalmente el blanqueamiento criminal.
―La sensación de impunidad que prevalecía iba a llevar en algún momento a que también el asesinato fuera percibido como permitido.
―El efecto despeñadero. Los niveles alucinantes de corrupción, el avasallamiento al Poder Judicial, la arbitrariedad en nombre de los supuestos intereses de una entelequia que se llamaba «pueblo», abrían las compuertas de lo peor.
―Eso, «rusito descerebrado», no llegaste a percibirlo. Habías entrado en el reino del todo-se-puede y yo-soy-el-pueblo y vamos-por-todo. Cuando la amenaza del 20 de enero de 2013 anunciaba el «cambio de mano» no se refería sólo a que el Gobierno argentino se hubiera entregado a los iraníes, sino específicamente a que los comandos que respondían a ellos ya podrían actuar para impedir que siguieras.
―Una expresión adicional de la metamorfosis fue que Timerman comenzó a arremeter contra Israel en cada ocasión que se le presentaba. No lo hacía Cristina, sino que dejaba que fuera «su ministro judío» el que se despachara al respecto. Que el Estado judío no tiene por qué entrometerse en cuestiones judías, y que promueve la guerra; que aquí «murieron argentinos, no israelíes».
―Con esa sola frase negaba a Israel su condición de Estado judío.
―Tratemos de imaginar si alguna vez hubiera en el mundo una ola de atentados contra mezquitas, y la queja de los países musulmanes fuera acallada con el argumento de que sólo mueren locales.
―Me hace recordar a la película soviética que se exhibía a quienes visitaban Auschwitz-Birkenau, donde habían sido asesinados un millón y medio de judíos. En el filme «explicativo» de una hora, la palabra judíos no era pronunciada ni una sola vez. Según los comunistas, habían sido masacrados «rusos, polacos, búlgaros, húngaros, checos…» Timerman lo remedaba: «aquí murieron argentinos, bolivianos… » Que a nadie se le ocurriera que la AMIA fue atacada por judía.
―Porque en ese caso el Estado judío tendría todo el derecho del mundo de ocuparse de su destino.
―Diría: la obligación.
―Timerman seguía así: que Israel no representa a los judíos, que asesina para saltear justicia, que genera conflictos de doble lealtad…
―Lo de la doble lealtad parece tomado de una página enterrada de la historia.
―O de la revista Cabildo. Como si un descendiente de españoles tuviera que pedir perdón por desear que su país tenga excelentes relaciones con España.
―Los judíos no son descendientes de israelíes.
―En algún sentido, lo son. Siempre reivindicaron sus orígenes desde la tierra de Israel, en donde viven hoy en día la mayoría de los judíos. Es el único país que asume la historia judía, habla el idioma hebreo y celebra el calendario judío. ¿No es suficiente para que un judío le tenga simpatía?
―Por lo menos, no debería disculparse por ello.
―La gran mayoría de los argentinos asume como perfectamente natural que Argentina es un amplio mosaico inmigratorio y que en él, lo israelita no es menos constitutivo que lo hispano o lo itálico.
―La política exterior argentina padeció una metamorfosis como en el célebre relato de Kafka. Fuera de la lúgubre habitación en la que había dormido Gregorio Samsa, aguardan tanto sus familiares como el apoderado de la empresa para la que Samsa trabajaba de viajante de comercio.
―¿Y eso qué tiene que ver?
―Quien cumplió ese rol en la metamorfosis argentina fue el mentado periodista Pepe Eliaschev.

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“El conflicto árabe-israelí”, Yael Farache

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Cada vez que digo que soy judía la gente me mira raro. A veces se ríen, a veces miran para otro lado. Alguno recuerdo que se atragantó. La mayoría dice frases como: “¡Estupendo!”, o “qué especial”, o “no se te nota, jamás lo habría dicho”. La situación a veces puede llegar a ser tan incómoda que termina por volverse graciosa y nos reímos los dos. No suele haber malicia en estos encuentros, aunque alguna vez sí he tenido la mala fortuna de encontrarme con alguien así. Pero por lo general no, no hay malicia, lo que sí he llegado a identificar en ellos es un sentimiento de vergüenza, de no saber qué hacer.

Es parecido a lo que sentirías si te acercas a una mesa en una cafetería, te presentan a alguien, y después de hablar animadamente con esa persona, cuando se despide para irse descubres que está sentado en una silla de ruedas. No tenías ni idea de esto, no sabías que la persona con la que habías estado hablando la última media hora era un paralítico. No es que ser paralítico sea algo malo, o que el judaísmo tenga algo que ver con eso, pero sí son condiciones que te obligan a redefinir a esa persona en tu cabeza, de golpe. El sentimiento te deja fuera de base, y no sabes qué decir.

¿Qué se le dice a un paralítico? “¡Fantástico!”, “oye, ¡qué bien que estás tan bien!”, “¡sentado no se te nota para nada!”, “lo siento” ¿Será mejor ignorarlo y ya? No es fácil, y creo que es una situación parecida porque todas esas respuestas me las han dado a mí cuando he dicho que soy judía. Pero una vez que se rompe el hielo cae una lluvia de preguntas. La gente siente muchísima curiosidad. La misma que sentirían hacia alguien que es diferente pero de una manera inusual. Desde que tengo el blog recibo preguntas hasta por email.
Pero por lo general hay un sólo tabú que la gente no toca: el conflicto entre Palestina e Israel. Digo “por lo general” y no “siempre” porque aunque no es lo común, yo sí me he topado con gente que quiere discutirlo conmigo, y también con gente con la que he querido discutir yo.

Una vez en casa de un amigo, su padre se enteró de que era judía y se dedicó a hablarme durante una hora de por qué Israel es un estado genocida y terrorista. Estaba muy enfadado con Israel, y también conmigo por no aceptar sus argumentos. El enfado lo demostraba como lo suele demostrar la gente así: con burlas y mofas a cada palabra mía. Para que os hagáis una idea del tipo de gente de la que hablo, este señor es un chavista de sillón, un izquierdista a control remoto, que apoya el socialismo radical desde su oficina en Leo Burnett, USA.

El argumento más interesante de su discurso fue el siguiente: “los judíos inteligentes se dan cuenta de las atrocidades de Israel, fíjate en Noam Chomsky” dando a entender que si quieres ser judío y ser sensato, o ser tomado en serio como un “intelectual” tienes que renegar de tu país, acusarlo de cosas falsas, y avergonzarte de él en público. Me hubiese gustado hacer algo más radical, pero lo único que me permitió la situación fue levantarme de la mesa.

En otra ocasión un grupo de mujeres se me acercaron en la universidad porque les habían mandado a hacer un trabajo de investigación sobre el conflicto en el Medio Oriente, y querían hablar con alguien sobre el tema. Me preguntaron muchas cosas con genuina curiosidad. No siempre estaban de acuerdo con lo que les decía, pero aún así hubo siempre un tono de respeto y buen rollo hasta el punto de que se sintieron libres de hacerme preguntas que cualquiera consideraría delicadas, preguntas como si me parece que lo que Israel hace con Palestina se puede comparar con el trato que recibieron los judíos en la Alemania nazi, y a pesar de lo serio del tema, pasamos todas un rato agradable.
Quizás las experiencias más sorprendentes las tuve no con gente a quién me acababan de presentar, sino con gente a la que conocía desde hacía mucho tiempo.

Cuando ocurrió la guerra del Líbano, por ejemplo, todos usábamos MSN. Recuerdo dos peleas que tuve por culpa de MSN, una fue con un conocido de la universidad con el que solía desayunar con frecuencia, y al que descubrí con el nick: “Every american and jew should die” en MSN, que en español quiere decir: “todos los americanos y los judíos deberían morir”. De avatar tenía puesta la bandera del Líbano. Este individuo, llamado Carlos, al contrario de lo que cualquiera pudiera pensar no tenía ningún lazo personal con Líbano, ni conocía la historia del conflicto, ni entendía el problema, su fuerte posición quizás nace de un enamoramiento teórico con la cultura árabe o quizás de un odio teórico con la cultura judía y americana. No lo sé. Lo más probable es que tuviera más que ver con apuntarse a la moda de turno, y que a la semana siguiente sustituiría ese nick por la letra de una canción de Nine Inch Nails.

El segundo caso fue con una amiga política, esa gente que no es tu amiga directamente, sino que son amigos de tus amigos, así que los ves con frecuencia, pero raras veces quedas por cuenta propia. Esta chica llamada Cleo (de Cleopatra), era negra y descendiente de indígenas pemones (o al menos eso parecía) que me dijo por MSN que los judíos masacrábamos al pueblo palestino, que el rabino Brenner tenía palestinos en el sótano de la sinagoga para torturarlos, y que ella y su novio tenían pensado grabar un documental al respecto. Yo le desee suerte con su proyecto y también suerte con su prescripción de litio.

Pero a lo largo de mi vida no podría decir que la mayoría de los encuentros que he tenido de este tipo han sido con gente antisemita, ni siquiera que son anti-sionistas, lo que pasa es que hay mucha ignorancia sobre el tema, y también desinformación. No lo digo para mal, no es un argumento condescendiente, es simplemente una realidad. Esta gente no conoce el conflicto de la misma manera en la que yo no conozco ni entiendo los conflictos que ocurren en lugares del mundo que están lejos de mí, con los que no tengo relación, y que tampoco he estudiado. Si simpatizo o no con sus causas tiene poco que ver con la realidad, y mucho que ver con la atracción que puedo sentir o no hacia el pueblo en concreto. Naturalmente, yo tampoco me pongo avatares de causas que no entiendo, pero eso ya tiene más que ver con el sentido común.

Pero bueno, cuento todo esto porque por estas razones quise escribir este artículo. Porque he leído y escuchado cosas que no son verdad, porque me han hecho preguntas interesantes, porque en los medios de comunicación se maneja un sólo lado del discurso, porque no he visto la información clara en ningún otro sitio, en fin, para aclarar cosas que desde lejos no se entienden.
Si algo me caracteriza es que soy honesta y no tengo pelos en la lengua. Si has leído mi blog lo sabes. Para mí lo peor que alguien puede hacer es ver la realidad, pero propagar una mentira, así que no leerás eufemismos, ni explicaciones fáciles, ni medias verdades en este artículo. Creo que la verdad se reconoce porque se enuncia en pocas frases y tiene un brillo en sí misma, una especie de simplicidad que se explica sola. Entiendo que es probable que este artículo no le guste a mucha gente, porque la verdad no siempre es bonita, pero alguien tiene que decirla.

El conflicto árabe-israelí

El conflicto en sí es como el juego infantil del teléfono: una persona escuchó algo, se lo contó a otra, y esa a otra, y a otra, y así sucesivamente, hasta que lo que llega al otro lado no se parece en nada a lo que el mensaje original decía. Sólo por ver cómo se desarrolla ese fenómeno, el conflicto árabe-israelí es divertido, pero además, ver las diferencias entre el mensaje original y el mensaje distorsionado te descubre cosas sobre los jugadores. Lo que nosotros tenemos en este momento son los mensajes finales, los que llegaron del otro lado, y lo que nos falta es averiguar qué fue lo que pasó (los hechos históricos) para después comparar. Las versiones distorsionadas son 3:

  • Lo que la gente suele manejar es la versión más extendida, es una versión rápida y algo escueta de los hechos que va algo así:
    Israel se creó después de la Segunda Guerra Mundial en el territorio Palestino. Llegaron allí reclamando el territorio por causas religiosas (o de historia muy antigua), y la ONU les dio permiso de crear su estado ahí. Pero la ONU declaró que en ese espacio se debían construir dos estados: uno israelí y otro palestino. Israel no desocupa los territorios y los Palestinos no dejan de lanzar bombas a Israel. Ambos tienen razón y ambos tienen culpa. Suena más o menos como la versión que maneja la mayoría de la gente, ¿verdad? Creo que es una buena aproximación.
  • Algunas personas, los que están en pro de Palestina, manejan una versión diferente de la realidad, algo como esto:
    Los sionistas crearon Israel después de la Segunda Guerra Mundial en el territorio que le robaron a los palestinos con apoyo americano. Llegaron allí, sacaron a los palestinos de sus casas y de sus ciudades, se instalaron ellos, y declararon un estado apartheid. Hoy día Israel es un estado genocida que oprime a los palestinos en su propia tierra.
  • La versión de los que están a favor de Israel es algo como esto:
    Israel se creó después de la Segunda Guerra Mundial en el territorio Palestino por el antisemitismo de Europa. Tenían una conexión histórica con la tierra. El territorio estaba vacío y no había casi gente en él. La ONU declaró que en ese territorio se debían construir dos Estados, y eso es lo que Israel ofrece cada vez que se sienta a negociar con los líderes palestinos, pero los palestinos se levantan de la mesa y se van. Hoy en día Israel sufre las consecuencias del odio antisemita de los palestinos en la forma de cohetes katiusha.

