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“Kertész y Celan: un diálogo entre Kaddish por el hijo no nacido y Fuga de muerte”, Judit Gerendas

Paul Celan

Uno de los poetas que más hondamente ha marcado la literatura y la cultura del siglo XX es Paul Celan. A los veintidós años, siendo estudiante de literaturas románicas en una universidad de Rumanía, fue llevado a un campo de trabajo, en tanto que sus padres, judíos de alta cultura, fueron deportados a un campo de exterminio, de donde nunca regresaron.

Sobrevivió a la guerra, pero no a la convicción de que su vida no le pertenecía, de que podía ser trasladado de un lugar a otro, obligado a dejar su vocación y  trabajar como una bestia, sin ninguna  retribución, o ser exterminado como una alimaña, sin motivo racional alguno, solo por ser definido como el otro, el judío, algo de lo cual él nunca estuvo consciente. Luego de dejar una obra poética magistral, Paul Celan no pudo seguir soportando la obtusa presencia del mundo y se suicidó a los cincuenta años. De entre toda su obra, tan valiosa, el poema más conocido y más frecuentemente citado es el escalofriante “Fuga de muerte” (“Todesfuge”), escrito en 1948 y publicado en el volumen Amapola y memoria, de 1952.

Me voy a permitir transcribirla completa, en traducción de Jesús Munárriz:

Leche negra del alba la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez.

En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que
    escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba
    llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora música de baile.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello
    de ceniza Sulamita él juega con serpientes.

Grita tocad más dulcemente a la muerte la muerte es un amo de
    Alemania
grita tocad más sombríamente los violines luego subiréis como
    humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
acosa con las serpientes y sueña la muerte es un amo de
    Alemania
tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamita1.

El poeta habla de todos los seres humanos pertenecientes a la cultura de su personaje, Sulamita, los cuales han sido atrapados y serán víctimas de un crimen inenarrable, indecible, una shoah, es decir, una catástrofe que desteje el tejido de lo que consideramos la cultura humana. Para hablar de ello, el poeta convoca al máximo representante del humanismo alemán y, quizás, de toda la cultura occidental, al menos  de una cierta época: a Goethe, el autor de ese personaje femenino de cabellos de oro que da un paso y sale del Fausto, esa magnífica obra, para enfrentarla a la Sulamita de cabellos de ceniza, la cual también, con sus pasos, sale de un clásico de la cultura occidental, del Cantar de los Cantares,  conocido como del rey Salomón, texto en el cual la bella y erótica muchacha, protagonista de la historia de amor que ahí se nos cuenta, no tiene los cabellos de ceniza, es una joven morena, rosa de Sarón, lirio de los valles.

La ceniza es esparcida por el viento y viene de las chimeneas de los hornos crematorios, donde Sulamita se convertirá en humo, sus cenizas se perderán en medio de las nubes, no tendrá un entierro, no tendrá una tumba, ni una urna, sus descendientes no podrán honrarla ni hacer el duelo por ella, como es norma dentro de la ley humana, de la cultura que tiene sus rituales de vida y de muerte;  estos últimos ayudan a elaborar el dolor, forman parte del proceso de duelo con el que la psique humana integra dentro de sí el hecho de la muerte, intentando reparar la devastación sufrida mediante los ritos propios de su cultura.

Pero el pueblo que solo toma leche negra día y noche, leche de muerte, leche de exterminio, no tendrá derecho ni siquiera a una fosa dentro de la tierra, algo que Paul Celan expresa con la reiterada imagen de la sepultura en el aire, esas tumbas que las propias víctimas del próximo exterminio están cavando en los aires.

Quizás nunca nadie había llegado tan lejos en la poetización del horror como Celan. El poema adquiere su grandeza al asumir la forma de la fuga, en su sentido musical, composición abierta construida sobre la figura de la repetición de sus múltiples temas (o de la polifonía de sus voces), una incesante reiteración que se dispara hacia el infinito, no tiene cierre, como no tienen tumba que los encierre las víctimas de la shoah. El tema se va desplazando, hasta perderse en las fosas que se cavan en el aire, en la nada, humo y ceniza que se dispersa en el universo, fuera del mundo humano, dando cuenta del quiebre del humanismo, ahí cerca de Weimar, la ciudad de Goethe, en el campo de concentración de Buchenwald (Bosque de las hayas), aunque ahí no había hornos crematorios, lo que no obsta que pueda considerarse símbolo de ese quiebre, situado como está frente a la ciudad de Weimar, la que está sobre la colina de Ettersberg, donde se yergue el Castillo de Ettersburg, el lugar en el cual trabajó Goethe más de cien años atrás, en obras que se convirtieron en piedra fundamental del clasicismo europeo, del humanismo que se haría trizas en Auschwitz, en Buchenwald, en Mauthausen, en tantos otros campos del horror.

El contrapunto entre Margarete y Sulamita, entre los cabellos de oro de la una y los de ceniza de la otra, también corresponde a la composición de la fuga.  Las repeticiones en el poema se presentan con variaciones y en distintos tonos, en el desarrollo de ese obsesivo tema que tampoco se cierra, se pierde en el infinito, en el cosmos helado e inhabitable.

“Fuga de muerte” es una de las poesías más significativas del siglo XX,   capaz de formular en palabras originales, no desgastadas ni sentimentales, una situación límite, la cual, en correspondencia con lo insoportable de su decir, adquiere una forma poética a su vez insoportable en sus terribles reiteraciones, todo lo cual, articulado, da origen a un magistral poema. De la cicatriz que no se cierra, como calificó el estudioso húngaro-alemán Péter Szondi a la poesía de Celan, habla el escritor mexicano José María Pérez Gay,  doctor en filosofía germanística, como de

la cicatriz de nuestro tiempo. No niegan la dignidad del miedo, ni el consuelo de la confianza. Es la suya una poesía ardiente, brotada de la vida y el diálogo del hombre con el mundo. (…) Hay amapolas y memoria, urnas y arena, tallos y lámparas. (…) Celan es un poeta que ha dejado un rastro de fuego en la lengua alemana2 .

Paul Celan escribió “Fuga de la muerte” en 1948. Veintidós años después se suicidó en París, lanzándose al Sena desde un puente. La simbolización de su inconsciente lo llevó a esa fuga de la muerte dentro de una materia que, aunque no era una fosa en el aire, era un líquido, las aguas de un río en las que tampoco cabe una fosa que se corresponda con la ley humana (tan antigua como Antígona y su historia, o más), que encierra al cuerpo muerto dentro de la solidez de la tierra. No se puede cavar en el río, el cual corre sin cesar en su fuga indetenible hasta desembocar en la vastedad del mar. Pero la realidad no es simbólica, es factual, y el cuerpo de Celan fue recuperado de las aguas días después de su muerte y enterrado en un cementerio de París.

Imre Kertész

Veinte años después del suicidio de Celan, otro sobreviviente de la shoah, el Premio Nobel húngaro Imre Kertész publica en 1990, en su idioma, su magistral libro Kaddish por el hijo no nacido, el cual a su vez se constituye en una fuga de muerte, en constante diálogo con el poema de Celan. Ya el epígrafe mismo pertenece al poema que hemos estado asediando, esta vez en otra traducción, muy sugestiva:

. . .  tocad más sombríamente los violines
luego subiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes
allí no hay estrechez

Paul Celan, Fuga de la muerte3.

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“Holocausto”, lecturas para comprender el presente, Juan Zapato

En el marco del
“Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto”.

“Holocausto”,
lecturas para comprender el presente
.