Las tres interpretaciones están llenas de errores, errores tipo “el teléfono”, distorsiones que con el tiempo se han cristalizado en “versiones” de la realidad que tienen poco que ver con la historia.

La historia del conflicto

Es probable que no lo sepas, pero Israel no fue el único Estado de la zona que apareció allí de forma más o menos gratuita en la primera mitad del siglo XX. La historia de Israel es la misma historia de Turquía, Libano, Siria, y Jordania, y es también la historia de la caída del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial.

A ver si me explico de forma más sencilla: toda la zona del Medio Oriente estuvo dominada durante más de 300 años por los turcos. La zona donde están los países que hoy en día son Siria, Líbano, Jordania, irak, e Israel era parte del Imperio Otomano. Cuando cae el imperio Otomano en 1918, los franceses y los ingleses se dividen el territorio del Medio Oriente, y crean los países que hoy conocemos como Líbano, Siria, Jordania, Irak, e Israel. Ninguno de estos países existía antes de la caída del Imperio Otomano, y las razones para dividirlo de esa forma fueron bastante arbitrarias, algo parecido a lo que ocurrió con las colonias africanas.

La primera distorsión de las versiones modernas está en este punto: se cree que el único estado que se creó de forma “artificial” en el Medio Oriente fue Israel, cuando en realidad todos los países que hoy forman parte de la zona fueron creados de la misma manera por Europa a partir de 1922. Los nombres que escogieron y las fronteras fueron arbitrarios, lo mismo pudieron ponerle a toda la zona Siria, o ponerle a Líbano “Damasco”, o trazar las fronteras de cualquier otra manera, porque las que tenemos no respondían a las poblaciones de la zona, ni a lo que tradicionalmente había sido el territorio, respondían solamente a los intereses comerciales de Francia y de Inglaterra, que pactaron en secreto dividirse entre ellos el territorio, para tener allí sus colonias.

Ahora bien, para entender el conflicto hay que entender también cuál era la población que había allí. Obviamente no era un territorio vacío, no era un territorio despoblado, esta es otra distorsión, en todo el Medio Oriente había gente para la época de la creación de los Estados de la zona. En su mayoría los que vivían allí eran árabes musulmanes, pero también había cristianos, y judíos.

Los musulmanes que había en Medio Oriente llegaron allí con las invasiones del primer Califa (Rashidun) en el año 638 después de Cristo. A partir de entonces se asentaron y vivieron en la zona. Desde siempre habían sido una población culturalmente homogénea. Llamaban a su zona Siria, así en plan general, y los que estaban en el territorio de Palestina se consideraban “sirios del sur”.

Los cristianos eran de origen asirio y armenio, y habían sido perseguidos durante el Imperio Otomano. La mayor parte de la población armenia fue exterminada por los turcos. Así que no quedaban muchos. Pero la mayoría de los que quedaron con la caída del Imperio se asentaron en lo que hoy en día es Líbano.

Los judíos estaban allí porque habían tenido buenas relaciones con el Imperio Otomano, y cuando fueron expulsados de España y Portugal en el siglo XV, el Imperio Otomano los invitó a establecerse en Damasco. Con el tiempo la población judía de la zona aumentó considerablemente, en especial durante el siglo XIX por los pogroms. Para 1918 había una comunidad judía próspera. Por esa época el Imperio Británico prometió dar a los judíos el Mandato de Palestina y eso precipitó la inmigración de judíos de toda Europa que se acentuó con la Segunda Guerra Mundial.

Cabe acotar que hubo presencia judía continuada e ininterrumpida en Palestina desde la época del Templo (estamos hablando de 1700 antes de Cristo) hasta la creación del Estado de Israel en ciudades como Jerusalem, Safed, Tiberias, y Hebrón. Pero no eran comunidades grandes. Uso el siglo 15 para hablar de la presencia judía en la zona porque ese fue el punto de partida de las migraciones masivas. Ese dato es relevante porque fueron esas migraciones las responsables de poblar la zona de judíos. Los judíos que habían estado ahí desde la época del Templo eran sólo un porcentaje menor para el momento de la caída del Imperio Otomano.

De estos datos sacamos varias conclusiones. Lo primero es que en Medio Oriente ha habido presencia judía desde siempre, y en especial desde el siglo XV. Los judíos no llegaron allí por sorpresa. Pero también hay que matizar: los judíos en el Medio Oriente nunca fueron más que una pequeña comunidad. La gran mayoría eran árabes musulmanes.

La segunda conclusión es que los árabes de la zona no tenían identidades nacionales separadas. Los del Líbano no se consideraban libaneses, ni los jordanos se consideraban jordanos sencillamente porque esas construcciones son artificiales y fueron creadas por Europa. Todos los árabes musulmanes de la zona compartían una misma cultura, una misma religión, una misma étnia, y un sentimiento nacional más o menos homogéneo. Esto incluye a los palestinos, que en nada se diferencian de los sirios, ni de los jordanos. Son todos parte de esa población homogénea de árabes musulmanes que había vivido en toda la zona del Medio Oriente (la del Mediterráneo) desde hacía siglos sin diferenciarse.

Por esta razón cuando la Liga de las Naciones propone en 1922 la creación de dos estados en el Mandato de Palestina, lo que se propone es la creación de un estado judío, y un estado árabe. Nunca se menciona la creación de un estado Palestino y otro estado judío, porque la palabra “Palestina” (como voy a explicar más adelante) no tiene nada que ver con la población que la habita, es una palabra para designar un territorio geográfico. Así que el verdadero mandato de la Liga de las Naciones fue crear un estado judío y un estado árabe en la zona de Palestina. Un estado judío, y otro árabe para los árabes musulmanes de la zona, que como dijimos no se diferenciaban de los otros árabes musulmanes de zonas adyacentes.

Ahora hablemos más concretamente del territorio palestino. El territorio al que llegaron los judíos desde 1800 en adelante no estaba vacío de gente, pero sí estaba vacío de ciudades, de tierra fértil, y de asentamientos. Quiero decir que aunque había gente allí, la mitad de la tierra era un desierto, y la otra mitad era un pantano. Por esa razón el territorio era barato y los judíos decidieron comprar sistemáticamente todo el territorio que pudieran de sus dueños árabes con la idea de crear en ese territorio una comunidad judía que eventualmente podría convertirse en un estado autónomo.

Con ese propósito la familia Rothschild contribuyó enormes cantidades de dinero a la Alliance Israélite Universelle desde 1870 en adelante en nombre de todos los judíos de Europa. Gracias al financiamiento de los Rothschild se compró una gran cantidad de territorio en Palestina, se crearon pequeñas ciudades, puertos, kibbutzim, y bulevares. Los Rothschild también fueron responsables de financiar la estructura gubernamental del país.

En los territorios comprados se empezó a construir lo que hoy en día es Israel. No creáis que esto lo hicieron los judíos ricos de Europa, los Rothschild sólo pusieron el dinero. El trabajo lo hicieron judíos inmigrantes laboristas y de izquierda que se agruparon en kibbutzim y se pusieron a trabajar la tierra. Para poder secar los pantanos los judíos sembraron plantas de arroz. Para fertilizar el terreno implementaron sistemas de irrigación. Años después Israel pasó de ser un desierto a ser un país líder en la exportación de frutas y flores. Esto significa varias cosas:
1) Los judíos no le quitaron las casas y las ciudades a los árabes.
2) Los judíos contaban con una situación peor a la que tienen hoy en día los árabes de Gaza y de Cisjordania, pero en igualdad de recursos los judíos crearon Israel, y los árabes siguen viviendo como vivían hace 10 siglos.
3) Cuando algo prospera es porque ricos y pobres trabajan juntos aportando cada uno lo que puede y sin quejarse de su situación.

Ahora hablemos de la geografía. Este era el mapa del Mandato de Palestina en 1920, cuando se habló de la partición en la Liga de las Naciones:

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En este territorio es que se debían crear los dos estados: uno árabe y uno judío. La tarea se la delegaron a Inglaterra. Pero en 1922, Inglaterra le regaló todo el territorio que está al oeste del mar muerto a Faisal, uno de los hijos del rey hashemita que pusieron en Irak (como agradecimiento por haber ayudado a Inglaterra a vencer al Imperio Otomano). Faisal le puso de nombre Transjordania (hoy, Jordania) y creó un estado árabe musulmán en él. El territorio de Transjordania era el 77% del territorio total del Mandato de Palestina.

El mapa después de esta concesión quedó así:

96874361922mandateforpalest

Cualquier persona objetiva entiende que en el territorio del Mandato de Palestina, en efecto hay hoy en día dos estados palestinos: un estado palestino que es judío (Israel), y un estado palestino que es árabe y musulmán (Jordania).

Además los territorios asignados son acordes con la población. La gran mayoría de los pobladores del Oriente Medio eran árabes musulmanes, y obtuvieron la mayor parte del territorio: Siria, Líbano, Irak, y Jordania, que representan más del 99,9% del territorio total. Los judíos eran una población pequeña, y obtuvieron un trozo proporcional: Israel, que representa un décimo de un 1% del territorio total (0,001%).

Ahora bien, cuando la Liga de las Naciones descubrió la concesión que había hecho Inglaterra, en lugar de aceptar Transjordania como el estado palestino árabe y dejar el resto del territorio al estado judío, decidió volver a dividir el territorio y hacer una partición del espacio sobrante.

Con esta nueva concesión, el mapa del plan para Palestina quedó así:

9687441palestinepartitionma

Ahora bien, quiero que os fijéis en una cosa, y es en la división que hizo la Liga de las Naciones. Una división peligrosa planificada por gente que no entiende de geopolítica. No es la primera vez que Europa sorprende con sus recetas para la aniquilación total en las colonias, en Africa hicieron exactamente lo mismo y es la razón por la que hay tantas guerras entre tribus allí.

¿Por qué me parece un mapa hecho por idiotas? Porque es un mapa diseñado para el conflicto. En ese mapa tanto el territorio árabe como el territorio judío están divididos en 3, y para pasar de un lado a otro dentro del mismo territorio hay que atravesar por nuevo territorio del otro estado DOS VECES. ¿Me seguís? Ni aunque las dos poblaciones tuviesen relaciones espléndidas este mapa iba a fomentar la paz entre vecinos, en especial en un territorio tan pequeño como este en el que los cohetes llegan desde cualquier parte hasta cualquier otra. Es una receta para la mutua aniquilación. Europa es en parte responsable del conflicto árabe-israelí, así que debería tener mucho cuidado con las posturas que adoptan sus medios de comunicación frente al conflicto. En lugar de tratar el tema con cuidado y con seriedad cada vez que hay una intifada y pongo las noticias siento que estoy viendo una telenovela por la manipulación sensiblera, la licencia creativa para inventar eventos que no han ocurrido, y las exageraciones al absurdo.

Muchos os estaréis preguntando que por qué si este es el mapa de la Partición, Israel hoy en día tiene casi el 100% del territorio. Esta es otra de las grandes distorsiones que se escuchan en todas partes. Hay varias razones. La primera razón es que este Plan para Palestina nunca fue puesto en marcha. No fue puesto en marcha porque los judíos lo aceptaron, pero los árabes musulmanes no.

La ONU dio el visto bueno al estado de Israel, así que los judíos declararon su Estado en 1948 en el territorio que les otorgó la ONU, ese que está dividido en 3, con las fronteras en el lugar que la ONU indicó. El resto del territorio, el que hubiese correspondido al segundo estado palestino árabe, quedó en manos de sus antiguos dueños: Egipto y Transjordania, porque no quisieron declarar allí estado alguno.

Israel declaró su independencia en 1948 y ese mismo día todos los países árabes del Medio Oriente le declararon la guerra a Israel. Para ser más exacta: le declararon la guerra Líbano, Siria, Transjordania, Egipto, e Irak apoyados por Arabia Saudita, Libia y Yemen. Aunque todos los estados eran nuevos y habían sido creados de la misma manera apenas 20 años antes, estamos hablando de siete ejércitos en contra de uno.

A pesar de tener todas las probabilidades en su contra, Israel venció a los ejércitos de todos estos países. Fue como resultado de esta guerra defensiva, que Israel anexó el territorio adicional. Pero no lo anexó del territorio del segundo estado árabe en Palestina, ese estado nunca aceptó la partición, nunca declaró su independencia, y por lo tanto no existía como país. Israel le quitó el territorio a Transjordania y a Egipto. Y por eso desde el principio el territorio israelí abarca más de lo que le había asignado originalmente el Plan para Palestina.

Al final de la guerra del 48, como parte de un acuerdo de armisticio, Israel devolvió los territorios a sus respectivos dueños: Transjordania, y Egipto. Así que los árabes que se hacen llamar “Palestinos” vivieron los siguientes 20 años más o menos bajo el gobierno de Egipto y de Jordania, y a pesar de que las condiciones de los asentamientos eran exactamente las mismas que seguirían teniendo más adelante bajo ocupación israelí, durante esos 20 años no llamaron a una jihad, no hubo intifada alguna, no hablaron de la autodeterminación de su pueblo, ni lanzaron cohetes a Egipto o a Jordania.

Lo interesante de la guerra del 48 es entender por qué luchó cada lado. Israel luchó porque no le quedaba otra opción, fue atacado, y era un tema de supervivencia, pero ¿por qué se unieron todos los países árabes para atacar a Israel? La respuesta a esta pregunta es simple, los árabes heredaron del Imperio Otomano y de los Califatos una idea del mundo pan-árabe que incluía toda la zona del Oriente Medio. Ellos se veían a sí mismos como un sólo pueblo musulmán con una sola ley y un sólo territorio. Así que para el mundo árabe, el hecho de que la Liga de las Naciones declarase un territorio en medio del suyo que pertenecía a otra etnia era considerado un irrespeto, independientemente de que las razones para declararlo fuesen legítimas. La idea del estado judío era para ellos inaceptable, un pequeño punto en el mapa que interrumpiría su sueño del estado pan-árabe. Después de la derrota del 48, y para reivindicar su ego volvieron a atacar a Israel en bloque en el 67, y de nuevo en el 73, y en ambas ocasiones fueron derrotados.

Fue en la guerra del 67, la de los Seis Días, que Israel volvió a ocupar el territorio de Gaza y de Cisjordania, además de otros territorios importantes como el desierto del Sinaí que después devolvió.

Los territorios ocupados

El mapa actual de Israel es este:

9687443mapisraelcia

No es el mapa de la partición, desde luego, el territorio israelí es más grande del que le asignó en un principio la Liga de las Naciones, pero como habíamos dicho antes, ese Plan para Palestina jamás fue aceptado por los árabes musulmanes de la zona, sigue sin ser aceptado por ellos (a pesar de que se quejan por la ocupación) y por lo tanto jamás declararon su estado allí.

Los territorios a los que los medios llaman “ocupados” son la franja de Gaza y Cisjordania. En el mapa de arriba son los dos territorios que están encerrados con líneas de puntos. El del lado izquierdo, el territorio rectangular es Gaza. El grande que está en el medio es Cisjordania.

Si te limitas a escuchar lo que dicen los medios seguramente crees que Gaza está aislado. Que limita a un lado con Israel y al otro con el Mediterráneo y que por lo tanto un bloqueo israelí deja a su población sin alternativa alguna para abastecerse, entrar, o salir. Pero en realidad Gaza también limita al suroeste con Egipto. Con Cisjordania ocurre lo mismo: limita al oeste con Israel, pero al este limita con Jordania. Según el mensaje de los medios parece que Israel es el único responsable sobre la población de ambos territorios. En ningún momento parecen recordar que ambos territorios solían pertenecer a Egipto y a Jordania, que limitan con estos países, que sus poblaciones pertenecen a la misma etnia y religión, que es de esos países de los que Israel conquistó el territorio y que es a ellos a quienes debería devolverlos. Por lo tanto si alguien tiene algún tipo de responsabilidad moral sobre los pobladores de Gaza y de Cisjordania no es Israel, son Jordania y Egipto. Si alguien debería otorgar ciudadanía a esos individuos es Jordania y Egipto, no Israel.

Sin embargo Israel devolvió la Franja de Gaza en el 2005. Retiró de allí a los colonos, tiró abajo sus casas y las colonias, retiró al ejército y les devolvió el territorio. Fue un proyecto a gran escala que involucró reubicar a miles de familias dentro de la frontera israelí, familias judías que habían vivido durante generaciones en Gaza, tirarles abajo sus casas, incluso retirar los cementerios con los muertos de esas familias, y transportarlos a Israel. Como podrás imaginar no fue un proyecto fácil. La mayoría de estas familias se opusieron, e Israel tuvo que movilizarlas con ayuda del ejército. Para ello tuvo que usar más de 70 mil soldados.

Israel llevó a cabo la retirada como un acto unilateral de buena voluntad. Quiero decir, que no pidieron nada a cambio ni lo hicieron como resultado de acuerdo alguno. Lo que quería lograr Israel con esto era reanudar las negociaciones de paz que habían sido interrumpidas por la Segunda Intifada que Arafat había desatado y en la que murieron más de mil israelíes.

Es poco probable que lo recuerdes, o incluso que hayas llegado a escuchar que Israel devolvió Gaza. Es más, todo el mundo actúa como si Israel todavía estuviera ocupando Gaza. Es como si ese episodio de la historia no hubiese ocurrido por la labor de desinformación de los medios occidentales.

¿Qué ocurrió como resultado de la retirada de Gaza? Si el conflicto era territorial, entonces la lógica dice que los palestinos una vez que Israel se retiró de sus territorios deberían estar más dispuestos a negociar la paz. En realidad ocurrió justo lo contrario. Una vez que Israel se retiró de Gaza, los palestinos hicieron unas elecciones populares en las que votaron por mayoría a Hamas, un grupo terrorista que no reconoce el derecho a existir del Estado de Israel y que pone en su charter como objetivo eliminar el estado judío.

En la práctica no fue mejor. Con Hamas se reanudaron los ataques, solo que al administrar su territorio mudaron las plataformas de lanzamiento de los cohetes al norte de Gaza y ahora sus cohetes alcanzan con facilidad ciudades importantes dentro de Israel como Sderot, Ashdod, Ashkelon, y Tel Aviv. Como consecuencia de devolver las tierras de Gaza a los palestinos lo que Israel obtuvo fue un recrudecimiento de los ataques hacia su población civil, y un liderazgo terrorista en Gaza.

En cuanto a Cisjordania, Israel la ocupa tanto militarmente como con asentamientos. Pienso que aunque hay razones para cuestionarse si esos territorios pertenecen a los “palestinos” (en mi opinión pertenecen a Jordania), lo que no se pone en duda es que en la región está el ejército israelí, y que además hay judíos viviendo allí.

Lo que no sabe la mayoría de la gente es que los colonos judíos que están en en ese territorio son alrededor de 100 familias en la ciudad de Hebrón. Esos colonos no fueron “enviados” allí por el gobierno israelí con un objetivo en concreto, sino que son descendientes de familias judías que vivían en Hebrón desde la época del Templo y que lo desalojaron en 1929 por la masacre de Hebrón. Esa gente decidió volver por cuenta propia a la ciudad en la que habían vivido desde siempre cuando Israel conquistó el territorio y a pesar de que algunos israelíes los consideran un obstáculo para la paz, ellos no quieren abandonar el territorio en el que han vivido desde hace generaciones de manera casi ininterrumpida.

Los palestinos llaman a los judíos que viven en sus territorios “colonos” sin importar el hecho de que muchas de esas familias han vivido allí desde hace milenios, desde mucho antes de que los árabes llegaran allí. Todo barrio judío en territorio palestino es considerado un “asentamiento” impuesto allí de forma “ilegal” y ponen como condición para la paz que no haya ni un solo judío dentro de sus fronteras. A eso se refieren con quitar de allí los asentamientos. Esta petición no es ni legal bajo la ley internacional, ni moralmente aceptable. En Israel, en cambio, viven más de un millón y medio de árabes, muchos de ellos son musulmanes, y corresponden al 20% de la población del país. Dentro de Israel los árabes tienen todos sus derechos garantizados como cualquier otro ciudadano israelí sea de la religión y etnia que sea.

La razón por la que Israel no ha retirado la ocupación militar de Cisjordania es, en parte porque los judíos que viven en Hebrón necesitan protección militar, y también por lo que ocurrió en Gaza. Israel no quiere arriesgarse a que ocurra lo mismo con Cisjordania. Algunos medios dicen que el interés de Israel en ese territorio es imperialista, o incluso por un tema de recursos. Antes de que Israel devolviera Gaza llegué a escuchar un argumento que decía que los israelíes no devolvían Gaza porque por allí pasaba un oleoducto importante que los judíos querían controlar. Me pregunto dónde está la gente que afirmaba eso hoy en día. Porque no dijeron nada cuando Israel devolvió el territorio hace casi 10 años.

En el pasado Israel devolvió una gran cantidad de territorios a cambio de paz. Entre ellos, devolvió el Desierto del Sinaí, que era un territorio 3 veces más grande que el territorio que ocupa hoy en día Israel, que tiene grandes reservas de petróleo, y que lo devolvió a Egipto a cambio de paz. Si el interés de Israel fuese imperialista o una guerra por recursos naturales, jamás hubiese devuelto el Desierto del Sinaí. Pero sí lo devolvió. Lo devolvió a cambio de un tratado de paz que Egipto firmó y con el que se comprometió de lleno. Desde entonces las relaciones entre Israel y Egipto han sido tensas pero manejables, y el acuerdo de paz se ha mantenido.

Con los palestinos, en cambio, cada vez que Israel les devuelve territorios, como ocurrió con Gaza y con el sur del Líbano en el 2000, esos territorios no son usados para construir en ellos un estado árabe palestino. Sino son usados como plataformas de lanzamiento desde las que atacar Israel con cohetes.
Si Israel devolviese Cisjordania a los palestinos, por la extensión y la ubicación de ese territorio, todo el país estaría en peligro. Desde Cisjordania sería muy fácil lanzar cohetes a todo Israel, hasta los de menor alcance podrían llegar al aeropuerto internacional Ben Gurión. Las fronteras de Israel serían indefendibles. No es un riesgo que Israel quiere correr y no se le puede culpar por defenderse.

La razón por la que existen todas estas confusiones con respecto al tema es por la labor de desinformación que han hecho los medios occidentales sistemáticamente desde hace años.

Hasta hace poco al conflicto en Palestina se le llamaba en todas partes el conflicto “árabe-israelí”. En la mayoría de los libros de historia, y en las enciclopedias ese nombre se mantiene, pero es poco probable que recuerdes haberlo leído en los medios en los últimos años. En la prensa, en los medios en general, han pasado a llamarlo el “conflicto en Palestina”. Con ese término se hace énfasis sobre un sólo lado del conflicto. Si no mencionas a Israel, parece que el conflicto no está ocurriendo también en suelo Israelí, parece como si está ocurriendo solamente en suelo Palestino y en contra de los palestinos, se da a entender que es una guerra unilateral.

La razón por la que es más adecuado llamarlo por su nombre: “conflicto árabeisraelí” es porque este conflicto sí es entre dos partes, pero no es realmente entre Palestina e Israel. El conflicto es entre la población musulmana de varios países árabes e Israel. Cuando se habla del “conflicto árabe-israelí” se habla del conflicto con propiedad y en toda su dimensión. Lo otro es sesgo. Esto es sólo un ejemplo del tipo de cosas que la prensa occidental hace para desinformar, y la verdad es que no quiero entrar en detalles porque el tema se pone pesado, pero basta con buscar los ejemplos en internet, o leer el periódico con ojo crítico.

La falsa causa palestina

Ahora que hemos analizado algo de la historia del conflicto podemos hablar con más propiedad de la causa palestina.

Quiero comenzar aclarando de dónde viene la palabra “palestino” porque los árabes de la zona se autodenominan así como una manera de separarse y distanciarse del resto de los árabes de los países vecinos, cuando no tienen una identidad diferenciada.

La palabra “palestino” apareció por primera vez en el antiguo testamento (la Torá) para denominar a un pueblo de la región que en español conocemos como los Filisteos. Se cree que los Filisteos vinieron del Egeo o que formaron parte de las invasiones de los Pueblos del Mar y se asentaron en lo que hoy en día es Israel durante la época de los Jueces (1180 a.c) y desaparecieron poco tiempo después no se sabe muy bien cómo.

Los palestinos de hoy en día no son palestinos (filisteos) porque los filisteos eran un grupo indoeuropeo y los árabes de toda la región son semitas. Los filisteos desaparecieron alrededor de 1000 años antes de Cristo, y los musulmanes llegaron a la zona del Mediterráneo en el siglo VII después de Cristo, casi 2000 años después.