Disertación del escritor israelí Juan Zapato
sobre las obras
“El rescoldo”, de Sara Strassberg-Dayán
y “El último día”, de Mina Weil,
autoras israelíes contemporáneas.

 

  • 26 de enero 19:00 hs.
    Librería GIL, Plaza Pombo, Santander.
  • 27 de enero 19:00 hs.
    Centro Cívico La Bolsa – Palacio John, Casco Viejo de Bilbao.
  • 31 de enero 20:00 hs.
    Hotel México, Rúa del Norte 10, Vigo.


“Promo 100”

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Precio especial de ₪ 100 (cien nuevos shekels israelíes o su moneda local, incluye envío gratis), por la adquisición de un ejemplar de “Fractales de Plenilunio” y otro de “La última historia de amor”.

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“Mario y sus Paradise Birds”, Yamila Carini

“Mario y sus Paradise Birds”, Yamila Carini 

La última vez que Margarita Luz de las Tinieblas se detuvo a mirar el «horizonte»,Mario, su marido, rompió el equilibrio.  —Marga… ¿y si nos vamos a Indonesia?

La mujer, de unos treinta años, se encontraba tomando té frío en el balcón junto a Enriqueta, una gata persa que admiraba a su dueña con ojos de búho, característicos en esa especie de peludos. El felino movió la vista lentamente agitando su majestuosa cabellera y en un pestañeo tajante, cerró el ojo izquierdo en forma de guiño.  Su ama se reacomodó en la silla.  Ella seguía observando el «horizonte»,o sea, el balcón del edificio de enfrente; cuando súbitamente recordó el significado de su nombre: «Margarita, nombre griego que significa perla, popularmente llamado aquella que no arriesga». Esta definición estaba adherida en su memoria, pero para sus adentros, su nombre significaba: «flor amarilla que crece como el junco y es salvaje como el viento».Eso se repetía cuando escaseaba  el aire en la oficina, y a veces, al mirar las góndolas del supermercado.

—Eso queda en Asia ¿no gordo?

—Sí ¡sí!  Es el lugar que muestran en la televisión, con esos pájaros multicolores que tienen hilos en vez de alas –el hombre tomó un gran sorbo de aire- picos invertidos y ojos fluorescentes… ¿te acordás?  ¡Los paradí-se berds!

La mujer sonrió con cierta picardía en sus ojos. —Paradise birds —corrigió.

En el macetero del vecino la albahaca crecía como los tréboles, los tomates cherry comenzaban a asomar sus amarillentos cuerpos y la menta estaba llena de hojas puntiagudas con olor a chicle.

En cambio, las petunias de Margarita se habían secado poco a poco y solamente quedaba un helecho en pie, el cual era alimentado por la lluvia.   

Paradise birds— repitió en voz baja y la gata suspiró tan profundo que a Mario le dio un ataque silencioso de celos.  No le gustaba para nada esa complicidad que se enredaba entre el animal y su mujer.  Lo caratulaba secretamente como «incestuoso».Compartir el amor con sus futuros hijos lo asustaba, pero de seguro lo sentiría razonable…  Ahora, los sistemáticos suspiros y ronroneos a dúo le molestaban casi como cuando su equipo erraba un gol, así de tanto.

Ambos guardaron silencio y se zambulleron en sus propios pensamientos.

Por primera vez, contaban con trabajos establemente herméticos, que brindaban la posibilidad de viajes cortos, quesos franceses y ropa de marca.

A principio de año, Margarita había leído en un horóscopo que su «herida ancestral» se encontraba en proceso de curación, algo que la tenía alterada, pues no sabía que era una «herida ancestral». Había googleado días enteros en búsqueda de alguna respuesta pero todo era tan ilógico como la actual «cacería de pokemones». Se sentía de otra época, como si las vidas anteriores la estuviesen abucheando.

En cambio, el horóscopo de Mario indicaba que se encontraba en una búsqueda de su propio ser, para comprender que hay algo en él que no sufre cuando sufre y que no se enfada cuando se enfada.

Después de unos segundos, ambos se miraron y sonrieron.  Enriqueta, estiró su corto cuerpo en el regazo de su ama haciéndose un nudo.  Mario, tomo bruscamente a su mujer por ambos hombros y corrió violentamente al animal, tirándolo al suelo.  —¡Esta gata de porquería se queda acá! ¡¿Me entendiste?!

Margarita Luz de las Tinieblas, se levantó de la silla bastante mareada y al mismo tiempo como una flor amarilla que crece como el junco y es salvaje como el viento. 

Yamila Carini©


Ven a disfrutar una cita con “La última historia de amor”, con Andrea Bauab

LaultimahistoriadeamorenJer

No te pierdas esta cita
“La última historia de amor”, el boom romántico del año,
junto a Andrea Bauab.

Te esperamos en la “Librairie Vice-Versa”,
con todo su glamour
el próximo jueves 1 de diciembre a las 18:00 horas.
Calle Shimon Ben Shatah 1, Jerusalén.

http://www.latorredebabelediciones.com


Presentación de “La lira & la espada”, con su autor David Mandel

La lira y la espada 3D1¿Quién no conoce la historia de David y Goliat? ¿Hay alguna comunidad judía en el mundo donde los niños no cantan la canción “David, melej Israel, jai, jai ve kayam” (David, rey de Israel, vive y existe)? Me atrevería a decir que no ha existido otro rey, en la historia o en la leyenda, cuya fama y popularidad rivalice con la del rey David.

Hay quienes preguntan, ¿Existió realmente el rey David? ¿No será tal vez un personaje mítico como lo es el rey Arturo de la Mesa Redonda, o el rey inca Manco Cápac, quien, según la leyenda, fundó la ciudad del Cuzco donde se le hundió una vara de oro?

Y si aceptamos que realmente haya existido, ¿fue David rey de un imperio que llegaba desde el desierto de Egipto hasta la ribera del río Eufrates, como lo relata la Biblia, o fue simplemente el jefe de una tribu en una pequeña región de Judea, como lo manifiestan algunos respetados historiadores y arqueólogos?

¿Qué le habría pasado al rey David si hubiese reinado en nuestra época y no hace tres mil años? ¿Si al ex–presidente de Israel Moshé Katsav lo condenaron a siete años de prisión por encontrarlo culpable de acoso sexual y violación, cual sería la pena que hoy se le daría al rey David por haber ordenado la muerte del esposo de la mujer que había seducido?

David Mandel te espera para darte todas las respuestas,
el miércoles 30 de noviembre a las 18:00 horas en la
“Librairie du Foyer”, Kikar Masaryk 14, Tel Aviv.

La lira & la espada en TLV

www.latorredebabelediciones.com


“Hoy es el día de Mina Weil”

Fondo

A las 18:00 horas en la “Librairie Vice-Versa” sita en la calle Shimon Ben Shatah 1 de Jerusalén, la profesora Florinda Goldberg presentará a Mina Weil, autora de “El último día”  y conversarán con el público asistente.

http://www.latorredebabelediciones.com/el-ultimo-dia


“¿Y usted qué opina?