¿Entonces qué es Palestina? En realidad la zona a la que llaman “Palestina” es la zona donde estaban Galilea, Judea y Samaria, y donde existieron durante más de 2000 años los diferentes reinos judíos de la historia. Hay algunos escritos griegos que mencionan la zona como “Palestina”, pero el primer uso oficial de ese nombre para un distrito se lo pusieron los romanos mil años después como un castigo a los judíos después de vencer las revueltas de Bar Kojbá. La idea de los romanos con eso era debilitar cualquier lazo que existiese entre los judíos y su territorio. Si pasaba de llamarse “Judea”, a llamarse “Palestina”, simbólicamente quedaban desprendidos de él.

Los Califas heredaron el nombre de los romanos cuando ganaron el territorio, y lo mismo ocurrió con los Otomanos, y aunque el nombre no se usaba quedó flotando en algunos documentos legales sobre la zona hasta que Inglaterra decidió recuperar ese nombre para ponérselo al mandato. De ahí viene el nombre “Palestina” que no es ni siquiera un vocablo árabe, y que poco tiene que ver con la población que hoy en día habita en la zona. Históricamente la palabra “Palestina” ha servido únicamente para denotar un espacio geográfico y no una población en concreto.

Por esta razón se proponía la creación de dos estados en Palestina: uno judío y otro árabe. Era una forma de designar el territorio y solamente el territorio. Por eso antes de que Israel se declarara como Estado en 1948, todos los periódicos de los pobladores judíos se llamaban “The Palestinian Post” (Hoy en día el “Jerusalem Post) y la brigada judía que peleó con el ejército británico en contra del Imperio Otomano se llamaba “Palestinian Brigade”. Palestina es también el nombre que los judíos usaban para hablar del territorio entre ellos. En fin, es una connotación geográfica que no tiene que ver con los musulmanes que viven allí. Los musulmanes de la zona sólo empezaron a hablar de sí mismos como “palestinos” a partir de 1977 y no antes, 10 años después de la derrota que sufrieron en el 67, y cuando decidieron cambiar el enfoque de la guerra, de una guerra militar a una guerra propagandística.

Los judíos no desplazaron a nadie, ni expulsaron a nadie del territorio israelí. Esto ni siquiera hay que buscarlo en la historia, basta con analizar los asentamientos que hay hoy en día dentro de Israel. En Israel los musulmanes que vivían dentro de las fronteras cuando se declaró el Estado de Israel son ciudadanos israelíes en toda regla, con los mismos derechos que tiene cualquier israelí judío. Forman parte del parlamento, del ejército, son diplomáticos, tienen acceso a la educación y a la salud como cualquier otro ciudadano. Incluso hay varias comunidades de árabes nómadas como los beduinos, de musulmanes nómadas, como los drusos, que viven dentro de Israel y tienen todos sus derechos. En Israel viven hoy en día 1 millón de musulmanes.

Los árabes que viven en los territorios ocupados ya vivían allí o decidieron por cuenta propia abandonar Israel cuando se declaró la independencia. Abandonaron lo que tenían y lo dejaron atrás, pero cuando intentaron entrar en Jordania, el país árabe les cerró las puertas. Lo mismo ocurrió con Egipto, con Líbano y con Siria. Los refugiados palestinos que lograron entrar a estos países viven hoy en día en las mismas condiciones en las que viven los que se quedaron en los territorios ocupados, es decir, en condiciones de mierda.

La causa palestina no existe, los “palestinos” no quieren un estado propio. Han tenido muchas oportunidades para tener su propio estado, cada vez que se han sentado a negociar con Israel, los políticos israelíes han ofrecido darles territorio a cambio de una sola cosa: que reconozcan el Estado de Israel y que firmen un acuerdo de paz. Se niegan. Se levantan y se van de la reunión, y después lanzan nuevos ataques, declaran nuevas intifadas, recrudecen su ofensiva.

Si los palestinos no quieren tener su propio estado, ¿qué quieren? Los palestinos quieren acabar con el Estado de Israel, y expulsar a los judíos del Medio Oriente. Esto no lo digo yo, lo dice el charter del Hamas que puedes leer aquí. Y cito un fragmento del charter:

  • Artículo 13 sobre soluciones pacíficas, iniciativas de paz, y conferencias internacionales (fragmento): “La única solución al problema palestino es el jihad. Las iniciativas, las propuestas, las conferencias internacionales, son una pérdida de tiempo, un ejercicio fútil. El pueblo palestino es demasiado noble como para subyugar, su futuro, su derecho, y su destino a un juego vano. Como dice el hadith: “El pueblo de Siria es el látigo de Allah sobre la tierra; Él tomará su venganza a través de este intermediario de quien él desee entre sus seguidores. A los Hipócritas entre ellos (se refiere a los judíos y a los cristianos como hipócritas entre los monoteístas) se les prohibirá vencer a los verdaderos creyentes, y sufrirán muertes ansiosas y dolorosas”.
  • Artículo 15: la jihad de la liberación de Palestina es una obligación individual (fragmento): “Cuando nuestros enemigos usurpan las tierras islámicas, el jihad se convierte en una obligación que une a todos los musulmanes. Para hacer frente a la usurpación de Palestina por los Judíos, no tenemos más remedio que elevar nuestro estandarte del jihad. Esto requiere una propagación de la conciencia islámica entre las masas locales, árabes, e islámicas. Debemos propagar el espíritu del jihad entre los Umma (musulmanes), luchar contra los enemigos y unirnos a los rangos de los combatientes jihadistas. Tenemos que movilizar al ‘ulama, y también a los educadores, a los profesores, a los medios, y a la publicidad, como también a las masas educadas y especialmente a los jóvenes y a los ancianos musulmanes para que se unan a la causa del jihad”
    (Otro fragmento del mismo artículo): “Debemos plasmar en las mentes de varias generaciones de musulmanes que el problema palestino es de tipo religioso, y se debe luchar bajo esa premisa. En el territorio hay lugares sagrados islámicos como la Mezquita de Aqsa, que está inexorablemente unida a la Mezquita Sagrada, mientras el Cielo y la Tierra existan, y al viaje del Mensajero de Allah, que Allah lo tenga en paz y lo bendiga, y desde allí ascendió. ‘Deambular un día en el Camino de Allah es mejor que todo el mundo y lo que existe en él. El seguidor de Dios que se mantiene en el Camino de Allah es mejor que todo el mundo y lo que existe en él. Lo juro por Él, quien toma en su mano el Alma de Mahoma! ¡De veras deseo ir a la guerra por Allah! Asaltaré y mataré, asaltaré y mataré, asaltaré y mataré”.

No voy a seguir poniendo fragmentos porque queda bastante claro cuál es la intención de Hamas. Si quieres leerlo en contexto puedes visitar el enlace que puse arriba. La intención de Hamas es acabar con Israel, y matar o expulsar a los judíos. Los palestinos no odian a los judíos porque son los ciudadanos de Israel que es un estado que está en su territorio, los palestinos odian a Israel porque es un estado judío. Si Israel no fuese un estado judío nada de esto ocurriría. Esta guerra no es solamente una guerra en contra de Israel, es una guerra en contra del judaísmo, y por eso participan Hezbollah, Siria, e Irán (e indirectamente Arabia Saudita). Justamente todos son países de la Sharía, de la ley fundamentalista islámica, y eso es lo que esta ley promueve.

Por lo tanto la solución de los dos estados no es una verdadera solución y no va a resolver nada. Si Israel devolviese su territorio tampoco resolvería nada, porque este conflicto no es, a diferencia de lo que quieren hacer creer con la causa palestina, un conflicto geopolítico por territorio. Este conflicto es un conflicto religioso del islam en contra de los judíos, y es en esa arena en la que se va a desenvolver. Por eso si queremos entender el conflicto tenemos que entender ambas religiones.

¿Qué significa ser judío?

Hay una respuesta prefabricada a esta pregunta que a los judíos nos enseñan desde pequeños como parte de nuestra identidad y es que el judaísmo “no es una religión, no es una cultura, no es una raza, no es una etnia. El judaísmo es una nación que hasta hace poco no tenía un territorio”. Según esta definición del judaísmo, somos una nación como bien podría serlo la nación española, o la nación francesa, pero sin una tierra propia. O sea, que al igual que España, por ejemplo, los judíos tenemos comidas tradicionales, una cultura compartida, una religión común, y aunque no somos todos de una misma etnia compartimos un sentido histórico y un destino.

Esto es un cúmulo de medias verdades. A ver, la mayor parte de la información tiene cierto grado de verdad, pero es información incompleta, y algunas partes son falsas. A los judíos nos enseñan a explicar que el judaísmo no es una raza como una especie de defensa en contra del antisemitismo tipo nazi que nos consideraba una raza no sólo sub-humana sino perjudicial para el planeta. Los nazis además estaban obsesionados con la genética, con los genes arios y genes judíos, y toda esa conversación de rasgos comunes y herencia genética activa los sensores de alarma de la generación de mis abuelos.

Pero en realidad aunque los judíos no somos una raza como tal, sí somos una etnia. Quiero decir que aunque no tenemos un rasgo especialmente distintivo, es posible reconocer ciertos rasgos similares entre judíos, porque compartimos una genética particular, y porque estamos unidos como todas las etnias por lazos de parentesco más o menos remotos. Obviamente hay excepciones que son los judíos conversos, incluyendo las comunidades de judíos etíopes y los judíos chinos, pero en líneas generales los judíos que vivieron por generaciones en Europa tienen un origen común. Por eso decir que el judaísmo no es una raza y explicar que somos todos muy distintos es una media verdad. (Lo de la genética no lo digo yo, se han hecho varios estudios que lo confirman).

Además, más que una nación el judaísmo es en realidad una tribu, es una especie de familia muy grande. Con todos los problemas y las ventajas que eso trae consigo. Quiero decir, que si bien la nación española acoge en su seno grupos muy diferentes, tanto como lo pueden ser los gitanos de los payos, en el judaísmo eso no ocurre. Todos compartimos el mismo origen y nos reconocemos entre nosotros como hermanos. Por eso cuando un judío triunfa en el mundo todos nos sentimos orgullosos, y cuando alguno la caga, nos avergonzamos juntos. Los judíos sienten que lo que un judío hace se refleja en todo el pueblo.

Todos los judíos consideran judíos a los otros judíos. La religión es irrelevante, quiero decir, que como ocurre en una familia, en el judaísmo si un judío es ateo, no por eso deja de ser judío, es simplemente un judío ateo. Lo mismo con los judíos que sí practican la religión, sean ortodoxos, reformistas, reconstruccionistas, o conservadores. Hay mil sectas dentro de la religión judía, pero la postura ante ellas no hace a un judío menos judío a los ojos de nadie. Lo mismo con todo: con la comida, con la cultura, con la filosofía, o con su carácter. Algo muy grave tendría que hacer un judío para que no se le considerara como tal.

El judío nace de una madre judía, pero también hay judíos conversos, gente que decidió convertirse por una u otra razón. Todos son judíos. Algunos judíos se agrupan en comunidades dentro del país en el que viven, crean sus propias escuelas, sus sinagogas, tienen sus propias modas, y hasta su personalidad como grupo. Dos comunidades pueden diferir muchísimo la una de la otra, hay comunidades abiertas, comunidades cerradas, comunidades ortodoxas, otras laicas, hay comunidades jóvenes, y comunidades viejas, comunidades alegres y otras más bien depresivas, en fin, es un universo y todas las comunidades son consideradas judías.

Hay judíos que viven al margen de la comunidad también, y son numerosos. No se afilian. No fueron a un colegio judío ni han pisado la sinagoga en toda su vida, pero mantienen su lazo con el judaísmo a través de la cultura: leen a autores judíos hablar sobre temas judíos, ven muchas películas de Woody Allen, comen matzo balls, y escriben este tipo de posts en sus blogs. Yo caigo más en esta categoría (aunque sí fui a un colegio judío y conozco bien las sinagogas).

Pero el judaísmo al ser una religión tan antigua no contempla la diferencia entre pueblo, nación, religión, filosofía, ley, o etnia. Quiero decir que para el judaísmo todo es lo mismo, (esto lo explicaré con calma un poquito más adelante), y por eso el judaísmo no es una religión proselitista, no le interesa que nadie se convierta a la religión judía y es difícil convertirse.
¿Quieren los judíos apoderarse del mundo? Bueno, lo voy a admitir: soy uno de los sabios de Sión. Estoy aquí en una operación encubierta, haciéndome pasar por escritora, y por las noches cuando nadie me ve, me voy a una reunión secreta en la que planificamos cómo nos vamos a adueñar del mundo, a convertir el petróleo en arena, y a transformarnos en ejecutivos importantes de todas las empresas. A la sala de la reunión se accede a través de un teléfono público en la ciudad de Nueva York y que parece inconspicuo, pero si dices el santo y seña se convierte en un ascensor. El santo y seña es: “Jerry Seinfeld”. No, hablando en serio, no que yo sepa. Claro que si ese fuese el caso, y los judíos fuésemos una secta secreta con objetivos de dominación mundial, no creo que alguno lo admitiera en un blog.

La idea de la dominación mundial sale de aquí, por si acaso quieres investigar más.

Ahora, si quieres saber sobre la religión judía, aquí te va un curso veloz:

El judaísmo es la primera religión monoteísta del mundo (el zoroastrismo no cuenta como monoteísmo porque tiene un dios del bien y otro del mal). Es la primera religión del libro (entendiendo por esto a las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo, e islam). Y la creencia principal del judaísmo está explicada en los 10 mandamientos (los judíos, no la bastardización católica del texto). Los 10 mandamientos son una especie de contrato formal entre Dios y el pueblo judío en el que se especifican las partes firmantes y el trato. Es gracioso cuando lo ves de esa manera, y como seguramente no habrás leído los mandamientos originales, aquí te pongo los primeros dos que son los más importantes:
1. “Yo soy tu Dios, tu único Dios que con brazo fuerte y extendido te saqué de Egipto de la casa de la servidumbre”
Este mandamiento sirve para describir a las partes firmantes en el acuerdo: esta ley es entre Dios, el único, y el pueblo judío, el que salió de Egipto. En el catolicismo este mandamiento fue sustituido por “amarás a Dios por sobre todas las cosas” porque como el catolicismo es una religión proselitista, entonces no tiene sentido decirle a la gente “te saqué de Egipto” cuando jamás estuvieron allí.
2. “No adorarás a otros dioses, ni crearás imágenes de mí”
El monoteísmo en el judaísmo se define como “un sólo dios que es infinito”, pero también se define por la diferencia por contraposición al politeísmo y a la idolatría, y ese es el fundamento teórico de la religión. Para el judaísmo dios es uno, es único, es infinito, y adorar cualquier cosa diferente de eso no es judaísmo. En el catolicismo, que tiene imágenes de Cristo, de la Virgen y de los Santos, poner “no crearás imagenes de mí” es una contradicción y por eso cambiaron el mandamiento por “No pronunciarás el nombre de dios en vano” que no es el fundamento de la religión cristiana, y no sé qué hace como segundo mandamiento.

El segundo fundamento del judaísmo es la creencia en la tierra prometida, que aunque no está entre los 10 mandamientos, sí está en la Torá, y en la mayoría de los rezos.

El judaísmo tiene varios textos sagrados, los más importantes están agrupados en el Tanaj que es la Torá (el Antiguo Testamento) junto con Nevi’im (jueces) y Ketuvim (escritos), pero tiene muchos otros porque a lo largo de cinco mil años de historia se puede llegar a acumular un montón de cosas. Hay toda una serie de escritos de interpretaciones que hacen los rabinos del texto y que tienen tomos y tomos y tomos como el Talmud, y después hay otros libros como el Zohar que es el libro de misticismo judío (la cábala). Pero en el colegio te enseñan el Tanaj y va que chuta. La mayoría de los judíos somos laicos y no tenemos mucha idea de lo que viene después del Tanaj, y me incluyo en esa categoría, así que las cosas que diré son el punto de vista de un judío laico.

El judaísmo es una religión que cuida y protege la vida en todas sus formas. Sé que esto suena evangelizante, pero no te preocupes, los judíos no vamos por ahí predicando como los testigos de jehová, es muy difícil que alguien que no es judío se pueda convertir al judaísmo, y a los demás nos da exactamente igual que lo seas o no. En lo personal jamás te desearía como destino pasarte al judaísmo con la que nos cae cada dos o tres siglos, pero la religión suena bonita y en cierta forma lo es, así que tampoco voy a preocuparme demasiado por aparentar que es una religión fea o desagradable.

Como decía, todas las leyes del judaísmo están allí para proteger y cuidar la vida. Desde las leyes de la alimentación (no se permite el sufrimiento animal), hasta l0s 613 preceptos, todo en el judaísmo se trata de celebrarla, y de protegerla. Por eso cualquier ley se puede romper si pone en riesgo la salud de una persona. Por ejemplo, los sábados no se puede ir en coche. Sin embargo, si una mujer embarazada va a dar a luz un sábado, por ejemplo, no sólo puede romper esa ley, sino que está en la obligación de romperla, de montarse en el coche para ir a la clínica. Esto ocurre con todas las leyes del judaísmo. Las leyes del judaísmo son flexibles y se adaptan al tiempo y al lugar en el que están.

Casi todos hemos leído el Antiguo Testamento, o visto películas sobre él (como Los Diez Mandamientos con Charlton Heston, aunque tampoco es así al pie de la letra, ¿no?, pero sí sirve para dar una idea general) así que imagino que entiendes más o menos de lo que se trata. La Torá es en teoría la historia del pueblo judío y del mundo desde sus inicios hasta que los judíos llegan a la tierra prometida. Explica los mitos judíos sobre la creación, algunas leyendas antiguas como la Torre de Babel y el Arca de Noé, y más adelante explica la historia de Abraham y su descendencia.

¿Es el judaísmo una religión violenta? Mucha gente me pregunta esto porque por lo que aparece en el antiguo testamento pareciera que Dios es vengativo, y hay varios pasajes violentos de guerras entre los judíos y otros pueblos. Esos pasajes forman parte del Tanaj, pero no conforman un código moral del judaísmo. Quiero decir, que son historias del pasado, y no porque estas cosas estén en la Torá, eso significa que es deseable para un judío, o que hoy en día se sigan manteniendo esas ideas (la del dios vengativo, por ejemplo).

En realidad al judaísmo hay que entenderlo como lo que es, más allá de lo que ponen los textos sagrados. El judaísmo es una religión que tiene 5000 años de antigüedad, y por lo tanto arrastra consigo fósiles de pensamiento antiguo, de ideas del pasado, y conductas que ya no aplican. Por eso los rabinos entienden que el judaísmo tiene que evolucionar con el tiempo y adaptarse al lugar en el que está. Muchas cosas que eran aceptables dentro del judaísmo hace uno o dos milenios ya no lo son, por ejemplo, la poligamia que solía ser aceptada y ahora está prohibida.

El judaísmo en sus orígenes era una religión de pastores. Los pueblos pastores eran semi-nómadas y de estructura tribal. La obsesión con la tierra viene de la misma época. Cuando nació el judaísmo el pensamiento era muy diferente al que tenemos hoy. Las religiones creían que los dioses estaban asociados a un territorio geográfico específico, por eso el judaísmo es monoteísta en cuanto a sí mismo, su único dios es uno, pero no niega la existencia de los dioses de otros pueblos. La cosa está en que el dios judío era el dios de Canaan (Palestina) y por eso cuando los judíos salían de su tierra, su dios no iba con ellos. Eso explica por qué pasaron 400 años en Egipto en las condiciones en las que estaban sin que Dios los ayudase (su dios estaba lejos, en Canaan). En esa época la mayoría de la gente estaba obsesionada con su tierra, y por eso cuando salían de su tierra se llevaban consigo carretillas con tierra del lugar, para que su dios no los abandonase.

Obviamente hoy en día nadie cree en estas cosas y pocos judíos saben que la religión judía tiene ese origen. Esto sólo lo entiendes cuando has estudiado teología y religiones comparadas. Todo ha cambiado mucho a lo largo de 5 mil años, y la religión sigue cambiando cada día para adaptarse al pensamiento de su época y lugar.

¿Es el sionismo una ideología imperialista?

Esta pregunta me la han hecho un par de veces, aunque más que pregunta me lo han lanzado como una afirmación. Me han preguntado, como increpándome, si yo me considero sionista, y si me parece justo lo que hacen los sionistas, y si soy incapaz de ver que el sionismo es un movimiento imperialista similar al movimiento nazi. Esto es un cóctel de distorsiones histéricas que no sé por dónde coger, pero haré mi mejor esfuerzo por explicar lo que es el sionismo (el de verdad, el que tiene su base en la historia y no el sionismo imaginario de los antisemitas).

El sionismo es una ideología que propone que el pueblo judío es una nación como cualquier otra, y que como todas las naciones debe tener un territorio propio. El sionismo desde el principio fue una adaptación de los movimientos nacionalistas italianos y alemanes del siglo XIX. El término “sionismo” fue acuñado en 1891 por Nathan Birnbaum un publicista austríaco para describir la ideología que se estaba formando, pero el término se usa de forma retrospectiva para identificar también los esfuerzos que los judíos hicieron en el pasado para regresar a su territorio. También se aplica a los cristianos evangélicos que desean que los judíos regresen a la tierra prometida para acelerar la segunda venida de Cristo.

Como movimiento político fue fundado por Theodore Herzl en 1897 y en él agrupaba todo lo que se había escrito al respecto hasta la fecha, y varias organizaciones que se habían creado con ese propósito en varias partes de Europa.

La palabra “sionismo” viene de “sión” que es una de las formas en las que se le llama a Jerusalem en la Biblia. El sionismo no es un movimiento de tipo monolítico, es más bien plural. Incluye, sionistas socialistas, sionistas religiosos, revisionistas nacionalistas, y sionistas culturales. Cada grupo con sus propias motivaciones, e ideas. Las ideas del sionismo evolucionaron con el tiempo y fueron influenciadas por varios movimientos diferentes que se hicieron populares en Europa como el socialismo, el nacionalismo, o el colonialismo, y llegó a asumir diferentes “sabores” dependiendo del país de origen de sus pensadores, y las corrientes intelectuales contemporáneas de cada época. Por eso no se puede tomar ningún texto en particular como una muestra de la postura “oficial” de la ideología sionista. La premisa que comparten todos es que los judíos son un pueblo que debe tener un territorio nacional, que ese territorio nacional debe estar en su territorio histórico, y que los judíos tienen derecho a la autodeterminación como cualquier otro pueblo.

El movimiento sionista se preocupó desde el principio en imaginar el estado que querían construir. Por eso hay tantas visiones diferentes. El primer texto importante del sionismo político es “El Estado Judío” de Theodore Herzl, que puedes leer aquí. La importancia de que exista Israel para los judíos es grande. A diferencia de otras religiones y de otras etnias, los judíos sólo tenemos un país en todo el mundo, con un territorio mínimo. Los musulmanes son mayoría en 56 países, y los musulmanes que además son de origen árabe tienen 22. Muchos de ellos bastante grandes como Arabia Saudita o Irán. Si los judíos nos quedásemos sin Israel no tendríamos a dónde ir.

En líneas generales, la mayor parte de los sionistas coincidían en el deseo de crear un estado judío que preservase los valores y la religión judía, pero que al mismo tiempo fuese un estado libre democrático, y un modelo de desarrollo en el mundo. En eso se ha convertido Israel. Israel no es un estado teocrático, es un estado democrático, con un parlamento y un gobierno de políticos, no de rabinos. Israel es un estado secular con educación secular, en donde se fomentan los valores judíos, pero existe una separación más que clara entre el gobierno y la religión oficial, la misma que existe en todos los países seculares de Occidente.

Que los anti-sionistas propaguen la idea de que Israel es un estado teocrático es un absurdo inconcebible, pero que además haya gente que se lo cree desafía cualquier lógica. El Medio Oriente tiene varios estados que sí son teocráticos, estados donde gobiernan los imanes a través de la Sharía, y en el que no existe una separación entre estado y religión, estados en los que las mujeres son especies sub-humanas, en los que los blasfemos son condenados a muerte, las adúlteras son lapidadas, y en los que todavía le cortan la mano a los ladrones, estados controlados por sheiks en los que la población vive en la miseria, estados en los que la educación es exclusiva de las madrasas, estados en los que la población de religiones diferentes al islam son perseguidas, abusadas, y apartadas de la sociedad, estados en los que la población no sabe ni qué son los derechos humanos ni que algo como eso existe. Arabia Saudita, Iran, y Siria son tres buenos ejemplos. Israel es lo opuesto a todo esto. Israel brilla en medio de esa zona de dictaduras medievales como un diamante en un lodazal, y que sean los árabes los que llaman a Israel un estado teocrático, un estado apartheid, o al sionismo un movimiento imperialista es el chiste del siglo.

La verdad sobre el islam

Los musulmanes siempre se quejan de una supuesta mala interpretación de su religión en occidente. Sin embargo, los que se quejan tampoco saben mucho sobre la verdadera historia del islam, el contenido del Quran o la vida de su fundador Mahoma. Como resultado, las interpretaciones más distorsionadas del islam son las que suelen originarse en la cabeza de los propios musulmanes, y creen genuinamente en ellas. Así que he decidido usar este espacio para explicar estas cosas, como un servicio para los musulmanes y también para los infieles.