Lalira300Leer la “Lira & la Espada” fue un deleite, y me proporcionó una nueva visión del rey David. Después de su lectura advertí que no debo juzgar a David con la moral y con mi ética del siglo XXI. Es un libro apasionante y entretenido. Elda Pick

La novela histórica, como genero, permite trasmitir “el sabor” de los hechos sin la rigidez que se espera del historiador formal. Esto es lo que David Mandel logra en “La lira & la espada”. El rey David aparece como un personaje mucho menos idealizado del que presenta la Biblia, con capacidad de cometer actos de increíble crueldad, pero tal vez por eso mismo, mas humano y comprensible. Inevitablemente el autor “contagia” su visión personal del personaje, pero para quienes no pretendemos ser eruditos, este libro representa una ventana hacia un mundo fascinante del que poco sabemos. Definitivamente, vale la pena! Jaime Glottmann

Todos hemos leído la Biblia, de niños o adolescentes. El típico relato bíblico está escrito como una enseñanza, en forma educativa, con preceptos para obedecer. Nunca pensé que podría leer una historia bíblica llena de suspensos, emociones, celos, ansiedad por saber que pasa en la próxima página, sin poder parar la lectura de `La Lira & la Espada’. David Mandel nos presenta un rey David de carne y hueso, en un marco de aventuras, intrigas, alianzas y traiciones, amores y odios, que relata como un niño pastor de ovejas llego a ser rey de un gran imperio. La Lira & la Espada, un libro lleno de emociones y suspenso, es una lectura apasionante que será disfrutada por lectores de todas las edades. David Cukierman (Houston, TX United States)

La Lira & La Espada, de David Mandel es un excelente libro, emocionante en su trama y educativo en su lectura. Obligada lectura para quienes están interesados en conocer mejor acontecimientos bíblicos o en novelas de ficción histórica.
Mandel nos presenta la biografía novelada del bíblico rey David de una manera, interesante, fluida y muy original. Describe con talento al entorno y a los múltiples personajes del relato bíblico, manteniendo permanentemente el interés del lector en la trama.
Gran lectura para grandes y chicos. Hozkel Vurnbrand (Lima, Perú)

DATOS DEL LIBRO
Título: «La lira & la espada»
Autor: David Mandel
Nº de páginas: 178 págs.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Interior: Blanco y negro. Papel ahuesado.
Tamaño: 150 x 210 mms.
Peso: 268,14 grs.
Lengua: Castellano
ISBN: 978-965-91073-7-7
Precio: En España 18 €
                En Israel ₪ 90
GASTOS DE ENVÍO INCLUIDOS

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“Para ir conociendo a Juan Zapato”

 

juan“Desde temprana edad mi incursión por las palabras escritas fue delineando mi perfil intelectual hacia la literatura.

Ángela, mi abuela, con su cálida voz y esa facilidad para transmitir oralmente las historias que solían acompañarme por las noches – preparación para el sueño – despertó en mí la pasión por los libros.

Luego vino el amor, junto con las primeras palabras que dibujaran versos adolescentes, impulsos quebrados en forzosas rimas, la intención que conlleva la pureza de plasmar sobre una hoja un universo de fantasías reales y de realidades fantásticas, trampas que el inconsciente juega a nuestros sentidos.

Trasnochadas de cafés compartidas con poetas, salvadores del mundo, sabihondos y suicidas. Horas sumergidas en librerías buscando los tesoros de la literatura olvidados en algún estante. Cartas que nunca partieron hacia ningún lugar. Conversaciones perdidas con la gente que ya no está”.


‘Tu B’Av”

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Tu B’Av (en hebreo ט”ו באב, el decimoquinto día del mes Av). El día no tiene ninguna observancia especial, sino un carácter suavemente festivo.

No hubo festividades mayores para el pueblo de Israel que el 15 de Av (…), Talmud, Taanit 26b

Es considerada una fiesta popular de la naturaleza en la época del Segundo Templo de Jerusalén en la cual las mujeres de Jerusalén salían con vestidos blancos prestados, de modo tal que todo el mundo tuviese uno y nadie se sintiese avergonzado, y bailaban en los viñedos (Mishná, Taanit 1:10). Los varones, así como las mujeres, asistían a la fiesta con la esperanza de encontrar el amor y formar su tan ansiada familia.

Fractales400Luna de azahar

Las noches de flores de luna de azahar
devuelven lagunas: ¡Nostalgias de amar!

Rotunda, redonda, perfiló el anca, 
galope lunar de potrilla blanca.
Salvaje y tierna corrí hacia la luna,
fiel y anhelante a través de la duna.

¡Pasar la cima! ¡Revolver la arena!
Laguna de esperma baña y encadena.

                                                            Traidora tu piel, viril flor de luna.
                                                            Firme y erecta, tu espina de tuna.
                                                           Mis ancas se abren, valle de carmín:
                                                           El rayo de plata robó mi jazmín.

                                                          ¡Sigue adelante, a la próxima estrella!
                                                         Vuelve la luna! Copula con ella.

Margalit Sagray-Schallman del libro “Fractales de Pelnilunio”


“Montaje teatral basado en relatos cortos de Etgar Keret”

Montaje teatral basado en relatos cortos de Etgar Keret
Adaptados por Irene Bueno Royo y Belén Chanes
Dirección y dramaturgia. Vicente León
Traducción del hebreo. Ana María Bejarano
REPARTO. Jesús Gonzalez, Belén Chanes, Irene Bueno Royo, Diego Pizarro, Lourdes Martinez, Alfonso Delgado, Alba Fresno (Viola de gamba).
Etgar Keret es uno de los autores m’ás traducidos y adaptados en todo el mundo. ES LA PRIMERA VEZ QUE SE ADAPTA Y REPRESENTA EN ESPAÑA.
Distribución. Mara Bonilla Distribución
marabonilladistribucion.wordpress.com
Duración:1:09 min
EQUIPO ARTÍSTICO
Diseño de vestuario. Oscar Guimarey/Producciones Buenroyo
Espacio escénico, Diseño de iluminación. Lola Barroso
Atrezzo Producciones Buenroyo
Adaptación y composición musical. Alba Fresno a partir de G. P. Telemann, C.F Abel y D. Ortiz
Fotos Rocío Bueno
Diseño cartel. Alda Lozano Realizaciones audiovisuales Nono Muñoz y Gorka Olaso
Montaje. Gorka Olaso
Animaciones: Paco Fernández Arriero
Edición Croma. Adrian López
Teaser. Jean Paul Cuervo
Una producción de Producciones Buenroyo
Colaboran
Mercedes-Benz, Fundación Aisge
Estrenado en Lazonakubik.Febrero 2015. Madrid. Spain
Los relatos del montaje: “De repente llaman a la puerta” (Siruela 2013), “Un hombre sin cabeza” (Siruela 2011).


¿Qué hace falta para publicar un buen texto?, Gardner Botsford

Gardner BotsfordGardner Botsford fue editor de la revista The New Yorker durante casi cuarenta años. “Cogía algo que habías escrito y lo mejoraba, y resultaba muy difícil averiguar cómo lo había hecho“, explica el escritor Robert Angell. En sus memorias, “Una vida de privilegio, en general“, Botsford resume el trabajo del editor en cinco reglas que son muy útiles para los editores de textos y, por supuesto, para que los escritores no olviden que “cuanto menos competente sea el escritor, mayores serán sus protestas por la edición”.

 

UNA VIDA DE PRIVILEGIO, EN GENERAL

A principios de 1948, la entrega de «Carta desde París» y «Carta desde Londres» se trasladó desde el domingo a un día más civilizado de la semana, y a mí me trasladaron con ella. Otra persona pasó a encargarse de las noches de domingo y empecé a dedicar la mayor parte del tiempo a editar largas piezas factuales: «Perfiles», «Reportajes» y textos de ese tipo. Seguí editando a Flanner y Mollie Panter-Downes –de hecho, a partir de entonces edité todo lo que cualquiera de los dos escribiese para la revista–, y también me asignaron a varios escritores de primera clase del New Yorker, con muchos de los cuales formé alianzas permanentes. Eso implicaba menos tiempo con los escritores de menor calidad con los que había empezado, los Helen Mears y Joseph Wechsberg. Helen Mears era una escritora olvidable; a Joseph Wechsberg lo recordaré siempre. Era un incordio, un Mal Ejemplo y un rito de paso para cada editor junior. Para empezar, era checo y en realidad nunca aprendió inglés. (Aquí hay una observación biológica de Wechsberg que he conservado intacta a lo largo de los años: «Sin los largos hocicos de los abejorros, los pensamientos y el trébol rojo no pueden ser fructificados».) Además, había empezado como escritor de ficción (ahora es más conocido, si es que se le conoce por algo, por algunos relatos que publicó en la revista antes de la guerra) y, cada vez que los datos que necesitaba resultaban elusivos, se los inventaba. Como su escritura estaba desvinculada de la gramática, el vocabulario y la cordura (ver arriba), podía escribir muy deprisa, y no había nadie más prolífico que él. Sandy Vanderbilt siempre decía que había editado más a Wechsberg que yo, y que había editado más a Wechsberg de lo que el propio Wechsberg había escrito, por culpa de una pesadilla recurrente en la que trabajaba en un manuscrito implacable e interminable de Wechsberg que seguía supurando por mucho que Sandy trabajara, pero cuando fuimos a la morgue y sacamos el archivo de Wechsberg, ninguno de los dos podía recordar quién había editado qué, o, para ser más precisos, quién había escrito qué. Lo que nos molestaba era que Wechsberg era inmensamente popular entre los lectores, lo que quería decir que nosotros éramos inmensa, aunque anónimamente, populares entre los lectores. Cuando llegaron algunos editores que eran todavía másjuniors que yo –Bill Knapp, Bill Fain, Bob Gerdy y un par de figuras más transitorias–, les asignaron a Wechsberg y yo quedé libre al fin. No totalmente libre, por supuesto.

Como la revista publicaba cincuenta y dos números al año, la mayoría de los cuales contenía (entonces) al menos dos piezas factuales, era demasiado esperar que los escritores de primera línea pudieran satisfacer esa demanda. Eso abrió la puerta a escritores de segunda fila y yo (como Sandy, Shawn y todos los demás) tenía que echar una mano. Era el tipo de trabajo que me llevó a una serie de conclusiones sobre la edición.

Regla general n.º 1: Para ser bueno, un texto requiere la inversión de una cantidad determinada de tiempo, por parte del escritor o del editor. Wechsberg era rápido; por eso, sus editores tenían que estar despiertos toda la noche. A Joseph Mitchell le costaba muchísimo tiempo escribir un texto, pero, cuando entregaba, se podía editar en el tiempo que cuesta tomar un café.

Regla general n.º 2: Cuanto menos competente sea el escritor, mayores serán sus protestas por la edición. La mejor edición, le parece, es la falta de edición. No se detiene a pensar que ese programa también le gustaría al editor, ya que le permitiría tener una vida más rica y plena y ver más a sus hijos. Pero no duraría mucho tiempo en nómina, y tampoco el escritor. Los buenos escritores se apoyan en los editores; no se les ocurriría publicar algo que nadie ha leído. Los malos escritores hablan del inviolable ritmo de su prosa.

Regla general n.º 3: Puedes identificar a un mal escritor antes de haber visto una palabra que haya escrito si utiliza la expresión «nosotros, los escritores».

Regla general n.º 4: Al editar, la primera lectura de un manuscrito es la más importante. En la segunda lectura, los pasajes pantanosos que viste en la primera parecerán más firmes y menos tediosos, y en la cuarta o quinta lectura te parecerán perfectos. Eso es porque ahora estás en armonía con el escritor, no con el lector. Pero el lector, que solo leerá el texto una vez, lo juzgará tan pantanoso y aburrido como tú en la primera lectura. En resumen, si te parece que algo está mal en la primera lectura, está mal, y lo que se necesita es un cambio, no una segunda lectura.

Regla general n.º 5: Uno nunca debe olvidar que editar y escribir son artes, o artesanías, totalmente diferentes. La buena edición ha salvado la mala escritura con más frecuencia de lo que la mala edición ha dañado la buena escritura. Eso se debe a que un mal editor no conservará su trabajo mucho tiempo, mientras que un mal escritor puede continuar para siempre, y lo hará. La buena escritura existe al margen de la ayuda de cualquier editor. Por eso un buen editor es un mecánico, o un artesano, mientras que un buen escritor es un artista.

Gardner Botsford©

Fuente: http://garciamongay.es/?p=425


Los libros de “La Torre de Babel Ediciones” en Libraire Vice-Versa

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Nadine, Danielle y Denise, les atenderán cordialmente en su bonita librería Vice-Versa en el corazón de Jerusalén. Calle peatonal Shimon Ben Shatah 1.

Gracias a Vuestro apoyo “La Torre de Babel Ediciones”, continuará encontrando eco en las librerías de calidad.


Presentación de la nouvelle de Andrea Bauab: “La última historia de amor”

Andrea-Bauab-en-el-Institut

ICTV


¿Dónde adquirir en España, los libros de La Torre de Babel Ediciones?

Librería Tantín
c/Camilo Alonso Vega 10, (39007) Santander.
Teléfono: 942 231 382
Fax: 942 370 001
E-mail: libreria@edicionestantin.com

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c/ Hernán Cortés, 23, Plaza Pombo, Santander.
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c/ San Fernando, 62
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Pol. Nueva Europa El Campón, Peñacastillo.
Teléfono: 942 337 903
E-mail: libreria@libreriagil.com

Librería Certeza
Dirección: Calle Parque 41, (50007) Zaragoza.
Teléfono: 976 272 907
Fax: 976 251 880
E-mail: certeza@certeza.com

Librería BIBABUK
Av.  Federico García Lorca 57, (04004) Almeria.
Teléfono: 950 173 545
E-mail: pedido@bibabuk.es

Librería Sefarad
Dirección: Carrer de la Força 10, (17004) Gerona.
Teléfono:: 972 485 434
E-mail: gerona@certeza.com

La Tienda de Sefarad
Dirección: Calle Reyes Católicos nº 7, Toledo.

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Por internet: www.latorredebabelediciones.com


“Los esperpentos de Vargas Llosa”, David Mandel

LOS REYES PRESIDEN LA INAUGURACION DE LA TEMPORADA DEL TEATRO REAL

He leído los tres artículos, (“Las aldeas condenadas”, “Los niños terribles” y “La muerte lenta de Silwan” — ver más abajo un breve resumen y comentario acerca de cada uno de ellos), que Vargas Llosa escribió hace un par de semanas, en junio del 2016, bajo el título “Estragos de la ocupación”, luego de una corta visita de cinco días en Israel.

Desde el punto de vista literario los tres artículos pertenecen al género “Esperpento”, creado por el novelista español Ramón del Valle-Inclán (1866-1936), que se caracteriza por deformar sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados.

Se necesita ser un ególatra megalómano para tener la “jutzpá” que Vargas Llosa demuestra al considerarse experto en un tema de tan complicadas raíces históricas y controversiales problemas actuales basándose en una visita de unos pocos días, especialmente cuando sus conocimientos acerca del conflicto israelí-palestino los ha adquirido de su lectura de la prensa europea y de las noticias que ve en la BBC y en las televisiones francesa, alemana, italiana o española, cómo él mismo, con revelador orgullo, lo proclama en su artículo “El cristal con que se mira”, publicado en octubre del 2003.