¿Qué es el islam? El islam tiene cinco pilares básicos en su práctica religiosa:
1) Fe en Allah, en que Allah es uno, y en su profeta Mahoma (imam).
2) Rezar 5 veces al día (salah).
3) Dar limosna (zakat).
4) Ayunar (sawm).
5) Peregrinar a la Meca en la medida de lo posible (hajj).

Pero estos pilares no nos dicen mucho sobre lo que cree un musulmán, o cómo debe comportarse. Los cinco pilares (fe, rezo, limosna, ayuno, peregrinaje) existen también en otras religiones, así que para entender el islam, hay que comenzar por entender el rol de Mahoma y sus revelaciones como profeta.

¿Qué es el Qur’an? Según el islam, Mahoma recibió unas revelaciones de dios (allah) a través del Arcangel Gabriel, y después las dictó a sus seguidores que las memorizaron, o las pusieron por escrito en los papeles que tenían a mano. Las revelaciones duraron años, Mahoma las fue revelando a lo largo de toda su vida. Esos fragmentos fueron compilados en un libro, el Qur’an, durante el reinado del tercer califa Uthman.

Para que os hagáis una idea, el Qur’an tiene más o menos la misma extensión que El Nuevo Testamento y se divide en 114 “suras” (son como capítulos). Las primeras revelaciones ocurrieron en La Meca a lo largo de 12 años. Aunque en estas revelaciones el Qur’an condena a las religiones paganas, muestra respeto por las religiones monoteístas (cristianismo y judaísmo). El mismo Allah se presenta en el Qur’an como el dios de los cristianos y de los judíos, sólo que ahora venía a revelarse ante los árabes a través de su propio profeta, Mahoma.
Las primeras revelaciones, las de la Meca, no son el problema del Qur’an. El problema está en lo que ocurrió a continuación. Después de doce años de predicar estas revelaciones, Mahoma huye con sus seguidores a Medina, y es allí donde el islam pasa de ser una religión monoteísta relativamente benigna, a una ideología política y militar expansionista y de naturaleza violenta que persiste hasta el día de hoy.

Los musulmanes ortodoxos no aceptan las traducciones del Qur’an a otros idiomas. No creen que son traducciones válidas de la manera en que puede ser válida una traducción del Nuevo Testamento al español. Esto es algo que usan para sacudirse las críticas con el argumento de que solamente una persona que habla árabe puede entender el Qur’an; y también lo usan para que sus líderes puedan manipular con más facilidad a sus seguidores, porque en realidad la mayor parte del mundo islámico no sabe leer árabe. Pero el árabe es un idioma como cualquier otro que puede perfectamente ser traducido sin perder el sentido.

El problema no es que el sentido se pierde con la traducción. El problema es que el Qur’an tiene poco sentido en sí mismo y el poco que tiene es contradictorio. Para poder entender el Qur’an hace falta conocer un principio clave del islam que es el principio de abrogación (al-naskh wa al-mansukh). Según este principio los versos nuevos anulan los versos antiguos a los que contradicen. A ver si me explico, si al principio de su carrera Mahoma reveló un verso, y años después revela otro que lo contradice, el segundo verso anula el primero. ¿Me sigues? Todo lo que dijo en Medina anula lo que dijo en la Meca. Sé que es complicado. Algunos musulmanes dicen que “no creen” en la ley de la abrogación, pero esa ley está en el Qur’an mismo, es este verso:
2:106: “Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Dios todo lo puede?”
Parece como si la aleya 2:106 fue revelada por Mahoma cuando sus seguidores le cuestionaron por qué sus enseñanzas no eran consistentes a lo largo del tiempo, cuando le pidieron una explicación por las contradicciones. El argumento de Mahoma es que “Allah todo lo puede” y “donde dije digo digo Diego”.

Pero más allá del principio de la abrogación, una persona que no esté familiarizada con el islam no va a entender una traducción del Qur’an por el simple hecho de que esta compilado como el culo. En lugar de recopilar los suras en orden cronológico para que el texto tenga algo de sentido y fluidez, el Qur’an está compilado en orden de longitud de los suras. A ver si me explico: los versos del libro de Allah, la revelación de dios, en lugar de compilarlos por temas, o por orden cronológico, o incluso orden alfabético fueron ordenados por orden de longitud. Eso es como organizar una biblioteca por el tamaño de sus libros, o el color de las portadas.

Así que si quieres saber qué verso abroga a otro hace falta saber en qué punto de la historia Mahoma reveló aquello, y después buscar en qué punto del Qur’an está ese verso en específico, y para eso hace falta consultar otros libros distintos al Qur’an. En medio de todas estas búsquedas y exploraciones, uno descubre que todos los versos benignos, esos que citan los defensores del islam cuando los interpelas, son los versos que Mahoma reveló en La Meca, al principio de su carrera, cuando era una secta vulnerable en un territorio ajeno. Más adelante, en las suras de Medina, cuando Mahoma se autoproclamó lider de un ejército, ya son más belicosas. Y desde luego, las suras violentas abrogan las pacíficas.

Así, a pesar de que en los suras de La Meca Mahoma habló de que se deben respetar las religiones monoteístas como el cristianismo y el judaísmo, o que no se debe convertir a nadie por la fuerza, todos esos versos han sido abrogados por una de las últimas aleyas que reveló y la más famosa: la aleya de la espada.
9:5. “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados (El 1ero, 7mo, 11vo, y 12vo del calendario islámico), entonces matad a los Mushrikun (los infieles) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles!, ¡sitiadles!, y preparad para ellos todas y cada una de las emboscadas. Pero si se arrepienten y hacen la azalá (los rezos rituales islámicos), y dan el zakat (limosna), entonces dejadlos libres. Alá es indulgente, misericordioso”.

En realidad todo el sura 9 que se llama “El Arrepentimiento” (Taubah) está lleno de versos violentos. No es solamente el verso de la espada (aunque desde luego es el que más se cita por su carácter universal de perseguir a los infieles sean quienes sean y donde sea que estén), basta con ver el resto de los versos para entender que el origen de la violencia no nace de la cultura árabe, sino de la religión, la violencia es uno de los fundamentos principales del islam.

¿Para la religión islámica todo está en el Qur’an? No, no todo está en el Qur’an. Aunque los musulmanes no consideran que Mahoma sea dios, ni el hijo de dios, sí consideran que es el modelo a seguir, el hombre perfecto, el tipo de persona que todo musulmán debe aspirar a ser.

Así que el segundo texto importante del islam es el Sunnah, o “el camino” de Mahoma y trata sobre la vida del profeta y contiene todas las enseñanzas y acciones de Mahoma. Todos los detalles de su vida, lo que comía, lo que decía en temas que no eran religiosos, sus hábitos personales, son parte del conocimiento indispensable de cualquier musulmán.

El Sunnah se compiló con dos cosas, un texto llamado el Sira (que es la biografía de Mahoma), y los hadiths (o reportes) de lo que este tipo hacía en privado que pasaron de generación en generación de forma oral. Habían miles y miles de hadiths, algunos eran largos, de varias páginas, y otros bastante cortos de no más de dos líneas, y cuando quisieron ponerlos por escrito los estudiosos del islam descubrieron que probablemente la mayoría de los hadith eran falsos. Identificar estos hadith y separarlos de los auténticos fue un auténtico trabajo.

Dado que Mahoma es un erudito y el más grande profeta de Allah, sus acciones no se juzgan en contraste con ninguna ley moral, sino que esas acciones se convierten en sí mismas en la ley moral que se debe aplicar a todo musulmán. Mahoma es la vara con la que se mide. Hago esta aclaratoria para explicar por qué hay que saber hacer una diferencia a la hora de evaluar los episodios violentos del Qur’an o del Sunnah y los de la Biblia. La Biblia no es la ley moral del judaísmo ni del cristianismo. Los pasajes violentos que aparecen en ella son casos concretos y de ellos NO emana la ley moral. No se espera ni se pretende que los seguidores de la religión judía o cristiana actúen de la misma manera en que lo hizo cualquier personaje de la Biblia. Obviamente con esto no quiero decir que la religión judía y la religión cristiana me parecen fantásticas, todas las religiones en general son un caldo de cultivo para la locura, pero hay una gran distancia entre lo que pueden ser religiones como el judaísmo, el cristianismo, el hinduísmo, el sikhismo, y lo que es el islam, y esa diferencia parte de lo que representa la figura de Mahoma dentro de la ley islámica. Mahoma es considerado el ejemplo a seguir y cada una de sus acciones puntuales constituye la base de una ley islámica general.

  • Ursa (62:88) – El profeta escribió (el contrato matrimonial) con Aisha cuando ella tenía 6 años de edad, y consumó su matrimonio con ella cuando tenía 9 años, y con él se quedó durante nueve años más (hasta su muerte).
  • Anas (82:795) – El Profeta cortó las manos y los pies de los hombres de la tribu de Uraina y no cauterizó (sus heridas sangrantes) hasta que murieron.
  • Abdullah bin Umar (23:413) – Los judíos (de Medina) trajeron al profeta a un hombre y una mujer que habían cometido adulterio. Ordenó que ambos fuesen lapidados, cerca del lugar en el que se hacían los rezos funerales junto a la mezquita.
  • Abu Huraira (2:25) – Le preguntaron al Apóstol de Allah: “¿Cuál es la mejor acción?” El respondió: “Creer en Allah y su Apóstol (Mahoma). El que hizo la pregunta prosiguió: “¿Qué es lo siguiente (la segunda mejor acción)?” Él respondió: “Participar en el Jihad, en la causa de Allah”.
  • Bukhari (52:177) – El apostol de Allah dijo, “La Hora (de la redención) no será establecida hasta que tú luches con los judíos, y la piedra detrás de la que un judio se esconde dirá. “¡O Musulman! Hay un judío escondido detrás de mí”, entonces habrás de matarlo.
  • Tabari (7:97) – La mañana después del asesinato de Ashraf, el Profeta declaró: “Matad a cualquier judío que caiga en vuestro poder”. (Ashraf fue un poeta asesinado por los hombres de Mahoma por insultar el islam. Seguidamente después de esta línea, el musulmán que estaba con Mahoma asesinó a un negociante judío simplemente por no ser musulmán).

De estos hadith emanan leyes de la sharía como la de cortarle las manos al ladrón o darle pena de muerte al homosexual. Es precisamente porque de estas situaciones concretas que emana la sharía que el islam es una religión violenta y peligrosa. Evidentemente no revisé todos los hadiths violentos que hay porque sólo con leer estos para mí fue un curso intensivo de pensamiento medieval, más que suficiente por un día. Pero si tienes ganas de buscar más, internet es todo tuyo.

¿Qué es la sharía? La sharía es un código de leyes que debe cumplir cualquier sociedad musulmana de acuerdo con el islam. Estas leyes lo abarcan todo, desde lo religioso hasta lo secular, desde cómo vestir, cómo lavarse las manos, hasta la dieta, la higiene y el sexo. Desde cómo llevar la economía y la política de un país, hasta cómo implementar una policía militar musulmana. Son pocos los aspectos de la vida que no están gobernados por la Sharía, su influencia es total.

Las leyes de la Sharía surgen de los mandamientos que aparece en el Qur’an y (por inducción) de los ejemplos que están en el Sunnah, y aunque algunos opinan que la sharía no debería ser considerada palabra divina, el consenso es que la sharía es la voluntad de Allah en la tierra y por lo tanto no están sometidas a interpretación, escrutinio, o cambio. De manera que la sharía no ha variado en nada desde que fue escrita en el siglo VIII, y todas sus leyes pertenecen allí: en el siglo VIII.

Si revisamos la sharía desde el Qur’an y la Sunnah queda claro que al implementar este tipo de ley en un país el resultado va a ser dramáticamente distinto al de las sociedades libres de occidente. No es necesario especular al respecto, basta con ver los países que sí aplican la sharía para entender que en efecto, las libertades son nulas.

Bajo la sharía no existe una separación entre el Estado y la ley. El crimen y el pecado son lo mismo, así que cualquier cosa que vaya en contra de Allah, tiene también un castigo en la tierra.

En Arabia Saudita, el clásico ejemplo de un país que está regulado por la sharía, la mayor autoridad en la calle la tiene la policía de la moral que parece algo sacado de una novela de Chesterton, pero que en realidad es un mecanismo que aparece en la Sharía para implementar la propia Sharía. El nombre oficial es “Sociedad para la promoción de la virtud y la prevención del vicio” pero tiene poco de sociedad, poco de promoción y poco de prevención, así que para mí son una policía de la moral y ya.