Dante Alighieri, (1265-1321), relata en La Divina Comedia que su guía, cuando visitó el infierno, fue el poeta romano Virgilio. Vargas Llosa, en su breve visita al “infierno de la Ocupación”, también tuvo un guía, Yehuda Shaul, fundador y dirigente de la ONG “Rompiendo el Silencio”, con lo cual es dable decir “dime con quien andas y te diré quien eres.”

La ONG “Rompiendo el Silencio”, cuyos miembros son de la ultra izquierda, proclama que su misión es denunciar las presuntas violaciones de los derechos humanos de los palestinos que cometen los soldados israelíes. La realidad es que la verdadera intención de “Rompiendo el Silencio” es demonizar la imagen del ejército israelí, y la del Estado de Israel. Sus denuncias son anónimas, no son hechas a las autoridades judiciales civiles y militares que podrían juzgarlas y castigarlas, sino que son mencionadas en giras en el extranjero realizadas por miembros de la organización cuya financiación proviene de gobiernos extranjeros. Últimamente, debido a que un video mostró a un miembro de la organización tratando de sonsacar secretos militares de un soldado, tema que nada tiene que ver con presuntos abusos, la organización está siendo investigada por sospecha de espionaje y traición.

Vargas Llosa, durante su visita, se entrevisto únicamente con gente de la extrema izquierda de Israel, incluyendo al columnista Gideon Levi y a la periodista Amira Hass. Gideon Levi, que escribe para el periódico de izquierda Haaretz, nunca, en toda su vida, ha conocido un israelí bueno o un palestino malo. En sus columnas justifica los ataques terroristas de los palestinos. Durante la guerra con Hamás del 2014 califico a los pilotos que bombardeaban las instalaciones de cohetes de Gaza, desde las cuales dispararon cerca de 4,000 cohetes a Israel, como “demonios”.

Amira Hass, cuya incondicional simpatía al lado palestino le ha impulsado a radicarse en Ramallah, hace algún tiempo fue enjuiciada por calumnia y difamación y tuvo que pagar una alta suma por daños y perjuicios.

Los nuevos artículos de Vargas Llosa son un reciclaje de sus anteriores artículos acerca del conflicto israelí-palestino. Por un lado condena a Israel e insulta a su gobierno, y por otro lado no expresa la más mínima crítica a los palestinos. No hay tonalidades grises para Vargas Llosa. Todo lo relacionado con Israel es negro. Todo lo relacionado con los palestinos es de blanca pureza. Para el escritor los israelíes, tanto los gobernantes como la ciudadanía, son criminales, (excepto los ultra izquierdistas a quienes Vargas Llosa llama “los justos” debido a que se identifican con los palestinos). Los palestinos, para Vargas Llosa, son todos víctimas inocentes e indefensas.

Vargas Llosa, sea por ignorancia o por deliberada malicia, no menciona ninguno de los siguientes puntos:

· El Tratado de Oslo, firmado por Arafat y Rabin, dividió a la Cisjordania en tres áreas: A) bajo control civil y militar de la Autoridad Palestina; B) bajo el control civil de la Autoridad Palestina y el control militar de Israel, y C) bajo el control civil y militar de Israel. El 90% de los palestinos de la Cisjordania viven en las áreas A y B, territorios bajo el total control civil de la Autoridad Palestina, ente independiente con Presidente, Parlamento, alcaldes, policía, y embajadas en más de 100 países. Solo el 10% de la población palestina de la Cisjordania vive en la zona C controlada por Israel. Y Gaza, donde vive cerca del 50% de los palestinos, es un Estado independiente de facto, con su propio ejército.

· La mayoría de los terroristas que en los últimos meses han acuchillado y atropellado deliberadamente a civiles israelíes, incluyendo madres y niños, han dicho que fueron motivados por la campaña de la Autoridad Palestina de que los israelíes quieren destruir la mezquita Al-Aqsa, una completa calumnia.

· Israel ha ofrecido en tres ocasiones distintas una retirada del 95% de los territorios (e intercambio de la diferencia del 5%) a las fronteras de 1967 a cambio de la paz. Los palestinos rechazaron las ofertas.

· En una demostración de colosal hipocresía los lideres palestinos (Haniyeh en Gaza y Abbas en la Cisjordania) acusan a Israel de crímenes contra la humanidad pero envían a sus familiares a ser tratados en hospitales israelíes.

· La Autoridad Palestina glorifica a los terroristas llamándolos héroes y mártires, y apoya financieramente a sus familias.

· En las últimas décadas, durante la “ocupación” el índice de longevidad de los palestinos ha aumentado considerablemente y es hoy mayor que el de muchos otros países árabes.

· Durante la “ocupación” se han abierto varias universidades en los territorios palestinos, que antes no tenían una sola.

· Los miles de millones donados por generosos e ingenuos países europeos a la Autoridad Palestina han ido principalmente a engrosar las cuentas secretas de los líderes palestinos. Arafat tenía una fortuna de más de 500 millones de dólares. El “moderado” Abbas solo tiene 100 millones.

· Abbas esta construyendo un palacio presidencial a todo lujo por millones de dólares en vez de utilizarlo para construir hospitales y escuelas.

· La principal fuente de ingresos de los palestinos, tanto como empleados legales como ilegales son compañías israelíes.

· El 90% de la población palestina de Cisjordania vive en las áreas A y B, bajo control civil de la Autoridad Palestina.

En los siguientes párrafos encontrarán breves resúmenes de cada uno de los tres artículos con mis comentarios.

Primer artículo: Las aldeas condenadas*

En este artículo Vargas Llosa trata de la aldea de Susiya, un caso único y controversial, pero, en la forma como lo presenta el escritor, da la falsa impresión de ser un caso típico y representativo.

Susiya es un pueblo de 450 habitantes, construido en un lugar declarado parque arqueológico, donde se han encontrado ruinas de una sinagoga de hace 1,500 años. Está situado en el Área C de la Cisjordania bajo control civil y militar de Israel. No aparece en el censo de 1945 realizado por los británicos, y sus actuales habitantes carecen de pruebas de propiedad. En el año 2008 la Corte Suprema, institución respetada por su imparcialidad, incluso por los palestinos, rechazó el pedido de la gente del pueblo de anular la orden de demolición.

A pesar de las repetidas órdenes de demolición el pueblo continúa siendo habitado, y es lugar obligado de visita en todas las tours organizadas por organizaciones de izquierda para extranjeros bien intencionados.

Vargas Llosa aprovecha el caso de Susiya para acusar a Israel de “una estrategia intencional cuyo objetivo es volver irrealizable la solución de dos Estados” olvidando o ignorando que tres veces Israel ofreció el 95% de los territorios a los palestinos e intercambiar el otro 5%, y las tres veces los palestinos se negaron a aceptar la propuesta, ignorancia que no debe causar extrañeza tratándose de un escritor cuya fuente de información se limita a leer los parcializados medios de comunicación europeos.

Vargas Llosa continúa su artículo hablando de Hebrón, sin mencionar que durante 3000 años hubo allí presencia judía, (fue la primera capital del Rey David), mucho antes de que los árabes la conquisten en el siglo 7. Tampoco menciona (asumo que lo ignora) la masacre de agosto de 1929 cuando los árabes de la ciudad mataron, lincharon, acuchillaron y masacraron a 67 judíos. Los ingleses, en vez de castigar a los asesinos, decidieron realizar una limpieza étnica y sacaron a todos los judíos de Hebrón. Durante las siguientes 4 décadas no hubo presencia judía en Hebrón. Esta injusticia histórica se rectificó cuando, después de la Guerra de Seis Días, descendientes de los judíos habitantes de Hebrón, (a quienes Vargas Llosa insulta llamándolos “invasores”) y otros judíos, regresaron a su ciudad ancestral.

Segundo artículo: Los niños terribles**

Vargas Llosa cita al año 2012 para mencionar que en ese año “ningún colono de los asentamientos de Jordania fue asesinado” para llegar a la conclusión de que los “territorios ocupados” son mas seguros que Nueva York, México y Bogotá. Estamos en el año 2016, y Vargas Llosa escribe este artículo este año. ¿Por qué, entonces, no menciona que desde octubre del 2015 hasta la fecha palestinos han asesinado, con pistolas, cuchillos, piedras arrojadas a vehículos y atropellamientos, a cerca de 40 israelíes, tanto dentro de los territorios como en Jerusalén, Tel Aviv y otras ciudades israelíes? La única respuesta posible es que Vargas Llosa no tiene escrúpulos para lograr su objetivo de demonizar Israel de manipulear los hechos con toda la deshonestidad de la que es capaz.

En el resto del artículo Vargas Llosa, demostrando, (como ya lo demostró en la basura a la que dio el titulo de “Cinco Esquinas”) que ya no es el escritor de años antes, escribe pasajes de tal carga melodramática y sentimental que al lector le resulta empalagoso, informando que las fuerzas de seguridad de Israel utilizan sádicos y violentos métodos psicológicos, si no diabólicos por lo menos maquiavélicos, contra “inocentes jóvenes palestinos” que después de todo ¿qué han hecho? Solamente han tirado piedras y rocas contra vehículos en movimiento y si esto, como ha ocurrido más de una vez, causa que el chofer pierda el control del vehículo, choque, y se hiera o muera, no es motivo, según da a entender el tono del articulo de Vargas Llosa, para que los detengan y los juzguen.

Vargas Llosa no tiene vergüenza en escribir un parrafo tan inmoral como este: “Es verdad que, a veces, se perpetran crímenes horribles contra los colonos, pero, atendiendo a la inhumana estadística, sus víctimas son menos numerosas que las que en el resto del mundo resultan de los accidentes de tránsito.”

Utilizando el mismo criterio de Vargas Llosa ¿Por que tendríamos que sentir horror si estalla una bomba en el aeropuerto de Estambul matando a 41 personas, o si un islámico homofóbico asesina a 49 personas en Orlando, o un terrorista atropella deliberadamente a cientos de personas en Niza matando a 84, cuando en el año 2010 murieron 33.000 personas en accidentes de transito en los Estados Unidos?

Tercer artículo: La muerte lenta de Silwan***

En este artículo Vargas Llosa despotrica contra familias judías religiosas que han cometido la osadía, (¿el crimen?) de mudarse a vivir a un barrio de Jerusalén que tiene mayoría musulmana.

Vargas Llosa acusa a estas familias de “apoderarse de la casas” presentando documentos antiguos según los cuales fueron propietarios los judíos o comprando las propiedades.

El escritor llama “fanáticos religiosos” a estos judíos cuyo crimen es vivir en el barrio de Jerusalén que prefieren, y para demostrar imparcialidad escribe lo siguiente: “También son fanáticos esos palestinos de Hamás y Yihad Islámica que hacen estallar bombas en autobuses o restaurantes…” En otras palabras, para Vargas Llosa hay equivalencia entre mudarse a un barrio en Jerusalén y tirar bombas.

Vargas Llosa termina su artículo acusando a Israel de que sus políticas son cada día menos democráticas. Escribe: “Denunciarlas y criticarlas no es para mí sólo un deber moral; es, al mismo tiempo, un acto de amor.”

No se lo que Patricia, la esposa de 50 años, recientemente cambiada por un modelo mas nuevo, piensa respecto al “deber moral” de Vargas Llosa y a lo que él considera “un acto de amor”.

Resumiendo, pocas veces he leído artículos tan parcializados, tan llenos de medias verdades y mentira completas, tan impregnado de deliberada ignorancia, odio y prejuicio.

Los virulentos artículos de Vargas Llosa no contribuirán a la paz ni a la solución del conflicto. Solo endurecerán las posiciones y exigencias de los palestinos, (en el caso de que los lean). Su único resultado será confirmar y aumentar el antisemitismo y el odio a Israel de personas que ya tienen esos prejuicios.

*Las Aldeas condenadas

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/30/actualidad/1467301980_996936.html

**Los niños terribles

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/01/actualidad/1467382717_204818.html

***La muerte lenta de Silwan

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/01/actualidad/1467384317_829517.html

David Mandel© Fuente: Mi enfoque desde Israel.

Los textos resaltados corresponden al editor.

PromoDavid


“El amigo librero”, Hernán Casciari

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Algunos sueñan con renunciar a todo para abrir un bar en Brasil y andar en patas todo el día —me decía Chiri en una larguísima sobremesa que duró un año—. Mi sueño loco siempre fue tener una librería y fumar en pipa, vos lo sabés. Sin embargo ignoraba todo del oficio hasta que decidí dar el salto y convertirme en librero. Ser librero es un oficio jodido, peligroso. Así como el mejor dealer es aquel que no consume la droga que vende, el mejor librero es el que no lee nada. Yo fui un librero muy vicioso.

Creía —me decía Chiri, cada vez más borracho— que ser librero iba a darme tiempo para leer las últimas novelas de Bolaño o de Vila-Matas sin pagar por ellas, con el tiempo a mi favor, sin que nadie me rompiera las pelotas.

—¿Pero no? —pregunté.

¡Ni en pedo! Una librería es como una ferretería, como una concesionaria de autos o un supermercado; es una industria sujeta a la dictadura del debe y el haber. Cuando me gasté toda la guita en la librería, cuando ya estaba endeudado, supe que en realidad yo no quería ser librero.

—¿Qué querías ser?

Bibliotecario.

—Qué pajerto…

En serio. Mis horas empezaron a consumirse en tareas administrativas y contables y, para peor, a las grandes editoriales no les interesa interactuar con librerías chiquitas, independientes. Las miran con desdén.

¿Cómo les explicaba yo a mis clientes que el best-seller que acababa de salir, apilado en impresionantes columnas en casi todos los Carrefour de Buenos Aires, no llegaba a mis estantes porque a las editoriales del orto sólo les importa distribuir en los supermercados?

—Te está saliendo espuma por la boca, calmáte.

Para subsistir con dignidad —me decía Chiri, que ya había empezado a tomar de mi botella— tenía que vender muchos libros, y los libros que más se vendían, oh paradoja, no eran los que a mí me interesaba vender.

—¿Te acordás que yo te llamaba por teléfono en marzo y vos nunca podías hablar? —recordé.

¡Ah, la temporada escolar! —gritó Chiri, subiéndose arriba de la mesa del patio— ¡Qué mierda más grande! Treinta días en los que no había tiempo para respirar; lo único que hacía era despachar libros a la velocidad de esas máquinas que disparan pelotitas de tenis. Todo eso con un margen de ganancia ridículo y soportando a padres y a maestras poseídos por el demonio. Una garcha.

—Pero otras veces te notaba contento.

Es que cuando sos librero también te pasan cosas buenas, Jorgito —Chiri me dice Jorge, nunca le pregunté por qué—. En cada desventaja aparecen oportunidades que vienen manteniendo en pie a todos los libreros independientes del mundo. ¿Sabés que es lo mejor? El trato personal con el cliente que lee de verdad.