Si eres mujer y sales sola a la calle, lo peor que te puede ocurrir es encontrarte con la policía de la moral. Las mujeres no pueden salir a la calle sin una “carabina” o sin velo. Si eres homosexual en Iran, otro país que impone la sharía, ve abriendo espacio en tu armario, porque allí pasarás toda tu vida (si quieres tener una). En Gaza la pena capital no es sólo para los gays, también es el castigo para los blasfemos, pero si naciste hombre, musulmán, y heterosexual la sharía vela por tus derechos, si violas a una mujer en Pakistán sólo te darán unos azotes en público.

Aunque hay países seculares como Turquía o Kazajstán, cada vez son menos, porque los movimientos con más poder dentro del mundo árabe son integristas y quieren regresar a los valores tradicionales del islam. No sólo quieren hacerlo en el mundo árabe, de acuerdo con lo que dicen sus imanes, y con las acciones de los musulmanes de a pie, la intención declarada es implementar la sharía en todas partes.

Después de entender el Corán, el Sunnah, y la sharía, realmente lo único que pueden decir los musulmanes en su defensa es que no han asesinado a todos y cada uno de los no-musulmanes que viven en sus países. Esa es lo único que pueden ofrecer como prueba de que su religión es la supuesta religión de paz de la que tanto hablan. (por cierto, Islam no significa “paz”, significa “sumisión”).

A ver, no creo que todos los musulmanes están a punto de salir de su casa con una ametralladora a cobrarse vidas inocentes, pero estoy convencida de que los que no están a punto de hacerlo se llaman a sí mismos musulmanes porque no conocen su religión. Si la estudiaran entenderían que ni son musulmanes, ni quieren realmente serlo. Porque si lo fuesen eso es justamente lo que tendrían que hacer: salir de su casa con la ametralladora a matar infieles.

El islam en la práctica

Aunque el islam en teoría ya suena mal, en la práctica no es mejor. El islam es mucho más que una religión. Es una ideología política supremacista y totalitaria que busca subyugar al que incumple sus reglas con la amenaza explícita (o implícita) de conflicto y violencia. En otras palabras, el islam es terrorismo cultural.

Nadie tendría problemas con el islam si fuese solamente una religión como cualquier otra, una práctica espiritual o una creencia. O mejor dicho, el islam no tendría problemas con nadie si eso fuese así. El problema es que el islam no es esto. El islam es una ideología política y militar enferma que tiene como base la subyugación del otro, la violencia, la expansión, y la imposición de sus dogmas medievales en todo el planeta. Para el musulmán, la tierra de Mahoma no es el Medio Oriente, el planeta entero es la tierra de Mahoma y por lo tanto terreno para el jihad.

Por eso en todos los países en los que la población musulmana es numerosa hay conflictos porque los musulmanes atacan a la población que los acoge en nombre de su religión. Los musulmanes no solamente no se adaptan al país al que llegan sino que exigen un trato especial: que se pongan salas de rezo en los colegios públicos y en las oficinas, que se les permita detener el tráfico para rezar en la calle, que el personal de los hospitales ignore sus propias reglas de higiene, que la policía ignore casos de mutilación genital femenina, que las universidades permitan a sus grupos jihadistas reclutar nuevos miembros en el campus, o, ¿por qué no? imponer la dieta halal a toda la población sin avisar y sin consentimiento.

Todas estas reivindicaciones sociales que exige el islam son un abuso de los principios de libertad religiosa del país que los acoge. Son los principios de libertad de culto lo que ellos explotan para imponer sus prácticas aún cuando esas prácticas que quieren imponer van en contra de todos los valores de libertad que están explotando. Si los musulmanes lograran su cometido en occidente se acabaría la libertad religiosa, la libertad de expresión, y todos los derechos que nos definen como una cultura civilizada. Sin embargo parece como si la sociedad occidental tiene que doblegar sus propios principios para ceder ante sus absurdas demandas, y cualquiera que se queje de la situación es catalogado de racista.

No hace falta ir muy lejos ni muy atrás en la historia para ver que el islam es la causa de los conflictos. Hace unos días los musulmanes bengalíes incendiaron varias ciudades de Burma (ahora Myanmar), un país budista. 17 muertos y cientos de heridos. Esta ronda del deporte favorito musulmán comenzó cuando apareció el cadáver de una mujer budista violada y asesinada por musulmanes, los budistas lincharon a los culpables y en represalia los musulmanes llamaron a un jihad.

La prensa de izquierda, desde luego, defiende a los musulmanes. Se maneja una versión extraña de los hechos en los que supuestamente la población musulmana en Burma es oprimida. Pero desde el 2008 Burma es un país democrático y pacífico. En Burma hay libertad de culto y conviven cristianos, budistas, y hasta algunos musulmanes moderados de etnias diferentes a la bengalí. Son este grupo de musulmanes los que han tenido problemas con todas y cada una de las facciones étnicas del país. A pesar de eso la prensa internacional y algunas ONGs, mantienen esa versión de los hechos, quizás porque la versión distorsionada es la más jugosa para vender periódicos y pedir financiamiento a organismos internacionales.

Quizás la pregunta que cabe hacerse es: ¿qué ocurre con los budistas en los países en los que el islam es la religión mayoritaria? Quizás te gustaría ser un budista en Afganistán, donde los talibanes destruyeron los budas de Bamiyán, o mejor aún, serlo en Indonesia donde las comunidades budistas viven en un estado de constante terror porque hay ataques a sus templos y a sus poblaciones constantemente.

Menciono el caso de Burma porque es algo que ocurrió hace unos días. Pero este tipo de despliegues violentos son comunes en todos los países en los que los que hay grupos musulmanes numerosos con algo de poder, independientemente de la religión oficial. Los musulmanes de Las Filipinas, por ejemplo, asesinan a los pastores cristianos, ponen bombas en sus iglesias, y persiguen a la población. Los cristianos filipinos, al igual que los budistas en Burma son poblaciones pacíficas que son atacados por grupos islámicos por la simple razón de que no comparten su fe. En los países árabes como tal, los ataques a cristianos son algo de todos los días, pero eso no sale por la tele.

Los musulmanes no solamente tienen problemas con otras religiones, sino que tienen problemas entre sí. Basta con abrir el periódico cualquier día de la semana para encontrarlo lleno de noticias deprimentes sobre la situación de las mujeres, los homosexuales, y los que profesan otra religión diferente al islam más riguroso en los países árabes del Medio Oriente, Asia, y Africa.

En Mali –que hasta hace dos semanas era un ejemplo de estabilidad democrática en Africa– acaban de imponer la sharía como ley del país. Lo hicieron musulmanes (tuaregs) con financiamiento de Al Qaeda. El resto de la población se opone. Los tuaregs responden a las manifestaciones con un tradicional festin islámico: cierran escuelas, apedrean a las mujeres, condenan a los periodistas a recibir latigazos, azotan a los fumadores, proscriben el alcohol, y cerca del 30% de la población tuvo que huir a campos de refugiados en Nigeria.

En Túnez, un país musulman de tendencia moderada, los salafistas también quieren implementar la sharía. El lunes pasado estos grupos destrozaron galerías, mercados, tiendas de bebidas alcoholicas, atacaron con cócteles Molotov algunas comisarías oficiales, hasta el punto de que el gobierno de Túnez tuvo que imponer un toque de queda en cuatro ciudades.

En Egipto, después de la primavera árabe, no tienen muy claro si desean convertirse en un país democrático o aprovechar la oportunidad para regresar a un oscurantismo beligerante de la edad media. ¿Quiénes esperan con más ansiedad la decisión popular? No son los egipcios en general, ni el mundo árabe, no son los judíos, ni los americanos, ni los europeos. No hay nadie que espere el resultado con más ansiedad, que los “coptos”, el 10% de la población del país que profesa la religión cristiana.

En los países musulmanes (56 en total), no conocen el concepto de derechos humanos, pero cómo se ofenden cuando alguien viola su sharía en occidente. Aún cuando esas violaciones se basan en derechos occidentales, como la libertad de expresión. Basta con recordar el caso de las caricaturas de Mahoma. No creo que los musulmanes sean tan sensibles, porque después de todo no lo son en sus países de origen, en los que viven como bestias, lo que ocurre es que utilizan la sensibilidad como un mecanismo para transformar las leyes del país al que llegan. Usando la libertad religiosa imponen peticiones que directamente contradicen los valores de occidente. En Europa los toleramos y a cambio nos ofrecen violencia.

En Inglaterra hay más de 85 tribunales de la sharía que conforman un sistema legal paralelo al inglés con valores opuestos a los de la democracia libre, que degradan a la mujer y al homosexual.

El año pasado las calles de algunos barrios londinenses amanecieron llenas de posters y carteles que ponían: “esta es una zona controlada por la sharía y haremos cumplir sus reglas”. Pretenden prohibir el alcohol, los cigarrillos, el juego, la música, y los conciertos, todo lo que una persona normal hace para entretenerse. Sé que parece un chiste toda la escena, pero basta con ver las declaraciones de Anjem Choudary, el líder del grupo en Inglaterra, para entender la naturaleza violenta del movimiento, esta gente tenía pensado patrullar las calles de Londres para hacer cumplir la sharía.

En la mayoría de los debates políticos franceses se discute el tema del velo. Pero desde luego que el velo no es la mayor preocupación de un país como Francia que tiene entre 5 y 6 millones de musulmanes. Primero tienen que ocuparse de lo que ocurre en sus suburbios, que están al borde de un estallido social como el de 2005 porque los inmigrantes musulmanes siguen sin integrarse a la sociedad francesa.

En 2005 Francia tuvo que imponer un estado de emergencia durante tres meses por revueltas de musulmanes africanos y magrebíes en varias de sus ciudades. Se dedicaron a incendiar coches y edificios públicos, y los daños ascendieron a 200 millones de euros. Francia declaró un estado de emergencia, y como respuesta los diferentes grupos musulmanes de Paris constituyeron la Unión de las Asociaciones Musulmanas (UAM93) para sincronizar sus intereses políticos.

En Estados Unidos grupos terroristas como Hamas y Hezbollah financian una organización que se llama la MSA (muslim student association) que cada año organiza eventos como “la semana de las juventudes hitlerianas” en los campus de las universidades, y cuando en algún evento un ponente pro-israel da su visión del conflicto gritan, sabotean, y lo bajan del podio a patadas. Las universidades americanas permiten que estos grupos propaguen su veneno antisemita, violento, y totalitario, y no hacen nada para frenarlo porque en definitiva prohibir este tipo de actos podría ofender la sensibilidad del colectivo musulmán.

Mientras tanto las otras partes del islam, esas que se autodenominan moderadas, inofensivas, y pacifistas se ofenden cuando los caricaturistas occidentales dibujan a Mahoma, pero no se ofenden cuando los musulmanes salafistas lapidan adúlteras, asesinan homosexuales, bombardean edificios, o violan mujeres. Eso está perfectamente bien.

Cosas peores ocurren en Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia e Islandia. Pero estas sociedades abrazan de buena gana la cultura islámica no porque sus sociedades están enfermas, sino porque tal es el sesgo en sus medios de comunicación que al ciudadano medio no le queda otra opción más que creer lo que allí ponen. Francia, Inglaterra, y Bélgica, son países un poco más sensatos. No tengo que mencionar lo que ocurre en España, creo que todos lo sabemos. Los españoles no queremos a los musulmanes en España y ¿quién puede culparnos? Aunque occidente no le ha declarado la guerra al islam, el islam wahabi (los que están como una cabra y tienen todo el dinero) sí nos han declarado la guerra a nosotros.

Los musulmanes van en contra de todas y cada una de las premisas que hacen de Occidente una sociedad libre. Es la Liga Árabe la que usa la libertad de expresión de la ONU para erradicar la libertad de expresión en el mundo. Actualmente intentan pasar una ley universal de la blasfemia, pero después de años de violencia en contra de occidente, y de la cobardía de sus líderes, después de años de propaganda islámica en nuestros medios, y de los eufemismos cobardes de nuestros periodistas, finalmente Europa se está dando cuenta de que la libertad de expresión es lo que mantiene viva nuestras sociedades libres, y es precisamente por esta razón que el mundo musulmán quiere prohibirla. No es porque se ofenden con gran facilidad, creédme, es porque saben que si logran silenciarnos, si logran neutralizar la libertad de expresión, occidente habrá perdido una de sus últimas batallas. El proceso está ya en marcha en varios países de Europa en los que la gente que tiene opiniones no violentas ha sido perseguida por decir la verdad. Por eso yo digo la verdad, alguien tiene que hacerlo.

Cabe la posibilidad de que después de leer esto muchos me llamen racista, xenófoba, radical, etc, por decir la verdad simple y llana, sin eufemismos, sin adornos, y sin disculpas, pero me da igual. Decidme todo lo que queráis, cuando os canséis de insultarme la verdad seguirá siendo la verdad. Sé que perderé algunos amigos por decirla, pero hey, con este tipo de amigos es mejor no contar.

Muchos me han dicho en el pasado que es imposible juzgar al islam por lo que hacen su seguidores. Que también hay musulmanes pacíficos que no buscan imponerle sus leyes a nadie. Y es cierto, es cierto que hay musulmanes pacíficos que no desean imponerle la sharía a nadie más, pero lo que no es cierto es que no se puede juzgar al islam por lo que hacen sus seguidores.

Los seguidores del islam SON el islam. El islam no es como la Iglesia, no hay una autoridad central, su religión depende de la interpretación y del uso que hagan de sus escrituras sus seguidores, y siendo como son todos los seguidores –humanos– van a interpretar esos textos como más les convenga, de acuerdo con sus prejuicios culturales, y sus creencias sociales, así que si quieres entender lo que es el islam, el ÚNICO medio para hacerlo es juzgar lo que hacen los musulmanes.

Para desgracia de todos, musulmanes e infieles, la fuerza que dirige el islam en este momento es Arabia Saudita. Son ellos los que financian la actividad islámica en Europa, en América, en Israel, y en el Medio Oriente. Y la versión del islam de Arabia Saudita es una versión particularmente insidiosa, regida por la sharía, expansionista, militarista, y fundamentalista, que enseña a niños pequeños a degradar a la mujer, a odiar al homosexual, al judío, y a occidente; y los líderes de las comunidades musulmanas en todo el mundo reciben su financiamiento de allí. No de los pacifistas, definitivamente no de los que sólo quieren rezar en sus casas.

Lo grave de la hipocresía europea es que tiene dos niveles. Los europeos no quieren a los musulmanes en Europa, a pesar de que intenten ocultarlo con eufemismos, pero aunque no los quieran en sus países, LOS DEFIENDEN en los países de los demás. Los defienden en Burma, hasta el punto de exigirle al gobierno del país que le ceda un trozo de territorio. Los defienden también en Israel, acusando a la única democracia occidental del Medio Oriente de ser un país teocrático, llamándonos nazis, genocidas, y comparándonos con Suráfrica y el apartheid sin tener la mínima decencia de revisar las evidencias. Europa es un lugar dominado por hipócritas y cobardes, y cuando nos conquiste la sharía, que no falta demasiado, yo no voy a estar aquí para verlo, pero si estuviese, si me quedase, me iba a alegrar viendo a vuestras madres y hermanas con una burqa.

Tontos útiles a favor de Palestina

Hipótesis: ¿Te imaginas cuántos gays debe haber en España que por un odio justificado a la Iglesia y a la derecha que la apoya, simpatizan con la izquierda, y se ponen un pañuelo palestino anudadito al cuello para ir de copas a un bar de ambiente? Sólo lanzo la hipótesis para romper un poco con el tono serio del artículo, quizás alguno de vosotros conozcáis a alguna criatura como esta.

Lo interesante después de revisar lo que ocurre con los derechos humanos y los musulmanes en cada uno de los países que pisan (incluyendo los propios) es que la opinión de la izquierda, ese parásito social que es la izquierda europea, y que dice apoyar los derechos humanos, sale en defensa de los musulmanes que quieren erradicarlos. No sorprende, es la misma clase de gentuza que se declara feminista y a la vez defiende el velo, o los que defienden a Chávez y a Fidel Castro, se ponen una camiseta del Ché Guevara para ir a Starbucks a beberse un venti latte macchiatto.

La izquierda española actual, la que dice apoyar la diversidad de pensamiento, en la práctica está a favor del pensamiento único. No existe un grupo que repudie más al diferente. Todos son clase media, leen los mismos dos o tres periódicos, tienen una carrera liberal, han estudiado en las mismas universidades, opinan todos lo mismo, y cada vez que alguien opina algo diferente lo tildan de fascista. Esta izquierda no es exclusiva de España, es lo que está enfermando a Europa, y apoyan directamente al islam y a Palestina. Cuando hay un problema en Occidente entre la cultura indígena de un país (sí la cultura sobre la que está formada alguno de nuestros países) y un grupo árabe islámico, la izquierda apoya al islámico aún cuando para apoyarlo tengan que ir en contra de todas las libertades de las que gozan ellos mismos. Es un absurdo ético. Más absurdo aún es que esta gente apoye a los palestinos creyendo que entiende el conflicto cuando no sabe ni ubicar Israel en un mapa.
Esta gente no son un fenómeno nuevo. Han formado parte de la raza humana desde siempre. Son los mismos que estaban en contra de la guerra de Vietnam, que protestaron para que Estados Unidos se retirara, y que usan ese ejemplo como una gran victoria de la izquierda, y también como una muestra de “todo lo que puede hacerse cuando te opones al gobierno por una causa justa”. Lo que no saben es lo que ocurrió en Vietnam cuando se retiraron las tropas americanas. Cuando se retiraron y cayó Saigón, los vientamitas del norte y sus aliados comunistas masacraron a las poblaciones del sur de Vietnam, Laos, y Cambodia. La retirada de Estados Unidos, dicen algunos, también fue lo que permitió que Pol Pot tomara Cambodia. Murieron varios millones de personas en los tres países, en Cambodia más adelante hubo un genocidio, y se pudo haber evitado, o amortiguado si Estados Unidos hubiese continuado en la guerra de Vietnam para hacer cumplir el tratado de París. La masacre es culpa directa de la presión que los izquierdistas hicieron sobre el gobierno americano para sacar de allí a las tropas. ¿Derechos humanos? A estos sinvergüenzas sólo les interesa ganar protagonismo, son campeones de la ignorancia y de la soberbia.

Son los mismos que durante la década de los 60 financiaron, ayudaron, y recaudaron fondos para crear el partido político de los Black Panthers en Estados Unidos, lo hacían hinchados de gusto y de orgullo de estar contribuyendo con una causa tan chic. Los Black Panthers, por si no lo sabes, son una organización militante de supremacistas negros violentos, o sea, criminales, su partido político fue una amenaza para la seguridad interna americana. Mezclarse con los desprotegidos, con los negros, con los que ellos asumen que son los “pobres” de la ecuación siempre es el fin de esta gente, estos izquierdosos que asumen que porque alguien es pobre eso los hace automáticamente buenos, sin importar lo cuestionable que sea su ideología, lo violento de sus métodos, o lo cruel de sus objetivos. La etiqueta de “pobre” además la asignan sin estudiar mucho los casos al que le parece que tiene más aspecto de necesitado, el que los haga parecer a ellos más buenos, y más librepensadores.

El problema del Medio Oriente no es un problema territorial, es un problema de odio antisemita irracional islámico. Odio en contra de los judíos dirigido por la religión como lo estipula el Sunna, en el Qur’an y en la Sharía, y si no lo ves, o no quieres verlo mejor dicho, es porque estás ciego o porque estás incapacitado para el pensamiento político. Seguramente es la segunda opción, si te consideras de izquierda en Europa a estas alturas.

Hay una frase famosa sobre lo que ocurriría si cada parte del conflicto dejara a un lado las armas. Si los árabes dejaran las armas, mañana habría un estado palestino. Si los judíos dejaran sus armas mañana tendrían una masacre. Los árabes no quieren paz, no quieren un estado palestino, quieren acabar con el estado judío a través del jihad como estipula su religión. En este sentido tienen el mismo sentimiento de destino y la misma agenda que Hitler. Si tuvieran los medios para hacerlo cometerían un genocidio hoy mismo. No esperarían a mañana, y ni siquiera lo ocultan, no se guardan el secreto, es lo que pone en los charters de sus partidos políticos, es lo que predican sus imanes, y es lo que aparece en la televisión palestina día y noche, en horario adulto y en horario infantil, es lo que le enseñan a sus hijos en el colegio, y lo que propagan por todo el mundo árabe, ahora que tenemos internet podemos verlo. El mundo árabe alaba el Holocausto en sus medios, demoniza a los judíos, los llaman cerdos y monos, y los odian, no paran de decirlo, lo dicen cada vez que tienen la oportunidad. Adoctrinan a sus propios hijos para que se vuelen por los aires en atentados terroristas, les enseñan desde pequeños a usar ametralladoras, les enseñan la gloria que es ser un mártir, un héroe, como todos los que se han inmolado antes que ellos, el paraíso que les espera si se matan a ellos mismos para matar judíos. Y todo esto es lo que tú apoyas cuando apoyas la causa palestina. Es esto lo que va a pesar sobre tu conciencia si apoyas la causa palestina (si es que tienes una). Apoyar a los palestinos no es una moda, no es una postura política humanitaria, y no es una virtud, es una contribución directa a una religión genocida, estás haciéndoles el trabajo sucio, propagando por occidente sus ideas radicales medievales y xenófobas, y espero que estés orgulloso de eso cuando Israel caiga, el último tapón que separa el islam de occidente, hazte la idea de que Israel es una valla electrificada que hay entre los musulmanes y tu familia. Si hoy en día puedes llevar un pañuelo palestino mientras te bebes un litro de cerveza en la calle con tus amigos es justamente porque Israel existe.

No te culpo por ser un ignorante, te culpo por apoyar una causa que no conoces, por condenar a un país democrático frente a una dictadura mediaval. Te culpo por llevar un estandarte que no entiendes. Si vas a manifestaciones en pro de Palestina en la que muchas veces he visto carteles que ponen “Ahora todos somos Hamas”, te cuento, que si ese cartel dijera la verdad pondría: “Ahora todos somos terroristas medievales y genocidas que tenemos como objetivo matar a los judíos, eliminar Israel y declarar la sharía en todo el planeta”. Y a todos los que lleváis el keffiyeh palestino, ese que pretendéis que os haga defensores instantáneos de los derechos humanos, o que os ponéis porque os parece una buena alternativa a la bufanda del Real Madrid enteráos que ese pañuelo de cuadritos es uno de los símbolos del Hamas, que es parte oficial del uniforme de un partido político que en su charter pone “Asaltar y matar”, ese pañuelo es el mismo que en 1938 fue impuesto como prenda obligatoria en la región por Al-Husseini bajo la pena de apaleamiento a muerte, por el mismo señor que fundó las bases ideológicas del movimiento actual antijudío, así que ese pañuelo no te hace defensor de libertades, te hace cómplice de un movimiento que viola todos y cada uno de los derechos humanos, te hace más palestino y más antijudío que Yasser Arafat, y mejor será que reconsideres tu vestuario, o ¿por qué no? tu filosofía de vida.

Ser un español, no haber estado en Israel, difícilmente saber ponerlo en un mapa, no saber inglés para leer prensa extranjera, es difícil que una persona con estas características pueda decir algo coherente sobre un conflicto en un país del que no sabe nada. Para que te hagas una idea es como si a tu padre o a tu hermano lo hubiesen matado en 1987 en el atentado de Hipercor y ves a unos ecuatorianos en Ecuador con una chapela en la cabeza y con un cartel que pone “Todos somos ETA” cada vez que el gobierno español hace todo lo posible por detener los atentados. Esto es lo que ocurre cuando tú sales a la calle con un keffiyeh (pañuelo de cuadritos palestinos del HAMAS) la gente que sí entiende el conflicto y los que lo sufren cada día te ven y sienten una mezcla entre lástima, risa, y asco.

Conclusiones:

¿El problema en Medio Oriente se resolvería si le dan a los palestinos un estado propio? Lo dudo. Si los palestinos tienen algo por lo que agradecer a Alá es por no haberlos hecho judíos, porque si hubiesen nacido judíos en Palestina estarían muertos.

¿Se resolvería si disolviesen el Estado de Israel y los judíos se fuesen a vivir a otro lugar?, ¿a Europa por ejemplo? Menos. Los judíos que actualmente viven en Europa están huyendo hacia Israel porque los musulmanes que viven en esos países atentan contra ellos bajo la complacencia de los medios europeos y de sus autoridades. Esto continuaría con, o sin Estado de Israel, pero si no existe Israel, los judíos no tienen ni dónde refugiarse.

¿Por qué nos parecen sensatas estas soluciones en teoría? Proponer estas dos soluciones al problema del Medio Oriente sería sensato si los musulmanes compartiesen los valores de la cultura occidental. Ese es el error del que parten algunos de los que apoyan la “causa” palestina. Creen genuinamente que los musulmanes defienden una causa real, que con ellos se puede razonar, y que lo que hacen parte de la buena voluntad. Para un occidental creer que el fin de una cultura es la violencia y exterminar a otro es tan inaceptable que se niegan a ver la realidad cuando la realidad se lo confirma todo el tiempo.

Yael Farache©.

Fuente: https://elforodelpolitologo.com/forums/topic/el-conflicto-arabe-israeli-por-yael-farache/


“Cartelera cultural”

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