Ése es el punto, creo yo, en el que el oficio de librero recupera toda su grandeza y su arte, y en el que las librerías dejan de ser un negocio expendedor de libros para convertirse en otra cosa. Porque el libro es un objeto hermoso, igual que la revista que queremos hacer, y merece una atención especial, y porque todavía hay clientes que confían en el librero como quien confía en su médico de cabecera.

—Acá en Sant Celoni hay dos librerías así, con libreros apasionados y buena gente —dije.

En todas partes hay una. Yo aprendí mucho de los buenos clientes de mi librería de Luján —me dijo Chiri emocionado, mientras intentaba besarme—. Los buenos clientes fueron, en realidad, quienes obraron el milagro de que pudiera sostener una librería durante varios años, y quienes a la vez permiten que esa misma librería todavía siga en pie, en otras manos y a paso firme.

Eso sí —dijo al final, justo antes de caerse entre unos helechos—. Nunca leí menos en mi vida que en mi época de librero. Pero a la vez fui, muchísimas veces, el puente entre un buen libro y su justo lector. Y eso, te lo digo de verdad, gordito puto, eso no me lo quita nadie.

Hernán Casciari© Fuente: http://editorialorsai.com/


“Una estrella de puntas infinitas. En torno a Salomón y el Cantar de los cantares”, Clara Janés

Ingresando en el siguiente enlace, puede acceder al texto del discurso completo: https://drive.google.com/file/d/0B-MfH1PXSMx9XzVJSjlTczFwVXc/view

Clara Janés (Barcelona, 1940) ha escrito poesía, novela, biografía y ensayo. Es, además, traductora de varias lenguas, sobre todo de la checa y de la obra poética de Vladimir Holan y Jaroslav Seifert. Ha traducido también al español a Marguerite Duras, Nathalie Sarraute, Katherine Mansfield y William Golding. Entre los galardones que ha recibido destacan el Premio Nacional de Traducción en 1997 por el conjunto de su obra, el Premio Ciudad de Barcelona de Ensayo en 1972 con La vida callada de Federico Monpou, y queda finalista, ese mismo año, del Premio Café Gijón. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en 1983 con Vivir. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Teresa de Avila,convirtiéndose así en la primera mujer en obtener este reconocimiento, y hasta el momento, la única.

Conoce a fondo el mundo sufí y sabe de mística española (San Juan de la Cruz, Santa Teresa). 

9788416280513_L38_04_lEn el año 2011 participó en el segundo Congreso Internacional Teresiano de Ávila dedicado a Camino de Perfección con una ponencia titulada «Dad luz a estas tinieblas». La sombra y otros símbolos místicos partiendo del Camino de perfección de Santa Teresa de Jesús.

Este año ha preparado y prologado una antología teresiana en Alianza Editorial titulada Santa Teresa de Jesús. Poesía y pensamiento.

Guardar la casa y cerrar la boca (Siruela), su último libro, salva del olvido la voz silenciada de tantas mujeres a lo largo de la historia. Mujeres que han tomado la palabra y la han convertido en un arma poderosísima, peligrosa, liberadora. Janés plasma en esta obra su investigación sobre la obra literaria de las mujeres a lo largo de la historia, desde las primeras poetisas sumerias hasta las mujeres afganas en idioma pastún, que, aun siendo analfabetas, “son depositarias de una extraordinaria lírica tradicional”.

El título del libro se inspira en unas palabras de fray Luis de León: “Porque así como la naturaleza […] hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca”. En el ensayo, se van desgranando los ejemplos de mujeres acalladas y en muchos casos desconocidas.

Janés sostiene que las monjas, como Teresa de Jesús o Sor Juana Inés de la Cruz, podían hallar su libertad en el encierro, algo de lo que, paradójicamente, no podían disfrutar las reinas de antaño, condenadas a estar siempre en compañía y a vivir una “esclavitud cortesana”.


“La siguiente”, Juan José Millás

Todos los caminos conducen al libro. Sin embargo, cuando un escritor escribe un libro no puede hacerse cocinero ni deportista ni actor ni político.

Cuando un cocinero se hace famoso, escribe un libro. Cuando un deportista se hace famoso, escribe un libro. Cuando un criminal se hace famoso, escribe un libro. Cuando un alpinista se hace famoso, escribe un libro. Cuando un actor se hace famoso, escribe un libro. Cuando un locutor de televisión se hace famoso, escribe un libro. Cuando un cantante se hace famoso, escribe un libro. Cuando un político se hace famoso, escribe un libro. Cuando un millonario se hace famoso, escribe un libro. Cuando un corrupto se hace famoso, escribe un libro. Cuando un expresidiario se hace famoso, escribe un libro. Cuando un youtuber se hace famoso, escribe un libro. Cuando un torero se hace famoso, escribe un libro. Cuando un famoso se vuelve más famoso, escribe otro libro.

Y así de forma sucesiva. Todos los caminos conducen al libro. Sin embargo, cuando un escritor escribe un libro no puede hacerse cocinero ni deportista ni actor ni político. Cuando un escritor escribe un libro, se pone a pensar en el siguiente, que quizá le salga o quizá no. A lo mejor le sale, y lo publica y la editorial le invita a firmar ejemplares en una feria del libro a la que el escritor acude ingenuamente para comprobar que quienes de verdad firman son los alpinistas, los expresidarios, los actores, los youtubers… Viene a ser, piensa, como si en un congreso sobre la salud tuvieran más éxito los curanderos que los médicos.

Claro que todo el mundo tiene derecho a escribir libros, y a establecerse como curandero, incluso a escribir libros sobre la curandería. Pero un congreso de oncólogos debería ser un congreso de oncólogos. El escritor decide no acudir en el futuro a ninguna feria. Pero el miedo a ser tachado de envidioso le conducirá a la siguiente.

Juan José Millás© Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/16/opinion/1466086900_922528.html
Imagen: Miguel Hernández junto a Josefina Manresa Marhuenda


“El reloj de esfera celeste”, Carlos Szwarcer

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Ese domingo al mediodía la casa estaba de fiesta, se celebraba una importante fecha familiar. Una enorme nube negra, que empalidecía todos los colores, se corrió para dar paso al tibio sol de agosto que desde el ventanal se derramó lentamente por el comedor. Mi abuelo, de traje oscuro, impecable, y mi abuela, que lo miraba con sus intensos ojos negros, azabaches, quedaron por unos instantes iluminados. Sonreían radiantes.

El tenía la mirada profunda y melancólica. Tan firme era su paso y elegante su figura que parecía uno de esos actores maduros norteamericanos, como un personaje salido de la pantalla del cine Rívoli(1). Con el cuello duro -de tanto aguzar la vista- lo observé desde mis lozanos seis años queriendo desentrañar esa marca diluida, especie de medialuna delineada tenue y enigmática en su amplia frente. ¿Un golpe, un accidente, una caída, una pedrada; quizás un estigma o una señal divina? Esa huella del pasado que quería dilucidar y sobre la que jamás me atreví a preguntarle…

Muchas veces escuché los lamentos: “es un esclavo de su trabajo” o “…si queremos estar bien tiene que sacrificarse”. Y él siempre sentenciaba: “cuando me jubile tendré todo el tiempo…” Esta frase la repetía cada vez que intentaba explicar sus llegadas tarde a cenas y festividades religiosas, o su ausencia en algunos cumpleaños.

Pero nada de eso me importaba en aquel momento; allí estaba él, junto a mi abuela. Y acurrucado, desde mi asiento, ese mediodía no le saqué la vista de encima. Su sobriedad era quebrada por un gracioso y melodioso tono de voz articulando dichos ancestrales o el refrán exacto para el momento justo de la conversación. Algo nuevo me llamó la atención: descubrí en su muñeca izquierda un moderno reloj de esfera celeste que enseguida me fascinó. Esforcé la vista, más aún, intentando descubrir qué era ese diminuto elemento que giraba y giraba oficiando de segundero. Tal fue mi concentración que mi abuelo se interesó en saber qué le pasaba a su nieto mudo, patitieso y con cara de bodoque extasiado.

– ¿Qué miras?, preguntó – Ah… ven aquí… ¿El reloj, no es cierto? – agregó con voz firme, y una sonrisa que irradiaba satisfacción.

Me sentó sobre sus rodillas y le revelé lo que había despertado mi curiosidad: “el color, ese celeste azulado raro, abuelo… y el segundero”. Ya de cerca observé que el mecanismo amarillo nacarado que rotaba rítmicamente era una especie de ave con las alas extendidas.

En ese momento previo al almuerzo, en medio de ruidos de platos y copas que se apoyaban sobre la mesa, me contó que el reloj se lo había comprado a un marinero griego que llegó al café “con un bogo de chucherías y cigarrillos importados” y que le gustó por los números grandes que marcaban las horas, porque los veía bien, y sobre todo el segundero. Llegaron los platos humeantes y me dijo: “ve a tu silla”. Y con un guiño de ojo me prometió que después de comer me contaría algo que nadie sabía.

Apenas terminamos de almorzar sembraron la mesa con platos dulces y mermelada de arrope. Completaba el ritual el “café a la turca”, pero mi abuelo corrió la silla, se hizo del pocillo, y tomándome de la mano me llevo al living. Se dejó caer muy lentamente sobre el mullido sillón de pana ocre y fue entornando los ojos. Quedamos en silencio y, cuando dio el primer sorbo al café, una breve ráfaga de viento fresco, que irrumpió inesperadamente desde la puerta entreabierta del patio, le hizo exclamar: “oj oj oj…”(2) . Siempre que se encontraba a gusto, feliz, lanzaba esa expresión que a mí, inevitablemente, me hacía reír, y me devolvió una serena sonrisa mientras me fui sentando en el apoyabrazos del sofá, expectante por lo que me iba a contar.

– Te diré algo, pero no le contarás nada de nada a “dinguno”(3) – dijo, con gesto severo.

Asentí con un leve movimiento de cabeza, y aún más nervioso e intrigado con sus próximas palabras.

– Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo “pedrer la kalma” – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabés por qué se lo compré al grego? Porque su color me hizo “akodrar”, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entendes bojor? Esmirna, mi pueblo. Y estas “estreas” parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me “embelekó” fue este lindo “pasharo” que da vueltas y vueltas, igual que “aqueas” aves que veía volar “basho” y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los “pasharos” azafranados se fueron todos “shuntos”, “fuyeron” de a cientos. Ruido, “muncho” ruido. Fuego y humo. Mi “kirida” madre me “disho” en esos días negros: “vate de aquí, lejos, como aqueas aves. Vate de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui…(4)

Mi abuelo, pensativo, continuó: “¿A ti también te gusta el reloj “vedrá”? Mira… lo “guadraré” para ti. Dicen lumbreras que es de sabios “deshar” lo que “mos” gusta a “ken” más queremos. Te lo “desharé para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá”(5)-(6) – me aseguró con cara seria y ceño fruncido, como quien estaba diciendo algo muy delicado e importante.

En esos momentos no entendí del todo la profundidad de sus palabras, sin embargo, me sentí feliz porque me estaba dando su confianza, contándome una historia íntima sobre él, su ciudad, mi bisabuela, y lo más importante es que compartíamos un secreto. Pasaron los años y nunca más hablamos sobre el tema. De tanto en tanto cuando él usaba ese reloj, levantaba la muñeca izquierda, y me guiñaba el ojo. Lamentablemente, unos meses antes de mi Bar Mitzvá, falleció. Y pensar que tanto repitió: “¡Cuando me jubile tendré todo el tiempo!”. Al final no alcanzó a jubilarse. ¿Dónde habrá ido a para su reloj? Nadie supo jamás lo que me había contado.

No recuerdo cómo llegó a mí el reloj despertador a cuerda que hace añares descansa sobre mi cómoda y que – aunque está descompuesto – conservo como una reliquia. ¿Lo compré o me lo regalaron? ¡Ah, esas trampas de la memoria! Tiene una esfera de un celeste intenso, salpicada de estrellas blancas, y un segundero amarillo que en el pasado giraba y giraba acompasadamente. Seguramente que su parecido al reloj pulsera de mi abuelo no es casual. Si bien su vidrio está roto y su mecanismo oxidado, es mágico: ha logrado, de alguna forma, detener el tiempo, su imagen me lleva a otras imágenes, sus horas a otras horas. Como en un juego travieso y sutil mi mente se ubica en otras coordenadas, en otra dimensión se conecta a través de ese reloj con la niñez de mi abuelo, con su origen, y con mi propia niñez. Entonces, aquella charla secreta plena de una hermosa complicidad vuelve a mí y, en algunas ocasiones, cuando miro fijo mi viejo reloj despertador de esfera celeste, milagrosamente su segundero parece girar nuevamente; el pájaro amarillo vuela bajo otra vez por la bella Esmirna del Asia Menor, se eleva hasta las nubes y regresa a mi Buenos Aires, para recordarme uno de los tantos lugares de donde vengo.

Notas:

1) Cine de Villa Crespo. Barrio de Buenos Aires que concentró en el siglo XX gran cantidad de inmigrantes europeos, muchos de ellos judíos: sefaradíes y ashkenazíes.

Las siguientes palabras o párrafos que abajo se aclaran proceden del Djudezmo: habla de los sefaradíes, denominada indistintamente ladino, judeoespañol, castellano antiguo, espanyol, españolit. Idioma de los judeo-españoles del siglo XV y que sus descendientes mantuvieron, con ligeras variantes, según la región, en cada aldea o ciudad en la que se afincaron luego de la expulsión.

2) Expresión que significa satisfacción por un clima agradable o el disfrute de un aire puro y refrescante.

3) Ninguno.

4) “Mira el ave que gira y gira aquí y que te hizo perder la calma – marcó con su dedo el reloj reluciente- ¿Sabes por qué se lo compré al griego? Porque su color me hizo acordar, bah… me vino a la cabeza, el mar de mi casa, en Izmir. ¿Entiendes? Esmirna, mi pueblo. Y estas estrellas parecen las mismas del aquel cielo. Pero lo que más me encantó fue este lindo pájaro que da vueltas y vueltas, igual que aquellas aves que veía volar bajo y después llegar a las nubes. Pero un día – extendió su brazo hacía el techo y abrió su mano separando bien los dedos – el cielo se hizo negro, negro de toda negrura; y los pájaros azafranados se fueron todos juntos, huyeron de a cientos. Ruido, mucho ruido. Fuego y humo. Mi querida madre me dijo en esos días negros: vete de aquí, lejos, como aquellas aves. Vete de aquí… a otras tierras a otros cielos”. Y me fui…”

5) “¿A ti también te gusta el reloj verdad? Mira… lo guardaré para ti. Dicen lumbreras que es de sabios dejar lo que nos gusta a quien más queremos. Te lo dejaré para ti, para cuando seas hombre, para cuando celebremos tu Bar Mitzvá”.

6) Bar Mitzvá. Del hebreo: Ceremonia en la que el joven asume la madurez religiosa, derechos y obligaciones. Fiesta familia.

Carlos Szwarcer © 2007.Publicado en “Los Muestros”. N° 70. Marzo de 2008. Bruselas. Bélgica.